La Universidad… ¡a palo limpio!

University of Puerto Rico
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Amigas y amigos, la verdad es que a mí no me gusta lo que veo y escucho en estos días.  No me gusta cuando figuras de autoridad—ésas que deben establecer las pautas para resolver los problemas de nuestra sociedad—abogan por el uso de la fuerza bruta como medio para solucionar los conflictos.  Pero si eso es para preocuparse, más preocupante aún es cuando quien tiene que imponerle el orden y la disciplina a dichas figuras de autoridad, endosa actitudes como ésa.  Y en el proceso, abdica implícitamente de su responsabilidad de lidiar con las consecuencias que esa actitud acarreará después.  Pero vamos por partes.

“Muchos de estos grupos lo que hacen es buscar unos intereses que no son los intereses que te tratan de vender, que son los intereses de los estudiantes.  No, no, no, estos son políticos y la gente lo sabe, la mayoría de la comunidad universitaria lo sabe y los bandidos esos, los profesores bandidos esos que están ahí, que están apoyándolos e incitándolos lo saben también.  Tu sabes, lo que ellos quieren es seguir la cosa ideológica y política usando la universidad que queremos como paño de lágrimas y eso es algo que no se va a permitir.

“¿Cuál fue la excusa de la supuesta huelga que van a hacer?  La chavá cuota.  ¿Qué pasó hace dos días?  Se firmó una ley para que esa chavá cuota sea cubierta por una beca.  ¿Ellos pararon?  ¿Ellos echaron para atrás?  Eso le dio más coraje.  Eso es excusa, vuelvo y te digo, eso es excusa.  Por Dios, hay que abrir los ojos, estos son excusas de estos grupúsculos izquierdosos promovidos por profesores.  Yo los botaría a todos, eso es lo que yo haría.  Pero, obviamente, digo esas cosas y me miran como si estuviera loco, pero yo los botaría a todos.  Profesor que no enseña, profesor que va para afuera, si yo estoy seguro que hay un número de profesores que quieren dar clase en la universidad, en ese sistema, claro que sí.  Estudiantes, de esos estudiantes, el liderato que se tira encima de los portones son personas que llevan estudiando 10, 12, 14 años.  Esos son líderes políticos que cogen uno o dos cursos al año, todos ellos, con nombre y apellido, uno o dos cursos al año para poder decir que son estudiantes de la universidad y dar mensajes de izquierda y eso es lo que vivimos todos los días y lamentablemente, te lo tengo que decir, son favoritos de la prensa y tienen muchísimo acceso a los medios.  Y le ríen las gracias, le ríen las gracias.  Pero si tu me dices, yo los botaría a todos, yo los sacaría de la Iupi a patadas, tu sabes, porque simplemente están creando el desasosiego y no permitiendo que los que verdaderamente quieren estudiar, estudien.  Y a los profesores que se prestan a eso, sácalos, quítale el ‘tenure’, quítale las cátedras, bótalos y pon a otras personas a enseñar que verdaderamente usen su tiempo para enseñarle a los muchachos lo que es ser una persona de valores y a echar a Puerto Rico hacia adelante. Irrespectivamente de cómo piense ideológicamente.”

(“Rodríguez Ema amenaza con botar profesores de la UPR”, El Nuevo Día, 3 de diciembre de 2010.  Énfasis añadidos por mí con toda intención, especialmente donde se observan las contradicciones entre lo que tanto se le predica a los demás, y lo que no se practica.)

Las expresiones que acabo de citar (según las recoge El Nuevo Día) son las que el secretario de gobernación de Puerto Rico, Marcos Rodríguez-Ema, hiciera durante una entrevista concedida en diciembre de 2010 a los “expertos en los dimes y diretes, broncas y bolletes que se hacen pasar por análisis y noticias” (¡y ustedes saben quiénes son y saben que me refiero a ustedes!).  Se tratan estas expresiones de la posibilidad—cada vez más probable, mientras escribo esto—de una nueva huelga en el sistema de la Universidad de Puerto Rico, en protesta por la imposición de una “cuota” de US$800.00 por estudiante, adicional a los créditos matriculados y demás gastos (cuota de construcción, seguro médico, etc.), a cobrarse a partir del semestre de enero a mayo de 2011, para (según se dice) tratar de cubrir el déficit presupuestario del primer centro docente del país.  Más bien, esta “cuota” se ha visto como un intento de “tapar” las fallas en el manejo de las finanzas universitarias—fallas que datan de muchos años, aunque no por ello son necesariamente “cosa del pasado” para los actuales administradores universitarios—mediante el cobro a quienes comoquiera serán l@s más perjudicad@s: l@s estudiantes universitari@s y sus familias.

Como tal vez notarán de las partes de la entrevista a las que hice énfasis con toda intención, Rodríguez-Ema deja ver lo que él describe como su “frustración”—la cual poco después sería justificada tácitamente por el gobernador Luis G. Fortuño Bruset—con la forma con la que se ha desarrollado la discusión pública de la propuesta “cuota” desde que su implantación se anunciara el verano pasado, tras la huelga que afectó el final del semestre de enero a mayo de 2010.  Por supuesto, todos tenemos nuestras frustraciones y el derecho a tenerlas, pero en el caso de un funcionario de alto nivel en un gobierno, el que sea, esa frustración no debe llevarse a un plano en el que se pueda interpretar como una política pública oficial.  Y lamentablemente, con todo el poder y la influencia que imparte una posición como la del señor Rodríguez-Ema, ése es un lujo que no se debería dar, ni por descuido (a menos que a este funcionario, quien dice ser franco en cuanto a decir lo que piensa, asuma públicamente un papel de “gatillero gubernamental” como el de aquél funcionario que quiso pasarse de listo y humillar a las comunidades alrededor de la antigua base naval Roosevelt Roads… ¡y gracias a Dios que ya no está donde pueda hacer más daño!).

Por supuesto, si mal estuvo esa expresión, aun si la misma, como diría “El Chavo del 8”… “se le chispoteó”, peor estuvo el que las mismas no fueran desautorizadas explícitamente por la persona que tiene la responsabilidad de refrendar la política pública estatal: el gobernador Luis G. Fortuño Bruset.  Cuando la prensa le preguntó si las expresiones de Rodríguez-Ema se debían entender como la política pública a adoptarse por su administración en el asunto de la Universidad del estado, el gobernador no hizo referencia directa, sino que justificó las expresiones de la “frustración” que sienten “muchos puertorriqueños” (que para él deben ser tantos y tantos que se le perdió el conteo) con la situación universitaria actual, y hasta se rehusó molesto a contestar más sobre el carácter de política pública de las expresiones de su subalterno, al alegar que “eso no fue lo que yo dije”.  (¿Molesto?  ¿Por qué?  ¿Por una simple pregunta sobre la política pública del gobierno estatal?  ¿Así de sensitivo es el asunto?)

Tal vez, para el consumo público, la política pública de la presente administración no sea la de intervenir abiertamente de forma violenta contra los manifestantes en su contra, ya sea en la Universidad de Puerto Rico o en las agencias gubernamentales seriamente afectadas por la política de “recuperación” económica y fiscal, o en las comunidades socialmente desventajadas que ven cada día como se les cierran en la cara las puertas de su progreso y desarrollo.  Pero de que las semillas de esa política pública no escrita están sembradas, eso es algo que no necesita más evidencia.  Sobre todo, la semilla del odio visceral hacia todo lo que atente contra la filosofía (y estoy siendo demasiado condescendiente en el uso de la palabra “filosofía” en esta oración) y los proyectos políticos de quienes se hacen del poder.  O sea, todo aquello que atenta contra lo que la actual propaganda oficialista llama, “el Puerto Rico que todos queremos” (que como ya Ivonne lo demostró en su blog, no es el Puerto Rico que TODOS queremos).  Y el germen de esa semilla de odio se nota en las expresiones que se hacen, como la de etiquetar a los disidentes como “grupúsculos izquierdosos”, “políticos” (como si quien expresa esta misma palabra no lo fuera), “profesores bandidos ésos”… expresiones que se hacen cuando no se tienen argumentos de peso para refutar los planteamientos que se hacen, sobre todo cuando se quiere evitar la difícil tarea de buscar el entendimiento y la concordia (y en el caso de estos funcionarios, ello requeriría un esfuerzo sobrehumano), cuando lo que se quiere es hacer un cisma entre “nosotros, los buenos” y “ustedes, los malos”.

Con ese telón de fondo de la guerra entre “buenos” y “malos”, el martes 7 y miércoles 8 de diciembre de 2010 se efectuó un paro de 48 horas en la UPR en Río Piedras.  Paro que se destacó principalmente por los encontronazos en la madrugada del primer día, entre manifestantes encapuchados—que como lo planteó la misma radioemisora que nos trajo la entrevista que cité arriba, no hay manera de saber si eran estudiantes o no, contrario a la certeza oficialista que jura que lo son—y “guardias de seguridad” reclutados por una empresa privada, la Capitol Security, dirigida por José “Chicky Starr” Laureano, un miembro del submundo que gira alrededor de un espectáculo que se hace pasar por deporte: la lucha libre.  Un individuo cuya “práctica profesional” le permite reclamar para sí la inmortalidad por medio de la frase popular, “bregaste bien Chicky Starr” (o sea, “me traicionaste”).  E interesantemente, este mismo individuo aspira actualmente a un puesto político por el actual partido de gobierno en las elecciones generales que se efectuarán el 6 de noviembre de 2012 (algo que nuestros amigos de “El Ñame” también “reseñaron” en su momento).

Sé que ustedes estarán preguntándose lo mismo que yo al llegar a este punto: ¿tan podrida está la fibra moral de un partido político para permitir cosas como ésa?  Digo, si ese partido permite que individuos que se comportan como Don Juan Tenorio cuando están en asuntos oficiales fuera de Puerto Rico, o que manejan esquemas de soborno o extorsión a suplidores y contratistas, accedan a posiciones de alto poder y responsabilidad…  ¡Y el gobierno encabezado por ese mismo partido tiene la “fuerza de cara” de predicarle “valores” a los demás, cuando sus principales personeros no son capaces de demostrar públicamente la práctica de esos valores!  ¡Bastante mal estamos entonces!

Localización de Loíza, al este de San Juan, Puerto Rico

Por cierto, en un artículo de fondo en El Nuevo Día se menciona algo en lo que yo no había pensado antes.  Muchos de estos “matones” “guardias de seguridad” fueron reclutados por la Capitol Security a través de una página en Facebook.  (Pero, ¿no será esto en contra de la ley, ya que estamos hablando de un trabajo peligroso y que requiere de un adiestramiento especializado, especialmente para evitar problemas legales después?)  Resulta que muchos de estos “reclutas” son apenas muchachos que, por lo demás, buscan genuinamente una oportunidad económica que los haga salir de la pobreza en que viven.  Por lo general, muchos de ellos provienen del municipio de Loíza (al este de Carolina, para beneficio de quienes leen esto fuera de Puerto Rico), un municipio que históricamente ha sido objeto de un racismo institucionalizado por parte de administraciones estatales de uno y otro partido (PNP y PPD, ambos son igual de culpables), el mismo que se supone ayude a su progreso y desarrollo comunal y social.  (Sí, amigas y amigos, dije “racismo”.  Porque en Puerto Rico, el racismo también existe, aunque no de la manera tan abierta y descarnada que se da en los Estados Unidos… pero de que existe en Puerto Rico, ¡existe!)  Y entre todos ellos, los hay que tienen ese deseo legítimo de “echar pa’lante”, pero también los hay que sólo les importa hacer daño, sentir esa “nota” de adrenalina (el rush que lo llaman los estadounidenses) que da entrarle a patadas o a golpes a quien ellos consideren su “enemigo”, sin que le importen las consecuencias de sus acciones.  (Y si vamos a juzgar por el testimonio de una de varias estudiantes que durante el paro enfrentaron la furia de los “agentes privados de seguridad”, los hay a quienes no les importa si los echan de nuevo a la prisión, si al final volverán a campear por sus respetos bajo las mismas narices de las “autoridades de ley y orden”… las mismas que son buenas para darle macanazos a los ciudadanos que exigen legítimamente la reparación de agravios, pero no para parar en seco a los verdaderos delincuentes.)

Al fin y al cabo, el paro de 48 horas vino y se fue.  El cometido que tenían los estudiantes en protesta se cumplió de todas maneras.  Pero los mismos que culpan a los demás por los males que los aquejan, los mismos que no creen que en la vida todo se negocia (o no quieren rebajarse a negociar con el enemigo al que hay que derrotar a toda costa), quisieron jugarse una última carta.  Y desde la segunda noche del paro (la del miércoles 8), se ordenó la entrada de la Policía de Puerto Rico al Recinto de Río Piedras, algo que no se había visto en décadas.  Y mientras escribo esto, la Policía está apostada allí, procurando que los “grupúsculos izquierdosos” y los “profesores bandidos ésos” que los apoyan se atrevan a enfrentárseles, “a ver si el gas pela”, a ver si les gusta que les rajen la cabeza a palo limpio, a ver si les gusta que los saquen de la “iupi” a patadas, conforme a una política pública no escrita.  Eso sí, procurando “proteger” los derechos de los estudiantes que quieren estudiar y de los profesores que quieren dar sus clases.  (Que de todos modos los ha habido y los habrá.  Así ha sido a través de todos los periodos en los que ha habido conflictos en la “iupi”.  Así fue también cuando yo estudiaba allí mi maestría en Biología a comienzos de la década de 1980.  Pero también ha habido reclamos legítimos de que a los estudiantes se les haga justicia—nos gustara o no la manera en la que se hacían esos reclamos.)

Francamente, debo insistir en que esto no me gusta.  Y es algo con lo que no estoy de acuerdo, porque lleva a una situación muy peligrosa en la Universidad de Puerto Rico.  Una situación que podría llevar a convertir la Universidad de la que muchos como yo estamos orgullosos, en una fábrica de máquinas de producción continua, seres sin una formación que los sensibilice, seres que no tengan la capacidad de pensar por sí mismos, seres que no viven, sino que apenas existen.

Yo tampoco creo que ése sea el Puerto Rico que todos queremos.  Y a quien venga a decirme lo contrario… gracias, ¡pero NO, GRACIAS!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.

LDB

Cronica de una Guerra por Agotamiento

¡Saludos, mi gente!

Tal vez el título de este mensaje suene un poquitio extraño, pero la razón para ello es que quiero compartir con ustedes algo que surgió hace unos días y que me toca bastante de cerca. Resulta que el martes de la semana pasada (3/06/2007), el Gobernador de Puerto Rico presentó su discurso de situación de estado… que para muchos pareció otro episodio de “La Isla de la Fantasía”. (¿Cómo era que lo decía Ricardo Montalbán?… Güelcom to Fantasi Áilan…) El caso es que entre los anuncios de las cosas que el gobierno puertorriqueño pretende hacer para levantar la economía (la misma de cuya situación se suponía que era el mensaje, en todo caso), está la propuesta adquisición de los terrenos dentro de los cuales se iba a construir un complejo turístico residencial, en el sector Piñones del municipio de Loíza (al Este de San Juan, para quienes no conocen mi Isla). Para ello, según el ejecutivo estatal, se proyecta efectuar una tasación de los susodichos terrenos, con miras a que el gobierno estatal los adquiera y los convierta en una gran reserva natural.

Hasta ahí vamos bien, ¿no? Pero la cosa es que mucha gente está cuestionando la idea de que se haga la adquisición de esos terrenos—lo que implica el gasto de fondos públicos—en lugar de una expropiación. Y lo peor del caso es que se deja con muy poca explicación el aspecto de la procedencia de los fondos para la adquisición, y si los mismos serán suficientes para cubrir esa transacción.

¿Ya ven cómo se pone esto de complicado? Pero veamos de qué se trata todo esto.

La propiedad en cuestión es una finca de alrededor de 500 hectáreas (yo creo que son más), situada en la carretera que lleva desde el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz-Marín en Carolina hasta el municipio de Loíza. El tipo de desarrollo propuesto para toda esta finca consta de unas 2,000 unidades de vivienda en condohotel, repartidas en villas y edificios de apartamentos de diversa altura. De ese total, unas 1,360 unidades de vivienda serían construidas en el desarrollo conocido como “Costa Serena”, que se prolonga por unos dos kilómetros en el lado Sur de la carretera en cuestión, mientras que el resto de las unidades se construirían en los terrenos adyacentes a un promontorio rocoso cercano, llamado Punta Vacía Talega. También se dedicarían algunos terrenos en ambas localidades para uso comercial, y se dejarían otras secciones de terreno para recreación de tipo pasivo.

Ahora bien, ¿por qué es importante el área implicada? Para empezar, forma parte de un área que contiene uno de los manglares de mayor extensión de todo Puerto Rico (1,360 hectáreas). Este manglar, y las lagunas que lo rodean, sustenta una gran variedad de especies de crustáceos como el cangrejo de tierra (“juey”), reptiles de agua dulce como la hicotea (la tortuga de agua dulce endémica de Puerto Rico), peces estuarinos y arrecifales de importancia comercial y recreativa, y casi un centenar de especies de aves. Estas últimas incluyen varias especies acuáticas (principalmente, patos) cuya existencia en el estado silvestre en estos momentos es bastante precaria, debido a la pérdida o degradación de su hábitat acuático, la cacería furtiva y el robo de sus huevos.

Los manglares de Piñones reciben durante los meses de agosto a noviembre grandes aportes de agua dulce, nutrientes y sedimentos de las escorrentías de los terrenos río arriba. A su vez, esta agua dulce arrastra parte de la hojarasca fuera del manglar, hacia las lagunas, estuarios y praderas submarinas adyacentes, en los cuales sirve como fuente de alimento para el plancton estuarino, que a su vez provee alimento a las especies de pesca de importancia comercial y recreativa… ¡y el resto no debe ser muy difícil de entender!

Por su parte, Punta Vacía Talega es un promontorio rocoso compuesto por dunas cementadas de arenisca (lo que los geólogos llaman “eolianita”), las cuales son comunes en la costa Norte de Puerto Rico. La vegetación existente allí es tolerante a la escasa humedad del terreno y al rocío salino producido por el rompimiento de la ola contra la roca de playa y la parte baja de la duna. (Quienes han estado allí, saben que las hojas de esa vegetación son generalmente gruesas y parecen estar enceradas, para reducir lo más posible el impacto de la evaporación.) Además de eso (o por esa misma razón), la Punta Vacía Talega está incluida dentro del Sistema de Barreras Costeras de los Estados Unidos. Esa designación, si bien no impide que el dueño de una propiedad en ese tipo de área costera la desarrolle como le plazca (contrario a lo que algunos periodistas locales dijeron erróneamente), impide al gobierno federal fomentar ese tipo de desarrollo, o hasta proveerle seguros en caso de inundaciones.

Para complicar un poco las cosas, la playa al Norte de los terrenos en controversia—además de ser un punto favorito para los bañistas… y créanme, ¡bastante que se llena esa playa los sábados y domingos!—son una conocida área de anidamiento para cuatro especies de tortugas marinas, cuya existencia en el estado silvestre también se considera precaria. En este caso, lo preocupante es el impacto de la iluminación exterior de las propuestas facilidades turístico residenciales sobre el anidamiento de estas tortugas y sobre las tortugas recién nacidas (también llamadas “neonatos”). Los efectos de la iluminación artificial suelen ser fatales, y van desde la desorientación espacial de los neonatos hasta un mayor riesgo de morir a manos de los depredadores o golpeados por vehículos de motor (sobre todo si hay estacionamientos o carreteras cercanas). Pero eso no es todo: las hembras adultas suelen evitar las costas intensamente iluminadas, lo que hasta las hace desistir de su intención de anidar.

Para hacer corto el relato, todo lo anterior, más la existencia de ciertas limitaciones impuestas por la zonificación de los terrenos a su alrededor (incluidos aparentes yacimientos arqueológicos en su interior), hacían que el proyecto “Costa Serena” no fuese muy viable que digamos. Pero eso no impidió que los proponentes del proyecto insistieran en impulsarlo con cada vez mayor ahínco, como ha sido el caso durante unos treinta y tantos años. Sin entrar en detalles específicos del asunto, podría decirles que todo el proceso durante estos años se ha ido en propuestas de desarrollo del proyecto (de parte de sus propulsores), a las que el gobierno ha respondido diciendo que no son viables, que no cumplen con las leyes y reglamentos ambientales, etc., etc., etc.

Una cosa que sí debo confesar es que en ocasiones, cada vez que llegaba a mi atención una nueva propuesta para este asunto, yo pensaba si no se le había dicho ya lo suficiente a los proponentes del proyecto sobre las razones por las que no se le podía considerar viable. Pensaba si lo que los proponentes querían era librar una guerra contra el estado, en la que éste perdiera por agotamiento… una guerra en la que se seguiría ofreciendo insistentemente el desarrollo del lugar, hasta que el estado se cansara y dijera como “Mano de Piedra”… ¡No más! ¡No más!

Tal vez entiendan ahora mi sorpresa al levantarme la mañana siguiente del mensaje del Gobernador y escuchar por la radio que se había hecho el anuncio de que el proyecto turístico residencial “Costa Serena” ya no procedería, a causa de un acuerdo al que el estado habría llegado con el proponente y dueño de los terrenos, para que se valorara la propiedad y se le diera el monto de ese valor a este último. Entonces, ¿habrá sido el interés público el que ganó la guerra por agotamiento? ¿Será esa una noticia demasiado buena para ser cierta? ¿Habrá prevalecido al final la paciencia y la persistencia de quienes hemos luchado (y me incluyo con mucho orgullo) por demostrar que la idea de desarrollar el proyecto “Costa Serena” en ese lugar era algo mal concebido? ¿O habrá alguna otra razón que ninguno de nosotros conozcamos para la media vuelta?

Tal vez nunca se conozcan las respuestas a esas interrogantes (aunque dicen que en la vida, todo se sabe). Pero en lo que a mí se refiere, por lo menos puedo decir que cumplí con mi deber y mi conciencia está tranquila. ¡No hay más que decir!

Antes de seguir, por si a alguien le interesa, he aquí algunas referencias útiles en las que baso mis comentarios:

a. Manglares

Manglares. Unos Aspectos de su Ecología en Puerto Rico, por Barbara B. Cintrón y Gilberto Cintrón. San Juan, Puerto Rico: Oficina del Gobernador, Junta de Calidad Ambiental (1980).

b. Tortugas marinas e iluminación artificial

Coastal Roadway Lighting Manual. Preparado para la Florida Power & Light Company. Jensen Beach, FL: Ecological Associates, Inc. (1998).

Decline of the Sea Turtles: Causes and Prevention. Preparado por el Consejo Nacional de Investigación de los Estados Unidos (National Research Council). Washington, D.C.: National Academy Press (1990).

Understanding, Assessing, and Resolving Light-Pollution Problems on Sea Turtle Nesting Beaches. Second Edition, Revised. Por Blair E. Witherington y R. Erik Martin. FMRI Technical Report TR-2. St. Petersburg, FL: Florida Fish and Wildlife Conservation Commission, Florida Marine Research Institute (2000).

Bueno, y ahora vamos a otra cosa…

ESTA SEMANA (12–18 DE MARZO DE 2007): Le decimos de una actividad placentera que puede hacerse de muchas maneras diferentes… Y… Algo que no se ve todos los días: ¡un publicista tan generoso (¡las ganas!) como para ayudar a un ciego a recibir más limosnas!

Visite Sitio ‘Web’ de Luis Daniel Beltrán y oprima donde dice “Humor, según Luis Daniel Beltrán”.

¡Y vamos a dejar eso ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. ¡Hasta luego!

LDB