¿Qué tal si cortamos el hijo y le damos una mitad a cada madre?

King Solomon, Russian icon from first quarter ...
King Solomon, Russian icon from first quarter of 18th cen. (Photo credit: Wikipedia)

Y ahora resulta que el vigilante vecinal salió bien parado.  Ahora resulta que se puede disparar a matar, “en defensa propia”, a un adolescente armado de una bolsita de dulces y una lata de té helado, y eso queda impune.

Pues sí, yo también estoy asombrado con lo que ocurrió el sábado 13 de julio de 2013 en Sanford, Florida (EE.UU.), al final del proceso judicial generado por los trágicos eventos a los que dediqué una entrada en su momento.  En esa fecha, un jurado compuesto por seis mujeres determinó que George Zimmerman—a quien me refería cuando escribí que “según se dice, habría aspirado en algún momento a ser un policía, para lo que por X o Y razón no cualificó y se tuvo que conformar con el premio de consolación de ser un ‘vigilante vecinal’”—no era culpable de lo que también describí entonces como

“… la muerte—algun@s dirán, ‘el asesinato’—de un adolescente dentro de una comunidad ‘cerrada’, de esas comunidades con ‘acceso controlado’ que tanto vemos por acá de un tiempo a esta parte (y que [exactamente dos años y dos días a la fecha de la entrada en cuestión] escribí en este blog que no son todo lo seguras que dicen ser)…”

Y ciertamente, la muerte de Trayvon Martin—el adolescente de 17 años que andaba “armado” únicamente con una bolsita de dulces y una lata de té helado que había comprado en una tienda unos minutos antes—dentro de una comunidad “cerrada” supuestamente segura, quedó validada por medio de ese veredicto de las seis jurados.

Y con ello quedan validados el “rush” de adrenalina que Zimmerman sentiría al ver un “sospechoso” que merodeaba por su comunidad; el juicio previo que lo llevó a especular que por ser negro y por andar vestido de abrigo (remera) con capucha y llevar las manos en los bolsillos, “el cabrón ése” el muchacho no se traía nada bueno entre manos; el menosprecio a la cautela que debe tener una operación de vigilancia vecinal, de no asumir funciones policiales (y mientras escribo la de hoy, cotejo que la página que cito al final de esa entrada y que contiene esa cautela todavía está ahí—es cuestión de leer y entender); la desconsideración para con los operadores de emergencia “911”, que ya deben estar cansados de que que los importunen con comentarios de que el sospechoso no se traía nada bueno entre manos, y que—por mucho—tienen mejores cosas que hacer que estarle aconsejando que no ejerza como lo que no es y se vaya detrás del “sospechoso”; la confrontación física con el “sospechoso”; el uso de un arma de fuego oculta contra el “sospechoso”; matar de un balazo al “sospechoso”… cualquiera que sea “el sospechoso”.

Y la verdad es que la forma en la que se manejó todo el proceso ha dejado un mar de dudas.  Un ministerio público que creía tener un caso sólido contra el vigilante vecinal (incluidas algunas pruebas que, alegadamente, no le dejaron presentar, como la grabación con el comentario malsonante de que el muchacho no se traía nada bueno entre manos); una defensa que—aparte de algunos destellos de arrogancia y reto a la autoridad e intentos de caer en gracia—aprovechó hábilmente las debilidades del caso del ministerio público; testigos no presenciales (porque lamentablemente, no pareció haber alguien que hubiera visto exactamente lo que pasó esa noche—y no estamos hablando aquí del asesinato de un chamaquito tecato en un caserío de los de aquí, porque por defecto o “default”, ahí nadie vio nada ni oyó nada) cuyos relatos pueden ser puestos “patas arriba” ante el más mínimo escrutinio.

E incluso dos madres que reclaman que su hijo respectivo es el que grita pidiendo auxilio en los segundos conducentes al desenlace trágico, al escuchar la misma grabación de la llamada al “911” de una vecina cercana al lugar donde el mismo estaba por ocurrir.*  Eso sí que me dejó perplejo.  ¿Cómo es que dos mujeres completamente diferentes digan que la voz en la grabación es la de su hijo?  Una de las dos tenía que estar mintiendo ante el tribunal—algo que debería saber que acarrea consecuencias legales graves.  Pero entonces, ¿qué gana una madre con mentir de esa manera en un tribunal sobre su hijo?  Peor aún: lo que pienso que debe ser la respuesta no me agrada en lo absoluto.

Es más: esto me hace preguntarme qué hubiera sucedido si el Rey Salomón de tiempos del Antiguo Testamento hubiera presidido este juicio.  Además de que no hubiera habido un jurado “que dañara la cosa”, creo que tal vez Salomón hubiera propuesto cortar a Zimmerman en dos mitades y darle una mitad a cada madre, aunque no creo que ninguna de las dos—especialmente la madre del occiso Trayvon Martin (“¡vizne Jesús!”)—hubiera estado muy a gusto con una cosa como esa.**  Pero bueno, soñar no cuesta nada…

Pero lo peor es que lo que yo anticipaba la última vez que escribí sobre este tema se está dando nuevamente.

“La verdad es que el debate que se ha originado por causa de tan lamentable incidente es una cosa tan sensitiva.  Es una herida bastante profunda que se vuelve a abrir en la piel de una sociedad como la estadounidense, que tiene que cargar con el peso de un pasado de discrimen y racismo, de la creencia en la supuesta inferioridad de unos grupos sociales con respecto a otros, que criminaliza a esos grupos supuestamente ‘inferiores’ y que ha resultado en consecuencias muy trágicas.…  [E]sa herida corre el riesgo de abrirse aún más, según aumenten los esfuerzos por revivir el prejuicio, por avivar la llama del odio entre grupos y entre clases sociales, por matizar la convivencia entre todos los miembros de esa sociedad sobre la base de la ‘percepción razonable’, de la mera sospecha de que el que dice ser mi prójimo no es lo que aparenta ser.

“Francamente, esa no es la manera de llevar una vida en comunidad.  Pero así es como se está viviendo hoy en día (queramos o no).”

Y si alguien quería prueba adicional de que así se está viviendo hoy en día, solamente hay que considerar la molestia que sintieron algunos atorrantes (y por lo pronto, esa es la palabra que les cae) cuando Marquito Muñiz, el que fuera esposo de Juanita “from the block” López (a quienes ya vimos en acción aquí, acá y acullá), tuvo la “osadía” de cantar “God Bless America” en las ceremonias previas al Juego de Estrellas del Béisbol de Grandes Ligas, edición de 2013.  Y muchos de esos atorrantes estaban empeñados en querer “deportarlo” de vuelta a su país de origen—por supuesto, a menos que el gobierno federal estadounidense tenga un acuerdo de extradición con… ¡Manhattan!

Y para que conste: ni Marquito Muñiz ni Juanita “from the block” López son santos de mi devoción (por si algun@ de ustedes no se había dado cuenta de por qué no me refiero a ellos como Marc Anthony y Jennifer López, respectivamente; y sí, Muñiz es el apellido de pila de Marquito).  Sin embargo, tratar de manera hostil a Marquito por atreverse a tocar con su voz y su innegable estilo uno de los principales símbolos patrios estadounidenses, me parece que es injusto y que pone en evidencia lo que es la gente con la mentalidad que describí en la segunda cita arriba.

Y tal vez, mientras prevalezca la gente con esa clase de mentalidad en la sociedad estadounidense—y ¿por qué no?, en nuestra propia sociedad puertorriqueña (como expuse en el ítem número 3 de las “sacadas de dedo” que nos hacen a diario)—, tendremos más envalentonamientos, más confrontaciones innecesarias, más tragedias.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


* Aquí tengo que hacer una salvedad: cuando escribí la entrada del año pasado sobre el caso, lo que se decía del mismo en ese momento implicaba que el pedido de auxilio que se escuchaba en la grabación era de parte del adolescente ulteriormente occiso.  Sin embargo, al no haber testigos presenciales del incidente, se creó durante el juicio la duda de que hubiera sido ésa la voz que se escuchó, en lugar de la del victimario, a quien aparentemente la víctima estaba golpeando contra el pavimento.  Así que pido que me disculpen si juzgué la situación de manera incorrecta, a la luz de lo que se ha dicho desde entonces.

** Por si acaso, me estoy refiriendo al relato bíblico en el Primer Libro de los Reyes, capítulo 3, versos 16–28 (La Biblia, versión “Dios Habla Hoy”, CELAM, 1983).


LDB

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Y tú, ¿estás listo para tu ‘close-up’?

In the final scene Norma Desmond (Gloria Swans...
Image via Wikipedia

“You see, this is my life!  It always will be!  Nothing else!  Just us, the cameras, and those wonderful people out there in the dark! . . .  All right, Mr. DeMille, I’m ready for my close-up.”

‘Norma Desmond’, actriz de cine silente (interpretada por la actriz estadounidense Gloria Swanson [1899–1983] en la película, ‘Sunset Boulevard’ [dir. Billy Wilder, 1950]).

Leo esta cita y me pongo a pensar si “Norma Desmond” tiene o no la razón—aunque en las circunstancias en las que dice esto (al final de la película, cuando ya se consumó el hecho trágico con cuyas secuelas comienza la misma), ya ella no sabe qué es razón o qué no.  Aun así, yo creo que hay gente para la que la vida es ese espectáculo de luces, cámaras y acción.  Es esa complicidad entre los actores y las actrices, las cámaras que graban los gestos y las emociones de los actores y las actrices, y “esa gente maravillosa allá en la oscuridad”, ya sea la de la sala de cine o la sala de estar de la casa (viendo la película en DVD o en Blu-ray, por supuesto—y sobre todo, ahorrándose el estratosférico costo del “popcorn”, las barras de chocolate y los refrescos carbonatados).

Tal vez mucha de la gente que piensa de esa manera estará complacida con la aprobación y firma de la Ley número 27 del 4 de marzo de 2011, conocida como la Ley de Incentivos Económicos para la Industria Fílmica de Puerto Rico (versión en MS Word; versión en PDF).  Esta ley se firmó en una actividad a la que asistieron, entre otros, una pareja que ya hace rato tiene experiencia en ese negocio, y me refiero a mis “panitas fuertes”… ¡las ganas de ellos!… Marquito y Juanita.  Tal vez porque, como se ha dicho durante algún tiempo, ellos tienen interés en “buscar casa” y desarrollar un estudio cinematográfico en Puerto Rico (aunque de esto último ellos han sido un poco parcos en expresarse).

Si bien—como quien dice—la intención de esta ley es buena, la misma parece ir dirigida a fomentar el que las grandes casas cinematográficas vengan a filmar sus películas en Puerto Rico, mediante una serie de incentivos económicos y contributivos.  (Yo no sé, pero me pregunto si no era eso lo que el gobierno puertorriqueño hacía en los tiempos “d’enantej”, cuando quería atraer las grandes industrias para que se crearan empleos en la manufactura.  Pero me imagino que para la presente generación, eso no es importante…)  Lo que tal vez no le deja mucho (quién sabe si hasta nada, tal vez unas migajas) a los cineastas boricuas, los mismos que se buscan dos o tres préstamos si lo tienen que hacer para poder sacar una película de la que se puedan sentir orgullosos.

(Además de que, como lo establece este artículo de fondo en El Nuevo Día, esta ley puede prestarse para acciones que implican corrupción, pero ya eso es otro tema.)

Francamente, yo no sé si tras la firma de esta ley, Puerto Rico se convertirá en otra meca del cine al estilo de Hollywood.  Tal vez la mentalidad detrás de esta ley será que por medio de la inversión de las grandes casas cinematográficas, se logre la tan anhelada “recuperación económica y fiscal” de Puerto Rico (la misma que no se ha podido lograr a fuerza de despedir empleados de gobierno y de fomentar el deterioro de los servicios públicos—que como ya estamos empezando a ver en Wisconsin, Ohio y otros estados de los Estados Unidos, está empezando a regarse con la virulencia que le falta al virus de la gripe porcina o la aviar).  Quién sabe si la inversión continua en proyectos cinematográficos nos lleve hacia una vida de luces, cámaras y acción, a vivir esa ilusión que arropó a “Norma Desmond” hasta en su peor momento, al punto de estar preparada para su acercamiento con el destino.

Por supuesto, si de hacer películas se trata, yo creo que aquí hay muchas ideas que podrían ayudar a Puerto Rico a prepararse para su “close-up”.  He aquí algunas que se me ocurren al paso:

  1. Dramas policiales en los que una fuerza policial sobrecargada y mal pagada lucha para deshacer el agarre mortífero de los narcotraficantes y sus esbirros, los mismos a los que no les importa nada ni nadie a la hora de ajustar cuentas, dondequiera y cuando quieren;
  2. Tragedias familiares en las que las mujeres son asesinadas cobardemente por sus esposos, a veces frente a las criaturas inocentes a las que les dieron su vida, para luego ellos darse a la huida o (en el peor caso) privarse de la vida;
  3. Otras tragedias en las que criaturas inocentes son asesinadas en circunstancias altamente sospechosas, y alrededor de las cuales se teje una madeja de intrigas, sazonada con toques de escándalo farandulero;
  4. Relatos sobre la corrupción de funcionarios públicos, y sobre los esfuerzos—unas veces triunfales, otras veces no tanto—que hacen los funcionarios honestos para llevarlos a la justicia;
  5. Y un larguísimo “et cetera”.

¡Quién sabe!  Tal vez sea cierto eso de que “Puerto Rico lo hace mejor”.  Tal vez sabemos hacer las cosas mejor que los grandes estudios de cine, con sus presupuestos exorbitantes y sus estrellas de renombre (que saben de simpatía y humildad lo que yo sé de física nuclear).  Pero a lo mejor, eso no importa.  Lo que importa es el espectáculo, la complicidad de las estrellas, las cámaras, y la maravillosa gente allá en la oscuridad.

Habrá que ver si estamos listos para nuestro “close-up”.

Pero como yo aún no creo estar listo para mi “close-up”, ¡vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


Antes de cerrar la entrada de hoy, quiero expresar mi mayor pena y mi solidaridad con el pueblo japonés, ante la terrible experiencia del terremoto de magnitud 8.9 (8,9) experimentado allí el pasado viernes, 11 de marzo de 2011.  Mientras escribo esto, apenas está se empezando a comprender la magnitud de los daños ocasionados por el sismo—lo que se agudiza ante la posibilidad de un desastre mayor en varias de las centrales generatrices nucleares en la costa este de Japón.  Y aunque ciertamente, fue de una magnitud mayor que la del jamaqueón de 5.4 (5,4) que experimentamos en Puerto Rico la Nochebuena de 2010 (que en su momento yo mencioné de pasada), no deja de ser preocupante.  Por lo pronto, confiemos en que como se levantó de los destrozos ocasionados por la Segunda Guerra Mundial, el pueblo japonés podrá volver a encontrar su camino y seguir echando pa’lante.


LDB

Trapos Sucios Que Deberian Lavarse en la Casa, y Otras Estupideces

¡Saludos, mi gente! ¡Esto es lo que está pasando!

Tal vez muchos de ustedes no lo ven de la misma manera que yo. Pero lo cierto es que últimamente, habiendo asuntos de los cuales la prensa debería preocuparse, que ayuden a fortalecer el ánimo colectivo de los puertorriqueños (que está bastante decaído últimamente), tenga que dedicarse mucha tinta y papel—o su contraparte en la era de la informática, muchos bits y bytes—en la Red a reírle las gracias a varias figuras de la farándula.

Prueba de ello es el revolú que rodea a las cantantes Yolandita Monge y Noelia Lorenzo (que quien no haya estado de vacaciones en la Luna o en algún otro planeta sabrá que son madre e hija, respectivamente). Si bien por algunos años las relaciones entre ambas han sido un poco difíciles, la proverbial gota que colmó la copa la ocasionó la divulgación (a comienzos del verano de 2007) de un vídeo en el que la joven cantante aparece sosteniendo relaciones íntimas con un desconocido (de quien se dijo posteriormente que era el cantante de reggaetón, Yamil), de quien se presume que sostenía la cámara al tiempo que sostenía… ejem… las relaciones con la chica.

(Y aquí tengo que hacer un paréntesis, porque sé que ustedes se lo están preguntando: SÍ, yo llegué a descargar una copia del vídeo en la Red. SÍ, yo vi el infame vídeo. SÍ, al día de hoy aún estoy súper asombrado por lo que observé, y sobre todo porque no me lo esperaba—tanto el que fuese una relación desprotegida como las predilecciones de la chica… si entienden a lo que me refiero—, tratándose de una cantante que no necesita adquirir fama de esa manera. Y NO, no tengo ese vídeo en estos momentos, porque ya yo lo borré de mi computadora. FIN DE LA ACLARACIÓN. Volvamos al tema, ¿OK?)

Para hacerles corto el cuento, la divulgación de ese vídeo ha traído una serie de acusaciones, chismes, dimes y diretes de TODAS las partes involucradas (y algunas que no lo están tanto). Implicaciones de que la divulgación del vídeo es un ardid publicitario para Noelia, ante la ulterior presentación de un nuevo disco… de que la chica tiene problemas de inestabilidad emocional (¡y eso, que quien lo dijo fue su propia madre! ¡por Dios!) que la llevan a actuar con rebeldía (¿”rebeldía”? ¿en una mujer de 26 años de edad? ¡ay, por favor!)… de que el padrastro de la chica también probó en alguna ocasión de la fruta prohibida (como dice la fiscal de los EE.UU. en Puerto Rico, “lleguen ustedes a sus propias conclusiones”)… de que la madre también tuvo su relación “por la izquierda” con un ex-novio de la chica…

¡BENDITO SEA DIOS, BASTA YA! REPITO, ¡BASTA YA!Digo yo, en sí es bastante malo que se haya formado una crisis familiar (dónde hasta la abuela de la chica ha metido la nariz) de consecuencias insospechadas, sin que haya que agravarla dándole por parte de la prensa una importancia indebida, como si fuese una “emergencia nacional”. ¿Por qué tiene tanta importancia para mí una situación que por su naturaleza requiere abordarla de una manera privada, que evite lastimar (o por lo menos, amortigüe el impacto) los lazos de sana convivencia que deben de haber dentro de una familia? Puede que esto suene exagerado, pero para mí, nada bueno puede surgir de que los miembros de una familia se quieran destruir los unos a los otros, como parece que es el caso de esta familia “feliz”.

 

Me pregunto si algún día comprenderemos esto…

Y también me pregunto si alguna vez la prensa aprenderá a dejar de ser manipulada a la vez que manipula a quienes queremos simplemente saber qué es lo que está pasando en el mundo. Ejemplo de esto otro es el furor por el presunto embarazo de “Juanita la del barrio”… ¡Sí! Esa misma, la esposa de Marquito. La misma cuya fama debemos a su… eeeeeeeeee… a su trasero y a Selena (que Dios la tenga en su gloria). La misma de la que un presentador del canal noticioso FoxNews, al querer decir en una ocasión que ella iba a hacer una gran fiesta en el vecindario neoyorquino donde se crió (a big block party), dijo que lo que ella iba a hacer era una gran… eeeeeeeeee… ¡NO! No voy a reproducir la expresión que el individuo utilizó, pero que parece revelar bastante bien lo que él seguramente estaba pensando… (Creo que fue Freud quien dijo—y M. Scott Peck lo repitió muchas décadas después—que los deslices del habla son reveladores de lo que hay en el subconsciente…)

Pero bueno, la cosa es que la prensa ha formado otra “emergencia nacional” (creo que en España dirían, “otro follón”) con el supuesto embarazo de la J.Lo. Que sí está empezando a llevar una ropa un poco más holgada que de costumbre (que de por sí no está mal, a juzgar por el furor que ello ha estado causando entre algunas compañeras de mi oficina… ¡que están vistiendo igual que ella, que conste!), que si en los espectáculos ella no se está moviendo con la agilidad que siempre ha demostrado, que si cuando tiene que hacer algún giro en su rutina ella hace “movimientos estratégicos” con sus brazos para que la ropa no se le vaya a levantar y en el proceso se revele su estado… Y lo peor de todo es que cada vez que a Juanita y Marquito se les pregunta sobre el tema, ellos insisten en tener a la prensa, a sus fanáticos y a todo el mundo en vilo, rehusando confirmar o negar lo que se les está planteando… Y mucho peor aún es que la prensa insiste en seguirle el juego manipulatorio a esta pareja, como si no hubiera asuntos de mayor importancia que atender.

Es más, éste es mi mensaje para los miembros de la prensa: ¡Después no se quejen de los abusos que ustedes sufren a cada rato por quienes no respetan esa institución!

Pero bueno, ¡qué le vamos a hacer! Mientras tanto…

ESTA SEMANA (15–21 DE OCTUBRE DE 2007) TRAIGO “MUCHO CON DEMASIADO”: Un matrimonio que amenaza con irse a pique por culpa de la amante del esposo… Son las diez de la noche… ¿sabe usted dónde está…?… Un griego y un italiano se disputan la “supremacía cultural”… Un herrero se lastima un pie, y le echa la culpa a su pasado… Un médico rural se enfrenta con la chsimosa del pueblo (y no es precisamente “La Comay”)… Qué sucede cuando a los ganaderos estadounidenses les proponen medidas de control biológico para lidiar con el problema ocasionado por los coyotes… A tiempo para los Juegos Olímpicos de Pekín 2008: Tiro de martillo… ¡por rednecks!… Si vas por la calle con tu familia y tratan de asaltarte con un cuchillo, y tienes a la mano un arma de fuego para defenderte, ¿qué harías tú?… Un bizcocho (o “pastel”, como se le llama en América Latina) es el causante de una mentirita blanca… Un viejito setentón se exhibe con su esposa, una despampanante rubia de 25 añitos… ¡WOW!… Un individuo se trata de pasar de listo con la policía de tránsito… Y… El jueguito de una aeromoza con su novio le ocasiona un serio bochorno en pleno vuelo.

Visite Sitio ‘Web’ de Luis Daniel Beltrán y oprima donde dice, “Humor… según LDB”. ¡Y no hay más ná’!”

¡Ah!  Y antes que se me olvide, se continúa ampliando mi lista de amigos en mi página de MySpace.  Hoy quiero saludar a mi hermana, a mi sobrina, a “Milly”, a “Midnite Angel”, a “M@ry”, a “doris”, a “Milagros” y a “Genesis” (quien dice que quiere que su boda sea algo “de la realeza”… si es así, al que se case con ella… ¡le tengo envidia!)

¡Y vamos a dejarlo ahí! ¡Cuídense mucho y pórtense bien! Bye!

LDB