Derribando un oso blanco sin que sea asunto de nadie más

A veces, cuando me tomo un receso (en buen español boricua, un “break”) de mis labores, me pongo a mirar por un momento el mundo que está más allá del ventanal del piso o nivel del edificio de mi oficina.  Cierto es que tener actualmente frente a mí parte de los distritos sanjuaneros de Río Piedras y Hato Rey, no compensa el mar que tanta falta me hace mirar, como cuando estaba en Puerta de Tierra hasta hace unos 8 años.  Pero por lo menos con mirar las áreas verdes cercanas a mi oficina me basta.  Aunque las mismas estén rodeadas—casi ahogadas, diría yo—por las urbanizaciones alrededor, la vía elevada del Tren Urbano, un cementerio, y un poco más hacia el fondo, el enorme edificio de lo que fue en su momento la Penitenciaría Estatal de Río Piedras, construida entre 1927 y 1933.  O, como much@s la conocemos “afectuosamente”, el Oso Blanco.

Antigua Penitenciaría Estatal de Río Piedras («El Oso Blanco»), situada entre las carrerteras PR-18 (Avenida Las Américas), PR-21 y PR-1 y la Avenida José de Diego en Río Piedras.
Antigua Penitenciaría Estatal de Río Piedras («El Oso Blanco»), situada entre las carrerteras PR-18 (Avenida Las Américas), PR-21 y PR-1 y la Avenida José de Diego en Río Piedras.

Sí, ese complejo de edificios que se ve hacia el centro de la foto, con tres urbanizaciones a su costado derecho (Este) y varios desarrollos más a su alrededor.  Lo que en sí habrá sido problemático para los residentes, cada vez que se daba alguna fuga de confinados o algún incidente entre confinados y guardias penales.  (Y sólo por eso, yo no le hubiera ubicado desarrollos residenciales demasiado cercanos o a su alrededor, pero ya eso es otra historia.)

Pues bien, ahora resulta que ese mismo complejo de edificios que se aprecia en la foto aérea de arriba, de la noche a la mañana se ha visto en medio de una controversia.  No por una fuga de confinados más o menos peligrosos.  No por una rebelión de los confinados, de ésas que las organizaciones que los agrupan allí adentro organizan cuando tienen agravios—unos con razón y otros sin razón—para los que exigen reparación.  NO.  Porque ya el Oso Blanco cumplió hace tiempo con su función y ya no se está utilizando como institución penal.  Y allí ya no hay presos que se fuguen o que se rebelen.

Ahora es porque están derribando al Oso.  Pero, ¿para dar paso a qué?

Cierto es que se ha hablado de planes grandiosos, como el que se barajaba durante la época de la “emergencia fiscal” en la administración de gobierno anterior, de desarrollar allí una “ciudad de las ciencias”.  Algo que complementara el proyecto de Ciencias Biomoleculares de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ciencias Médicas, cuya única cara visible en estos momentos es un edificio con paredes exteriores de vidrio—lo que me imagino que vendrá “súper bien” en caso de que a Puerto Rico lo azote un huracán durante la temporada que se avecina—y una ampliación vial que no parece terminar nunca o parece que se está haciendo sin mirar bien lo que se hace.

Si no me lo creen…

Carretera PR-8838 en el Barrio El Cinco de Río Piedras, frente al Edificio de Ciencias Biomoleculares de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ciencias Médicas. Foto tomada el 13 de octubre de 2013 a las 9:28 AM (1328 UTC).

Esta foto la tomé la mañana del 13 de octubre de 2013, frente a lo que deberá ser a su debido tiempo el estacionamiento del Edificio de Ciencias Biomoleculares (detrás del matorral a la derecha).  Se supone que esto sea un carril adicional de la Avenida Ponce de León, donde ésta sigue la ruta de la carretera PR-8838, en dirección hacia el barrio Cupey.  ¿Notan algo raro?  Como que hay 2 postes del tendido eléctrico “metidos” en la futura vía de rodaje, ¿no?  ¿Y me creerían si les digo que a la fecha en la que escribo esta entrada (¡32 semanas después!), el lugar sigue igual que como lo retraté entonces?*

Pero volviendo al tema, a la fecha en la que escribo hará un par de semanas que comenzó una obra de demolición de la estructura principal del Oso Blanco.  Tanto la demolición como el propósito de la misma han estado escondidos bajo un manto de silencio y secreto.  Como si cualquiera que fuese el propósito de “la misión” corriera peligro si el público supiera el porqué de la misma.

Y ese manto de secreto no le ha caído bien a mucha gente, por ejemplo, a los arquitectos profesionales licenciados y colegiados.  Porque no se ha querido dar explicaciones en público.  Porque no ha habido ni la cortesía de explicar por qué un edificio que—queramos o no—cumplió una función importante para la sociedad puertorriqueña, al alojar a quienes fueron encontrados culpables de transgredir las normas de esa misma sociedad (por las razones que fueran), debe ser borrado de la faz de la tierra.  Como si fuera un borrón que afea el paisaje urbano y debe ser eliminado.  Como si la sola presencia de la estructura fuera tan amenazante como los más violentos de sus huéspedes—aquéllos que no mostraron arrepentimiento por sus transgresiones ni voluntad para rehabilitarse (y ésa es la realidad, nos guste como sociedad o no).  Como si ese complejo de edificios anidado entre urbanizaciones, carreteras y otros desarrollos no mostrara arrepentimiento por haber almacenado a esa parte del género humano que—seamos honestos y admitámoslo—nadie desea volver a ver por ahí.

Tal vez sea que alguna de esa misma gente que repudia esa fealdad no tiene la capacidad para ver la belleza en la fachada de la institución, con la que por lo menos se mantenía una semblanza de algo estético dentro de todo lo tétrico.  Fachada adornada con un mensaje noble—para quien quiera recibir y asimilar ese mensaje: “Odia el delito y compadece al delincuente”.

Pero a riesgo de exagerar un poco, a much@s de nosotros el asunto huele más que nada a especulación.  A un afán de especular con el valor económico de un terreno, irónicamente, en un momento de crisis económica.  Y esa especulación requiere que el terreno esté “limpio” de obstáculos, libre de cualquier impedimento que disminuya su valor en un apetecible mercado inmobiliario.

A mí, con toda franqueza, no me sorprendería si ésa es la razón para tanto misterio, para tanta urgencia de demoler el Oso Blanco, sin darle explicaciones a nadie, sin que haya una transparencia en los procesos que llevaron a determinar que se procediera de esta manera.  Y en eso, las administraciones políticas puertorriqueñas, del partido que sea (PPD o PNP), no son muy diferentes, le guste a quien le guste.

Pero es así como se hacen las cosas en este país.  Por satisfacer el afán de lucro se trata de borrar la historia de un plumazo.  Como si eso borrara un pasado nefasto.  Como si eso fuera “por nuestro bien”—aunque quién sabe cuántas maldades se esconden detrás de ese pretendido bien.  Porque ese pretendido bien es lo único que a nosotr@s nos tiene que importar.  Eso, y ninguna otra cosa.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y sean personas razonables.


* NOTA PARA REÍRNOS UN POCO: ¿También me creerían si les digo que la de los 2 postes mal ubicados es una de las 2 fotos más populares de las que tengo colocadas en mi cuenta de Instagram?  Debe ser porque tiene características de un clásico y miserable “FAIL!”, al que sólo falta escribirle el “meme”.  Es más, tengo una idea: si fracasa todo el proyecto en medio de una economía tan pésima como la actual, me gustaría proponer este lugar como la sede del nuevo evento olímpico de… redoble de tambores, por favor… ¡SLALOM DE CARRETERA! Thumbs upThumbs down 

La otra foto es la de mi reciente primer experimento culinario—o sea, como cocinero, no sean malpensados—friendo sorullos de maíz (y si alguno de mis lectores fuera de Puerto Rico no recuerda lo que son los sorullos de maíz, lo refiero a la segunda nota al final de una entrada anterior en este blog)…

Mi primera experiencia culinaria cocinando sorullos.

Digo, para ser mi primera vez (friendo sorullos, que conste) no estuvo tan mal.  Lo interesante es que esta foto parece ser la sensación entre muchas de las chicas que me siguen en Instagram… y uno que otro “chico” que me sigue también.  Eye rolling smile  Pero bueno, siempre y cuando en los comentarios yo no vaya a encontrar algo así como… Embarrassed smile … esteeeeeeeeee…

“¡Ay, papi!  ¡Qué rico tu sorullo!  ¡Rico rico rrri-cooooo!  ¡A que te lo como todito!  Red lips

… esteeeeeeeeee… ¡estaremos muy bien!


ACTUALIZACIÓN (27 DE MAYO DE 2014): Yo creo que les debo la foto de lo que mencioné al comienzo de la entrada:

Vista del Oso Blanco (hacia el centro, a la izquierda) desde el Edificio de Agencias Ambientales, Río Piedras, Puerto Rico). (c) 2014 Luis Daniel Beltrán Burgos. Derechos reservados.

En esta vista, el Oso Blanco queda detrás de la vía y la estación de Cupey del Tren Urbano.  Me imagino que si los intereses detrás de la demolición de la estructura se salen con la suya, el paisaje se verá muy diferente a como se veía esta mañana cuando tomé la foto.


ACTUALIZACIÓN (11 DE JUNIO DE 2014):

El Oso Blanco, o lo que queda del mismo, al 11 de junio de 2014.

Además de mostrar la necesidad de que vengan los de mantenimiento y le den una buena limpieza al ventanal del edificio donde yo trabajo… Annoyed … la foto muestra por dónde va la demolición del Oso Blanco.  Para que la comparen con la foto anterior y lleguen a sus propias conclusiones.


LDB

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Cuanto más cambian las cosas…

With his family by his side, Barack Obama is s...
With his family by his side, Barack Obama is sworn in as the 44th president of the United States by Chief Justice of the United States John G. Roberts, Jr. in Washington, D.C., Jan. 20, 2009. More than 5,000 men and women in uniform are providing military ceremonial support to the presidential inauguration, a tradition dating back to George Washington’s 1789 inauguration. VIRIN: 090120-F-3961R-919 (Photo credit: Wikipedia)

NotaVámonos,
Vámonos,
Vámonos,
Que la parranda se acabó.Nota

Bueno, amigas y amigos, mi gente.  Ya, sanseacabó… ¿o no será más bien “Sanse” acabó?  Que quiere decir, más o menos, que las Navidades más largas del mundo—según el “wishful thinking” de algun@s—terminaron la tercera semana de enero, con el cierre de las Fiestas de la Calle San Sebastián (en el Viejo San Juan, para los lectores internacionales).  Fiestas a las que, por razones que no vienen al caso mencionar, no me ha sido posible ir desde que mi lugar de trabajo se mudó de Puerta de Tierra (al lado del Viejo San Juan) a Río Piedras.  Y realmente me apena, porque independientemente de todo lo que se diga de los estragos que causan algun@s de l@s asistentes a las fiestas (como lo pudimos observar en las fotos de la prensa local)—por no hablar del lamentablemente asesinato de un joven ocurrido en medio de la celebración de este año—y de que éstas se han alejado mucho (yo diría que “años luz”) del propósito religioso con el que se organizaron originalmente, para mí siguen siendo uno de los espacios donde muy a pesar de los pesares, se comparte el sentimiento de lo que nos une a los puertorriqueños, ese orgullo que nos ha ayudado a sobrevivir las peores tormentas que nos ha tirado la vida—y sabe Dios cuántas más desde aquí en adelante.

Por supuesto, a mí lo que más me atrae de las Fiestas de la Calle San Sebastián—y me seguirá atrayendo (no les quepa la menor duda)—no es la bebelata ni el alboroto desordenado (no muy patriótico que digamos) de algun@s, sino la variedad de manifestaciones de la cultura boricua, en cuanto a libros, artesanías, dulces típicos, etc.  Y para muestra, con dos botones de tiempos pasados basta:

Máscara de vejigante de Loíza Aldea.

Natividad taína.

Una máscara de vejigante de Loíza Aldea, en madera, de no más de 3 pulgadas (7.6 cm) de alto, y una Natividad taína (más o menos de la mitad del tamaño del anterior), o sea, una visión de cómo hubiera sido el nacimiento del niño Jesús si éste y sus padres, María y José, hubieran sido indios taínos.  Y ambas obras las compré muchos años atrás, cuando me era posible sacar un ratito al final del viernes de esa semana de trabajo para subir y bajar la famosa calle como dice el coro (Notavoy subiendo, voy bajandoNota).  Puede ser que ambas fotos—con todo el trabajo que pasé para tomarlas para subirlas al blog—no les hagan justicia a los originales que tengo en mi casa… ¡pero eso es lo que hay!

(Por cierto, ambas fotos también están en mi cuenta en Instagram, junto con otras fotos como las del patio interior de la antigua Escuela de Medicina Tropical, etc.)

Pero bueno, vamos de nuevo a doblar el lomo.  Ya no hay más por dónde zafarse.

La cosa es que nuevamente nos encontramos en el punto en el que comienzan nuevas administraciones de gobierno.  Y contrario a lo que hubiéramos podido pensar hace 4 años, la administración de Barack H. Obama logró prevalecer, muy a pesar de todos los escollos que se le han presentado en el camino—especialmente el resentimiento de una derecha política que, por mejor que sea la intención, no se atreve a evolucionar y adaptarse a los tiempos que vivimos—y del hecho de que una cosa es la promesa y otra muy distinta es la realidad.  Y para atender esa realidad, me imagino que deberá—porque a ello está obligado—aprovechar las oportunidades que tendrá ante sí para hacer las cosas que prometió hacer unos 4 años antes.  Digo, eso si lo dejan.

“(D)esde el mismo primer día de trabajo, el presidente Obama ha puesto su empeño en cumplir las promesas que hizo en su campaña electoral, aunque a lo largo del camino, él debe haber descubierto que no todas las promesas que él hizo serán fáciles de cumplir…

[…]

Por supuesto, no han faltado las críticas contra el presidente Obama, principalmente provenientes de personeros de la derecha política republicana que, más que una genuina preocupación por el rumbo que toma su nación, lo que destilan es rencor, con un matiz de revanchismo político.  Por lo menos, para mí ésa es la explicación de que muchos de estos personeros expresen su esperanza de que el presidente Obama fracase en su mandato.  ¿Por qué?  ¿Será porque se dejaron vencer por alguien “distinto” (interprétese como se interprete) y eso no les hizo gracia alguna?  ¿Será por que no tienen nuevas ideas que ofrecer a su pueblo?  ¿Será porque no creen en la constante del cambio, en que deben evolucionar con la misma sociedad que dicen representar?  ¿Será porque no tienen la capacidad para admitir—y afrontar con valentía—las fallas de su propia ideología, los puntos débiles, los defectos, a fin de corregirlos y ponerse en pie como fuerza política válida?”

(Y si de rencores y revanchismos se trata, sólo hay que pensar en la reacción de los mismos personeros de siempre a una foto (de agosto de 2012) divulgada en enero de 2013 por la Casa Blanca, del presidente Obama practicando el tiro de “skeet” en la casa oficial de veraneo del Campamento David en el norte de Maryland.  Una foto que, según los reaccionarios en cuestión, no borra la imagen “anti armas” del mandatario—algo en las líneas de “ése se agarra de cualquier cosa para negar lo que es” o “ése no sabe nadar y por eso camina sobre el agua”.*  O sea, palos si bogas y palos si no bogas.)

Y si de prevalecer se trata, la administración Obama lo hizo en su compromiso de sacar la presencia de la soldadesca estadounidense de Iraq para fines de 2014, y con ello quitarse parte de la sombra de las acciones militaristas emprendidas por su antecesor, George W. Bush.  Pero… ¡ojo!  Dije “parte de la sombra”, no “toda”.  Todavía quedan prisioneros de la “guerra contra el terrorismo” en el enclave estadounidense—o “espina en el costado cubano”, para quienes lo ven de esa manera—de Bahía Guantánamo.  Y algunos de esos prisioneros aún están esperando juicio por sus presuntas “acciones terroristas”.  Digo yo, ¿no fue para eso último para lo que se les encarceló?  ¿Será que después que los confinaron, tienen tanto “miedo” a alguna represalia de las organizaciones criminales con las que estarían vinculados?  O tal vez será que los quieren tener como la presa de caza, cuya cabeza—incluidos los cuernos u otras protuberancias craneales, de tenerlas—”adornan” la sala de la casa de algún cazador, tal vez para lucirlos como motivo de orgullo.

Tal vez ése no era parte del “cambio” prometido.  Tal vez ése es un claro ejemplo de que entre promesas y realidades va un trecho muy largo.

Pero eso es allá en “el norte”.  Acá en esta isla bendita, comenzamos el año y el cuatrienio con una gerencia gubernamental diferente.  Una gerencia gubernamental que tendrá que ver cómo enfrenta los retos que les dejaron años y años décadas de improvisaciones, pasos en falso, demostraciones de incompetencia y necedad, juegos con la realidad que se vive en la calle.  Retos que no ocurrieron “el otro día”, como hay quien dice, pero que alcanzaron matices graves durante los años de la administración del Lcdo. Luis G. Fortuño Burset como gobernador.  (Aunque siempre han alcanzado matices graves con cada administración previa, ¡pero qué se le va  a hacer!)  Años en los que la mentalidad prevaleciente parecía ser la de “haz lo que YO digo y no lo que YO hago, porque YO-YO-YO tengo el poder y tú tienes que allanarte y obedecer ciegamente y sin cuestionar, porque “such is life”, porque los valores cuentan… ¡pero sólo para ti, no para nosotros!”  Una mentalidad que pretendía manejar la vida pública del país como si fuera una empresa privada, dirigida por una ideología conservadora como las que se vería, por ejemplo, en Texas y otros estados del sur de los EE.UU., pero que practicaba un estilo de política corrupta, más parecido al que creo que en inglés lo llaman algo así como “Chicago-style politics”—con perdón de la gente que me lee en Chicago, si se sintieran ofendidos por la comparación.  Un estilo en el que la partidocracia y la incompetencia administrativa pasearon su fealdad miserable por casi todos los órdenes de la vida.  Un estilo que quiso imponerse sobre todo aquello que no le fuera afín a la ideología prevaleciente—aun instituciones que, le guste a quien le guste, tienen una razón de ser y cumplen una función vital en la sociedad puertorriqueña, como el Colegio de Abogados.

Pero, ¿no es eso lo que tanto critica la derecha más recalcitrante, dondequiera que esté, a los gobiernos de países como Cuba o Venezuela—con perdón de mis lectores y lectoras cuban@s y venezolan@s (y me refiero más a la gente que a quienes la gobiernan), porque ell@s también son mis amigas y amigos, mi gente—, a los que seguida el arsenal derechista de epítetos dispara su carga de “dictatoriales”?  Es más, ahora me da más pena con don Luis A. Ferré, quien durante el ocaso de su vida insistía en que Puerto Rico no era ni caribeño ni latinoamericano—mientras otras manos aprovechaban su delirio senil para echar por la borda todo lo que le costó sudor y sacrificio político.  (Y no tengo empacho en decir esto: siento que el alma de don Luis A. Ferré debe estarse agitando en su sepulcro, convulsando cada vez más, al percibir lo que han hecho—y hacen—sus “herederos” políticos.)  Pero ya la Historia se encargará de juzgar… y de adjudicar.  A mí no me cabe la menor duda.

Y mientras esa partidocracia y esa incompetencia campeaban por sus respetos, las fuerzas que buscan desestabilizar con su violencia la vida de nuestra sociedad también campeaban por sus respetos.

Así las cosas, ¿qué debemos esperar de los sucesores, especialmente del nuevo gobernador, Lcdo. Alejandro García Padilla (además de que sea otro abogado el que gobierne)?  Tal vez yo no esperaría mucho.  Tal vez den la cara y cumplan con algunas cosas que prometieron, como restaurar el clima de responsabilidad social del país, mediante la restauración de las colegiaciones profesionales que se deshicieron por revanchismo, o aumentar la fuerza laboral del país—de por sí bastante afectada por las improvisaciones (porque así hay que llamarlas: improvisaciones) mal aplicadas durante la “emergencia fiscal” de 2009—en unos 50’000 en los primeros meses de gobierno (como dicen en los sectores pudientes de Guaynabo, “good luck with that!”), o disminuir la ola de violencia que parece prosperar en el país bajo ciertas condiciones (y ése podría ser un buen tema para un análisis inteligente: por qué la criminalidad “florece” durante ciertos periodos de gobierno y durante otros no), o tratar de hacer que la vida sea más tolerable para quienes tenemos que pagarla a un costo lamentablemente alto… Excepto porque…

Lamentablemente, comenzaron con el pie izquierdo con mal pie (lo siento, pero eso de “con el pie izquierdo” me parece prejuiciado y sin razón de ser y por eso es que lo tacho).  Y ya se avecinan aumentos en los costos del agua y la electricidad—en este último renglón, el propósito será cubrir una reducción presuntamente artificial, aplicada por la administración anterior de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) previo a las elecciones generales de 2012, y que duraría solamente 3 meses, para entonces volver a pagar más cara la electricidad… ¿no será más bien, para pagar los excesos de la propia corporación pública?  Excesos que se financian con unas fórmulas matemáticas—tan secretas como la receta para la preparación de la CocaCola y los ingredientes que lleva—de un mal llamado “ajuste por combustible” (que como posiblemente yo haya mencionado alguna vez, en mi caso particular se lleva la mayor tajada del costo de la factura eléctrica de mi casa), mientras la infraestructura eléctrica del país sufre los embates de la naturaleza, una naturaleza que siempre es más sabia que lo que algun@s creen.

Yo no sé, pero me imagino que aunque suene como un disparate, quien lo dijo originalmente tenía la razón: mientras más cambian las cosas, más “iguales” se quedan.  Cuán iguales se van a quedar y cómo habremos de lidiar con toda esa “igualdad”, eso es lo que habrá que ver en estos próximos 4 años.

Pero bueno, ¡vamos a dejar el comienzo del 2013 ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


* Por cierto, para que sepan a qué me refiero, les dejo este chiste (tomado de uno de mis grupos favoritos de usenet):

Versión en inglés: Mi traducción (libre) al español:
Amazing Hunting Dog

An avid duck hunter was in the market for a new bird dog.  His search ended when he found a dog that could actually walk on water to retrieve a duck.  Shocked by his find, he was sure none of his friends would ever believe him.

He decided to try to break the news to a friend of his, a pessimist by nature, and invited him to hunt with him and his new dog.

As they waited by the shore, a flock of ducks flew by.  They fired, and a duck fell.  The dog responded and jumped into the water.  The dog, however, did not sink but instead walked across the water to retrieve the bird, never getting more than his paws wet.  This continued all day long; each time a duck fell, the dog walked across the surface of the water to retrieve it.

The pessimist watched carefully, saw everything, but did not say a single word.

On the drive home the hunter asked his friend, “Did you notice anything unusual about my new dog?”

“I sure did,” responded the pessimist.  “He can’t swim.”

El Sorprendente Perro de Caza

Un ávido cazador salió a comprarse un nuevo perro de caza.  Su búsqueda terminó cuando encontró un perro que realmente podía caminar sobre el agua para recoger un pato.  Atónito por el hallazgo, él estaba seguro de que ninguno de sus amigos le creería.

Decidió entonces darle la noticia a un amigo suyo, pesimista por naturaleza, y lo invitó a cazar con él y con su perro nuevo.

Mientras esperaban junto a la orilla, una bandada de patos sobrevolaba.  Ellos dispararon, y un pato cayó.  El perro respondió y se tiró al agua.  Sin embargo, el perro no se hundió, sino más bien caminó sobre el agua para recoger el ave, sin mojarse más que las patas.  Así continuaron todo el día; cada vez que un pato caía, el perro caminaba sobre la superficie del agua para recogerlo.

El pesimista observaba cuidadosamente, vio todo, pero no dijo una palabra.

En el viaje de regreso a su casa, el cazador le preguntó a su amigo: “¿notaste algo inusitado en mi perro nuevo?”

“Ciertamente”, respondió el pesimista.  “No puede nadar.”


LDB