La hora del sacrificio… aún no termina

Flag of Puerto Rico
Flag of Puerto Rico (Photo credit: Wikipedia)

Debe ser que me estoy cansando de decir “lo mismo… lo mismo… lo mismo” en este blog.  Cualquiera diría que los gobiernos en Puerto Rico no saben atender las crisis económicas y fiscales—creadas irresponsablemente por esos mismos gobiernos—sin que sea “el de abajo” el que pague los platos rotos.

Ahora, luego de varias semanas de estarse discutiendo la implantación de una nueva ley para declarar una “emergencia fiscal” en Puerto Rico, la misma acaba de ser aprobada por la Asamblea Legislativa y firmada por el gobernador García Padilla.  Se trata de la Ley Número 66 de 17 de junio de 2014 (Ley 66-2014), conocida como la “Ley Especial de Sostenibilidad Fiscal y Operacional del Gobierno del Estado Libre Asociado de Puerto Rico”.  Una ley que del saque se ha dado en decir que es una nueva versión de la Ley Número 7 de 9 de junio de 2009 (Ley 7-2009), conocida como la “Ley Especial Declarando Estado de Emergencia Fiscal y Estableciendo Plan Integral de Estabilización Fiscal para Salvar el Crédito de Puerto Rico”, firmada por el entonces gobernador Luis G. Fortuño Burset.  Dos leyes con largas exposiciones de motivos (23 páginas en la Ley 7-2009 vis a vis 44 páginas en la Ley 66-2014), llenas de datos, gráficas y estadísticas para justificar sus respectivas existencias.  Pero ambas van dirigidas a un mismo fin: tratar de atender una crisis de la creación de los gobiernos que las implantaron, sin asumir mayor responsabilidad que la de ponerlas en el papel (o en el formato de documentos digitales, PDF—porque hay que hacerlo “a la moderna”, ¿vi’jte?) para la posteridad.  Para que se les recuerde—y se les “quiera” en el proceso (dándole su voto en las próximas elecciones generales).

Y si vamos a hablar de recordación, la de la Ley 7-2009 y sus lamentables consecuencias aún está fresquecita, y no con mucho cariño que digamos.  Y yo la sigo viviendo todos los días en mi lugar de trabajo.  Pero vamos a seguir con lo que hoy nos trae hasta aquí.

Por lo menos esta vez, la Ley 66-2014 no nos promete retiros tempranos ni renuncias “voluntariamente involuntarias” o “involuntariamente voluntarias” (o como diría Cantinflas, “ni una cosa ni la otra sino todo lo contrario”) como las de la Ley 7-2009—digo, si le creemos a la declaración de política pública en el segundo artículo de la Ley 66-2014.  (Sí, porque parece que la situación fiscal del gobierno es de tal magnitud, que no hay para proveer los lindos chalecos salvavidas con el emblema de los dueños de la nave que quiere llegar a puerto con la carga, los pasajeros y la tripulación—la que como siempre, NUNCA está de más—que ofrecieron la última vez.)  Más bien propone una variedad de medidas que deben estar en vigor hasta el 1 de julio de 2017 (o sea, hasta casi 7 meses después de las elecciones generales de 2016), o que podrían expirar antes si se certifica que el producto nacional bruto del país habría aumentado en 1.5% (1,5%) para un próximo año fiscal, las casas acreditadoras de la Calle Wall neoyorkina resuelven que las obligaciones financieras gubernamentales no son chatarra y el año fiscal que cierra lo haga sin un déficit (a menos que algún legislador de pueblo chiquito se haya despertado de su siesta en plena sesión para reclamar que a su municipio no lo dejan beneficiarse de las “medidas importantes”… ¡como los déficits!).  Medidas tales como reducción en la contratación de servicios profesionales; reducción en el gasto de nómina de empleados de confianza; prohibición de nombramientos de empleados regulares, de carrera, transitorios o irregulares para puestos (excepto que rindan servicios directos o sean esenciales para los recaudos de la agencia implicada, o por varias otras razones); autorización de traslados o destaques de empleados dentro de una misma agencia o entre agencias (sin disminución de sueldo o beneficios marginales); prohibición en la concesión de aumentos en beneficios económicos o compensación monetaria extraordinaria; extensión de las cláusulas no económicas de los convenios colectivos vigentes en las agencias de gobierno que se rigen bajo la Ley Número 45 de 25 de febrero de 1998 (Ley 45-1998), conocida como la “Ley de Relaciones del Trabajo para el Servicio Público de Puerto Rico” (los cuales serán negociados luego de concluir la vigencia de la Ley 66-2014); prohibición de los gastos en las agencias de gobierno, en exceso de los fondos presupuestados; suspensión de las cláusulas no económicas en los convenios vigentes en las corporaciones públicas (las cuales se rigen por otras leyes que no son la Ley 45-1998), incluida la prohibición de liquidar monetariamente los balances acumulados de licencia de sus empleados; prohibición del uso de fondos públicos para pagar escoltas a jefes de agencias (con algunas excepciones), así como para viajes no esenciales al extranjero, contratación de servicios profesionales y adquisición de equipos tecnológicos personales de uso exclusivo (ustedes saben: celulares inteligentes, PDAs—¿hay quien todavía usa eso habiendo actualmente celulares más inteligentes que un PDA?—y demás); y disminuciones en los gastos de arrendamiento (por ejemplo, de edificios) y en el consumo de electricidad y agua de las agencias públicas.

(La Ley 66-2014 también tiene otras medidas que aplican a las ramas legislativa y judicial, pero para los efectos de esta entrada me enfocaré en lo resumido en el párrafo anterior.)

Tal vez muchas de esas medidas suenan bien sobre el papel (o en la copia en formato digital).  Pero no les suenan bien a todo el mundo.  Particularmente a los empleados unionados de las corporaciones públicas (particularmente las autoridades de Acueductos y Alcantarillados y de Energía Eléctrica), los cuales han amenazado con envolver al país en un “paro nacional” si no se les excluye de la Ley 66-2014 (particularmente de lo relacionado con la prohibición en la concesión de aumentos en beneficios económicos o compensación monetaria extraordinaria y la suspensión de las cláusulas no económicas en los convenios vigentes).  Un paro que podría ocurrir como la visita anual de los 3 Reyes Magos, “de noche, con gran cautela, cuando nadie, sus pasos vela”.  Un paro cuyos pininos se dieron hace unos días, cuando formaron una enorme congestión de tránsito en el Túnel Minillas, una de las principales vías de tránsito del San Juan metropolitano.

Pero, ¿para qué?  ¿Con qué propósito?  ¿Qué se quería lograr?  Tal vez para mí no se logró nada, excepto que los principales medios de prensa captaran—intencionalmente o no, eso es inmaterial—el lado oscuro de las protestas obreras en Puerto Rico: manifestantes en pleno abuso contra los conductores a los que sólo les interesaba salir del barullo que se había formado en el túnel, con latas de cerveza en la mano (como si fuera una fiesta o un pasadía en la playa), incluso faltándole el respeto a los policías asignados a mantener el orden—que si vamos a ver, también son trabajadores, también tienen sus hachas que amolar (como la del tiempo trabajado por horas extra que nunca se les quiere pagar), pero también tienen la responsabilidad social de cumplir con su deber de garantizar la seguridad ciudadana, le guste a quien le guste.

Y después de todo ese “show of force”… ¡pa’ Plaza Las Américas!  No precisamente para conseguirse “lo último en la avenida” y estar a la moda—aunque el mundo se joda—, sino a marchar por dentro del centro para revivir la eterna dialéctica entre “ustedes, los ricos” y “nosotros, los pobres”.  (Me pregunto si estas personas sabrán que no todo el o la que va a “Plaza”—me incluyo, aunque sólo voy cuando sea estrictamente necesario—es porque quiere lucir la última moda de Armani Exchange, adornarse con las más exclusivas piezas de joyería de Gordon’s, o calzar unas lujosas y decadentes tacas de 6″ o 152 mm de alto de DiMorini o Novus.  Pero ya eso es otra cosa.)

Por supuesto, no es la primera vez que las uniones obreras que representan los empleados de las corporaciones públicas tratan de convocar a un paro nacional (y por los mismos motivos), o que las mismas protestas se mudan a “Plaza”.  Y no creo que sea la última vez que ello suceda.

Otras sindicales, las cobijadas por la Ley 45-1998 (que lamentablemente, no provee el derecho a la huelga a los miembros de dichas sindicales), han tenido que negociar los impactos de la hoy Ley 66-2014 antes de que la misma fuera aprobada.  Tal vez porque entendían que era más responsable agarrar el toro por los cuernos y enfrentar directamente la amenaza de eliminación de sus conquistas laborales, a la vez que se evitara profundizar la crisis que nos ha traído hasta aquí—aunque se pudieran reservar la opción de embestir como hicieron los maestros sindicados hace unos meses, cuando vieron amenazado su sistema de retiro.  Por supuesto, sólo el tiempo dirá si el enfoque de estas sindicales fue correcto o no, y si resulta que no, que sirva de lección para evitar tomaduras de pelo en el futuro.

Pero lo importante es que estamos viendo de nuevo lo mismo que en el pasado.

“(L)o que se está viendo no es muy agradable que digamos….  (L)a tendencia de los últimos años ha sido la de los gobiernos meter la mano en los bolsillos del pueblo para tapar su propia incompetencia—porque es mejor pedir perdón que pedir permiso.  Tal vez mediante leyes traídas por los pelos, legisladas en sesiones extraordinarias convocadas con mucho sigilo, mientras el resto del país se ofusca celebrando ‘las Navidades más largas del mundo’….  Leyes que responden a un deseo de quedar bien con los tenedores de bonos o ‘bonistas’—los mismos de los que la Constitución de Puerto Rico de 1952 nos recuerda que hay que apaciguar antes que a nadie más—y con las casas de corretaje de la calle Wall neoyorquina que esperan pacientemente como buitres, que a un verdadero propósito de ayudar a un prójimo que se muere de la nada.

“¿Y los responsables de todo esto?  Siempre las mismas caras, las mismas figuras.  Lo mismo los azules del PNP que los rojos del PPD.  Unos y otros diciéndole a sus conciudadanos que lo están haciendo ‘por su bien’.  Cualquiera diría que el paternalismo de otros tiempos, como lo diría la vieja canción, no estaba muerto, sino que anduvo de parranda por un tiempo.”

Y me temo que al final, el resultado será siempre el mismo.

“(D)e ahora en adelante seguiremos viendo a un bando y al otro haciendo sus movidas correspondientes, a ver quién prevalece en un juego de ajedrez en el que los que estamos en medio somos peones….  Lo que estamos viendo en estos días, es tan sólo el comienzo de la partida.”

O tal vez la continuación de una partida de ajedrez que tuvo su inicio hace largo tiempo y está actualmente en su fase de combate, pero cuya resolución está todavía muy lejos de verse.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y sean personas razonables.

LDB

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Conoce a tu enemigo… conocete a ti mismo

Sun-tzu
Image via Wikipedia

“If you know the enemy and know yourself, you need not fear the result of a hundred battles.  If you know yourself but not the enemy, for every victory gained you will also suffer a defeat.  If you know neither the enemy nor yourself, you will succumb in every battle.”

(Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no deberás temer el resultado de cien batallas.  Si te conoces a ti mismo, pero no al enemigo, por cada victoria lograda también sufrirás una derrota.  Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, sucumbirás en todas las batallas.)

Sun Tzu (comandante militar chino, 544–496 antes de Cristo)
Citado y traducido de “El Arte de la Guerra” (según traducido al inglés y comentado por Lionel Giles, 1910)

¡Qué tal, mi gente!

OK, puede que parezca extraño que yo encuentre un poco de sabiduría en lo que se considera como un “manual para la guerra”, actividad del género humano con la que personalmente no simpatizo.  Sin embargo, creo que si miramos con atención la cita de arriba (y mi traducción entre paréntesis), veremos que se aplica a muchos eventos recientes (y a otros no tan recientes en los que no voy a entrar hoy—y a muchos de los eventos que aún no han ocurrido, y que ocurrirán muy a nuestro pesar).

(Aprovecho de una vez para dirigir la atención de ustedes al excelente análisis que Elco Lao hace de esta obra en su blog, aplicado al conflicto entre las organizaciones magisteriales principales de Puerto Rico.)

Por ejemplo, el paro huelgario en el sistema de la Universidad de Puerto Rico se ha estado llevando como si fuera una batalla, en la cual las fuerzas antagónicas desplegaron sus capacidades.  De una parte, un estudiantado vigoroso, lleno de vida, que aprovechó los recursos a su alcance, incluidos los adelantos tecnológicos que ya hubieran querido tener los huelguistas de 1981 o aun los de 1948 (obviamente, me refiero a Facebook, Twitter, YouTube y demás), para poder llevar su mensaje al resto de nosotros.  De la otra parte, una administración universitaria cuyo mensaje era predecible, desgastado, reflejo de una mentalidad de “guerra fría” (no muy diferente de la del bando político que la apoya—¡el que sea, siempre ha sido y será lo mismo!), que pretendió recurrir a la manipulación de la opinión pública, e incluso a la violencia, para afirmarse como “los que mandan”.

Mientras escribo esto, esta “batalla” estaba por concluir luego de que gracias a la intervención de un mediador (que se nos dice es un ex-juez de intachable reputación—la misma que parece que le falta a algunos de los participantes en el conflicto), se han podido lograr acuerdos que permitan completar el tiempo lectivo remanente.  Según yo lo veo, esto representa un triunfo para la parte estudiantil en huelga, ya que logró conseguir básicamente todos los puntos en conflicto, incluida la no enmienda a la exención de matrícula por méritos, que no se “privaticen” los recintos universitarios (algo que no creo que ocurra en los propios estados de los EE.UU., particularmente en las universidades llamadas “estatales”, contrario a la noción que algunos puedan tener) y que no se aumenten los costos de matrícula hasta tanto se analice la situación y se agoten todas las medidas que permitan hacer llegar los fondos necesarios a las arcas universitarias.  Del otro lado, la administración universitaria queda como un ejército abocado a sucumbir en cualquier batalla, al aparecer como un bando que cree conocer sus propias fuerzas y las de su enemigo, cuando en realidad no conoce ni una ni la otra.

Paso entonces a otro ejemplo.  En la entrada anterior hice referencia a la repartición de suertes que se ha estado tratando de hacer en Caguas, tras la muerte del alcalde, Hon. William Miranda Marín.  En particular hice referencia a lo siguiente:

“Total, si ha habido quien no ha esperado a que las cenizas del difunto se enfríen—porque, si entiendo bien, su última voluntad fue que lo cremaran—para empezar a hacer campaña para ocupar la silla que hoy queda huérfana, para luego asumir un martirologio que le queda demasiado grande, con cara de ‘yo no fui’.”

Lo menos que se esperaba cuando escribí eso fue la manera en la que sucederían las cosas.  Resulta que el “mártir” en este caso, el representante cameral José “Conny” Varela (PPD), quiso dar todo un espectáculo público y asumir una postura de que él no aspiraba a ocupar la silla alcaldicia recién dejada vacante, y que en su lugar apoyaba que uno de los hijos del difunto, William Miranda Torres, asumiera el puesto como lo han hecho otros alcaldes—en particular los de Orocovis y Bayamón (ambos, del PNP) y el de Carolina (PPD)—a fin de “continuar la dinastía”.  Sin embargo, a mí me parece que el legislador quiso apropiarse del concepto esbozado por Sun Tzu en la siguiente cita (nuevamente en “El Arte de la Guerra”):

“In war, practice dissimulation, and you will succeed….  Let your plans be dark and impenetrable as night, and when you move, fall like a thunderbolt….  He will conquer who has learnt the artifice of deviation.”

(En la guerra, practica el disimulo y tendrás éxito.…  Haz que tus planes sean oscuros e impenetrables como la noche, y cuando te muevas, cae como un rayo….  El que conquiste será aquél que ha aprendido el arte de la desviación.)

Huelga decir que aparentemente, su estrategia de “caer como un rayo” le surtió efecto, cuando ante una asamblea de delegados municipales de su partido, él se presentó sorpresivamente como candidato y prevaleció sobre el mencionado descendiente alcaldesco, en una movida que lo dejó ver como una persona poco confiable, que recurrió a la mentira y al engaño para poder conseguir su parcela de poder y administrar el legado—sin dudas, innegable—del alcalde fallecido.

Tal vez el problema aquí reside en que el representante Varela no se conoce a sí mismo, tan bien como él lo cree.  Y eso, sumado al exceso de confianza, lo debe haber llevado a subestimar a su “enemigo”—su propio partido (PPD), que aun con su innegable ambivalencia ideológica, no se puede descontar—, por lo que al final de cuentas, él podría acabar sucumbiendo aun creyendo que fue el vencedor.  Pero así son las cosas.

Y así podría estar citando ejemplo tras ejemplo de situaciones en las que el conocimiento propio y el de los retos, obstáculos y demás que archivamos convenientemente con el mote de “el enemigo”—o la falta de ese conocimiento—representa el triunfo supremo o las más aplastante derrota… pero creo que estoy estirando demasiado esta entrada.  Mientras tanto, ahora que “la fiebre” (o si lo quieren, la pasión) de la Copa Mundial de Balompié (fútbol, soccer, whatever!) está en todo su apogeo, acabo de recibir una invitación para una práctica amistosa (¡!).  Así que con el permiso de ustedes, me voy a “conocer al enemigo”…  8)

Con un equipo así... ¡que se cuiden el Messi. Ronaldinho, Kaká, David B., et al.!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

El precio del privilegio

Taken by Ashig84 of the University of Puerto R...
Image via Wikipedia

¡Qué tal, mi gente!

La verdad es que la situación de paro estudiantil en el sistema de la Universidad de Puerto Rico se pone cada vez más difícil.  A un mes de iniciado, ambas partes no han podido llegar a los acuerdos que podrían poner fin al paro, tal vez porque ninguna de las partes comprende el valor de lo que es en realidad la negociación, en la que se da algo para poder conseguir algo.  (Digo, de eso es de lo que se trata, ¿o me equivoco?)  Para colmo, y como era de esperarse siempre que un gobierno de derecha—y si ellos están leyendo esto: ustedes saben quiénes son y saben que me refiero a ustedes—asume el poder en Puerto Rico, las acciones de las autoridades han tomado un carácter punitivo, distante de consideración humanitaria.  Tal es el caso de la colocación de policías antimotines para vigilar los portones donde se han apostado los manifestantes, junto con la táctica policial de impedir que los padres de los estudiantes puedan compartir con ellos, o hasta puedan llevarles comida y agua.  (¿Para qué?  ¿Para minarles su resistencia?  ¿Para matarlos de hambre?)

Francamente, yo no creo que nadie pueda ganar algo con esto.  De un lado, los estudiantes en paro—quienes por lo demás han demostrado que pueden aprovechar los recursos de los nuevos tiempos (recursos que ya hubieran querido tener los huelguistas de 1981… ¡o tal vez los de 1948!) para organizarse y comunicar su mensaje al mundo externo—pierden al exponerse a la furia de unas autoridades empeñadas en reprimir, en acallar la justa protesta que denuncia una injusticia.  Del otro lado, la administración universitaria—que a juzgar por la exposición pública de sus acciones, dista mucho de ser el mejor ejemplo de lo que es ser un UNIVERSITARIO (así, en mayúsculas)—pierde al tomar acciones irresponsables e improvisadas, sin medir consecuencias, tales como decretar un cierre unilateral de la universidad (para que entonces se lo revoque un tribunal), sentarse a la mesa de negociaciones “solamente a escuchar”, sin tener la voluntad para discutir los problemas que aquejan al primer centro docente del país—o por lo menos, las exigencias de los estudiantes en paro—y buscarles las soluciones apropiadas.  (Siempre y cuando dichas soluciones no requieran tomar las acciones drásticas que la Ley 7 prescribe para el resto de nosotros, por supuesto.)

Aparte, si de no estar a la altura de lo que es ser un UNIVERSITARIO se trata, nada más hay que fijarse en esta breve incursión en el género del stand-up comedy, cortesía de la presidenta de la Junta de Síndicos de la UPR, Sra. Ygri Rivera:

“No hay peor ciego que el que no quiere oír.”

😀 😀 😀

(¡Sí, mi gente, como lo acaban de leer!  Yo espero que “El Chapulín Colorado” no venga a tratar de explicar esta mutilación del refranero de pueblo, pero… ¡la idea es ésa!)

Y ambas partes pierden bastante cuando ocurre la confrontación violenta, como lo sucedido el 20 de mayo de 2010, mientras se efectuaba una actividad de recaudación de fondos para el partido de gobierno (el PNP), en la que estaba presente el gobernador Luis G. Fortuño Burset—el mismo que semanas atrás levantó la bandera del ‘privilegio’ de estudiar en la UPR.  Y eso fue lo que ocurrió.  Estudiantes, líderes obreros (algunos de los cuales—no tapemos el cielo con un dedo—tienen sus barbas en remojo), y hasta personas que tal vez no tenían nada que ver, tuvieron su cuota de azotes (y una que otra patada traicionera, como la que se vio que un alto oficial policiaco—que en principio negó lo que el resto del mundo había visto—le propinó a un manifestante mientras éste ya estaba detenido en el piso).

Como lo escribí al comienzo de esta entrada, cosas como ésta son de esperarse cuando un gobierno de derecha como el del PNP asume el poder en Puerto Rico.  (Pero por aquello de hacer un balance, las administraciones del PPD tampoco son todo lo santas que quieren hacer creer al mundo que son.  Y ésa es la realidad, le guste a quien le guste.)  Ya yo había visto algo parecido cuando la huelga de 1981, especialmente la mentalidad de las autoridades de tratar a los estudiantes en protesta como si fueran delincuentes, como si fueran un enemigo al que hay que vencer a todo costo, a fin de “restaurar la paz” en el recinto universitario y mantenerlo todo bajo control.  Y no hace falta decir que a veces queda en el medio el que no tiene culpa, el que también paga los platos rotos a causa de la ira de un sistema que quiere mantenerse a flote, a costa de los que no tienen el privilegio del poder.

E insisto en que eso es lo que ocurre cuando quien no ha vivido la experiencia de ser un verdadero UNIVERSITARIO trata de meter sus manos en la UNIVERSIDAD del pueblo, en el centro donde chocan las ideas, donde se funden la tesis y la antítesis para lograr la síntesis, donde se desarrolla la capacidad para el pensamiento libre… ¡algo a lo que—como creo que dijo Voltaire (y por favor, me corrigen si me equivoco)—parecen tenerle mucho miedo quienes más abogan por la “libertad de expresión”!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB
Número 842-76-XXXX
Universidad de Puerto Rico en Humacao
Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras

Ya Empezamos Mal El 2007

¡Saludos, mi gente! ¡Vamos a lo que vinimos!

Bueno, se fueron las Navidades OTRA VEZ… ¡Sí! La temporada navideña (por lo menos para mis efectos) culminó ayer (sábado 6 de enero) con la tradicional celebración de la Epifanía, o de los Tres Reyes Magos y su peregrinar en busca de aquel Divino Niño que nació en un establo o pesebre de Belén de Judea… Yo no sé de ustedes, pero para mí es una pena inmensa ver que las Navidades pasan demasiado rápido, que tenemos que volver a las rutinas gastadas de siempre, a lidiar con las fuerzas (ocultas o visibles) que hacen todo lo posible por desmoralizar a los demás, mientras que salen por la puerta ancha en son de burla.

Y si a eso se le añade que el propio año lo comenzamos con un susto de proporciones cataclísmicas… OK, no es para tanto… La cosa es que justo en la mañana del mismo lunes 1 de enero, Puerto Rico despertaba a la noticia de que el sistema eléctrico de la Isla se estaba viendo afectado por una serie de incendios en una de las principales centrales generatrices de electricidad (Palo Seco), los que se habían producido desde la noche del sábado anterior. Según lo que se indicaba entonces, los incendios llegaron a afectar una porción considerable de esa planta generatriz, lo que llevó a temer por el suministro de electricidad a la zona metropolitana de San Juan (en particular), especialmente si se llegaban a afectar unas líneas de alta tensión que provienen desde una de las dos plantas generatrices en la zona Sur del país (Central Aguirre) hacia la zona Norte.

Peor aún: estos incendios se producen en momentos en los que la corporación pública que opera el sistema eléctrico de Puerto Rico (Autoridad de Energía Eléctrica) se encuentra en negociaciones con la principal unión obrera que agrupa a los empleados de dicha corporación (Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego, UTIER) para implantar un nuevo convenio colectivo…

… y ahí empezaron a llover las sospechas e implicaciones de parte y parte. De un lado, la gerencia de la Autoridad, aunque no quisiese implicar a miembros de una conocida unión obrera… ¿he mencionado nombre yoooooooooo?… alzó la bandera de la posibilidad de que los incendios en el sistema hubiesen sido producto de actos de sabotaje por parte de “desconocidos”. Del otro lado, los líderes de la unión implicada mantuvieron todo el tiempo que los incendios se atribuyeron a una falta de mantenimiento del sistema, que impidió que se pudiera controlar la situación antes de que la misma pasara a mayores. Así las cosas, casi toda esta semana se fue en: una restricción de entrada a los unionados, una movilización de la Guardia Nacional a vigilar las instalaciones del sistema eléctrico, investigaciones de lo sucedido por parte de las autoridades federales (DHS, FBI, ATF… WTF!)

Al final de cuentas, resultó que la causa de los incendios en la planta eléctrica Palo Seco… ¡no se puede determinar como “mano criminal” ya que no hay evidencia de la misma! ¡QUÉ CO… y dale que es tarde… QUÉ PANTALONES! O sea, que después de todo el show, de todo el despliegue de efectivos militares, de todas las recriminaciones de parte y parte, entonces resultó que sí hubo una falla en el sistema que impidió que un sistema de enfriamiento operara apropiadamente y que eso fue lo que causó los incendios. Y nadie, NADIE metió la mano donde no tenía que meterla… ni aquellos elementos dentro del sindicato que con o sin el conocimiento de sus líderes (¡no, qué va, van a quererlo admitir!) son propensos a perpetrar actos lamentables… ni aquellos elementos dentro de la propia corporación pública (o asociados a la misma de alguna manera) que también son capaces de perpetrar actos lamentables…

(Y duélale a quien le duela, ninguna de las dos parte consta de “hermanitas de la caridad”. La clase de elementos malsanos a la que me refiero existe EN AMBOS BANDOS, como lo demostró dolorosamente la tragedia del Dupont Plaza—hoy Marriot de San Juan—ocurrida hace exactamente 20 años, un 31 de diciembre de 1986.)

(Y hablando de todo un poco, ¡y pensar que yo estuve cerca de ese hotel apenas una hora antes de que esa tragedia ocurriera! Pero ya eso es harina de otro costal…)

De todos modos, el daño ya se hizo. La unión, envalentonada (¡para variar!), se proclamó victoriosa en este asunto, afirmando que siempre tuvo la razón en cuanto a la causa de los incendios. Y la adminsitración de gobierno hizo lo que mejor sabe hacer… ¡cantar como Britney, la lampiña! Oops, I Did It Again! ¿Que cómo se corrigió esa metida de pata? Despidiendo al Director Ejecutivo de la corporación. Total, él fue el que se “esmandó” a implicar lo del sabotaje, etc., etc. Pero claro, el “don” no se fue con las manos vacías: ¡se retira con una jugosa pensión de US$100,000 mensuales y una serie de bonificaciones no reveladas (ni que fuera el CEO de Home Depot, que también hizo lo que dice el título de la película aquélla, Take the Money and Run).

¿Y el resto del pueblo? ¡Bien, gracias! (Por no decir, “¡Que se fastidie!”) Pero así es la vida. Mientras tanto…

ESTA SEMANA (8–14 DE ENERO DE 2007):

LO QUE NOS QUEDÓ DE DICIEMBRE DE 2006: Ahora resulta que ni el trineo de Santa Claus es lo suficientemente seguro como para irse de viaje*… Y… Escándalo en el mundo de la computación personal: ¡La revista Penthouse (y ustedes saben a qué revista me refiero… ¡no se hagan los inocentones!) hace su incursión en el negocio de las computadoras personales!

(*Este chiste era el que yo tenía para la semana anterior, 1–7 de enero de 2007. Sin embargo, he querido incluirlo con los de esta semana.)

Y EMPEZAMOS ENERO DEL 2007 CON: Una “magnífica” pregunta de un fiscal lleva a una “mejor” respuesta del acusado… Entérese de lo que ocurre cuando un inspector agrícola hace alardes de su autoridad… Y… Si durante estas Navidades, usted se la pasó “de palo en palo” como el mono… ¡prepárese para la classe ‘e resaca que le espera!

Y ya que volví a ubicar todas mis páginas en Tripod.com, lo que procede es decirles: Visite Sitio ‘Web’ de Luis Daniel Beltrán y oprima donde dice “Humor… según Luis Daniel Beltrán”.

Bueno, como ven, estoy empezando el año con ímpetu. Así que… ¡vamos a dejar eso ahí! Cuídense mucho y pórtense bien, TODO EL AÑO, ¿OK? ¡Hasta luego!

LDB