Cuestión de generosidad

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Wi-Fi Alliance logo (Photo credit: Wikipedia)

A tod@s nos gusta que nos hagan regalos, especialmente en ocasiones especiales como en nuestro cumpleaños o en Navidad (y aquell@s que no necesariamente creen en el motivo por el que realmente se celebra la Navidad… bueno, no creo que vayan a refutar esto).  Pero a veces, algunos regalos pueden llevar a la duda—aunque eso, en realidad, es una de esas cosas que, como dice el refrán, hay que tomarlas de quien vengan.  Y si vienen de políticos a los que de momento se les despierta el ánimo de la generosidad—sobre todo, en un año de elecciones generales, como aquél en el que estamos cuando escribo esto (2012)—, pues hay que tomarlas con el proverbial grano de sal.

Por supuesto, no creo que yo esté descubriendo el Amazonas con lo que acabo de señalar.  Porque esa generosidad es algo tradicional en muchos países en el mundo.  De hecho, si ustedes hacen en este momento una búsqueda en Google, usando la secuencia “regalar neveras a cambio de votos”, encontrarán entre otros resultados que eso se ha estado dando mucho en Venezuela y en la República Dominicana en tiempos recientes (y hago esta mención sin ánimo de ofender a mis lectores/lectoras y hermanos/hermanas venezolanos y dominicanos—ustedes también son mis amigas y amigos, mi gente).  Principalmente, el objeto de este tipo de muestra de “afecto” por parte de los políticos es uno de tantos enseres eléctricos (que creo que en otros países hispanohablantes, sobre todo en España, los llaman “electrodomésticos”) que hacen que la vida hogareña sea más fácil—digo yo, se supone que así sea—, como un refrigerador o nevera, o como una estufa.  O sea, algo que vaya dirigido a atender una necesidad apremiante de un sector de la comunidad… especialmente aquel sector de la comunidad cuyo respaldo electoral es la necesidad apremiante de quienes quieren aferrarse al poder.

(O sea, algo así como… “yo me porto bien contigo, tú te portas bien conmigo” Guiño )

Y por supuesto, Puerto Rico tampoco ha escapado a esta “tradición”, especialmente durante los tiempos en los que los perros se amarraban con longaniza.  Digo, cuántas historias no vengo escuchando desde mis tiempos de escuela, años luz atrás, de que los políticos iban por los campos de mi tierra ofreciendo neveras y estufas a la gente humilde, a cambio de que les favorecieran con su voto en las elecciones de esos años (principalmente, si mi recuerdo es correcto, hacia las décadas de 1920 y 1930).  Eso sí, habría que ver si muchos de esos jíbaros “de enantes” habrán sido lo suficientemente “aguza’os” para quedarse con el enser (electrodoméstico)—digo, a quién le amarga un dulce—sin tener que comprometer su dignidad y vender su conciencia a un político que comoquiera lo iba a dejar en la misma situación de pobreza en la que lo había encontrado.

Residencial Público Luis Lloréns Torres, entre San Juan y Carolina, Puerto Rico.
Residencial Público Luis Lloréns Torres, entre San Juan y Carolina, Puerto Rico.

Bueno, la cosa es que esto fue lo que me vino a la mente cuando hace un par de semanas, el Alcalde de San Juan, Hon. Jorge A. Santini (PNP) (a quien recordamos en este blog por esto, esto y esto, así como por la famosa—o infame—tarjeta de Navidad 2011) anunció que a partir de ahora, el municipio que él dirige estará proveyendo acceso gratuito a la Internet vía WiFi en el residencial público Luis Lloréns Torres, el residencial público de mayor extensión geográfica en todo Puerto Rico.  Digo, yo me imagino que existe una necesidad de que la gente de los caseríos—la misma a la que Catalino “Tite” Curet Alonso (1926–2003) exaltó en su guaguancó “Pa’ los caseríos”—pueda acceder a toda la riqueza de información disponible a través de la “red de redes”, aunque habría que ver cómo va a acceder a la misma (más allá de quienes hayan aprovechado la oferta más reciente del “smartphone” 3G o 4G con “lo último en la avenida”).

(Por cierto, eso último es algo que los muchachones de El Ñame han ponderado detenidamente.)

Eso sí, valga aclarar algo: A pesar de que mucho del furor ocasionado por el despliegue de generosidad del incumbente municipal estadoísta pudiera verse con un dejo de prejuicio, ése no es mi propósito en esta entrada de mi blog.  Yo en particular, como alguien que ha sido entusiasta de la Internet y la “world wide web” desde finales de 1996—y que ha sido entusiasta de los blogs desde antes de que mi blog naciera en el 2003—, no creo que deba privarse a nadie de tener acceso a la Internet, de reclamar su parcela en la “autopista de la información”.  Es más, ni siquiera tendría que esperarse por una iniciativa del alcalde Santini, o de ningún otro político para los efectos.  De hecho, una cosa que a mí me gustaría ver sería un junte de las seis cinco proveedoras de telefonía celular en Puerto Rico ahora mismo—Claro PR, AT&T, T-Mobile, Open Mobile (antes la filial de Movistar) y Sprint—que permita ofrecer servicio de Internet vía WiFi en áreas que así lo necesiten, hasta en los caseríos.  Digo, para mí eso sería una buena iniciativa, o como decimos aquí en Puerto Rico, “un palo”.  Tal vez deberían animarse y hacer algo así en los próximos años, si quieren ganarse el favor de la gente (y en el proceso, nuevos clientes de ser el caso).

Pero lo importante, como mencioné al comienzo de la entrada, es tomar las cosas de quien venga.  Y para mí, una iniciativa como esa sería mejor atendida por las empresas que manejan directamente ese recurso que por políticos a la caza de votos.  Es más, déjenme repasar algo que escribí una vez:

“Total, cuando la gente de los caseríos y las áreas de pobreza económica y social cuenta para los seudolíderes del país, es únicamente cuando llega la campaña para las elecciones generales… ¿pero qué ocurre después?  ¿Le dejarán el canto al narcotraficante, al dueño del “punto”?  Y entonces, ¿será hasta el próximo ciclo de campaña electoral?”

O… ¿qué tal esto otro?

“Tal vez a nuestros políticos les sea más fácil y conveniente manejar a su antojo a los residentes de los caseríos, a los que hacen cada vez más dependientes de las dádivas—especialmente aquéllas que se sufragan con lo que aportan los ‘taxpayers’ estadounidenses.  Pero en ello, a nuestros políticos se les olvida convenientemente que hay consecuencias, como el desarrollo de actitudes tales como indolencia, complacencia, falta de un sentido de responsabilidad, para consigo mismos y para con la sociedad que los rodea.”

Tal vez será que éste es el “duérmete nene” de nuestros tiempos, como lo fue en su momento (y lo sigue siendo, como ya hemos visto) el despliegue de generosidad de quienes regalaban neveras, estufas y hasta zapatos, regalos que más bien eran una mercancía en trata, a cambio de una lealtad.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

Soy Luis Daniel Beltrán, y aunque de momento no tengo una   PC o un Teléfono móvil que regalar para poder utilizar el WiFi gratis… ¡yo apruebo esta entrada! Pulgar hacia arriba

Valores familiares: Llévalos contigo, o si no…

Fort Buchanan Sergeant Major David Davis and g...
Hon. Jorge A. Santini - Image via Wikipedia

Puede ser que lo que voy a decir a continuación sea chocante para mis lectores en San Juan, Puerto Rico—que al momento en que escribo esto, hacían unas 22 (4.40%) de las 500 visitas más recientes por ciudad a este blog, según mi cuenta en StatCounter.com.  Pero la realidad es que a mí me alegra no ser residente de San Juan.

Digo, si ustedes han visitado mi página biográfica, saben que yo no resido en San Juan, y que este blog ni siquiera se escribe en San Juan.  Y aunque yo tenga que gastar fuertemente en gasolina cada semana (actualmente al ritmo de US$0.817 por litro de gasolina—US$3.09 por galón estadounidense) para moverme “de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”, yo no cambio por nada del mundo el hecho de no residir en San Juan.  Por muchas razones: porque mi naturaleza es y será “de pueblo chiquito”, porque los costos de la vivienda en San Juan son muy altos (especialmente para quienes se les hace difícil conseguir una vivienda cuyo costo no comience por debajo de los “bajos” US$150,000—y ya a estas alturas de mi vida, yo no estoy para eso), por la alta tasa de delincuencia en sus calles (aunque últimamente, los pueblos pequeños como el mío, Juncos, no son exactamente los santuarios contra la violencia delictiva que eran en otros tiempos), porque se forma un congestionamiento vehicular en casi cada esquina (en muchos casos, debido a la mala planificación de los usos alrededor de las vías principales)… ¿de veras, quieren que les haga la lista?

Yo estoy seguro de que no.

O tal vez sí, tal vez debería añadir una razón adicional por la que me alegra no residir en San Juan.  Y esa razón es recibir en mi correo lento (lo que algunos cínicos bautizaron hace rato como el “snail mail”) lindezas como la que ha llamado la atención de todo Puerto Rico y el mundo, pero no necesariamente por las mejores razones del mundo: la ya mundialmente archifamosa tarjeta de Navidad del Gobierno Municipal Autónomo de San Juan, en la que el alcalde, Hon. Jorge A. Santini Padilla (el mismo al que ya conocemos por esta entrada, esta otra y esta otra), envía un saludo navideño a sus conciudadanos, en compañía de su esposa y de los tres hijos de la pareja.  La misma tarjeta cuyo diseño ha sido reconocido por medios informativos tan prestigiosos e importantes como El Nuevo Día, The Washington Post (que la comparó con la tarjeta navideña del presidente Obama), CNN, TMZ (¡ay, por favor!), los principales periódicos en Europa… ¡y hasta El Ñame!

(Y para ser completamente responsable, valga hacer una advertencia importante: La familia del señor Santini no tiene—ni debe tener—responsabilidad alguna por lo bueno o malo que se haya dicho, se diga y se dirá de su tarjeta navideña del 2011. PUNTO.)

OK, amigas y amigos, mi gente: ¿notan algo raro aquí?  (“Una de estas cosas, no es como las otras…”)  Digo, es bueno ver al distinguido incumbente municipal rodeado de su familia, como debe ser, en una época de tanta alegría y regocijo para la humanidad (aun para aquell@s a quienes ni les viene ni les va el motivo por el que los demás celebramos, o se supone que celebramos, esta fiesta tan especial al final del año—pero ya eso es otro tema).  Y qué mejor manera de resaltar esa unidad, de promover los valores familiares, que llevar a su familia al nuevo Museo de Historia Natural de San Juan, a retratarse con los antílopes y los leopardos en plena lucha por la supervivencia

¡Un momentito!  ¿Un mensaje digno de una época en la que se predican la paz y el amor, con una escena violenta en primer plano?  Yo no sé a quién se le puede haber ocurrido semejante barbaridad, pero definitivamente, alguien “se quedó dormido en la zona de los tres segundos” (como en el baloncesto, para quienes no entienden esa frase).  O si lo quieren tratar de entender en otro idioma, “someone’s been asleep at the wheel”.

“Jorge Santini posó con su familia junto a un leopardo que intenta matar a un antílope mordiéndole el cuello y desea ‘que esta Navidad ilumine tu sueño’.  Para algunos la foto no es apta para las Navidades, la mordida del felino, para algunos, proyecta una violencia que contrasta con la paz y la armonía que debería caracterizar el espíritu navideño.”

¿Mandarías esta tarjeta de Navidad? Controversia por postal de Jorge Santini, por Victoria Merlo (AOL Noticias, 13 de diciembre de 2011)

Y ahí tenemos dos elementos muy opuestos entre sí, contrapuestos en una misma imagen: un elemento de violencia en un primer plano (qué no tiene que limitarse a lo que presenta la imagen original, como lo demuestra esta página de fotomontajes), y un elemento de “paz y armonía” en un segundo plano.

Por supuesto, el incumbente municipal se ha ocupado de desmentir que la tarjeta tenga esa intención, más bien atribuyendo el propósito de las cinco tarjetas que se realizaron para esta Navidad (incluida la tarjeta de la discordia) a un esfuerzo para promover el Museo de Historia Natural de San Juan.  Esfuerzo que, a juzgar por los resultados que reporta el primer ejecutivo municipal (con una expectativa de recibir 135,000 visitantes antes de que termine el 2011), no han sido tirados a pérdida.  Y por supuesto, al mismo incumbente le han “resbalado” las críticas ganadas por su acción a través de todo el mundo—particularmente, la del periodista Anderson Cooper (andersoncooper y ac360 en Twitter), de CNN, quien lo puso en vitrina en su lista de “ridiculeces”—, al alegar que “toda publicidad es buena publicidad” y que ahora todo el mundo sabe que existe un Museo de Historia Natural en San Juan.

Así que la cosa, como dijo alguna vez Madonna, es que hablen bien o mal de mí… ¡pero que hablen!

Es más, déjenme decirles mi opinión muy personal de lo que veo ahí.  Veo en la imagen a una persona, un importante y reconocido líder político, que como todo importante y reconocido líder político que se precie de serlo, está posando en una foto con su familia, dando un cuadro de unidad familiar que parece resaltar la importancia de la familia en estos tiempos difíciles, en los que la gente se está—como mínimo—halando por los pelos en una diaria lucha por la supervivencia, como se ve en el primer plano de la imagen.  (Que, si no es otra cosa, es lo que significa la escena del leopardo y el antílope, por lo menos para los que hemos estudiado—y para los que estudian—Ecología, Biología o Ciencias Biológicas en la universidad.  Un ejemplo de la eterna lucha por la búsqueda del sustento que todos los seres vivos enfrentan, de una manera u otra.)  Tal vez el mensaje que se da es que la familia está segura, mientras “allá afuera”, en la calle, los demás se las están arreglando para sobrevivir a cómo dé lugar.  Otra vez, “nosotros” vs. “los otros”.

O qué tal si en un caso menos benévolo, lo que se ve es a un alcalde que se sabe una figura controvertida (y si alguien todavía tiene dudas, vea los tres enlaces a mis entradas anteriores sobre este singular personaje político), que pone a su familia como una especie de “carnada”, para decirle a sus rivales (por lo menos, éstos son conocidos) y a posibles enemigos (que pudieran o no ser conocidos) algo así como esto:

“Aquí estoy YO, con MI esposa y con MIS hijos, celebrando la Navidad como mejor NOS parece.  Si eso te molesta, tu problema es CONMIGO y ‘arreglamos’ donde sea.  Pero no se te ocurra meterte con MI familia, porque de lo contrario… ¡podría ocurrirte lo que al antílope que es atacado por el leopardo!  ¡Ése es MI reto!  ¡Estás advertido!”

OK, yo sé que lo que acabo de plantear suena un poco exagerado, pero quién sabe si hay algo de eso implicado en lo que proyecta la tarjeta navideña de la discordia.  Una especie de provocación, una especie de “ven y túmbame la pajita, si te atreves”, algo más allá de simplemente promover el Museo de Historia Natural de San Juan.

Y en cuanto a promover el Museo de Historia Natural de San Juan, yo pienso que debe haber mejores maneras de darlo a conocer, tanto a propios (o sea, sanjuaneros) como extraños (todos los demás habitantes de Puerto Rico y de este planeta).  Me imagino que una buena orientación con el personal del Museo Nacional de Historia Natural de la Smithsonian Institution, reconocido internacionalmente como un lugar de excelencia, pudiera ayudarlos a enfocar mejor sus esfuerzos, a desarrollar programas educativos, a enseñar a los sanjuaneros a que ese museo debe ser fuente de orgullo e inspiración para lograr cosas mejores en la vida.

Pero en lo que el hacha va y viene y se hacen las cosas como debe ser, me imagino que la concurrencia al Museo de Historia Natural de San Juan aumentará, no tanto por el sano interés de conocer la naturaleza, de enriquecerse en conocimientos y experiencias sobre el medio ambiente que nos rodea—y del que, queramos o no, formamos parte, y en el que tenemos un papel esencial que desempeñar—, sino tal vez por alimentar el morbo, por ver los famosos animales con los cuales el alcalde de la ciudad capital y su familia posaron para una tarjeta de navidad.  Una tarjeta de navidad que implica la prédica de unos valores que parece que dejamos atrás, y que deberíamos tratar de recuperar… una prédica opacada por una imagen de violencia.

¡Y vamos a dejarlo ahí, que ya la Navidad de 2011 está a la vuelta de la esquina!  Cuídense mucho y pórtense bien, porque si no, se los come el leopardo de la tarjeta navideña… ¡o algo peor!

¡Felicidades!

(¡Ah!  Y por si acaso: Ningún animal fue muerto o lastimado en la realización de esta entrada.)

LDB

Siempre queda la sospecha…

Calle 13 singer- segundos antes de volver a sa...
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Amigas y amigos, no voy a tapar el Sol con un dedo: ninguno de los componentes de Calle 13 es santo de mi devoción.

Digo, si Christine O’Donnell—la fallida candidata republicana al senado federal por el estado de Delaware, apoyada por el grupo de fanáticos conservadores conocido como el “Tea Party”—se disparó la maroma de comenzar un anuncio político pagado diciendo, “Yo no soy una bruja”, ¡que yo comience esta entrada con una oración como la del párrafo anterior no quiere decir nada!

Por cierto, ella dice al final de dicho anuncio, “Yo soy Christine O’Donnell…  ¡Yo soy tú!”  Si yo hubiera sido elegible para votar en Delaware, mi respuesta hubiera sido: “¡Y yo no soy tú!  Gracias… ¡pero NO, GRACIAS!

Pero volviendo al tema, ni el Residente (René Pérez-Joglar) ni el Visitante (Eduardo Cabra), ni siquiera la PG-13 (la hermana de Eduardo, Ileana Cabra) son santos de mi devoción.  Su estilo de decir las cosas, su irreverencia (como cuando el Residente dijo públicamente que se estaba orinando, mientras recibía uno de los tres premios obtenidos por Calle 13 durante la ceremonia de los Grammy Latinos de 2006), tal vez no sean para alguien como yo, de una generación diferente, que interpreta las cosas de otra manera.  Pero quiérase o no, ése es su estilo, y yo tengo que respetarlo, de la misma forma que yo exijo el respeto para mi estilo de decir las cosas. Y quiérase o no, ellos están en todo su derecho de opinar, de decir lo que piensan, sin que a nadie más se le ocurra entrar en un ataque de pánico por lo que ellos dicen.

Y precisamente eso es lo que hace el Residente en “Digo lo que Pienso”—una de las canciones del cuarto disco de Calle 13, “Entren los que quieran”—, cuya letra (o “lírica”, como la llama el corillo hoy en día) está causando furor, además de una clase de aprehensión entre los objetos de sus críticas.  Y la razón para ello se encuentra en las estrofas finales de “Digo lo que pienso”, en las que el Residente se refiere a un supuesto “periquero”, un “Alcalde drogadicto con cara de idiota”, un presunto “corrupto” que tiene “cara de narcotraficante con miedo”, y de quien ciertos supuestos amigos del Residente dicen que lo han visto “cambiando el perico / La coca, hueliendo (sic), olfateando”, y a quien le ofrece pagarle la “rehabilitación” y que ambos a la vez se hagan una prueba de dopaje.

Pero, ¿acaso mencionó el Residente el nombre de Alcalde alguno?  Una simple mirada a la letra de la canción (y les dejo como asignación buscarla a través de Google, Yahoo!, Bing o el motor de búsqueda de su preferencia) debería indicar que no.  Pero siempre queda la sospecha.

Y si de sospechas se trata, la prensa puertorriqueña—la misma que, por cierto, parece que no sabe qué más hacer para llamar la atención y se dispara la maroma de crear titulares tales como “Fidel jura bandera americana”… en referencia a un nacional cubano residente al este de San Juan, casualmente llamado Fidel Castro, que hace un par de semanas adoptó la ciudadanía estadounidense vigente en Puerto Rico—se encargó de buscar uno de los sospechosos habituales: el alcalde de San Juan, Jorge A. Santini Padilla.  (Sí, el mismo que en 2006 la emprendió contra los preparadores de un informe en el que se denunciaba que la ciudad de San Juan era una de las 10 ciudades en jurisdicción estadounidense que más criminalizaba a los desamparados y los deambulantes—y lo sigue haciendo al día de hoy.)

Ni corta ni perezosa (yo no sé cómo lo ven, pero esa frase me parece tan “Siglo 20 19”), la prensa le pidió una reacción… y esto fue lo que respondió (versión de El Nuevo Día; versión de Primera Hora):

“ ‘¿Ustedes creen que yo pierdo un segundo escuchando la música de ese tipo?  No hombre, no.  Yo no sé qué canción es, yo no sé si dice o no mi nombre, o lo que diga, pero no me interesa.  Porque mientras él escribe la cosa esa para después declamarla, yo estoy haciendo trenes, parques, escuelas, museos’, señaló el Alcalde.

“El Nuevo Día le preguntó por qué, a pesar de sus esfuerzos de relaciones públicas durante todos estos años no ha logrado desvincularse del tema. ‘¿Tú crees que yo voy a perder el tiempo con esa necedad y con esas tonterías?’, fue su respuesta.  Añadió que a quienes únicos le interesa el tema es a la prensa.”

Por supuesto, ésta no es la primera escaramuza entre ambos contendientes.  Valga recordar lo del año pasado, cuando el alcalde Santini mandó a cancelar un espectáculo en el que Calle 13 participaría, aparentemente en represalia reacción a las expresiones del Residente en contra del gobernador Luis G. Fortuño Bruset y su administración durante la transmisión de los Premios MTV de 2009.  Pero este nuevo episodio ya es otra cosa, algo así como gritar sobre el techo del edificio más alto un secreto a voces.  Secreto que pudo haber quedado más o menos expuesto el 18 de septiembre de 2009, durante el incidente que mencioné de pasada en una entrada anterior, en el que el primer ejecutivo capitalino se vio implicado mientras se encontraba en un cafetín rural en el peor momento posible: en medio de una incursión policial en la cual se investigaba—entre otras cosas—una aparente actividad de tráfico de narcóticos.  (Sé lo que están pensando: debí haber ampliado ese tema entonces, en lugar de concentrarme en la “caca laboral”, pero ya eso es otra historia.)  Incidente tras el cual el alcalde alegó que se quiso fabricar un caso por ley de drogas en su contra “por motivos políticos partidistas”, porque dos de los oficiales policiacos implicados fueron parte de la escolta de la hoy ex-gobernadora Sila M. Calderón (o sea, que son “culpables por asociación”).

Total, que un informe de agosto de 2010 de la Comisión de Derechos Civiles de Puerto Rico exoneró al alcalde Santini de toda sospecha relacionada con drogas y a los policías, más o menos, de la implicación de impropiedad que se quiso hacer en su contra.  Pero qué puede importar eso ahora, porque siempre queda la sospecha…

Está de más decir que las reacciones a todo este evento han sido mixtas, pero hay dos que llamaron bastante la atención.  Primero fue la de la radioemisora de los expertos en los chismes y diretes, broncas y bolletes que quieren hacerle creer al público que son análisis y noticias, que despidió a uno de sus analistas, el dramaturgo Roberto Ramos Perea, luego de que éste se expresara sobre el tema durante un programa en esa emisora, con la excusa de una supuesta baja en la sintonía del programa.  (Otro caso para archivar bajo “Desde que se inventaron las excusas…”)  Pero más interesante es la reacción de la presidenta de la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones de Puerto Rico (JRT), Sandra Torres, quien además de determinar que “Digo lo que pienso” es “completamente obscena y lasciva”,

“… instó a todo aquel que no se sienta cómodo o no esté de acuerdo en que se transmita la canción a escribir a la agencia que dirige para remitir las quejas a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, en inglés), que es el ente con jurisdicción sobre estos asuntos.

[…]

“La funcionaria pública afirmó que el asunto tiene que llegar a la FCC, por lo que exhortó al público a enviar sus cartas a la JRT y ‘yo gustosamente las voy a remitir a la FCC con una carta de mi puño y letra expresándoles  la indignación del pueblo puertorriqueño sobre este tipo de material’.”

Francamente, tanta cortesía y amabilidad me abruman…  Pero eso no es lo único interesante de las expresiones de la funcionaria:

“Para la presidenta de la JRT, ‘el pueblo de Puerto Rico se siente indignado con la lírica de la nueva canción de René, independientemente que la canción vaya dirigida a una figura política de un partido en particular’.

“‘Yo creo que nuestra gente es más inteligente que eso, los valores nuestros deben ir por encima de cualquier consideración político partidista y por eso más allá de colores todos nos debemos sentir indignados’, añadió.”

Yo creo que todo lo que le faltó a la señora Torres fue repetir las palabras de Christine O’Donnell, “¡Yo soy tú!”  Y créanme, que mi respuesta sería la misma: “¡Y yo no soy tú!  Gracias… ¡pero NO, GRACIAS!”  Francamente, no entiendo cómo una funcionaria que tiene que responder a los designios de la administración gubernamental que la nombra a su puesto, se erige como un supuesto paladín de la decencia en los medios, como una mensajera de la “indignación” de un pueblo contra una canción que ella ha determinado que es “obscena y lasciva”, que predica el predominio de “los valores nuestros”—los mismos que tanto se le exhorta al pueblo que los practiquen en su vida diaria, pero que ellos mismos no son capaces de practicar.  Aunque aquí también, siempre queda la sospecha…

Al menos, en una cosa le doy la razón: “nuestra gente es más inteligente que eso”.  Y demás está decirlo, que nuestra gente es más inteligente y está reaccionando, cuestionando todo este asunto, desde la reacción del alcalde Santini, pasando por la “botá’ como bolsa” de Ramos Perea, hasta el manifiesto de la funcionaria convertida en portavoz de la lucha por proteger la moral y la decencia de los puertorriqueños.  Mientras escribo esto (a las 00:01 UTC –04:00 del domingo 28), veo que Global Voices ya ha recogido varias de esas reacciones.  También merece destacar las entradas que J. Sánchez Lugo, la Prof. Rima Brusi y Elco Lao le han dedicado al tema en sus respectivos blogs.

Yo lo que sé es lo siguiente: queramos o no, hay muchas cosas que toda esta situación ha dejado al descubierto.  Como la presunta conducta del funcionario que dirige los destinos de la ciudad de mayor importancia en Puerto Rico, puesta en duda públicamente por un artista cuyo “defecto” es querer cuestionar lo que hay, sacudir los cimientos de lo establecido y buscar un mundo más justo y equitativo, y aparentemente protegida por quienes no toleran el cuestionamiento, por quienes dicen defender la libertad de expresión, pero en realidad le tienen miedo a la libertad del pensamiento.  Y cuando suceden cosas como ésas… siempre queda la sospecha.

Y yo sospecho que esta entrada me quedó muy larga, ¡así que vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.

LDB

Una medida de productividad

¡Saludos, mi gente!  Supongo que me echaron de menos… (¡Ja!  ¡Las ganas de que así fuese!)

Han pasado muchas otras cosas desde la entrada anterior.  Que si el afán de borrar de un plumazo todas las salvaguardas ambientales existentes para dar paso a desarrollos que no son precisamente ejemplos de sostenibilidad (y vean el comentario a la entrada anterior para saber de qué se trata esta vez), que si los presuntos vínculos de algunos políticos con figuras presuntamente ligadas al trasiego de drogas, que si salieron unos niños y adolescentes de un residencial público de Ponce (sur de Puerto Rico) en un vídeo de YouTube escenificando la realidad de día en día en la batalla por los “puntos” de venta de drogas (con todo y sus consecuencias), que si el espíritu de Joseph McCarthy asomó su rostro para condenar el que el régimen venezolano trate de “financiar” la lucha por la independencia de Puerto Rico (y como siempre, “tirando la línea” pero escondiendo la mano… o la evidencia, si es que la misma existe), que si el alcalde de San Juan entorpeció una incursión policial en un cafetín rural porque dicha incursión fue encabezada por policías “corruptos” (por el mero hecho de haber sido escoltas de la ex-gobernadora Sila Calderón, del bando contrario) que querían “hacerle daño”…

Sin olvidar la crisis económica actual en el gobierno de Puerto Rico y cómo se está manejando la misma… bien o mal… o ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario…

Es más, creo que lo que me trae aquí hoy viene bastante a cuento de la situación económica actual, además de ser una de esas cosas livianas que les traigo de vez en cuando en este blog (como dice la línea bajo el título en el encabezado de la página) para que se me alegren la vida—especialmente ahora que las Navidades están a la vuelta de la esquina—y no les dé un infarto o algo así.  (Y gracias a Dios… o al Ser Supremo o Fuerza Suprema en la que cada quien crea… a mí no me ha sucedido nada de eso, pero me sigo cuidando, por si las moscas.)  Pero voy a dejar que sea la gente de Noticias Locas la que les explique de qué se trata esto:

Un sitio calcula cuánto dinero le cuesta a su empleador el tiempo que Ud. invierte en hacer caca.

Caca Laboral (Noticias Locas, 16 de noviembre de 2009)

¡EXACTAMENTE COMO LO ESTÁN LEYENDO!

Según el artículo en cuestión, se trata de un sitio web cuyo propósito es establecer cuánto le cuesta a las empresas el tiempo que sus empleados emplean… esteeeeee… en la ingente labor de eliminar los desechos corporales sólidos durante horas laborables (y no hace falta explicar lo que significan las últimas tres palabras).  El sitio web en cuestión cuenta con dos calculadoras: una para medir cuánto cuesta una… esteeeeeeeeee… una “sesión” en particular, y otra para cotizar estas… esteeeeeeeeee… estas “sesiones”, o sea, para calcular cuánto le cuestan las mismas a la empresa, en términos del sueldo del empleado.  Así, por ejemplo, un individuo que cobra US$10 la hora y hace lo que los estadounidenses llaman number two durante media hora cada día de su semana laboral (suponiendo que el individuo trabaja cinco días a la semana, a razón de ocho horas laborables por día), al cabo de un año le acaba costando a la empresa unos US$1300.

Cuando leí el artículo, una de las primeras cosas que me pregunté fue si los miembros del comité que redactó las recomendaciones que nos tienen en este momento donde estamos (el CAREF) tomó en consideración lo que le cuesta a una agencia de gobierno que sus empleados pasen un buen rato (digamos, su buena media hora) “en ésas” durante las siete y media u ocho horas de su trabajo.  Digo, hay que recordar que se está empleando un tiempo valioso para eso, un tiempo que bien se pudiera aprovechar para adelantar trabajos, o para emprender nuevas encomiendas, o simplemente para ser más productivos en nuestro lugar de trabajo.  Y si se toma en consideración el ejemplo en el párrafo anterior, aplicado a los aproximadamente 27000 despedidos del gobierno (incluidos los que se supone que se vayan en enero próximo, pero a los que el gobierno quiere sacar antes, a como dé lugar), estaríamos hablando de por lo menos US$35100000.  (Interesante, ¿no?)

Yo no sé cómo ustedes lo vean, pero creo que algo como esto debería abrir nuevas posibilidades para la solución de nuestra crisis económica y fiscal.  Y una de esas posibilidades es hacer este mismo ejercicio con los que dicen ser nuestros líderes en el poder ejecutivo y en la legislatura.  Es más, yo creo que se debe llevar a cabo un estudio en el que se determine cuánto le cuesta a esa sufrida entidad que conocemos como “el pueblo de Puerto Rico”—que en última instancia, es EL JEFE (así, en mayúsculas y con énfasis) de estos que se hacen llamar sus líderes—en tiempo y salarios (incluidos per diems y otras concesiones y privilegios) las veces que éstos hacen number two en horas laborables (por ejemplo, mientras la Cámara de Representantes o el Senado están en sesión) durante el año fiscal, y que esa cantidad de dinero se aplique contra el déficit presupuestario para salir de la crisis lo antes posible, y si acaso, atajar la posibilidad de que haya que despedir a los pobres empleados públicos, los que están—como siempre—en la rueda de abajo, los mismos que se creyeron el mito de la seguridad de empleo en el gobierno… ¡y miren ahora dónde están!

(Yo creo que esto podría complementar mi sugerencia del año pasado, de crear la nueva tradición de los caganers de Puerto Rico.  Digo, son más o menos dos variaciones sobre el mismo tema…  😉  )

No sé si algún economista se anime a hacer un estudio así, pero para lo que en realidad sirven nuestros políticos (de los tres partidos, PNP, PPD y PIP… OK, añadamos los del PPR para completar la mezcla—¡todos son la misma cosa!), tal vez sea la mejor contribución que éstos puedan hacerle al pueblo que los puso (¿inocentemente?) donde están.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  (Sí, porque escribir esta entrada me está dejando con ganas de… esteeeeeeeeee… de hacer mi aportación a la recuperación económica y fiscal de Puerto Rico.)  Cuídense mucho y pórtense bien.  Bye!


P.S. (20 de noviembre de 2009 @ 05:51 UTC -04:00)  OOOOOOOOOOPS!  En mi prisa por… eeeeeh… irme a hacer mi contribución a la recuperación económica y fiscal de Puerto Rico—aunque no desde mi lugar de trabajo, como he visto que hacen algunos de mis compañeros de trabajo (que hasta aprovechan para hacer uso allí de su teléfono celular, lo que evidentemente conflige con la más importante de las archifamosas seis reglas para el uso del celular en la oficina)—olvidé incluir el nombre y el URL de la página a la que Noticias Locas dirige a quienes estén interesados en hacer el ejercicio del que trata su artículo.  Así que en cumplimiento con mi deber patriótico—y si es así, ¡qué bien se siente ser patriota!—, aquí les dejo la información que se me olvidó: Work Poop (que nombre más sugestivo, ¿no?)


LDB

Esto es tan solo el comienzo

Residente (René Pérez) and PG-13 (Ileana Cabra...
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¡Qué tal, mi gente!

Lo bueno de tomarse un par de semanas de vacaciones—como estoy haciendo desde la semana pasada—es que uno se desconecta de ciertas situaciones, como el “relajito” que tiene(-n) algún (algunos) oportunista(s) de aprovechar la situación de los despidos en el gobierno puertorriqueño para llamar por la línea de emergencias “911” y propalar una supuesta amenaza de bomba contra mi lugar de trabajo (y ya ustedes saben que me refiero al DRNA).  Y aunque uno nunca sabe cuándo se logrará el propósito de quienes acostumbran jugar ese jueguito, no deja de causar problemas más serios que los que se pretende resolver.  Y lamento mucho decir esto, pero con tales amenazas no se logrará el propósito de que se derogue la infame Ley 7 de 2009; más bien lo que logrará es una mayor antipatía, de parte de aquéllos(as) a quienes se pretende reivindicar.  Lamentablemente, en situaciones como ésta sale a relucir lo peor de algunos que se supone son seres humanos—y con sus acciones demuestran todo lo contrario.  Pero a eso no es a lo que voy.

El caso es que este receso para descansar un poco y para asegurar que mi salud esté bien* me ha permitido observar mejor el desarrollo de los acontecimientos cuyas raíces se remontan a los tiempos de decisiones mal tomadas sobre las finanzas gubernamentales (y como yo siempre insisto en decir, los dos partidos políticos principales en Puerto Rico—el PPD y el PNP—no están para nada libres de polvo y paja en cuanto a la toma de esas decisiones), y que han venido a estallar con la implantación de la Ley 7 de 2009.  Y por supuesto, es materia obligada anotar algo sobre el Paro Nacional efectuado el 15 de octubre de 2009 en la intersección de la Avenida Franklin D. Roosevelt y el acceso oeste al centro comercial Plaza Las Américas en Hato Rey.


Mapa del lugar donde se llevaron a cabo las actividades del Paro Nacional (San Juan, P.R., 15 de octubre de 2009).

Imagen aéera del lugar donde se llevaron a cabo las actividades del Paro Nacional (San Juan, P.R., 15 de octubre de 2009)

Más allá de lo que ya se ha dicho, lo cierto es que el Paro Nacional llevó a la movilización de muchos sectores, que no se limitaron a los directamente afectados por la Ley 7 (o sea, los servidores públicos víctima de los recientes despidos): maestros de educación primaria y secundaria, trabajadores de electricidad, estudiantes universitarios, músicos, teatreros y otros artistas, camioneros… todos tuvieron su razón para desahogarse en contra de las acciones gubernamentales recientes (¡y las que están por venir!), y en contra de quienes las han ejecutado hasta el momento.

Por supuesto, para estos últimos ha sido como si con ellos no fuera, y han hecho cuanta cosa se les ha ocurrido para desvalorizar cualquier logro que el Paro pudo haber obtenido, desde restarle importancia a la cantidad de gente presente (como el actual Secretario de Estado, Kenneth McClintock-Hernández, quien asegura—supuestamente, con la ayuda de la herramienta Google Earth™—que en el área donde se congregó la multitud no había ni 15000 personas, y que quien le viniera a decir que había más gente allí—por ejemplo, 100000 personas o más—posiblemente estaría “consumiendo sustancias controladas”… ¡qué pantalones!), hasta reiterar que en las decisiones ya tomadas de despedir a 16,970 servidores públicos (lo que en la entrada anterior ejemplifiqué con la descuartización del perro para referirme a la manera errónea de resolver un problema, más de eficiencia laboral que de tamaño de la nómina gubernamental) no hay vuelta atrás.

Sin embargo, el problema es que en la protesta contra este proceder gubernamental, parece que tampoco habrá vuelta atrás.  Y van a seguir los actos de repudio contra esas acciones y contra quienes las implantaron, como el que hizo ese mismo día René Pérez, mejor conocido como el Residente del dúo de reggaetón Calle 13, cuando en su participación como “maestro de ceremonias” (¿como que no pega con él ese concepto tan anticuado?) de los Premios MTV 2009, dijo (entre otras cosas) que…

América Latina no está completa sin Puerto Rico y Puerto Rico no es libre.  Hoy 15 de octubre los puertorriqueños marcharon contra el desempleo, porque el gobernador de Puerto Rico los dejo sin trabajo y el gobernador de Puerto Rico es un hijo de la gran p….  Yo lo puedo decir porque sé y porque tengo influencia.  Hoy los puertorriqueños estamos de pie.

Residente le tira con to’ a Fortuño (Primera Hora, San Juan, P.R., 15 de octubre de 2009)

Expresiones que por más que se pudieran justificar (hasta por la madre del propio Residente), también han llevado al repudio por parte de las autoridades gubernamentales.  Repudio que incluye la decisión del alcalde de San Juan, Jorge A. Santini Padilla, de cancelar un espectáculo en el que participaría Calle 13, pautado para el 31 de octubre en el Coliseo Roberto Clemente (que por cierto, lo podrán ubicar en la foto de arriba)—y eso, que el espectáculo sigue en pie mientras escribo esto y lo que se canceló fue la participación de Calle 13 en el mismo, pero por favor, que nadie diga que fue por una “represalia” del alcalde contra Calle 13 por sus expresiones contra el gobernador Fortuño, ¿OK?

(Y aprovecho para dejar claro una cosa: Personalmente, yo no creo que René “Residente” Pérez debió haber utilizado las palabras fuertes que utilizó en la ocasión, para referirse a una situación que como los proverbiales “trapos sucios”, los puertorriqueños ya estamos tratando de lavar en nuestra propia casa, en lugar de estarlos exhibiendo a la vista del mundo.  Sin embargo, creo que él entendió que la plataforma a su disposición se prestaba para ello—digo, ¿qué más se puede esperar de los Premios MTV 2009?—y la utilizó libremente, como ya había advertido unos días antes que lo haría, sin que se le quedara nada por dentro.  Así que ni modo… ¡lo hecho, hecho está!)

Así que de ahora en adelante seguiremos viendo a un bando y al otro haciendo sus movidas correspondientes, a ver quién prevalece en un juego de ajedrez en el que los que estamos en medio somos peones.  Como decía en la entrada pasada, en esta situación de los despidos en el gobierno de Puerto Rico, lo peor aún no ha pasado (por más que el gobernador Luis G. Fortuño Bruset insista en decir lo contrario).  Lo que estamos viendo en estos días, es tan sólo el comienzo de la partida.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Bye!


* Por si se preguntan, no es que yo enfrente problemas de salud en estos días.  Simplemente aproveché para hacerme un chequeo médico general—algo no me hacía en mucho tiempo… OK, llámenlo “negligencia” de mi parte, si quieren—y el mismo arrojó resultados normales en la mayoría de los indicadores habituales… salvo por uno que otro que resultó ser levemente alto, pero no tanto como para que no se pueda controlar con dieta y ejercicios (y con eso, lo digo todo; el resto, a su imaginación se lo dejo).  Así que no se preocupen, que hay Luis Daniel Beltrán para rato…  😉


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