Sirviendo a dos amos

Pentecostal Preacher
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“«Ningún sirviente puede servir a dos amos; porque odiará a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y despreciará al otro.  No se puede servir a Dios y a las riquezas.»

“Los fariseos, que eran amigos del dinero, oyeron todo esto y se burlaron de Jesús.  Jesús les dijo: «Ustedes son los que se hacen pasar por buenos delante de la gente, pero Dios conoce sus corazones; pues lo que los hombres tienen por más elevado, Dios lo aborrece».”

(El Evangelio según San Lucas, capítulo 16, versos 13–15; citado de la versión Dios Habla Hoy.  México, D.F.: Sociedades Bíblicas Unidas, 1983).

Me pregunto qué harían muchas de nuestras figuras públicas de hoy en día si se vieran en una disyuntiva como ésa.  Tal vez se sentirían amenazadas, se sentirían que por más que traten de dar cara al mundo como supuesta gente de bien, alguien sabe cómo son cuando dan la espalda.

Puede ser que muchos de los que son rápidos para juzgar y para condenar las “fallas” de los demás—pero lentos para perdonar a quienes cometen esas “fallas”, lentos para solidarizarse con el ser humano que habita dentro de eso que llamamos “pecador (o pecadora)”—queden retratados en una afirmación como la que cito arriba.  Desde los jueces cuya ascensión responde a criterios ajenos a los méritos de su profesión (resumidos en lo que denominan, “la marejada del cambio” electoral), y que en esencia validan la acción violenta e inhumana contra una mujer cuya conducta no se atiene a las normas de su mundo perfecto; pasando por la persona que se apropia de un título que conlleva una mayor dignidad y humildad (¿he dicho “apóstol” yoooooooooo?), que invierte en autos lujosos y joyas—y hasta se construyen imperios—las “ofrendas” que le sacan a quienes la siguen, al tiempo que predican el “evangelio de la santa prosperidad”—y encima de eso, atribuye cualidades infernales a quienes no encajan dentro de su estrecho concepto de lo que es ser “hombre” o “mujer”; tal vez alcanzando al que en aras de una ideología supuestamente “bendecida por Dios” trastoca a su antojo la historia, las cosas que—gústele a quien le guste—sucedieron, que son parte de la vida de un pueblo, y la transforma en algo “neutral”, tal vez para borrar de la faz de la tierra su recuerdo, tal vez para creerse a sí mismos lo grandes que son.

No sé, pero de momento me recuerdo de aquel intento de chiste que hice en una entrada anterior, cuando escribí (citando entonces como ahora la versión Dios Habla Hoy)…

“Nos acaba de pasar por encima el día de los padres, y pensando en ello, quise plasmar en este mensaje un cuento que le escuché a un pastor bautista natural de mi pueblo…  Resulta que éste es un padre de los de ‘enántej’, que cada tarde ponía a su hijo a leerle la siguiente porción bíblica:

“«Hijos, obedezcan a sus padres por amor al Señor, porque esto es justo.  El primer mandamiento que contiene una promesa es éste: ‘Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y vivas una larga vida en la tierra’.»
(Efesios, capítulo 6, versos 1–3…)

“Hasta aquí todo iba bien… hasta que el hijo empezaba el verso que le sigue…

“«Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos…»
(Efesios, capítulo 6, verso 4…)*

“¡Y ahí era que el muy señor él mandaba a su hijo a que dejara de leer y se fuera a dormir!”


“ * El verso 4 completo lee así:

“Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino más bien críenlos con disciplina e instrúyanlos en el amor al Señor.”


Si alguno de es@s que mencioné arriba viene a decirme que habla de parte de Dios… lo siento mucho por ell@s, pero no se los voy a creer.  Tal vez porque sus corazones encierran otra cosa, porque guardan otro sentir que no es consecuente con la prédica de la paz y el amor, con el ideal de ayudar a quienes sufren, a quienes lloran, a quienes necesitan de nuestro apoyo y solidaridad.  Tal vez porque en realidad, son fieles a otro amo, que no es a quienes tanto dicen ser fieles.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.

LDB

Porque Aqui Mando Yo!

¡Saludos, mi gente!  Aquí con un añito más a cuestas.  Pero bueno, la cosa es que…

Entre todo lo sucedido la semana pasada (más allá del tapaboca que el valiente pueblo venezolano le dio a las pretensiones de dictadura vitalicia de su presidente, de la “dramedia” del pepper spray con pica pica en la vestimenta de la nueva Miss Puerto Rico Universe—que yo he optado por archivar en el expediente de “¡Ahí viene el Lobo!”—y del chisme entre el Gobernador y las autoridades federales—digo, ¿lo arrestarán o no lo arrestarán?), hay dos cosas muy relacionadas entre sí que me tienen bastante preocupado.  Ambas cosas me hacen pensar en lo que yo he dicho consecuentemente en este blog, en el sentido de que el actual experimento de “gobierno compartido” en Puerto Rico ha estado abocado al fracaso desde el principio, ante la prepotencia, inmadurez y la falta de carácter de los líderes políticos de los dos bandos representados (PNP y PPD).

(No hay más que recordar el cierre del gobierno de Puerto Rico en mayo de 2006, que nos afectó a unos 95 000 servidores del pueblo, incluido quien les escribe.  Y por lo que les comenté en su momento, todos saben quiénes fueron los culpables…)

Lógicamente, me estoy refiriendo a las “sacadas de pecho” de dos de los líderes de la actual mayoría-parlamentaria/minoría-ejecutiva (PNP), en el sentido de que no aprobarán proyectos de índole económica de la mayoría-ejecutiva/minoría-parlamentaria (PPD; léase “el Gobernador”) en lo que resta del presente periodo gubernatorial (2005–2008 ).  De hecho, uno de estos pseudolíderes, el Rep. Jorge de Castro Font (PNP)—de por sí controvertible por su intención de desbandar una comisión que estudia las reformas al actual Código Civil (especialmente aquéllas que a él no le gustan, porque alterarían las formas tradicionales de la familia puertorriqueña)—ha proclamado que no se aprobará ninguna legislación del poder ejecutivo actual hasta el final del cuatrienio, a fin de que esa legislación pendiente sea ponderada por un futuro gobierno que él da por sentado que será dominado por su partido.  En mi libro, eso es sinónimo de una confianza extrema, o de una arrogancia desmedida, o tal vez—¿por qué no?—de temeridad.

Cualquiera diría que líderes como éste—que por cierto, tiene un primo que es gay y que además es activista por los derechos de un sector que, queramos o no, es parte de nuestra sociedad—tienen una devoción tal por la política partidista, que prácticamente se ha convertido en un dios (así, en minúsculas) para ellos.  (Y que no vengan después con fariseísmos e hipocresías, a cantarse más cristianos que Aquél cuyo nacimiento humano recordamos cada Navidad.  Total, ellos no engañan a nadie—excepto a sí mismos—y además, ya tienen asegurado su premio para cuando crucen la meta de la carrera de la vida…)  Es como si el ejercicio del poder les diera la única razón de su existencia, como si tuvieran ante sí un tesoro que debe ser defendido a toda costa contra “el enemigo”, sea cual sea, ya sea que esté en el bando opositor, o en la prensa (¡siempre la prensa!), o en instituciones con mayor dignidad (a pesar de los pesares) como la Iglesia Católica, o en sectores económicos pudientes (como aquéllos que no armonizan con sus proyectos y visiones)…  ¿Tendrán dentro de sí los “Jorge de Castro Font” de la vida algún espacio para la humildad, para la comprensión, para el consenso, y sobre todo, para la reconciliación que tanto necesitamos los puertorriqueños en estos momentos?

¿Tiene sentido todo esto?  Para mí que no lo tiene.

Es más, cuando veo que ocurren como ésta me vienen a la mente las siguientes palabras, sencillas y hasta joviales, pero que encierran una gran enseñanza sobre la humildad y el poder:

The more powerful you become, the more you learn to access the powers of the universe, the more important is to remember to be humble…. If you don’t, someone or something is always going to come around that shows you it has more power than you.
(Virginia Mayhew, maestra espiritual, citada por Melody Beattie en Finding Your Way Home.)

Quiera Dios (o el Ser Supremo según cada quién lo entienda) que podamos aprender a ser humildes, a no dejarnos cegar por una ambición desmedida, por un deseo de alcanzar un poder y utilizarlo, más para dividir y destruir que para unir y construir.

¿Será esto pedir demasiado?  Tal vez en su ceguera los “Jorge de Castro Font” de la vida crean que lo es… ¡pero yo no lo veo así!  Es más, lo siento mucho por gente como ésa, porque eso es algo que en esa misma ceguera, nunca podrán comprender…  ¡NUNCA!

Pero como dice cierto productor artístico convertido en psicólogo, “así son las cosas, y así es la gente”…

¡Y vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

LDB

Le Queda Grande El Zapato

Saludos, mi gente. No se me asusten, que todo está bien. ¡Esto es lo que está pasando!

Primero que nada, me disculpo con ustedes por no haberme reportado el domingo pasado. De hecho, me disponía a preparar mi mensaje del domingo, pero me indispuse la mayor parte del día, al punto de que por la noche no me sentí con ánimos para escribir lo que yo quería escribir, o sea, el mensaje que viene en breve. Pero no se preocupen, que como decimos, esas son “pajitas que le caen a la leche”…

Enigüei, “vamo’ al mambo”…

The more powerful you become, the more you learn to access the powers of the universe, the more important is to remember to be humble…. If you don’t, someone or something is always going to come around that shows you it has more power than you.
(Virginia Mayhew, citada por Melody Beattie en Finding Your Way Home)

Traigo esta cita a colación, luego de que hace un par de semanas vi algo que me dejó atónito… o como dicen en mi barrio, “en shock”. Se trata de que tras concluir su marcha por las costas de Puerto Rico, cierto ex-gobernador de Puerto Rico osó compararse (o permitió que así se hiciera) con líderes de la talla del Rvdo. Dr. Martin Luther King, Jr., y Mohandas (o Mahatma) Ghandi… ¡EXACTAMENTE COMO LO ESTÁN LEYENDO! Ahora resulta que un líder político cualquiera se atreve a ponerse en los zapatos de figuras de gran valía intelectual y moral… unos zapatos que definitivamente le quedan demasiado grandes. ¿Será para ensalzarse a sí mismo?

(Si mal no recuerdo, Jesús insistió durante su prédica en Jerusalén que quienes se ensalzan a sí mismos serán humillados… ¿qué tal si alguien se lo recuerda al líder político en cuestión, especialmente cuando éste quiere equipararse con la figura de nuestro Señor?)

Tal vez sea cuestión de que a quienes se vean a sí mismos en esa luz les falte algo. Y si leemos bien la cita de arriba, ese algo es la humildad. Esa humildad es la que nos hace ser mejores personas, que nos ayuda a solidarizarnos con nuestros hermanos, a procurar el mayor bienestar de nuestro prójimo. Y ciertamente esa es una cualidad que adornó en vida (y sigue adornando más allá de la muerte) a figuras como King y Ghandi. Ninguno de los dos hizo alardes de su capacidad para unificar sus pueblos respectivos hacia metas de paz, de unión y de igualdad (en su sentido más noble). Más bien, fueron humildes servidores de la humanidad. Es una pena que a ambos les sucediera lo que Einstein anticipó alguna vez…

Great spirits have always encountered violent opposition from mediocre minds.
(Albert Einstein)

… o sea, que su paso por la Tierra terminara a manos de individuos con mentes mediocres, que no muestran ni rastro de humildad…

Pero bueno, allá Juana con sus pollos… si a ninguno de ellos le ha dado con cruzar el camino (por aquello de… never mind!) Mientras tanto…

¿QUÉ ES LO QUE LO QUE ESTÁ PASANDO ESTA SEMANA (13—19 DE MARZO DE 2006)? Un carnicero que tiene de todo (y cuando digo “de todo”, es DE TODO)… Una joven se pone nerviosa en su primera visita al médico… Un hillbilly de Kentucky se mira al espejo por primera vez… Un bombero jamaiquino se ingenia tremendo sistema para cuando quiere tener intimidad con su esposa… Y… Un marido ebrio encuentra en su cama más pares de pies de lo habitual (¿?).

Así que ya lo sabe: Visite Humor, Según Luis Daniel Beltrán.

Y ahora, a otra cosa: A fin de cuentas, fue bueno que yo me demorara hasta hoy (miércoles 15) para escribir en el blog, ya que desde ayer (martes 14) estoy envuelto en los tan esperados preparativos para la mudanza de mi oficina a la nueva sede del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico en Río Piedras. O sea, que ya estoy empezando a empacar “los motetes” para la mudanza, que (Dios mediante) será para el próximo lunes 20. La verdad, no es nada fácil, especialmente cuando tiene uno que elegir los documentos y materiales que se llevará y los que deberá descartar, para entonces colocarlos en las cajas correspondientes (y rogarle a Dios para que los mudanceros las entreguen en el piso que corresponde)… en fin, todo un revolú. Pero al menos la espera está llegando a su fin.

Y ahora sí, nos vemos en el fin de semana. Cuídense mucho y pórtense bien, ¿OK? Bye!

LDB