De mujeres y contrastes

The Revolutionary flag of Lares "The firs...
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¡Saludos, amigas y amigos, mi gente!

En una misma semana, mujeres muy diferentes entre sí han tomado para sí la mira pública.  Y entre ellas se destacó una activista política, una figura a la mención de cuyo nombre se podía sentir, lo mismo la más elevada reverencia que el miedo más incapacitante, un digno modelo a seguir para sus simpatizantes, o una terrorista para quienes discrepaban de sus ideales políticos, o de la manera como ella los afirmó en un momento importante de su vida.

En medio del ruido generado por aquéllas que son figuras públicas, de las que buscan cualquier manera de hacer que el público, los demás meros mortales, hablen de ella—bien o mal, pero que hablen—, se produjo el fallecimiento de la líder nacionalista puertorriqueña, Dolores (Lolita) Lebrón Sotomayor, ocurrido el domingo 1 de agosto de 2010, por complicaciones de una condición cardiopulmonar que ella padeció durante varios meses.  Huelga decir aquí cuál es su reclamo de un sitial en la historia puertorriqueña de nuestros días, pero creo que es mejor decirlo una vez más, tantas veces como sea necesario para que nadie se atreva a borrarlo de un plumazo, así porque sí: Doña Lolita fue quien encabezó el ataque armado contra la Cámara de Representantes estadounidense, el 1 de marzo de 1954, en el cual participaron también tres varones puertorriqueños.  ¿Para qué fue el ataque?  Para protestar por lo que ellos consideraron entonces—y a comienzos del Siglo 21, muchos de nosotros (aún aquéllos que no somos independentistas ni afiliados) todavía lo consideramos—como el “engaño” cometido por los Estados Unidos de la América del Norte al concederle a Puerto Rico su actual condición política como Estado Libre Asociado (ELAPR).  Una condición política en la cual se “pactan”, entre otras, condiciones de moneda común y defensa común—aunque habría que ver de qué manera el ejército, la marina, la infantería o la fuerza aérea, tendría que venir a defendernos y de quién, pero ya eso es otro tema—, pero se deja en manos del propio Congreso estadounidense asuntos fundamentales como la interacción de Puerto Rico con otros pueblos del mundo, especialmente aquéllos que tenemos tan cerca (físicamente) y tan lejos de nosotros, en nuestro propio vecindario antillano y caribeño.  Más aún, es una condición política en la que algunas de las leyes estadounidenses, como la que establece la pena de muerte como castigo por delitos graves como el asesinato, entran en conflicto evidente con las leyes de Puerto Rico (y la propia Constitución del ELAPR es directa en prohibir la aplicación de ese castigo).

(Curiosamente, según una nota del Washington Post sobre el fallecimiento de Lolita Lebrón, el ataque se produjo en momentos en los que en la Cámara de Representantes estadounidense se discutía un proyecto sobre inmigración.  ¡Justo el mismo tema que es objeto de controversia hoy en día!  Y por favor, que a nadie se le ocurra idea alguna, ¿OK?)

Afortunadamente, no hubo muertos tras el incidente, a pesar de que cinco congresistas fueron heridos.  De hecho, cuando Doña Lolita y los tres fueron arrestados por las autoridades capitolinas federales, ella hizo una expresión muy interesante: dijo que ella no había ido allí a matar a nadie… pero que estaba dispuesta a perder su libertad, a morir por su patria, por Puerto Rico.  Expresión que mantuvo durante el juicio que se le siguió ulteriormente y del cual salió condenada a 50 años de cárcel—sentencia de la cual llegó a cumplir apenas la mitad, al serle conmutada la misma por el entonces presidente James Earl Carter en 1979.  Expresión y actitud que la llevaron ulteriormente a ser parte de la lucha para que la marina estadounidense levantara sus operaciones en la isla puertorriqueña de Vieques (que había establecido allí desde la década de 1940), como resultado de la cual fue encarcelada por varios días durante el 2001—aunque para entonces, ella consideró que había otras maneras de luchar por la independencia para Puerto Rico, aparte de los métodos violentos empleados en el pasado.

Es una pena que el fallecimiento y sepelio de Lolita Lebrón se produjera casi al mismo tiempo en el que salió a la luz el momento difícil por el que atraviesa la modelo y empresaria puertorriqueña, María del Pilar (“Maripili”) Rivera (a quien ya conocieron en esta entrada, además de que sin mencionarla por nombre, la propuse indirectamente para la nueva tradición de los caganers de Puerto Rico), con su esposo, el ex-jugador del Major League Baseball, Roberto Alomar.  (No que Maripili no hubiera pasado ya por momentos difíciles—su último novio conocido antes de su boda con Alomar se suicidó debido a que enfrentaba problemas económicos—, pero vamos a dejar ese punto ahí.)  Sobre todo, ante lo que se ha tendido a criticar como la desmedida atención e importancia que se le ha dado a la crisis matrimonial de Maripili, en comparación con la poca—o si se quiere, superficial—atención e importancia dadas al deceso de quien desde hace más de medio siglo es parte de nuestra historia contemporánea—gústele a quien le guste.

¿Será que en algún punto del camino hemos cambiado nuestras prioridades como sociedad?  ¿Será que le damos más valor a las “hazañas” de las estrellas de la farándula—incluidas de un tiempo a esta parte, aquéllas estrellas que son de más relevancia para otros pueblos hispanos que la que tienen para los puertorriqueños (y esto lo escribo con el mayor respeto hacia mis lectores en México y otros países hispanohablantes)—, en lugar de las figuras que forjan la vida de nuestro pueblo con sus acciones, aunque éstas no sean del agrado de algunas personas?  Tal vez será que hemos llegado al punto de favorecer (y creo que hasta a premiar) la superficialidad y la mutación de principios (algo así como en esta cita de Marx… no de Karl, sino Groucho),* por encima de la honestidad, el compromiso y la verticalidad.

Y aun si yo no comulgara personalmente con los ideales que llevaron a Doña Lolita a hacer lo que hizo en el Congreso ese 1 de marzo de 1954—bastante tiempo antes de mi nacimiento—, tengo que reconocer que esa señora siempre fue honesta, vertical y comprometida con sus ideales.  Fue una persona de esas que ya no se ven mucho por ahí, que asumen una gran responsabilidad, que siempre están dispuestas a sacrificar su bienestar, hasta su propia vida, por hacer lo que consideró justo, sin importarle las consecuencias que ello le acarrearía.  Y lo que ella consideró justo fue buscar que Puerto Rico se independizara de los Estados Unidos de la América del Norte, que Puerto Rico dejara de ser un país sometido al yugo de un país más poderoso (experiencia que vivió durante cuatro siglos bajo el dominio español), sin posibilidades de forjar su propio destino, y se sentara en la misma mesa con otras naciones del mundo, en igualdad de condiciones.

Pero yo creo que ése es el gran problema: A nosotros no nos importa más el brillo farandulero que la integridad.  Y mientras sea así, seguiremos más interesados en el chisme que en el diálogo sincero y honesto, seguiremos más pendientes de las desventuras sentimentales de otros, que de afrontar las realidades que la vida nos pone de frente.  Para mí que eso no se vale… pero tenemos que arar con esos bueyes.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.


* Por cierto, la cita a la que me refería es la siguiente:

“Those are my principles, and if you don’t like them… well, I have others.”
(“Ésos son mis principios, y si a usted no le gustan… pues, tengo otros.”)

Julius Henry “Groucho” Marx (1890–1977)


LDB

Una medida de productividad

¡Saludos, mi gente!  Supongo que me echaron de menos… (¡Ja!  ¡Las ganas de que así fuese!)

Han pasado muchas otras cosas desde la entrada anterior.  Que si el afán de borrar de un plumazo todas las salvaguardas ambientales existentes para dar paso a desarrollos que no son precisamente ejemplos de sostenibilidad (y vean el comentario a la entrada anterior para saber de qué se trata esta vez), que si los presuntos vínculos de algunos políticos con figuras presuntamente ligadas al trasiego de drogas, que si salieron unos niños y adolescentes de un residencial público de Ponce (sur de Puerto Rico) en un vídeo de YouTube escenificando la realidad de día en día en la batalla por los “puntos” de venta de drogas (con todo y sus consecuencias), que si el espíritu de Joseph McCarthy asomó su rostro para condenar el que el régimen venezolano trate de “financiar” la lucha por la independencia de Puerto Rico (y como siempre, “tirando la línea” pero escondiendo la mano… o la evidencia, si es que la misma existe), que si el alcalde de San Juan entorpeció una incursión policial en un cafetín rural porque dicha incursión fue encabezada por policías “corruptos” (por el mero hecho de haber sido escoltas de la ex-gobernadora Sila Calderón, del bando contrario) que querían “hacerle daño”…

Sin olvidar la crisis económica actual en el gobierno de Puerto Rico y cómo se está manejando la misma… bien o mal… o ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario…

Es más, creo que lo que me trae aquí hoy viene bastante a cuento de la situación económica actual, además de ser una de esas cosas livianas que les traigo de vez en cuando en este blog (como dice la línea bajo el título en el encabezado de la página) para que se me alegren la vida—especialmente ahora que las Navidades están a la vuelta de la esquina—y no les dé un infarto o algo así.  (Y gracias a Dios… o al Ser Supremo o Fuerza Suprema en la que cada quien crea… a mí no me ha sucedido nada de eso, pero me sigo cuidando, por si las moscas.)  Pero voy a dejar que sea la gente de Noticias Locas la que les explique de qué se trata esto:

Un sitio calcula cuánto dinero le cuesta a su empleador el tiempo que Ud. invierte en hacer caca.

Caca Laboral (Noticias Locas, 16 de noviembre de 2009)

¡EXACTAMENTE COMO LO ESTÁN LEYENDO!

Según el artículo en cuestión, se trata de un sitio web cuyo propósito es establecer cuánto le cuesta a las empresas el tiempo que sus empleados emplean… esteeeeee… en la ingente labor de eliminar los desechos corporales sólidos durante horas laborables (y no hace falta explicar lo que significan las últimas tres palabras).  El sitio web en cuestión cuenta con dos calculadoras: una para medir cuánto cuesta una… esteeeeeeeeee… una “sesión” en particular, y otra para cotizar estas… esteeeeeeeeee… estas “sesiones”, o sea, para calcular cuánto le cuestan las mismas a la empresa, en términos del sueldo del empleado.  Así, por ejemplo, un individuo que cobra US$10 la hora y hace lo que los estadounidenses llaman number two durante media hora cada día de su semana laboral (suponiendo que el individuo trabaja cinco días a la semana, a razón de ocho horas laborables por día), al cabo de un año le acaba costando a la empresa unos US$1300.

Cuando leí el artículo, una de las primeras cosas que me pregunté fue si los miembros del comité que redactó las recomendaciones que nos tienen en este momento donde estamos (el CAREF) tomó en consideración lo que le cuesta a una agencia de gobierno que sus empleados pasen un buen rato (digamos, su buena media hora) “en ésas” durante las siete y media u ocho horas de su trabajo.  Digo, hay que recordar que se está empleando un tiempo valioso para eso, un tiempo que bien se pudiera aprovechar para adelantar trabajos, o para emprender nuevas encomiendas, o simplemente para ser más productivos en nuestro lugar de trabajo.  Y si se toma en consideración el ejemplo en el párrafo anterior, aplicado a los aproximadamente 27000 despedidos del gobierno (incluidos los que se supone que se vayan en enero próximo, pero a los que el gobierno quiere sacar antes, a como dé lugar), estaríamos hablando de por lo menos US$35100000.  (Interesante, ¿no?)

Yo no sé cómo ustedes lo vean, pero creo que algo como esto debería abrir nuevas posibilidades para la solución de nuestra crisis económica y fiscal.  Y una de esas posibilidades es hacer este mismo ejercicio con los que dicen ser nuestros líderes en el poder ejecutivo y en la legislatura.  Es más, yo creo que se debe llevar a cabo un estudio en el que se determine cuánto le cuesta a esa sufrida entidad que conocemos como “el pueblo de Puerto Rico”—que en última instancia, es EL JEFE (así, en mayúsculas y con énfasis) de estos que se hacen llamar sus líderes—en tiempo y salarios (incluidos per diems y otras concesiones y privilegios) las veces que éstos hacen number two en horas laborables (por ejemplo, mientras la Cámara de Representantes o el Senado están en sesión) durante el año fiscal, y que esa cantidad de dinero se aplique contra el déficit presupuestario para salir de la crisis lo antes posible, y si acaso, atajar la posibilidad de que haya que despedir a los pobres empleados públicos, los que están—como siempre—en la rueda de abajo, los mismos que se creyeron el mito de la seguridad de empleo en el gobierno… ¡y miren ahora dónde están!

(Yo creo que esto podría complementar mi sugerencia del año pasado, de crear la nueva tradición de los caganers de Puerto Rico.  Digo, son más o menos dos variaciones sobre el mismo tema…  😉  )

No sé si algún economista se anime a hacer un estudio así, pero para lo que en realidad sirven nuestros políticos (de los tres partidos, PNP, PPD y PIP… OK, añadamos los del PPR para completar la mezcla—¡todos son la misma cosa!), tal vez sea la mejor contribución que éstos puedan hacerle al pueblo que los puso (¿inocentemente?) donde están.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  (Sí, porque escribir esta entrada me está dejando con ganas de… esteeeeeeeeee… de hacer mi aportación a la recuperación económica y fiscal de Puerto Rico.)  Cuídense mucho y pórtense bien.  Bye!


P.S. (20 de noviembre de 2009 @ 05:51 UTC -04:00)  OOOOOOOOOOPS!  En mi prisa por… eeeeeh… irme a hacer mi contribución a la recuperación económica y fiscal de Puerto Rico—aunque no desde mi lugar de trabajo, como he visto que hacen algunos de mis compañeros de trabajo (que hasta aprovechan para hacer uso allí de su teléfono celular, lo que evidentemente conflige con la más importante de las archifamosas seis reglas para el uso del celular en la oficina)—olvidé incluir el nombre y el URL de la página a la que Noticias Locas dirige a quienes estén interesados en hacer el ejercicio del que trata su artículo.  Así que en cumplimiento con mi deber patriótico—y si es así, ¡qué bien se siente ser patriota!—, aquí les dejo la información que se me olvidó: Work Poop (que nombre más sugestivo, ¿no?)


LDB

Consenso?… Que Consenso?… Consenso De Que?

Hola, mi gente,

La semana pasada empezamos a ver en Puerto Rico una nueva encarnación del eterno debate sobre nuestra relación con los Estados Unidos de América, debate que ha tenido divididos a los puertorriqueños durante prácticamente 107 años, es decir, desde que el U.S. Navy invadió a la Isla durante las hostilidades de la Guerra Hispanoamericana. (Y eso, que en una ocasión, una senadora de la mayoría legislativa actual se disparó la maroma de decir que se trató de una invasión “por invitación”… Duuuuuh!!!!! Pero ya eso es otro cantar…)

El caso es que el actual Gobernador se ha propuesto buscar la manera de consultar al pueblo a fin de ver bajo qué mecanismo se procura solucionar este debate, si mediante una asamblea constituyente o mediante una consulta directa cuyos resultados puedan ser enviados a Washington, principalmente al Congreso. Claro, que el Congreso haga caso de lo que Puerto Rico pida en ese sentido es otra cosa. (Cabe recordar la última vez, cuando el entonces líder mayoritario repúblicano Trent Lott hizo saber que tenían cosas más importantes que atender… específicamente, les importaba más meterse en los calzoncillos del entonces Presidente Clinton para saber si él metió mano con la Mónica y poderlo residenciar, que reparar el agravio causado a lo que parece seguir siendo una de sus más valiosas posesiones… Go figure!)

Pero bueno. La cosa es que se están iniciando diálogos entre los bandos principales del país a los fines de buscar un mecanismo con el cual todos estén conformes. Ya el Gobernador, como presidente del bando que apoya el statu quo (aunque a decir de algunos, el quo hace rato que perdió el statu) se reunió con el líder de los independentistas… ¡pero el líder de los estadoístas no ha querido reunirse con el Gobernador porque no lo reconoce como legítima y democráticamente electo! (Y vuelvo a repetir que yo NO voté, ni por el actual Gobernador ni por su antecesora. ¡PUNTO! Así que por favor, no me atribuyan favoritismos en este tema, ¿OK?) De hecho, el líder estadoísta sigue insistiendo en que de buscarse una solución al problema, será la que promueve su partido, por encima de cualquier consenso que se pudiera lograr en principio.

Quiero ser franco en esto: Yo sospecho que en allá Washington se deben estar riendo a carcajadas, sólo de ver la comedia de enredos de su posesión en el Caribe. (Ni hablar de lo que deben pensar del debate sobre si se convierte o no el actual sistema legislativo, de 2 cámaras a una sóla…) Y lo más doloroso, y que algunos parecen no querer entender (¿estarán en la etapa de negación que postulaba la recién fallecida Dra. Kübler-Ross?), es que (repitan conmigo) ESO NO LE HACE BIEN A NADIE… A NADIE EN ABSOLUTO.

Bueno, vamos a otra cosa…

NUEVO EN LA PÁGINA DE FEBRERO: La actriz y arquera olímpica Geena Davis se expresa sobre la estupidez… Un marinero de Nueva Zelanda le plantea a la columnista Ann Landers un problema muy particular… Ahora Microsoft está hasta en los TV dinners (por no decir “hasta en la sopa”)… Dos tipos harán lo indecible por descifrar los secretos de una pirámide… Envían a Cuba un ataúd cuyo contenido está bastante apreta’o… Un romance que se lee pa’bajo y pa’rriba… Y… Catorce razones por las que la moda y los ancianos son como el aceite y el agua.

Sitio ‘Web’ de LUIS DANIEL BELTRÁN – Humor

Bueno, nos vemos el próximo weekend. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB

Una Relacion de Amor y Odio

Hola, espero que tod@s se estén portando bien.  (¡No como yo!)

Como prometí el domingo pasado, hoy voy a tratar el por qué se hace a veces difícil (como seguro se le ha hecho a muchos puertorriqueños) explicarle a la gente de otros países cómo se vive en Puerto Rico bajo las actuales circunstancias políticas.  Traigo el tema a colación, siendo hoy (25 de julio de 2004) el día en que se celebra la implantación de la actual Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, hace unos 52 años.  La forma de gobierno que se esboza en ese documento es de tipo autonómico, en la que Puerto Rico asume control de muchas áreas de su vida, con excepción de aquellas áreas reservadas al gobierno estadounidense, como las comunicaciones, el transporte aéreo y otras.  Además, esta reación política provee para la existencia de conceptos tales como la moneda común (o sea, para quien esté leyendo esto en Ecuador, ya hace rato estamos dolarizados) y la “defensa común” (aunque ya yo quisiera ver al ejército o a la marina defendiéndonos de algún ataque un día de éstos…).

El caso es que en Puerto Rico subsisten tres tendencias políticas bastante disímiles: una tendencia que aspira a que Puerto Rico remache su más-que-centenaria relación política con los Estados Unidos mediante la integración (algunos opositores a esta idea dicen más bien, asimilación) a dicha nación como estado; una tendencia a que se mantenga la presente relación, aun cuando algunos de nosotros pensemos que es ambigua y transitoria (hacia una opción de mayor soberanía); y una tendencia a que Puerto Rico siga el camino de las naciones libres y soberanas del orbe mediante su independencia política y económica.  Las dos primeras tendencias acaparan la mayor parte del favor público (generalmente, 47 ó 48% cada una), mientras que la tercera (que a mediados de los años 1950s llegó a ser la segunda fuerza política del país) prefiere un “premio de consolación” del 5%.  (Y encima de eso, los simpatizantes de la independencia no se llevan unos con otros.  De hecho, recuerdo como si fuera hoy una hoja suelta en la universidad, en la que un grupo acusaba a otro de ser marxista… ¡pero de los de Groucho, no de los de Karl!)

Recuerdo que durante mi estadía en Guayaquil (Ecuador) hace casi dos años, se me hizo un poco difícil explicarle a mi anfitriona cómo era posible que hubiera simpatías en Puerto Rico (país que en sí tiene unos rasgos culturales definidos) por la relación actual o potencial con un país de orígenes históricos y culturales diferentes.  (Para entonces, el ingeniero sobre cuyo secuestro escribí la semana pasada era el líder de los que apoyan la estadidad.)  La mejor explicación que le pude ofrecer a mi anfitriona fue que tal vez a muchos simpatizantes de las dos tendencias principales les faltaba una base filosófica que apoyara sus creencias (que habrá que buscarla con una lupa, en todo caso) y más bien estaban interesados en los beneficios económicos que pudieran derivar de dicha relación política.  (Y aunque sea un poco duro de decir, esto se extiende también a varios de los simpatizantes de la independencia.)  ¿Será algo así como Yankee, go home (and take the Navy with you), but leave us your money!?

Yo quisiera pensar que aún hay posibilidades de crear conciencia en los puertorriqueños, una conciencia que permita trascender las pequeñeces que vivimos todos los días, que permita mirar más allá de qué político me pueda conseguir más dinero para asistencia económica estadounidense (de la que algunos abusan, como si no tuvieran sentido de responsabilidad), o de quién es el que más roba, o quién es el mayor bravucón, o si ocurrieron actos corruptos y el gobernador de turno “lo sabía”…

(¿O será que a alguien más le conviene que los puertorriqueños nos estemos “arrancando las cabezas” por idioteces?)

Mientras tanto,

ESTA SEMANA (2004-29): Una mujer que no tiene NADA que ponerse (literalmente)…  Eva no fue el único ser humano tentado por la serpiente…  Aprenda en pocos minutos a hablar Náhuatl (aunque ni usted ni yo seamos mexicanos)…  Mensajes motivacionales que usted NUNCA verá en su lugar de trabajo…  Errores y horrores de los resumés…  En la ciudad de Nueva York, un turista precavido vale por dos…  Un anciano judío hará LO QUE SEA por recaudar fondos para Israel…  Y…  Un general retirado recluta a su antiguo valet… ¡sin saber el lío que se ha buscado!  (http://espanol.geocities.com/luisdaniel101/humor/index.htm)

OK, ahora sí los dejo.  Pórtense bien, ¡porfa!  Bye!

LDB