Ignorancia legítima

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William Todd Akin, member of the United States House of Representatives. (Photo credit: Wikipedia)

Amigas y amigos, mi gente: ¿Alguien tiene la bondad de explicarme si existe una manera legítima para hacer un daño?

Ya sea que tengamos o no un sistema de creencias establecido como parte de nuestra formación como seres humanos más o menos completos y complejos—algunos más completos y complejos que otros, pero ya eso es otra historia—, tod@s tenemos que estar de acuerdo en que no se justifica, bajo ningún concepto, hacer ningún tipo de daño, el que sea, contra otros seres humanos, contra otras formas de vida con las que convivimos, aun contra el propio medio ambiente en el que llevamos esa convivencia.

Y ciertamente se justifica menos hacerle daño a otra persona—principalmente a una mujer—cuando ese daño se hace con el propósito de satisfacer violentamente un impulso, una necesidad biológica que tenemos todos los seres humanos, sin excepción.  Peor aún, cuando esa misma forma de satisfacción violenta de ese impulso deja huellas difíciles de borrar en la persona que es objeto de la agresión.  Huellas que acompañarán a la víctima por el resto de su vida.

Habiendo hecho constar esto, a mí—como a prácticamente todo el mundo (tal vez con una que otra excepción)—me parecen chocantes las expresiones vertidas por el congresista Todd Akin (Republicano por el estado de Missouri), sobre lo que el llamaría una violación “legítima” (o “auténtica” o “justificada”, según quien traduzca la nota periodística sobre ese tema) y los supuestos efectos de la misma en el cuerpo de la mujer que la sufre.  Para quienes tengan una atención que dure tanto como la de un pececillo dorado en una pecera, cito las expresiones de la discordia (por las cuales el congresista Akin se disculpó ulteriormente), en el contexto de que la convención de su partido se efectúa la semana entrante en (“of all cities“) Tampa, Florida:

“The latest uproar began when Republican Congressman Todd Akin, who is running for a Senate seat from Missouri, set off an explosion with his response to a radio interviewer’s question about abortion rights for rape victims.

“‘It seems to me, first of all, from what I understand from doctors, that’s really rare.  If it’s a legitimate rape, the female body has ways to try to shut that whole thing down,’ said Akin, who, like Ryan, opposes abortion even in cases of rape and incest.”

(“El más reciente escándalo comenzó cuando el congresista republicano Todd Akin, quien aspira a un escaño en el Senado por Missouri, provocó una explosión con su respuesta a la pregunta de un entrevistador de la radio sobre el derecho al aborto para las víctimas de violación.

“‘A mí me parece, en primer lugar, por lo que entiendo de los médicos, que es realmente raro.  Si se trata de una violación legítima, el cuerpo femenino tiene formas para tratar de eliminar todo eso’, dijo Akin, quien, como Ryan, se opone al aborto incluso en casos de violación e incesto.”)

(Fuente: Todd Akin rape remarks highlight divide in GOP over abortion, Christian Science Monitor, 23 de agosto de 2012.  El énfasis completamente intencional es mío.  “Ryan” se refiere aquí al virtual candidato vicepresidencial—al momento de yo escribir esta entrada—, el congresista Paul Ryan, Republicano por el estado de Wisconsin.)

Leo la cita anterior y me pregunto varias cosas.  Por ejemplo, ¿a qué médicos habrá consultado el congresista Akin sobre las consecuencias de una agresión sexual en el cuerpo de la mujer que la sufre?  Me imagino que no habrán sido médicos generalistas o “del campo”, de los que todavía hacen visitas a domicilio—y aunque usted no lo crea, de esos quedan todavía.  Aunque en el peor de los casos—y por razones en las que no creo prudente entrar aquí—yo espero que tampoco hayan sido otorrinolaringólogos.  (Repitan despacio conmigo: o-to-rri-no-la-rin-gó-lo-gos…  OK, si eso no les funciona, llámenlos “ENT” y sanseacabó.)

¿Con qué base los médicos a los que él consultó pueden decir que el riesgo de embarazo en una mujer víctima de agresión sexual (que presumo es lo que se está discutiendo en esa cita) es “realmente raro”?  ¿Será que tienen a la mano estudios clínicos que aseguren de manera objetiva y estadísticamente probable que ese riesgo sea raro?  Si es así—aunque la medicina nunca fue mi área de especialización en biología—, me encantaría ver algún día esa clase de estudio.

Pero más importante aún es esto: ¿con qué base—o como algun@s dirán, con qué cara—el congresista Akin puede afirmar que el cuerpo de la mujer puede repeler esa agresión, puede contraatacar el material genético que en su violento frenesí le está introduciendo el agresor, para impedir que ese material fertilice uno de sus óvulos y desarrolle una nueva vida, la de un ser que no tuvo la culpa de venir al mundo en las circunstancias en las que vino?  Digo, a mí se me ocurre pensar que con un intelecto así de genial, el congresista Akin podría ser un excelente candidato al Premio Nobel de Biología… si no fuera porque como escribí en una ocasión anterior, no existe tal cosa como eso.  Pero bueno, no está de más soñar…

Muchísimo peor aún: ¿a qué se refería el congresista Akin con “a legitimate rape”, “una violación legítima”?  Vuelvo a tomar la pregunta que hice al comienzo de la entrada: ¿cuándo una agresión sexual ha sido o es legítima para este señor?  A lo mejor, a él se le debe haber ocurrido la idea de una confrontación de las que se ven en las películas y teleseries del Viejo Oeste estadounidense, en las que dos hombres se enfrentan entre sí en una presunta igualdad de condiciones, cada uno cuadrado frente al otro, sacando al mismo tiempo sus revólveres para dispararse el uno al otro… y el uno matando al otro “en buena lid”.  En otras palabras, una “pelea justa”, un “fair fight”.

Pero para quienes han vivido esa experiencia, la derrota que significa la agresión, la humillación, el verse despojada de aquello que más se estima… ésa no es una “pelea justa”.

Tal vez le haría un bien al congresista Akin—aunque yo dudo que él tenga la voluntad para hacerlo—leer la carta abierta que le escribe Eve Ensler en respuesta a sus disparates.  Sí, ella misma, la autora de “Los Monólogos de la [CENSURADO]”.  (Y me tendrán que disculpar si lo escribo así, porque sucede que para los Republicanos estadounidenses como el congresista Akin, es una blasfemia que se digan en público palabras como “vagina”…  ¡Huy, se me zafó eso!  I’m sorry!  Ruborizado )

“Como sobreviviente de una violación, repaso una y otra vez en mi cabeza sus recientes declaraciones, aquellas en las que afirma haberse confundido al decir que las mujeres no se embarazan como resultado de una violación legítima y que esas declaraciones fueron pronunciadas ‘sin pensar’.

[…]

“Usted empleó la expresión ‘violación legítima’, implicando así la existencia de ‘violaciones ilegítimas’.  Permítame explicarle el impacto que eso tiene en las mentes, los corazones y las almas de los millones de mujeres en este mundo que han sido víctimas de violación.  El supuesto que subyace a sus dichos es que no es posible tomar en serio a las mujeres ni las experiencias que padecen, que la manera en que entienden la violación ha de ser ponderada por alguna especie de autoridad superior que conoce mejor el tema.  Este supuesto deslegitimiza, minimiza y trivializa el horror, la invasión y la profanación que viven las víctimas, y las hace sentirse tan solas e impotentes como en el momento de ser violadas.

[…]

“Ahora pretende convencernos de que se confundió al decir que nadie se puede embarazar tras una violación ‘legítima’.  ¿De veras cree que el semen eyaculado en una violación es distinto del semen eyaculado en una relación de amor?  ¿Cree que durante la violación ocurre alguna especie de misterio religioso y el esperma se autodestruye gracias a la malignidad de la que es vehículo?  ¿O lo que quería implicar es que las mujeres y sus cuerpos tienen de alguna forma la responsabilidad de rechazar el semen eyaculado en una violación legítima, estigmatizando nuevamente a las víctimas?”

Tomado de: Carta abierta de Eve Ensler a Todd Akin, por Eve Ensler (traducido por Atenea Acevedo), Rebelion.org, 23 de agosto de 2012.  (Versión original: Dear Mr. Akin: I want you to imagine…, por Eve Ensler, Huffington Post, 20 de agosto de 2012.)

Y aunque técnicamente hay cosas en las que personalmente no estoy de acuerdo con Ms. Ensler (como el aborto en general), me parece que ella acierta a describir el desacierto de las expresiones del congresista Akin y las implicaciones de ese desacierto.

Pero francamente, no es mucho lo que se puede esperar hoy en día de muchas de las personas, hombres y mujeres, que se abrazan a la carrera política.  Y esto es cierto en los Estados Unidos, en Puerto Rico, en cualquier parte del mundo.  Personas que por quererse destacar en la cotidianidad pública, por querer que la gente hable de ell@s—en la calle, en los pasillos de la oficina, en la cafetería o en el restaurante, en la sala de espera del consultorio médico, donde sea, para bien o para mal—se sacan de la manga algún disparate y hacen gala de su ignorancia.  (Y si alguien sabe cómo lucirse, es la famosa senadora y otrora “modelo y talento actoral”, Evelyn Lissette Vázquez Nieves, PNP-Mayagüez/Aguadilla)  Puede ser que en algunos casos quieran dejar ver su mala fe cuando las cosas no salen como sus expectativas le decían que iban a salir las cosas.  Como eso de decir, por poner un ejemplo, que la derrota de la propuesta enmienda constitucional para restringir el derecho a la fianza obedeció a que los capos, los “bichotes”, el dueño del “punto”, todos ellos o alguno de ellos, pagaron a los electores para votar contra la propuesta enmienda, como si fuera algo sacado de la vida del capo colombiano Pablo Escobar.

Es más, ahora se me ocurre pensar que tengo otro punto de acuerdo con la carta abierta de Ms. Ensler sobre los señalamientos del congresista Akin:

“Aclaración: lo que hizo no fue despacharse a la ligera una especie de comentario desenfadado, sino una declaración por demás concreta e ignorante que evidencia su falta de conciencia respecto de lo que significa haber sufrido una violación….  Acaso lo que revelan sus palabras sea aún más terrorífico: nos obsequian una ventana a la psique del GOP.”

Tomado de la versión en español de la carta anteriormente citada.  “GOP” es una referencia al Partido Republicano estadounidense, el “Grand Old Party“.

Sí, yo creo que Ms. Ensler tiene razón; es algo que mete miedo, mucho miedo.  Y la idea de que ése sea un atisbo a la mentalidad general de una organización con todo el poder que tiene un partido político—se llame Republicano o Demócrata, PNP o PPD, como sea que se llame—, mete más miedo aún.

Y ese miedo, hay que combatirlo.  ¿Cómo?  Asumiendo una actitud que conlleve valentía y honradez, que conlleve responder honestamente a los retos de la vida, de manera seria, sensata y razonada.  Una actitud que no tenga como su “faro” la ignorancia y el prejuicio.  Y sobre todo, una actitud que busque la paz y el bienestar de tod@s, así como el bienestar propio.

Es más, creo que voy a dedicarle al congresista Todd Akin uno de mis cierres favoritos (con todo y el énfasis—intencional, como siempre):

Si usted no tiene la valentía ni la honradez de responder a los reclamos anteriores… ¡entonces CÁLLESE LA BOCA y deje vivir en paz a estas personas, y búsquese la paz para SU propia vida!  (Ah, y si se siente que con esto le estoy ‘faltando el respeto’… ¡lo siento mucho, pero no venga a exigirme a mí un respeto que usted parece no tener por los demás—y creo que tampoco por usted mismo!)

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

Soy Luis Daniel Beltrán, y legítima, auténtica y justificadamente… ¡yo apruebo esta entrada! Pulgar hacia arriba

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Hoy es un buen día para…

Sunrise at San Vito Lo Capo, Sicily (Italy)
Sunrise at San Vito Lo Capo, Sicily (Italy) (Photo credit: Wikipedia)

“Hoy es un buen día para…”

Esa es una frase interesante.  Implica que el de hoy es un día favorable para hacer eso que queremos hacer ya, o que hemos querido hacer por mucho tiempo.  Un día en el que todos los elementos parecen unirse para favorecer la realización de las tareas del hogar, la salida a la playa o al parque o al cine o a tomarse un helado o una taza de café junto a nuestra familia o nuestras amistades, o para planear ese viaje que queremos darnos en crucero por el Caribe, o en avión a visitar a nuestra gente “de la banda allá” o a explorar otros países, otras culturas, otros mundos distintos al nuestro.

Lamentablemente, para quienes tienen sus propios intereses en mente y a quienes no les entra el concepto de la responsabilidad que deben tener para con el resto de nosotros, también es un buen día.  Un buen día para despojar a los demás de aquello que se ganaron trabajando honestamente.  Un buen día para imponerle “respeto” a la persona a quien se pretende despojar de ese bien, para hacer valer ese “respeto” por la fuerza del plomo y la pólvora (será porque así le es más fácil, según su limitada mentalidad).  Un buen día para huir con aires de triunfo, botín en mano, sintiéndose como el rey del mundo, mientras queda atrás quien se negó a rendirle pleitesía, muerto o esperando el final de la agonía.

(Aparte: me pregunto si eso mismo era lo que pasaba por la mente del presunto asesino de 12 personas que habían ido inocentemente a ver el estreno de la más reciente película de Batman, la medianoche del 20 de julio de 2012 en Aurora, estado de Colorado.  Que tenía que imponerles “respeto” a fuerza de gas lacrimógeno, plomo y pólvora.)

O también puede ser un buen día para decirle arrogantemente al resto del mundo que les importa tres carajos lo que piense el resto del mundo y mostrarle “el dedo malo”, que ellos son “los que mandan” y que mejor no se metan con ellos, ni siquiera para defender el honor de una chica en medio de una fiesta juvenil (si se merecía—o no—que le defiendan su honor, ya eso es otra cosa).

(Posiblemente también les importará tres carajos que los utilicen como gancho publicitario para una causa política—como la del referendo previsto para el mes próximo, en el que se propone enmendar la constitución de Puerto Rico para limitar el derecho a fianza a los acusados de ciertos tipos de delito violento—, pero ya eso es asunto de políticos oportunistas que le otorgan el derecho al voto a los confinados, y que no se pueden quejar después cuando éstos les pasan la cuenta.  Total, para eso están los demás…)

Pero tal vez éstos no son los únicos para quienes es un buen día.  Porque también es un buen día para quienes salieron a realizar una encomienda encargada por quienes confían confiaban (aunque me sospecho que aún confían) en ell@s, y en lugar de eso deciden hacer otra cosa.  Un buen día para proponer medidas que además de limitar los derechos de los ciudadanos—como cualquier profesional que conoce del tema lo puede ver, hasta en la oscuridad de la noche—no deben ni de considerarse, si se va a confiar en la discreción de los jueces para poderlas implantar.  (Y esa misma discreción judicial, como ya hemos visto en ocasiones anteriores como ésta, ésta o ésta, ha traído resultados bastante funestos.)

Un buen día para crear una legislación que me favorezca en la adquisición de una propiedad (digamos, una casa) a través de un programa de ayuda a quienes no tienen ni el acceso ni los privilegios que tiene un político, mientras que a esas personas que no tienen ni ese acceso ni esos privilegios se les hace difícil conseguir una vivienda que no cueste más de los US$150’000 que se piden como un incómodo “mínimo” (habiendo por ahí tanta vivienda disponible para la venta… ¡comenzando en los “bajos” US$400’000!).

Un buen día para aprovechar ilegalmente los servicios públicos como electricidad y acueducto y conectarlos a un comité político del candidato a la alcaldía de algún municipio, para después salir a la calle a gritarle al mundo que eso no es nada ilegal—digo, a menos que no sea un Juan del Pueblo cualquiera, o una comunidad pobre como Villas del Sol, porque si no… ¡que se cuiden!

Parecería que hoy es un buen día para muchas cosas negativas y destructivas.  Pero, ¿no debería ser hoy un buen día para cosas positivas y constructivas?  ¿Y que debería haber más de estas últimas que de aquéllas?  Tal vez debemos comenzar por ponernos de pie tod@s l@s que creemos en la capacidad del ser humano para mejorar su situación.  Tal vez debemos comenzar a pensar y actuar nosotr@s mism@s, y dar los pasos que nos ayuden que ayuden a mejorar nuestra situación colectiva, especialmente en lo que ello ayude a mejorar la vida de quienes más sufren los embates de la injusticia.

Y tal vez esos pasos no sean lo que algunas personas de limitada perspectiva—especialmente quienes creen que la dádiva monetaria federal lo resuelve todo—desearían ver.  Pero no creo que haya más alternativa.

Y eso tal vez inquiete a algunas personas más, especialmente para quienes la lealtad a un partido o un ideal—ya sea noble o burdo—sea lo que le da su razón de ser en la vida, su savia vital.  Y esas personas deben saber desde ya que no tendrán ni la ilusión de un descanso tranquilo, porque esos días de gozar de impunidad mientras que el resto de nosotros paga caro los platos que ellos han estado rompiendo por varias décadas—y aún los rompen—se acabarán tarde o temprano.  (Y ahora me digo yo, ¿será por eso que nuestros pseudolíderes quieren que se apruebe un nuevo código penal que castigue—hasta con 3 años de cárcel—a quienes bien o mal osen interrumpir las “sagradas” funciones de una Asamblea Legislativa que ha tirado su prestigio y su respeto propio a la basura?  ¡Lo que hace la irracionalidad y el miedo!  ¡Lo que hacen el servilismo y el culto a la partidocracia!  Pero allá ell@s con su conciencia… ¡si la tienen!)

Definitivamente, hoy es un buen día para pensar en las cosas que evidentemente andan mal—muy mal—malísimo—terriblemente mal—y buscar la manera de corregirlas, de buscar hacer el bien.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

Soy Luis Daniel Beltrán… ¡y yo apruebo esta entrada!  Pulgar hacia arriba

Los que van a morir te saludan… ¡o no!

"Thousands gather at the Subtreasury Buil...
Image via Wikipedia

“«Ave, Caesar, morituri te salutant» (trad. lit. «Salud, César, los que van a morir te saludan»).”

Según las fuentes que cita Wikipedia, este saludo se atribuye generalmente a los gladiadores en la antigua Roma, quienes lo pronunciaban antes de sus combates en el Coliseo.  Sin embargo, según el historiador y biógrafo romano Gaio Suetonio Tranquilo [¿70?–¿126?], mejor conocido como Suetonio, el saludo fue pronunciado más bien por un grupo de criminales condenados a morir en simulacros de combates navales presenciados por el emperador Claudio—y el saludo iba dirigido a éste, al que se referirían como «imperator», y no al César.

Yo no sé qué piensen ustedes, amigas y amigos, mi gente.  Pero para mí, una frase como la que encabeza la entrada de hoy implica un sentido de sacrificio, de valor ante una situación tan adversa, de la que sólo se tienen dos opciones para salir: vencer o caer vencid@, luchar o morir.  Significa reconocer la necesidad de vencer todos los obstáculos para poder sobrevivir, y hacerle saber a quien coloca todos esos obstáculos que se está dispuesto a dar ese sacrificio—o como lo dicen hoy en día, “dar la milla extra”.  Para mí es como decir, “Mira: ¡Aquí estoy yo!  Tírame con todo lo que tengas, que estoy dispuesto a enfrentarlo, aunque tenga que morir en el proceso.”

¡No!  No se asusten: morir (en su sentido literal) no está entre mis planes en este momento—como no lo está en los planes ni en la mente de nadie que salga a la calle a buscarse el pan de cada día, o a “hacer lo suyo”, muy a pesar de quienes salen a la calle con otra cosa en sus planes, con intención de hacer lo que a su manera es “lo suyo”.  Más bien, pensé en ese saludo como en un grito de lucha en contra de muchas de las injusticias que venimos presenciando últimamente.  Desde la incompetencia manifiesta en muchos de nuestros pseudolíderes (¡cuánto tiempo hacía que no utilizaba esa palabra en este blog!) políticos, algunos de los cuales se comportan más como “títeres de caserío” (y pido disculpas si ofendo con ello a la gente de los caseríos—más bien, la buena gente de los caseríos y las áreas pobres y marginadas, que son muchos más), pasando por el miedo a que se descubran sus chanchullos y traqueteos financieros (al oponerse a que se reanude la divulgación de las finanzas y pagos de impuestos de muchos de ellos, luego de que un nuevo “Código Electoral para el Siglo 21” eliminara ese requerimiento)—y con ello, que se sepa que a Fulano “le regalaron” un automóvil lujoso o que a Zutana le “saldaron” en un par de años una hipoteca residencial de las de a 30 años (¡sabrá Dios con qué dinero!)—, hasta las consecuencias de esa incompetencia: asesinatos hasta a plena luz del día, aumento en los casos de violencia de todo tipo (especialmente conyugal y familiar), un trasiego de drogas que nadie parece atreverse a detener, serios problemas de salud física y mental, una economía en decadencia y que no da señas de recuperarse… de veras, ¿quieren que siga?

Me pregunto si tal vez sea necesario recordarle a quienes juegan (y yo no creo que haya otra manera de decirlo que no sea ésa) con el diario vivir de la gente, como si fueran peones de ajedrez, que tienen una responsabilidad social que han desatendido por muchos años.

Y no me sorprendería que un día de éstos surja algún evento que lleve a manifestar el descontento de los puertorriqueños con la manera en la que se han estado haciendo las cosas.  Total, eso es lo que está ocurriendo mientras escribo esto, con las manifestaciones de indignación colectiva conocidas genéricamente como “Occupy Wall Street, tal vez inspiradas en muchos de los movimientos de “indignados” en Europa y en los países árabes.  (Vía Wikipedia: en inglés, en español.)  Y le duela a quien le duela, e independientemente del contexto, el enojo colectivo (y por consiguiente, la indignación) tiene mucho poder para cambiar las cosas.  Y a quienes les caiga el sayo, les convendría mucho ponérselo.

Por supuesto, si los blancos o “tarjetas” de ese enojo e indignación hacen caso… ya eso es otra cosa.  Tal vez estén tan ensimismados dentro de su propio universo, tan enajenados de la realidad del mundo en el que—les guste o no—les ha tocado vivir, y hasta de su propia realidad.

Por cierto, según Suetonio, Claudio habría contestado el saludo de sus combatientes con «Aut non», o sea, «O no». ¿Será que él tenía tanta confianza en los combatientes como para esperar que éstos no murieran en pleno ejercicio? ¿O estaría tan desconectado de la realidad que estaba por presenciar? ¡Quién soy yo para saber eso!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

Que no calle el cantor

Our Facundo

“Si se calla el cantor calla la vida,
porque la vida, la vida misma es todo un canto.
Si se calla el cantor, muere de espanto
la esperanza, la luz y la alegría.

“Si se calla el cantor se quedan solos
los humildes gorriones de los diarios.
Los obreros del puerto se persignan:
quién habrá de luchar por sus salarios.

(HABLADO:
‘Que ha de ser de la vida si el que canta
no levanta su voz en las tribunas
por el que sufre, por el que no hay
ninguna razón que lo condene a andar sin manta’.)

“Si se calla el cantor muere la rosa.
De qué sirve la rosa sin el canto.
Debe el canto ser luz sobre los campos,
iluminando siempre a los de abajo.

“Que no calle el cantor porque el silencio
cobarde apaña la maldad que oprime.
No saben los cantores de agachadas:
No callarán jamás de frente al crimen.

(HABLADO:
‘Que se levanten todas las banderas
cuando el cantor se plante con su grito.
Que mil guitarras desangren en la noche
una inmortal canción al infinito’.)

“Si se calla el cantor . . . calla la vida.”

(“Si se calla el cantor”, por Horacio Guarany)

Amigas y amigos, mi gente: Escribo esto apenas 6 horas después de enterarme y todavía estoy atónito (o como decimos en buen puertorriqueño, “en shock”).  Atónito.  Sorprendido de ver de lo que son capaces algunos supuestos seres humanos cuando quieren acallar las voces que no les gusta oír, las que nos dicen las verdades en la cara, las que nos recuerdan cuál es nuestra verdadera naturaleza y cómo la hemos ido corrompiendo a plazos cómodos.

Pero ésa es la realidad, nos guste o no.  Y la realidad es que hoy (9 de julio de 2011), América Latina perdió a una de sus grandes voces, la voz del cantautor argentino, Facundo Cabral.  Una voz que no se dedicó a “lamerle el ojo” a las clases pudientes de nuestros países latinoamericanos, sino que le cantó a los de abajo, a quienes sienten y padecen, a quienes sufren el hambre y la miseria, a quienes sueñan con un futuro donde no hayan injusticias.  Y ésa también es la realidad, nos guste o no (sobre todo, porque también nos afecta aquí, en Puerto Rico).

¿Y cómo fue que lo perdimos?  De la peor manera posible (digo, a menos que hayan maneras mucho peores que no conocemos): asesinado vil y cobardemente en medio de una emboscada, mientras se dirigía al aeropuerto internacional de Ciudad de Guatemala.

¿Quién o quiénes lo asesinaron?  Mientras escribo esto no se sabe.  Pero a mí no me cabe la menor duda de que quienes nos arrebataron esa voz son unos COBARDES.  Seres sin escrúpulos.  Seres sin dignidad.

¿Con qué propósito lo mataron?  ¿Será para acallar una voz cuyo único pecado fue alzarse en contra de la injusticia social?  ¿Será por seguir los dictados de alguien que nunca le tuvo simpatía, que nunca comulgó con su prédica de justicia social?

Pero más importante aún: ¿Creerán sus asesinos—o quien (quienes) los haya (hayan) enviado a cometer tan terrible hazaña, que al matar su cuerpo físico han matado su espíritu, que han callado su voz para siempre?  ¿Que le han hecho un favor al resto de la humanidad, al librarla de ese “estorbo”, de ese “comunista”, de ese “izquierdoso”?

(Y probablemente eso mismo es lo que sienten—en secreto—algunas figuras de mi país que piensan de esa manera, aunque públicamente los veamos “rasgarse las vestiduras” ante esta noticia…  No nos llamemos a engaño.)

Francamente, yo creo que quienes se atienen a la línea de “hacerle ese favor a la humanidad” no toleran a quienes les cuestionen su modelo de “paz a fuerza de miedo” (que como ya cité en alguna ocasión a Melody Beattie, una paz así no es paz), no aceptan que haya gente que tenga la esperanza de un mundo más justo.  (Es más, ahora me doy cuenta de por qué Gil (the Jenius) Schmidt los describe excelentemente bien a unos y a otros en una entrada reciente de su blog—que personalmente, se las recomiendo aunque esté escrita en inglés.)  Y para ser sincero con ustedes, esa clase de persona se equivoca.  Porque mientras haya un asomo de injusticia en el mundo, siempre habrá quien alce su voz en defensa de quienes sufran esa injusticia.  Mientras haya desigualdad en este mundo, siempre habrá quien alce su voz para denunciarla y para procurar que se corrija esa desigualdad.

En otras palabras, a quienes creen que con el asesinato de don Facundo Cabral, se ha callado el cantor… lamento decirles que se equivocan completamente.  PUNTO.

Así que desde aquí, desde mi “Puerto Rico” = “Puerto Pobre” que también siente y padece por nuestros hermanos latinoamericanos: ¡Buen viaje, don Facundo Cabral!  Éste no fue el día de tu muerte, sino el día en que naciste para la eternidad.

¡Que así sea!

LDB

El último al que querrán enfrentarse

U.S. Marshal Multi-Agency Team Member with Sei...
Image via Wikipedia

“I’m that man.  Matt Dillon, United States Marshal.  The first man they look for and the last they want to meet.  It’s a chancy job, and it makes a man watchful… and a little lonely.”

(Yo soy ese hombre.  Matt Dillon, Alguacil de los Estados Unidos.  El primer hombre al que buscan y el último al que querrán enfrentarse.  Éste es un trabajo arriesgado, que hace que un hombre sea cauteloso… y un poco solitario.)

Con estas palabras (que me he tomado la libertad de traducir), cada semana durante unos nueve años (1952–1961), la profunda voz del actor estadounidense William Conrad (a quien much@s de l@s de mi generación recordamos mejor como el obeso investigador privado “Cannon”) dejaba establecido quién imponía la ley y el orden en el Dodge City de la década de 1870, en la versión radial del drama del viejo oeste, “Gunsmoke” (cuya versión televisiva se conoce popularmente en el mundo hispanoparlante como “La Ley del Revólver”).  Dejaba establecido quién se estará enfrentando a “malvivientes y asesinos”, quién buscará detener “la violencia que se movió hacia el oeste” (como la señalaba el narrador en el preámbulo a la cita de arriba), al paso de una nación estadounidense que apenas estaba en sus años de formación.

El caso es que estas palabras me vinieron a la mente, luego de haber oído mencionar (para después corroborarlo en la prensa escrita) que el hoy superintendente de la Policía de Puerto Rico y ex-agente del FBI (¿no será más bien, “agente del FBI en destaque”?), José Figueroa Sancha, le dijo a comienzos de esta semana a los “expertos en los dimes y diretes, broncas y bolletes que pasan como análisis y noticias” (y cuando miren las etiquetas o tags de esta entrada, sabrán a quienes me refiero), cuando éstos le preguntaron si él pensaba renunciar, en vista de que la ola delictiva no está dando señas de que va a poderse contener:

“… ahora es que les estoy dando más duro a los criminales, ahora es que los tengo temblando.”

Francamente, yo no podría acusar al funcionario de querer “canalizar” a uno de los héroes de mi niñez, o por lo menos de tener una baja autoestima (aunque entiendo que—contrario a la percepción general—hay criminales que tienen una autoestima… bueno, casi igual de alta que la de él, pero ya ésos son otros veinte pesos).  Y aún cuando parece que el propio superintendente trata de esconder sus propios miedos e inseguridades mediante ciertas decisiones administrativas (como lo reseña esta nota publicada en 2009 en el sitio web de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico [ASPPRO]), un@ no podría decir lo contrario luego de escuchar esas expresiones.

De hecho, una cosa que me llama mucho la atención es que siempre que es el Partido Nuevo Progresista (PNP) el que asume la gobernación de Puerto Rico, algunos de sus funcionarios en posiciones sensitivas relacionadas con la seguridad pública tienden a… ¿cómo lo digo?… a mostrar una confianza extremada en sus capacidades.  (¿O será que las administraciones del Partido Popular Democrático—PPD—han soñado con hacer lo mismo, pero son un poco más tímidas?)  Tal fue el caso en una ocasión cuando la que administró el sistema correccional boricua entre 1997 y 2000, la Lcda. Zoé Laboy Alvarado (hoy abogada en la práctica privada), se presentó a un centro de detención luego de una redada contra una organización de tráfico de drogas, uniformada como para ir a una batalla (¡y ya yo quisiera verla en Irak o en Afganistán!), para increpar públicamente al principal sospechoso de narcotráfico y salir de allí como si nada, oliendo a rosas (calco de la frase idiomática en inglés, “to come up smelling like roses”).  Y todo eso fue frente a las cámaras de los periodistas, o sea, un espectáculo para consumo público.

Y yo me imagino que si muchos años después, el superintendente Figueroa Sancha estaba “canalizando” al “Alguacil Dillon” (y a todo esto, ¿dónde están “Chester” y “Festus” cuando hacen más falta?), probablemente en su momento la funcionaria en cuestión estaba “canalizando” a “McGarrett”, el de “Hawaii Five-0” (la versión original, que conste)Tal vez con el propósito de demostrar quién mandaba entonces… ¡o no!

Y mientras tanto, sigue la vida de día en día, con los ríos de papel y tinta—o su equivalente digital de ceros y unos—que nos relatan los robos, los asaltos, los escalamientos, los asesinatos—hasta por delincuentes que tienen el atrevimiento de pasar por policías, como sucedió aquí en Juncos hace apenas un par de semanas—y, para completar (o será para no quedarnos atrás, ahora que en los Estados Unidos el fenómeno se está dando a conocer de un tiempo a esta parte), abusos contra los estudiantes del sistema escolar, de eso que se conoce como el acoso o “bullying”.  Un fenómeno que casi le cuesta la vida a un niño de 9 años de edad, estudiante de cuarto grado de escuela elemental, tras ser agredido el 27 de octubre de 2010 por cuatro niños estudiantes del sexto grado de escuela elemental. Pero que además de los golpes físicos, que hicieron que él estuviera en cuidado intensivo por varias semanas, ciertamente lo va a dejar con golpes emocionales, que le seguirán por el resto de sus días.

Y entonces, cuando ocurren cosas como éstas, ¿dónde están l@s que irresponsablemente “roncan de guapos”?  ¿Estarán dispuest@s a ponerse de frente contra l@s que acosan a quienes les parecen más débiles, porque creen que así van a fortalecer su propia autoestima (por favor, acuérdense de lo que anoté arriba)?  ¿Estarán dispuest@s a enfrentarse al dueño del “punto”, o al que le suple a éste la droga que destruye a nuestra juventud, o al cobarde que a la menor provocación le entra a golpes a su pareja (o le hace cosas aún peores), o al poderoso que abusa de su poder e influencia y le niega a la comunidad toda oportunidad de mejorar las condiciones de su vida?  En serio, ¿estarán dispuest@s a infundirles el miedo a quienes se apartan de la ley?

O más bien, ¿no será que ell@s proyectan sus propios miedos, queriendo pasar por lo que no son, creyendo que sus acciones no les traerán consecuencias?  Sinceramente, amigas y amigos, eso sí que da miedo.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.

LDB