El confinado cuatrocientos sesenta y seis del sesenta y cuatro

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English: Young Nelson Mandela. This photo dates from 1937. South Africa protect the copyright of photographs for 50 years from their first publication. See . Since this image would have been PD in South Africa in 1996, when the URAA took effect, this image is PD in the U.S. Image source: http://www.anc.org.za/people/mandela/index.html (Photo credit: Wikipedia)

Ocurrió justo en la víspera de mi cumpleaños 55, casi dos semanas después de que el mundo recordara los 50 años del asesinato del presidente Kennedy.

Esa tarde, cuando ya la noticia más o menos seria estaba por dar paso a otro tipo de noticia menos seria (o para quienes no capten la ironía puertorriqueña implicada: cuando los principales noticiarios de la televisión estaban por terminar su edición vespertina para dar paso a la basura chismográfica que domina el atardecer televisivo del boricua promedio, desde los tiempos de la conocida muñeca… ¿he mencionado nombre yooooo?), una noticia lamentable había comenzado a circular: Nelson Rolihlahla Mandela, el hombre al que yo llamé en otra ocasión en este blog, “un alma noble” (aunque hubiera preferido no utilizarlo en una comparación con alguien que no debe atreverse ni a llegarle a los tobillos), había alcanzado su meta, había culminado su largo camino hacia la libertad a los 95 años de edad.

Ciertamente, los hechos de la vida de Mandela me dan más que suficiente razón para haberlo descrito así en este blog.  Luchador incansable por los derechos de la población nativa del África del Sur (nombre que prefiero personalmente por encima del de “Sudáfrica”), que una minoría blanca pretendió pisotear a través del abusivo ordenamiento público conocido como “apartheid”.  Lucha que lo llevó de ser un abogado de derechos civiles a ser un líder que abogaba, como Gandhi, por la resistencia no violenta, para incluso abogar por la lucha armada como medio para conseguir sus objetivos, y de ahí a ser un confinado marcado con el número cuatrocientos sesenta y seis del (mil novecientos) sesenta y cuatro.  Número que le acompañaría por unos 27 años, 18 de ellos en una notoria cárcel de ésas que podrían pasar por “la isla de los condenados” en cualquier melodrama televisivo de los de la “vieja escuela” (¿Palmerola o Mario Pabón, anyone?), de ésas que no buscan rehabilitar al delincuente, sino minarle su voluntad y derrotar su espíritu.  Para entonces vivir para ver su libertad y convertirse en una figura que unió a su propio pueblo, negros y blancos, nativos y extranjeros (y sus descendientes)—y ganarse el cariño y el respeto de la mayor parte del mundo en el proceso.  Incluso el reconocimiento de la Academia Sueca al otorgarle el Premio Nobel de la PAZ (así, con mayúsculas), reconocimiento que pudo mantener con dignidad y honra, a diferencia de uno que otro de quienes recibieron ese reconocimiento después que él.

Así que más o menos, el desborde de cariño, respeto y admiración fue lo que se vio durante los 10 días de luto oficial que vivieron los africanos del sur, ante la mirada del resto del mundo—salvo por un par de notas discordantes como la del “selfie” del presidente Obama con los primeros ministros británico (David Cameron) y danesa (Helle Thorning Schmidt) (ante la cara de seriedad de la primera dama estadounidense, porque se trata de un acto fúnebre, ¡‘dito sea Dios!; apuesto a que su esposo dormiría esa noche en “la cocina” del “Air Force 1”) y la del presunto “intérprete de lenguaje de señas” que parecía estar jugando a las “charadas” (además de que Dios sabrá la de cosas impublicables que habrá expresado ese individuo—digo, yo no conozco ni papa del lenguaje estadounidense de señas, ASL, ni mucho menos otro lenguaje similar para saber lo que él expresó en realidad), luego de ver “ángeles” u otros “entes sobrenaturales” entrando al estadio donde se hizo la ceremonia.

Pero más allá de eso, lo importante es que ahora queda un legado, tanto para los africanos del sur como para el resto del mundo.  Un legado de firmeza en las convicciones, de buscar aquello que debe unir—más bien, une—a los seres humanos, sin esa distinción artificial resultante de cómo vemos el color de la piel del otro, o de dónde procede, o cómo es su cultura o su ideario político, o si es hombre o mujer, o si habiendo nacido hombre o mujer tiene otras inclinaciones (siempre que las mismas no sean hacia cosas verdaderamente abominables—y ésa es una raya que hay que tirar de todos modos), o si cree en Dios o en una Fuerza Suprema, o incluso si no cree.

Un legado que siempre se verá bajo amenaza de quienes no ven la vida con ese mismo espíritu.  De quienes pretenden mantener vivas las cosas que dividen a los seres humanos.  De quienes pretenden explotar los miedos de l@s incaut@s hacia “el otro”—se llame “mujer”, “negro”, “latino” o “hispano”, “chino” u otro tipo de asiático (total, hay quien no distingue unos de otros), “homosexual” o “lesbiana” o “bisexual” o “transexual” o “transgénero” (y también hay quien pinta a todos éstos con el mismo brochazo)… se llame como se llame—para adelantar sus propias agendas en lo político, en lo religioso, en lo social.  Bajo amenaza de quienes no creen en la justicia social.

Pero aún así, es un legado del que podemos tod@s aprender algo, si nos lo proponemos.  Y que podemos aplicar en nuestras vidas, si queremos.  Y que podemos seguir propagando y extendiendo, si aceptamos esa misión que. después de todo, será para el bien de quienes sigan nuestros pasos ahora, y de quienes seguirán sus pasos después.

Y es un legado de justicia, de persistencia, y sobre todo, de unión.  UNIÓN para enfrentar las dificultades que encontramos a lo largo del camino.  UNIÓN para prevalecer, más allá de las pequeñas diferencias, en busca del bienestar de todos.  UNIÓN para lograr una vida mejor, un futuro mejor.

De mi parte, yo estoy seguro que mientras escribo estas líneas, el espíritu de Nelson Mandela estará sonriendo sobre este mundo, y sobre el África del Sur que tanto amó y por cuya libertad del racismo institucionalizado luchó tanto.  Total, muy a pesar de los pesares, y de haber estado 27 años de confinado, con el número cuatrocientos sesenta y seis del (mil novecientos) sesenta y cuatro, en muchas de las imágenes de su vida se le veía con una sonrisa.

Y yo me atrevo a pensar que la sonrisa que él luce ahora será de satisfacción, por haber cumplido su misión en la vida.  Porque al final de su largo camino, él alcanzó la libertad.

¡Hasta siempre, “Madiba”!

P.S. Les dejo aquí los enlaces a su biografía, vía Wikipedia (en español y en inglés) y a la Fundación Nelson Mandela, por si están interesad@s.

LDB

Cuanto más cambian las cosas…

With his family by his side, Barack Obama is s...
With his family by his side, Barack Obama is sworn in as the 44th president of the United States by Chief Justice of the United States John G. Roberts, Jr. in Washington, D.C., Jan. 20, 2009. More than 5,000 men and women in uniform are providing military ceremonial support to the presidential inauguration, a tradition dating back to George Washington’s 1789 inauguration. VIRIN: 090120-F-3961R-919 (Photo credit: Wikipedia)

NotaVámonos,
Vámonos,
Vámonos,
Que la parranda se acabó.Nota

Bueno, amigas y amigos, mi gente.  Ya, sanseacabó… ¿o no será más bien “Sanse” acabó?  Que quiere decir, más o menos, que las Navidades más largas del mundo—según el “wishful thinking” de algun@s—terminaron la tercera semana de enero, con el cierre de las Fiestas de la Calle San Sebastián (en el Viejo San Juan, para los lectores internacionales).  Fiestas a las que, por razones que no vienen al caso mencionar, no me ha sido posible ir desde que mi lugar de trabajo se mudó de Puerta de Tierra (al lado del Viejo San Juan) a Río Piedras.  Y realmente me apena, porque independientemente de todo lo que se diga de los estragos que causan algun@s de l@s asistentes a las fiestas (como lo pudimos observar en las fotos de la prensa local)—por no hablar del lamentablemente asesinato de un joven ocurrido en medio de la celebración de este año—y de que éstas se han alejado mucho (yo diría que “años luz”) del propósito religioso con el que se organizaron originalmente, para mí siguen siendo uno de los espacios donde muy a pesar de los pesares, se comparte el sentimiento de lo que nos une a los puertorriqueños, ese orgullo que nos ha ayudado a sobrevivir las peores tormentas que nos ha tirado la vida—y sabe Dios cuántas más desde aquí en adelante.

Por supuesto, a mí lo que más me atrae de las Fiestas de la Calle San Sebastián—y me seguirá atrayendo (no les quepa la menor duda)—no es la bebelata ni el alboroto desordenado (no muy patriótico que digamos) de algun@s, sino la variedad de manifestaciones de la cultura boricua, en cuanto a libros, artesanías, dulces típicos, etc.  Y para muestra, con dos botones de tiempos pasados basta:

Máscara de vejigante de Loíza Aldea.

Natividad taína.

Una máscara de vejigante de Loíza Aldea, en madera, de no más de 3 pulgadas (7.6 cm) de alto, y una Natividad taína (más o menos de la mitad del tamaño del anterior), o sea, una visión de cómo hubiera sido el nacimiento del niño Jesús si éste y sus padres, María y José, hubieran sido indios taínos.  Y ambas obras las compré muchos años atrás, cuando me era posible sacar un ratito al final del viernes de esa semana de trabajo para subir y bajar la famosa calle como dice el coro (Notavoy subiendo, voy bajandoNota).  Puede ser que ambas fotos—con todo el trabajo que pasé para tomarlas para subirlas al blog—no les hagan justicia a los originales que tengo en mi casa… ¡pero eso es lo que hay!

(Por cierto, ambas fotos también están en mi cuenta en Instagram, junto con otras fotos como las del patio interior de la antigua Escuela de Medicina Tropical, etc.)

Pero bueno, vamos de nuevo a doblar el lomo.  Ya no hay más por dónde zafarse.

La cosa es que nuevamente nos encontramos en el punto en el que comienzan nuevas administraciones de gobierno.  Y contrario a lo que hubiéramos podido pensar hace 4 años, la administración de Barack H. Obama logró prevalecer, muy a pesar de todos los escollos que se le han presentado en el camino—especialmente el resentimiento de una derecha política que, por mejor que sea la intención, no se atreve a evolucionar y adaptarse a los tiempos que vivimos—y del hecho de que una cosa es la promesa y otra muy distinta es la realidad.  Y para atender esa realidad, me imagino que deberá—porque a ello está obligado—aprovechar las oportunidades que tendrá ante sí para hacer las cosas que prometió hacer unos 4 años antes.  Digo, eso si lo dejan.

“(D)esde el mismo primer día de trabajo, el presidente Obama ha puesto su empeño en cumplir las promesas que hizo en su campaña electoral, aunque a lo largo del camino, él debe haber descubierto que no todas las promesas que él hizo serán fáciles de cumplir…

[…]

Por supuesto, no han faltado las críticas contra el presidente Obama, principalmente provenientes de personeros de la derecha política republicana que, más que una genuina preocupación por el rumbo que toma su nación, lo que destilan es rencor, con un matiz de revanchismo político.  Por lo menos, para mí ésa es la explicación de que muchos de estos personeros expresen su esperanza de que el presidente Obama fracase en su mandato.  ¿Por qué?  ¿Será porque se dejaron vencer por alguien “distinto” (interprétese como se interprete) y eso no les hizo gracia alguna?  ¿Será por que no tienen nuevas ideas que ofrecer a su pueblo?  ¿Será porque no creen en la constante del cambio, en que deben evolucionar con la misma sociedad que dicen representar?  ¿Será porque no tienen la capacidad para admitir—y afrontar con valentía—las fallas de su propia ideología, los puntos débiles, los defectos, a fin de corregirlos y ponerse en pie como fuerza política válida?”

(Y si de rencores y revanchismos se trata, sólo hay que pensar en la reacción de los mismos personeros de siempre a una foto (de agosto de 2012) divulgada en enero de 2013 por la Casa Blanca, del presidente Obama practicando el tiro de “skeet” en la casa oficial de veraneo del Campamento David en el norte de Maryland.  Una foto que, según los reaccionarios en cuestión, no borra la imagen “anti armas” del mandatario—algo en las líneas de “ése se agarra de cualquier cosa para negar lo que es” o “ése no sabe nadar y por eso camina sobre el agua”.*  O sea, palos si bogas y palos si no bogas.)

Y si de prevalecer se trata, la administración Obama lo hizo en su compromiso de sacar la presencia de la soldadesca estadounidense de Iraq para fines de 2014, y con ello quitarse parte de la sombra de las acciones militaristas emprendidas por su antecesor, George W. Bush.  Pero… ¡ojo!  Dije “parte de la sombra”, no “toda”.  Todavía quedan prisioneros de la “guerra contra el terrorismo” en el enclave estadounidense—o “espina en el costado cubano”, para quienes lo ven de esa manera—de Bahía Guantánamo.  Y algunos de esos prisioneros aún están esperando juicio por sus presuntas “acciones terroristas”.  Digo yo, ¿no fue para eso último para lo que se les encarceló?  ¿Será que después que los confinaron, tienen tanto “miedo” a alguna represalia de las organizaciones criminales con las que estarían vinculados?  O tal vez será que los quieren tener como la presa de caza, cuya cabeza—incluidos los cuernos u otras protuberancias craneales, de tenerlas—”adornan” la sala de la casa de algún cazador, tal vez para lucirlos como motivo de orgullo.

Tal vez ése no era parte del “cambio” prometido.  Tal vez ése es un claro ejemplo de que entre promesas y realidades va un trecho muy largo.

Pero eso es allá en “el norte”.  Acá en esta isla bendita, comenzamos el año y el cuatrienio con una gerencia gubernamental diferente.  Una gerencia gubernamental que tendrá que ver cómo enfrenta los retos que les dejaron años y años décadas de improvisaciones, pasos en falso, demostraciones de incompetencia y necedad, juegos con la realidad que se vive en la calle.  Retos que no ocurrieron “el otro día”, como hay quien dice, pero que alcanzaron matices graves durante los años de la administración del Lcdo. Luis G. Fortuño Burset como gobernador.  (Aunque siempre han alcanzado matices graves con cada administración previa, ¡pero qué se le va  a hacer!)  Años en los que la mentalidad prevaleciente parecía ser la de “haz lo que YO digo y no lo que YO hago, porque YO-YO-YO tengo el poder y tú tienes que allanarte y obedecer ciegamente y sin cuestionar, porque “such is life”, porque los valores cuentan… ¡pero sólo para ti, no para nosotros!”  Una mentalidad que pretendía manejar la vida pública del país como si fuera una empresa privada, dirigida por una ideología conservadora como las que se vería, por ejemplo, en Texas y otros estados del sur de los EE.UU., pero que practicaba un estilo de política corrupta, más parecido al que creo que en inglés lo llaman algo así como “Chicago-style politics”—con perdón de la gente que me lee en Chicago, si se sintieran ofendidos por la comparación.  Un estilo en el que la partidocracia y la incompetencia administrativa pasearon su fealdad miserable por casi todos los órdenes de la vida.  Un estilo que quiso imponerse sobre todo aquello que no le fuera afín a la ideología prevaleciente—aun instituciones que, le guste a quien le guste, tienen una razón de ser y cumplen una función vital en la sociedad puertorriqueña, como el Colegio de Abogados.

Pero, ¿no es eso lo que tanto critica la derecha más recalcitrante, dondequiera que esté, a los gobiernos de países como Cuba o Venezuela—con perdón de mis lectores y lectoras cuban@s y venezolan@s (y me refiero más a la gente que a quienes la gobiernan), porque ell@s también son mis amigas y amigos, mi gente—, a los que seguida el arsenal derechista de epítetos dispara su carga de “dictatoriales”?  Es más, ahora me da más pena con don Luis A. Ferré, quien durante el ocaso de su vida insistía en que Puerto Rico no era ni caribeño ni latinoamericano—mientras otras manos aprovechaban su delirio senil para echar por la borda todo lo que le costó sudor y sacrificio político.  (Y no tengo empacho en decir esto: siento que el alma de don Luis A. Ferré debe estarse agitando en su sepulcro, convulsando cada vez más, al percibir lo que han hecho—y hacen—sus “herederos” políticos.)  Pero ya la Historia se encargará de juzgar… y de adjudicar.  A mí no me cabe la menor duda.

Y mientras esa partidocracia y esa incompetencia campeaban por sus respetos, las fuerzas que buscan desestabilizar con su violencia la vida de nuestra sociedad también campeaban por sus respetos.

Así las cosas, ¿qué debemos esperar de los sucesores, especialmente del nuevo gobernador, Lcdo. Alejandro García Padilla (además de que sea otro abogado el que gobierne)?  Tal vez yo no esperaría mucho.  Tal vez den la cara y cumplan con algunas cosas que prometieron, como restaurar el clima de responsabilidad social del país, mediante la restauración de las colegiaciones profesionales que se deshicieron por revanchismo, o aumentar la fuerza laboral del país—de por sí bastante afectada por las improvisaciones (porque así hay que llamarlas: improvisaciones) mal aplicadas durante la “emergencia fiscal” de 2009—en unos 50’000 en los primeros meses de gobierno (como dicen en los sectores pudientes de Guaynabo, “good luck with that!”), o disminuir la ola de violencia que parece prosperar en el país bajo ciertas condiciones (y ése podría ser un buen tema para un análisis inteligente: por qué la criminalidad “florece” durante ciertos periodos de gobierno y durante otros no), o tratar de hacer que la vida sea más tolerable para quienes tenemos que pagarla a un costo lamentablemente alto… Excepto porque…

Lamentablemente, comenzaron con el pie izquierdo con mal pie (lo siento, pero eso de “con el pie izquierdo” me parece prejuiciado y sin razón de ser y por eso es que lo tacho).  Y ya se avecinan aumentos en los costos del agua y la electricidad—en este último renglón, el propósito será cubrir una reducción presuntamente artificial, aplicada por la administración anterior de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) previo a las elecciones generales de 2012, y que duraría solamente 3 meses, para entonces volver a pagar más cara la electricidad… ¿no será más bien, para pagar los excesos de la propia corporación pública?  Excesos que se financian con unas fórmulas matemáticas—tan secretas como la receta para la preparación de la CocaCola y los ingredientes que lleva—de un mal llamado “ajuste por combustible” (que como posiblemente yo haya mencionado alguna vez, en mi caso particular se lleva la mayor tajada del costo de la factura eléctrica de mi casa), mientras la infraestructura eléctrica del país sufre los embates de la naturaleza, una naturaleza que siempre es más sabia que lo que algun@s creen.

Yo no sé, pero me imagino que aunque suene como un disparate, quien lo dijo originalmente tenía la razón: mientras más cambian las cosas, más “iguales” se quedan.  Cuán iguales se van a quedar y cómo habremos de lidiar con toda esa “igualdad”, eso es lo que habrá que ver en estos próximos 4 años.

Pero bueno, ¡vamos a dejar el comienzo del 2013 ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


* Por cierto, para que sepan a qué me refiero, les dejo este chiste (tomado de uno de mis grupos favoritos de usenet):

Versión en inglés: Mi traducción (libre) al español:
Amazing Hunting Dog

An avid duck hunter was in the market for a new bird dog.  His search ended when he found a dog that could actually walk on water to retrieve a duck.  Shocked by his find, he was sure none of his friends would ever believe him.

He decided to try to break the news to a friend of his, a pessimist by nature, and invited him to hunt with him and his new dog.

As they waited by the shore, a flock of ducks flew by.  They fired, and a duck fell.  The dog responded and jumped into the water.  The dog, however, did not sink but instead walked across the water to retrieve the bird, never getting more than his paws wet.  This continued all day long; each time a duck fell, the dog walked across the surface of the water to retrieve it.

The pessimist watched carefully, saw everything, but did not say a single word.

On the drive home the hunter asked his friend, “Did you notice anything unusual about my new dog?”

“I sure did,” responded the pessimist.  “He can’t swim.”

El Sorprendente Perro de Caza

Un ávido cazador salió a comprarse un nuevo perro de caza.  Su búsqueda terminó cuando encontró un perro que realmente podía caminar sobre el agua para recoger un pato.  Atónito por el hallazgo, él estaba seguro de que ninguno de sus amigos le creería.

Decidió entonces darle la noticia a un amigo suyo, pesimista por naturaleza, y lo invitó a cazar con él y con su perro nuevo.

Mientras esperaban junto a la orilla, una bandada de patos sobrevolaba.  Ellos dispararon, y un pato cayó.  El perro respondió y se tiró al agua.  Sin embargo, el perro no se hundió, sino más bien caminó sobre el agua para recoger el ave, sin mojarse más que las patas.  Así continuaron todo el día; cada vez que un pato caía, el perro caminaba sobre la superficie del agua para recogerlo.

El pesimista observaba cuidadosamente, vio todo, pero no dijo una palabra.

En el viaje de regreso a su casa, el cazador le preguntó a su amigo: “¿notaste algo inusitado en mi perro nuevo?”

“Ciertamente”, respondió el pesimista.  “No puede nadar.”


LDB

Un año bastante difícil para recordar

an old post card
An old postcard - Image via Wikipedia

Bueno, amigas y amigos, mi gente, llegamos una vez más a ese momento… en el que hacemos un inventario de lo que nos deja el año que está por terminar, con los ojos puestos en la esperanza de que el año que estamos por recibir nos tenga alguna compasión.

Que a juzgar por el desempeño del año 2011, lograr esa compasión va a requerir “de Dios y su santa ayuda”.  Si no me lo creen, he aquí varios botones de muestra, según los recogí en este blog durante los pasados 12 meses:

  1. Actos de violencia de los que no se salva nadie, ni siquiera la congresista estadounidense Gabrielle Giffords (Demócrata por Arizona), a la que un desquiciado quiso matar de un disparo en la cabeza, con el saldo de que ella apenas logró sobrevivir—muy a pesar del aspirante a asesino—, aunque una niña de nueve años (irónicamente, nacida el 11 de septiembre de 2001—no hay que decir nada más) y otras personas no corrieron con mejor suerte.
  2. Y tristemente, tampoco se salvan ni las figuras artísticas conocidas y queridas, como el gran cantor argentino Facundo Cabral, ya sea que estén conscientes o no de si andan con alguien de fiar, alguien que los puede poner en el vórtice del huracán sin querer.
  3. Una marejada de violencia que nos arropa, que nos ahoga, que nos asfixia, y que ya nos ha llevado por encima de los 1000 asesinatos tan sólo en el 2011 (y cuando empecé a escribir esto la noche del 29 de diciembre, la cifra estaba en los 1130 asesinatos), y para lo cual la Policía de Puerto Rico sólo puede sentarse a mirar con los brazos cruzados (¿porque alguien lo quiere así?) cómo los delincuentes se matan unos a otros… ¡y a los demás que estén en medio!
  4. Para colmo, esa misma fuerza policial es incapaz de poner su propia casa en orden, cuando tiene tantos problemas de disciplina y de violaciones a los derechos de sus ciudadanos, tantos “caciques” que quieren perpetuarse en sus puestos, tantos casos de violencia familiar y de género, lo mismo entre los “guardias de palito” que entre la plana mayor…  Una agencia de seguridad pública en esas condiciones, no puede ganarse la confianza ni el respeto de la misma gente a la que se juró proteger y servir… la misma gente que, si se la deja, se tomará la justicia en sus propias manos… ¡si es que no lo ha empezado a hacer!
  5. Añádase a eso un sistema judicial que no hace justicia, que entre otras cosas, prefiere dejar ir a algún poderoso (lo mismo un médico que el dueño de varios “puntos” de drogas) por falta de pruebas, o incluso “atenuar” el delito de violencia doméstica para justificar el que a un agresor, con toda la evidencia en su contra, se le deje libre para matar a la próxima que cometa el error de ser su pareja.
  6. Evidencias cada vez más contundentes de la podredumbre moral de los partidos políticos en Puerto Rico (y me refiero a todos¡A TODOS!), cuando toleran las actuaciones moralmente reprehensibles de sus figuras principales.  Y si de acciones moralmente reprehensibles se trata,
    • ¿Quién puede olvidar la caída en desgracia de cierto vendedor-de-autos-convertido-en-senador, luego de que saliera a la luz su posesión de un costoso automóvil de lujo que alguien le habían “regalado”?  (Por supuesto, sigo creyendo como entonces que sería interesante averiguar cómo fue que le regalaron ese automóvil… o quién le regaló el automóvil… ¿a cambio de qué?)
    • O la del hijo de un conocido alcalde, detenido por la autoridades estadounidenses por sospecha de tráfico de drogas—y que interesantemente, había adquirido antes de su arresto un vehículo de lujo con parte del dinero mal habido de cuanta transacción de drogas hubiese hecho.
    • Y qué decir de funcionarios públicos (por ejemplo, alcaldes) que se escudan detrás del poder—aun de lo más mínimo que le dé una sensación de poder—para hacer y deshacer como les dé gusto y gana, para propasarse con su personal de menor jerarquía, convencido de que lo hace porque puede hacerlo, y porque no importa que una autoridad de mayor relieve le pida cuentas, siempre se saldrá con la suya, porque para eso es que tiene poder.
  7. Figuras públicas que se esconden detrás de prédicas de amor y paz, para esparcir su veneno, para irse a los extremos diciendo que odian el pecado, a la vez que odian al pecador, mientras sacian sus propias ambiciones de riqueza, lujo y ostentación—y en el peor de los casos, esconden de la vista pública su realidad turbia e insalubre, detrás de una fachada de “rectitud” y de “moral”.
  8. Defensas altamente cuestionables de líderes políticos que son sorprendidos en actuaciones con visos de ilegalidad o de depravación moral, y que dejan la impresión de que no importa cuán bajo puedas caer, siempre tendrás un padrino que te justifique, que te defienda, y que le eche excremento a tus enemigos para reducirlos a la vergüenza, al oprobio, porque se atrevieron a meterse contigo sin saber con quién más se estaban metiendo (aun si para ello hay que inventar toda una patraña, con personas desconocidas o no existentes que lancen acusaciones viciosas contra quienes se atreven a retar al poderoso).
  9. Una cada vez mayor disociación entre la realidad que se vive todos los días en Puerto Rico (y hasta en los mismos Estados Unidos)—con figuras políticas marcadas por sus vicios, o con políticos tan incompetentes que prefieren pelearse por nimiedades, por cosas estúpidas y sin mucho valor, a ver si con ello entretienen a un público cautivo—y la realidad virtual que proclaman muchos (desde el gobernador para abajo), en la que todo está bien, en la que todo es normal, en la que la vida cotidiana del populacho no está en peligro, en la que todo es paz y amor.
  10. Peor aún, un desfase entre el punto de vista de los pobres, de quienes necesitan una ayuda, un estímulo para seguir adelante, y la mentalidad de quienes en ánimo de mostrar una superioridad que no es tal, se burlan de los mismos pobres a los que dicen ayudar… los mismos pobres a quienes se les crean innecesariamente expectativas que luego se harán sal y agua, sólo para echarle la culpa al que cayó de tonto en la trampa (¡pues, por eso, por haber caído de tonto!), mientras que quienes están llamados a ayudarlos se adornan de privilegios, lujos y ostentaciones (porque “el hueso… ¡es pa’ los demás!”).
  11. Una intención de explotar económicamente la necesidad de los ciudadanos de servicios públicos eficientes, mediante la aplicación de toda una serie de triquiñuelas para justificar el cobro de dichos servicios—y en el proceso, fomentar la ineficiencia, el desinterés, la negligencia y la irresponsabilidad cívica, todo porque no se deben a los mismos ciudadanos que necesitan esos servicios, sino a quienes se enriquecen a costillas de esos mismos ciudadanos.
  12. Falta de voluntad de los líderes políticos para acoger las sugerencias que se les dan de buena fe, por parte de la gente “de a pie”, de quienes experimentan los sinsabores de la vida diaria.  Añádase a esto una tendencia cada vez mayor a buscar soluciones a los problemas diarios del país, buscando el brillo de las luces de cinematografía, aspirando a ser como las estrellas de Hollywood que tanto se adoran.

Y podríamos añadir a esta lista los dos desastres naturales que le tocó enfrentar a Puerto Rico en agosto, con sus secuelas de destrucción y con las manifestaciones de evidente incompetencia para manejarlas rápida y eficientemente.  ¿Y cómo olvidar la visita a Puerto Rico del presidente estadounidense Barack H. Obama?  Una visita matizada por la astucia, en la que el mandatario dejó a ciertos súbditos de su provincia caribeña vestidos y alborotados, mientras discutía asuntos de vital importancia con un candidato de la oposición política al son de sándwiches de medianoche al mediodía—con su agüita embotellada por el la’o.

Pero también podríamos añadir algunas cosas buenas, como el triunfo de nuestros atletas en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, por ejemplo.  Aunque eso último parezca poco, el bien que hace es mucho.

Sea como sea, mi opinión es que el año 2011 fue un año bastante difícil para recordar.  Un año en el que los agravios crecían como los hongos, aquí y allá, aún más que en el año anterior.  Un año en el que la esperanza se puso a prueba, que pareció estar en su más bajo nivel.  Pero también fue un año en el que quedó manifiesto que los agravios se deben reparar, que la gente está comenzando a reclamar lo suyo, que la gente está comenzando a mirar las cosas como éstas son y a exigir que se le haga justicia.  De eso habrán dado fe los movimientos de protesta social en los países árabes—algunos de los cuales han sido sucedidos por la caída estrepitosa (y ocasionalmente mortífera) de quienes tratan con mano dura a sus ciudadanos, a su gente, mientras celebran la vida que le escatiman a los demás—y en los centros del poder económico mundial (como los de “Occupy Wall Street” y sus secuelas).  Y aun cuando a muchos de estos movimientos de protesta, las autoridades locales se la están poniendo difícil, ellos no pierden la esperanza de lograr sus reivindicaciones.  Podrán haberse quedado sin empleo, podrán haberle ejecutado las hipotecas de sus viviendas, podrán haber perdido los ahorros con los que pretendían tener una jubilación decente, pero todavía les queda su dignidad.  Eso, y la esperanza que tanto se dice que es lo último que se pierde.

La misma esperanza que todos tenemos en que nuestras vidas mejoren con el año que está por comenzar.  La misma esperanza que no debemos perder, bajo ningún concepto.

¡Y vamos a dejar el 2011 ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Que venga el 2012!

LDB

Historia de dos líderes: Medianoche en una tarde de San Juan

A typical Cuban sandwich that can be found in ...
Image via Wikipedia

Astuto.  Yo no creo que el Presidente de los EE.UU. de A., Barack H. Obama, pueda ser descrito con una palabra más adecuada, tras viajar el martes 16 de junio de 2011 a San Juan para una visita que comoquiera duró menos de lo que dura un centavo de queso.  Una visita para la que se hicieron muchas expectativas, sobre lo que se lograría alcanzar tras la misma.  Una visita para la que se quiso vestir a San Juan de punta en blanco.  Una visita para la cual se quiso movilizar a la gente, tal vez para dar la impresión de que Puerto Rico estaba así de contento de recibir a un visitante de la importancia del líder de la nación más poderosa sobre la tierra.

¿Y qué pasó?  (O más bien, ¿qué fue lo que no pasó?)  La llegada del “Fuerza Aérea 1” a San Juan con algunos minutos de adelanto, un discurso presidencial de 10 minutos y medio (en el que apenas dijo algo sustantivo—o lo que dijo no era nada nuevo), una caravana motorizada que se desplazó por la vía de rodaje como si tuviera prisa, una parada breve en el palacio de gobierno puertorriqueño (“La Fortaleza”), una parada para almorzar en una repostería y restaurante del sector El Condado…  ¡Adi’ó!  Pero, ¿y el almuerzo a todo dar que se le tenía preparado en La Fortaleza?  Y para terminar de hacerla, ¿almorzando con el principal líder de la oposición, el senador Alejandro García Padilla (PPD-Acumulación)?  No sólo eso: ¿almorzando (lo que en buen puertorriqueño conocemos como) un sándwich de medianoche” (cuyos ingredientes suelen incluir el jamón, el pernil de cerdo y el queso suizo), con agua embotellada?  Yo no sé, pero ese “sandwichito” debe ser un tremendo “resuelve” cuando se tienen por delante dos actividades de recaudación de fondos de campaña (una de las cuales era a US$38500 por cabeza), además de concederle entrevistas a dos de los medios locales (El Nuevo Día y Univisión Puerto Rico) antes de partir con rumbo a casa en el “Fuerza Aérea 1”.

¿Y dónde quedó el gobernador?  ¿Y dónde quedó la debida deferencia a las autoridades locales?  A mí me parece que eso se llama “plantón”.  Un buen plantón para las autoridades estatales y para muchos de los que fueron a vitorearle a su paso, como para que él viera que los puertorriqueños somos “una tribu feliz”.  Y no quepa la menor duda que quienes tanto se quisieron lucir, como si se tratara del reciente casorio de Guillo y Kati (¡y dale que es tarde!) de la boda real efectuada en abril pasado (y me imagino que alguna de las aspirantes a realeza conocidas “cariñosamente” como “las Cívicas” habría querido lucir un sombrero tan ridículo como el que llevó entonces la princesa Beatrice, que parecía más que otra cosa un asiento de excusado—o de retrete, o de inodoro… whatever!), se llevaron una enorme decepción.  Porque más que nada, lo principal que le importaba a las autoridades locales era lucirse.  Dar una buena impresión para que se nos tome en cuenta, a la hora de decidir nuestro futuro político, si queremos o no tener algo que ver con la nación poderosa del mundo.

Nación a la que—si nos dejamos llevar por algunos comentaristas políticos, como el periodista Luis Francisco Ojeda, uno de los expertos en dimes y diretes, broncas y bolletes “análisis” y “noticias”—no le interesa resolver la situación de su relación política con Puerto Rico.  ¿Será porque como hemos visto en otras ocasiones, siempre hay “asuntos más importantes que atender”?  ¿O será que al saber que aquí cada quién tira para su lado, simplemente los cachanchanes de allá están esperando a que nos acabemos de arrancar las cabezas?  Y cuidado que lo vengo diciendo, desde cuándo…

El caso es que, a mi juicio, una de las consecuencias inmediatas de la visita del presidente Obama Puerto Rico ha sido dejar una estela de “malos perdedores” (o que se comportan así), principalmente entre las huestes azules locales.  (Interesantemente, el color azul es el símbolo político que tienen en común los personeros del actual gobierno local [PNP] y los miembros del Partido Demócrata, a pesar de que los primeros se identifican principalmente con el Partido Republicano estadounidense, cuyo color es el rojo—el mismo que por décadas ha identificado a los miembros del PPD.  ¿Entendieron eso?  ¿No?  ¡Olvídenlo!)  Ya por lo menos, ha habido dos amenazas de miembros del actual gobierno (de hecho, son el presidente del senado y una senadora que es hija de un ex-gobernador) de irse de “tour” a través de las comunidades hispanas en los EE.UU.—las mismas a las cuales precisamente iba dirigido el viaje presidencial—para expresar el “agravio” del que fueron objeto a manos del mandatario.  (Y cuando se oye hablar a estas personas, no se puede menos que pensar en que están en la etapa de la ira que postulaba la doctora Kübler-Ross, como si se les hubiese arrebatado algo tan querido, una oportunidad que tal vez nunca volverán a tener.)

Sea como sea, para mí que este viaje presidencial no tuvo los resultados que todos teníamos en mente.  Y aun cuando algun@ que otr@ ilus@ pudiera albergar esperanzas de que tras el regreso del presidente Obama a Washington, de repente empezara a nevar en nuestras montañas (y si no me lo creen, véanse este “reportaje” en El Ñame), francamente, eso no habrá de suceder, o al menos no sucederá así porque sí.  Y nunca hubo la intención de que eso sucediera.

Lo que sí hubo fue un brillante ejercicio de astucia política.  Una partida de ajedrez de movimientos impredecibles—aunque no para los conocedores del juego, y me refiero en este caso al juego de ajedrez político.  Un ejercicio en el que prevaleció el gran maestro, el estratega (un poco irónico, tratándose de un ganador del Premio Nobel de la Paz), el que movió las fichas en el tablero a su antojo, dejando al bando enemigo tratando de curarse las heridas de la batalla.

Interesantemente, se nos vendió ésta como la primera visita en asuntos oficiales de un mandatario estadounidense, desde la de John F. Kennedy en diciembre de 1961 (y yo era un infante entonces, por lo que no tengo recuerdos de esa visita—sorry!), o como el cumplimiento de la promesa de campaña que el entonces candidato presidencial y senador por el estado de Illinois había hecho en otra visita fugaz, en 2008, de que volvería a Puerto Rico como presidente estadounidense.  Para muchos de nosotros, esta “venta” salió demasiado cara.

¡Y vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

The battle lines

Border Patrol agent reads the Miranda rights t...
Image via Wikipedia

Hi, mi gente!

By now, all of you are aware that before the end of this week (and of July, for that matter), the law known by its legislative name, S.B. 1070, will be enacted in the state of Arizona.  As I wrote earlier in this blog, this law puts a large amount of blame for crime in Arizona on the shoulders of Mexicans and other Latin Americans, more specifically those entering the U.S. illegally (which makes me wonder if there are any criminals among the local White-Anglo-Saxon-Protestant population, but I guess that’s another story).  This bill:

Requires officials and agencies of the state and political subdivisions to fully comply with and assist in the enforcement of federal immigration laws and gives county attorneys subpoena power in certain investigations of employers. Establishes crimes involving trespassing by illegal aliens, stopping to hire or soliciting work under specified circumstances, and transporting, harboring or concealing unlawful aliens, and their respective penalties.

S.B. 1070 is interesting in that it amends local law for the following purpose (emphasis is mine):

11-1051. Cooperation and assistance in enforcement of immigration laws; indemnification.

[…]

B. FOR ANY LAWFUL CONTACT MADE BY A LAW ENFORCEMENT OFFICIAL OR AGENCY OF THIS STATE OR A COUNTY, CITY, TOWN OR OTHER POLITICAL SUBDIVISION OF THIS STATE WHERE REASONABLE SUSPICION EXISTS THAT THE PERSON IS AN ALIEN WHO IS UNLAWFULLY PRESENT IN THE UNITED STATES, A REASONABLE ATTEMPT SHALL BE MADE, WHEN PRACTICABLE, TO DETERMINE THE IMMIGRATION STATUS OF THE PERSON.

From what I can see, S.B. 1070 makes state, county, city and town police departments into de facto immigration enforcement agents, just by requiring anyone who is stopped for speeding or found anywhere on the street proof of his legal presence in the U.S., only on mere suspicion.  Supporters of S.B. 1070, including the current Arizona governor, Jan Brewer, claim that this law is needed to address a crime situation which leads back to illegal immigrants—all of them equally, as if there were no honest people among those immigrants—, and which the Obama administration has been unable or unwilling to address.

As expected, there have been several protests, in Phoenix and other cities in the state, and in several cities in the U.S., against what such a legislative bill would stand for.  A legislative bill which, as I see it, is not much different from some of the legislation coming out from legislatures like that of Puerto Rico—and believe me, lately I have seen a lot of “gems” from the Puerto Rican Legislative Assembly, but that’s another story.  A bill which is based in mere suspicion used against someone not fitting the prevailing ethnic pattern, and which may be used for racial profiling by local authorities.  And even though a week later governor Brewer signed into law some amendments to “soften” some of the most controversial aspects of this law, I think it’s still dangerous in that it can lead to abuse just because of mere suspicion, and it can also foster intolerance among the citizens of Arizona.

Worse yet: Some people think, “now, it’s Arizona; next, it could be any of the remaining 49 states”.

Maybe most of those who support S.B. 1070 should know (maybe they do know) that illegal aliens don’t come only through the Mexican border.  How about Canada?  Better yet, how about illegal immigration to “Puerto Rico-USA” from the Dominican Republic and other Caribbean nations?  See, that’s a large problem U.S. Customs and Border Protection has to deal with in Puerto Rico.  (But let’s hand it to the S.B. 1070 supporters, who may not see as wrong the “illegal” immigration from Cuba—even if a “Scarface” comes along every now and then.)  And let’s face it: those entering another country by unlawful means are breaking the law, at least in that respect, but that does not automatically make them criminals (unless they mean to make a life of crime in their new destination).  Are those with that backwards mindset, equally adamant in campaigning against the illegal entry of criminals from Canada and other countries than against the illegal entry of criminals from Mexico and Central America?  Maybe they are not willing to spare some time to understand those subtleties—they have more important things to do.

Of course, they can always hide behind a “tight schedule”, like governor Brewer did when Colombian singer-songwriter Shakira (official website; bio at Wikipedia) wanted to talk with her on behalf of the singer’s foundation for social causes (Fundación Pies Descalzos).  And let me make this very clear: I’m not a fan of Shakira, and I have never liked her voice, the way she sings or even her career path—from starting as the poetic voice of a young generation back in the late 1990s to becoming a diva at the same level of a Beyoncé, a Christina Aguilera, or a Mariah Carey.  (I didn’t even watch the FIFA World Cup opening and closing ceremonies just because she was appearing in both ceremonies.)  But just to be fair, that doesn’t mean that while she was making a good will attempt at a dialog, at offering help, at finding solutions to a problem like that of illegal immigration, she should be tossed aside just like that, because the person with the power to right a potential wrong has a “tight schedule”.  So much for excuses…

So what’s it with the attitude reflected in initiatives like Arizona’s S.B. 1070, by which Hispanic immigrants (and I don’t mean only Mexicans and Central Americans) are treated like “the enemy”?  (And that was just the beginning.  A few weeks after the passing of that law, there was a vote in that state to “correct” the material in course textbooks, to either diminish the cultural contributions of “minorities” or to alienate them from their cultural underpinnings.  What will they think about next?)  Someone over there may think that the world’s most powerful nation is threatened or in imminent danger of being “dissolved” into “tribes”, “defeated” by peoples from different cultural backgrounds.  Maybe what some WASPs know about immigrants comes from the bad things some immigrants do—especially those bringing some bad habits from their countries of origin, and/or who come to the U.S. seeking an easy life—, and so they want to paint every immigrant (legal or illegal) with the same broad stroke.

Could it actually be the fear of crossing their paths with people that is so “different” to them, people who could open their minds to a new, different world, the same world that—whether they like it or not—surrounds them?

Who knows, maybe it is fear, that same fear that makes a man or woman see everyone else as his or her “enemy”.  Anyway, let’s see if fear is going to have the final word.

So let’s leave it right there!  Take care and behave, OK?  Bye!


UPDATE (July 29, 2010): By one of those twists of fortune, a federal judge ordered on July 28 to put a hold to those most controvertible aspects of Arizona Law S.B. 1070.  This should give both parties in the debate a breather, until further review of the impact of the relevant portions of the law governing illegal immigrants.  And as on cue, governor Brewer has vowed revenge has announced that she will go to the courts in defense of that law, which she sees as a “help” the state of Arizona is giving to the U.S. government in implementing immigration laws.  (If you ask me, to that kind of “help” I would respond, “Thanks, but no, thanks!”)  Of course, the battle lines are still drawn, with supporters wanting to increase their fight to get rid of those they see as “undesirables”, even if those “undesirables” are willing to do the jobs others may find “disgusting” and “unworthy”.  Go figure!  But that’s just part of the price to pay.

UPDATE (April 20, 2011): I don’t know about you, but it seems to me that people can develop some backbone every now and then.  Judging by this New York Times editorial, Gov. Brewer has shown some judgment in vetoing what the paper with “all the news that’s fit to print” calls, “two absurd bills: one allowing guns on university campuses; the other requiring presidential candidates to provide detailed proof of citizenship, including a sworn affidavit and a long-form birth certificate, before they could appear on the Arizona ballot.”  Even if she was less than forthright in her veto of the guns-on-campus issue (which I guess it comes on the aftermath of the shooting of Rep. Giffords on January 8, 2011), the editorial states that “Ms. Brewer called the ballot bill ‘a bridge too far.’  That’s saying something coming from a governor who, last year, proudly signed a mean-spirited measure giving local police extraordinary powers to arrest anyone who could not immediately prove they were here legally“.  The editorial ends saying that “(t)his does not mean that Ms. Brewer is a new person politically, but it does suggest that she has limits.”  Congrats!  Good for her!


LDB