Cuando las Colas de Caballo Atacan

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!  ¡Saludos desde mi nueva casa en WordPress.com!

Yo no sé si ustedes lo ven de la misma manera que yo, pero para perder mi tiempo y mi cordura enredado en los dimes y diretes que caracterizan la campana electoral puertorriqueña del año 2008 (que por cierto, es la segunda campaña electoral que presencio desde que comencé a escribir mi blog en 2003)… ¡mejor trato de seguir los dimes y diretes que caracterizan la campaña electoral estadounidense del año 2008!  Por lo menos, allá no se trata de chismes de comadres como acá… aunque en algunas ocasiones, los protagonistas se quieren comportar como si fueran una conocida muñeca chismosa de la televisión puertorriqueña… ¿he mencionado nombre yoooooooooo?

Pero ya ése es otro asunto… ¡o tal vez no!  Por lo menos, así se desprende de un artículo con el que me tropecé esta semana en la revista cibernética estadounidense Slate, el cual discute el papel de los ciudadanos en traer al redil (o por lo menos, hacer el intento) a los candidatos políticos cuando éstos quieren ser unos “gansos” (o sea, se quieren pasar de listos) en los debates previos a la contienda electoral.  El artículo se titula Beware of Ponytail Guy, y su subtítulo (que aquí traduzco libremente) no podría ser más descriptivo: “cómo en los debates de tipo ‘asamblea de pueblo’ (town-hall meeting) puede irle muy mal a un candidato”.*

Publicado en la víspera del segundo debate entre los candidatos presidenciales actuales, los senadores federales Barack Obama (D-Illinois) y John McCain (R-Arizona), el artículo especula con la posibilidad de que en ese debate se diera el fenómeno conocido como el del “individuo del cabello en cola de caballo” (Ponytail Guy).  Este término surgió del caso de Denton Walthall, un mediador doméstico especializado en trabajar con niños, quien hizo una pregunta en el debate presidencial efectuado el 15 de octubre de 1992 en la Universidad de Richmond (Richmond, Virginia).  Walthall, quien se refirió a los electores como “los hijos simbólicos del futuro presidente”, cuestionó cómo estos “hijos” podían esperar que los candidatos atendieran sus necesidades, en cuanto a vivienda, criminalidad y you name it (parece que a Walthall no se le ocurrió de momento nada más a qué referirse), a diferencia de las necesidades y querencias de los manipuladores de opinión (spin doctors) y de los partidos políticos representados en el debate.  Tanto en el artículo como en la transcripción parcial del debate,** se añade que Walthall pidió lo siguiente (en traducción libre):

. . . ¿Podríamos hacerlo de corazón?  Aquí suena tonto, pero ¿podemos hacer un compromiso?  Digo, en este momento no estamos bajo juramento, pero ¿podría usted comprometerse de nuevo con los ciudadanos de los Estados Unidos para atender nuestras necesidades—y tenemos muchas—y no las de ustedes?”

El párrafo siguiente del artículo indica que si bien la pregunta del señor Walthall iba dirigida a los tres debatientes—el entonces presidente George H.W. Bush, William J. Clinton (entonces gobernador del estado de Arkansas) y H. Ross Perot (quien acabó siendo apenas una nota al calce en la historia política estadounidense)—, fue Bush quien más incómodo se sintió con la pregunta.  ¿Por qué?  Porque en la pregunta anterior a ésta, él se había dado a la tarea de justificar el uso del carácter de su rival… digo, por lo menos el de Clinton, porque el otro macharán no contaba ni para el pool ni para la banca… como una de las razones por las que se le debía dar el voto para gobernar la nación estadounidense por otros cuatro años…  Lamentablemente, la incomodidad de Bush con la pregunta de Walthall quedó a la vista de todos, al punto de que manejó mal una no muy astuta pregunta ulterior sobre el impacto de la “deuda nacional” estadounidense sobre la persona de él, y en un par de ocasiones se le vio mirando ansiosamente su reloj…  ¿Sería porque él quería salir huyendo de allí?  ¡Sólo él lo sabe!  (De hecho, el artículo indica más adelante que su hijo, el actual presidente George W. Bush, durante uno de los debates en el año 2000, se las ingenió para evadir a un miembro del público que insistía en hacer su pregunta, tal vez para no sufrir la misma humillación que su padre sufrió unos años antes.)

El artículo pasa entonces a extrapolar lo que ocurriría si en el debate de la noche siguiente, alguno de los candidatos hubiese tenido que afrontar tan inoportuna pregunta de parte de algún “Juan de la Calle”.***  Y aunque ciertamente el terreno estaba fértil para ese propósito—con el tema general de “dime con quien anda(ba)s, y te diré quién eres”, lanzado por una y otra parte en los días anteriores—, lo que he leído hasta el momento sobre cómo se produjo ese debate no indica que eso hubiese sucedido.  Sea como fuere, ambos candidatos tenían factores en su contra—tal vez uno de los dos más que el otro—, pero hasta donde tengo entendido, la sangre no necesariamente llegó al río… excepto por la siguiente expresión del senador McCain, que de momento me recuerda a la conocida muñeca chismosa antes mencionada:

(Hubo) un proyecto de ley sobre Energía en el Senado, cargado de prebendas, miles de millones de dólares para las empresas petroleras, y estaba patrocinado por (el presidente George W) Bush y (el vicepresidente Dick) Cheney.  ¿Saben quién votó en favor?  Seguro que no se lo imaginan: ése (señalando con el dedo a Obama y sin volverse a mirarle).  ¿Y saben quién votó en contra?  Yo.

(Énfasis suplido intencionalmente.)

Francamente, a estas alturas del proceso, a mí me da lo mismo quién de los dos candidatos ocupe la Casa Blanca a partir del 20 de enero de 2009.  Tanto el senador Obama—un idealista carismático—como el senador McCain—un guerrero con vocación de rebelde—han demostrado sus aptitudes (o falta de las mismas) para ocupar el puesto al que aspiran, de dirigir los destinos de los Estados Unidos de América (nación a la que—queramos o no—Puerto Rico está atado políticamente) y mantener el papel de esa nación en el mundo.  Pero a mí, mis padres me enseñaron que la expresión despectiva contra otras personas, por las razones que sean, es intolerable.  Y la anterior es una expresión completamente DESPECTIVA, no importa quién la diga, ni hacia quién vaya dirigida (aun si la hubiese dicho el senador Obama sobre el senador McCain, sería igualmente deplorable).

Pero volviendo al tema, el artículo de Slate señala que a los políticos se les puede hacer bien fácil evadir las preguntas de los periodistas y moderadores de los debates.  No sé si esto es porque la profesión periodística no se da a respetar lo suficiente—y debo aclarar que no me refiero a que los periodistas deban estar todo el tiempo en actitud de guapos de barrio, como alguno que otro de sus miembros activos… ustedes saben, de esos que se cantan como “los más pega’os” por ser parte de los “expertos en los dimes, diretes, broncas y bochinches que últimamente pasan como análisis y noticias”—o porque están tan embriagados con el poder que ostentan, que consideran que el trato con la prensa es como un juego infantil.  Sin embargo, en esas raras oportunidades cuando Juan (o Juana) de la Calle—a quien sólo le importa buscar el sustento de su familia, quien tiene que sufrir por los altos costos de la electricidad, quien tiene que sufrir el azote de una ola delictiva que nadie parece querer aplacar, quien sufre por no tener un servicio médico eficiente—es el (la) que hace la pregunta, los políticos se corren el riesgo de quedar como “los malos de la película”… ¡y ellos lo saben!  ¡Y se cuidan de correr ese riesgo!

Me pregunto si los políticos de aquí estarán conscientes de esto…

Pero bueno, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.


* Nuevamente, la fuente del artículo que cito aquí es: Beware of Ponytail Guy. How town-hall debates can go very wrong for a candidate, Slate, 6 de octubre de 2008.

** La transcripción de la primera mitad del debate se encuentra en la siguiente dirección: CPD: 1992 Debate Transcript.  La pregunta del Sr. Denton Walthall (no identificado en la transcripción) es la pregunta número 4, pero noten que esta pregunta viene precedida por una pregunta sobre el tono y tenor de la campaña presidencial de entonces (que es la que lleva al entonces presidente Bush a su justificación del ataque al carácter del entonces gobernador Bill Clinton).

*** Voy a establecer a “Juan de la Calle” como el equivalente de la frase en el original en inglés, Joe Six-pack.


LDB

Es Muy Facil Entrar… Lo Dificil es Salir!

¡Hola, mi gente, dondequiera que estén!

Aquí estoy, sobreviviendo la onda tropical centrada al Sur de Puerto Rico, que nos dejó unas cantidades considerables de lluvia (por ejemplo, el domingo 21 llegó a dejar hasta 15 pulgadas—38 centímetros—en algunas áreas de la Isla).  Mientras escribo esto, el sistema no mostraba señales de que se fuera a fortalecer muy pronto, pero los meteorólogos ya estaban dando por sentado que, como están las cosas en el Atlántico noroccidental en esta época del año, se podría convertir en depresión tropical, tormenta y hasta huracán (nombrados “Kyle”) y que podría seguir un rumbo hacia la costa Nordeste de los EE.UU.  Eso sí, yo auguro que a los residentes en esa comarca no les espera una cosa como la de este caballero:

Por favor, deposite setenta y cinco centavos por las próximas tres pulgadas de lluvia.  ¡Gracias!
Por favor, deposite setenta y cinco centavos por las próximas tres pulgadas de lluvia. ¡Gracias!

Pero yo no soy meteorólogo para estar haciendo pronósticos, así que voy a otra cosa más digna de lo que ustedes esperan como mis lectores.

¡Si, papi!  Como si tú fueras a leer el resto de esta entrada...
¡Sí, papi! Como si la gente fuera a leer el resto de esta entrada...

OK, sarcasmos aparte…  El miércoles de la semana pasada me sorprendió ver que apenas entrado en el tercer mes del presente año fiscal (2008–2009), el Departamento de Hacienda de Puerto Rico tuvo que tomar prestado al Banco Gubernamental de Fomento unos US$500 000 000 para poder pagar la nómina de los 120 mil servidores públicos que cobramos del Fondo General.  Presuntamente, esto aumenta la deuda de dicha agencia de gobierno por ese renglón a US$1 000 000 000, sin contar con los intereses que se acumulen de la misma.  Pero eso no es lo único que mete miedo en esta situación: el Departamento de Hacienda insiste en cifrar sus esperanzas de recuperación en ingresos provenientes de fuentes no muy estables, como la venta de deudas viejas por la misma cantidad que le debe al referido banco, y en que el precio del petróleo—y por consiguiente, el de la gasolina—siga su actual tendencia a bajar… cosa que a mi entender, tendrá que esperar a que termine la temporada de huracanes (por el efecto de los mismos sobre las plataformas petroleras del Golfo de México)… o a que a la rana le salga pelo… o a que la estatua de San Juan Bautista que está junto al mar en el lado Norte del Capitolio (no la de Cristóbal Colón, como todavía cree alguna gente; ésa está en la placita del mismo nombre, a la entrada del Viejo San Juan) baje su dedo acusador… o a que…

Y mientras tanto, ¿habrá inversionistas dispuestos a comprar esas deudas viejas?  Si los hay, ¿quiénes son y dónde están?  Y si no los hay, ¿quién vendrá a sacar al pobre gobierno de Puerto Rico del hoyo en el que quedó enterrado?

¡Ea rayo! ¡Pero si esta nube de polvo del Sahara no era tan densa!
¡Ea rayo! ¡Pero si esta nube de polvo del Sahara no era tan densa!

Y eso, que este desastre potencial no pudo venir en un peor momento.  Justo al mismo tiempo, el gobierno federal está tratando de atender la peor crisis económica vista en mucho tiempo, motivada principalmente por la enorme cantidad de préstamos hipotecarios “malos” (o sea, las llamadas hipotecas de tasa ajustable o adjustable rate mortgage o ARM… que a mucha gente le ha costado un ARM y una leg) y por la caída de los precios en el mercado de viviendas.  ¿Y qué se le ocurre al Departamento federal de Hacienda (fíjense que me estoy refiriendo al de allá) para remediar esa situación?  ¡Sencillo!  Un plan de liquidación (bailout)—en discusión en el Congreso estadounidense cuando empecé a escribir esto el martes 23*—mediante el cual el gobierno federal compraría esa cartera de préstamos hipotecarios “malos” por una cantidad no mayor de US$700 000 000 000.  Si el estimado que vi la noche del lunes 22 en el noticiario estelar de NBC es correcto, eso representa que cada hombre, mujer y niño estadounidense tendrá que sacar alrededor de US$3 500 de donde no los tiene para sacar del hoyo a las propias instituciones financieras estadounidenses (yo espero que eso no incluya a PR, USVI y demás territorios y posesiones estadounidenses… pero no me siento muy optimista).  Pero no es sólo eso: La implantación de este plan conllevaría aumentar el límite de la deuda pública estadounidense a la cantidad de US$11 315 000 000 000… ¡y ya me estoy mareando con tanta cifra astronómicamente alta!

* Por cierto, en una nota publicada a las 20:16 UTC del 23 de septiembre de 2008, la agencia Reuters informó que la Comisión de Banca del Senado de EE.UU. había rechazado el referido plan de liquidación, al que consideró como “inaceptable” según propuesto, pero dejó la puerta abierta a una negociación sobre el mismo.  Comoquiera, la administración federal seguirá insistiendo en que no hay otro camino, que “es una solución buena para el país”, por lo que habrá que estar pendientes.  (Y por supuesto, ésa tendrá que ser la cuestión más importante para los candidatos presidenciales Obama y McCain en las próximas elecciones… ¡si les da la gana de abordarla responsablemente y no andarse por las ramas!)

A mí, francamente, cosas como ésta son para preocuparme.  A mi entender, son el resultado de muchos factores, entre los que se destaca la irresponsabilidad en la toma de decisiones fiscales.  Y esa irresponsabilidad no es del día de hoy, sino que viene de muchos años de no afrontar los problemas económicos mediante la toma de decisiones valientes, sabias y sólidas.  Y si vamos a hablar de irresponsabilidad fiscal, recurrir a ingresos no recurrentes o a fuentes volátiles de ingresos (por ejemplo, un préstamo) para tratar de aliviar una crisis de la magnitud de la que existe en las finanzas del gobierno de Puerto Rico, a mí me parece el epítome (palabra “de domingo”) de la irresponsabilidad fiscal, en tanto la situación original no se atiende y se siguen acumulando los problemas.

¿Y quién es el que siempre acaba pagando los platos rotos?  No son precisamente los que nos metieron en el lío para empezar.  Ésos tienen su ganancia asegurada, mientras que al resto de nosotros nos toca salvarles de la ruina.  (¿No será eso lo que en una columna de opinión que leí la semana pasada en El Nuevo Día llamaban, “privatización de la ganancia, socialización de la deuda”?)

OK, test sin avisar (y cuenta para la nota del semestre). Identifique a quiénes se refiere el párrafo anterior (20 puntos).
OK, test sin avisar (y cuenta para la nota del semestre). Identifique a quiénes se refiere el párrafo anterior (20 puntos).

Y a todo esto, tengo que preguntar de nuevo: ¿no se suponía que el impuesto de ventas y uso (IVU) era la bala de plata que vendría para ayudar a mantener a flote las finanzas del estado y evitar otro cierre gubernamental?  ¿Será que lo que yo escribí en mayo pasado, cuando recordé el segundo aniversario del cierre gubernamental de 2006 sigue siendo cierto?

…al día de hoy, yo tengo que preguntarme: ¿A dónde han ido a parar los recaudos del IVU? ¿Quién más (que no sea el pueblo de Puerto Rico) se está beneficiando con esos recaudos? ¿Por qué no se le dice al público—el mismo al que se le recalca cada año su responsabilidad de aportar al bienestar del país—lo que ocurre en la realidad?

En resumidas cuentas, es muy fácil crear una crisis financiera.  Lo difícil es salir de ella.  Sobre todo, si se está bien enterrado y sin posibilidades de salir por un buen tiempo…

Enterrados hasta el ñú en...
Enterrados hasta el ñú en...

Así que…  ¡Buena suerte, no hay más ná’!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

(Por cierto, tengo una última sugerencia para aliviar la crisis financiera del gobierno de Puerto Rico, si éste insiste en manejarla de la manera en la que la ha estado manejando hasta el momento.  ¿Qué tal si en el Departamento de Hacienda le prenden una o varias velas a la Virgen de la Caridad del Cobre?  Después de todo, se dice que ella es la creadora del dinero…)

LDB

Una Perra Pitbull con Lapiz Labial

Left to right: Todd Palin, Sarah Palin, Cindy ...
Image via Wikipedia

I had the privilege of living most of my life in a small town. I was just your average hockey mom and signed up for the PTA.

I love those hockey moms. You know, they say the difference between a hockey mom and a pit bull? Lipstick.

(Sara Louise Heath Palin, ex-asambleísta municipal y ex-alcaldesa de Wasilla, Alaska, Gobernadora de dicho estado y candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos de América por el Partido Republicano, cazadora ávida, miembro de la NRA, aparte de haber sido jugadora de baloncesto en la escuela secundaria, primera finalista en un concurso de belleza, presentadora de deportes en un noticiario de la televisión local, etc., etc., etc.)

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Yo creo que lo sucedido en las últimas dos semanas en el escenario político estadounidense es algo que hasta hubiese dejado contento al siempre recordado alcalde de Machuchal… ¡que no es lo mismo, ni se escribe igual! La elección por parte de John McCain, de Sara Louise Heath Palin como su compañera de papeleta en las elecciones del 4 de noviembre de 2008 por el Partido Republicano, ciertamente es algo que a mi modo de ver, ha quitado de la mira del mundo el fenómeno de Barack Obama y las expresiones de apoyo a su candidatura presidencial por los Demócratas, especialmente la senadora Hillary Rodham Clinton (quien seguramente aún está resentida porque el senador por Illinois la despojó de su oportunidad de alzarse con la gloria), durante la convención de ese partido la semana anterior.  (Claro está, también ayudó a despejar un poco el ambiente la amenaza del huracán Gustave, especialmente sobre una ciudad de New Orleans que aún se está tratando de recuperar de los estragos dejados por Katrina exactamente tres años antes.  Pero ése no es el punto.)

Mientras escribo esto el domingo 7 lunes 8* por la noche (en hora de Puerto Rico), todavía estoy tratando de asimilar bien el discurso que la señora Palin ofreció el pasado miércoles 3 en aceptación de la candidatura vicepresidencial republicana.  De lo que he podido leer del discurso, la señora Palin se proyectó (o se quiso proyectar, si ése era el propósito de su discurso) como una persona común y corriente, de extracción humilde, que saca un poco de su tiempo para involucrarse en los asuntos de la comunidad (como la junta de padres y maestros de su escuela local, o sea, el PTA al que ella se refiere en la cita de arriba), pero que además es aguerrida cuando se trata de lo suyo y los suyos.

(Me imagino que a eso se refiere la analogía que ella hace entre la agresividad de las hockey moms y los perros pitbull.  Eso sí, yo no estoy exactamente deseoso de saber cómo se vería un perro pitbull con lápiz labial… ¡por lo menos se vería muuuuuuuuuuy enojado!)

Y de ese carácter aguerrido, ella mostró bastante durante su discurso.  Desde resaltar la inexperiencia y el elitismo en las expresiones del candidato presidencial de oposición, pasando por la usual crítica de los reaccionarios conservadores a las elites de Washington y a los “prejuiciados” medios informativos liberales (como los reaccionarios conservadores suelen llamar a aquellos medios de comunicación a los que no pueden tener bajo su control)… hasta echarle flores a su superior prospectivo, a su firmeza como combatiente y su capacidad para recuperarse de la amargura de un largo cautiverio en Viet Nam, a su capacidad para asumir ocasionalmente posiciones que él entiende que son justas, aunque las mismas vayan contra la posición oficial de su partido (¡y no hace falta decir aquí a qué se reducen las posiciones oficiales del Grand Old Party!).

Por supuesto, nada de eso está mal para una persona que cuando uno de esos medios informativos “prejuiciados” le preguntó unos meses atrás, no tenía ni p…erra idea de lo que hace el vicepresidente de una nación.  (Y si como se dice, ella es miembro de la Asociación Nacional del Rifle [NRA], tal vez sería bueno que de vez en cuando ella lea los reglamentos de la misma.  Digo—aunque de veras no me hace falta recalcarlo aquí—, toda entidad que se precie de serlo se rige por una constitución y sus reglamentos asociados, y tiene su estructura directiva y sus mecanismos para resolver conflictos… claro está, a menos que las disputas dentro del seno de la NRA tengan que resolverse, como dijo hubiese dicho su finado ex-presidente, Charlton Heston,

[Arrancando el arma] de mis manos frías y muertas.

Pero allá Juana con sus pollos…)

Y por supuesto, tampoco está mal para una persona que predica el valor de la vida (es antiabortista, pro-vida, o como la quieran llamar), la unidad familiar, y la pureza de las niñas antes de llegar al matrimonio… al mismo tiempo que bajo sus propias narices (por decirlo de una manera “fina”), su hija mayor (de 17 años de edad) sale embarazada de su noviecito de escuela secundaria.  Menos mal que el “agraciado” muchachito ha optado por hacer lo correcto y se casará próximamente con la niña (¿para no tener que enfrentarse a la escopeta en-er-eiesca de su futura suegra?).  Como quiera, ya el daño está hecho.

(Aparte, para mí, la respuesta apropiada del futuro yerno de la señora Palin es una muestra de que los jóvenes de comienzos del Siglo 21 tienen la capacidad de reconocer que hay errores que cuestan caro, y pueden aprender de los mismos y rectificar su caminar cuando aún hay tiempo para hacerlo.  O sea, que a mi entender, no todo está perdido.  Y mientras sea así, aunque yo nunca tenga hijos, seguiré creyendo en los jóvenes. ¡Y PUNTO!)

Pero nada.  En medio de un colectivo en el que abundan quienes se dan golpes de pecho, se rasgan sus vestiduras como en los tiempos del Antiguo Testamento, se llenan de indignación justa (me refiero a lo que ellos llamarían righteous indignation) cuando ven la inacción de quienes tienen el poder para tomar decisiones, se llenan de indignación cuando ven cómo los cimientos de la sociedad occidental se están haciendo añicos—por culpa de los liberales, las feministas, los homosexuales, Hollywood, etc.—… aunque cuando se les da la espalda son capaces de hacer las mismas cosas que tanto critican… ¡yo creo que a la señora Palin le irá muy bien, ya sea que gane o pierda!  Good luck!

Y ya que estamos en eso, quiero llamar la atención a una cosa que vi el viernes 5 en la prensa local, y que confirma algo que ya yo sabía: ¡que nuestros pseudolíderes políticos son una cantera inagotable de material para los comediantes!  Digo, poco se puede esperar sino eso, a juzgar por las payasadas que nuestras estrellas de la comedia política nos brindan cada día, especialmente traídas a nuestra atención por los expertos en los dimes, diretes, broncas y bochinches que pasan como “análisis y noticias”.  (¡Sí!  Los mismos a los que me refería la vez pasada.)  Es más, creo que de vez en cuando debo adaptar alguno de los chistes que me encuentro cada fin de semana en mis exploraciones en los grupos de discusión de usenet a las hazañas diarias de nuestros políticos.  Y creo que tengo el chiste justo para comenzar:

Cuando el legislador regresó recientemente de su luna de miel, ya era obvio para todos (hasta para “La Comay”) que él y su esposa no se hablaban.  El líder de la bancada legislativa, quien había sido el padrino en la boda del legislador, se sentó aparte con éste para preguntarle qué fue lo que ocurrió.

“Pues sí, ‘papá'”, respondió el legislador, “no bien terminamos de hacer el amor en nuestra primera noche juntos, cuando me levanté para ir al baño, sin pensarlo le coloqué a ella $50 sobre la almohada.”

“Chico, no te debes preocupar tanto por ello,” le contestó su amigo, el líder legislativo. “Seguramente, eso es algo que tu esposa podrá superar.  ¡Digo, ella no puede pretender que tú te hayas guardado para ella todos estos años!”

El legislador asintió calmadamente y dijo entonces, “Sí, ‘mano, pero yo no sé si yo pueda superar esto.  ¡Ella me devolvió $20!”

(Cualquier parecido con situaciones reales que bien pudieran ocurrir entre los legisladores… ¡olvídenlo, que los mismos legisladores van a negar que esas cosas ocurren!)

Es más, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta luego!

* NOTA: Empecé a escribir este mensaje la noche del domingo 7 de septiembre.  Lamentablemente, mi proveedor de Internet sufrió una avería que me impidió publicar mi mensaje esa noche.  De ahí que tuve que interrumpir la sesión y reanudarla hoy lunes 8.

LDB

Mas Sol, Mas Luna, Mas Estrellas

Seal of the President of the United States
Image via Wikipedia

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

La verdad es que las maravillas no cesan de ocurrir. Apenas al día siguiente de que el principal periódico de Puerto Rico, El Nuevo Día, publicara el artículo de fondo de la Senadora Hillary Clinton (Demócrata por el estado de New York) sobre lo que ella entiende es su compromiso con Puerto Rico, el mismo periódico publicó otro artículo de fondo, esta vez por el rival de la ex-primera dama en este certamen, Senador Barack Obama (Demócrata por el estado de Illinois). Una cosa interesante en el artículo es que teniendo en su bagaje el haber sido criado en Hawai’i, el senador Obama comienza tratando de identificarse con la condición isleña de los puertorriqueños. No sé, tal vez yo tomaría ese tipo de comparación con el proverbial “grano de sal”…

Pero bueno, voy a tratar de hacerles corto este cuento. Obama señala en su escrito que una de sus primeras acciones como mandatario sería designar un grupo interagencial de trabajo para evaluar la economía de Puerto Rico y la creación de empleos. También proveería nuevos incentivos económicos, pero habría que preguntarse si éstos serían similares a los que ocasionaron el que Puerto Rico pasara de una economía agraria a una industrial a mediados del Siglo 20. Otras promesas: fortalecer los sectores económicos desventajados; mejorar la educación de nuestros niños para hacerlos más competitivos ante la realidad global del Siglo 21; promover la inversión en infraestructura; y proveer un seguro de salud universal para todos los ciudadanos. De entrada suena bien nice, ¿no?

Ahora bien, en cuanto al prolongado problema que representa la relación política de Puerto Rico con los EE.UU., él sólo menciona que tratará de garantizar un proceso de autodeterminación justo y razonable y que acogerá la decisión del pueblo en ese proceso. (¿Pero no es eso lo que han dicho todos ellos desde hace cuáááááááááánto tiempo?)

Cuando yo leo artículos como los que ambos pre-candidatos demócratas publicaron la semana pasada, veo que lo mejor que puedo hacer es cuestionarme si estos catálogos de promesas tienen cosas que los políticos como ellos—no digo que sean únicamente ellos dos—estén dispuestos a cumplir en caso de salir electos. De hecho, mirando todo esto a una distancia prudente—de lo que podrán inferir que yo no tengo ni pizca de deseo de involucrarme en la inminente primaria que dicho partido estadounidense llevará a cabo en Puerto Rico el día 1 de junio de 2008—no me siento muy optimista. De un lado, está toda una ex-primera dama federal, que parece sentirse como lo expresara la actriz Sally Field en la ceremonia de los óscares de 1985:

You like me! You really like me!

(Valga aclarar aquí que lo que la actriz Sally Field realmente dijo en esa ceremonia fue lo siguiente [según la cita Wikipedia de esta página]:

I haven’t had an orthodox career, and I’ve wanted more than anything to have your respect. The first time I didn’t feel it, but this time I feel it, and I can’t deny the fact that you like me, right now, you like me!

Pero una cosa: ¿qué tal si hubiese sido la propia senadora Clinton la que dijo eso mismo? ¡Ay, bendito!)

Del otro lado, está todo un senador por el estado de Illinois, de fácil palabra y rebosante idealismo, que parece haber arropado con su carisma a la mayoría de los miembros de su partido, y hasta a los medios de comunicación de importancia en los Estados Unidos. Por supuesto, tanto ella como él tienen que cargar con sus propias cruces, con su carga de logros y fiascos, con sus vuelos de genialidad y sus lastres de antagonismo, etc.

(Y a todo esto, ¿alguien sabe donde está el presunto candidato republicano, Senador John McCain, que en cuanto a Puerto Rico no se ha dejado oir? Tal vez será que los que hablan en español y que—le guste o no—forman parte de la nación estadounidense, no cuentan ni por asomo para la colectividad del senador por Arizona, independientemente de que se trate de los que aportan para el progreso de las comunidades en las que viven o los que hacen todo lo contrario—y que en el proceso manchan la buena reputación que tratan de hacerse los primeros. Le guste a quien le guste, hay asuntos apremiantes que deben atenderse lo antes posible, y mientras más tiempo se demore en lograr una solución que sea lo más satisfactoria posible—si no es posible complacer a todas las partes—, más difícil será su solución. ¡Nada más que decir!)

Así que ya veremos en qué para la contienda primarista entre Hillary Clinton y Barack Obama—y entre quien se elija de entre ellos dos y John McCain—, aunque al final el ejercicio resulte ser más de lo mismo, con promesas de que volveremos a disfrutar del cuerno de la abundancia, de que nos traerán finalmente la felicidad, de que nos bajarán el Sol, la Luna y las estrellas…

Mientras tanto…

ESTA SEMANA (12–18 DE MAYO DE 2008): Cuando hace mucho calor, nada más refrescante que zambullirse en una pocita, “como Dios la trajo al mundo”, pero tenga mucho cuidado… Dos ancianitas (una de las cuales es sorda) discuten entre sí sobre el nuevo pastor de su iglesia… Emocionante relato de un hombre al que su vecino le encomienda durante su ausencia cuidar de un gorila… Y… El Papa extiende su bendición a todos los hombres y a todas las mujeres y a… esteeeeeeeeee… ¡y a todo lo que haya por ahí!

Visite mi sitio ‘Web’, LuisDBeltranPR.com y oprima el botón de “Humor… según LDB”.

¡Y vamos a dejar eso ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. ¡Hasta luego!

LDB

El Sol, la Luna y las Estrellas

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Mientras les escribo, estoy tratando de asimilar lo que la Senadora Hillary Rodham Clinton (Demócrata por el estado de New York) plasma en un artículo de fondo (o en buen español, un op-ed) enviado al periódico El Nuevo Dí­a para su publicación en este dí­a (7 de mayo de 2008).  Aunque los que residimos en Puerto Rico no estamos facultados para votar en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos—y aún si fuese así­, quien elige al presidente estadounidense es el llamado “colegio electoral”… algo que algunos en Puerto Rico todaví­a no asimilan, o no está¡n dispuestos a asimilar para no salirse de su libreto—, parece que los pre-candidatos presidenciales este año se han tomado un interés particular en la cantidad de delegados que nuestra isla les podrá aportar.  (Bueno, casi todos: hasta ahora yo sólo he oí­do de la señora Clinton y del Senador Barack Obama, Demócrata por el estado de Illinois, aunque este último casi le pasó por el lado al tema; a menos que me equivoque, el Senador John McCain, Republicano por Arizona y aparente candidato presidencial por ese partido, no ha dicho ni “esta boca es mí­a”…)  No es de extrañar que ellos nos vengan con promesas de que la vida de los puertorriqueños habrá de mejorar así­ porque sí­, de la noche a la mañana, si los puertorriqueños que residimos aquí—porque los que emigraron y ahora están viviendo allá una vida más o menos decente… ya eso es otra cosa—los ayudamos a llegar a la tan anhelada meta.

Siendo el artí­culo escrito por la senadora Clinton (digo, ella lo escribió, ¿no?), la referencia más cercana que tengo sobre este tema, voy a tratar de seguir el modelo que ella esboza.  (Eso no quiere decir que los casos de Obama y McCain no sean parecidos.)  Por ejemplo, ella comienza diciendo que los puertorriqueños merecen un presidente que le dé a los asuntos de nuestra isla tanta atención como a los asuntos de los estados.  Me imagino que eso significa que si Puerto Rico es bueno para estar recibiendo asistencias federales—algunas de las cuales han tenido el lamentable efecto de fomentar una actitud de dependencia y una falta de motivación para el progreso personal y colectivo en algunos sectores de nuestra sociedad—, entonces los 50 estados estadounidenses tambien son buenos para ello.

Después de resaltar la aportación de los puertorriqueños, tanto en tiempos de paz como de guerra (¡cuándo no!), y lo que a su juicio han sido sus logros en lo que a nuestra isla se refiere, la ex-primera dama estadounidense pasa a prometer que su prioridad será trabajar con todas las facciones políticas de Puerto Rico (estadolibristas, estadoí­stas e independentistas) y con el Congreso para resolver el largo problema del status de la isla en su relación polí­tica con los Estados Unidos, y que espera resolver ese problema durante el primer año de su mandato.  (¡!)  Digo, yo no creo que deba haber nada malo en que ella haga ese ofrecimento… ¡si las cosas fueran tan fáciles de resolver!  El problema es que lo de la relación política entre Puerto Rico y los Estados Unidos se trata de un asunto muy complicado, en el cual operan distintos factores y actores, y no todos esos factores y actores están en armoní­a y (como lo dice una compañera de mi oficina) “tocando la misma melodí­a”.  Tanto las facciones a las que me refiero como los propios miembros del Congreso estadounidense, como también ella misma (o McCain u Obama, según sea el caso), tienen sus propias agendas e intereses particulares.  En téminos de agendas, siempre habrá quien saque de debajo de la manga la excusa de que se presentó de momento un asunto de mayor importancia que el asunto puertorriqueño, y que éste tendrá que esperar para atenderse en un futuro… ¡que puede que llegue, que puede que no llegue!

Otras promesas desplegadas por la senadora Clinton en su artí­culo incluyen lograr una mayor equidad en los programas de asistencia económica para la salud pública, un seguro de salud verdaderamente universal para todos los puertoriqueños (algo que me imagino que a los ejecutivos de los planes médicos caros como Triple S y Cruz Azul, los tendrá un poco molestos), nuevos beneficios impositivos que permitan revitalizar la economía puertorriqueña (que comoquiera, aquí­ sufre de pulmonía cada vez que la economí­a estadounidense tiene un resfrí­o), la restauración de los fondos para los programas para combatir la ola de crímenes que nos azota (esto es, siempre y cuando no se le ocurra a nadie mandar a instalar cámaras de ví­deo de alta definición en áreas de alta incidencia criminal… ¡sólo para que las mismas acaben siendo hurtadas!), y promesas de í­ndole social como mejorar la información que se levanta en los censos decenales sobre Puerto Rico y ceder las tierras de la isla municipio de Vieques que no haya necesidad de reservar para uso federal.  (En el caso de Vieques, tal vez ella debió añadir que hará que culminen las labores de limpieza de municiones y otros desechos de la antigua actividad naval, antes de cumplido el primer año de su mandato… me imagino que para ella, eso es así­ de fácil.)

Tal vez no sea nada malo el que un candidato político estadounidense prometa tratar de mejorar el bienestar de los puertorriqueños, aunque después no haya manera de apoyar a ese candidato en la contienda que realmente cuenta, como es el caso de la elección presidencial estadounidense de 2008.  Por supuesto, siempre queda la duda de si su expresión es sincera y su compromiso tiene posibilidades de hacerse realidad.  En el peor de los casos, lo que sucederá es que la persona que salga electa a la presidencia de los Estados Unidos se olvidará de su compromiso de trabajar “con Puerto Rico siempre en el corazón” (como termina diciendo el artículo de fondo de la senadora Clinton), y se dedicará a hacer aquellas cosas “más importantes” que parecen surgir de la nada, y requieren más atención que preocuparse de los que el actual ocupante de la Casa Blanca llamó simplemente “amigos y vecinos” (¿?)…

Pero bueno, así son las cosas y así es la gente…  Mientras tanto, seguirán prometiendonos bajar el Sol, la luna y las estrellas…

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta luego!

LDB