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Deja vu otra vez?

¡Saludos, mi gente!  No se asusten, no me he desaparecido…  Total, que no creo que lo haga, y mucho menos con las cosas como están, pero qué se va a hacer…

Ahora bien, una cosa que sí he estado haciendo en estos días es aprovechar para poner etiquetas (o sea, tags) a todas las 300-y-pico de entradas de este blog, para quienes quieran buscar qué fue lo que escribí en alguna entrada anterior sobre X o Y tema.  (De hecho, a la fecha en que escribo esto, sólo me falta etiquetar muchas de las entradas de 2005 y 2006.)  Y una de las cosas que más me ha llamado la atención mientras repaso las entradas viejas para etiquetarlas es cómo se tiende a repetir el antagonismo entre los funcionarios que elegimos cada cuatro años para que rijan los destinos de nuestro país (ya sean del PPD o del PNP) y los sectores de nuestra sociedad que siempre llevan las de perder cuando se toman decisiones antipáticas.

Lo vimos cuando el cierre gubernamental de mayo de 2006, e igual lo estamos viendo en 2009, cuando se están proponiendo proyectos legislativos que—en muchos casos—resultan ser la antítesis de lo que debe ser una buena medida de gobierno democrático (como la ley que anularía de facto el Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña y la que impone una onerosa fianza para el que ose impugnar la legalidad de un permiso de desarrollo—o más bien, la falta de esa legalidad).  Medidas para las que se rechaza en principio cualquier gesto de buena voluntad para ofrecer alternativas que, sin ser tan drásticas, permitan obtener el resultado que se quiere obtener (como las que proponen algunos de nuestros líderes sindicales, por ejemplo)… ¡sólo para que al final del proceso quienes rechazaron esas alternativas quieran “escuchar” a quienes las propusieron en su momento!  Y escribo “escuchar” entre comillas, con toda intención, porque quienes están llamados a escuchar no escuchan con el ánimo de rectificar injusticias y enmendar un rumbo que comoquiera está trazado, sino que lo hacen por compromiso, como para decirle a quienes les llevan la contraria ideológica…

Pueden sugerir lo que se les ocurra, cualquier cosa, y yo cumpliré con hacer el ejercicio de “escucharlos”, pero los míos son los que mandan aquí y ya la suerte está echada.

Con un cuadro como ése, ¿qué hacer?  Tal vez convocar al pueblo una marcha en protesta por la imposición de leyes antidemocráticas cuyas secuelas serían devastadoras para el bienestar de los ciudadanos.  Algo así como la marcha que se efectuó el 5 de junio de 2009, desde la entrada a la isleta de San Juan hasta el Capitóilet Capitolio.  Una marcha en la que cientos de miles de puertorriqueños manifestaron su descontento, un sentir de molestia por el derrotero que sigue nuestro país en las presentes circunstancias.  Un sentir que debería ser escuchado por quienes tienen en sus manos la solución para evitar un impacto adverso de las medidas propuestas… ¡siempre y cuando no “se juyan” de allí—y de su responsabilidad con el mismo colectivo que los puso donde están—antes de que lleguen los manifestantes!  (¿Tanto es el miedo que les tienen?)

Debe ser que en los pasillos por los que corre el poder cada día, hay un caso crónico de lo que los estadounidenses llaman, an attitude problem.  Y yo creo que ése es un problema que hay que atender, el de la actitud de que “como yo soy quien manda aquí, voy a hacer lo que me dé la gana y tú te tienes que quedar callado y tomar el golpe”.  (Y no hace falta decir quién expresa esa actitud; lleguen ustedes a sus propias conclusiones.)  Actitud que no resuelve ninguno de los problemas que ya existen—más los que se avecinan—y que puede tener consecuencias más serias.  Consecuencias que no serán beneficiosas para nadie. . . ¡ABSOLUTAMENTE, PARA NADIE!

Y entonces yo me pregunto, ¿será que ante la realidad de hoy en día, el concepto “democracia” significa algo muy diferente a lo que desarrollaron los antiguos griegos—e incluso, lo que mis maestros y profesores me enseñaron en la escuela y en la universidad?  Yo me resisto a aceptar eso.  Yo quiero creer que eso no es así.

Pero así son las cosas.  Y así seguirán siendo.  Y no cambiarán mucho, ni de aquí a un año, ni de aquí a dos años, ni de aquí a diez años, ni de aquí a…

¡Y vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.


DEDICATORIA: Quiero dedicar esta entrada de mi blog a un compañero de trabajo, de los que se abren paso a través de la vida, venciendo todos los escollos que la misma le pone, para buscar la excelencia en su quehacer profesional, y en el proceso ayudar a otros a conocer—y apreciar—la belleza del mundo que nos rodea.

A pesar de que su nombre sonaba foráneo, no podía haber mejor puertorriqueño que él.  Gracias a su esfuerzo y dedicación, se han iniciado esfuerzos dirigidos a la rehabilitación de los arrecifes de coral en nuestras costas, a través de un programa de arrecifes artificiales.  (Y de hecho, gracias a él cambió mi noción—muy equivocada, por cierto—de que en Puerto Rico no se estaba haciendo un esfuerzo serio en esa dirección, más allá de la colocación de llantas vacías en el piso marino—práctica que hoy en día, ningún experto recomienda por el impacto nocivo de la acción corrosiva de la sal de mar sobre las llantas, y que ha sido abandonada en favor del uso de otros materiales que cumplan el mismo propósito.)

Pero también se dice que no todo puede ser el trabajo (¡y díganmelo a mí!).  Siempre recordaremos su alegría cuando compartía con nuestros compañeros en las fiestas navideñas, por ejemplo.

En fin, la clase de persona cuya partida hacia el infinito—como consecuencia de un accidente de buceo, ocurrido unos ocho días antes de la fecha en que escribo esta entrada—se hace a veces muy difícil de entender.  Pero así son las cosas, y hoy estamos aquí, pero mañana, ¡quién sabe dónde estaremos!

Desde aquí, mi lamento por el deceso del compañero y amigo James H. Timber Giboyeaux, y mis condolencias y solidaridad para sus familiares y para quienes nos quedamos aquí—porque no hay más remedio—en el empeño de continuar la obra que él comenzó en su breve paso por este mundo.

¡Que tengas un buen viaje hacia la eternidad, James!


LDB

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De Navidades, Conejos, Cadenas y Bebes

Hola, mi gente. ¡Esto es lo que trajo Santa Claus!

Bueno, ha llegado por fin lo que todo el mundo espera cada año, la fecha en la que conmemoramos la Navidad en Puerto Rico y en el mundo entero (aún en aquellos países en los que se trata de quedar bien con todo el mundo, cosa que la vida nos enseña a cada rato que no siempre se puede hacer). Fecha en la que se intercambian regalos, se comparten los buenos momentos con la familia—aun cuando algunos de sus miembros estén físicamente lejos unos de otros… claro, cuando la lejanía es emocional, ya eso trasciende la misma lejanía física, pero de eso hablaremos a su debido tiempo… ¡lo prometo!—y se procura dejar atrás los recuerdos no muy buenos del pasado y fijar la mirada en lo que la vida nos depara de aquí en adelante. Siempre esperando lo mejor, aunque haya que prepararse para lo peor que pueda suceder (eso creo).

De mi parte, prácticamente todos los regalos que esperaba para la fecha los he ido recibiendo poco a poco, principalmente aquéllos con los que yo mismo me recompenso por tratar de hacer algún bien, dentro de lo que esté a mi alcance. Sí he asistido (como mencioné la vez pasada) a alguna que otra actividad de mi oficina y a algún encuentro familiar, pero nada más que eso. No sé si será que las Navidades producen en mí sentimientos encontrados, de alegría por un lado y de tristeza por otro. Alegría como la que se supone que se perciba en el ambiente, por la celebración gozosa del nacimiento del Niño Dios. Tristeza, tal vez por la sensación de un vacío, de que algo se nos ha desgarrado en el tejido de la vida, algo que difícilmente pueda repararse.

Pero así son las cosas. De todos modos, entramos en la recta final, en el conteo regresivo hacia el momento en que dejamos en puerto los eventos que marcaron nuestras vidas y nos disponemos a navegar hacia aguas desconocidas, en busca de una felicidad cada vez más evasiva…

Total, dicen que los barcos no se hicieron para dejarlos anclados en el puerto… Pero bueno, vamos a lo que vinimos…

ESTO FUE LO QUE SANTA CLAUS NOS DEJÓ PARA LA ÚLTIMA SEMANA DE 2006 (25–31 DE DICIEMBRE DE 2006): La curiosidad de un niño sobre los conejos, produce una situación muy embarazosa… Si usted es de esas personas a quienes no les importa recibir las infames “cadenas”, prepárese a recibir… ¡una cadena de sexo!… (Bueno, y ahora que tengo su atención…) Un italiano de New York se ufana del tremedo bebé que su esposa acaba de parir… Presenciar “las verdades de la vida” lleva a un hombre y su hijo a dialogar… ¡sobre “las (verdaderas) verdades de la vida”!… Una madre primeriza le cuenta a una enfermera pediátrica el origen del nombre de su bebé… Se ha revelado el secreto: Cómo es que Santa Claus sabe verdaderamente si durante el año usted ha sido naughty o niceY… Una mujer la emprende contra su esposo… ¡por culpa de una voz femenina en el teléfono!

Si ustedes quieren saber qué le ocurrió a los que recibieron la cadenita esa y no la pasaron adelante… Y NO SE HAGAN LOS INOCENTES, YO SÉ QUE LA CURIOSIDAD LOS ESTÁ MATANDO… visiten Humor, según Luis Daniel Beltrán.

¡Y vamos a dejar eso ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. ¡Hasta luego!

LDB

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Unos Van Alegres y Otros Van Llorando

¡Hola, mi gente! ¡Esto es lo que está ocurriendo!

Yo no sé si se han fijado, pero esta Navidad presenta un variado contraste. De un lado, está el sentido de alegría que nos debe permear a todos, aunque en algunas personas es más notable que en otras. De hecho, ya a estas alturas de la temporada, muchos hemos tenido nuestras fiestas navideñas, particularmente las de nuestros lugares de empleo. Incluso el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico (para el que yo trabajo) tuvo su fiesta el viernes pasado, y aunque oigo el comentario de que no se congregó mucha de la plantilla de dicha entidad gubernamental, por lo menos quienes estuvimos aprovechamos para festejar los logros de este año que está por culminar en unos días… ¡tal vez porque estamos un poco olvidadizos con respecto a que por dos semanas en mayo no tuvimos mucho que se pudiese celebrar (por lo del cierre patronal)! Pero bueno, como yo siempre estoy diciendo, a ellos no hay que hacer mucho para motivarlos a que se olviden de las penurias que pasaron…

Pero si de un lado está la alegría que debe permear a todo el mundo en esta época, del otro lado hay tristeza, especialmente en quienes pierden a sus seres queridos, ya sea por accidentes, enfermedades… o en el peor caso que uno se pueda imaginar, en pago por una deuda con la sociedad. Ése último fue el caso de Ángel Nieves, un confinado que estuvo esperando la muerte por más de 20 años tras ser sentenciado a pena capital por asesinar al gerente de un club de strippers en Florida. Y para hacer amargo ese trago, la ejecución se realizó en plena temporada navideña… Pero más amargo aún es que se hubiese descubierto que la ejecución tardó en verificarse más de lo previsto (unos 34 minutos)… ¡porque los encargados de ejecutar al reo no supieron ponerle bien las agujas hipodérmicas por las que se le inyectarían las sustancias que acabarían su existencia terrenal! Y muchísimo más amargo aún es que el gobernador de Florida, Jeb Bush (casualmente, hermano del ex-gobernador de Texas, el presidente George W. Bush) ordenó detener las próximas ejecuciones en agenda, ¡mientras se investiga cómo fue que el estado metió las patas en esta ejecución!

O parafraseando a la conocida cantante pop metida últimamente a exhibicionista (que por cierto, nos dejó saber a todos que ella es lampiña)… OOPS! They did it again!

Pero ahora en serio… yo no sé si ustedes se han fijado que aunque las tragedias ocurren todo el tiempo, suelen adquirir una mayor relevancia en épocas como las Navidades (o “las fiestas”, para los políticamente correctos entre nosotros). Son situaciones que suelen apagarnos el ánimo, que nos aíslan del ánimo festivo a nuestro alrededor. Y lo peor de todo, pueden cambiar nuestra perspectiva de la vida, en muchos casos para siempre.

Pero así son las cosas y así es la gente. Es como lo escribió alguna vez don Benito de Jesús en sus Cantares de Navidad:

Navidad que vuelve
Tradición del año
Unos van alegres
Otros van llorando

(Por cierto, quien quiera escuchar la archifamosa interpretación de esta tradicional melodía navideña por el Trío Vegabajeño, todo lo que tiene que hacer es oprimir este enlace.)

OK, vamos a seguir nuestro camino, no hay más na’…

ESTA SEMANA (18–24 DE DICIEMBRE DE 2006): Cómo (supuestamente) empezó la tradición de poner un angelito en la punta del árbol de Navidad… Qué sucede cuando el rey de la selva, el león, un día se mete a… poeta… Un hombre se somete a un tratamiento drástico para sus fuertes dolores de cabeza… Una mujer irlandesa pide ayuda a su sacerdote para poder tener hijos… Se complican las cosas para dos hermanos gemelos, cuando el mismo día a uno se le hunde su bote y el otro pierde a su esposa… Y… Un individuo pide ayuda a un pastor evangélico para un problema que lo aqueja.

Pero como hubiese dicho el recién fallecido Raúl Velasco, “Aún hay más”…

AÑADIDO A LA PÁGINA DE DICIEMBRE DE 2004: Consejos para comer como le dé gusto y gana… ¡Total, si es Navidad!

Humor… según Luis Daniel Beltrán

¡Y vamos a dejar eso ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. ¡Hasta luego!

LDB

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Cosas Que No Hacen Falta Durante Las Navidades

Hola, mi gente. ¡Vamos a lo que vinimos!

¡Válgame! Aquí estoy un poquito enfermo, con un catarro que no hizo más que empezarme a dar tan pronto yo regresé a mi casa el viernes, luego de pasar una tarde alegre con mis compañeros de oficina. (Digo, ¡es Navidad! ¿Qué más quieren?) Pues sí, la cosa es que a duras penas me estoy moviendo para poder cumplir con mis compromisos de trabajo, bajo los efectos de las habituales medicinas no recetadas para el catarro. Mi única queja es que algunas de esas medicinas, sobre todo aquéllas que son para usarse a la hora de dormir, tienen el efecto no deseado de impedirme tener un sueño agradable. Digo, ¿a ustedes no les ha pasado que mientras tratan de agarrar el sueño, se les pega una idea extraña y no los abandona por el resto de la noche, hasta que ya no queda más remedio que levantarse de la cama porque amaneció?

¡Créanme! No es una experiencia muy agradable que digamos. Pero bueno, ése es el precio que uno(a) tiene que pagar.

En fin, que aquí estoy echando pa’lante, aunque un poco preocupado por lo que está sucediendo últimamente por ahí. Fíjense que desde temprano empezó la campaña para evitar las muertes ocasionadas por “balas perdidas” durante esta época de celebración… ¡y sin embargo, ya hubo que arrestar a uno o dos irresponsables que se pusieron a disparar frente a un restaurante en Bayamón! ¿Será que la gente… OK, no toda… alguna gente, por más que se le dicen los mensajes, se los meten por… ¡ejem!… por donde no les da el sol? Duele ver la falta de responsabilidad de algunas personas que sólo se consideran a sí mismos, y no toman en cuenta que hay vidas que quedarán afectadas (más o menos trágicamente) por sus actos. Claro, con la clase de ejemplos con los que se alimenta… NO, se atraganta diariamente a nuestro pueblo, cualquier cosa puede suceder.

Y por supuesto, ni hablar de quienes siembran miseria en sus vecindarios, y hacen imposible una sana convivencia al campear por sus respetos, como en los tiempos del “viejo oeste” estadounidense. (Y no hace falta decir a qué o a quiénes me refiero.)

¿Es esto algo que nos haga falta durante un tiempo de amor y de alegría como lo es la Navidad? Personalmente, no lo creo. Pero bueno, hay que seguir echando pa’lante. Mientras tanto…

ESTA SEMANA (11–17 DE DICIEMBRE DE 2006): En el Viejo Oeste, un prospector de oro se enfrenta con un despiadado pistolero… Un hombre se somete a un tratamiento radical para eliminar las lombrices intestinales (las que en mi barrio llaman “solitarias”)… Se produce un accidente vehicular con víctimas fatales, y el único testigo de lo que ocurrió es… ¡un monito!… Y… El 007 original le demuestra a una conocida estrella australiana de la música pop… ¡que el viento es viejo, pero todavía sopla! (¿He mencionado nombres yoooooooooo?)

Pues bien, si usted quiere saber cuál es el secreto del venerable actor escocés para… ¡ejem!… ustedes entienden a qué me refiero… visite Humor, según Luis Daniel Beltrán.

(Ahora me pregunto yo… ¿llegaré a ser así como él cuando yo llegue a su edad? ¡Ojalá!)

¡Y vamos a dejar eso ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. ¡Hasta luego!

LDB