Guerreros y justicieros

(… left-right-left-right-left-right-LEFT-RIGHT-LEFT-RIGHT-LEFT-RIGHT-LEFT-RIIIIIGHT-HALT!)

¡Saludos, mi gente!

Yo sé que hay un refrán que dice que sobrevivir en tiempos extraordinarios requiere la adopción de medidas extraordinarias.  Pero a mí me parece que hay medidas extraordinarias que se adoptan cuando no se tiene ni la menor idea de cómo resolver una situación—o tal vez no se tiene la capacidad, ni la voluntad para hacerlo—, y se prefiere una salida fácil que no requiere mucha ponderación (¿será eso lo que los estadounidenses llaman, un “no brainer”?).

Y si vamos a hablar de esa clase de salida, debemos hablar de la decisión anunciada hace exactamente dos semanas (el 1 de febrero de 2010) por el gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño Bruset, de activar ‘de forma temporera’ la Guardia Nacional de Puerto Rico para ayudar a la Policía de Puerto Rico en el patrullaje preventivo en áreas de alta incidencia criminal y poner al día la flota de vehículos de la Policía.  Según lo expresó entonces durante su mensaje de estado ante la Asamblea Legislativa, la activación de la Guardia Nacional será hasta tanto se gradúen unos 1000 cadetes que están al momento en que escribo esto en la Academia de la Policía de Puerto Rico (que por cierto, está situada en la antigua instalación militar “Camp O’Reilly” en el vecino municipio de Gurabo.)

Academia de la Policía de Puerto Rico, Gurabo, P.R.
Academia de la Policía de Puerto Rico, Gurabo, P.R.

Por supuesto—y esto se cae de la mata—, no es nada nuevo la idea de dar una muestra de poderío cuando no se tiene una idea clara de cómo atajar una incidencia criminal que hace mucho tiempo se le salió de control al gobierno.  (Digo, a un gobierno que se entretiene en acrecentar el problema mediante un “plan de reestructuración fiscal” que—por lo que vemos a diario en la calle—parece haber hecho más mal que el bien que se pretendía hacer.)  Ya lo habíamos visto anteriormente, cuando en la gobernación del Dr. Pedro J. Rosselló González (de 1993 al 2000) se estableció la política de “mano dura contra el crimen” y se llevaron a cabo ocupaciones policiales en los residenciales públicos (“of all places”).  Como si los residenciales públicos fueran este único crisol en el que se forman los delincuentes y merecieran la atención detallada de las fuerzas del orden público.

Claro está, siempre será más fácil atacar “al de abajo”, a un “Juan de la Calle” cualquiera, que a otros que se esconden detrás de la urbanización con “control de acceso”, detrás del “blín-blín”, el lujo y la afluencia.  ¡NOOOOO!  A ésos que nadie los toque, ni con un pétalo de rosa…  Y además, ¿cómo se vería, por ejemplo, en una de esas urbanizaciones de lujo de Guaynabo, lo que el actor de doblaje que hacía la voz de “Pedro Picapiedra” hubiera llamado, “veinte mil leguas de traje azul marino”?  ¿24/7?  ¡Horrrrrooooor!

Lo importante es que ya la suerte está echada y que el ejercicio para “combatir” la ola delictiva puertorriqueña está en progreso.  Pero más importante aún, que este ejercicio “no responde a que hubiera fracasado el ‘plan anticrimen’ del gobierno actual”.  O por lo menos, eso fue lo que le dijo a la prensa el ex-agente del FBI en funciones como Superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha (de “grata” recordación para algunos sectores puertorriqueños, especialmente los periodistas objeto del incidente del 10 de febrero de 2006 en Río Piedras):

“Figueroa Sancha negó que la activación de la Guardia Nacional refleje el fracaso de las gestiones de la Policía y el Gobierno para combatir el crimen.
“‘Todo lo contrario, cuando tu estás en una guerra sin cuartel contra los criminales, todos los recursos cuentan y valen, y el pueblo lo recibe con mucho beneplácito’, aseguró Figueroa Sancha.”

(Primera Hora, 2 de febrero de 2010)

¿De veras?  Si lo que dice el súper es cierto, yo estoy ofreciendo para la venta una mansión de 18 habitaciones y 9-y-medio baños, justo en medio del pantano Caño Boquilla de Mayagüez.  ¿Alguno de ustedes interesa comprármela?  ¿Y qué tal si la doy a mitad de precio?  Any takers?

(NOTA A MÍ MISMO: Archivar la cita del Súper bajo “Desde que se inventaron las excusas…”)

Y no sólo eso.  Antes de lanzarlos a la calle, se les estaría ofreciendo a los efectivos militares un adiestramiento relámpago de un fin de semana, con el fin de familiarizarlos con lo que a los cadetes policiales regularmente les llevaría entre año y medio y tres años en aprender en cuanto a ley y orden se refiere.  (¿Y qué libro usarán como texto?  ¿“Law Enforcement for Dummies”?)

Para mí, lo que refleja el uso continuo de la fuerza—llámese Policía, llámese Guardia Nacional, llámese Ejército o Marina o Infantería, llámese como se llame—como el presunto alivio gubernamental a los males de nuestra sociedad son muchas cosas: incompetencia, falta de voluntad, fracaso, miopía (si no una ceguera total), no querer atender las causas de un problema que se dejó deteriorar por muchos años.  Un problema que, por su parte, nos debió haber llevado al punto que expuse varias entradas atrás, sobre la aparente dependencia entre el gobierno y la delincuencia como mecanismo de supervivencia.  Por si acaso, conviene que repita aquí lo que escribí al final de esa entrada:

“Sea como sea, lo que plantea Roberto Saviano en la columna de Mayra Montero—si interpreté correctamente lo que leí—es una posibilidad escalofriante.  Y ello significa que el gobierno (sea del partido que sea) necesita de la actividad criminal para justificar su existencia, para poder darle al mundo un espectáculo en el que aparezca como el héroe, como la salvación de un pueblo oprimido por una violencia sin freno—eso, de un lado, mientras que tras bastidores se beneficia (de alguna manera) de la influencia que dicha actividad criminal puede ganar mediante su participación en empresas e intereses legítimos.  Y quienes están (más bien, estamos) atrapados entre los unos y los otros… ¿a quién le importa eso?”

Y qué mejor manera de aparecer como el héroe, como la salvación de la patria (whatever that means!), que dar un espectáculo de fuerza, que querer aparecer como el justiciero, como el ángel de la venganza, con todo lo que eso conlleva.  Pero en eso hay que andar con mucho cuidado, como si se caminara sobre vidrios rotos, porque no es cosa fácil.  Si lo fuera, tendrían razón de ser las siguientes palabras del propio gobernador Fortuño en su mensaje de estado—dichas mientras miraba fijamente a la cámara de televisión:

“Nuestro mensaje a aquellos que están envenenado a nuestros hijos… matando a nuestros hermanos… y robándole la paz a nuestro pueblo… es bien sencillo: te vamos a buscar… te vamos a encontrar… y TE VAMOS A AJUSTICIAR.”

Wait a minute!  ¿Él dijo, “AJUSTICIAR”?  ¿AJUSTICIAR?  ¿Sabrá el distinguido letrado—aun sin ser un criminalista, que eso no es lo de él—lo que eso significa?  Cualquiera diría que a quien le preparó ese texto—presumiendo que él no lo hubiera redactado—le pasó lo que a Don Alonso Quijano, que “se le secaron los sesos” de tanto leer novelas de caballería… o en defecto, de tanto ver dramas policiales en la TV.

Es más, déjenme plantearles el siguiente ejercicio: Imaginen por un momento al gobernador Fortuño en la emblemática escena de la película Dirty Harry (1971), mientras confronta a uno de los dos asaltantes de un banco:

“I know what you’re thinking.  ‘Did he fire six shots or only five?’  Well, to tell you the truth, in all this excitement I kind of lost track myself.  But being as this is a .44 Magnum, the most powerful handgun in the world, and would blow your head clean off, you’ve got to ask yourself one question: ‘Do I feel lucky?’  Well, do ya, punk?”

La verdad es que de pensar en eso, ya me están dando escalofríos…  Pero en fin, un@ ya no sabe qué más esperar.

Y ahora, con el permiso de ustedes, me falta marchar un par de millas más (y para colmo, estoy cargando una mochila que pesa más que un matrimonio mal llevado), así que vamos a dejarlo ahí.  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta la próxima!

(ATEEEEEN-HUT!  FORWAAAAARD… MARCH!  LEFT-RIGHT-LEFT-RIGHT-LEFT-right-left-right-left-right-left…)

LDB

Ya Empezamos Mal El 2007

¡Saludos, mi gente! ¡Vamos a lo que vinimos!

Bueno, se fueron las Navidades OTRA VEZ… ¡Sí! La temporada navideña (por lo menos para mis efectos) culminó ayer (sábado 6 de enero) con la tradicional celebración de la Epifanía, o de los Tres Reyes Magos y su peregrinar en busca de aquel Divino Niño que nació en un establo o pesebre de Belén de Judea… Yo no sé de ustedes, pero para mí es una pena inmensa ver que las Navidades pasan demasiado rápido, que tenemos que volver a las rutinas gastadas de siempre, a lidiar con las fuerzas (ocultas o visibles) que hacen todo lo posible por desmoralizar a los demás, mientras que salen por la puerta ancha en son de burla.

Y si a eso se le añade que el propio año lo comenzamos con un susto de proporciones cataclísmicas… OK, no es para tanto… La cosa es que justo en la mañana del mismo lunes 1 de enero, Puerto Rico despertaba a la noticia de que el sistema eléctrico de la Isla se estaba viendo afectado por una serie de incendios en una de las principales centrales generatrices de electricidad (Palo Seco), los que se habían producido desde la noche del sábado anterior. Según lo que se indicaba entonces, los incendios llegaron a afectar una porción considerable de esa planta generatriz, lo que llevó a temer por el suministro de electricidad a la zona metropolitana de San Juan (en particular), especialmente si se llegaban a afectar unas líneas de alta tensión que provienen desde una de las dos plantas generatrices en la zona Sur del país (Central Aguirre) hacia la zona Norte.

Peor aún: estos incendios se producen en momentos en los que la corporación pública que opera el sistema eléctrico de Puerto Rico (Autoridad de Energía Eléctrica) se encuentra en negociaciones con la principal unión obrera que agrupa a los empleados de dicha corporación (Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego, UTIER) para implantar un nuevo convenio colectivo…

… y ahí empezaron a llover las sospechas e implicaciones de parte y parte. De un lado, la gerencia de la Autoridad, aunque no quisiese implicar a miembros de una conocida unión obrera… ¿he mencionado nombre yoooooooooo?… alzó la bandera de la posibilidad de que los incendios en el sistema hubiesen sido producto de actos de sabotaje por parte de “desconocidos”. Del otro lado, los líderes de la unión implicada mantuvieron todo el tiempo que los incendios se atribuyeron a una falta de mantenimiento del sistema, que impidió que se pudiera controlar la situación antes de que la misma pasara a mayores. Así las cosas, casi toda esta semana se fue en: una restricción de entrada a los unionados, una movilización de la Guardia Nacional a vigilar las instalaciones del sistema eléctrico, investigaciones de lo sucedido por parte de las autoridades federales (DHS, FBI, ATF… WTF!)

Al final de cuentas, resultó que la causa de los incendios en la planta eléctrica Palo Seco… ¡no se puede determinar como “mano criminal” ya que no hay evidencia de la misma! ¡QUÉ CO… y dale que es tarde… QUÉ PANTALONES! O sea, que después de todo el show, de todo el despliegue de efectivos militares, de todas las recriminaciones de parte y parte, entonces resultó que sí hubo una falla en el sistema que impidió que un sistema de enfriamiento operara apropiadamente y que eso fue lo que causó los incendios. Y nadie, NADIE metió la mano donde no tenía que meterla… ni aquellos elementos dentro del sindicato que con o sin el conocimiento de sus líderes (¡no, qué va, van a quererlo admitir!) son propensos a perpetrar actos lamentables… ni aquellos elementos dentro de la propia corporación pública (o asociados a la misma de alguna manera) que también son capaces de perpetrar actos lamentables…

(Y duélale a quien le duela, ninguna de las dos parte consta de “hermanitas de la caridad”. La clase de elementos malsanos a la que me refiero existe EN AMBOS BANDOS, como lo demostró dolorosamente la tragedia del Dupont Plaza—hoy Marriot de San Juan—ocurrida hace exactamente 20 años, un 31 de diciembre de 1986.)

(Y hablando de todo un poco, ¡y pensar que yo estuve cerca de ese hotel apenas una hora antes de que esa tragedia ocurriera! Pero ya eso es harina de otro costal…)

De todos modos, el daño ya se hizo. La unión, envalentonada (¡para variar!), se proclamó victoriosa en este asunto, afirmando que siempre tuvo la razón en cuanto a la causa de los incendios. Y la adminsitración de gobierno hizo lo que mejor sabe hacer… ¡cantar como Britney, la lampiña! Oops, I Did It Again! ¿Que cómo se corrigió esa metida de pata? Despidiendo al Director Ejecutivo de la corporación. Total, él fue el que se “esmandó” a implicar lo del sabotaje, etc., etc. Pero claro, el “don” no se fue con las manos vacías: ¡se retira con una jugosa pensión de US$100,000 mensuales y una serie de bonificaciones no reveladas (ni que fuera el CEO de Home Depot, que también hizo lo que dice el título de la película aquélla, Take the Money and Run).

¿Y el resto del pueblo? ¡Bien, gracias! (Por no decir, “¡Que se fastidie!”) Pero así es la vida. Mientras tanto…

ESTA SEMANA (8–14 DE ENERO DE 2007):

LO QUE NOS QUEDÓ DE DICIEMBRE DE 2006: Ahora resulta que ni el trineo de Santa Claus es lo suficientemente seguro como para irse de viaje*… Y… Escándalo en el mundo de la computación personal: ¡La revista Penthouse (y ustedes saben a qué revista me refiero… ¡no se hagan los inocentones!) hace su incursión en el negocio de las computadoras personales!

(*Este chiste era el que yo tenía para la semana anterior, 1–7 de enero de 2007. Sin embargo, he querido incluirlo con los de esta semana.)

Y EMPEZAMOS ENERO DEL 2007 CON: Una “magnífica” pregunta de un fiscal lleva a una “mejor” respuesta del acusado… Entérese de lo que ocurre cuando un inspector agrícola hace alardes de su autoridad… Y… Si durante estas Navidades, usted se la pasó “de palo en palo” como el mono… ¡prepárese para la classe ‘e resaca que le espera!

Y ya que volví a ubicar todas mis páginas en Tripod.com, lo que procede es decirles: Visite Sitio ‘Web’ de Luis Daniel Beltrán y oprima donde dice “Humor… según Luis Daniel Beltrán”.

Bueno, como ven, estoy empezando el año con ímpetu. Así que… ¡vamos a dejar eso ahí! Cuídense mucho y pórtense bien, TODO EL AÑO, ¿OK? ¡Hasta luego!

LDB