Lo importante es hacer el trabajo

English: Rainbow.
English: Rainbow. (Photo credit: Wikipedia)

Puede ser que yo lo haya mencionado en este blog y con el paso del tiempo se me haya olvidado que lo escribí—pero lo dudo.  De todos modos, a mí siempre se me ha dicho que después que yo haga mi trabajo con dedicación y responsabilidad, todo lo demás no debe importar.  Y yo siempre he encontrado que ese principio es más que razonable y debe aplicarnos a tod@s l@s que trabajamos de día en día.  En el desempeño de nuestras labores no debe mediar más consideración que esa: realizar nuestro trabajo con total dedicación y responsabilidad, no importa quién se sea.  Hombre o mujer.  Novato o veterano.  Blanco o negro.  Católico o protestante o metodista.  Cristiano o musulmán o budista.  Creyente o ateo o agnóstico.  “Straight” o…

Tal vez alguien haga excepción con la última oración del párrafo anterior, especialmente por la implicación contenida en ella.  Tal vez se trate de una de esas personas que sin buscar una aspiración política particular viven en un estado… ¡de negación!

“Pero así es como están las cosas últimamente.  En una suerte de negación de una realidad: Puerto Rico nos pertenece a todos y todas: ricos y pobres, hombres y mujeres, niños y jóvenes y adultos y ancianos, familias tradicionales y familias ‘torcidas’… santos y pecadores por igual.  Y que todos y todas, en una u otra medida, ponemos de nuestra parte para enfrentar los retos de la vida, para echar el país hacia adelante.  Pero para algunas personas, sobre todo en las esferas del poder, eso no está ‘en el contexto correcto’…”

(“Es cuestión del contexto”, 21 de junio de 2009.)

Tal vez se trate de personas que se ven a sí mismas como “buen@s”, como las únicas personas buenas en el mundo, para las que todo lo que no se ajuste a su particular visión de mundo no es bueno.  Son la clase de persona que, como he escrito en otras ocasiones,

“…por un lado echan bendiciones, pero por el otro buscan destruir a quien no se amolda a su mundo perfecto.”

(“Todos somos… ¿quién?”, 9 de diciembre de 2012.)

“Y lamentablemente, los que se hacen creer que son ‘los buenos’, que son mejores que los demás, son los que están llevando la voz cantante.  Y eso debe preocuparnos a tod@s, a quienes queremos un mundo más justo.  Y eso es algo que debemos procurar.  Por nuestro propio bien, y por el de nuestr@s herman@s, especialmente aquell@s a quienes hoy vemos como ‘diferentes’, pero que igual son seres humanos, como ustedes y como yo.  Y esa es la realidad, gústele a quien le guste.”

(“Un tiempo para odiar”, 29 de septiembre de 2012—levemente editado.)

Pues sí, eso es más o menos lo que se ve en el debate reciente sobre los dos proyectos legislativos que procuran impedir el discrimen en el reclutamiento para empleo contra personas que no encajan en el molde tradicionalista de lo que es una persona normal.  Contra esas personas a quienes el burdo prejuicio desestima como “torcid@s”,  a quienes se prefiere mantener como el objeto de mofa favorito de una sociedad supuestamente decente y dedicada a “los valores”.  Valores que tanto se predican, porque ello sale más fácil que ponerlos en práctica.

Comoquiera, la realidad es que en varios países del mundo se está empezando a legislar para que a estos sectores marginados por su orientación sexual—es decir, los homosexuales, las lesbianas, los transexuales, los transgénero y sectores afines—les cobije la misma protección de sus más elementales derechos, que las leyes de esos países reconocen para todos sus ciudadanos.  Es más, déjenme hacer hincapié: PARA TODOS SUS CIUDADANOS.  No para sólo unos cuantos.  No para sólo aquellos que sean afines a un régimen político en particular—se llame de derecha, de centro o de izquierda.  No para sólo el (la) que se la pasa diciendo a voz en cuello “Señor, Señor” (como si repetirlo “ad-nauseam” le ganara automáticamente el pase al cielo), mientras luce en sí mism@ las riquezas que tanto dice repudiar.  No para sólo los más adinerados.  No para sólo los bonitillos o las chicas “wow”.  PARA TOD@S.

Y no parece que Puerto Rico sea la excepción a esta nueva tendencia.  Algo que parece preocupar a personas como las que describo en las citas a ciertas entradas anteriores de mi blog.

Pero debe quedar clara una cosa: no me estoy refiriendo a aquella gente buena—¡y la hay!—que cree firmemente en los valores de la tradición judeo-cristiana y que los practica diariamente, haciendo con ello un bien para sí misma y para la sociedad en general.  A quienes me refiero con todas estas citas es a quienes prefieren vivir en una eterna mentira, o creyéndose sus propias mentiras, o construyéndose a su alrededor una casa de naipes que bien puede correrse el mismo riesgo que la casa construida sobre arena en vez de sobre roca (con el resultado que se expresa en el capítulo 7, verso 27 del Evangelio según San Mateo, o en el capítulo 6, verso 49 del Evangelio según San Lucas).

“(¿Se imaginan algo así como una de esas antiguas películas episódicas de ‘Buck Rogers’, en las que el enemigo máximo en lugar del Emperador Ming sea un homosexual ‘salido del closet’? ¿Cómo será eso de batallar contra una ‘loca arrebatá’ y sus hordas y testaferros para salvar la santidad de la familia… o cualquier otro motivo para el que ‘la familia’ sirva de escondite?)”

(“Episodio 100: De regreso a la calle”, 29 de agosto de 2005.)

“¿Cuántos ejemplos similares no vemos a diario aquí en Puerto Rico, de quienes se obstinan en vivir de las mentiras—ajenas o propias, o ajenas y propias—que llevan en su interior?  ¿De quienes se empeñan en atacar a quienes no se ven igual que ellos, no piensan igual que ellos, no ostentan los mismos ideales que ellos, no son iguales que ellos?  ¿De quienes se han alimentado mil veces con la misma mentira, para aceptarla como una verdad absoluta, y también para imponerla a los demás como si con ello estuvieran ‘salvando’ a la humanidad de su propia destrucción?

“Queramos o no, ésa es una clase de animal más peligroso que cualquiera otro que pueda estar suelto por ahí.  Lo importante es estar alerta al peligro siempre, y saberlo enfrentar.”

(“(Otros) animalitos (aún más) peligrosos”, 22 de diciembre de 2008.)

Yo creo que no lo podía haber dicho mejor que eso.

Volviendo al tema de los proyectos sobre discrimen en el empleo, para mí, la cosa debe reducirse a un compromiso entre el patrono y la persona a la que se va a emplear, en el cual se haga hincapié en el respeto mutuo entre las partes.  El patrono bien podría respetar la persona a la que se contrata, con base en sus capacidades y destrezas laborales, para realizar unas funciones—sin importar su raza, sexo, religión o creencias (o falta de las mismas), orientación sexual, etc.  Pero el (la) emplead@ prospectiv@ debe entender que durante 7½ a 8 horas del día estará realizando una tarea para la organización que le contrata, dentro de un ambiente profesional, el cual debe ser mantenido y respetado.  Y debe haber el entendimiento entre ambas partes de que lo importante durante esas 7½ a 8 horas laborables es realizar el trabajo por el cual el patrono paga a ese (esa) emplead@.  Cualquier otra consideración es aparte y se debe dejar fuera del portón de entrada al lugar de trabajo.

Yo creo de manera firme en lo que indico en el párrafo anterior.  A mí, en lo personal, no me debe ir ni venir lo que la persona haga con su vida fuera de las 7½ a 8 horas laborables, en tanto ello no interfiera con el ambiente profesional que debe imperar en el lugar de trabajo durante esas horas.  Y sé que hay gente talentosa y trabajadora que puede dar lo mejor de sí en el ambiente laboral, ya sea que su estilo de vida me guste o no.

Por supuesto, como ya vimos, debe haber un compromiso de parte y parte para que ello sea así.  Pero lo que no debe haber es el rechazo irracional contra una persona, sólo porque sus inclinaciones, de la índole que sea, le incapaciten de facto para ocupar un puesto para el que por lo demás está debidamente capacitad@.

Lo importante, insisto, es que la persona pueda cumplir y hacer el trabajo para el cual está capacitada, con total dedicación y responsabilidad.  Lo que esa persona haga con su vida fuera de horas laborables, es lo que esa persona hace con su vida.  Esa es su responsabilidad—y de nadie más.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

… pero algunos (somos) más iguales que otros

Cover of "Animal Farm: Centennial Edition...
Cover of Animal Farm: Centennial Edition

En su novela de 1945, “Rebelión en la granja” (Animal Farm), en la que relata cómo los animales de una granja se libran de la tiranía de los seres humanos—sólo para caer en otro tipo de tiranía y volverse a rebelar—, Eric Arthur Blair, mejor conocido como George Orwell (1903–1950), incluye esta frase que siempre me ha parecido curiosa (con mi traducción libre):

“All animals are equal, but some animals are more equal than others.”

(“Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros.”)

Según la fuente de la cita anterior,* se trata de una proclama hecha por los cerdos que controlan el gobierno de la granja, una vez expulsados de allí los humanos.  Pero no se trata de una cita hecha en el vacío: “es un comentario sobre la hipocresía de los gobiernos que proclaman la absoluta igualdad de sus ciudadanos, pero le dan poderes y privilegios a una elite pequeña” (mi traducción del comentario en la fuente citada).

Poderes y privilegios.  Parece que hay quien no puede vivir sin sus poderes y privilegios.

Me pregunto si es eso lo que describe la conducta de los miembros de la Asamblea Legislativa puertorriqueña, los que parecen haberse visto amenazados por una propuesta de reforma legislativa en la cual se buscaría eliminar el “per diem” (o lo que conocemos comúnmente como “la dieta”) que muchos de ellos cobran, sólo por presentarse a una sesión legislativa o a una vista de la comisión a la cual están asignados.  Sí, porque parece que estas personas se ven a sí mismas en un plano diferente al de los demás meros mortales, o sea, parece que se ven como “más iguales que otros”.  Y ésta es la clase de gente que se aferra a ciertos “derechos adquiridos”, en un abierto menosprecio a quienes no tenemos la misma facilidad que ellos tienen para alcanzar esos mismos “derechos” que se abrogan.

De paso, habrán visto en mi página biográfica que en varias ocasiones, he acudido como parte de la representación del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) a vistas legislativas sobre proyectos de ley que tienen que ver con nuestro ámbito de injerencia.  Tanto vistas en el Capitolio como inspecciones oculares.  Y por eso sé lo que es ver cómo un legislador se presenta a una vista para discutir un proyecto para la protección de un recurso de alto valor natural, firma la hoja de asistencia, escucha a los deponentes por un par de minutos y se va antes de terminada la vista.  Parecerá que el (la) legislador(a) no tenía interés en el tema para el que se citó la vista, después de todo, que sólo fue a “dar cara” por unos minutos, “para que no digan después”.  Y todo, por agenciarse el pago de “la dieta”.  Y mientras tanto, los que quedan son: el legislador que preside la comisión en cuestión y uno que otro legislador(a) que esté dispuesto(a) a hacer un “frente” (o a dar la impresión de que alguien más está escuchando lo que les decimos—suerte que por aquellos días los teléfonos inteligentes, las “tabletas”, los iPhone, iPod, iPad, i-de-coco, i-de-piña, i-de-esto-o-de-aquello-o-de-lo-otro… no eran tan comunes como para esconderse detrás de una jugadita de “solitario” o Tetris o de un status de Facebook… ¡siempre y cuando no los agarren en pifia!).

(Yo creo que me acabo de delatar porque de vez en cuando tomo mi teléfono móvil y echo mi jugadita de “solitario”… Ruborizado ¡pero sólo cuando estoy aburrido o necesito “hacer tiempo”!)

Pero si da vergüenza ajena ver cómo hay quien abusa de esos poderes y privilegios, más vergüenza da ver cómo se defienden a ultranza sus beneficiarios, és@s que pertenecen a esa “elite pequeña” que Orwell (Blair) denuncia a través de la cita de arriba.  Sólo díganle a ese (esa) legislador(a) que le habrán de quitar el pago de dieta o le reducirán el estipendio para el millaje que tiene que recorrer desde su residencia para llegar al Capitolio, y ciertamente se pondrá “como guabá pelú” (aunque que yo sepa, el guabá que normalmente se encuentra en las cuevas y cavernas, Phrynus longipes, nunca ha sido peludo ni es tan agresivo como lo pintan; es más, haga usted una búsqueda de “guabá” en Google y después me dice).

Puede ser que le digan, como hizo un par de semanas atrás una legisladora de la hoy minoría (PNP) con su “cara de lechuga”, que con US$7’300 00 mensuales no le da para vivir.  (Creo que vale la pena repetir la oración anterior:  “Puede ser que le digan, como hizo un par de semanas atrás una legisladora de la hoy minoría [PNP] con su ‘cara de lechuga’, que con US$7’300 00 mensuales no le da para vivir.”)  (¡Y sí, dije “mensuales”!)  Si es por ese estándar, entonces yo que apenas gano la mitad del sueldo de esa legisladora (no voy a dar la cifra exacta, pero es alrededor de US$3’700 00 mensuales) y tengo que afrontar muchos de los gastos mensuales de mi hogar (siendo el de la electricidad el más notorio), aparte de mis cuentas y otras deudas que arrastro, debo estar resignándome a morir de hambre mañana, como la “viuda de Sarepta”.**  ¡Qué sé yo!  Puede ser que una cantidad como la que gana cada mes la legisladora en cuestión no le dé para vivir una vida de lujos, como aquellos con los que quienes nos ganamos apenas la mitad de eso o menos sólo podríamos soñar.  Puede ser que para ella esos no sean suficientes poderes y privilegios que ostentar.  Puede ser que ella se sienta como que es más igual que los demás.***

O puede ser que eso sea un simple ejercicio en necedad.  Como el del legislador del mismo bando político (aunque también los del bando contrario, PPD, también son capaces de semejantes lindezas) que al salir a defender sus propios poderes y privilegios, queriendo decir otra cosa se le zafó que la mujer tradicionalmente se ocupa del cuidado de la familia y del hogar—y cuidado que de todos lados (hasta de la propia prensa) le cayeron chinches al “honorable” después de haber dicho las expresiones machistas que dijo.  Por supuesto, siempre está la defensa basada en que “mis expresiones fueron sacadas de contexto” (como siempre, “la culpa es de la prensa, no es mía”).  Pero para mí que es difícil esconder una necedad como esa.****

Definitivamente, parece que l@s cerd@s se han hecho con el gobierno de esta granja.  Un gobierno en el que se consideran por encima del resto de los animales.  En el que el bienestar y el progreso de los demás animales no les importa; sólo mantener sus poderes y privilegios.  En el que no son iguales con respecto a los otros… sino más iguales que los otros.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


* “all animals are equal, but some animals are more equal than others.” Dictionary.com. The American Heritage® New Dictionary of Cultural Literacy, Third Edition. Houghton Mifflin Company, 2005. http://dictionary.reference.com/browse/all animals are equal, but some animals are more equal than others (accessed: February 24, 2013).

** Por si acaso, el pasaje sobre la visita del profeta hebreo Elías a la viuda de Sarepta está en Primero de los Reyes 17: 8–24 (yo uso la versión Dios Habla Hoy, CELAM, 1983).  El pasaje me llama mucho la atención por la resignación de la viuda cuando Elías le pide agua y un pedazo de pan, y ella le responde que todo lo que tiene es un poco de harina y de aceite, y que estaba por cocinarlo para ella y para su hijo, y que comerían el pan y después morirían de hambre (eso está en el verso 12).  Es algo que de pensarlo me estremece mucho, pero esa es la realidad de los que apenas tienen poco con qué vivir.

*** Y ahora digo yo, tal vez mucha de esa gente es de la clase de elemento que desprecia todo aquello que pueda expandir su espíritu, como en el caso de los autores de las reseñas de libros en Amazon.com sobre los que escribí en otra ocasión, que tienen tanto de literatos como lo que yo tengo de doctor en física nuclear.  Burla  Pero ya eso es otra cosa.

**** OK, otra más: Siempre me viene a la mente esto cuando alguien se va hasta “home” y comete una necedad:

“El inteligente no hace alarde de su saber, pero el necio hace gala de su estupidez.” (Proverbios 12:23, también versión Dios Habla Hoy, CELAM, 1983)


LDB

Esta carrera, la corre Puerto Rico: Primera valla

Vote 12345
Vote 12345 (Photo credit: Wikipedia)

Amigas y amigos, mi gente, admito que hoy por la mañana me levanté pensando que las cosas iban a ser iguales que siempre.  Que algunas personas se saldrían con la suya, ya fuera que el Soberano, el Pueblo—así, con mayúscula inicial—les dijera que no querían que se desestimara la expresión de su voluntad.  Que el sensacionalismo más burdo y los golpes de efecto prevalecerían en el debate sobre cómo aliviar los problemas que vivimos a diario los puertorriqueños, y que otras voces que tenían argumentos de mayor sustancia quedarían ahogadas en medio de ruido y la estridencia.

Pero conforme han pasado las horas desde esta mañana, ha resultado que mi pronóstico pesimista había fallado.

Hoy, 19 de agosto de 2012, se consultó al Pueblo de Puerto Rico—esa entidad a la que los seudolíderes políticos que manejan sus destinos tienden a subestimar—sobre si se quería enmendar la Constitución de 1952 para restringir el derecho a la fianza, consignado en la Sección 11 del Artículo II (Carta de Derechos), a fin de que al mismo no tuvieran acceso los acusados de asesinato (especialmente asesinatos que se producen durante la comisión de ciertos delitos como violaciones sexuales o los que se cometen contra agentes del orden público en el cumplimiento del deber), y también para disminuir el tamaño de la Asamblea Legislativa (Senado y Cámara de Representantes), de los 27 senadores y 51 representantes que establece la Sección 2 del Artículo III (Del Poder Legislativo) a un número menor de legisladores, aunque manteniendo el mismo presupuesto para sus operaciones.  Y hoy, 19 de agosto de 2012, el mismo Pueblo de Puerto Rico al que se consultó le contestó a sus seudolíderes que no querían ni una cosa ni la otra.

Tal vez será cierto eso de que el Pueblo es más inteligente que quienes lo dirigen.  Tal vez el Pueblo le está diciendo a sus seudolíderes que asuntos de la naturaleza de los dos que se presentaron a votación hoy no son como para tomarse a la ligera, con alternativas que parecerán buenas sobre el papel—con todo y la capacidad del papel para aguantar todo lo que le escriban encima—, pero en la realidad no funcionan como debería esperarse.  O tal vez el Pueblo está empezando a ir más allá del oportunismo y los golpes publicitarios de efecto, como la archifamosa “sacada de dedo”.

Tal vez lo que hoy dijo el Pueblo es que se deben atender seriamente las causas de raíz de los dos problemas que se pretende resolver.

¿La de la criminalidad—o no será también, la criminalización de la pobreza?  Mediante programas de prevención de problemas en el hogar y en la escuela, una mayor atención a la condición mental de nuestra gente—que en muchos casos, no es la mejor—, un sistema de salud que atienda las necesidades de la gente al tiempo que maneja eficientemente sus costos, y que no se base tanto en la ganancia que pueda sacar un proveedor de servicios de salud.  Añádase a eso un sistema de justicia que funcione contra quienes no funcione la prevención.  Un sistema de justicia que tenga jueces mejor capacitados que lo que tenemos hoy en día—y cuya discreción (la misma que ya señalé anteriormente que no es muy confiable en algunos casos) era la pieza clave en la propuesta enmienda sobre la fianza—y fiscales que puedan preparar casos sólidos contra acusados de delito, casos que no se caigan porque a alguien se le olvidó escribir una fecha o una palabrita fundamental (por ejemplo, “premeditación”) en los documentos correspondientes.

¿Y qué hay de la de lo de la Legislatura?  Además de considerar de manera seria y sin demagogias el mandato aquél sobre la unicameralidad, mandato que el tribalismo y los egos partidistas no permitieron que se concretara, ¿qué tal si empezamos por un mejor cernimiento (en español boricua, “screening”) de las personas que pretendemos enviar al máximo foro deliberativo puertorriqueño?  ¿Qué tal si los partidos políticos puertorriqueños asumen su responsabilidad consigo mismos y con los demás y evita que agresores conyugales, delincuentes reales o potenciales, quienes viven “del cuento” o quienes se asocian con gente de dudosa reputación aspiren a un puesto del poder que representa un puesto legislativo?  ¿Qué tal si aspiramos más bien a que la Legislatura sea de calidad, no de cantidad?

OK, ya sé, ya sé: Es demasiado pedir.

Por lo pronto, las reacciones han sido las de siempre, especialmente las que demuestran un pobre espíritu de competencia (como la de cierta ex-presidenta cameral y ex-jueza apelativa, dando en Twitter—medio por el cual dejó ver su prejuicio en todo su esplendor—su “agradecimiento” a cuanta clase de criminal se le ocurriera por el rechazo a la enmienda propuesta).  Pero como dicen, a cada cual su santo.  Al menos, lo importante es que ya empezamos a correr esta carrera, una carrera en la que la pista tiene vallas, tal vez difíciles de cruzar… pero de que las podemos cruzar, las podemos cruzar.  Y las cruzaremos, no importa cuán altas nos las quieran poner.  Y como decía una promoción que se pasó antes de y durante las recién concluidas olimpiadas de verano Londres 2012, “esta carrera, la corre Puerto Rico”.  Y recién acabamos de cruzar la primera valla.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

Soy Luis Daniel Beltrán y yo apruebo esta entrada. Pulgar hacia arriba

(Y por si lo quieren saber, a las dos propuestas enmiendas yo las voté así: Pulgar hacia abajo Pulgar hacia abajo.  Y PUNTO.)

Daryl Johnson: I tried to warn them – Salon.com

English: Seal of the United States Department ...
English: Seal of the United States Department of Homeland Security. (Photo credit: Wikipedia)

Amigas y amigos, mi gente: Aquí va el enlace a una advertencia de primera mano del mismo funcionario que preparó para el DHS un informe sobre el terrorismo de derecha en los Estados Unidos.  (Yes, Virginia, there is such a thing as right-wing terrorism!)  ¿Y cómo le pagaron quienes se supone que lo apoyaran?  Pues lo dejaron sin apoyo, lo tiraron como pedazo de carne a la calle para que los perros reaccionarios se lo comieran crudo.  Digo, así son las cosas y así es la gente.  Pero más importante para nosotr@s en Puerto Rico (y dondequiera que estén leyendo esto): esto es algo que debe abrirnos los ojos a una realidad que tal vez está ocurriendo sin que nos demos cuenta.

Daryl Johnson: I tried to warn them – Salon.com.

¡Y vamos a dejarlo ahí por el momento!  Cuídense mucho y pórtense bien.

Soy Luis Daniel Beltrán… ¡y yo apruebo esta entrada!

¿Qué es, que aquí no hay justicia?

English: A Ford Puerto Rico Police car parked ...
English: A Ford Puerto Rico Police car parked on Paseo de la Princesa. (Photo credit: Wikipedia)

La pregunta que da título a esta entrada suena como si la desesperación se hubiera apoderado de mi persona.  Pero aun si así fuera, no soy el único.  De hecho, somos much@s l@s que pensamos que no hay manera de encontrar justicia en Puerto Rico, ante la realidad de un sistema de justicia que—simple y sencillamente—no funciona como debe ser.

Porque, ¿cómo pueden explicarse cosas como una fuerza policial—una de las de mayor tamaño de las áreas bajo jurisdicción estadounidense, aunque esa me parece una comparación injusta, si la comparación es con las agencias policiales de las urbes estadounidenses, pero ya eso es otra cosa—que en lugar de aprovechar su energía combatiendo una oleada delictiva aparentemente sin control, la malgasta como un instrumento de represión y de violación de los derechos civiles de sus ciudadanos (como lo refleja el reciente informe de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles, ACLU, sobre la impunidad policial en Puerto Rico)?  ¿O qué tal un sistema judicial en el que o los jueces ejercen (bien o mal) su discreción—esa misma a la cual se quiere delegar, según propuesto en un referendo programado para agosto del año en curso, la potestad de no fijar fianza para los acusados de ciertos delitos violentos—y dejan irse libre a la persona equivocada, a pesar de lo contundente que haya sido la prueba desfilada ante sus ojos, o los representantes del Ministerio Público no tienen la capacidad para que esa misma prueba resista el más fuerte escrutinio?

De lo primero, habrán visto muchos ejemplos a través de los años que llevo escribiendo este blog.  Para mí, los más notables son dos: la muerte de un líder cívico humacaeño a manos de un policía, sabe Dios bajo influencia de qué, y los hechos represivos con los que se quiso disfrazar un abuso del poder legislativo (for the English version of the same post, click here), y cuyas imágenes—una de las cuales ocupa “en todo su esplendor” la portada del informe de la ACLU al que me refería—nos persiguen hasta el día de hoy.

De lo segundo, bien podrían elegirse otros dos, y el primero que me viene a la mente es el caso de la jueza que en la práctica “exoneró” a un acusado de violencia de género, al encontrarlo culpable de “asesinato atenuado”.  Y como decía arriba: muy a pesar de toda la prueba que desfiló en contra del acusado.  Ahora bien, déjenme imaginarme por un momento que ese resultado no hubiese sido—como se atribuye—culpa de la jueza, sino el producto de un mal trabajo de la Fiscalía.  Y ahí bien podría ubicarse el segundo ejemplo, el más reciente, cuando el Tribunal declaró culpable de “mutilación negligente” a un individuo—del que se dice que comoquiera tenía antecedentes penales—que atropelló a su novia, Francheska Duarte Jiménez, al punto de que se le debieron amputar a ésta las dos piernas.  (Y aunque suene trillado, ni hablar del daño emocional que acompañará a Francheska por el resto de sus días—y que es mucho mayor que el propio daño físico que ella sufrió, pero no hace que el primero sea menos importante.)  O por lo menos, esa fue la justificación que dio la jueza que vio el caso en una comparecencia pública que no tenía que hacer, pero la hizo de todos modos.

Yo no sé cómo lo ven ustedes, pero aquí se supone que haya “taller”—y de sobra—para quienes dirigen o aspiran a dirigir los destinos de un pueblo como el nuestro, a fin de arreglar las cosas que están dañadas en este sistema de cosas que vivimos y padecemos los puertorriqueños.

Mientras tanto, ¿qué hace nuestra claje política?  (Entenderán que si escribo “clase”, como debería ser, le estaría dando mucho “status”, mucha “clase” a quienes ni se la merecen.)  Pues, entretenida entre insultos (como la “cara de… ‘oveja’ bien administrada” del gobernador, según el candidato rival—que de paso, al estratega de campaña que le sugirió esa táctica, yo lo mandaría a botar sin dejarle abrir la boca) y planes grandiosos pero de dudoso beneficio público, como el plan del gobernador para que el sistema público de enseñanza comience “desde ya” a impartir instrucción en el idioma de Shakespeare.  Una iniciativa con la que yo, personalmente, no estoy de acuerdo.


Antes de seguir, déjenme recalcar lo que acabo de expresar, y esto lo digo muy a pesar del entorno familiar en el que me crié (o tal vez gracias a ese entorno… ¡qué sé yo!):

YO DECLARO POR MEDIO DE ESTE BLOG QUE NO ESTOY DE ACUERDO CON LA INICIATIVA DE LA ACTUAL ADMINISTRACIÓN DE GOBIERNO DE PUERTO RICO, DE TRANSFORMAR EL SISTEMA EDUCATIVO PÚBLICO PUERTORRIQUEÑO, EN UN PLAZO DE 10 AÑOS, EN UN SISTEMA EN EL QUE TODAS LAS MATERIAS ACADÉMICAS—MENOS EL ESPAÑOL, POR SUPUESTO—SE IMPARTAN EN INGLÉS.  MI RECHAZO OBEDECE A QUE ESA MEDIDA AMENAZA CON DESTRUIR LA NATURALEZA DEL PUERTORRIQUEÑO, QUIEN VIVE, AMA Y SUEÑA EN ESPAÑOL, Y PORQUE NO VA DIRIGIDA A LA RAÍZ DE LOS PROBLEMAS QUE AQUEJAN AL SISTEMA PÚBLICO DE ENSEÑANZA, PROBLEMAS A LOS QUE DEBE DARSE PRIORIDAD, SI QUEREMOS TENER UN SISTEMA EDUCATIVO DE EXCELENCIA, QUE NOS AYUDE A SER COMPETITIVOS EN EL MUNDO DEL SIGLO 21 Y DE LOS SIGLOS POR VENIR.

Y ese es mi sentir, gústele a quien le guste, moleste a quien moleste, duélale a quien le duela.  Enfadado


Volviendo al tema, yo no veo mucha sinceridad en los esfuerzos actuales para corregir los males que nos llevan a situaciones como las que menciono en esta entrada.  Más bien, lo que sobresale es la conducta reactiva—cuando debiera ser proactiva—de quienes tienen la responsabilidad de corregir las fallas.  En el caso del informe de la ACLU, sobresale la reacción del otrora SAC del FBI en Miami, Héctor Pesquera, actual Superintendente de la Policía de Puerto Rico, quien tildó el informe de la ACLU de “irresponsable” y acusó a sus preparadores de tener “una agenda” (no puede esperarse nada diferente de una persona así).  Tal vez porque lo que le interesa es lo que varios autores que han comentado al respecto han llamado “mirar para otro lado”, porque no quiere tomarse el tiempo ni la molestia de “limpiar la casa” dentro de la policía.  Que de paso, me recuerda algo que escribí una vez:

“Yo no sé, pero tal vez sea necesario que la Policía comience por poner su propia casa en orden, antes de pretender poner en orden la casa de los demás. Tal vez la Policía debe empezar por limpiar su casa de cuanto elemento impropio tenga dentro de sus filas, y no únicamente al nivel del policía que está en la calle, del que arriesga su vida cada día por llevar la paz y por promover la sana convivencia social. (Y de éstos, yo creo que hay más, muchísimos más policías honestos que deshonestos.) También debe buscar dentro de sus altos mandos, y sacar a quienes mal utilizan ese poder que les da el rango, y con el que hace daño a los ajenos… y a los propios.”

Pero también me recuerda esto otro:

“Le estamos pidiendo demasiado a un sistema político cuyos componentes han demostrado no tener la capacidad para atender eficientemente las necesidades de sus ciudadanos, que no pueden ir hasta las raíces de los problemas que aquejan a nuestra sociedad para solucionarlos, y que más bien hacen gala de su mediocridad e incompetencia, de su extraordinario talento para el figureo.”

Y mientras tanto, ¿qué hay de las víctimas del delito y de la incompetencia oficial, como Francheska Duarte Jiménez, quien tendrá que vivir en adelante con las consecuencias de una mala decisión?  ¿Qué hay de las víctimas de la brutalidad policial, como Betty Peña Peña y Elizabeth Ramos Peña, madre e hija cuyo suplicio a manos de inescrupulosos con placa, pistola y macana nos seguirá para siempre desde la portada del informe de la ACLU?  ¿Habrá justicia alguna vez para ellas?  ¿Habrá justicia alguna vez en Puerto Rico?

Yo tengo fe de que habrá justicia.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

Soy Luis Daniel Beltrán.  Soy Puertorriqueño.  Y aunque de vez en cuando—y sólo por necesidad, como habrán visto en este blog una que otra vez—le someto al “difícil”… ¡yo Corazón rojo mi vida y la vivo EN ESPAÑOL!  ¡Ah, y yo apruebo esta entrada! Pulgar hacia arriba