… pero algunos (somos) más iguales que otros

Cover of "Animal Farm: Centennial Edition...
Cover of Animal Farm: Centennial Edition

En su novela de 1945, “Rebelión en la granja” (Animal Farm), en la que relata cómo los animales de una granja se libran de la tiranía de los seres humanos—sólo para caer en otro tipo de tiranía y volverse a rebelar—, Eric Arthur Blair, mejor conocido como George Orwell (1903–1950), incluye esta frase que siempre me ha parecido curiosa (con mi traducción libre):

“All animals are equal, but some animals are more equal than others.”

(“Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros.”)

Según la fuente de la cita anterior,* se trata de una proclama hecha por los cerdos que controlan el gobierno de la granja, una vez expulsados de allí los humanos.  Pero no se trata de una cita hecha en el vacío: “es un comentario sobre la hipocresía de los gobiernos que proclaman la absoluta igualdad de sus ciudadanos, pero le dan poderes y privilegios a una elite pequeña” (mi traducción del comentario en la fuente citada).

Poderes y privilegios.  Parece que hay quien no puede vivir sin sus poderes y privilegios.

Me pregunto si es eso lo que describe la conducta de los miembros de la Asamblea Legislativa puertorriqueña, los que parecen haberse visto amenazados por una propuesta de reforma legislativa en la cual se buscaría eliminar el “per diem” (o lo que conocemos comúnmente como “la dieta”) que muchos de ellos cobran, sólo por presentarse a una sesión legislativa o a una vista de la comisión a la cual están asignados.  Sí, porque parece que estas personas se ven a sí mismas en un plano diferente al de los demás meros mortales, o sea, parece que se ven como “más iguales que otros”.  Y ésta es la clase de gente que se aferra a ciertos “derechos adquiridos”, en un abierto menosprecio a quienes no tenemos la misma facilidad que ellos tienen para alcanzar esos mismos “derechos” que se abrogan.

De paso, habrán visto en mi página biográfica que en varias ocasiones, he acudido como parte de la representación del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) a vistas legislativas sobre proyectos de ley que tienen que ver con nuestro ámbito de injerencia.  Tanto vistas en el Capitolio como inspecciones oculares.  Y por eso sé lo que es ver cómo un legislador se presenta a una vista para discutir un proyecto para la protección de un recurso de alto valor natural, firma la hoja de asistencia, escucha a los deponentes por un par de minutos y se va antes de terminada la vista.  Parecerá que el (la) legislador(a) no tenía interés en el tema para el que se citó la vista, después de todo, que sólo fue a “dar cara” por unos minutos, “para que no digan después”.  Y todo, por agenciarse el pago de “la dieta”.  Y mientras tanto, los que quedan son: el legislador que preside la comisión en cuestión y uno que otro legislador(a) que esté dispuesto(a) a hacer un “frente” (o a dar la impresión de que alguien más está escuchando lo que les decimos—suerte que por aquellos días los teléfonos inteligentes, las “tabletas”, los iPhone, iPod, iPad, i-de-coco, i-de-piña, i-de-esto-o-de-aquello-o-de-lo-otro… no eran tan comunes como para esconderse detrás de una jugadita de “solitario” o Tetris o de un status de Facebook… ¡siempre y cuando no los agarren en pifia!).

(Yo creo que me acabo de delatar porque de vez en cuando tomo mi teléfono móvil y echo mi jugadita de “solitario”… Ruborizado ¡pero sólo cuando estoy aburrido o necesito “hacer tiempo”!)

Pero si da vergüenza ajena ver cómo hay quien abusa de esos poderes y privilegios, más vergüenza da ver cómo se defienden a ultranza sus beneficiarios, és@s que pertenecen a esa “elite pequeña” que Orwell (Blair) denuncia a través de la cita de arriba.  Sólo díganle a ese (esa) legislador(a) que le habrán de quitar el pago de dieta o le reducirán el estipendio para el millaje que tiene que recorrer desde su residencia para llegar al Capitolio, y ciertamente se pondrá “como guabá pelú” (aunque que yo sepa, el guabá que normalmente se encuentra en las cuevas y cavernas, Phrynus longipes, nunca ha sido peludo ni es tan agresivo como lo pintan; es más, haga usted una búsqueda de “guabá” en Google y después me dice).

Puede ser que le digan, como hizo un par de semanas atrás una legisladora de la hoy minoría (PNP) con su “cara de lechuga”, que con US$7’300 00 mensuales no le da para vivir.  (Creo que vale la pena repetir la oración anterior:  “Puede ser que le digan, como hizo un par de semanas atrás una legisladora de la hoy minoría [PNP] con su ‘cara de lechuga’, que con US$7’300 00 mensuales no le da para vivir.”)  (¡Y sí, dije “mensuales”!)  Si es por ese estándar, entonces yo que apenas gano la mitad del sueldo de esa legisladora (no voy a dar la cifra exacta, pero es alrededor de US$3’700 00 mensuales) y tengo que afrontar muchos de los gastos mensuales de mi hogar (siendo el de la electricidad el más notorio), aparte de mis cuentas y otras deudas que arrastro, debo estar resignándome a morir de hambre mañana, como la “viuda de Sarepta”.**  ¡Qué sé yo!  Puede ser que una cantidad como la que gana cada mes la legisladora en cuestión no le dé para vivir una vida de lujos, como aquellos con los que quienes nos ganamos apenas la mitad de eso o menos sólo podríamos soñar.  Puede ser que para ella esos no sean suficientes poderes y privilegios que ostentar.  Puede ser que ella se sienta como que es más igual que los demás.***

O puede ser que eso sea un simple ejercicio en necedad.  Como el del legislador del mismo bando político (aunque también los del bando contrario, PPD, también son capaces de semejantes lindezas) que al salir a defender sus propios poderes y privilegios, queriendo decir otra cosa se le zafó que la mujer tradicionalmente se ocupa del cuidado de la familia y del hogar—y cuidado que de todos lados (hasta de la propia prensa) le cayeron chinches al “honorable” después de haber dicho las expresiones machistas que dijo.  Por supuesto, siempre está la defensa basada en que “mis expresiones fueron sacadas de contexto” (como siempre, “la culpa es de la prensa, no es mía”).  Pero para mí que es difícil esconder una necedad como esa.****

Definitivamente, parece que l@s cerd@s se han hecho con el gobierno de esta granja.  Un gobierno en el que se consideran por encima del resto de los animales.  En el que el bienestar y el progreso de los demás animales no les importa; sólo mantener sus poderes y privilegios.  En el que no son iguales con respecto a los otros… sino más iguales que los otros.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


* “all animals are equal, but some animals are more equal than others.” Dictionary.com. The American Heritage® New Dictionary of Cultural Literacy, Third Edition. Houghton Mifflin Company, 2005. http://dictionary.reference.com/browse/all animals are equal, but some animals are more equal than others (accessed: February 24, 2013).

** Por si acaso, el pasaje sobre la visita del profeta hebreo Elías a la viuda de Sarepta está en Primero de los Reyes 17: 8–24 (yo uso la versión Dios Habla Hoy, CELAM, 1983).  El pasaje me llama mucho la atención por la resignación de la viuda cuando Elías le pide agua y un pedazo de pan, y ella le responde que todo lo que tiene es un poco de harina y de aceite, y que estaba por cocinarlo para ella y para su hijo, y que comerían el pan y después morirían de hambre (eso está en el verso 12).  Es algo que de pensarlo me estremece mucho, pero esa es la realidad de los que apenas tienen poco con qué vivir.

*** Y ahora digo yo, tal vez mucha de esa gente es de la clase de elemento que desprecia todo aquello que pueda expandir su espíritu, como en el caso de los autores de las reseñas de libros en Amazon.com sobre los que escribí en otra ocasión, que tienen tanto de literatos como lo que yo tengo de doctor en física nuclear.  Burla  Pero ya eso es otra cosa.

**** OK, otra más: Siempre me viene a la mente esto cuando alguien se va hasta “home” y comete una necedad:

“El inteligente no hace alarde de su saber, pero el necio hace gala de su estupidez.” (Proverbios 12:23, también versión Dios Habla Hoy, CELAM, 1983)


LDB

Sirviendo a dos amos

Pentecostal Preacher
Image via Wikipedia

“«Ningún sirviente puede servir a dos amos; porque odiará a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y despreciará al otro.  No se puede servir a Dios y a las riquezas.»

“Los fariseos, que eran amigos del dinero, oyeron todo esto y se burlaron de Jesús.  Jesús les dijo: «Ustedes son los que se hacen pasar por buenos delante de la gente, pero Dios conoce sus corazones; pues lo que los hombres tienen por más elevado, Dios lo aborrece».”

(El Evangelio según San Lucas, capítulo 16, versos 13–15; citado de la versión Dios Habla Hoy.  México, D.F.: Sociedades Bíblicas Unidas, 1983).

Me pregunto qué harían muchas de nuestras figuras públicas de hoy en día si se vieran en una disyuntiva como ésa.  Tal vez se sentirían amenazadas, se sentirían que por más que traten de dar cara al mundo como supuesta gente de bien, alguien sabe cómo son cuando dan la espalda.

Puede ser que muchos de los que son rápidos para juzgar y para condenar las “fallas” de los demás—pero lentos para perdonar a quienes cometen esas “fallas”, lentos para solidarizarse con el ser humano que habita dentro de eso que llamamos “pecador (o pecadora)”—queden retratados en una afirmación como la que cito arriba.  Desde los jueces cuya ascensión responde a criterios ajenos a los méritos de su profesión (resumidos en lo que denominan, “la marejada del cambio” electoral), y que en esencia validan la acción violenta e inhumana contra una mujer cuya conducta no se atiene a las normas de su mundo perfecto; pasando por la persona que se apropia de un título que conlleva una mayor dignidad y humildad (¿he dicho “apóstol” yoooooooooo?), que invierte en autos lujosos y joyas—y hasta se construyen imperios—las “ofrendas” que le sacan a quienes la siguen, al tiempo que predican el “evangelio de la santa prosperidad”—y encima de eso, atribuye cualidades infernales a quienes no encajan dentro de su estrecho concepto de lo que es ser “hombre” o “mujer”; tal vez alcanzando al que en aras de una ideología supuestamente “bendecida por Dios” trastoca a su antojo la historia, las cosas que—gústele a quien le guste—sucedieron, que son parte de la vida de un pueblo, y la transforma en algo “neutral”, tal vez para borrar de la faz de la tierra su recuerdo, tal vez para creerse a sí mismos lo grandes que son.

No sé, pero de momento me recuerdo de aquel intento de chiste que hice en una entrada anterior, cuando escribí (citando entonces como ahora la versión Dios Habla Hoy)…

“Nos acaba de pasar por encima el día de los padres, y pensando en ello, quise plasmar en este mensaje un cuento que le escuché a un pastor bautista natural de mi pueblo…  Resulta que éste es un padre de los de ‘enántej’, que cada tarde ponía a su hijo a leerle la siguiente porción bíblica:

“«Hijos, obedezcan a sus padres por amor al Señor, porque esto es justo.  El primer mandamiento que contiene una promesa es éste: ‘Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y vivas una larga vida en la tierra’.»
(Efesios, capítulo 6, versos 1–3…)

“Hasta aquí todo iba bien… hasta que el hijo empezaba el verso que le sigue…

“«Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos…»
(Efesios, capítulo 6, verso 4…)*

“¡Y ahí era que el muy señor él mandaba a su hijo a que dejara de leer y se fuera a dormir!”


“ * El verso 4 completo lee así:

“Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino más bien críenlos con disciplina e instrúyanlos en el amor al Señor.”


Si alguno de es@s que mencioné arriba viene a decirme que habla de parte de Dios… lo siento mucho por ell@s, pero no se los voy a creer.  Tal vez porque sus corazones encierran otra cosa, porque guardan otro sentir que no es consecuente con la prédica de la paz y el amor, con el ideal de ayudar a quienes sufren, a quienes lloran, a quienes necesitan de nuestro apoyo y solidaridad.  Tal vez porque en realidad, son fieles a otro amo, que no es a quienes tanto dicen ser fieles.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.

LDB