Cuando tenga la tierra…

¡Saludos, mi gente!

Ustedes saben que en entradas anteriores he escrito sobre el trabajo que hacen las organizaciones de base comunitaria en Puerto Rico.  Es más, déjenme retroceder un poco para ver lo que escribí el año pasado al respecto, cuando contrasté la digna labor de las organizaciones de base comunitaria con el bochornoso espectáculo de los legisladores boricuas (en eventos separados ocurridos un mismo día):

De particular interés fueron las presentaciones que hicieron los líderes o representantes de las comunidades, ya que como la experiencia reciente ha demostrado, estas comunidades son las que están desarrollando las maneras de resolver sus propios asuntos y de reclamarle a los gobiernos pertinentes (particularmente los gobiernos municipales) la atención debida a sus necesidades.  En dichas presentaciones se observaba el interés, el empeño, el tesón con el que estas comunidades luchan día a día contra vientos y mareas, para exigir la reparación de los agravios que cometemos todos los días contra nuestro ambiente.  Ya sea exigir respeto por los árboles cuando éstos son cortados por razones que al final resultan espurias… o defender los derechos de una comunidad que vive, trabaja y sueña dentro de lo que ha sido su hogar histórico… las comunidades nos demuestran que toman su responsabilidad en serio, que tienen el empeño de legarle a las futuras generaciones, un futuro de paz, donde puedan disfrutar de una vida segura, en armonía con su medio ambiente.

Dos ejemplos de conducta pública en un día (10 de febrero de 2008 ) (el énfasis está incluido en el original)

Y hasta insistí en eso mientras esperábamos a que se realizaran las pasadas elecciones generales en Puerto Rico:

En lo que el hacha va y viene, lo mejor que yo puedo hacer es pensar en las cosas que me hubiera gustado ver en los cuatro programas de gobierno para el ejercicio electoral de 2008.  Cosas como por ejemplo, un mayor apoyo del gobierno a las organizaciones comunitarias, que en el análisis final, son las que están ayudando a la gente a pararse sobre sus propios pies, sin “recostarse” de las dádivas de los programas de asistencia social estadounidense.

Cosas que a mí me hubiera gustado ver (27 de octubre de 2008 )

Yo no sé, pero me pregunto si un gobierno—sea del partido político que sea—puede estar en contra de que la gente más necesitada sea capaz de pararse sobre sus propios pies.  Después de todo, una de las funciones de los partidos políticos es buscar alternativas para ayudar a la gente a solucionar los males que la aquejan—me refiero a problemas tan serios como la pobreza, la violencia delictiva, la salud física y emocional, el deterioro de la economía, etc.—y pueda vivir su vida aportando al bienestar y el progreso del país… ¿o me equivoco?

El caso es que en los últimos días han salido a relucir dos proyectos de la Asamblea Legislativa puertorriqueña—pero para los efectos estoy hablando de una misma cosa—, que se han visto como una amenaza a la capacidad de apoderamiento (lo que algunos que pretenden hablar inglés sin siquiera saber hablar buen español llaman empowerment) de estas comunidades pobres.  Tanto el Proyecto del Senado 365 como el Proyecto de la Cámara de Representantes 1403 pretenden enmendar una ley del 2004, por medio de la cual los terrenos en las márgenes del Caño Martín Peña se traspasan (en última instancia) a las comunidades existentes a uno y otro lado.

Para quienes no conocen la zona, el Caño Martín Peña (el cuerpo de agua que se indica con la tachuela roja en este mapa) discurre de este a oeste desde la Laguna San José hasta donde se une con el Río Puerto Nuevo, cerca de donde éste desemboca en la Bahía de San Juan.  El caño separa los distritos sanjuaneros de Santurce al norte y Hato Rey al sur.  A ambos lados del caño están asentadas unas ocho comunidades (Barriada Israel-Bitumul, Parada 27, Península de Cantera, Las Monjas, Barrio Obrero Marina, Barrio Obrero, Buena Vista de Santurce y Buena Vista de Hato Rey), cuyos 27000 habitantes, al decir del Consorcio del Estuario de la Bahía de San Juan (SJBEC), viven “en condiciones de marginalidad y pobreza”.  Dichos residentes, según la página informativa del Proyecto ENLACE del Caño Martín Peña,

… son vulnerables a problemas de salud e inundaciones frecuentes relacionadas con la falta de infraestructura de alcantarillado sanitario y la resultante degradación de este cuerpo de agua.

Irónicamente, estas ocho comunidades pobres se encuentran a poca distancia del tramo de las avenidas Ponce de León (carretera [25] en el mapa) y Muñoz Rivera (carretera [1], no identificada en el mapa, pero que discurre paralela a la Ponce de León) entre el caño y el sector central de Hato Rey, donde radican algunas sedes de los principales bancos e instituciones financieras de Puerto Rico, conocido como “la Milla de Oro”.  ¡Nada más con el testigo! 

(Por cierto, les dejo aquí este enlace para que conozcan parte de la historia de las comunidades que rodean el caño, a través de un proyecto de historia oral dirigido por el profesor Pedro González. de la Universidad Interamericana de Puerto Rico [UIAPR].)

Volviendo al tema, los proyectos legislativos que mencioné arriba procuran intervenir con el Artículo 16 de la Ley 489 del 24 de septiembre de 2004, la Ley para el Desarrollo Integral del Distrito de Planificación Especial del Caño Martín Peña.  Según está redactado, ese artículo establece lo siguiente:

Las Agencias Públicas, según definidas en esta Ley, que administren, custodien, dominen, arrienden o posean terrenos en el Distrito se entenderá por esta Ley que han transferido, a partir de los ciento sesenta (160) días de la vigencia de la misma, el respectivo título a la Corporación.  En el caso de los terrenos de dominio o patrimonio público la titularidad de los mismos queda por esta Ley investida en la Corporación, con las excepciones más adelante establecidas en relación con la Zona Marítimo Terrestre.

Pero más allá de lo que esto signifique, sería bueno ver la intención detrás de que la Corporación sea la dueña de esos terrenos bajo esta ley.  Tres artículos más adelante, la Ley 489 de 2004 crea el Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña, el cual abarcará todos los terrenos que le se le hayan transferido a la Corporación del Proyecto ENLACE (que también se crea bajo dicha ley).  Según redactado,

(a) El Fideicomiso de la Tierra tendrá los siguientes objetivos: (1) Contribuir a resolver el problema de titularidad de muchos residentes en el Distrito mediante la tenencia colectiva del terreno.  (2) Atender con equidad el desplazamiento físico o económico de los residentes de bajos ingresos que resulta de los proyectos de reconstrucción urbana, evitando la desintegración y el desplazamiento de la comunidad.  (3) Garantizar viviendas asequibles en el Distrito.  (4) Adquirir y poseer tierras en beneficio de la comunidad, incrementando el control local sobre la tierra y evitando la toma de decisiones por dueños ausentes.  (5) Facilitar la participación de los residentes y la inversión estratégica del sector privado, y redistribuir con equidad el aumento en el valor de la tierra mediante el mecanismo de bonos de participación, diversificando las fuentes de ingresos de las familias y reinvirtiendo en el Distrito.  (6) Facilitar la reconstrucción y valorización de los espacios urbanos, de acuerdo a la política pública establecida por esta Ley, y los planes de desarrollo y uso de suelo que adopte la Junta de Planificación para el Distrito….

(b) Para cumplir con estos objetivos, el Fideicomiso podrá:…

(Agárrense de sus asientos, porque aquí es que viene lo bueno…)

…  (6) Adquirir por medio de la transferencia de título, los terrenos y solares de origen público que se determina por el estudio que se ordena en el Artículo 16 de esta Ley y proteger los bienes patrimoniales de Puerto Rico en el Distrito….  (8) Administrar los terrenos de forma efectiva para el beneficio equitativo de los residentes del Distrito….

Ley 489 de 2004, Artículo 19 (énfasis añadido por mí intencionalmente).

Digo yo, si como lo dice el artículo de ley que acabo de citar, la obtención de esos terrenos por parte del fideicomiso que se crea bajo esa ley es para el beneficio equitativo de los residentes del distrito del Caño Martín Peña, ¿quién puede tener alguna objeción a ello?  Claro está, a menos que se trate de otros intereses que tienen puestos sus ojos en los terrenos alrededor del caño, especialmente los que las agencias públicas poseen en el área.  Intereses que ven en los terrenos alrededor del Caño Martín Peña la posibilidad de desarrollo, pero no la clase de desarrollo que beneficie a los residentes de la zona.  Y no hace falta decir a qué me refiero, pero eso incluye la construcción de apartamentos y viviendas de lujo, de esas que comienzan en los “bajos” US$500000 (y eso es el modelo “básico” con un sólo dormitorio y un cuarto de baño, con estacionamiento para un sólo auto)… la clase de vivienda en la que ninguna de las familias que residen actualmente en estas comunidades podrá poseer, a menos que (en el mejor de los casos) se saquen los millones de dólares en el premio mayor de la Lotto

(Y aún si fuese así, yo sigo cuestionando si en realidad existe en Puerto Rico tal demanda que justifique la venta de viviendas a precios como ése, porque yo lo veo muy dudoso… ¡pero ésa es sólo mi opinión!)

Ante ese cuadro, la impresión es que la Asamblea Legislativa ha salido al rescate… pero no de los residentes de las ocho comunidades alrededor del caño (que se han hecho bautizar “G-8”, como los países que forman la cumbre de países industrializados), sino de los propios intereses desarrollistas que tienen en la mira los terrenos alrededor del caño.  O por lo menos, eso es lo que vemos en los siguientes comentarios sobre la manera en la que el Senado aprobó su versión del proyecto (P.S. 365), por descargue, sin una discusión concienzuda de los méritos del proyecto en el hemiciclo:

La medida me parece un enorme retroceso en el proceso de apoderamiento social y de autogestión, y plantea un empujón a la agenda gubernamental que en ocasiones parece descartar a las comunidades a la hora de tomar decisiones sobre sus tierras.  Eso, por no hablar del desplazamiento que era la norma antes de la aprobación del Fideicomiso.  Ya sabes: sacamos a los pobres para construir para los ricos.  Lo peor de todo es que la aprobación por descargue se dio sin siquiera avisar a las comunidades afectadas.

Caño Martín Peña: Golpe mortal a la autogestión (Julio Rivera Saniel: Blogueando, 22 de mayo de 2009)

Esta aprobación pone en serio riesgo un proyecto que ejemplifica extraordinariamente los principios de democracia participativa, autogestión comunitaria, integración de los objetivos de superación de la pobreza con el medioambiente y mecanismos efectivos para lograr justicia distributiva en materia patrimonial.  Por lo que su defensa, permanencia y éxito beneficia a todos los proyectos comunitarios que se basan en estos principios.

Una vez más: Apoya al Caño desde donde puedas…, por la Lcda. Érika Fontánez Torres (Poder, Espacio y Ambiente, 21 de mayo de 2009)

De hecho, a mí me parece que esto podría ser un disparo de advertencia en una guerra no declarada, entre los intereses desarrollistas y sus aliados legislativos, de un lado, y las comunidades y sus organizaciones de base, del otro lado, con el propósito de reducir a estas últimas a entes impotentes, a simples mantenidos dependientes del estado benefactor, que ni sueñen con tener la capacidad de hacerse una vida mejor sin la “ayuda” de un gobierno o partido político (el que sea).  Que no tengan la capacidad de defenderse en contra de las injusticias provocadas por un desarrollo desmedido y que las acepten sin protestar, para que no se perjudiquen el “progreso” y el “bienestar económico” del país.  (¿No se les parece esto último al fin con el cual las corporaciones en los Estados Unidos suelen usar—más bien, abusar—de lo que se conoce como la demanda estratégica contra la participación pública, SLAPP?*  ¿Será esto una señal de lo que está por venir?)

Yo no sé en qué acabe esto, pero me parece que es el reflejo de cómo la ambición de unos pocos, ayudada por la complicidad—y la complacencia—de los mecanismos políticos principales, busca acabar con las ansias de superación de los seres humanos con mayor desventaja social.  (Y después nos preguntamos de dónde sale tanta violencia, tanto desasosiego, tanto pesimismo.)  Pero creo que de las comunidades depende elegir entre dejarse vencer o ponerse de pie… ¡y yo creo que se mantendrán de pie y seguirán de pie, le guste a quien le guste!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.


* Por cierto, en mi búsqueda de información para esta entrada acabo de dar con un libro escrito por los dos catedráticos de la Universidad de Denver que descubrieron y alertaron sobre la tendencia de las SLAPP en la década de 1980:

SLAPPs.  Getting Sued for Speaking Out, por George W. Pring y Penelope Canan.  Philadelphia, PA: Temple University Press, 1996.  296 pp.  ISBN: 1-56639-369-8 en rústica, ISBN: 1-56639-368-X en tapa dura.


LDB

Pasos Adelante, Pasos Atrás

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Si algo bueno quedó de la semana pasada, es que un notorio caso de asesinato múltiple ocurrido cerca de donde resido ha llegado prácticamente a su fin.  Me refiero al del asesinato—en medio de una disputa por las colindancias de una finca—de varios miembros de una familia del vecino municipio de Las Piedras, cuyos causantes fueron una pareja de agentes de la Policía de Puerto Rico (¡triste, pero cierto!): el esposo fue el que hizo los disparos que mataron a su suegro y a su suegra, así como a su cuñada (cuyo esposo, miembro del cuerpo policial del mismo municipio, resultó gravemente herido en el incidente), mientras que su esposa—hija de la pareja y hermana de la tercera víctima—lo alentaba a hacerlo.  De hecho, tal vez recordarán que el 30 de enero de 2007 yo escribí lo siguiente (en ¿Y Ahora, Quién Podrá Defendernos?), sobre la deplorable actitud de la hija y hermana de las tres víctimas fatales:

Y por cierto, lo que hace mucho más deplorable este lamentable incidente es que la propia esposa del presunto homicida… que resulta que también es agente de la Policía de Puerto Rico… ¡le dio a entender a los policías que investigaron el incidente que sus propios padres se merecían lo que les sucedió! Leyeron bien: QUE SUS PROPIOS PADRES SE MERECÍAN LO QUE LES SUCEDIÓ. (Cuando escuché esa versión el viernes en la mañana, yo me quedé boquiabierto…)

Pues bien, tal y como se estuvo diciendo desde que sucedió este trágico incidente, la agente en cuestión, de nombre Jesly Ann Márquez, fue encontrada culpable como cooperadora en los hechos de sangre de los que su esposo ya había sido hallado culpable y por los que cumple pena de cárcel en estos momentos.  Francamente, para mí este desenlace es como tratar de reparar una represa colocando un dedo en la grieta por donde se está colando el agua.*  ¡Sí!  Porque sabe Dios cuántos agentes del orden público, ya sean estatales o municipales, todavía caminan por ahí como el accidente que sólo espera el momento más o menos oportuno para estallar, con consecuencias desastrosas para la sociedad a la que juraron proteger.

* Por cierto, me viene a la mente la leyenda del niño holandés—unas versiones lo llaman “Peter”, otras versiones lo llaman “Hans Brinker”—que salvó a su poblado de verse inundado, al ser el primero en percatarse de que el agua del oceano se estaba colando por una grieta en un dique y tapar dicha grieta con un dedo…  Si eso hubiese ocurrido en Puerto Rico, probablemente la prensa estaría a su alrededor tratando de matarlo a preguntas, y hasta habría manifestaciones de “apoyo” y “solidaridad” de los radicales en el movimiento ambiental local (y ellos saben quiénes son)…  ¡Y tal vez hasta el propio gobierno le requeriría al pobre muchachito preparar una declaración de impacto ambiental por tan sólo estar poniendo el dedo en la grieta!  ¡Quién entiende esto!

Pero ya que hablamos de accidentes que esperan por ocurrir, no puede dejarse de lado lo ocurrido el pasado fin de semana en Juana Díaz (que para beneficio de quienes leen esto en Hispanoamérica, es un municipio situado al Este de Ponce, en la costa Sur de Puerto Rico), donde un individuo estadounidense de ascendencia mexicana contra quien pesaba una orden de protección (¿?) asesinó a su familia—a la que había citado a la casa de un amigo para una “reunión de reconciliación”—para al final quitarse la vida.  Y lo peor de ese asunto es que los vecinos del lugar oyeron los gritos de las víctimas… ¡pero no hicieron nada!  Repito: ¡NO HICIERON NADA!  No se preocuparon por lo que estaba ocurriendo, sobre todo por los niños que estaban pagando con sus vidas las opciones elegidas por sus padres (y guste o no, ésa es la realidad: ¡los niños acaban pagando los errores de los padres!).  Y tuvieron que esperar a que el dueño de la casa—que a mí me parece que cayó de tonto al prestar la casa para la “reconciliación”, algo que pesará en su conciencia por el resto de sus días—llegara para encontrar la macabra escena.

Y mientras tanto, el ambiente de circo nos consume con la visita de los dos precandidatos demócratas a la presidencia estadounidense, como si eso nos trajera la felicidad plena y total.  Así de mal están las cosas, que tenemos que mitigar el dolor de nuestras vidas con lo primero que aparezca.  Desde un reality show musical con visos de fraude (Objetivo Fama), hasta una contienda electoral que por más promesas de cambio que se hagan, siempre tendrán el mismo resultado: nuestra vida se quedará igual o peor que antes.

Pero así son las cosas, y así es la gente.  Mientras tanto…

ESTA SEMANA (26 DE MAYO–1 DE JUNIO DE 2008 ): Las 23 etapas de la borrachera femenina…  Un universitario lucha por conseguir una cita con la chica que a él le gusta, ¡pero todo ese esfuerzo está a punto de echarse por la borda!…  Y…  Dos universitarios de New York reaccionan de diferente manera cuando un deambulante les pide dinero.

Visite mi sitio web, LuisDBeltránPR.com y oprima el botón que dice, “Humor… según LDB”.

¡Y vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta luego!

LDB

Vamonos, Muchachos, A Trepar La Grua

¡Saludos, mi gente!

Si la vez pasada yo escribía sobre cómo el que haya líderes de agencias de gobierno haciendo campaña política desde sus puestos oficiales es una de esas cosas que son difíciles de entender, ahora vemos algo un poco más difícil de entender: Cómo un sistema de gobierno permite que ocurran situaciones innecesarias y que en última instancia pueden ser riesgosas para las partes involucradas.

Pero antes, hagamos un poco de historia. Si regresan en este blog hasta hace apenas dos meses y medio, recordarán que yo les comentaba sobre el caso de un individuo que por segunda (¿o tercera?) ocasión se subió a una grúa de construcción en el sector turístico de San Juan conocido como “El Condado”, en protesta porque no se le dejaba ver a sus hijos, tras uno de esos líos de familia que se producen cuando las cosas no se hacen bien. (No voy a entrar en detalles aquí, aunque sí lo pienso hacer en mi blog en inglés. Pero por si acaso, vean “Que No Me Da La Gana, No Me Bajo de Aquí, Hasta Por La Mañana [http://luisdbeltranpr.blogspot.com/2007/05/que-no-me-da-la-gana-no-me-bajo-de-aqui.html].”)

(ACTUALIZADO EL 26 DE ENERO DE 2009: Que No Me Da la Gana, No Me bajo de Aquí, Hasta por la Mañana.)

Pues bien, parece que algunos elementos dentro de nuestra sociedad han querido llevar esto a los extremos. El caso más reciente, se está produciendo en estos días, cuando un grupo de jóvenes militantes de lo que yo llamaría “ambientalismo radical” han decidido ocupar tres de las grúas que operan en la construcción de un proyecto llamado “Paseo Caribe”, localizado en terrenos pertenecientes al Hotel Caribe Hilton (a la entrada de la llamada “isleta de San Juan”, donde se encuentran el Viejo San Juan y los barrios conocidos como Puerta de Tierra y La Perla). El objeto del descontento de estas personas es la construcción de dicho proyecto, que alegadamente se inició mediante la presunta obtención ilegal de los permisos correspondientes, de un lado para favorecer los intereses de ciertos políticos influyentes, y del otro en perjuicio de los recursos de la costa. Una de las cosas que empeora esta situación es que el proyecto está situado junto a los predios de un pequeño fortín de los tiempos de España, denominado “Fortín de San Gerónimo del Boquerón”, del que se dice que está sufriendo un marcado deterioro, fomentado por la erosión acelerada por la colocación de estructuras en la costa; también se ha mencionado la posibilidad de la presencia de varios yacimientos arqueológicos en el lugar donde se realiza la construcción.

El caso es que se ha formado una situación en la que puede que no salga ganando nadie. Los manifestantes (al menos mientras escribo esto) aún permanecen en sitio, arriesgando sus vidas (¿para qué? ¿para convertirse en “mártires” de la causa ambiental?), mientras que los trabajadores del proyecto, QUE NO TIENEN NINGUNA CULPA DE LOS DESMANES QUE HAYAN RESULTADO EN ESTA SITUACIÓN, están dejando de percibir el dinero con qué sustentar a sus familias.

Y mientras tanto, ¿dónde están los reponsables de toda esta situación? Los desarrolladores del proyecto están tratando de aparecer como los “santos varones de Dios” que hicieron todo el proceso de permisos de manera legal, al tiempo que contratan compañías de guardias de seguridad (algunos de ellos, enmascarados… ¿por qué?) para impedir que se les provea alimentos y agua a los manifestantes. ¿Y el gobierno estatal que permitió que ocurriera esto, algunos de cuyos elementos activos o inactivos tienen un interés manifiesto en este desarrollo? El mismo gobierno estatal que permite que algunos sectores de la sociedad se envalentonen en un preludio a la anarquía…

En fin, el caso es que hasta que no se reformen las leyes para prevenir que se repitan situaciones como la que me ocupa hoy, pero más aún, hasta que no se asegure que el proceso gubernamental de concesión de permisos para desarrollo no se preste para la burda manipulación por parte de quienes creen que pueden abusar del resto de nosotros, tendremos que seguir tolerando que cualquiera, con cualquier agravio por más tonto que sea, trate de poner de rodillas a una sociedad civilizada, sin que haya la voluntad de defenderla de quienes creen actuar “por el pueblo”.

Y parafraseando lo que dice el monólogo inicial de una serie televisiva de los 1950s, “… y Dios sabe que ellos odian eso…”

Bueno, vamos a otra cosa.

ESTA SEMANA (6–12 DE AGOSTO DE 2007): ¡Lo último en la avenida! En los Estados Unidos proponen la solución “perfecta” para resolver tres problemas apremiantes… Y… Los expertos de una conocida revista de orientación al consumidor—¿he mencionado nombre yoooooooooo?—le orientan… ¡sobre cómo conseguir una novia!

Visite Sitio ‘Web’ de Luis Daniel Beltrán y oprima donde dice “Humor, según Luis Daniel Beltrán”.

¡Y vamos a dejar eso ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. ¡Hasta luego!

ACTUALIZACIÓN (AL 8 DE AGOSTO DE 2007): MIENTRAS YO ESCRIBÍA ANOCHE EL TEXTO QUE ACABAN DE LEER, LOS ÚLTIMOS MANIFESTANTES QUE QUEDABAN DESCENDIERON DE LAS GRÚAS, LO QUE DEJA MÁS O MENOS RESUELTA LA CRISIS INICIAL. PERO CUÁL NO SERÍA MI SORPRESA AL ENTERARME DE QUE EL MISMO INDIVIDUO QUE PROVOCÓ LA CRISIS OCURRIDA HACE UNOS MESES (AL QUE ME REFERÍ ANTERIORMENTE EN ESTE ESCRITO), ¡TAMBIÉN SE HABÍA SUBIDO A UNA DE LAS GRÚAS SIN QUE NADIE SE ENTERARA (Y HASTA FUE EL ÚLTIMO EN BAJAR)! ¿SERÁ QUE EL INDIVIDUO ESTÁ EMPEZANDO A COSECHAR LOS FRUTOS DE SU RECIÉN ADQUIRIDA FAMA? TOTAL, DECÍA SHAKESPEARE QUE TODO EL MUNDO ES UN ESCENARIO…

LDB

Acrobacias Peligrosas

Saludos, mi gente.

La verdad es que ya uno no sabe de dónde saldrá la próxima sorpresa. La mañana del martes 2 de agosto, Puerto Rico despertó con la noticia de que un hombre que no veía a sus hijos desde hacía dos años (por lo que alega es una inacción del Departamento de la Familia de Puerto Rico) se subió a una grúa en uso en la construcción de un condominio adyacente al Hotel Caribe Hilton (a la entrada de la isleta de San Juan) para expresar su protesta…

Qué sé yo, normalmente una protesta así se suele disipar antes que se ponga el Sol, es decir, se suele atender bastante pronto. Pero no, ¡la protesta del caballero se prolongó por más de 30 horas! La cosa es que se intentó disuadir al manifestante por prácticamente todos los medios habidos y por haber, pero no se logró ese propósito, por lo menos hasta la tarde del miércoles. Sólo fue cuando le dijeron que sus hijos estaban esperando al caballero en el Cuartel General de la Policía de Puerto Rico que lograron convencerlo para que bajara de la grúa, a más de 60 metros de altura. Y afortunadamente, se produjo el deseado encuentro entre este señor y sus hijos. Hasta aquí, todo debe estar bien, ¿sí?

¡PUES NO! Ya el Superintendente de la Policía está considerando presentar cargos contra el individuo, y la empresa constructora que estaba realizando la construcción que mencioné arriba está considerando demandar a éste por las pérdidas que él les causó a su tan preciado desarrollo. ¡QUÉ… PANTALONES!

Déjenme decirles algo: Aquí hay demasiados responsables de que cosas como éstas sucedan, empezando por un sistema de gobierno que debe proveer las condiciones adecuadas para las relaciones entre los padres (las madres, si es el caso) y los hijos, en el caso de aquellas relaciones familiares alteradas por alguna causa externa.

Pero más importante aún: ¿Serán cosas como ésta alguna señal de que la sociedad puertorriqueña en general se está debilitando, al punto de que cualquier incidente como éste acabe de “virarla patas pa’rriba”? Espantoso, ¿no?

Pero no se vayan, que esto continúa en breve con: “FM”…

LDB