¿Qué tal si cortamos el hijo y le damos una mitad a cada madre?

King Solomon, Russian icon from first quarter ...
King Solomon, Russian icon from first quarter of 18th cen. (Photo credit: Wikipedia)

Y ahora resulta que el vigilante vecinal salió bien parado.  Ahora resulta que se puede disparar a matar, “en defensa propia”, a un adolescente armado de una bolsita de dulces y una lata de té helado, y eso queda impune.

Pues sí, yo también estoy asombrado con lo que ocurrió el sábado 13 de julio de 2013 en Sanford, Florida (EE.UU.), al final del proceso judicial generado por los trágicos eventos a los que dediqué una entrada en su momento.  En esa fecha, un jurado compuesto por seis mujeres determinó que George Zimmerman—a quien me refería cuando escribí que “según se dice, habría aspirado en algún momento a ser un policía, para lo que por X o Y razón no cualificó y se tuvo que conformar con el premio de consolación de ser un ‘vigilante vecinal’”—no era culpable de lo que también describí entonces como

“… la muerte—algun@s dirán, ‘el asesinato’—de un adolescente dentro de una comunidad ‘cerrada’, de esas comunidades con ‘acceso controlado’ que tanto vemos por acá de un tiempo a esta parte (y que [exactamente dos años y dos días a la fecha de la entrada en cuestión] escribí en este blog que no son todo lo seguras que dicen ser)…”

Y ciertamente, la muerte de Trayvon Martin—el adolescente de 17 años que andaba “armado” únicamente con una bolsita de dulces y una lata de té helado que había comprado en una tienda unos minutos antes—dentro de una comunidad “cerrada” supuestamente segura, quedó validada por medio de ese veredicto de las seis jurados.

Y con ello quedan validados el “rush” de adrenalina que Zimmerman sentiría al ver un “sospechoso” que merodeaba por su comunidad; el juicio previo que lo llevó a especular que por ser negro y por andar vestido de abrigo (remera) con capucha y llevar las manos en los bolsillos, “el cabrón ése” el muchacho no se traía nada bueno entre manos; el menosprecio a la cautela que debe tener una operación de vigilancia vecinal, de no asumir funciones policiales (y mientras escribo la de hoy, cotejo que la página que cito al final de esa entrada y que contiene esa cautela todavía está ahí—es cuestión de leer y entender); la desconsideración para con los operadores de emergencia “911”, que ya deben estar cansados de que que los importunen con comentarios de que el sospechoso no se traía nada bueno entre manos, y que—por mucho—tienen mejores cosas que hacer que estarle aconsejando que no ejerza como lo que no es y se vaya detrás del “sospechoso”; la confrontación física con el “sospechoso”; el uso de un arma de fuego oculta contra el “sospechoso”; matar de un balazo al “sospechoso”… cualquiera que sea “el sospechoso”.

Y la verdad es que la forma en la que se manejó todo el proceso ha dejado un mar de dudas.  Un ministerio público que creía tener un caso sólido contra el vigilante vecinal (incluidas algunas pruebas que, alegadamente, no le dejaron presentar, como la grabación con el comentario malsonante de que el muchacho no se traía nada bueno entre manos); una defensa que—aparte de algunos destellos de arrogancia y reto a la autoridad e intentos de caer en gracia—aprovechó hábilmente las debilidades del caso del ministerio público; testigos no presenciales (porque lamentablemente, no pareció haber alguien que hubiera visto exactamente lo que pasó esa noche—y no estamos hablando aquí del asesinato de un chamaquito tecato en un caserío de los de aquí, porque por defecto o “default”, ahí nadie vio nada ni oyó nada) cuyos relatos pueden ser puestos “patas arriba” ante el más mínimo escrutinio.

E incluso dos madres que reclaman que su hijo respectivo es el que grita pidiendo auxilio en los segundos conducentes al desenlace trágico, al escuchar la misma grabación de la llamada al “911” de una vecina cercana al lugar donde el mismo estaba por ocurrir.*  Eso sí que me dejó perplejo.  ¿Cómo es que dos mujeres completamente diferentes digan que la voz en la grabación es la de su hijo?  Una de las dos tenía que estar mintiendo ante el tribunal—algo que debería saber que acarrea consecuencias legales graves.  Pero entonces, ¿qué gana una madre con mentir de esa manera en un tribunal sobre su hijo?  Peor aún: lo que pienso que debe ser la respuesta no me agrada en lo absoluto.

Es más: esto me hace preguntarme qué hubiera sucedido si el Rey Salomón de tiempos del Antiguo Testamento hubiera presidido este juicio.  Además de que no hubiera habido un jurado “que dañara la cosa”, creo que tal vez Salomón hubiera propuesto cortar a Zimmerman en dos mitades y darle una mitad a cada madre, aunque no creo que ninguna de las dos—especialmente la madre del occiso Trayvon Martin (“¡vizne Jesús!”)—hubiera estado muy a gusto con una cosa como esa.**  Pero bueno, soñar no cuesta nada…

Pero lo peor es que lo que yo anticipaba la última vez que escribí sobre este tema se está dando nuevamente.

“La verdad es que el debate que se ha originado por causa de tan lamentable incidente es una cosa tan sensitiva.  Es una herida bastante profunda que se vuelve a abrir en la piel de una sociedad como la estadounidense, que tiene que cargar con el peso de un pasado de discrimen y racismo, de la creencia en la supuesta inferioridad de unos grupos sociales con respecto a otros, que criminaliza a esos grupos supuestamente ‘inferiores’ y que ha resultado en consecuencias muy trágicas.…  [E]sa herida corre el riesgo de abrirse aún más, según aumenten los esfuerzos por revivir el prejuicio, por avivar la llama del odio entre grupos y entre clases sociales, por matizar la convivencia entre todos los miembros de esa sociedad sobre la base de la ‘percepción razonable’, de la mera sospecha de que el que dice ser mi prójimo no es lo que aparenta ser.

“Francamente, esa no es la manera de llevar una vida en comunidad.  Pero así es como se está viviendo hoy en día (queramos o no).”

Y si alguien quería prueba adicional de que así se está viviendo hoy en día, solamente hay que considerar la molestia que sintieron algunos atorrantes (y por lo pronto, esa es la palabra que les cae) cuando Marquito Muñiz, el que fuera esposo de Juanita “from the block” López (a quienes ya vimos en acción aquí, acá y acullá), tuvo la “osadía” de cantar “God Bless America” en las ceremonias previas al Juego de Estrellas del Béisbol de Grandes Ligas, edición de 2013.  Y muchos de esos atorrantes estaban empeñados en querer “deportarlo” de vuelta a su país de origen—por supuesto, a menos que el gobierno federal estadounidense tenga un acuerdo de extradición con… ¡Manhattan!

Y para que conste: ni Marquito Muñiz ni Juanita “from the block” López son santos de mi devoción (por si algun@ de ustedes no se había dado cuenta de por qué no me refiero a ellos como Marc Anthony y Jennifer López, respectivamente; y sí, Muñiz es el apellido de pila de Marquito).  Sin embargo, tratar de manera hostil a Marquito por atreverse a tocar con su voz y su innegable estilo uno de los principales símbolos patrios estadounidenses, me parece que es injusto y que pone en evidencia lo que es la gente con la mentalidad que describí en la segunda cita arriba.

Y tal vez, mientras prevalezca la gente con esa clase de mentalidad en la sociedad estadounidense—y ¿por qué no?, en nuestra propia sociedad puertorriqueña (como expuse en el ítem número 3 de las “sacadas de dedo” que nos hacen a diario)—, tendremos más envalentonamientos, más confrontaciones innecesarias, más tragedias.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


* Aquí tengo que hacer una salvedad: cuando escribí la entrada del año pasado sobre el caso, lo que se decía del mismo en ese momento implicaba que el pedido de auxilio que se escuchaba en la grabación era de parte del adolescente ulteriormente occiso.  Sin embargo, al no haber testigos presenciales del incidente, se creó durante el juicio la duda de que hubiera sido ésa la voz que se escuchó, en lugar de la del victimario, a quien aparentemente la víctima estaba golpeando contra el pavimento.  Así que pido que me disculpen si juzgué la situación de manera incorrecta, a la luz de lo que se ha dicho desde entonces.

** Por si acaso, me estoy refiriendo al relato bíblico en el Primer Libro de los Reyes, capítulo 3, versos 16–28 (La Biblia, versión “Dios Habla Hoy”, CELAM, 1983).


LDB

Episodio 301: De permisos, despidos y el surgimiento de una estrella

¡Saludos, amigas y amigos, donde quiera que estén!

Les doy la bienvenida al inicio oficial del cuarto centenar de entradas de mi blog….  O por lo menos, a la entrada de hoy la voy a tener como la número 301 desde que inicié esta fase de mi blog (en Blogger.com) en mayo de 2004.  (Cinco años… ¡como pasa el tiempo!)  Y es así, si consideramos que como administrador de mi blog he tenido que eliminar una que otra entrada por X o Y razón (y si fuera por eso, la entrada de hoy sería en realidad… no sé… la número 306 o la 308).  Pero no hay mal que por bien no venga, si eso me ayuda a dedicar este blog, más hacia las cosas de las que me interesa escribir, las cosas que a mí me preocupan, que a cosas sobre las que al mirar hacia atrás veo que no tiene sentido escribirlas.  Y mientras pueda seguirlo haciendo—y yo pienso seguirlo haciendo, y con mucho gusto—, ése será el camino a seguir.  Así que les doy las gracias a todos ustedes, mi gente, por permitirme llegar hasta aquí.

Pero ya basta de esta digresión.  El caso es que esta semana han saltado a la luz tres situaciones que creo que voy a tener que comentar aquí, así que voy a tratar de que esto quede tan short and sweet como me sea posible.  Así que… ¡vamo’ al mambo!

1) Y seguimos de bofetada en bofetada: Los proyectos legislativos de la nueva ley de permisos

Y empiezo en la misma línea con la que cerré la entrada anterior, cuando mencioné las demandas estratégicas contra la participación pública (SLAPP) de las que tanto se ha abusado en los Estados Unidos.  Junto con los proyectos de ley que pretenden (a la larga) privar de sus tierras a las ocho comunidades circundantes al Caño Martín Peña, otro par de proyectos presentados en ambos hemiciclos legislativos están causando bastante furor: el Proyecto del Senado 880 y el Proyecto de la Cámara 1649.  Ambos proyectos pretenden crear la “Ley para la Reestructuración y Unificación del Proceso de Evaluación y Otorgamiento de Permisos”, con el fin de agilizar y mejorar el proceso por medio del cual se otorgan los permisos de desarrollo en Puerto Rico.  Me imagino que ello responde a una queja—que a mi entender, es casi tan vieja como el frío—de los sectores desarrollistas del país, sobre lo lento y complicado del otorgamiento de permisos para el desarrollo en Puerto Rico y lo que ello representa en términos de los costos en los que tienen que incurrir y de la “competitividad” de Puerto Rico para la inversión en el desarrollo.  (¿No se les parece eso a la excusa que tuvo en su momento el que fuera el vicepresidente de los EE.UU., L. Danforth “Dan” Quayle, para echar por tierra todo lo que se había logrado allí en el terreno medioambiental?)  Ambos proyectos conllevan transformar la Administración de Reglamentos y Permisos (ARPE) en una nueva agencia que se conocería como la Oficina de Gerencia de Permisos (OGPE), y crear las siguientes figuras y oficinas relacionadas: el “Profesional Autorizado”, los “Gerentes de Permisos” y “Oficiales de Permisos”, el “Inspector General de Permisos” (con su oficina correspondiente), la “Junta de Apelaciones de Permisos”…

(¡Sí!  Ya sé que los estoy mareando…)

Sin embargo, para no hacer esta entrada más larga de lo que creo que me va a salir de todos modos, hay un aspecto que parece enlazar bastante bien con las triquiñuelas legales como la que mencioné la vez pasada.  Por ejemplo, se le da a la agencia a crearse—y al “Profesional Autorizado” (que por lo general será un ingeniero, un arquitecto o un inspector)—la facultad de tomar determinaciones finales (o sea, definitivas) sobre las solicitudes de endoso o permiso ante su atención.  Se presume la certeza de las “determinaciones finales” favorables a los permisos solicitados, al punto de que…

El descubrimiento de un error de hecho o de derecho en el otorgamiento de un permiso o recomendación favorable expedido por la Oficina de Gerencia y por un Profesional Autorizado, luego de finalizada la construcción de una obra al amparo de los mismos y obtenido el permiso de uso para la misma, no conllevará la revocación del permiso ni la destrucción de la obra.  Disponiéndose que las disposiciones de este párrafo no crearán un precedente reclamable por terceros ajenos a la propiedad objeto del permiso.

Artículo 9.10, tanto del Proyecto de la Cámara 1649 como del Proyecto del Senado 880 (énfasis añadido intencionalmente).

Con esto, parece que se quiere evitar la ola de protestas que han surgido contra proyectos como Paseo Caribe, cuyos permisos están todavía en tela de juicio.  Pero esto no es lo único.  Cualquier parte afectada por una de estas “determinaciones finales” puede solicitar un recurso de apelación ante la Junta Apelativa, dentro de los 30 días laborables siguientes a la notificación de dicha determinación.  Sin embargo, para procurar la suspensión de una “determinación final”…

En dicha petición, el apelante deberá demostrar claramente cuáles los daños irreparables que sufrirá de no concederse la suspensión solicitada y prestará una fianza equivalente al estimado de las costas y daños en que pueda incurrir o que pueda sufrir la parte apelada de concederse dicha solicitud….  La mencionada fianza no será requerida al Estado Libre Asociado de Puerto Rico, sus municipios, agencias o instrumentalidades ni a ninguno de sus funcionarios en su carácter oficial.

Artículo 12.3, tanto del Proyecto de la Cámara 1649 como del Proyecto del Senado 880 (de nuevo, énfasis añadido intencionalmente).

O sea, que tras de que como apelante tengo que demostrar los daños que le está haciendo una obra (objeto de una “determinación final favorable”) a mi comunidad, ¿tengo yo que pagarle a la parte apelada por los “daños” que sufrirá si no se lleva a cabo la misma?  ¿Y qué tal si el monto de la fianza equivale al costo diario de las labores en la obra de la parte apelada?  Peor aún, ¿tendrá una comunidad de escasos recursos—por más conscientes y organizados que estén sus residentes—los recursos para enfrentarse a un desarrollador poderoso cuyo proyecto sea una amenaza contra su bienestar?  ¿Será ésta una estrategia similar a la de las demandas SLAPP, para “mandar a callar” a las comunidades pobres y someterlas a un régimen de marginación y dependencia de las dádivas gubernamentales?

Personalmente, yo me resisto a creer que ésa sea la intención detrás de proyectos legislativos como éstos y como los que mencioné en mi entrada anterior.  Más aún, me resisto a creer que esa injusticia se pueda sostener.

2) Y la recuperación económica… ¿a’onde e’tá?

Después de las renuncias “involuntariamente voluntarias” de empleados públicos en Puerto Rico, ha llegado el momento para los despidos “voluntariamente involuntarios”.  Y éstos ya comenzaron a notificarse el pasado viernes, 29 de mayo de 2009.  Como ya dije anteriormente, con estos movimientos el gobierno de Puerto Rico espera ponerse en camino de la “recuperación” económica y de la disminución de tamaño y agilización de las agencias y servicios públicos.

Lógicamente, mi lugar de trabajo no ha sido la excepción, y ya se ha iniciado el despido de varios de los empleados irregulares, transitorios y por contrato que fueron reclutados en años recientes.  (Y aun si alguno de ellos fue reclutado en violación a la ley que prohíbe reclutar personal en el gobierno pocos meses antes de las elecciones, debe quedar claro que no es su culpa.)  Y eso es algo que me tiene un tanto apenado, porque muchos de los que se nos van de esta manera son jóvenes de cuyo talento y dedicación he sido testigo, sobre todo en la evaluación de solicitudes de endosos para desarrollos y en el área de informática.  Debe ser que en este momento siento lo que los especialistas estadounidenses en conducta humana denominan como “la culpa del sobreviviente”, como si me pareciera injusto que gente prometedora como ésta tenga que sucumbir ante una crisis de la que no tienen culpa, y dejarnos en el camino a nosotros, los “veteranos” en estas lides, en momentos en los que más los necesitamos.

Pero bueno, así es la vida, y lo mejor que puedo hacer desde aquí es darles las gracias por el tiempo que estuvieron con nosotros, desearles a tod@s ell@s la mejor de las suertes, y recordarles que cuando nos necesiten… ¡pa’ eso estamos!

Pero esto no quita que yo llame la atención sobre algo curioso que encontré ayer: Según las cifras anunciadas el viernes 29 de mayo por el gobernador Luis G. Fortuño Bruset, estarán saliendo de la nómina pública unos 10401 empleados públicos.  De éstos, 2585 se acogieron a las renuncias “involuntariamente voluntarias”, mientras que los 7816 restantes cayeron en la redada de los despidos “voluntariamente involuntarios”; noten que de estos últimos, 6797 (o un 87%) son empleados transitorios (los mismos que yo creo que no deberían estar más de dos años bajo esa condición—aunque lamentablemente, hay empleados transitorios que llevan años de espera para que se le haga regulares, pero eso ya es otro cuento).

Vamos bien hasta ahí, ¿no?  Pero hay un problema cuando uno observa las cifras de las “economías” que se estarían logrando por estos medios:

Fase Monto (US$)
1: Renuncias y reducción laboral "voluntaria" 51800000
2: Despidos (Primera ronda) 153000000
3: Reducciones salariales y cancelación de beneficios 186800000
TOTAL 391600000
META DEL AHORRO GUBERNAMENTAL 2000000000

Interesantemente, si comparamos el ahorro que se lograría a través de las tres fases del plan gubernamental (US$391600000), con la meta de reducción del déficit que se propone en el mismo (US$2000000000), encontraremos que todavía falta un tramo largo por recorrer, ya que el porciento de diferencia entre uno y otro (que cualquiera que lea esto puede calcular, si quiere) es de –80.4% (-80,4%).  En otras palabras, aun si hasta el momento se ahorra aproximadamente unos US$37650 por cada empleado eliminado de la plantilla gubernamental (y por supuesto, no todos ellos ganan esa cantidad al año), eso prácticamente no hace ni una mella en el problema del déficit gubernamental.  ¡Y eso no pare más!  Es más, como decía el finado Raúl Vale… “les dejo ésa de asignación”.

3) Puerto Rico’s Got Talent!

Último, pero no por ello menos importante: La designación, por parte del presidente Barack H. Obama, de la jueza apelativa federal Sonia Sotomayor a la plaza que David Hackett Souter (cuya biografía se encuentra en esta página, en formato PDF) se espera que deje vacante en el Tribunal Supremo estadounidense, también ha causado furor desde que se anunció en Washington, D.C. la semana pasada.  Ciertamente se ha dicho mucho sobre ella, sobre su historia de haber nacido de padres puertorriqueños en un caserío en el Bronx neoyorquino, sobre la pérdida de su padre cuando ella tenía 9 años de edad, sobre que ella “salió del caserío” para destacarse académicamente en las universidades en las que estudió, sobre su participación en decisiones trascendentales, como la que ella emitió para terminar la huelga de los peloteros de grandes ligas de 1994–1995 (a favor de los peloteros), y un montón de cosas más que se han repetido hasta el cansancio.

Por supuesto, no han faltado los detractores que le han salido al paso—que como era de suponerse, se trata principalmente de elementos pertenecientes a los sectores más recalcitrantes de la derecha estadounidense.  Muchos de ellos la recriminan por haber planteado—en lo que tal vez fue un desacertado ejercicio verbal—la diferencia entre un juez que no ha tenido la experiencia de convivir en “el Barrio” con “los de abajo”, de experimentar sus penurias, de luchar por sobrevivir en un mundo hostil, y un juez (o una jueza) que sí ha vivido esa experiencia.

Justice (Sandra Day) O’Connor has often been cited as saying that a wise old man and wise old woman will reach the same conclusion in deciding cases.  I am not so sure Justice O’Connor is the author of that line…  I am also not so sure that I agree with the statement.  First, as Professor Martha Minnow has noted, there can never be a universal definition of wise.  Second, I would hope that a wise Latina woman with the richness of her experiences would more often than not reach a better conclusion than a white male who hasn’t lived that life.

[…]

However, to understand takes time and effort, something that not all people are willing to give.  For others, their experiences limit their ability to understand the experiences of others.  Other simply do not care….  Personal experiences affect the facts that judges choose to see.  My hope is that I will take the good from my experiences and extrapolate them further into areas with which I am unfamiliar.  I simply do not know exactly what that difference will be in my judging.  But I accept there will be some based on my gender and my Latina heritage.

Lecture: A Latina judge’s voice (The New York Times, 15 de mayo de 2009) (y—¡adivinaron!—el énfasis lo añadí intencionalmente).

Huelga decir que la primera parte de esta cita es la que ha causado que se la caiga la boca de tanto hablar bazofia a cuanto comentarista conservador existe en estos momentos (empezando por Rush Limbaugh, un adicto confeso a los analgésicos controlados, que desde su programa de radio parece haber tomado la batuta de la derecha vocinglera estadounidense).  Y a muchos de estos comentaristas les cayó como una bomba el que una simple leguleya proveniente de una minoría étnica se comparara con un juez blanco-anglosajón-protestante (WASP)… ¡y en la comparación ella saliera airosa!  De hecho, hasta la han tildado se ser “racista” (¿no será eso lo que Freud denominó “proyección”?), de ser “no tan brillante” (como la senadora Evelyn Vázquez dijo aquella vez)…

Alarmante, ¿no es verdad?  Como que se confirma la primera oración en el segundo párrafo de la cita que hice de la jueza Sotomayor (y hasta me alegra haber hecho intencionalmente el énfasis en esa oración): entender, sobre todo entender las experiencias de los demás, saber qué es lo que motiva a la gente, qué es lo que la gente siente, qué es lo que la gente padece, es una capacidad que requiere dedicar tiempo y esfuerzo—y yo añadiría a ello una frase: “hacer un sacrificio”—, y eso algo a lo que no todo el mundo está dispuesto (y por eso, la jueza Sotomayor añade que hay a quien simple y sencillamente eso no le importa).  Pero qué se va a hacer…

Ya veremos qué sucede desde este punto en adelante, ya que el presidente Obama quiere que el Congreso estadounidense confirme a la jueza Sotomayor lo antes posible, antes de que se inicie el periodo de sesiones de 2009–2010 el lunes, 5 de octubre de 2009 (como es la tradición).  En lo que el hacha va y viene, envío desde aquí a la jueza Sonia Sotomayor mis mejores deseos de éxito en su designación como magistrada del Tribunal Supremo estadounidense, y que sea confirmada cuanto antes, para que pueda representar a Puerto Rico con mucho orgullo en ese alto foro judicial… ¡y que no pierda esa capacidad de entendimiento que a muchos parece molestar!  Después de todo, como dice una frase que se suele atribuir al Quijote de Cervantes (aunque erróneamente; vean la explicación aquí):

Si los perros ladran es señal de que avanzamos, Sancho.

 

¡Y vamos a dejar todo eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, que nos estaremos viendo al comienzo del quinto centenar de entradas, ¿OK?

LDB

Menos Mal que Murphy No Era Pelotero

¡Hola, mi gente!

Bueno, aquí estoy de regreso, luego de una semana de viaje por Connecticut, donde visité a varios de mis primos que viven allí. La verdad es que para mí fue una experiencia bastante buena, en tanto pude ir a algunos sitios que yo no había visto en visitas anteriores, como la casa de Hartford donde vivió el célebre escritor estadounidense Mark Twain (seudónimo de Samuel Langhorne Clemens, 1835–1910) con su familia entre 1874 y 1891 (año en que la familia se mudó a Europa tras la muerte de una de sus niñas). Y precisamente durante esos mismos años, muchas de sus obras más famosas—por ejemplo, The Adventures of Tom Sawyer (1876), The Prince and the Pauper (1882), Adventures of Huckleberry Finn (1884) y A Connecticut Yankee in King Arthur’s Court (1889)—vieron las primeras luces. Por ello, tal vez no sea exageración decir que Mark Twain tuvo allí los mejores días de su producción literaria.

(Por cierto, si alguno/a de ustedes interesa más información sobre la casa de Mark Twain en Hartford, yo le aconsejo que visite la página de The Mark Twain House and Museum. Información sobre Mark Twain como tal… bueno, ya hasta eso lo tiene la bendita Wikipedia en español y en inglés. ¡Qué se va a hacer!)

Pero volviendo al tema, además de visitar a los menta’os primos, uno de los propósitos de mi viaje era ir desde Connecticut hasta New York City a ver un juego de béisbol de los Yankees. Imagínense eso: yo nunca había tenido la oportunidad de ver un juego de béisbol de grandes ligas (y por favor, ¡no empiecen con los comentarios y las burlas!), y ésta era la gran oportunidad que se presentaba ante mí. Lo único fue que la oportunidad no sería fácil de lograr, como verán en los siguientes párrafos.

Para empezar, en la fecha que a mi primo y a mí nos interesaba ir (miércoles 27 y jueves 28), los Yankees estaban jugando en Philadelphia. ¡Adió’ cará’! ¿Habrá que hacer entonces el viaje por carro hasta Philadelphia? Debía haber una mejor alternativa. Y por suerte la encontramos, aunque no con los Yankees, sino con los Mets, quienes jugaban los mismos dos días con los Cardenales de St. Louis. A falta de pan, galleta…

Y fue así como después de hacer los trámites por teléfono salimos mi primo y yo, junto con dos de sus sobrinos por parte de la esposa de él, con rumbo a New York City para ver el juego de los Mets con St. Louis. Varias horas después de salir de Connecticut (noten que no voy a dar la duración precisa del viaje, para proteger la privacidad de la mis primos y sus familias) ya estábamos en el Shea Stadium para ver el juego. Sí tuvimos una espera de 45 minutos en lo que se abrían los portones del estadio, tiempo durante el cual pude comprobar el entusiasmo que justifica esa espera entre los fanáticos del béisbol. Ya dentro del estadio tomamos los asientos que pudimos conseguir, en un área que estaba casi alineada con la primera base. Tal vez esa ubicación no sería la mejor en términos de ver “de cerca” toda la acción del partido (como bien lo señaló mi primo, al comparar el Shea con el Yankee Stadium), pero para ser mi primera experiencia con un juego de pelota, era un comienzo. De todos modos, estuvimos esperando unas horas a que los peloteros de los Mets y los Cardenales hicieran sus prácticas de rigor, mientras que el sistema de sonido al fondo del parque nos entretenía al son del hiphop y hasta del raggaetón. (¡¿?!)

Lo que posiblemente no tuvimos en consideración fue que para esa tarde se estaba pronosticando la llegada de un sistema tormentoso que traería mucha lluvia a la ciudad. Así que según iba pasando el tiempo los cielos empezaban a tornarse grises, y yo empezaba a pensar… “¡A que suspenden el juego por la lluvia!” “Con la clase de suerte que yo tengo…”

Y mis peores temores se concretaron hacia las 6:40 PM (UTC -5 +1) cuando el personal del parque empezó a colocar la lona sobre el campo de juego. Al final, el campo quedó así:

No tardó en caer el aguacero, cuando apenas faltaban 20 minutos para la hora en la que se haría el primer lanzamiento (programado para las 7:10 PM [UTC -5 +1]). Y créanme, el aguacero que cayó era bastante fuerte, con tormentas eléctricas en las cercanías. El caso es que estuvimos en la espera de si se podía reanudar la acción esa noche (aunque fuera, para yo no haber perdido mi viaje).

Entonces llegó la mala noticia: a las 7:36 PM (UTC -5 +1) se le informó al público que ante la inminencia de aguaceros adicionales… ¡decidieron aplazar el partido entre los Mets y los Cardenales para una fecha futura! ¡Qué decepción! Pero bueno, por lo menos así regresamos más temprano a Connecticut y por las mismas vías.

Pero eso no quedó ahí. Cuando fuimos a salir del Shea Stadium, los “atentos” y “amables” (según ellos) agentes de tránsito de la NYPD nos hicieron desviar por dentro del área que comparten el estadio y el centro de tenis donde cada año se celebra el U.S. Open. Y lo peor de todo es que estábamos más desorientados que un murciélago al que lo agarra la luz del día. (Peor aún: ¡ninguno de nosotros tenía a mano un mapa de New York City para saber a dónde… diache habíamos ido a parar!) Afortunadamente, logramos conseguir hacer una media vuelta cuando ya creíamos que íbamos a llegar a “Jurutungo Viejo”… o por lo menos al aeropuerto JFK (como dicen los estadounidenses, take your pick!) y emprendimos el regreso a terreno seguro (si así se le puede llamar a la casa de mi primo en Connectiucut, pero eso es otra historia).

En fin (porque sé que esta vez me pasé de largo y los estoy aburriendo), salvo por esta expresión de la Ley de Murphy (la que dice que todo lo que podría salir mal saldrá mal), pasé una semana agradable, olvidando por un momento mis problemas y los problemas que agobian a mi mundo, y llenándome de nuevas fuerzas para afrontar los retos que se avecinan…

OK, vamos entonces a otra cosa.

ESTO FUE LO QUE TRAJO EL MES DE JUNIO A MI SECCIÓN DE HUMOR: Un operario se salva milagrosamente de perder su vida en un rascacielos, ¿y qué recibe por ello como aprecio?… Una relación de pareja, presentada en forma poética… En el mundo del trabajo, ¿quiénes son los “mayas” y los “aztecas”?… Un joven que le había jurado fidelidad a su novia de juventud, de pronto se lleva una gran desilusión… Qué sucede cuando los líderes de la nación más poderosa del mundo van a cenar a un restaurante… Aumenta la incidencia de desempleo y falta de vivienda entre los chimpancés (¡igualito que con los monos que andan sueltos por Lajas!)… ¡Cuidado! ¡La propina que usted deja habla muchísimo de usted!… ¿Qué fue lo que Paris Hilton amenazó con hacer unos días antes de salir de la prisión?… Tres monjes piadosos se van de juerga y le confiesan sus pecados al Abad… Dos deambulantes se la pasan pidiendo en la calle, ¡pero a uno le va mejor que al otro!… Una maestra le pregunta a sus estudiantes del jardín de infantes (kindergarten) quién fue la persona más famosa que existió… Una empresa toma cartas cuando cree que algunos colores (¿dije “algunos”?) e
n la vestimenta pueden causar molestias a clientes y empleados… Y… Cómo P.T. Barnum vino a validar su refrán de que todos los días se tira un… esteeeeeeeeee… un tonto a la calle.

Y PORQUE USTEDES LO PIDIERON… DIGO, USTEDES LO PIDIERON—NO SE ME HAGAN LOS QUE NO… ¡MI SECCIÓN DE HUMOR REGRESA A SU ITINERARIO HABITUAL DESDE LA PRÓXIMA SEMANA!

Ya usted sabe qué hacer: Visite Sitio ‘Web’ de Luis Daniel Beltrán y oprima donde dice “Humor, según Luis Daniel Beltrán”.

¡Y vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB

El Deporte Favorito del Mundo… O de Casi Todo El Mundo

Puerto Rico Soccer League PlayOff Cup
Image via Wikipedia

Saludos, mi gente. ¡Esto es lo que está pasando! Y hoy comenzamos con fútbol…

(¡NO! Voy yo a comenzar con el índice NASDAQ…)

OK, por si están preguntándose si en Puerto Rico estamos siguiendo los juegos de la Copa Mundial de Balompié o Soccer (y eso, porque en Puerto Rico hay quienes no se dignan a llamar a ese deporte como “fútbol”, porque ese nombre se lo reservan para el football de la NFL) Alemania 2006… tal vez no es una cosa tal que sea “punto de fiebre” como en otros países del mundo donde este deporte es apasionante. Pero sí, yo creo que se está generando algún interés… No será la gran cosa, pero algo hay.

Al menos una cosa que sirve de ayuda es que TeleLata… ¡y dale, que es tarde!… Univisión-Puerto Rico esté transmitiendo los partidos más relevantes de cada jornada, en horarios en los que no se afecta la dosis diaria de melodramas (¡sí!, porque ése es el livelihood de esa telecadena y no lo van a sacrificar por nada del mundo). Pero aún así faltaría por verse si ello lleva a que se empiece a fomentar en Puerto Rico una cultura en la que podamos trascender más allá de la pelota de grandes ligas (MLB), el baloncesto de la NBA (¿por qué ca…ramba la post-temporada de la NBA tiene que ser así de interminablemente insufrible?), aun el mismo football estadounidense (con sus “accidentes de guardarropa” como el del intermedio en el SuperBowl de 2004), y podamos aceptar como parte nuestra un deporte que goza de un prestigio considerable en todo el mundo. Es más… imagínense la cantera de talento que Puerto Rico pudiera producir (posiblemente hasta de calidad internacional), si se fomentara en nuestras escuelas la práctica del balompié y se hicieran torneos que puedan arrastrar tanto público como las series finales de baloncesto superior o vólibol (volleyball) superior… o hasta como sucedió en su momento con el béisbol profesional de invierno (antes que a los equipos del MLB les diera la gana de impedir la participación de sus “estrellas”… diz que “para que no se lastimen”… ¡qué co… ejem… pantalones!).

Pero en fin, que estoy soñando despierto otra vez…

Enigüei, vamos a hablar de otra cosa. Nos acaba de pasar por encima el día de los padres, y pensando en ello, quise plasmar en este mensaje un cuento que le escuché a un pastor bautista natural de mi pueblo… ¡a quien no conozco personalmente (aunque sí a una de sus nueras, que estudió conmigo en la universidad)! Resulta que éste es un padre de los de “enántej”, que cada tarde ponía a su hijo a leerle la siguiente porción bíblica:

Hijos, obedezcan a sus padres por amor al Señor, porque esto es justo. El primer mandamiento que contiene una promesa es éste: “Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y vivas una larga vida en la tierra”.

(Efesios, capítulo 6, versos 1–3; versión Dios Habla Hoy [DHH], CELAM, 1983)

Hasta aquí todo iba bien… hasta que el hijo empezaba el verso que le sigue…

Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos…

(Efesios, capítulo 6, verso 4, DHH)*

¡Y ahí era que el muy señor él mandaba a su hijo a que dejara de leer y se fuera a dormir!

(¡Ríanse, por favor! Se supone que esto es un chiste… ¿Qué, ustedes no se rieron? Ah pues… ¡no vale la pena discutir más al respecto!)

Mientras tanto…

ESTA SEMANA (19—25 DE JUNIO DE 2006): Si usted recibe en su correspondencia un sobre con un polvito blanco… ¡no caiga en pánico y averigüe bien de qué se trata!… Amiga que me lee: ¿Su huerto casero no le está rindiendo los vegetales que usted quiere? Entérese de lo que hizo una ama de casa que tenía el mismo problema… ¡y cuál fue el resultado!… Una recién casada busca complacer a su marido en todo (y dije “EN TODO”, ¿OK?)… Un hombre entra a una barra y allí encuentra una tremenda mami… ¡uy, perdón!… una chica muy atractiva… Vea lo que sucede cuando tres enfermeras mueren y llegan a que San Pedro las admita en el cielo… Y… Conozca la GRAN diferencia entre las décadas de 1950 y 1980.

Humor, Según Luis Daniel Beltrán… ¡Y no hay más na’!

(¡Sí! Parece que la zafra de chistes de esta semana estuvo mejor que las anteriores…)

Bueno, será hasta la próxima. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!


* El verso 4 completo lee así:

Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino más bien críenlos con disciplina e instrúyanlos en el amor al Señor.

(¿No les parece que esto tiene más sentido que irse a los extremos de una crianza muy represiva, de un lado, y una crianza demasiado liberal y permisiva, por el otro?)


LDB