Todos somos… ¿quién?

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English: San Juan Tramway down Ponce de León in Miramar, Santurce, Puerto Rico (Photo credit: Wikipedia)

Lo primero que escuché sobre el caso del joven publicista José Enrique Gómez Saladín fue como para darme algo de miedo.  Llevaba informado como “desaparecido” desde el jueves 29 de noviembre de 2012 (exactamente una semana después del Día de Acción de Gracias), y entre las primeras cosas que habían salido a relucir estaba el vía crucis que lo llevaría a retirar dinero de un cajero automático o máquina ATH, mientras un delincuente—su presunto secuestrador—se le mantenía detrás observándole para que no hiciera ningún truco que fuera a empeorar las cosas.  Dicen que en su rostro se notaba la desolación de no poder zafarse de eso, de saber que su tiempo en este mundo estaba contado, que en cualquier momento podría perder ese algo tan valioso que se aprecia de veras cuando se está en una situación difícil: la vida.

(Normalmente, esa clase de imagen me causa pesadillas, tan sólo de pensar en lo que debía estar pasando por la mente de la persona en ese momento aciago.  Tal vez será por eso que trato de evitar esa clase de imagen a toda costa.)

Y mientras sucedía eso, todo el mundo estaba en vilo, esperando por un milagro que lo devolviera a donde sus seres queridos, aun si fuera que se hubiese “perdido en el camino a su casa”.  Espera en la que mucha gente se solidarizó con el desaparecido, en la que mucha gente asumió otra identidad: #YoSoyJoseEnrique.  Espera y esperanza que en ese momento me parecieron un poco cuestionables, tal vez por tratarse de la profesión de este caballero: publicista.  Y les aclaro que digo esto porque yo me preguntaba entonces (aún sin conocer los detalles del caso) si la vida de un publicista tenía más valor que la del hijo o la hija de la empleada doméstica o de la conserje escolar o la de la empleada de un comedor escolar—también expuesta a ser objeto del desquicio de quien quiera privarl@ de su libertad por el dinero que le pueda sacar a un cajero automático—, como para desatar toda una ola de solidaridad que produjera el tan ansiado milagro.

Lo próximo fue saber que el ansiado milagro no se habría de dar nunca.  Saber que el joven había sido víctima de una trama en la que estaban involucrados individuos movidos por el vicio de la droga ilegal y por la prostitución.  Saber que después de retirar dinero de la máquina ATH su destino sería otro, un destino en el que sería agredido de muerte y dejado abandonado en lo que una vez fuera un campamento penal en Cayey, no muy lejos de donde empezó el drama final, en lo que se dice que es un foco de prostitución en Caguas.  Y ahí fue donde se empezó a caer la esperanza.  Donde la cruda realidad confesada por quienes habrían participado de su suplicio salió a la luz.  Donde una prostituta, una amiga de ésta y dos varones, todos ellos enviciados, atraparon su presa y le causaron su sufrimiento final, sólo por satisfacer su vicio sin más consideración.

Y ese golpe que nos dio la realidad fue muy duro y contundente.

Fue un golpe que nos llevó a despertar a una de esas realidades que nos empeñamos en no querer ver, por más que insiste en dejar ver su feo rostro: la de los focos de prostitución, como el lugar de Caguas al que me refería anteriormente (un sector de la calle José Padial), donde se practica la prostitución femenina y masculina.  (Que tal vez sea igual de peligroso que la zona entre las “paradas”* 15 y 18 en Santurce.)  Pero también destapó—sin proponérselo—una caja de Pandora, luego de que una conocida muñeca chismosa que ostenta a los cuatro vientos conducir el programa #1 de la televisión puertorriqueña… ¿he mencionado nombre yo?… editorializara y cuestionara la razón de que la víctima hubiera encontrado la muerte en las circunstancias en las que la encontró.  En el que a juicio de much@s de nosotr@s—y yo también me incluyo—fue el momento más inoportuno.  Un momento en el que—como diría una querida ex-compañera de trabajo que siguió hacia el ejercicio de la abogacía—la conocida muñeca chismosa juzgó y adjudicó, olvidando que hay heridas emocionales que todavía no habían sanado (o no han sanado para cuando escribo esto) y que siempre habrá un tiempo para saber el por qué, el cómo y el cuándo de lo que ocurrió.  Y eso, le guste o no, tiene consecuencias económicas para el medio en el cual se difunde su programa (WAPA-TV), ya que por más que el presidente de ese medio lo defienda,** en pocos días ha perdido pautas publicitarias importantes, de productos y servicios que parece que no quieren seguirse ensuciando las manos, invirtiendo en publicidad para un vehículo de odio y de desprecio.

(Aunque lo cierto es que de una persona que tal vez no resistiría el escrutinio que hice un tiempo atrás, al final de esta entrada, no podría esperarse algo positivo.  Máxime cuando es de l@s que por un lado echan bendiciones, pero por el otro buscan destruir a quien no se amolda a su mundo perfecto.  Un mundo en el que las cosas—gústele a quien le guste—no son “en blanco y negro”, o más bien, tienen demasiados tonos de gris.  Pero ya eso es otra cosa.)

Y aun si estuviéramos de acuerdo en que un hecho violento y trágico como éste no tenía razón de haber ocurrido, ese no era el momento para condenar a la víctima por infligirse su propio daño (¿no será acaso otra variación de “matar al mensajero por ser quien llevó la mala noticia”?).  Total, ya habrá tiempo para que las autoridades averigüen por qué la víctima fue a parar a este matadero, si hubo algún afán de parte de esta persona, de sentirse mejor que lo que estaba—a la vista del mundo, particularmente de sus amigos y compañeros que entendían conocerlo bien—, o si esta persona tenía alguna necesidad emocional no resuelta (y cuán apremiante era)… ya habrá tiempo para entender mejor lo que ocurrió.

Pero ya, como quien dice, lo hecho ya está hecho, particularmente el daño.  Y dondequiera que esté, el espíritu del joven publicista José Enrique Gómez Saladín estará observando con asombro el mundo terrenal que fue forzado a dejar, observando con asombro las trágicas consecuencias de lo que le sucedió.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y—por lo que más quieran en esta vida—pórtense bien.


* Para los que no conocen realmente la ciudad de San Juan, la designación “parada #” hace referencia a las paradas (creo que son alrededor de 40) que hacía un antiguo sistema de tren liviano o “trolley” que circulaba por San Juan—especialmente a lo largo del eje formado por las avenidas Manuel Fernández Juncos, Luis Muñoz Rivera y Juan Ponce de León, desde Santurce hasta Río Piedras Pueblo—a principios del Siglo 20.  Esa designación ha sobrevivido hasta nuestros días, y es usada principalmente por el sistema de transporte.

** Ésta no es la primera vez que el presidente de la televisora en cuestión, Sr. José Ramos, defiende el espacio televisivo en el que se hicieron las manifestaciones de la discordia.  Ya anteriormente tuvo que defenderlo cuando se levantó una protesta en torno al odio que la conocida muñeca chismosa destila en contra de las personas homosexuales, lesbianas, etc.  (O sea, los que otras personas con mentalidad similar llamarían “torcidos”.)  Ahora bien, me pregunto si esta defensa es por puro interés empresarial (y que conste, él tiene todo el derecho de defender a su empresa)… ¿o será que la conocida muñeca chismosa le tiene un precio a la cabeza del señor Ramos?  Es algo que debería dar de qué pensar.


LDB

KFCs Colonel Sanders: More Than Just a Fast-Food Icon – TIME

Le Colonel Sanders, fondateur de KFC aux envir...
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Ayer (15 de septiembre de 2010), mientras revisaba mis mensajes de email me tropecé con un artículo de la revista Time, cuyo autor, Josh Ozersky, comentaba que un 61% de los que contestaron una encuesta del periódico USA Today no tenían ni p…erra idea de quién es el viejito de aspecto bonachón dibujado en los “buckets” de pollo frito de la empresa de comida “rápida” (en buen español de Puerto Rico, “fast food“), Kentucky Fried Chicken (o “KFC“, como se la ha dado a llamar de un tiempo a esta parte).  Un dato que podría comprenderse si se considera que muchos de los que expresaron este fenomenal desconocimiento son jóvenes entre los 18 y los 25 años de edad.  Pero lo peor aún está por venir: Más de la mitad de los adultos jóvenes encuestados señalaron que el “viejito”… ¡había sido inventado por la propia compañía KFC!  (O sea, lo que en buen español puertorriqueño llamaríamos, un gimmick.)

Me imagino que los encuestadores deben haberle explicado a quienes dieron estas respuestas “inteligentes” que el “viejito” en cuestión era nada menos que Harland David Sanders (1890–1980), mejor conocido por el título honorario de “Coronel Sanders” y fundador de KFC.  (Por si no lo pueden asociar con la foto de arriba, en ésa el tendría unos 20 años de edad—o sea, que esa foto será como de hace 100 años al 2010.)  Por supuesto, que se le caiga la cara de vergüenza a estos encuestados en particular… ¡ya ésos son otros veinte pesos!

Sea como sea, el artículo de Time, además de aludir a la trayectoria del Coronel Sanders—desde que empezó a mercadear su famosa “receta original” de pollo frito al estilo de Kentucky, hasta el éxito comercial que ha tenido KFC y su dispersión a través del mundo, incluido Puerto Rico—, cuestiona el que alguna gente quiera creer cosas que no son ciertas (como lo de que la efigie del Coronel Sanders en los productos de KFC sea un gimmick publicitario).  Como lo señala Ozersky, una cosa es no conocer los acontecimientos ocurridos antes de que naciéramos (como bien se encargan de demostrarlo cada año nuestros amigos del Beloit College), pero otra cosa es que…

“Al no saber que Harland David Sanders fue un hombre que existió, que vivió una vida verdadera, la gente pierde de vista más de lo que se pueda imaginar.  Para empezar, el Coronel no era un barón de comida rápida que representaba a su compañía en la televisión, a la manera en la que Dave Thomas (un protegido de Sanders) lo hizo después.  Sanders era la imagen viviente de aquello que significó supuestamente su comida.  Su traje blanco no fue inventado por ningún comité de mercadeo; él lo vistió cada día y nunca fue visto en público en otra vestimenta por los últimos 20 años de su vida….  Fue un fracasado que había sido despedido de una docena de empleos antes de comenzar su restaurante…  Él manejaba un Cadillac con su rostro pintado a los lados antes que alguien supiera quién era, negociaba con los dueños de cafeterías venidas a menos para que usaran su receta y le dieran unos cinco centavos de comisión por cada pollo.  Él dormía en la parte de atrás de su carro y cerraba tratos con un apretón de manos….  Fue de hecho un Coronel de Kentucky, un título honorífico otorgado no por uno, sino por dos gobernadores…. (Y) merece ser recordado al menos por tener una existencia verificable.”
(Traducido y adaptado del artículo de Josh Ozersky citado en esta entrada.  Por cierto, en esta cita se hace referencia a Dave Thomas [1932–2002], el fundador de “Wendy’s”.)

El artículo añade que tras la muerte del Coronel Sanders, la casa que él ayudó a construir (o sea, KFC) parece haber ido en picada, como lo evidencian muchos de los esfuerzos por “reinventarse” a sí misma (incluida la adopción de las tres letras como el nombre con el que se le conoce en público hoy en día).  Esos esfuerzos no parecen haberle caído bien a muchos de los tenedores de esta franquicia, especialmente en el propio sur de los Estados Unidos, los cuales sienten que se ha perdido en el proceso la conexión entre lo que la empresa le vende al público y la visión de su fundador, una visión real, de una persona que existió en la realidad, de un Harland David Sanders que existió en la realidad.

Ciertamente, es preocupante que muchos estadounidenses no le den el debido reconocimiento a uno de los íconos de su cultura popular, un ícono fácilmente reconocido y apreciado en otros países del mundo.  Pero más preocupante—a mi entender—es que haya gente que quiera creer que figuras como el Coronel Sanders nunca existieron, que son una herramienta para el mercadeo de un producto.  A mí me parece que mucha de esta misma gente, si se enterara de la verdad, querría “matar al mensajero por ser el que trae la mala noticia”.  (Por cierto, un ejemplo reciente de esta posición lo dio alguien mediante un mensaje electrónico prejuiciado, en el que se acusaba al sitio investigativo, Snopes.com, de tener una agenda cargada a favor de la ideología liberal y de proteger al actual presidente estadounidense, Barack H. Obama, de las acusaciones—muchas de las cuales se ha demostrado que no son ciertas—de que no cualifica para su actual puesto por haber nacido supuestamente fuera de territorio estadounidense y por ser lo que llamaríamos, un “musulmán ‘de clóset‘”.  Lógicamente, Snopes.com ha tenido que defenderse de ésta y similares acusaciones, con datos firmes y contundentes.  Claro está, que las mentes estrechas que lanzan ese tipo de ataque recapaciten ante el llamado de voces más razonables… ya ésos son otros veinte pesos.)

Pero en fin, no me debería sorprender de una cultura que se alimenta del “aquí y ahora”.  De una cultura que idolatra a la “figura del momento”, hasta que la misma deja de serle de utilidad y otra pasa a ser la “figura del momento”.  De una cultura en la que quienes vinieron antes que nosotros, y que nos legaron aquellas cosas que nos han servido de bloques o ladrillos con los cuales construir la sociedad de hoy en día, o están completamente olvidados… o son un gimmick publicitario para venderle al mundo el pollo frito a la manera del sur de los Estados Unidos, con su “receta original”.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.  Hasta luego.

LDB

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KFCs Colonel Sanders: More Than Just a Fast-Food Icon – TIME.

Es cuestion del contexto

¡Saludos, mi gente!

Yo pensaba que para hoy no tendría nada interesante que comentar.  Sin embargo, no hice más que abrir mi copia del periódico ayer (sábado 20) para enterarme de una expresión que me dejó algo preocupado, sobre todo si lo que refleja es la mentalidad que rige las actuaciones de los altos mandos en el gobierno puertorriqueño—ya sea que el poder lo ejerza el PPD o el PNP (¡a mí me da igual, ambos son lo mismo!).

Continuaremos trabajando con ustedes y confiamos que el sector privado se tiene que sentir que es dueño de Puerto Rico y es dueño de este proceso, y que nosotros le respondemos a ustedes y que ustedes nos tienen que decir cuando lo hacemos mal para que nosotros sepamos cómo tenemos que mejorar….  En Puerto Rico, la mayoría debe de establecer en qué dirección es que Puerto Rico va a ir y la mayoría son ustedes, no son los que están tratando de prevenir que Puerto Rico pueda echar hacia adelante, que pueda cambiar, que pueda transformarse, que pueda crecer.

(Énfasis añadido por mí con toda intención, y ahora verán por qué.)

Resulta que estas expresiones las hizo el Hon. José Pérez Riera, Secretario de Desarrollo Económico y Comercio de Puerto Rico, al dirigirse el viernes 19 de junio de 2009 ante la convención anual que la Cámara de Comercio de Puerto Rico realizó en Fajardo—según citado por la agencia Associated Press en El Nuevo Día, Primera Hora y El Vocero.  Y lo primero que vino a mi mente fue algo así como “este señor no puede estar hablando en serio”.  Tal vez él habría cometido uno de esos reveladores deslices de la lengua.  Pero no, la noticia indicaba claramente—a menos que alguien venga a decirme que “lo citaron mal”, que “sacaron sus expresiones fuera de contexto”, “la prensa, siempre la prensa” (y poco faltaría para decir que los de la prensa son “los malos de la película”… aunque yo siempre insisto en que no todos los periodistas son hermanitas de la caridad, pero eso es otro tema)—que el señor Pérez Riera había dicho eso que se le atribuye.

Y ahí es cuando me pregunto si esto no le da validez a las recientes acciones gubernamentales, en las que “el resto de nosotros” parece llevar las de perder.  Por complacer a “los dueños de Puerto Rico”, ¿se está anulando un modelo de desarrollo comunitario que busca librar del “mantengo” y la dependencia económica a los menos privilegiados?  (Ah, y vean mi comentario—con fecha del 21 de junio de 2009—a la entrada Cuando tenga la tierra, sobre cómo los legisladores se salieron con la suya y aprobaron los dos proyectos que anulan de facto el Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña.)  Por complacer a “los dueños de Puerto Rico”, ¿se estará aprobando legislación para una supuesta “reforma” del proceso de permisos para desarrollo,* que impone una carga tan onerosa sobre quienes protestan cuando un desarrollo representa una amenaza para su medio ambiente, así como para su bienestar individual y el de la comunidad?  Por complacer a “los dueños de Puerto Rico”, ¿se procura atajar un problema de finanzas públicas, para el que nunca hubo la voluntad de evitar que el mismo llegara al punto en el que está hoy en día, mediante el despido “voluntariamente involuntario” de empleados públicos (independientemente de las circunstancias—legales e ilegales—en las que algunos de esos empleados públicos advinieron a sus puestos) y la disminución de presupuestos en áreas que al gobierno le parece que no son rentables?

(* ¡Ah!  Y aprovecho aquí para criticar el que en este proceso se suele utilizar el término “permisología” para describir el trámite de los permisos para desarrollo.  Para empezar, en estos momentos no encontrarán esa palabra en el diccionario de la Real Academia Española, RAE—o por lo menos, en su versión en línea; si se llega a incluir en el futuro, ya eso es otra cosa.  Además de que el término supone un significado distinto al que se le da por ahí—que sería algo así como “el estudio científico de los permisos”, ya que “-logía” proviene del griego logos.  Pero sobre todo… ¡ése es un soberano disparate!  ¡Eso no pare más!)

Y entonces, ¿qué puede implicar una expresión como la que hizo este funcionario?  Que a quienes se debe el gobierno no es a sus ciudadanos, sino a quienes tienen el poder económico.  Que Puerto Rico no le pertenece a sus ciudadanos, a los que el gobierno está llamado a servir y proteger, sino a un grupo de intereses afluentes, a los que el gobierno le rinde pleitesía y cuyo bienestar está por encima del de quienes no tienen ese privilegio.  Que quienes tienen el poder económico son “los buenos”, mientras que los sectores pobres y marginados que defienden sus derechos son “los malos de la película”.  Es más, creo estar oyendo un eco de algo que comenté en mi entrada anterior…

Pueden sugerir lo que se les ocurra, cualquier cosa, y yo cumpliré con hacer el ejercicio de “escucharlos”, pero los míos son los que mandan aquí y ya la suerte está echada.

(Esta vez añadí el énfasis intencionalmente, a tono con la entrada de hoy.)

Lógicamente, una lindeza como ésta no podía quedarse sin recibir una reacción de quienes la escucharon, principalmente en ánimo de que se rectificara esa visión del sector privado como el “dueño” de Puerto Rico.  Algo a lo que ciertamente no ayudaron las expresiones del gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño Bruset, quien no quiso entrar directamente en lo que dijo su subalterno y en lugar de eso prefirió darle una vuelta al tema:

Somos todos dueños de Puerto Rico.  Esto no excluye a unos y otros…  Todos somos dueños de Puerto Rico, los cuatro millones de puertorriqueños….

Creo que tenemos que ponerlo en el contexto correcto, que todos somos dueños de Puerto Rico, los cuatro millones de puertorriqueños.  Eso incluye al sector privado, que tiene el 80 por ciento de los empleos de Puerto Rico.

Hon. Luis G. Fortuño Bruset, Gobernador
(otra vez, énfasis añadido con toda intención)

¡O sea, que el funcionario no dijo lo que el resto de los meros mortales creyó que el dijo!  O si lo dijo, no se le entendió “correctamente”, no se pusieron sus palabras “en el contexto correcto”.  (¿Por culpa de la prensa?  ¿Por culpa del mensajero que sólo trae malas noticias y por eso hay que eliminarlo?)  ¡Ay, bendito!  Ténganle pena al pobrecito, es un incomprendido…

(Eso sí, no esperen a que el funcionario salga de súbito entonando el Incomprendido como lo hacía el recordado “Sonero Mayor”, Ismael Rivera… ¡sospecho que él no querrá bajar a ese nivel!)

(Es más, véanlo cantar Incomprendido… ¡al Rey Maelo, por supuesto! Vía YouTube.)

Pero así es como están las cosas últimamente.  En una suerte de negación de una realidad: Puerto Rico nos pertenece a todos y todas: ricos y pobres, hombres y mujeres, niños y jóvenes y adultos y ancianos, familias tradicionales y familias “torcidas” (como el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, llamó a las familias que no siguen el molde tradicional, y ustedes saben a lo que me refiero), santos y pecadores por igual.  Y que todos y todas, en una u otra medida, ponemos de nuestra parte para enfrentar los retos de la vida, para echar el país hacia adelante.  Pero para algunas personas, sobre todo en las esferas del poder, eso no está “en el contexto correcto”…

Y en ese contexto, ¡vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

LDB

Y El Alcalde Se Puso Como Guabá Pelú

Homeless in Amsterdam
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Hola, mi gente. ¡Esto es lo que está pasando!

Gracias al sitio ‘web’ de Planetizen.org, acabo de tener acceso a un informe que está dando un poco de qué hablar en estos días. Se trata de un informe de la Coalición Nacional para los Desamparados (NCH), en el cual se detallan las medidas que las grandes zonas metropolitanas en jurisdicción estadounidense toman para tratar el grave problema social de los deambulantes, y cómo muchas de esas medidas criminalizan la pobreza y el desamparo. Lo que más nos interesa de esto es que San Juan, Puerto Rico… ¡aparece octava entre las ciudades que más criminalizan el desamparo y a los deambulantes!

¡ASÍ COMO LO ESTÁN LEYENDO!

Para no entrar en muchos detalles, y dejar que sean mis lectores quienes juzguen por sí mismos, el siguiente es el enlace al documento (en formato PDF, y ustedes saben lo que eso significa):

http://www.nationalhomeless.org/publications/crimreport/report.pdf

(Busquen en particular las páginas 24, 33 y 142 del documento, para que lo vean con sus propios ojos.)

OK, vamos bien hasta ahí, ¿no?

Pues bien, sucede que la sola mención de San Juan dentro de esa “honrosa” lista ha sido suficiente para que el alcalde de San Juan, Jorge A. Santini-Padilla, se altere y haga una polémica innecesaria con el asunto, al punto de exhibirse en actividades en las que pone a algunos desamparados aparentemente rescatados de la calle a defender su gestión (lo que no debe sorprender de un líder puramente político, como el alcalde implicado). Pero lo más que me llama la atención de esto, y lo que me parece a mí más deplorable, es que en lugar de sentarse a discutir el informe y a elaborar estrategias que permitan mitigar este problema, el alcalde critica negativamente a los preparadores y promotores del informe, uno de los cuales dirige un centro de ayuda a desamparados en el barrio Santurce de San Juan.

Yo me pregunto: ponerse como el proverbial “guabá pelú” (o sea, en posición de ataque)* y “atacar al mensajero por ser el que trae las malas noticias”, ¿es ésta la manera en la que se atiende un problema social de la gravedad del desamparo y la pobreza extrema? ¿Por qué hacer del asunto un tema de campaña política? ¿Para qué? ¿Para realzar una imagen política de “yo soy el gran supermacho aquí”?

COMO MUCHAS OTRAS COSAS, ESO NO LE HACE BIEN A NADIE… ¡ABSOLUTAMENTE A NADIE!

Bueno, los dejo de momento. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

* Por cierto, el guabá es un animal más o menos emparentado con las arañas, y que suele encontrarse en las cuevas calizas en Puerto Rico. Se le ha dado una fama (a mi juicio, inmerecida) al guabá como una araña agresiva, cuando en realidad sólo ataca si tiene que defenderse (y para ello, con lo que cuenta es con un par de espinas en la parte frontal de su cuerpo). En todo caso, la frase popular “se puso como guabá pelú” significa que la persona se ha puesto agresiva, lo que no necesariamente es cierto del animalito al que nos referimos. ¿OK?

LDB

Bueno, Se Acabo el Guiso Olimpico

Saludos,

Esta semana que acaba de pasar se podría decir que fue un poco loca. Tal vez hayan oído decir que un dirigente sindical puertorriqueño hizo una advertencia hace un par de semanas, de que de no accederse a los reclamos de su unión “correrá la sangre”. Pues sí, el presidente del gremio que agrupa a los trabajadores de la corporación pública que tiene a su cargo el suministro de agua potable en Puerto Rico insinuó que sus protestas en contra del patrono por una serie de situaciones, incluido un cambio en el plan de salud de los unionados, sería de magnitud tal que el gobierno se vería obligado a aplacarlas de manera violenta (y no hay que tener “dos dedos de frente” para entender a qué se refiere… pero por si acaso, a la intervención de los agentes antimotines de la policía). Este “preclaro”, “prístino y efervescente” líder obrero incluso fue más allá, hasta a decir que con tal de paralizar el país se proponía intervenir en Plaza Las Américas y en el Aeropuerto Internacional de San Juan…

(Eso sí, un par de días después de esas expresiones, el individuo le dijo a la prensa local que “no dijo lo que dijo”. O sea, otro caso en el que hay que “matar al mensajero” porque trajo la mala noticia… ¡Qué mucho se aprende de los políticos!)

En este último punto, los actuales propietarios del país (y fuera de Puerto Rico creo que saben bien a quiénes me refiero) dijeron algo así como hold it right there! El caso es que el local de la sindical (casualmente, ubicado frente a donde yo estuve el día anterior recibiendo un adiestramiento en sistemas de información geográfica) recibió el jueves 26 una “visita de cortesía” del FBI, toda vez que el aeropuerto está bajo la jurisdicción estadounidense. (Y como están las cosas desde lo del 9/11/2001, ellos no quieren tomarse ningún riesgo, creo yo.) Por supuesto, no todo el mundo (excepto los ambiguos de siempre) ha mirado esta intervención con buenos ojos. Pero al final, esto pudiera ser una muestra adicional (si alguien la quería) de por qué el fragor del momento nos hace decir cosas que a la larga nos meten en aguas calientes.

En otras palabras, be careful with what you wish for

A otra cosa… Al escribir esto, acaban de concluir las Olimpiadas de Atenas 2004 (las mismas que Puerto Rico quiso celebrar y por su empeño de querer hacer las cosas más allá de su proporción no lo logró). Sigo creyendo que lo más memorable de todo será el triunfo de Puerto Rico sobre el mal llamado dream team estadounidense en la jornada inicial del baloncesto. De eso todavía se está hablando. Aunque en este momento también se habla de que una de nuestras atletas de pista y campo dio positivo en un control de dopaje. Puede que haya algún iluso que crea que cosas como esa no suceden en el atletismo puertorriqueño… pero lamentablemente, ¡esas cosas pasan! Y hay que saberlas aceptar y trabajar con ellas, y ayudar a la persona que haya incurrido en esa falta antideportiva a superar ese trago amargo. Eso sí diría mucho más de nosotros, los puertorriqueños.

En fin, vamos a lo que ustedes esperan…

ESTA SEMANA (2004-34): Un niño sorprende a su papá en una movida indecente y quiere contárselo a todo el mundo… Más otro caso de padres que le dan un mal ejemplo a sus hijos… Un ama de casa nos da su testimonio sobre una conocida marca de detergente… Si usted toma Levitra™ porque no puede… ¡ejem!…, tenga mucho cuidado con los efectos secundarios… Y… Cómo hacer que la policía acuda cuando en verdad se la necesita.

NUEVO EN LA PÁGINA DE 2000: Un trabajador de la construcción acude a su médico por un problema de estreñimiento.

(Obviamente, ya saben dónde buscar todo esto: http://espanol.geocities.com/luisdaniel101/humor/index.htm.)

¡ÚLTIMA HORA! No hago más que levantarme en la mañana de hoy (8/29/2004) y lo primero es que me entero que a nuestro buen amigo… NOT!… el actor (y hoy presidiario) Osvaldo Ríos lo atraparon ayer en un encuentro demasiado cordial… más bien apasionado… ¡con su abogada de Miami! (¿Otra candidata a servir de pera de boxear?) Sí, amigas y amigos, según la información que escuché por radio, la susodicha abogada fue a visitar a Ríos ayer a la prisión donde está recluido por 3 meses, y se dice que el encuentro privado fue algo más que un simple intercambio entre abogada y cliente. El caso es que las autoridades se percataron de la movida y tuvieron que separarlos (ni que fuera un clinch como en el boxeo), con el saldo de que ya él no podrá recibir visitas privadas.

La pregunta que yo me hago entonces es: ¿No sería que Osvaldo estaba tratando de practicar sus destrezas histriónicas, por si logra salir a tiempo para retomar su personaje en “La Cabra Loca”… ¡perdón!… Ángel Rebelde? Como dicen, “destreza que no se practica, se pierde”…

Bueno, creo que hoy “me boté” escribiendo. Pero antes de irme, quisiera dedicar unas líneas a un acontecimiento que ocurrió esta semana en Estados Unidos. Se trata del fallecimiento de la Dra. Elisabeth Kübler-Ross a los 78 años de edad. Para los que no se acuerdan, ella fue la siquiatra nacida en Suiza (presumo que en 1926, ya que ninguna referencia en la Internet indica exactamente si nació en ese año o en 1925) que propulsó todo un nuevo cuerpo teórico sobre la muerte y el morir (como reza el título de su obra más conocida, On Death and Dying, de 1969). De ahí surge su concepto de las 5 etapas del dolor (negación, negociación, ira, depresión y aceptación). Ella fue quien le enseñó al mundo a aceptar la muerte como un hecho de la vida, como lo refleja la siguiente cita:

Death is simply a shedding of the physical body like the butterfly shedding its cocoon. It is a transition to a higher state of consciousness where you continue to perceive, to understand, to laugh, and to be able to grow.

Buen viaje, doctora…

Hasta la próxima semana (o antes, si necesario). Cuídense mucho. Bye!

LDB