Ignorancia legítima

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William Todd Akin, member of the United States House of Representatives. (Photo credit: Wikipedia)

Amigas y amigos, mi gente: ¿Alguien tiene la bondad de explicarme si existe una manera legítima para hacer un daño?

Ya sea que tengamos o no un sistema de creencias establecido como parte de nuestra formación como seres humanos más o menos completos y complejos—algunos más completos y complejos que otros, pero ya eso es otra historia—, tod@s tenemos que estar de acuerdo en que no se justifica, bajo ningún concepto, hacer ningún tipo de daño, el que sea, contra otros seres humanos, contra otras formas de vida con las que convivimos, aun contra el propio medio ambiente en el que llevamos esa convivencia.

Y ciertamente se justifica menos hacerle daño a otra persona—principalmente a una mujer—cuando ese daño se hace con el propósito de satisfacer violentamente un impulso, una necesidad biológica que tenemos todos los seres humanos, sin excepción.  Peor aún, cuando esa misma forma de satisfacción violenta de ese impulso deja huellas difíciles de borrar en la persona que es objeto de la agresión.  Huellas que acompañarán a la víctima por el resto de su vida.

Habiendo hecho constar esto, a mí—como a prácticamente todo el mundo (tal vez con una que otra excepción)—me parecen chocantes las expresiones vertidas por el congresista Todd Akin (Republicano por el estado de Missouri), sobre lo que el llamaría una violación “legítima” (o “auténtica” o “justificada”, según quien traduzca la nota periodística sobre ese tema) y los supuestos efectos de la misma en el cuerpo de la mujer que la sufre.  Para quienes tengan una atención que dure tanto como la de un pececillo dorado en una pecera, cito las expresiones de la discordia (por las cuales el congresista Akin se disculpó ulteriormente), en el contexto de que la convención de su partido se efectúa la semana entrante en (“of all cities“) Tampa, Florida:

“The latest uproar began when Republican Congressman Todd Akin, who is running for a Senate seat from Missouri, set off an explosion with his response to a radio interviewer’s question about abortion rights for rape victims.

“‘It seems to me, first of all, from what I understand from doctors, that’s really rare.  If it’s a legitimate rape, the female body has ways to try to shut that whole thing down,’ said Akin, who, like Ryan, opposes abortion even in cases of rape and incest.”

(“El más reciente escándalo comenzó cuando el congresista republicano Todd Akin, quien aspira a un escaño en el Senado por Missouri, provocó una explosión con su respuesta a la pregunta de un entrevistador de la radio sobre el derecho al aborto para las víctimas de violación.

“‘A mí me parece, en primer lugar, por lo que entiendo de los médicos, que es realmente raro.  Si se trata de una violación legítima, el cuerpo femenino tiene formas para tratar de eliminar todo eso’, dijo Akin, quien, como Ryan, se opone al aborto incluso en casos de violación e incesto.”)

(Fuente: Todd Akin rape remarks highlight divide in GOP over abortion, Christian Science Monitor, 23 de agosto de 2012.  El énfasis completamente intencional es mío.  “Ryan” se refiere aquí al virtual candidato vicepresidencial—al momento de yo escribir esta entrada—, el congresista Paul Ryan, Republicano por el estado de Wisconsin.)

Leo la cita anterior y me pregunto varias cosas.  Por ejemplo, ¿a qué médicos habrá consultado el congresista Akin sobre las consecuencias de una agresión sexual en el cuerpo de la mujer que la sufre?  Me imagino que no habrán sido médicos generalistas o “del campo”, de los que todavía hacen visitas a domicilio—y aunque usted no lo crea, de esos quedan todavía.  Aunque en el peor de los casos—y por razones en las que no creo prudente entrar aquí—yo espero que tampoco hayan sido otorrinolaringólogos.  (Repitan despacio conmigo: o-to-rri-no-la-rin-gó-lo-gos…  OK, si eso no les funciona, llámenlos “ENT” y sanseacabó.)

¿Con qué base los médicos a los que él consultó pueden decir que el riesgo de embarazo en una mujer víctima de agresión sexual (que presumo es lo que se está discutiendo en esa cita) es “realmente raro”?  ¿Será que tienen a la mano estudios clínicos que aseguren de manera objetiva y estadísticamente probable que ese riesgo sea raro?  Si es así—aunque la medicina nunca fue mi área de especialización en biología—, me encantaría ver algún día esa clase de estudio.

Pero más importante aún es esto: ¿con qué base—o como algun@s dirán, con qué cara—el congresista Akin puede afirmar que el cuerpo de la mujer puede repeler esa agresión, puede contraatacar el material genético que en su violento frenesí le está introduciendo el agresor, para impedir que ese material fertilice uno de sus óvulos y desarrolle una nueva vida, la de un ser que no tuvo la culpa de venir al mundo en las circunstancias en las que vino?  Digo, a mí se me ocurre pensar que con un intelecto así de genial, el congresista Akin podría ser un excelente candidato al Premio Nobel de Biología… si no fuera porque como escribí en una ocasión anterior, no existe tal cosa como eso.  Pero bueno, no está de más soñar…

Muchísimo peor aún: ¿a qué se refería el congresista Akin con “a legitimate rape”, “una violación legítima”?  Vuelvo a tomar la pregunta que hice al comienzo de la entrada: ¿cuándo una agresión sexual ha sido o es legítima para este señor?  A lo mejor, a él se le debe haber ocurrido la idea de una confrontación de las que se ven en las películas y teleseries del Viejo Oeste estadounidense, en las que dos hombres se enfrentan entre sí en una presunta igualdad de condiciones, cada uno cuadrado frente al otro, sacando al mismo tiempo sus revólveres para dispararse el uno al otro… y el uno matando al otro “en buena lid”.  En otras palabras, una “pelea justa”, un “fair fight”.

Pero para quienes han vivido esa experiencia, la derrota que significa la agresión, la humillación, el verse despojada de aquello que más se estima… ésa no es una “pelea justa”.

Tal vez le haría un bien al congresista Akin—aunque yo dudo que él tenga la voluntad para hacerlo—leer la carta abierta que le escribe Eve Ensler en respuesta a sus disparates.  Sí, ella misma, la autora de “Los Monólogos de la [CENSURADO]”.  (Y me tendrán que disculpar si lo escribo así, porque sucede que para los Republicanos estadounidenses como el congresista Akin, es una blasfemia que se digan en público palabras como “vagina”…  ¡Huy, se me zafó eso!  I’m sorry!  Ruborizado )

“Como sobreviviente de una violación, repaso una y otra vez en mi cabeza sus recientes declaraciones, aquellas en las que afirma haberse confundido al decir que las mujeres no se embarazan como resultado de una violación legítima y que esas declaraciones fueron pronunciadas ‘sin pensar’.

[…]

“Usted empleó la expresión ‘violación legítima’, implicando así la existencia de ‘violaciones ilegítimas’.  Permítame explicarle el impacto que eso tiene en las mentes, los corazones y las almas de los millones de mujeres en este mundo que han sido víctimas de violación.  El supuesto que subyace a sus dichos es que no es posible tomar en serio a las mujeres ni las experiencias que padecen, que la manera en que entienden la violación ha de ser ponderada por alguna especie de autoridad superior que conoce mejor el tema.  Este supuesto deslegitimiza, minimiza y trivializa el horror, la invasión y la profanación que viven las víctimas, y las hace sentirse tan solas e impotentes como en el momento de ser violadas.

[…]

“Ahora pretende convencernos de que se confundió al decir que nadie se puede embarazar tras una violación ‘legítima’.  ¿De veras cree que el semen eyaculado en una violación es distinto del semen eyaculado en una relación de amor?  ¿Cree que durante la violación ocurre alguna especie de misterio religioso y el esperma se autodestruye gracias a la malignidad de la que es vehículo?  ¿O lo que quería implicar es que las mujeres y sus cuerpos tienen de alguna forma la responsabilidad de rechazar el semen eyaculado en una violación legítima, estigmatizando nuevamente a las víctimas?”

Tomado de: Carta abierta de Eve Ensler a Todd Akin, por Eve Ensler (traducido por Atenea Acevedo), Rebelion.org, 23 de agosto de 2012.  (Versión original: Dear Mr. Akin: I want you to imagine…, por Eve Ensler, Huffington Post, 20 de agosto de 2012.)

Y aunque técnicamente hay cosas en las que personalmente no estoy de acuerdo con Ms. Ensler (como el aborto en general), me parece que ella acierta a describir el desacierto de las expresiones del congresista Akin y las implicaciones de ese desacierto.

Pero francamente, no es mucho lo que se puede esperar hoy en día de muchas de las personas, hombres y mujeres, que se abrazan a la carrera política.  Y esto es cierto en los Estados Unidos, en Puerto Rico, en cualquier parte del mundo.  Personas que por quererse destacar en la cotidianidad pública, por querer que la gente hable de ell@s—en la calle, en los pasillos de la oficina, en la cafetería o en el restaurante, en la sala de espera del consultorio médico, donde sea, para bien o para mal—se sacan de la manga algún disparate y hacen gala de su ignorancia.  (Y si alguien sabe cómo lucirse, es la famosa senadora y otrora “modelo y talento actoral”, Evelyn Lissette Vázquez Nieves, PNP-Mayagüez/Aguadilla)  Puede ser que en algunos casos quieran dejar ver su mala fe cuando las cosas no salen como sus expectativas le decían que iban a salir las cosas.  Como eso de decir, por poner un ejemplo, que la derrota de la propuesta enmienda constitucional para restringir el derecho a la fianza obedeció a que los capos, los “bichotes”, el dueño del “punto”, todos ellos o alguno de ellos, pagaron a los electores para votar contra la propuesta enmienda, como si fuera algo sacado de la vida del capo colombiano Pablo Escobar.

Es más, ahora se me ocurre pensar que tengo otro punto de acuerdo con la carta abierta de Ms. Ensler sobre los señalamientos del congresista Akin:

“Aclaración: lo que hizo no fue despacharse a la ligera una especie de comentario desenfadado, sino una declaración por demás concreta e ignorante que evidencia su falta de conciencia respecto de lo que significa haber sufrido una violación….  Acaso lo que revelan sus palabras sea aún más terrorífico: nos obsequian una ventana a la psique del GOP.”

Tomado de la versión en español de la carta anteriormente citada.  “GOP” es una referencia al Partido Republicano estadounidense, el “Grand Old Party“.

Sí, yo creo que Ms. Ensler tiene razón; es algo que mete miedo, mucho miedo.  Y la idea de que ése sea un atisbo a la mentalidad general de una organización con todo el poder que tiene un partido político—se llame Republicano o Demócrata, PNP o PPD, como sea que se llame—, mete más miedo aún.

Y ese miedo, hay que combatirlo.  ¿Cómo?  Asumiendo una actitud que conlleve valentía y honradez, que conlleve responder honestamente a los retos de la vida, de manera seria, sensata y razonada.  Una actitud que no tenga como su “faro” la ignorancia y el prejuicio.  Y sobre todo, una actitud que busque la paz y el bienestar de tod@s, así como el bienestar propio.

Es más, creo que voy a dedicarle al congresista Todd Akin uno de mis cierres favoritos (con todo y el énfasis—intencional, como siempre):

Si usted no tiene la valentía ni la honradez de responder a los reclamos anteriores… ¡entonces CÁLLESE LA BOCA y deje vivir en paz a estas personas, y búsquese la paz para SU propia vida!  (Ah, y si se siente que con esto le estoy ‘faltando el respeto’… ¡lo siento mucho, pero no venga a exigirme a mí un respeto que usted parece no tener por los demás—y creo que tampoco por usted mismo!)

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

Soy Luis Daniel Beltrán, y legítima, auténtica y justificadamente… ¡yo apruebo esta entrada! Pulgar hacia arriba

El dedo

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Symbol_thumbs_up (Photo credit: Wikipedia)

Para empezar, yo no lo hubiera hecho.  Es más, yo ni lo hubiera permitido.  Simple y sencillamente, YO NO LO HUBIERA PERMITIDO.  Ni creo que ningún editor u otro responsable de medio de prensa—principalmente prensa impresa, televisiva o cibernética (aunque la radial también tiene su cuota de responsabilidad, o de falta de la misma)—le debió haber dado exposición a una imagen tan grosera.

Y no me estoy refiriendo a un escenario de delito en el que la víctima aparece “en todo su esplendor”, encima de un charco de su propia sangre, tal vez con los sesos u otros órganos corporales regados por ahí, tal vez con el rostro desencajado que refleja el horror de la muerte (especialmente cuando se enfrenta de manera súbita y sin modo de escaparse de ella).  Sino a la imagen compuesta formada por las fotos de dos presuntos asesinos de un manejador de música (la única traducción razonable que se me ocurre para el término copiado del inglés, “disc jockey” o DJ) en una fiestecita juvenil, quienes al saberse objeto de la atención de la prensa el día de su arresto hicieron ante los presentes (¿cada quién por su propia cuenta o fue algo acordado de antemano?) un gesto obsceno.  El gesto que consiste en apuntar hacia arriba con el dedo “del corazón”, el que llamamos “el dedo malo”.

Y por favor, no me pidan que les explique a qué gesto me refiero.

Digan lo que digan los editores y demás responsables del medio que tomó las imágenes y autorizó su reproducción (que seguramente se llenarán la boca invocando—a mi juicio, incorrectamente en este caso—la libertad de prensa, a veces convertida en libertinaje), yo no le hubiera dado foro a la arrogancia, a la prepotencia, a la falta de respeto de estos dos jóvenes.

De entrada eso me hace preguntarme, ¿en qué rayos están pensando esos editores y responsables de medios?  ¿Qué clase de mensaje le lleva una imagen como esa (o más bien, cada una de las dos imágenes que la componen) a una sociedad como la nuestra?  ¿Qué es, que nos debemos dejar intimidar, que debemos dejar que nos falten el respeto—en el sentido honesto del concepto—los que roban, los que matan sin importarle nada ni nadie, los que exigen “respeto”—en el sentido en el que ellos entienden el mismo concepto—porque no te quieren entregar el vehículo al que le echaron el ojo o porque les miraste la novia-posesión (aun si la miraste por accidente) y eso no les gustó?

Seguro que de aquí en lo adelante cualquier delincuente se sentirá envalentonado.  Tanto el que asesina a un hombre como a una mujer, a un adulto como a un niño, a un extraño como a su propia pareja, sentirá el deseo de proclamarse ante el mundo como si fuera un ser poderoso, alguien al que se le debe tener miedo, al que se le debe rendir pleitesía.  Sentirá el deseo de afirmar su control sobre la misma sociedad de la que—nos guste esa realidad o no—es producto, afirmar su poder sobre la vida y sobre la muerte.  Sentirá su deseo de afirmarse en victoria.

Y eso es algo que como dije al comienzo de la entrada, e insisto en ello, yo no lo hubiera permitido.  Especialmente, si yo hubiera sabido que exponer esas imágenes hubiera dado pie al oportunismo político.  O más bien, que exponer esas imágenes hubiera resultado en otra “sacada de dedo”.

Y para mí, esa “otra ‘sacada de dedo’” (una de tantas, como veremos en breve) describe a la perfección la valla publicitaria producida por el partido en el poder (PNP) para un referendo que se celebrará a dos semanas de la fecha en la que escribo y publico esto (si no me atraso por X o Y), en la que se tratará de decidir si se enmienda la sexagenaria Constitución puertorriqueña de 1952 para eliminar el derecho a libertad bajo fianza en ciertos casos de delitos graves, a tenor con la discreción de los jueces que vean esos casos.  (Y recordarán que en la entrada anterior me referí, tanto al oportunismo de los políticos que promueven esta propuesta de enmienda como a los efectos de la mal utilizada discreción de algunos jueces en este país.)  Y esa es una sacada de dedo, en tanto quienes promueven el uso de las imágenes que llamo, “de la discordia”, se afirman con todo el derecho del mundo a usarlas por haberse difundido públicamente, por lo que no tienen que rendirle cuentas a nadie—ni siquiera a los familiares de la víctima en ese caso, los cuales ya cargan con la bastante pesada cruz de perder a su ser querido.

¿Será como dice la consigna de corte machista o racista que suele circular en algunos chistes publicados en los tableros de discusión de “usenet”: “because I can”?

Y la falta de respeto manifestada en público por los dos acusados, ¿qué puede aportar a la discusión pública seria de un asunto tan delicado como la libertad de una persona a la que se acusa de un delito y la limitación de esa libertad a través de un mecanismo por el cual se pretende garantizar que esa persona comparezca a juicio por el delito del que se acusa?  Argumento razonado y convincente, no creo que lo aporte—y ni esperen a que lo aporte, en un país en el que estamos tan acostumbrados a dejar a un lado la razón y a que se legisle con base en lo emocional, o inventando a ver cómo nos va.  Un país en el que abundan las acciones que (como le oí decir el otro día, más o menos en esas líneas, al comentarista y abogado Jay Fonseca) pueden ser legales (en derecho), pero no son morales.

Total, que a fin de cuentas, ésta no es la única “sacada de dedo” que se le tiene que aguantar a “quienes pueden hacerlo”.  Porque:

  1. Cuando matan a un niño bajo tu propio techo y todas las sospechas recaen sobre ti, que como padre o madre tienes la responsabilidad de proteger y defender a tus hijos, y en lugar de cooperar con las autoridades para esclarecer el crimen, recurres a todo el poder e influencia que puedas tener a tu disposición y haces todo un ejercicio para eliminar toda evidencia comprometedora, para desviar la atención y para evadir toda la responsabilidad que no supiste asumir, ¿no es eso una “sacada de dedo”?
  2. Cuando tu cónyuge está descansando en el patio de tu casa y leyendo el periódico y de súbito recibe dos balazos—se dice que disparados de manera profesional, tal vez con la precisión que se esperaría de un experto—que le siegan la vida, y luego de desarrollar una versión de los hechos en la que tu prioridad es ir detrás del presunto asesino, en lugar de atender a tu cónyuge antes de dar sus últimos respiros, resulta que hay demasiadas sombras sobre ti que tienes que esconderte detrás de una figura de poder en tu familia (no sólo de poder familiar, sino de poder e influencia por su posición dentro de la sociedad) para poder evitar un posible desenlace adverso, ¿no es eso una “sacada de dedo”?
  3. Cuando en un ejercicio en el que dejas ver lo que realmente guardas por dentro, emites en una red social (digamos, Twitter) un comentario cargado de ignorancia y prejuicio—sea racial, étnico o por preferencias sexuales, entre otros—contra una figura pública por ser alguien distinto a ti, y quien o quienes están llamados a imponer disciplina no se atreven, o no quieren, o no les da la gana de imponer esa disciplina, ¿no es esa una “sacada de dedo”, tanto de la persona que cometió la ofensa como de quien se supone que ejerza su autoridad sobre esa persona?  (Y no vale justificarse con aquello de que “tengo parientes negros” o “mis mejores amigos son negros”.  Ese tipo de excusa es bastante pobre y solamente sirve para salir del paso, como para no dejar el mal sabor de racismo que much@s en Puerto Rico niegan que existe—pero asoma su feo rostro de manera sutil, y lo mismo se vira contra propios y contra extraños.)

A buen entendedor, con pocas palabras basta.

En fin, son muchas las “sacadas de dedo” que nos hacen a diario.  Son muchas las faltas de respeto, los gestos de envalentonamiento, de arrogancia, de prepotencia que nos hacen “quienes lo hacen porque (creen que) pueden”.  Y ciertamente es mucho lo que tenemos que hacer como sociedad para recuperar ese respeto perdido.  Es una gran responsabilidad la que tiene toda una sociedad como la nuestra, de recuperar su respeto, su dignidad y su honra.  De exigirle RESPETO (así, en negrillas y en mayúsculas) a quienes nos “sacan el dedo” cada día, para que no canten victoria, para que sepan que no prevalecerán.

De lo contrario, las consecuencias, que apenas estamos empezando a ver, serán mucho peores.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

Soy Luis Daniel Beltrán, y usando el dedo que es… ¡yo apruebo esta entrada! Pulgar hacia arriba

Es cuestion del contexto

¡Saludos, mi gente!

Yo pensaba que para hoy no tendría nada interesante que comentar.  Sin embargo, no hice más que abrir mi copia del periódico ayer (sábado 20) para enterarme de una expresión que me dejó algo preocupado, sobre todo si lo que refleja es la mentalidad que rige las actuaciones de los altos mandos en el gobierno puertorriqueño—ya sea que el poder lo ejerza el PPD o el PNP (¡a mí me da igual, ambos son lo mismo!).

Continuaremos trabajando con ustedes y confiamos que el sector privado se tiene que sentir que es dueño de Puerto Rico y es dueño de este proceso, y que nosotros le respondemos a ustedes y que ustedes nos tienen que decir cuando lo hacemos mal para que nosotros sepamos cómo tenemos que mejorar….  En Puerto Rico, la mayoría debe de establecer en qué dirección es que Puerto Rico va a ir y la mayoría son ustedes, no son los que están tratando de prevenir que Puerto Rico pueda echar hacia adelante, que pueda cambiar, que pueda transformarse, que pueda crecer.

(Énfasis añadido por mí con toda intención, y ahora verán por qué.)

Resulta que estas expresiones las hizo el Hon. José Pérez Riera, Secretario de Desarrollo Económico y Comercio de Puerto Rico, al dirigirse el viernes 19 de junio de 2009 ante la convención anual que la Cámara de Comercio de Puerto Rico realizó en Fajardo—según citado por la agencia Associated Press en El Nuevo Día, Primera Hora y El Vocero.  Y lo primero que vino a mi mente fue algo así como “este señor no puede estar hablando en serio”.  Tal vez él habría cometido uno de esos reveladores deslices de la lengua.  Pero no, la noticia indicaba claramente—a menos que alguien venga a decirme que “lo citaron mal”, que “sacaron sus expresiones fuera de contexto”, “la prensa, siempre la prensa” (y poco faltaría para decir que los de la prensa son “los malos de la película”… aunque yo siempre insisto en que no todos los periodistas son hermanitas de la caridad, pero eso es otro tema)—que el señor Pérez Riera había dicho eso que se le atribuye.

Y ahí es cuando me pregunto si esto no le da validez a las recientes acciones gubernamentales, en las que “el resto de nosotros” parece llevar las de perder.  Por complacer a “los dueños de Puerto Rico”, ¿se está anulando un modelo de desarrollo comunitario que busca librar del “mantengo” y la dependencia económica a los menos privilegiados?  (Ah, y vean mi comentario—con fecha del 21 de junio de 2009—a la entrada Cuando tenga la tierra, sobre cómo los legisladores se salieron con la suya y aprobaron los dos proyectos que anulan de facto el Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña.)  Por complacer a “los dueños de Puerto Rico”, ¿se estará aprobando legislación para una supuesta “reforma” del proceso de permisos para desarrollo,* que impone una carga tan onerosa sobre quienes protestan cuando un desarrollo representa una amenaza para su medio ambiente, así como para su bienestar individual y el de la comunidad?  Por complacer a “los dueños de Puerto Rico”, ¿se procura atajar un problema de finanzas públicas, para el que nunca hubo la voluntad de evitar que el mismo llegara al punto en el que está hoy en día, mediante el despido “voluntariamente involuntario” de empleados públicos (independientemente de las circunstancias—legales e ilegales—en las que algunos de esos empleados públicos advinieron a sus puestos) y la disminución de presupuestos en áreas que al gobierno le parece que no son rentables?

(* ¡Ah!  Y aprovecho aquí para criticar el que en este proceso se suele utilizar el término “permisología” para describir el trámite de los permisos para desarrollo.  Para empezar, en estos momentos no encontrarán esa palabra en el diccionario de la Real Academia Española, RAE—o por lo menos, en su versión en línea; si se llega a incluir en el futuro, ya eso es otra cosa.  Además de que el término supone un significado distinto al que se le da por ahí—que sería algo así como “el estudio científico de los permisos”, ya que “-logía” proviene del griego logos.  Pero sobre todo… ¡ése es un soberano disparate!  ¡Eso no pare más!)

Y entonces, ¿qué puede implicar una expresión como la que hizo este funcionario?  Que a quienes se debe el gobierno no es a sus ciudadanos, sino a quienes tienen el poder económico.  Que Puerto Rico no le pertenece a sus ciudadanos, a los que el gobierno está llamado a servir y proteger, sino a un grupo de intereses afluentes, a los que el gobierno le rinde pleitesía y cuyo bienestar está por encima del de quienes no tienen ese privilegio.  Que quienes tienen el poder económico son “los buenos”, mientras que los sectores pobres y marginados que defienden sus derechos son “los malos de la película”.  Es más, creo estar oyendo un eco de algo que comenté en mi entrada anterior…

Pueden sugerir lo que se les ocurra, cualquier cosa, y yo cumpliré con hacer el ejercicio de “escucharlos”, pero los míos son los que mandan aquí y ya la suerte está echada.

(Esta vez añadí el énfasis intencionalmente, a tono con la entrada de hoy.)

Lógicamente, una lindeza como ésta no podía quedarse sin recibir una reacción de quienes la escucharon, principalmente en ánimo de que se rectificara esa visión del sector privado como el “dueño” de Puerto Rico.  Algo a lo que ciertamente no ayudaron las expresiones del gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño Bruset, quien no quiso entrar directamente en lo que dijo su subalterno y en lugar de eso prefirió darle una vuelta al tema:

Somos todos dueños de Puerto Rico.  Esto no excluye a unos y otros…  Todos somos dueños de Puerto Rico, los cuatro millones de puertorriqueños….

Creo que tenemos que ponerlo en el contexto correcto, que todos somos dueños de Puerto Rico, los cuatro millones de puertorriqueños.  Eso incluye al sector privado, que tiene el 80 por ciento de los empleos de Puerto Rico.

Hon. Luis G. Fortuño Bruset, Gobernador
(otra vez, énfasis añadido con toda intención)

¡O sea, que el funcionario no dijo lo que el resto de los meros mortales creyó que el dijo!  O si lo dijo, no se le entendió “correctamente”, no se pusieron sus palabras “en el contexto correcto”.  (¿Por culpa de la prensa?  ¿Por culpa del mensajero que sólo trae malas noticias y por eso hay que eliminarlo?)  ¡Ay, bendito!  Ténganle pena al pobrecito, es un incomprendido…

(Eso sí, no esperen a que el funcionario salga de súbito entonando el Incomprendido como lo hacía el recordado “Sonero Mayor”, Ismael Rivera… ¡sospecho que él no querrá bajar a ese nivel!)

(Es más, véanlo cantar Incomprendido… ¡al Rey Maelo, por supuesto! Vía YouTube.)

Pero así es como están las cosas últimamente.  En una suerte de negación de una realidad: Puerto Rico nos pertenece a todos y todas: ricos y pobres, hombres y mujeres, niños y jóvenes y adultos y ancianos, familias tradicionales y familias “torcidas” (como el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, llamó a las familias que no siguen el molde tradicional, y ustedes saben a lo que me refiero), santos y pecadores por igual.  Y que todos y todas, en una u otra medida, ponemos de nuestra parte para enfrentar los retos de la vida, para echar el país hacia adelante.  Pero para algunas personas, sobre todo en las esferas del poder, eso no está “en el contexto correcto”…

Y en ese contexto, ¡vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

LDB

Episodio 301: De permisos, despidos y el surgimiento de una estrella

¡Saludos, amigas y amigos, donde quiera que estén!

Les doy la bienvenida al inicio oficial del cuarto centenar de entradas de mi blog….  O por lo menos, a la entrada de hoy la voy a tener como la número 301 desde que inicié esta fase de mi blog (en Blogger.com) en mayo de 2004.  (Cinco años… ¡como pasa el tiempo!)  Y es así, si consideramos que como administrador de mi blog he tenido que eliminar una que otra entrada por X o Y razón (y si fuera por eso, la entrada de hoy sería en realidad… no sé… la número 306 o la 308).  Pero no hay mal que por bien no venga, si eso me ayuda a dedicar este blog, más hacia las cosas de las que me interesa escribir, las cosas que a mí me preocupan, que a cosas sobre las que al mirar hacia atrás veo que no tiene sentido escribirlas.  Y mientras pueda seguirlo haciendo—y yo pienso seguirlo haciendo, y con mucho gusto—, ése será el camino a seguir.  Así que les doy las gracias a todos ustedes, mi gente, por permitirme llegar hasta aquí.

Pero ya basta de esta digresión.  El caso es que esta semana han saltado a la luz tres situaciones que creo que voy a tener que comentar aquí, así que voy a tratar de que esto quede tan short and sweet como me sea posible.  Así que… ¡vamo’ al mambo!

1) Y seguimos de bofetada en bofetada: Los proyectos legislativos de la nueva ley de permisos

Y empiezo en la misma línea con la que cerré la entrada anterior, cuando mencioné las demandas estratégicas contra la participación pública (SLAPP) de las que tanto se ha abusado en los Estados Unidos.  Junto con los proyectos de ley que pretenden (a la larga) privar de sus tierras a las ocho comunidades circundantes al Caño Martín Peña, otro par de proyectos presentados en ambos hemiciclos legislativos están causando bastante furor: el Proyecto del Senado 880 y el Proyecto de la Cámara 1649.  Ambos proyectos pretenden crear la “Ley para la Reestructuración y Unificación del Proceso de Evaluación y Otorgamiento de Permisos”, con el fin de agilizar y mejorar el proceso por medio del cual se otorgan los permisos de desarrollo en Puerto Rico.  Me imagino que ello responde a una queja—que a mi entender, es casi tan vieja como el frío—de los sectores desarrollistas del país, sobre lo lento y complicado del otorgamiento de permisos para el desarrollo en Puerto Rico y lo que ello representa en términos de los costos en los que tienen que incurrir y de la “competitividad” de Puerto Rico para la inversión en el desarrollo.  (¿No se les parece eso a la excusa que tuvo en su momento el que fuera el vicepresidente de los EE.UU., L. Danforth “Dan” Quayle, para echar por tierra todo lo que se había logrado allí en el terreno medioambiental?)  Ambos proyectos conllevan transformar la Administración de Reglamentos y Permisos (ARPE) en una nueva agencia que se conocería como la Oficina de Gerencia de Permisos (OGPE), y crear las siguientes figuras y oficinas relacionadas: el “Profesional Autorizado”, los “Gerentes de Permisos” y “Oficiales de Permisos”, el “Inspector General de Permisos” (con su oficina correspondiente), la “Junta de Apelaciones de Permisos”…

(¡Sí!  Ya sé que los estoy mareando…)

Sin embargo, para no hacer esta entrada más larga de lo que creo que me va a salir de todos modos, hay un aspecto que parece enlazar bastante bien con las triquiñuelas legales como la que mencioné la vez pasada.  Por ejemplo, se le da a la agencia a crearse—y al “Profesional Autorizado” (que por lo general será un ingeniero, un arquitecto o un inspector)—la facultad de tomar determinaciones finales (o sea, definitivas) sobre las solicitudes de endoso o permiso ante su atención.  Se presume la certeza de las “determinaciones finales” favorables a los permisos solicitados, al punto de que…

El descubrimiento de un error de hecho o de derecho en el otorgamiento de un permiso o recomendación favorable expedido por la Oficina de Gerencia y por un Profesional Autorizado, luego de finalizada la construcción de una obra al amparo de los mismos y obtenido el permiso de uso para la misma, no conllevará la revocación del permiso ni la destrucción de la obra.  Disponiéndose que las disposiciones de este párrafo no crearán un precedente reclamable por terceros ajenos a la propiedad objeto del permiso.

Artículo 9.10, tanto del Proyecto de la Cámara 1649 como del Proyecto del Senado 880 (énfasis añadido intencionalmente).

Con esto, parece que se quiere evitar la ola de protestas que han surgido contra proyectos como Paseo Caribe, cuyos permisos están todavía en tela de juicio.  Pero esto no es lo único.  Cualquier parte afectada por una de estas “determinaciones finales” puede solicitar un recurso de apelación ante la Junta Apelativa, dentro de los 30 días laborables siguientes a la notificación de dicha determinación.  Sin embargo, para procurar la suspensión de una “determinación final”…

En dicha petición, el apelante deberá demostrar claramente cuáles los daños irreparables que sufrirá de no concederse la suspensión solicitada y prestará una fianza equivalente al estimado de las costas y daños en que pueda incurrir o que pueda sufrir la parte apelada de concederse dicha solicitud….  La mencionada fianza no será requerida al Estado Libre Asociado de Puerto Rico, sus municipios, agencias o instrumentalidades ni a ninguno de sus funcionarios en su carácter oficial.

Artículo 12.3, tanto del Proyecto de la Cámara 1649 como del Proyecto del Senado 880 (de nuevo, énfasis añadido intencionalmente).

O sea, que tras de que como apelante tengo que demostrar los daños que le está haciendo una obra (objeto de una “determinación final favorable”) a mi comunidad, ¿tengo yo que pagarle a la parte apelada por los “daños” que sufrirá si no se lleva a cabo la misma?  ¿Y qué tal si el monto de la fianza equivale al costo diario de las labores en la obra de la parte apelada?  Peor aún, ¿tendrá una comunidad de escasos recursos—por más conscientes y organizados que estén sus residentes—los recursos para enfrentarse a un desarrollador poderoso cuyo proyecto sea una amenaza contra su bienestar?  ¿Será ésta una estrategia similar a la de las demandas SLAPP, para “mandar a callar” a las comunidades pobres y someterlas a un régimen de marginación y dependencia de las dádivas gubernamentales?

Personalmente, yo me resisto a creer que ésa sea la intención detrás de proyectos legislativos como éstos y como los que mencioné en mi entrada anterior.  Más aún, me resisto a creer que esa injusticia se pueda sostener.

2) Y la recuperación económica… ¿a’onde e’tá?

Después de las renuncias “involuntariamente voluntarias” de empleados públicos en Puerto Rico, ha llegado el momento para los despidos “voluntariamente involuntarios”.  Y éstos ya comenzaron a notificarse el pasado viernes, 29 de mayo de 2009.  Como ya dije anteriormente, con estos movimientos el gobierno de Puerto Rico espera ponerse en camino de la “recuperación” económica y de la disminución de tamaño y agilización de las agencias y servicios públicos.

Lógicamente, mi lugar de trabajo no ha sido la excepción, y ya se ha iniciado el despido de varios de los empleados irregulares, transitorios y por contrato que fueron reclutados en años recientes.  (Y aun si alguno de ellos fue reclutado en violación a la ley que prohíbe reclutar personal en el gobierno pocos meses antes de las elecciones, debe quedar claro que no es su culpa.)  Y eso es algo que me tiene un tanto apenado, porque muchos de los que se nos van de esta manera son jóvenes de cuyo talento y dedicación he sido testigo, sobre todo en la evaluación de solicitudes de endosos para desarrollos y en el área de informática.  Debe ser que en este momento siento lo que los especialistas estadounidenses en conducta humana denominan como “la culpa del sobreviviente”, como si me pareciera injusto que gente prometedora como ésta tenga que sucumbir ante una crisis de la que no tienen culpa, y dejarnos en el camino a nosotros, los “veteranos” en estas lides, en momentos en los que más los necesitamos.

Pero bueno, así es la vida, y lo mejor que puedo hacer desde aquí es darles las gracias por el tiempo que estuvieron con nosotros, desearles a tod@s ell@s la mejor de las suertes, y recordarles que cuando nos necesiten… ¡pa’ eso estamos!

Pero esto no quita que yo llame la atención sobre algo curioso que encontré ayer: Según las cifras anunciadas el viernes 29 de mayo por el gobernador Luis G. Fortuño Bruset, estarán saliendo de la nómina pública unos 10401 empleados públicos.  De éstos, 2585 se acogieron a las renuncias “involuntariamente voluntarias”, mientras que los 7816 restantes cayeron en la redada de los despidos “voluntariamente involuntarios”; noten que de estos últimos, 6797 (o un 87%) son empleados transitorios (los mismos que yo creo que no deberían estar más de dos años bajo esa condición—aunque lamentablemente, hay empleados transitorios que llevan años de espera para que se le haga regulares, pero eso ya es otro cuento).

Vamos bien hasta ahí, ¿no?  Pero hay un problema cuando uno observa las cifras de las “economías” que se estarían logrando por estos medios:

Fase Monto (US$)
1: Renuncias y reducción laboral "voluntaria" 51800000
2: Despidos (Primera ronda) 153000000
3: Reducciones salariales y cancelación de beneficios 186800000
TOTAL 391600000
META DEL AHORRO GUBERNAMENTAL 2000000000

Interesantemente, si comparamos el ahorro que se lograría a través de las tres fases del plan gubernamental (US$391600000), con la meta de reducción del déficit que se propone en el mismo (US$2000000000), encontraremos que todavía falta un tramo largo por recorrer, ya que el porciento de diferencia entre uno y otro (que cualquiera que lea esto puede calcular, si quiere) es de –80.4% (-80,4%).  En otras palabras, aun si hasta el momento se ahorra aproximadamente unos US$37650 por cada empleado eliminado de la plantilla gubernamental (y por supuesto, no todos ellos ganan esa cantidad al año), eso prácticamente no hace ni una mella en el problema del déficit gubernamental.  ¡Y eso no pare más!  Es más, como decía el finado Raúl Vale… “les dejo ésa de asignación”.

3) Puerto Rico’s Got Talent!

Último, pero no por ello menos importante: La designación, por parte del presidente Barack H. Obama, de la jueza apelativa federal Sonia Sotomayor a la plaza que David Hackett Souter (cuya biografía se encuentra en esta página, en formato PDF) se espera que deje vacante en el Tribunal Supremo estadounidense, también ha causado furor desde que se anunció en Washington, D.C. la semana pasada.  Ciertamente se ha dicho mucho sobre ella, sobre su historia de haber nacido de padres puertorriqueños en un caserío en el Bronx neoyorquino, sobre la pérdida de su padre cuando ella tenía 9 años de edad, sobre que ella “salió del caserío” para destacarse académicamente en las universidades en las que estudió, sobre su participación en decisiones trascendentales, como la que ella emitió para terminar la huelga de los peloteros de grandes ligas de 1994–1995 (a favor de los peloteros), y un montón de cosas más que se han repetido hasta el cansancio.

Por supuesto, no han faltado los detractores que le han salido al paso—que como era de suponerse, se trata principalmente de elementos pertenecientes a los sectores más recalcitrantes de la derecha estadounidense.  Muchos de ellos la recriminan por haber planteado—en lo que tal vez fue un desacertado ejercicio verbal—la diferencia entre un juez que no ha tenido la experiencia de convivir en “el Barrio” con “los de abajo”, de experimentar sus penurias, de luchar por sobrevivir en un mundo hostil, y un juez (o una jueza) que sí ha vivido esa experiencia.

Justice (Sandra Day) O’Connor has often been cited as saying that a wise old man and wise old woman will reach the same conclusion in deciding cases.  I am not so sure Justice O’Connor is the author of that line…  I am also not so sure that I agree with the statement.  First, as Professor Martha Minnow has noted, there can never be a universal definition of wise.  Second, I would hope that a wise Latina woman with the richness of her experiences would more often than not reach a better conclusion than a white male who hasn’t lived that life.

[…]

However, to understand takes time and effort, something that not all people are willing to give.  For others, their experiences limit their ability to understand the experiences of others.  Other simply do not care….  Personal experiences affect the facts that judges choose to see.  My hope is that I will take the good from my experiences and extrapolate them further into areas with which I am unfamiliar.  I simply do not know exactly what that difference will be in my judging.  But I accept there will be some based on my gender and my Latina heritage.

Lecture: A Latina judge’s voice (The New York Times, 15 de mayo de 2009) (y—¡adivinaron!—el énfasis lo añadí intencionalmente).

Huelga decir que la primera parte de esta cita es la que ha causado que se la caiga la boca de tanto hablar bazofia a cuanto comentarista conservador existe en estos momentos (empezando por Rush Limbaugh, un adicto confeso a los analgésicos controlados, que desde su programa de radio parece haber tomado la batuta de la derecha vocinglera estadounidense).  Y a muchos de estos comentaristas les cayó como una bomba el que una simple leguleya proveniente de una minoría étnica se comparara con un juez blanco-anglosajón-protestante (WASP)… ¡y en la comparación ella saliera airosa!  De hecho, hasta la han tildado se ser “racista” (¿no será eso lo que Freud denominó “proyección”?), de ser “no tan brillante” (como la senadora Evelyn Vázquez dijo aquella vez)…

Alarmante, ¿no es verdad?  Como que se confirma la primera oración en el segundo párrafo de la cita que hice de la jueza Sotomayor (y hasta me alegra haber hecho intencionalmente el énfasis en esa oración): entender, sobre todo entender las experiencias de los demás, saber qué es lo que motiva a la gente, qué es lo que la gente siente, qué es lo que la gente padece, es una capacidad que requiere dedicar tiempo y esfuerzo—y yo añadiría a ello una frase: “hacer un sacrificio”—, y eso algo a lo que no todo el mundo está dispuesto (y por eso, la jueza Sotomayor añade que hay a quien simple y sencillamente eso no le importa).  Pero qué se va a hacer…

Ya veremos qué sucede desde este punto en adelante, ya que el presidente Obama quiere que el Congreso estadounidense confirme a la jueza Sotomayor lo antes posible, antes de que se inicie el periodo de sesiones de 2009–2010 el lunes, 5 de octubre de 2009 (como es la tradición).  En lo que el hacha va y viene, envío desde aquí a la jueza Sonia Sotomayor mis mejores deseos de éxito en su designación como magistrada del Tribunal Supremo estadounidense, y que sea confirmada cuanto antes, para que pueda representar a Puerto Rico con mucho orgullo en ese alto foro judicial… ¡y que no pierda esa capacidad de entendimiento que a muchos parece molestar!  Después de todo, como dice una frase que se suele atribuir al Quijote de Cervantes (aunque erróneamente; vean la explicación aquí):

Si los perros ladran es señal de que avanzamos, Sancho.

 

¡Y vamos a dejar todo eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, que nos estaremos viendo al comienzo del quinto centenar de entradas, ¿OK?

LDB