Y tú, ¿estás listo para tu ‘close-up’?

In the final scene Norma Desmond (Gloria Swans...
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“You see, this is my life!  It always will be!  Nothing else!  Just us, the cameras, and those wonderful people out there in the dark! . . .  All right, Mr. DeMille, I’m ready for my close-up.”

‘Norma Desmond’, actriz de cine silente (interpretada por la actriz estadounidense Gloria Swanson [1899–1983] en la película, ‘Sunset Boulevard’ [dir. Billy Wilder, 1950]).

Leo esta cita y me pongo a pensar si “Norma Desmond” tiene o no la razón—aunque en las circunstancias en las que dice esto (al final de la película, cuando ya se consumó el hecho trágico con cuyas secuelas comienza la misma), ya ella no sabe qué es razón o qué no.  Aun así, yo creo que hay gente para la que la vida es ese espectáculo de luces, cámaras y acción.  Es esa complicidad entre los actores y las actrices, las cámaras que graban los gestos y las emociones de los actores y las actrices, y “esa gente maravillosa allá en la oscuridad”, ya sea la de la sala de cine o la sala de estar de la casa (viendo la película en DVD o en Blu-ray, por supuesto—y sobre todo, ahorrándose el estratosférico costo del “popcorn”, las barras de chocolate y los refrescos carbonatados).

Tal vez mucha de la gente que piensa de esa manera estará complacida con la aprobación y firma de la Ley número 27 del 4 de marzo de 2011, conocida como la Ley de Incentivos Económicos para la Industria Fílmica de Puerto Rico (versión en MS Word; versión en PDF).  Esta ley se firmó en una actividad a la que asistieron, entre otros, una pareja que ya hace rato tiene experiencia en ese negocio, y me refiero a mis “panitas fuertes”… ¡las ganas de ellos!… Marquito y Juanita.  Tal vez porque, como se ha dicho durante algún tiempo, ellos tienen interés en “buscar casa” y desarrollar un estudio cinematográfico en Puerto Rico (aunque de esto último ellos han sido un poco parcos en expresarse).

Si bien—como quien dice—la intención de esta ley es buena, la misma parece ir dirigida a fomentar el que las grandes casas cinematográficas vengan a filmar sus películas en Puerto Rico, mediante una serie de incentivos económicos y contributivos.  (Yo no sé, pero me pregunto si no era eso lo que el gobierno puertorriqueño hacía en los tiempos “d’enantej”, cuando quería atraer las grandes industrias para que se crearan empleos en la manufactura.  Pero me imagino que para la presente generación, eso no es importante…)  Lo que tal vez no le deja mucho (quién sabe si hasta nada, tal vez unas migajas) a los cineastas boricuas, los mismos que se buscan dos o tres préstamos si lo tienen que hacer para poder sacar una película de la que se puedan sentir orgullosos.

(Además de que, como lo establece este artículo de fondo en El Nuevo Día, esta ley puede prestarse para acciones que implican corrupción, pero ya eso es otro tema.)

Francamente, yo no sé si tras la firma de esta ley, Puerto Rico se convertirá en otra meca del cine al estilo de Hollywood.  Tal vez la mentalidad detrás de esta ley será que por medio de la inversión de las grandes casas cinematográficas, se logre la tan anhelada “recuperación económica y fiscal” de Puerto Rico (la misma que no se ha podido lograr a fuerza de despedir empleados de gobierno y de fomentar el deterioro de los servicios públicos—que como ya estamos empezando a ver en Wisconsin, Ohio y otros estados de los Estados Unidos, está empezando a regarse con la virulencia que le falta al virus de la gripe porcina o la aviar).  Quién sabe si la inversión continua en proyectos cinematográficos nos lleve hacia una vida de luces, cámaras y acción, a vivir esa ilusión que arropó a “Norma Desmond” hasta en su peor momento, al punto de estar preparada para su acercamiento con el destino.

Por supuesto, si de hacer películas se trata, yo creo que aquí hay muchas ideas que podrían ayudar a Puerto Rico a prepararse para su “close-up”.  He aquí algunas que se me ocurren al paso:

  1. Dramas policiales en los que una fuerza policial sobrecargada y mal pagada lucha para deshacer el agarre mortífero de los narcotraficantes y sus esbirros, los mismos a los que no les importa nada ni nadie a la hora de ajustar cuentas, dondequiera y cuando quieren;
  2. Tragedias familiares en las que las mujeres son asesinadas cobardemente por sus esposos, a veces frente a las criaturas inocentes a las que les dieron su vida, para luego ellos darse a la huida o (en el peor caso) privarse de la vida;
  3. Otras tragedias en las que criaturas inocentes son asesinadas en circunstancias altamente sospechosas, y alrededor de las cuales se teje una madeja de intrigas, sazonada con toques de escándalo farandulero;
  4. Relatos sobre la corrupción de funcionarios públicos, y sobre los esfuerzos—unas veces triunfales, otras veces no tanto—que hacen los funcionarios honestos para llevarlos a la justicia;
  5. Y un larguísimo “et cetera”.

¡Quién sabe!  Tal vez sea cierto eso de que “Puerto Rico lo hace mejor”.  Tal vez sabemos hacer las cosas mejor que los grandes estudios de cine, con sus presupuestos exorbitantes y sus estrellas de renombre (que saben de simpatía y humildad lo que yo sé de física nuclear).  Pero a lo mejor, eso no importa.  Lo que importa es el espectáculo, la complicidad de las estrellas, las cámaras, y la maravillosa gente allá en la oscuridad.

Habrá que ver si estamos listos para nuestro “close-up”.

Pero como yo aún no creo estar listo para mi “close-up”, ¡vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


Antes de cerrar la entrada de hoy, quiero expresar mi mayor pena y mi solidaridad con el pueblo japonés, ante la terrible experiencia del terremoto de magnitud 8.9 (8,9) experimentado allí el pasado viernes, 11 de marzo de 2011.  Mientras escribo esto, apenas está se empezando a comprender la magnitud de los daños ocasionados por el sismo—lo que se agudiza ante la posibilidad de un desastre mayor en varias de las centrales generatrices nucleares en la costa este de Japón.  Y aunque ciertamente, fue de una magnitud mayor que la del jamaqueón de 5.4 (5,4) que experimentamos en Puerto Rico la Nochebuena de 2010 (que en su momento yo mencioné de pasada), no deja de ser preocupante.  Por lo pronto, confiemos en que como se levantó de los destrozos ocasionados por la Segunda Guerra Mundial, el pueblo japonés podrá volver a encontrar su camino y seguir echando pa’lante.


LDB

Donde la celebración es pura fachada

Celebration, Florida
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¡Saludos, amigas y amigos, mi gente!

Yo creo que ahora sí que me echaron de menos, ¿no?  Pero no se asusten.  Si no he podido estar con ustedes este pasado par de semanas, es por lo que me propongo explicar a continuación.

Habrán notado que mis “status” recientes en Facebook y en Twitter reflejan que he estado atendiendo una situación familiar difícil, ocasionada por una caída que sufrió mi padre hace unas dos semanas, mientras él trataba de colocar unos adornos de Navidad en mi casa.  Como podrán suponer, eso, sumado a la presión para completar algunas de mis tareas en la oficina antes de que termine el 2010, me habían dejado con muy poco ánimo para poder escribir en este blog.

No obstante, eso no significa que yo me haya desconectado de los recientes acontecimientos en la Universidad de Puerto Rico, y en el resto del país para todos los efectos prácticos.  Y si lo vamos a ver bien, este último par de semanas nos da indicios de la clase de camino que nos queda por recorrer, en el segundo par de años del actual ciclo de gobierno puertorriqueño.  Un camino sumamente difícil y peligroso.

Pero de eso hablaremos antes de que se acabe el año.  Es más, yo creo que ésa será mi próxima entrada, la última del 2010.  Pueden contar con eso.

Comoquiera, ya que estas próximas 2 semanas dispondré de algún tiempo para descansar (¡lo que pueda!) y hacer mis cosas personales, a la vez que atiendo la situación que mencioné al comienzo, voy a tratar de compartir con ustedes algunas cosas que he encontrado en estos días.  Primera en la agenda es una situación ocurrida hace unas semanas en Celebration (28°19′12″ N, 81°32′25″ O), una comunidad planificada situada en el condado Osceola del estado de Florida.

Celebration, Florida, EE.UU. (a 21 millas o 34 kilómetros al sudoeste de Orlando; a 67 millas o 108 kilómetros al nordeste de Tampa).

Sintetizando un poco lo que aparece en esta entrada de Wikipedia (si se creían que yo me iba a referir al “otro Wiki”, ¡se han podido…!), Celebration es un experimento creado durante la década de 1990 por la corporación que nos trajo a Mickey Mouse y todo su corillo, para desarrollar una comunidad inspirada en las comunidades de las primeras décadas del Siglo 20, en terrenos cercanos a la propiedad un poco más famosa que tiene algunas millas al norte en la carretera I-4.  Celebration ocupa una cabida aproximada de más de 10-y-media millas cuadradas (28 kilómetros cuadrados), la cual alberga una población aproximada de 11,860 (11.860) habitantes según el Censo decenal del 2010 (casi 9 mil personas más que a la fecha del Censo decenal del 2000).  De esta población, casi un 94% la conforman estadounidenses de raza blanca; lamentablemente, la proporción de Latinos en Celebration es de apenas 26 centésimas del 1% (0.26% / 0,26%), mientras que la de otras “minorías” oscila alrededor del 1%.  Casi 2 de cada 3 núcleos familiares (66.5% / 66,5%) se componen de la tradicional pareja casada hombre-mujer, y casi la mitad de esos núcleos familiares (45.1% / 45,1%) son familias con hijos menores de 18 años.  Un 4.3% (4,3%) de las familias de Celebration viven por debajo del nivel de la pobreza.

De acuerdo con esta reseña en About.com, las aproximadamente 2,500 (2.500) viviendas de Celebration están agrupadas alrededor de un pequeño distrito comercial, de naturaleza peatonal.  Estos comercios están agrupados alrededor de un paseo peatonal que bordea un pequeño lago, con el fin de alentar la caminata y el disfrute al aire libre.  Muchos de los edificios en el distrito comercial tienen una apariencia “de libro de cuentos de hadas”, algo “como de Disney”, con paredes en estuco, pretiles, persianas, verandas y arcadas, mientras que las casas y los apartamentos reproducen estilos históricos tales como el colonial o el Victoriano, con todos los edificios construidos y pintados en materiales similares entre sí.  De hecho, la reseña de About.com señala que a Celebration se le suele citar como un ejemplo del llamado “nuevo urbanismo”, o sea, el diseño de comunidades habitadas mediante formas neo-tradicionales.

Vamos bien hasta aquí, ¿no?  Pero si nos dejamos llevar por lo que dice la siguiente cita, detrás hay algo más:

“Se supone que el poblado sea perfecto y que todos los residentes estén felices.  Pero—chocantemente—los periodistas revelan que debido a la falsa nieve… la música zumbada desde altavoces en el centro urbano… y una arquitectura tradicional que se acerca más a la realidad que el schlock característico, todo es falso—una fachada.…

“Una serie de eventos en la pasada semana más o menos, revelaron cuán imperfecta puede ser la vida para los 11000 residentes de un poblado de 14 años de antigüedad con un nombre que suena como un perpetuo buen rato.  Un hombre fue asesinado, el primer homicidio en la historia de Celebration.  Pocos días después, un hombre agobiado, que había perdido su empleo y había visto desplomarse su matrimonio, se mató de un balazo en una casa rodeada por barricadas policiales.

[…]

“Celebration, por supuesto, nunca ha ocupado el terreno de la ilusión, un dominio en algún lugar fuera del mundo real.  Los residentes tienen empleos y los pierden.  Tienen familias que en ocasiones se rompen.  Hay drogas, enfermedades (físicas) y enfermedades mentales.  El poblado no ha estado inmune a las penurias económicas de la nación (estadounidense), especialmente en Florida, donde los valores de las viviendas se han desplomado.  El (New York) Times se complació en informar que la sala de cine cerró el Día de Acción de Gracias, y (hoy) los precios de las viviendas son como la mitad de lo que eran durante su auge.”

Adaptado y traducido por mí de: “News flash: Celebration is not perfect”, por Robert Steuteville (The New Urban Network, 5 de diciembre de 2010).

El principal argumento del autor del artículo citado, Robert Steuteville, es que a pesar de su apariencia de felicidad y de su evocación de cosas buenas, Celebration es apenas un asentamiento humano como cualquier otro, con sus defectos y sus virtudes, con sus cosas buenas y con sus imperfecciones.  Steuteville alega que aun cuando el diseño del poblado, su mezcla de residencias, comercios y espacios públicos, tenga el propósito de aportarle al poblado un sentido de comunidad y de un ambiente social más diverso, no todos quedarán satisfechos ni felices—lo mismo que en todos los asentamientos humanos que han existido, existen y existirán alrededor del mundo, desde los comienzos de la humanidad y para siempre.  En otras palabras, Celebration no es un asentamiento humano perfecto, ni siquiera un escenario sacado de una película de Hollywood—aunque algunos de los periodistas que Steuteville menciona en la cita de arriba han osado comparar a Celebration con el poblado ficticio de “Stepford”, Connecticut, donde se desarrolla la obra de Ira Levin, “The Stepford Wives” (“Las Esposas Perfectas”) (versión de 1975, Dir. Bryan Forbes; versión de 2004, Dir. Frank Oz).  En todo caso, Celebration es un asentamiento verdadero.  Es una realidad sobre el terreno.  Y como tal es que se debe tratar.

Afortunadamente, añade Steuteville hacia el final de su artículo, la compañía de Walt Disney no estará construyendo poblados en el futuro inmediato, y eso es bueno.  O sea, que aunque—en opinión de Steuteville—tuvo sus intenciones buenas y nobles cuando desarrolló Celebration, es mejor que la compañía de Walt Disney siga con lo suyo, que es hacer películas y construir y operar parques temáticos.  O sea, ¡zapatero, a sus zapatos!

¡Y yo secundo esa moción!  Sí, porque no quiero imaginarme lo que sucedería, por ejemplo, si a la compañía de Walt Disney se le ocurriera desarrollar un poblado típico puertorriqueño (OK, estoy exagerando, pero por favor, síganme la corriente), un poblado a la usanza de los tiempos “d’enantes”, con su placita del mercado y sus ventorrillos que ofrecen generosamente los frutos de nuestra tierra, con su plaza central frente a la iglesia (y que sea la Católica, ni más ni menos), con sus casitas de madera, con su gente amable y cortés, siempre dispuesta a ayudar al prójimo…  No, that’s never gonna happen!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  (Aunque eso no quiere decir, “vamos a dejar el 2010 ahí”.  O por lo menos, todavía no, porque aún falta.)  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

El espectaculo mas grande del mundo… o por lo menos, de Puerto Rico

¡Hola, mi gente!

Tal vez les sorprenda que lo que voy a tratar hoy venga con un atraso pequeñito… OK, tienen mucha razón, yo no llamaría a una semana un “atraso pequeñito”.  Pero por lo pronto, síganme en esto.

Hace exactamente una semana, en la edición dominical de El Nuevo Día, leí un artículo que me llamó mucho la atención, porque retrata de manera breve pero precisa un fenómeno propio de la cultura política en general—no digo yo puertorriqueña únicamente.  Se trata de la afición de las clases políticas—se llamen PNP, PPD, PIP o como se llamen—de distraer la atención de los graves problemas que se viven en el país hacia lo que me parecen más bien “nimiedades”.  (Yo preferiría algo más fuerte como “estupideces”, porque lo son, pero vamos a dejarlo así.)  En el artículo se compara la situación puertorriqueña con la trama de la película de Barry Levinson, Wag the Dog (1997) (estelarizada por Dustin Hoffman y Robert De Niro), en la que un relacionista público y un productor de Hollywood hacen un junte para “fabricar” una guerra en Europa, a fin de distraer la atención del pueblo estadounidense de un escándalo sexual en el que está implicado el presidente de “la gran nación americana”.  (Por supuesto, si alguna vez en Puerto Rico se pudo “fabricar” con éxito un candidato político, “fabricar” una guerra en Estados Unidos no debe ser muy difícil…)

(Ah, y cualquier parecido entre esa película y la escandalosa situación en la que estaba involucrado un conocido presidente estadounidense—¿he mencionado nombre yooooooooo?—justo para la fecha en la que estrenó esa película… pues, una de esas “casualidades de la vida”…)

Y aun si éste no fuese el mismo caso, cualquiera diría que los puertorriqueños estamos en medio de un gran espectáculo, un circo de tres pistas en el que acróbatas, trapecistas, temerarios traga espadas, payasos y un montón de animales, hacen lo indecible por distraernos de los problemas y situaciones de la vida diaria (situaciones que en gran medida, han sido provocadas por muchas de estas “estrellas”).  Basten tal vez algunos botones de muestra:

  1. En una de las tres pistas, vemos un partido político cuyo liderazgo se empeña principalmente en adquirir el poder por el poder mismo, enfrascado en una trifulca por ver quién es el líder más poderoso, “el más hombre entre los hombres”, el que no acepta ser plato de segunda mesa.
  2. En otra pista está un partido político eternamente caracterizado—y hasta paralizado—por su ambivalencia, enfrascado en la búsqueda de una razón de ser, dividido a causa de su ambivalencia entre los que quieren creerse su propia mitología, aun cuando las realidades les golpean severamente en la cara, y los que aspiran a inventar una nueva realidad que—a su modo de ver—les permita crecer y prosperar.
  3. Y en la tercera pista, un partido político que perdió su rumbo mucho tiempo atrás, que alguna vez fue una fuerza política con algún grado de respeto, y que luego de los golpes que la vida le propinó ha quedado reducido a un ente que no es ni la sombra de lo que fue en sus mejores momentos, y que se conforma con depender de ayudas económicas para sobrevivir.

Y todo esto, a la vista de mucha gente buena que milita en estos partidos políticos (y gústele a quien le guste, la hay, y me enorgullece contar con esta clase de gente entre mis amistades—tal vez pocas, pero valiosas), y que siente vergüenza ajena cuando ven los espectáculos vergonzosos a los que se prestan sus supuestos líderes.

A mí, lo que me queda de esto es preguntarme: ¿qué propósito puede tener una clase política para conducirse de esta manera?  ¿Será para pregonar su estupidez a los cuatro vientos?  ¿Será simplemente porque les gusta que hablen de ellos—bien o mal, pero que hablen?  ¿Será que en realidad no saben cómo manejar una situación tan delicada como la que se vive hoy en día, con una delincuencia sin freno, con una crisis económica acentuada por los recientes despidos en el gobierno (y los que faltan… ¡huy!), con una infraestructura que sin el mantenimiento adecuado puede causar una crisis de proporciones graves?

¿Será que a nuestros líderes políticos, nada de eso les importa?  No sé, pero yo creo que debería importarles alguna vez… y espero que eso no sea cuando tengamos que enfrentar las consecuencias de la falta de responsabilidad, y entonces sea tarde para hacer algo.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.


P.S.  Lógicamente, no puedo pasar por alto lo ocurrido el sábado 27 de febrero de 2010 a las 03:34 UTC –03:00 en el sudoeste de Chile (o si lo quieren en hora de Puerto Rico, 02:34 UTC –04:00), cuando un terremoto de magnitud de 8.8 se dejó sentir frente a la costa de Maule, a 200 millas (325 kilómetros) al sudoeste de Santiago de Chile.  (Vea el resumen del evento según la información levantada por el Inventario Geológico del Departamento de lo Interior de los Estados Unidos, USGS, en sus versiones en español y en inglés.)  Al momento en el que escribo esto, se siguen viendo en los medios de prensa las imágenes de la devastación que dejó este terremoto, del que se ha dicho que fue cientos de veces más poderoso que el terremoto del 12 de enero pasado en Haití (con una magnitud de 7.0).  Sin embargo, hay quien dice que el saldo mortal del evento de Chile (alrededor de 500 muertos al momento en que escribo esto) podría ser menor que el de Haití (que ya debe ir por el medio millón) y que en el caso de Chile, sus habitantes estuvieron un tanto mejor preparados que los de Haití—por no hablar de las construcciones y la infraestructura.  Yo no creo que las cosas sean tan malas como para pensar que el mundo se esté acabando (o que vaya a acabarse dentro de un par de años, como algunos alarmistas y charlatanes insisten en decir a cada rato).  Pero experiencias como éstas nos deben llevar a reflexionar en lo frágil que es la vida, en que todo lo que nos ha tomado toda una vida construir puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos.  Tal vez desgracias como ésta nos sirvan de lección para apreciar lo que tenemos, lo que en verdad vale, que es la vida.  No hay otra alternativa.  Mientras tanto, desde aquí va mi apoyo y solidaridad con las víctimas del terremoto de Chile, y mis mejores deseos de que puedan superar esta crisis.  ¡Que así sea, mi gente!


LDB

No Me Pregunten Por Marquito y Juanita

Hola, mi gente. ¡Esto es lo que está pasando!

La semana que acaba de terminar estuvo bastante tranquila. A menos que sea que yo estoy tan dedicado a mi trabajo que no me quiera enterar de que hay un mundo allá afuera. Y más aún de que a ese mundo se acaba de mudar la producción de ooooooooootraaaaaaaaaa película de Hollywood. Específicamente la que están filmando los tortolitos… ¡perdón!… la pareja de actores y cantantes que llamaré afectuosamente “Marquito” y “Juanita”.

Se trata de una película sobre la vida del “cantante de los cantantes”, Héctor Juan Pérez-Martínez, mejor conocido como Héctor Lavoe (9/22/1946—6/29/1993). Que de todos modos, no es la única que se está filmando sobre el mismo tema en estos momentos (además de que ambas ni siquiera son originales en los títulos; la de Marquito y Juanita se titula “El Cantante”, mientras que la otra que se está filmando en Ponce, lugar natal de Pérez-Martínez, se titula The Singer… ¡Qué co… perdón… pantalones!) Pero lo importante es que en el Viejo San Juan se está viendo el mismo circo de siempre, con cámaras, equipo, alcahuetes de producción y demás pa’quí y pa’llá… ¡y ni hablar de cuanto periodista de aquí y de allá se pueda dar vuelta por el set!

Y como suele suceder, siempre algún periodista sale mal en algún incidente relacionado con todo ese show. La última vez que yo me acuerde, fue cuando Sly Stallone (mientras filmaba Assassins con Antonio Banderas) mandó a uno de sus gorilas a quitarle la cámara a un camarógrafo de WAPA-TV… ¡porque lo mangó “haciéndole el cuento bobo a una muchacha local! Pues lo más reciente fue el jueves pasado (6/26/2006), cuando una telerreportera de WKAQ-TV/DT, por meterse más allá de donde tenía que meterse… OK, me refiero a que se metió más allá de donde está la línea de seguridad de la producción… ¡se llevó tremendo cantazo de un camión cuyo conductor estaba mirando pa’l ca… perdón… pa’l infierno viejo (como lo hubiera dicho mi madre)! Afortunadamente, ella no sufrió daños físicos mayores en el accidente.

Total, ya quedará por verse si todo el esfuerzo que hagan en la filmación de una u otra película valió la pena, especialmente a la hora de ver cuánto se recaudó en la taquilla. Mientras tanto, ¡paz y amor!… ¡y Marquito y Juanita muy cariñosos, dándose besos por ahí!

(¡Ojalá que eso les dure mucho!)

Mientras tanto, “¡vamo’ al mambo!”

¿QUÉ HAY DE NUEVO ESTA SEMANA? Una niñera que… ¡como que no sabe seguir instrucciones!… ¡Se revela el secreto! Cuáles deberían ser los nombres de sus artistas favoritos… Coincidencias macabras entre Abraham Lincoln y John F. Kennedy… Las verdades de la vida, desde el punto de vista de los perros… E… Instrucciones de uso… ¿para una camiseta (t-shirt)?

(¡SÍ! Porque si escribo “Y… Instrucciones de uso…”, ¡como que eso no está bien dicho! ¿Verdad?)

OK, repitan conmigo: Aquí es que es, aquí es que es.

Bueno, con eso los dejo por lo pronto. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB