… pero algunos (somos) más iguales que otros

Cover of "Animal Farm: Centennial Edition...
Cover of Animal Farm: Centennial Edition

En su novela de 1945, “Rebelión en la granja” (Animal Farm), en la que relata cómo los animales de una granja se libran de la tiranía de los seres humanos—sólo para caer en otro tipo de tiranía y volverse a rebelar—, Eric Arthur Blair, mejor conocido como George Orwell (1903–1950), incluye esta frase que siempre me ha parecido curiosa (con mi traducción libre):

“All animals are equal, but some animals are more equal than others.”

(“Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros.”)

Según la fuente de la cita anterior,* se trata de una proclama hecha por los cerdos que controlan el gobierno de la granja, una vez expulsados de allí los humanos.  Pero no se trata de una cita hecha en el vacío: “es un comentario sobre la hipocresía de los gobiernos que proclaman la absoluta igualdad de sus ciudadanos, pero le dan poderes y privilegios a una elite pequeña” (mi traducción del comentario en la fuente citada).

Poderes y privilegios.  Parece que hay quien no puede vivir sin sus poderes y privilegios.

Me pregunto si es eso lo que describe la conducta de los miembros de la Asamblea Legislativa puertorriqueña, los que parecen haberse visto amenazados por una propuesta de reforma legislativa en la cual se buscaría eliminar el “per diem” (o lo que conocemos comúnmente como “la dieta”) que muchos de ellos cobran, sólo por presentarse a una sesión legislativa o a una vista de la comisión a la cual están asignados.  Sí, porque parece que estas personas se ven a sí mismas en un plano diferente al de los demás meros mortales, o sea, parece que se ven como “más iguales que otros”.  Y ésta es la clase de gente que se aferra a ciertos “derechos adquiridos”, en un abierto menosprecio a quienes no tenemos la misma facilidad que ellos tienen para alcanzar esos mismos “derechos” que se abrogan.

De paso, habrán visto en mi página biográfica que en varias ocasiones, he acudido como parte de la representación del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) a vistas legislativas sobre proyectos de ley que tienen que ver con nuestro ámbito de injerencia.  Tanto vistas en el Capitolio como inspecciones oculares.  Y por eso sé lo que es ver cómo un legislador se presenta a una vista para discutir un proyecto para la protección de un recurso de alto valor natural, firma la hoja de asistencia, escucha a los deponentes por un par de minutos y se va antes de terminada la vista.  Parecerá que el (la) legislador(a) no tenía interés en el tema para el que se citó la vista, después de todo, que sólo fue a “dar cara” por unos minutos, “para que no digan después”.  Y todo, por agenciarse el pago de “la dieta”.  Y mientras tanto, los que quedan son: el legislador que preside la comisión en cuestión y uno que otro legislador(a) que esté dispuesto(a) a hacer un “frente” (o a dar la impresión de que alguien más está escuchando lo que les decimos—suerte que por aquellos días los teléfonos inteligentes, las “tabletas”, los iPhone, iPod, iPad, i-de-coco, i-de-piña, i-de-esto-o-de-aquello-o-de-lo-otro… no eran tan comunes como para esconderse detrás de una jugadita de “solitario” o Tetris o de un status de Facebook… ¡siempre y cuando no los agarren en pifia!).

(Yo creo que me acabo de delatar porque de vez en cuando tomo mi teléfono móvil y echo mi jugadita de “solitario”… Ruborizado ¡pero sólo cuando estoy aburrido o necesito “hacer tiempo”!)

Pero si da vergüenza ajena ver cómo hay quien abusa de esos poderes y privilegios, más vergüenza da ver cómo se defienden a ultranza sus beneficiarios, és@s que pertenecen a esa “elite pequeña” que Orwell (Blair) denuncia a través de la cita de arriba.  Sólo díganle a ese (esa) legislador(a) que le habrán de quitar el pago de dieta o le reducirán el estipendio para el millaje que tiene que recorrer desde su residencia para llegar al Capitolio, y ciertamente se pondrá “como guabá pelú” (aunque que yo sepa, el guabá que normalmente se encuentra en las cuevas y cavernas, Phrynus longipes, nunca ha sido peludo ni es tan agresivo como lo pintan; es más, haga usted una búsqueda de “guabá” en Google y después me dice).

Puede ser que le digan, como hizo un par de semanas atrás una legisladora de la hoy minoría (PNP) con su “cara de lechuga”, que con US$7’300 00 mensuales no le da para vivir.  (Creo que vale la pena repetir la oración anterior:  “Puede ser que le digan, como hizo un par de semanas atrás una legisladora de la hoy minoría [PNP] con su ‘cara de lechuga’, que con US$7’300 00 mensuales no le da para vivir.”)  (¡Y sí, dije “mensuales”!)  Si es por ese estándar, entonces yo que apenas gano la mitad del sueldo de esa legisladora (no voy a dar la cifra exacta, pero es alrededor de US$3’700 00 mensuales) y tengo que afrontar muchos de los gastos mensuales de mi hogar (siendo el de la electricidad el más notorio), aparte de mis cuentas y otras deudas que arrastro, debo estar resignándome a morir de hambre mañana, como la “viuda de Sarepta”.**  ¡Qué sé yo!  Puede ser que una cantidad como la que gana cada mes la legisladora en cuestión no le dé para vivir una vida de lujos, como aquellos con los que quienes nos ganamos apenas la mitad de eso o menos sólo podríamos soñar.  Puede ser que para ella esos no sean suficientes poderes y privilegios que ostentar.  Puede ser que ella se sienta como que es más igual que los demás.***

O puede ser que eso sea un simple ejercicio en necedad.  Como el del legislador del mismo bando político (aunque también los del bando contrario, PPD, también son capaces de semejantes lindezas) que al salir a defender sus propios poderes y privilegios, queriendo decir otra cosa se le zafó que la mujer tradicionalmente se ocupa del cuidado de la familia y del hogar—y cuidado que de todos lados (hasta de la propia prensa) le cayeron chinches al “honorable” después de haber dicho las expresiones machistas que dijo.  Por supuesto, siempre está la defensa basada en que “mis expresiones fueron sacadas de contexto” (como siempre, “la culpa es de la prensa, no es mía”).  Pero para mí que es difícil esconder una necedad como esa.****

Definitivamente, parece que l@s cerd@s se han hecho con el gobierno de esta granja.  Un gobierno en el que se consideran por encima del resto de los animales.  En el que el bienestar y el progreso de los demás animales no les importa; sólo mantener sus poderes y privilegios.  En el que no son iguales con respecto a los otros… sino más iguales que los otros.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


* “all animals are equal, but some animals are more equal than others.” Dictionary.com. The American Heritage® New Dictionary of Cultural Literacy, Third Edition. Houghton Mifflin Company, 2005. http://dictionary.reference.com/browse/all animals are equal, but some animals are more equal than others (accessed: February 24, 2013).

** Por si acaso, el pasaje sobre la visita del profeta hebreo Elías a la viuda de Sarepta está en Primero de los Reyes 17: 8–24 (yo uso la versión Dios Habla Hoy, CELAM, 1983).  El pasaje me llama mucho la atención por la resignación de la viuda cuando Elías le pide agua y un pedazo de pan, y ella le responde que todo lo que tiene es un poco de harina y de aceite, y que estaba por cocinarlo para ella y para su hijo, y que comerían el pan y después morirían de hambre (eso está en el verso 12).  Es algo que de pensarlo me estremece mucho, pero esa es la realidad de los que apenas tienen poco con qué vivir.

*** Y ahora digo yo, tal vez mucha de esa gente es de la clase de elemento que desprecia todo aquello que pueda expandir su espíritu, como en el caso de los autores de las reseñas de libros en Amazon.com sobre los que escribí en otra ocasión, que tienen tanto de literatos como lo que yo tengo de doctor en física nuclear.  Burla  Pero ya eso es otra cosa.

**** OK, otra más: Siempre me viene a la mente esto cuando alguien se va hasta “home” y comete una necedad:

“El inteligente no hace alarde de su saber, pero el necio hace gala de su estupidez.” (Proverbios 12:23, también versión Dios Habla Hoy, CELAM, 1983)


LDB

Palabras, palabras, tan sólo palabras?

Gabrielle Giffords, Democratic nominee and gen...
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¿Cómo estamos, amigas y amigos, mi gente?  Vamos a la carga, como siempre.

(Y si pueden aguantar un poco hasta el final de la entrada, les diré cómo han ido las coas en mi casa estas pasadas semanas, ¿OK?)

La verdad es que no hay nada como un tumulto para empezar un nuevo año, como ya vimos en la entrada anterior.  Pero si es un tumulto ocasionado por el intento de acabar con la vida de alguna figura pública, sea de aquí o de allá, yo me pregunto si eso es un signo de lo que nos espera en el año que recién acaba de comenzar.  Y ciertamente eso fue lo que ocurrió el sábado 8 de enero de 2011—apenas dos días después de los desafortunados eventos del Día de Reyes en Puerto Rico—, cuando en medio de una actividad política frente a un supermercado de Tucson, un desquiciado (y no creo que haya otra palabra para describirlo) sacó una pistola semiautomática para dispararle a la representante Gabrielle Giffords (Demócrata por el estado de Arizona) y—no conforme con eso—”a todo lo que se moviera” alrededor de ella.  Hombres, mujeres, niños, personas de edad avanzada, etc.  ¿Qué importa que sean dos o tres, o seis, o diez, o cien, o mil…?  No hubo quien se salvara de ser una “tarjeta”.

(Sí, mi gente: nuevamente Arizona está en las noticias, y una vez más—como hemos visto una y otra vez—por las razones equivocadas.  Pero ello no es por culpa de la gente buena que vive allí.  Yo creo que ésa es la mayoría, muy a su pesar.)

Mirando el caso a dos semanas de que el mismo ocurriera, veo que sacó a la luz muchas cosas.  Sacó a la luz la cobardía de un aspirante a asesino (y lo de “aspirante” me viene a colación en el sentido de que su objetivo cardinal, él no lo logró consumar—es más, en lo que resta de la entrada me referiré así a esta persona, porque no creo que él merezca que se mencione su nombre aquí) que por alguna oscura razón (que al momento en que escribo esto, sólo él la sabe) quiso matar a una parlamentaria, quiso hacer alguna especie de “justicia torcida”.  Tal vez él quiso con ello cobrar venganza porque el ejército estadounidense no le permitió “ser todo lo que él podía ser” (con arma de fuego incluida).  Tal vez él quiso buscar una retribución contra el colegio comunitario que lo suspendió de sus aulas, por exhibir rasgos de conducta no muy apropiados para una persona en sus cabales, y que a la vez eran una amenaza para otros estudiantes, profesores y demás.  Total, que pueden ser muchas cosas las que hayan llevado al individuo a emprender su guerra contra el mundo, una guerra en la que de todos modos, ya está martirizado por su propia mente.

El caso también sacó a la luz el heroísmo de quienes trataron de salvar a los objetos de la descontrolada ira criminal del aspirante a asesino, como la del caballero de mayor edad que dio su vida para evitar que a su esposa, su amor de toda la vida, la alcanzaran lo plomos mortales, o como el ayudante de la congresista herida, quien acudió a su lado para darle las primeras ayudas.  Y también el heroísmo de quienes lograron detener al individuo, justo cuando estaba en el proceso de colocarle 30 balas más al peine de su pistola—peine cuya capacidad legal en otros estados sería apenas una tercera parte o la mitad.  (Y entonces, uno se pregunta cómo es posible que a este individuo el ejército estadounidense no le permitió llevar un arma de fuego en combate, y entonces la sociedad civil le permite comprar una semiautomática con las balas y un peine de alta capacidad.  Eso es irónico, pero más que eso, es una ironía de consecuencias fatales.  Y quién sabe cuántos más en la misma situación andan por ahí.)

Pero sobre todo, sacó a relucir la ilusión de una niña de 9 años de edad, una hija de la tragedia (por haber nacido un 11 de septiembre de 2001, cuando todos mirábamos con horror la afrenta de un grupo de fanáticos religiosos cuyo norte era—y sigue siendo—la venganza contra el mundo), de nombre Christina Taylor Green, que lo único que quería era conocer a su congresista, preguntarle, mostrar interés en el proceso político… y quién sabe si procurar mejorar el mismo para dejarle a las generaciones que la seguirían un futuro mejor para su nación y para el mundo.  Un futuro mejor que, lamentablemente, ella no podrá ver realizado (al igual que muchos de nosotros, pero como recién acabo de indicar, quién sabe qué hubiese sido).

Y en una manera no muy deseada, todo este incidente sacó a relucir el debate sobre los discursos de odio en los Estados Unidos (y especialmente en Arizona, por las razones que ya conocemos), y si ese discurso afecta o no las mentes de las personas “impresionables”, al punto de llevarlas a cometer actos violentos contra las figuras de autoridad contra las que va dirigido tal discurso.  Lo malo es que ese debate se ha reducido al jueguito infantil—jugado por personas supuestamente adultas, capacitadas y maduras—de “Yo no fui, fue Teté.  ¡Pégale, pégale, que ella fue!”  (Hasta me viene a la mente mientras escribo, la imagen de dos borrachos tratando de acabarse a los puños el uno al otro.  ¡Tremendo espectáculo!)

Y si de ese jueguito se trata, una que lo ha sabido jugar (bien o mal, pero lo ha sabido jugar) fue la ex-gobernadora de Alaska y ex-candidata vicepresidencial Republicana, Sarah L. Palin, cuya página en Facebook incluía un mapa con distritos congresionales a ganar por los candidatos respaldados por el movimiento del “Tea Party” (sobre el cual yo escribí anteriormente), marcados con miras de rifle, y cuya retórica está tan cargada de imágenes como la de “no retroceder” y “volver a cargar” el fusil (o el rifle, o como lo quieran llamar).  Por supuesto, cuando ella se las vio malas y no buenas (como lo hubiera dicho mi madre, QEPD) por culpa del mapita ése, ella lo retiró y posteriormente se justificó por medio de un vídeo, en el que ella se expresa de manera fiel a su estilo de desmerecer a quienes ella considera como que quieren hacerle daño—especialmente la prensa liberal (los “mainstream media”, como siempre) que se puso a especular con que el discurso de odio de la derecha reaccionaria tuvo sobre el aspirante a homicida el mismo efecto que las andanzas de los caballeros medievales habrían tenido en cierto Alonso Quijano, de algún lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…

(Aunque por supuesto, los motivos del Quijote fueron, son y seguirán siendo muchísimo más nobles…)

Ciertamente, muchas son las cosas negativas que han resultado de la matanza del 8 de enero de 2011 en Tucson, Arizona.  Pero por lo menos ha habido destellos de esperanza, como la rápida recuperación (a la fecha en que escribo) que ha venido observando la congresista Giffords desde que fue llevada al hospital.  Una recuperación que comoquiera se tomará su tiempo, que requerirá empezar desde cero, que será como volver a nacer.  Y también se ha abierto la puerta a una discusión sobre el civismo en el debate público, un debate que se atenga preferiblemente a la discusión de las ideas, sin entrar en consideraciones mezquinas, sin generar odios ni resentimientos contra quienes puedan pensar o actuar o ser “distintos”.  Pero esa es una herida que—a mi modo de ver—requerirá más tiempo para sanar, y sobre todo, mucha paciencia y valor para poderla afrontar.

Al menos me alegra saber que en mi paso por el valle de lágrimas que nos toca vivir cada día en Puerto Rico, lo más que he podido ver en líneas similares fue un intento de agresión con un huevo contra el gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño Bruset.  Quiera Dios que las cosas no pasen de eso, pero no debemos olvidar que a veces, de las palabras cargadas de ira y de odio, hacia una consecuencia mucho más funesta… ¡a veces es sólo un paso!

¡Y vamos a dejarlo ahí por el momento!  Cuídense mucho y pórtense bien.


P.S.  Voy a lo que les prometí al comienzo de la entrada.  Como ya sabrán, mi tiempo ha estado bastante ocupado con mi trabajo (que apenas está empezando a ponerse más complicado) y la recuperación de mi padre, quien sufrió una caída a mediados de diciembre mientras colocaba unas luces ornamentales navideñas en mi casa.  Me place decir que, gracias a Dios, mi padre se ha estado recuperando paulatinamente de los efectos de su caída.  Basta con decir que cuando lo trajeron a mi casa la noche del lunes en el que sufrió la caída (13 de diciembre de 2010), él apenas podía dar un paso sin ayuda, y no podía afirmar el peso del cuerpo sobre la pierna del lado afectado (lado izquierdo); sin embargo, ya hoy él puede moverse bastante bien con aparatos (bastón, andador).  Aún quedarán algunas semanas más de recuperación, pero confío en que él saldrá adelante.  Así que como lo dice el “Sabelotodo” de Primera Hora… eso era.


LDB

Donde la celebración es pura fachada

Celebration, Florida
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¡Saludos, amigas y amigos, mi gente!

Yo creo que ahora sí que me echaron de menos, ¿no?  Pero no se asusten.  Si no he podido estar con ustedes este pasado par de semanas, es por lo que me propongo explicar a continuación.

Habrán notado que mis “status” recientes en Facebook y en Twitter reflejan que he estado atendiendo una situación familiar difícil, ocasionada por una caída que sufrió mi padre hace unas dos semanas, mientras él trataba de colocar unos adornos de Navidad en mi casa.  Como podrán suponer, eso, sumado a la presión para completar algunas de mis tareas en la oficina antes de que termine el 2010, me habían dejado con muy poco ánimo para poder escribir en este blog.

No obstante, eso no significa que yo me haya desconectado de los recientes acontecimientos en la Universidad de Puerto Rico, y en el resto del país para todos los efectos prácticos.  Y si lo vamos a ver bien, este último par de semanas nos da indicios de la clase de camino que nos queda por recorrer, en el segundo par de años del actual ciclo de gobierno puertorriqueño.  Un camino sumamente difícil y peligroso.

Pero de eso hablaremos antes de que se acabe el año.  Es más, yo creo que ésa será mi próxima entrada, la última del 2010.  Pueden contar con eso.

Comoquiera, ya que estas próximas 2 semanas dispondré de algún tiempo para descansar (¡lo que pueda!) y hacer mis cosas personales, a la vez que atiendo la situación que mencioné al comienzo, voy a tratar de compartir con ustedes algunas cosas que he encontrado en estos días.  Primera en la agenda es una situación ocurrida hace unas semanas en Celebration (28°19′12″ N, 81°32′25″ O), una comunidad planificada situada en el condado Osceola del estado de Florida.

Celebration, Florida, EE.UU. (a 21 millas o 34 kilómetros al sudoeste de Orlando; a 67 millas o 108 kilómetros al nordeste de Tampa).

Sintetizando un poco lo que aparece en esta entrada de Wikipedia (si se creían que yo me iba a referir al “otro Wiki”, ¡se han podido…!), Celebration es un experimento creado durante la década de 1990 por la corporación que nos trajo a Mickey Mouse y todo su corillo, para desarrollar una comunidad inspirada en las comunidades de las primeras décadas del Siglo 20, en terrenos cercanos a la propiedad un poco más famosa que tiene algunas millas al norte en la carretera I-4.  Celebration ocupa una cabida aproximada de más de 10-y-media millas cuadradas (28 kilómetros cuadrados), la cual alberga una población aproximada de 11,860 (11.860) habitantes según el Censo decenal del 2010 (casi 9 mil personas más que a la fecha del Censo decenal del 2000).  De esta población, casi un 94% la conforman estadounidenses de raza blanca; lamentablemente, la proporción de Latinos en Celebration es de apenas 26 centésimas del 1% (0.26% / 0,26%), mientras que la de otras “minorías” oscila alrededor del 1%.  Casi 2 de cada 3 núcleos familiares (66.5% / 66,5%) se componen de la tradicional pareja casada hombre-mujer, y casi la mitad de esos núcleos familiares (45.1% / 45,1%) son familias con hijos menores de 18 años.  Un 4.3% (4,3%) de las familias de Celebration viven por debajo del nivel de la pobreza.

De acuerdo con esta reseña en About.com, las aproximadamente 2,500 (2.500) viviendas de Celebration están agrupadas alrededor de un pequeño distrito comercial, de naturaleza peatonal.  Estos comercios están agrupados alrededor de un paseo peatonal que bordea un pequeño lago, con el fin de alentar la caminata y el disfrute al aire libre.  Muchos de los edificios en el distrito comercial tienen una apariencia “de libro de cuentos de hadas”, algo “como de Disney”, con paredes en estuco, pretiles, persianas, verandas y arcadas, mientras que las casas y los apartamentos reproducen estilos históricos tales como el colonial o el Victoriano, con todos los edificios construidos y pintados en materiales similares entre sí.  De hecho, la reseña de About.com señala que a Celebration se le suele citar como un ejemplo del llamado “nuevo urbanismo”, o sea, el diseño de comunidades habitadas mediante formas neo-tradicionales.

Vamos bien hasta aquí, ¿no?  Pero si nos dejamos llevar por lo que dice la siguiente cita, detrás hay algo más:

“Se supone que el poblado sea perfecto y que todos los residentes estén felices.  Pero—chocantemente—los periodistas revelan que debido a la falsa nieve… la música zumbada desde altavoces en el centro urbano… y una arquitectura tradicional que se acerca más a la realidad que el schlock característico, todo es falso—una fachada.…

“Una serie de eventos en la pasada semana más o menos, revelaron cuán imperfecta puede ser la vida para los 11000 residentes de un poblado de 14 años de antigüedad con un nombre que suena como un perpetuo buen rato.  Un hombre fue asesinado, el primer homicidio en la historia de Celebration.  Pocos días después, un hombre agobiado, que había perdido su empleo y había visto desplomarse su matrimonio, se mató de un balazo en una casa rodeada por barricadas policiales.

[…]

“Celebration, por supuesto, nunca ha ocupado el terreno de la ilusión, un dominio en algún lugar fuera del mundo real.  Los residentes tienen empleos y los pierden.  Tienen familias que en ocasiones se rompen.  Hay drogas, enfermedades (físicas) y enfermedades mentales.  El poblado no ha estado inmune a las penurias económicas de la nación (estadounidense), especialmente en Florida, donde los valores de las viviendas se han desplomado.  El (New York) Times se complació en informar que la sala de cine cerró el Día de Acción de Gracias, y (hoy) los precios de las viviendas son como la mitad de lo que eran durante su auge.”

Adaptado y traducido por mí de: “News flash: Celebration is not perfect”, por Robert Steuteville (The New Urban Network, 5 de diciembre de 2010).

El principal argumento del autor del artículo citado, Robert Steuteville, es que a pesar de su apariencia de felicidad y de su evocación de cosas buenas, Celebration es apenas un asentamiento humano como cualquier otro, con sus defectos y sus virtudes, con sus cosas buenas y con sus imperfecciones.  Steuteville alega que aun cuando el diseño del poblado, su mezcla de residencias, comercios y espacios públicos, tenga el propósito de aportarle al poblado un sentido de comunidad y de un ambiente social más diverso, no todos quedarán satisfechos ni felices—lo mismo que en todos los asentamientos humanos que han existido, existen y existirán alrededor del mundo, desde los comienzos de la humanidad y para siempre.  En otras palabras, Celebration no es un asentamiento humano perfecto, ni siquiera un escenario sacado de una película de Hollywood—aunque algunos de los periodistas que Steuteville menciona en la cita de arriba han osado comparar a Celebration con el poblado ficticio de “Stepford”, Connecticut, donde se desarrolla la obra de Ira Levin, “The Stepford Wives” (“Las Esposas Perfectas”) (versión de 1975, Dir. Bryan Forbes; versión de 2004, Dir. Frank Oz).  En todo caso, Celebration es un asentamiento verdadero.  Es una realidad sobre el terreno.  Y como tal es que se debe tratar.

Afortunadamente, añade Steuteville hacia el final de su artículo, la compañía de Walt Disney no estará construyendo poblados en el futuro inmediato, y eso es bueno.  O sea, que aunque—en opinión de Steuteville—tuvo sus intenciones buenas y nobles cuando desarrolló Celebration, es mejor que la compañía de Walt Disney siga con lo suyo, que es hacer películas y construir y operar parques temáticos.  O sea, ¡zapatero, a sus zapatos!

¡Y yo secundo esa moción!  Sí, porque no quiero imaginarme lo que sucedería, por ejemplo, si a la compañía de Walt Disney se le ocurriera desarrollar un poblado típico puertorriqueño (OK, estoy exagerando, pero por favor, síganme la corriente), un poblado a la usanza de los tiempos “d’enantes”, con su placita del mercado y sus ventorrillos que ofrecen generosamente los frutos de nuestra tierra, con su plaza central frente a la iglesia (y que sea la Católica, ni más ni menos), con sus casitas de madera, con su gente amable y cortés, siempre dispuesta a ayudar al prójimo…  No, that’s never gonna happen!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  (Aunque eso no quiere decir, “vamos a dejar el 2010 ahí”.  O por lo menos, todavía no, porque aún falta.)  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

La Universidad… ¡a palo limpio!

University of Puerto Rico
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Amigas y amigos, la verdad es que a mí no me gusta lo que veo y escucho en estos días.  No me gusta cuando figuras de autoridad—ésas que deben establecer las pautas para resolver los problemas de nuestra sociedad—abogan por el uso de la fuerza bruta como medio para solucionar los conflictos.  Pero si eso es para preocuparse, más preocupante aún es cuando quien tiene que imponerle el orden y la disciplina a dichas figuras de autoridad, endosa actitudes como ésa.  Y en el proceso, abdica implícitamente de su responsabilidad de lidiar con las consecuencias que esa actitud acarreará después.  Pero vamos por partes.

“Muchos de estos grupos lo que hacen es buscar unos intereses que no son los intereses que te tratan de vender, que son los intereses de los estudiantes.  No, no, no, estos son políticos y la gente lo sabe, la mayoría de la comunidad universitaria lo sabe y los bandidos esos, los profesores bandidos esos que están ahí, que están apoyándolos e incitándolos lo saben también.  Tu sabes, lo que ellos quieren es seguir la cosa ideológica y política usando la universidad que queremos como paño de lágrimas y eso es algo que no se va a permitir.

“¿Cuál fue la excusa de la supuesta huelga que van a hacer?  La chavá cuota.  ¿Qué pasó hace dos días?  Se firmó una ley para que esa chavá cuota sea cubierta por una beca.  ¿Ellos pararon?  ¿Ellos echaron para atrás?  Eso le dio más coraje.  Eso es excusa, vuelvo y te digo, eso es excusa.  Por Dios, hay que abrir los ojos, estos son excusas de estos grupúsculos izquierdosos promovidos por profesores.  Yo los botaría a todos, eso es lo que yo haría.  Pero, obviamente, digo esas cosas y me miran como si estuviera loco, pero yo los botaría a todos.  Profesor que no enseña, profesor que va para afuera, si yo estoy seguro que hay un número de profesores que quieren dar clase en la universidad, en ese sistema, claro que sí.  Estudiantes, de esos estudiantes, el liderato que se tira encima de los portones son personas que llevan estudiando 10, 12, 14 años.  Esos son líderes políticos que cogen uno o dos cursos al año, todos ellos, con nombre y apellido, uno o dos cursos al año para poder decir que son estudiantes de la universidad y dar mensajes de izquierda y eso es lo que vivimos todos los días y lamentablemente, te lo tengo que decir, son favoritos de la prensa y tienen muchísimo acceso a los medios.  Y le ríen las gracias, le ríen las gracias.  Pero si tu me dices, yo los botaría a todos, yo los sacaría de la Iupi a patadas, tu sabes, porque simplemente están creando el desasosiego y no permitiendo que los que verdaderamente quieren estudiar, estudien.  Y a los profesores que se prestan a eso, sácalos, quítale el ‘tenure’, quítale las cátedras, bótalos y pon a otras personas a enseñar que verdaderamente usen su tiempo para enseñarle a los muchachos lo que es ser una persona de valores y a echar a Puerto Rico hacia adelante. Irrespectivamente de cómo piense ideológicamente.”

(“Rodríguez Ema amenaza con botar profesores de la UPR”, El Nuevo Día, 3 de diciembre de 2010.  Énfasis añadidos por mí con toda intención, especialmente donde se observan las contradicciones entre lo que tanto se le predica a los demás, y lo que no se practica.)

Las expresiones que acabo de citar (según las recoge El Nuevo Día) son las que el secretario de gobernación de Puerto Rico, Marcos Rodríguez-Ema, hiciera durante una entrevista concedida en diciembre de 2010 a los “expertos en los dimes y diretes, broncas y bolletes que se hacen pasar por análisis y noticias” (¡y ustedes saben quiénes son y saben que me refiero a ustedes!).  Se tratan estas expresiones de la posibilidad—cada vez más probable, mientras escribo esto—de una nueva huelga en el sistema de la Universidad de Puerto Rico, en protesta por la imposición de una “cuota” de US$800.00 por estudiante, adicional a los créditos matriculados y demás gastos (cuota de construcción, seguro médico, etc.), a cobrarse a partir del semestre de enero a mayo de 2011, para (según se dice) tratar de cubrir el déficit presupuestario del primer centro docente del país.  Más bien, esta “cuota” se ha visto como un intento de “tapar” las fallas en el manejo de las finanzas universitarias—fallas que datan de muchos años, aunque no por ello son necesariamente “cosa del pasado” para los actuales administradores universitarios—mediante el cobro a quienes comoquiera serán l@s más perjudicad@s: l@s estudiantes universitari@s y sus familias.

Como tal vez notarán de las partes de la entrevista a las que hice énfasis con toda intención, Rodríguez-Ema deja ver lo que él describe como su “frustración”—la cual poco después sería justificada tácitamente por el gobernador Luis G. Fortuño Bruset—con la forma con la que se ha desarrollado la discusión pública de la propuesta “cuota” desde que su implantación se anunciara el verano pasado, tras la huelga que afectó el final del semestre de enero a mayo de 2010.  Por supuesto, todos tenemos nuestras frustraciones y el derecho a tenerlas, pero en el caso de un funcionario de alto nivel en un gobierno, el que sea, esa frustración no debe llevarse a un plano en el que se pueda interpretar como una política pública oficial.  Y lamentablemente, con todo el poder y la influencia que imparte una posición como la del señor Rodríguez-Ema, ése es un lujo que no se debería dar, ni por descuido (a menos que a este funcionario, quien dice ser franco en cuanto a decir lo que piensa, asuma públicamente un papel de “gatillero gubernamental” como el de aquél funcionario que quiso pasarse de listo y humillar a las comunidades alrededor de la antigua base naval Roosevelt Roads… ¡y gracias a Dios que ya no está donde pueda hacer más daño!).

Por supuesto, si mal estuvo esa expresión, aun si la misma, como diría “El Chavo del 8”… “se le chispoteó”, peor estuvo el que las mismas no fueran desautorizadas explícitamente por la persona que tiene la responsabilidad de refrendar la política pública estatal: el gobernador Luis G. Fortuño Bruset.  Cuando la prensa le preguntó si las expresiones de Rodríguez-Ema se debían entender como la política pública a adoptarse por su administración en el asunto de la Universidad del estado, el gobernador no hizo referencia directa, sino que justificó las expresiones de la “frustración” que sienten “muchos puertorriqueños” (que para él deben ser tantos y tantos que se le perdió el conteo) con la situación universitaria actual, y hasta se rehusó molesto a contestar más sobre el carácter de política pública de las expresiones de su subalterno, al alegar que “eso no fue lo que yo dije”.  (¿Molesto?  ¿Por qué?  ¿Por una simple pregunta sobre la política pública del gobierno estatal?  ¿Así de sensitivo es el asunto?)

Tal vez, para el consumo público, la política pública de la presente administración no sea la de intervenir abiertamente de forma violenta contra los manifestantes en su contra, ya sea en la Universidad de Puerto Rico o en las agencias gubernamentales seriamente afectadas por la política de “recuperación” económica y fiscal, o en las comunidades socialmente desventajadas que ven cada día como se les cierran en la cara las puertas de su progreso y desarrollo.  Pero de que las semillas de esa política pública no escrita están sembradas, eso es algo que no necesita más evidencia.  Sobre todo, la semilla del odio visceral hacia todo lo que atente contra la filosofía (y estoy siendo demasiado condescendiente en el uso de la palabra “filosofía” en esta oración) y los proyectos políticos de quienes se hacen del poder.  O sea, todo aquello que atenta contra lo que la actual propaganda oficialista llama, “el Puerto Rico que todos queremos” (que como ya Ivonne lo demostró en su blog, no es el Puerto Rico que TODOS queremos).  Y el germen de esa semilla de odio se nota en las expresiones que se hacen, como la de etiquetar a los disidentes como “grupúsculos izquierdosos”, “políticos” (como si quien expresa esta misma palabra no lo fuera), “profesores bandidos ésos”… expresiones que se hacen cuando no se tienen argumentos de peso para refutar los planteamientos que se hacen, sobre todo cuando se quiere evitar la difícil tarea de buscar el entendimiento y la concordia (y en el caso de estos funcionarios, ello requeriría un esfuerzo sobrehumano), cuando lo que se quiere es hacer un cisma entre “nosotros, los buenos” y “ustedes, los malos”.

Con ese telón de fondo de la guerra entre “buenos” y “malos”, el martes 7 y miércoles 8 de diciembre de 2010 se efectuó un paro de 48 horas en la UPR en Río Piedras.  Paro que se destacó principalmente por los encontronazos en la madrugada del primer día, entre manifestantes encapuchados—que como lo planteó la misma radioemisora que nos trajo la entrevista que cité arriba, no hay manera de saber si eran estudiantes o no, contrario a la certeza oficialista que jura que lo son—y “guardias de seguridad” reclutados por una empresa privada, la Capitol Security, dirigida por José “Chicky Starr” Laureano, un miembro del submundo que gira alrededor de un espectáculo que se hace pasar por deporte: la lucha libre.  Un individuo cuya “práctica profesional” le permite reclamar para sí la inmortalidad por medio de la frase popular, “bregaste bien Chicky Starr” (o sea, “me traicionaste”).  E interesantemente, este mismo individuo aspira actualmente a un puesto político por el actual partido de gobierno en las elecciones generales que se efectuarán el 6 de noviembre de 2012 (algo que nuestros amigos de “El Ñame” también “reseñaron” en su momento).

Sé que ustedes estarán preguntándose lo mismo que yo al llegar a este punto: ¿tan podrida está la fibra moral de un partido político para permitir cosas como ésa?  Digo, si ese partido permite que individuos que se comportan como Don Juan Tenorio cuando están en asuntos oficiales fuera de Puerto Rico, o que manejan esquemas de soborno o extorsión a suplidores y contratistas, accedan a posiciones de alto poder y responsabilidad…  ¡Y el gobierno encabezado por ese mismo partido tiene la “fuerza de cara” de predicarle “valores” a los demás, cuando sus principales personeros no son capaces de demostrar públicamente la práctica de esos valores!  ¡Bastante mal estamos entonces!

Localización de Loíza, al este de San Juan, Puerto Rico

Por cierto, en un artículo de fondo en El Nuevo Día se menciona algo en lo que yo no había pensado antes.  Muchos de estos “matones” “guardias de seguridad” fueron reclutados por la Capitol Security a través de una página en Facebook.  (Pero, ¿no será esto en contra de la ley, ya que estamos hablando de un trabajo peligroso y que requiere de un adiestramiento especializado, especialmente para evitar problemas legales después?)  Resulta que muchos de estos “reclutas” son apenas muchachos que, por lo demás, buscan genuinamente una oportunidad económica que los haga salir de la pobreza en que viven.  Por lo general, muchos de ellos provienen del municipio de Loíza (al este de Carolina, para beneficio de quienes leen esto fuera de Puerto Rico), un municipio que históricamente ha sido objeto de un racismo institucionalizado por parte de administraciones estatales de uno y otro partido (PNP y PPD, ambos son igual de culpables), el mismo que se supone ayude a su progreso y desarrollo comunal y social.  (Sí, amigas y amigos, dije “racismo”.  Porque en Puerto Rico, el racismo también existe, aunque no de la manera tan abierta y descarnada que se da en los Estados Unidos… pero de que existe en Puerto Rico, ¡existe!)  Y entre todos ellos, los hay que tienen ese deseo legítimo de “echar pa’lante”, pero también los hay que sólo les importa hacer daño, sentir esa “nota” de adrenalina (el rush que lo llaman los estadounidenses) que da entrarle a patadas o a golpes a quien ellos consideren su “enemigo”, sin que le importen las consecuencias de sus acciones.  (Y si vamos a juzgar por el testimonio de una de varias estudiantes que durante el paro enfrentaron la furia de los “agentes privados de seguridad”, los hay a quienes no les importa si los echan de nuevo a la prisión, si al final volverán a campear por sus respetos bajo las mismas narices de las “autoridades de ley y orden”… las mismas que son buenas para darle macanazos a los ciudadanos que exigen legítimamente la reparación de agravios, pero no para parar en seco a los verdaderos delincuentes.)

Al fin y al cabo, el paro de 48 horas vino y se fue.  El cometido que tenían los estudiantes en protesta se cumplió de todas maneras.  Pero los mismos que culpan a los demás por los males que los aquejan, los mismos que no creen que en la vida todo se negocia (o no quieren rebajarse a negociar con el enemigo al que hay que derrotar a toda costa), quisieron jugarse una última carta.  Y desde la segunda noche del paro (la del miércoles 8), se ordenó la entrada de la Policía de Puerto Rico al Recinto de Río Piedras, algo que no se había visto en décadas.  Y mientras escribo esto, la Policía está apostada allí, procurando que los “grupúsculos izquierdosos” y los “profesores bandidos ésos” que los apoyan se atrevan a enfrentárseles, “a ver si el gas pela”, a ver si les gusta que les rajen la cabeza a palo limpio, a ver si les gusta que los saquen de la “iupi” a patadas, conforme a una política pública no escrita.  Eso sí, procurando “proteger” los derechos de los estudiantes que quieren estudiar y de los profesores que quieren dar sus clases.  (Que de todos modos los ha habido y los habrá.  Así ha sido a través de todos los periodos en los que ha habido conflictos en la “iupi”.  Así fue también cuando yo estudiaba allí mi maestría en Biología a comienzos de la década de 1980.  Pero también ha habido reclamos legítimos de que a los estudiantes se les haga justicia—nos gustara o no la manera en la que se hacían esos reclamos.)

Francamente, debo insistir en que esto no me gusta.  Y es algo con lo que no estoy de acuerdo, porque lleva a una situación muy peligrosa en la Universidad de Puerto Rico.  Una situación que podría llevar a convertir la Universidad de la que muchos como yo estamos orgullosos, en una fábrica de máquinas de producción continua, seres sin una formación que los sensibilice, seres que no tengan la capacidad de pensar por sí mismos, seres que no viven, sino que apenas existen.

Yo tampoco creo que ése sea el Puerto Rico que todos queremos.  Y a quien venga a decirme lo contrario… gracias, ¡pero NO, GRACIAS!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.

LDB

Who says this is a banana republic?

OK, so where do we stand at this point in time, mi gente?

During the second quarter of 2010, Puerto Rico has seen an increasing distrust of the government by the same people it is supposed to serve.  Earlier, for example, I compared the results of a study by the Pew Research Center, which showed that 22% of Americans trusted their own government “always” or “most of the time” (and where does that leave the remaining 78%, huh?), with the current situation in Puerto Rico.  Three of the trends showing in the PRC study can also be seen in Puerto Rico, namely: economic uncertainty, punctuated by the way (good, bad, or worse) the local economy is being handled; a highly politicized environment; and an overwhelming—or at least, significant—disappointment with our legislators and other elected officials.  (And there does not seem to be much difference with the way things are going on in Washington.  But that’s another story…)

Under that climate of distrust, the students at the University of Puerto Rico system (the UPR, or the “state university”, if you will) began in late April a strike that would last for about a couple of months.  Reasons for the protest included a change in policies for registration exemptions, the likelihood of raising student tuitions, and a perceived fear of privatization for some of the UPR units.  (Something I have yet to see in most of the state universities in the US, or am I wrong?)  The strike would not suit well with the island’s administration, of course, which regarded the UPR students as being “privileged” by attending the main university in the island, a “privilege” that could only be afforded because of the taxpayers’ goodness.  Of course, a little “goodne$$” from the federal government is also appreciated.  (And does the Puerto Rican government really appreciates that federal goodne$$!)  Now, to hear the official discourse on the student strike, the government would state that the students were “privileged” to receive financial aid, part of which they would use for “whatever they choose” aside from studying (with a former governor going as far as to state that some of the striking students would use their financial aid to do drugs!  Oh, come on!), and that the students should be “thankful” to the government for letting them afford this “privilege”.  (As if…)  Otherwise, they will be punished.  PERIOD.  End of the story.

Of course, part of the problem here lies in the way the UPR has been seen by the Puerto Rican government, especially when it has been dominated from the right by the New Progressive Party (NPP).  Not that much as an institution where young minds are taught to think, to ask the hard questions, to develop their sensitivities, to become human beings in full.  No.  The way the local government sees it, the UPR is just another government agency, where students are just “clients” to which a service is given.  No way they can be seen as minds eager to be exposed to other intellectual currents, and that the service those students receive can not be measured in dollars and cents; it goes way beyond that narrow, materialistic view.

Meanwhile, crime violence is sky-rocketing, mostly in the San Juan metro area.  Criminals feel like they rule the island, with a total disregard for life, their life and the life of others, of those having nothing to do with their criminal affairs.  (Incidentally, my workplace was touched by gun violence earlier this year, when two Natural Resources Rangers were shot and killed during an attempted robbery at the Environmental Agencies Building.)  Worse yet, there is even disregard for the authorities, the same ones supposed to protect and serve, the same ones that are now entangled in their own politics.

But let’s go back to the UPR students’ strike.  As time went by, it became clearer that there were two armies in this battle: the students, which have mastered the art of using the new technologies (you know: Facebook, Twitter, and the like) to get their points across (and I still wonder what could have been if they had those technological tools when the UPR students went on strike in 1981… or even in 1948!); and the UPR administrators, whose message came across as predictable, worn, reflecting an already discredited cold-war mindset (not very different from the current government’s message), who would resort to manipulation, and even to violence, in order to prevail.  This battle was to conclude by mid-June, as an agreement was reached by both parties through a mediator (an ex-judge with an excellent reputation).  However, even if the students were willing to return to their classrooms and finish 2010’s second semester, the administrators are going back on their part of the agreements.  Either way, it all looked like a battle where both parties were to know their enemy to succeed, and seemingly, the students were a little bit better at that than the administrators.  Maybe, they have mastered “the art of war”:

“If you know the enemy and know yourself, you need not fear the result of a hundred battles. If you know yourself but not the enemy, for every victory gained you will also suffer a defeat. If you know neither the enemy nor yourself, you will succumb in every battle.”
From “The Art of War“, by Sun Tzu (544–496 b.C.) (as translated into English and commented by Lionel Giles, 1910)

“Meanwhile, back at the ranch”, things were not looking good for one of the NPP’s main political figures: a senator who had earlier been linked with a recently killed drug baron, who had been seen earlier touring the local prison system as part of a Senate commission on (of all matters of high importance) security.  The senator had just been arrested by the FBI for charges related to corruption, especially asking for kick-backs in order to favor legislation which would benefit the owner of a private security firm (who has also been charged, by the way).  After the… how can I say this… shameful show of support for the embattled senator by a busload of his colleagues from the NPP majority, Senate president Thomás Rivera-Schatz started to take a series of measures most likely to “protect” his colleague, and maybe to protect himself from the citizen outrage he may have been sensing.  For instance, on the day following the “show-of-support tour”, Rivera ordered his staff to block media access to the Senate then in session, the session where the budget for Fiscal Year 2010–2011 would be approved (which featured several “pork barrels” for the senators, but that’s another story).  After the general outcry from the public and the local media organizations, Rivera relented a little, stating some rules for media coverage and for reporters and camerapersons to behave with “decorum”.  (I don’t know about you, but does the word “decorum” mean the same thing for him and for the rest of us?  The jury is still out on that.)

Which brings us to Wednesday, June 30, at the Puerto Rican Capitol’s front steps, where a protest that was to be conducted—it is said—in a peaceful way, became the subject of an unnecessary show of force by the Puerto Rico Police Department’s Special Forces.  University students, women, union workers, and the like, took the brunt of the attack, which some people would say was ordered “from above” to ambush the protesters, while inside the Capitol, the senators would proclaim the return of a climate of “peace and decency” to the deliberative process.  Batons, tear gas, pepper spray, those were the weapons of choice to keep protesters at bay, all in the name of “peace and decency”… with a Police lieutenant in particular attempting to use his gun like he meant it!  (Unfortunately for him, his act wouldn’t go unnoticed by the world at large, as pictures from those incidents would eventually show.)

As on cue, the Puerto Rican governor, Luis G. Fortuño-Bruset, Esq., defended the Police’s actions, but not at a press conference he would hold the following day, at the groundbreaking for one of those shopping clubs… you know what I mean.  His venue of choosing: a prime-time local TV show specializing in showbiz gossip; maybe he thought he would have a more receptive audience if he spoke to a known foam and cloth gossip doll… ¿he mencionado nombre yoooooooooo? Unfortunately for him, one of the journalists working for the same TV station, who was present during the raid of the previous day, went to the show and asked (bravely, if you will!) the hard questions to governor Fortuño.  Questions that the governor either deflected or tried to downplay.

At the end of the interview, governor Fortuño made an interesting statement: that he wouldn’t allow Puerto Rico to become a “banana republic”.  Which has left many of us wondering if he knew exactly what “banana republic” really means.  Interestingly, there was a recent piece which listed the following 10 steps to manage a ‘banana republic’:

  1. Treat your citizens as monkeys. It all boils down to treating the people as incompetent, inert and passive rabble, until it becomes just that: passive and inert rabble, interested only in its own belly.  Put the masses in a corner and teach them that it is their place, making them pleased with that condition.
  2. Determine the leaders. Everything must revolve around the Leader.  The Leader is elevated above the others and demands awe.
  3. Destroy the citizen’s self confidence. The masses must have no self-confidence, self-respect or opportunities for self-realization.  Simply put, they must not be able to do anything on their own.  Everything, literally everything, must be given or delegated to the masses: jobs, awards, kick-backs, permits, concessions, tenders, and university degrees.  There must be no exceptions in the distribution of societal benefits based on fair procedures or merit, outside of personal judgment and personal control of the Leaders.
  4. Give your citizens some “candy”. Refer to the masses as “gentlemen”, “brothers/sisters”, “comrades”, etc., and at the same time to stuff them into a pen whenever you like.  Buy their obedience and affection.  Afterwards there will be no questions regarding the actual riding and conducting.
  5. Divide your citizens. Divide the masses, weakening them by antagonizing them against each other.  Thus, you control the masses’ attention.  Generate problems in the country in a conscious and planned manner, so that you can put the large problems—which require larger effort to solve—in the background, you can dictate the public agenda and what others will think and argue about, you can solve the problems you create in a manner that suits you, and if you create a problem, and then withdraw from the issue, it looks like you have given something, while in fact you just maintain the status quo and buy time to do something else, which is far more important to you.
  6. Force grandiose ventures to ensure eternity and permanent trace in the collective memory.  Grandiose ventures allow you to increase the influx of means, money and other resources, and to create a range of opportunities to allocate them and distribute them as you see appropriate, to estimate where, to whom and how much to give, attaching the recipients to you.
  7. Spread fear in measured doses to develop awe among the masses.  The way to do this is through selective presentation and propagation of fear-inducing scenes and events.  Show how your opponents and unlike-minded individuals end up.  Use excessive or overdosed force while dealing with small-fry opponents, criminals or suspects.  Demonstrate force on the weaker to achieve an effect of awe, combined with subconscious submission and passivity.
  8. Force irrationality. The more the citizens drown in irrationality, affects, atavisms, instincts, and passions, the harder it gets for them to come up with proper solutions, to differentiate the real from fiction, the existing from the imagined, truth from falsehood.  Drive people mad by performing illogical acts, against reason, logic or realistic assessments.  When irrationality becomes the principal norm instead of an exception, the games called manipulation may begin.
  9. Determine and name the “enemies”. Directly and clearly name “enemies,” “traitors,” and “opponents,” those who threaten with some unbelievable radical change, act or deeds which can turn your world upside down, and soil something that you hold dear and sacred.  Combine this with forcing and circulating an atmosphere of conspiracy and angst through “spreading fear in doses”, making you the savior from the labeled enemies.
  10. Incite rituals. Rituals remain one of the most powerful practices of spontaneous spreading of the power from the top.  There are numerous ways how this can be passed in pluralistic societies: from politicization of religious rituals, various “bene-volent” actions, politicization of sports events, and other things along those lines.

Going through the list above, it looks like Puerto Rico is already a “banana republic” (or as they say, it’s just coincidence?); it’s just that some people haven’t realized it yet!  But that’s the way things stand at this time.

So let’s leave it right there!  Take care and behave, OK?  Bye!

LDB