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La ley de la supervivencia

Glock 35 semiautomatic pistol in .40 S&W
Image via Wikipedia

Yo creo que ya era hora de que ocurriera.  Ya era hora de que alguien hiciera lo posible por defenderse de quienes para satisfacer vicios o por creerse que tienen el derecho de abusar de los demás, tratan de arrebatar lo que otros logran con el esfuerzo propio y con la intención de progresar.  Ya era hora de que alguien dijera, “¡basta ya!”

Mientras nuestros políticos, por no dejar de hacer, protagonizan una nueva controversia en la que las instituciones como el Tribunal Supremo de Puerto Rico, que deben garantizar los derechos de la mayoría, del pueblo, de los ciudadanos de a pie, son tratadas como si fueran el botín de una guerra entre pandillas rivales; mientras la plana mayor de la Policía de Puerto Rico deja ver su complicidad con la agenda ideológica de turno, que la lleva a manipular estadísticas de delitos para crear una falsa impresión de que “se está haciendo algo” y de que por ello, Puerto Rico “se supera” (como si los “líderes” no tuvieran su parte de la culpa de que Puerto Rico esté atrás y no avance); mientras la gran mayoría de los medios de prensa andan más pendientes de las más recientes payasadas de los susodichos políticos y de la más reciente cuita de la modelo empresaria María del Pilar “Maripily” Rivera, quien ahora quiere someterse a una cirugía estética para cerrarse la brecha entre sus pechos (y tengo entendido que esa brecha es del ancho de la Autopista José de Diego a la altura de la estación de peaje de Ft. Buchanan entre Bayamón y Guaynabo—si no más ancho que eso); una mujer que se dice cristiana tuvo que responder al llamado de una ley no menos importante que las leyes divinas: la Ley de la Supervivencia.

Estación de peaje Buchanan, Autopista De Diego (PR-22).  (Imaginen por qué la estoy utilizando como ejemplo... pero ¿qué tal si regresamos a nuestra programación regular, OK?)
Estación de peaje Buchanan, Autopista De Diego (PR-22). (Imaginen por qué la estoy utilizando como ejemplo… pero ¿qué tal si regresamos a nuestra programación regular, OK?)

Todo surge de lo ocurrido el pasado miércoles 11 de mayo, cuando la dueña de un salón de estilismo en Caguas fue objeto de un intento de asalto a manos de un individuo que se le acercó con esa intención mientras ella le daba la espalda.  La víctima, de la que presumo que quiso actuar responsablemente—la clase de responsabilidad que su victimario demostró no tener—se viró y le advirtió que tenía un arma de fuego, pensando que con ello podría disuadirlo.  Por supuesto, los criminales no se distinguen exactamente por tener un sentido de responsabilidad hacia los demás—y por ello, medir las consecuencias… aunque en eso ellos no se diferencian mucho de nuestros “líderes” políticos y gubernamentales, pero ya eso es otro tema—y el del caso que nos ocupa, para no ser la excepción que confirma la regla, le hizo un disparo en el pecho a la dama.

Y amigas y amigos, mi gente, en mi libro eso se llama COBARDÍA.  No hay otra manera de llamarlo que no sea por su nombre: COBARDÍA.

Tal vez a él le hubiera sido mejor escuchar a la señora cuando ésta trató de disuadirlo, ya que ella—aunque herida—logró desenfundar un arma Glock calibre .357* que llevaba en su persona (¿puede alguien explicar esa aparente contradicción?) y le hizo varios disparos a su asaltante, alguno de los cuales lo impactó en… esteeeeeeeeee… bueno, digamos que a él los disparos le podrían reducir sig-ni-fi-ca-ti-va-men-te las probabilidades de formar una familia un día de éstos.

(Sí, ya lo sé.  Si no fuera algo tan trágico, sería completamente gracioso… aunque para el frustrado asaltante, no debe haber sido muy divertido que le pegaran un tiro ahí.  ¡Pero lo siento mucho, mi’jo, la vida no es justa!  Triste   ¡Brega con eso!)

A fin de cuentas, lo sucedido se reduce a que cada quien se vio en una situación en la que lo importante era sobrevivir.  Al delincuente, le era importante sobrevivir ante la amenaza que le representaba enfrentarse a una víctima que le estaba anticipando a él que podía salir lastimado.  A la víctima, le era importante conservar su vida, evitar que un desconocido que le venía pa’ encima con intención de robarle, la convirtiera en parte de la triste situación que se vive con cada vez mayor intensidad en el Puerto Rico de hoy, donde prácticamente cada día cae una vida más, sin que quienes proclaman “protección e integridad” puedan mostrar un mínimo de competencia.  Competencia que deberían tratar de demostrar, si quieren evitar el escenario apocalíptico descrito por el Superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha (el mismo que en el 2006 dirigió el operativo del FBI en el que a varios periodistas se les atacó con gas pimienta), de que en Puerto Rico los ciudadanos tomen la justicia en sus manos.  (Un escenario que por otra parte se está tratando de promover, como si Puerto Rico fuera Texas o Arizona, a juzgar por algunos vientos que soplaron recientemente en nuestra “honorable” Asamblea Legislativa.)

El caso es que ésa, a falta de otra, es la ley por la que nos estamos rigiendo de un tiempo a esta parte: la ley de la supervivencia.  Es una ley con la que todos tratamos de cumplir, desde que salimos de nuestras casas a luchar contra el mundo hasta que regresamos a nuestras casas y nos retiramos a descansar—si tenemos esa fortuna de que lo podemos hacer.  Y no todos la llegamos a cumplir, pero siempre se hace el intento.  Y eso es lo que importa.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, y sobre todo, cumplan con la ley de la supervivencia.


* CORRECCIÓN, 12 de junio de 2011: Se vé que yo no soy experto en armas de fuego—y eso es algo que en realidad yo no tocaría, ni “con el pétalo de una rosa”—, pero en realidad, lo que debí haber escrito ahí era “calibre 9 milímetros“.  Aclarado queda.


LDB

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Asegurese De Que No Haya Un Helicoptero Sobrevolando Mientras Lee Esto

Saludos, mi gente. ¡Esto es lo que está pasando!

Bueno, parece que se atenuó un poco la controversia por la genial idea de elegir al cantante de reggaetón Don Omar como portavoz de la campaña en contra de la deserción escolar… aunque ése no sea el final de las controversias que persiguen a esta nueva modalidad musical. A cada rato sale un interprete de este tipo de música en problemas con la justicia, porque anda en su carro—generalmente un carrazo que a mí no se me ocurriría comprar, ni de chiste… ése no es mi estilo—armado o llevando drogas. Digo, siempre que no imiten el modelo que se sigue en los Estados Unidos (como lo demostró en su momento el rapero B.I.G.), estaremos “de lo más bien” (sic).

Pero no hace más que atenuarse ese asunto, salta a la palestra otro asunto para entretenernos. Esta vez se trata de los eventos del viernes 10 de febrero de 2006, en los que agentes del FBI repelieron al enjambre de periodistas que cubrían un allanamiento en un condominio en Río Piedras (específicamente en el apartamento de una líder comunitaria e independentista), en busca (y es lo que esa agencia dice) de evidencias de un “potencial acto terrorista” que ocurriría en Puerto Rico. (Por cierto, además de que tengo conocidos en la zona donde ocurrió el operativo, y de que una persona allegada a mí trabaja en las cercanías, debo admitir que me interesa esa zona, aunque por razones que me voy a reservar de momento.) La agencia federal alega que tuvo que proceder así, porque los periodistas habían superado el perímetro de seguridad establecido para el operativo, y (supuestamente) alguien entre ellos había lanzado objetos contra los agentes. Los periodistas, por su parte, alegaron que eso no fue así, que sólo estaban “tratando de hacer su trabajo” de informar al público lo acontecido allí. Por supuesto, eso NO justifica que los agentes federales repelieran la supuesta agresión periodística con gas pimienta…

¡SÍ! ¡ESO ESCRIBÍ! ¡LOS AGENTES LE ECHARON GAS PIMIENTA A LOS PERIODISTAS!

Ciertamente, fue un tremendo papelón el que desempeñaron ambas partes. La prensa, al exponerse a una situación que pudo haber degenerado en algo peor, y los agentes federales… ¡por tratar a los periodistas como si fueran… delincuentes peligrosos (por no decir, “como perros”)! Aunque como yo siempre digo, ni los unos ni los otros son hermanitas de la caridad, pero aún así, lo sucedido NO SE JUSTIFICA PARA NADA. ¡ABSOLUTAMENTE PARA NADA!

Y lo peor del asunto es que la dirección de dicha agencia en Puerto Rico todavía no ha querido explicar a qué vino la agresión contra la prensa, ni cuáles fueron las sospechas de “terrorismo” que dieron base para efectuar el allanamiento en ése y otros lugares de Puerto Rico (a menos que sea que las “armas de destrucción masiva” de Saddam Hussein están en algún lugar aquí en Puerto Rico… digo, ¡quién sabe!). ¿Será que descubrieron que OBL (cuyo nombre no me da gusto escribir completamente aquí) está en Puerto Rico? O será que siendo la residente del apartamento en cuestión una líder comunitaria, ¿a alguien le da miedo a que sus acciones ayuden a la comunidad a la que ella sirve a ponerse de pie y defender sus derechos? ¿Tanto miedo le tienen los gobiernos a que el mismo pueblo sea quien resuelva sus propios problemas, usando su propio esfuerzo en lugar de la ayuda gubernamental? Y hay muchos ejemplos de eso a través de Puerto Rico, es cuestión de buscarlos e inspirarse…

Pero lo que me parece más patético de todo ello es la justificación que cierto ex-gobernador y actual senador de distrito alega que es la verdadera intención detrás de estos operativos… ¡Que diz que el FBI quiere pintar a Puerto Rico como un “nido de terroristas” para que Washington no le conceda a la Isla su integración como estado de los EE.UU., y que diz que la verdadera razón del operativo era la “persecución contra los estadoístas” y no contra los independentistas! ¡QUÉ CO… perdónenme, casi se me zafa… PANTALONES!

La verdad es que situaciones como éstas no le hacen bien a nadie en Puerto Rico. A NADIE. ABSOLUTAMENTE A NADIE. No sólo crean un ambiente de tensión innecesaria, sino que desvía la atención y los esfuerzos que deben dedicarse a atender las necesidades mayores de nuestros hermanos. Ahora habrá que esperar si prosperan las demandas que pongan en corte los periodistas que se vieron “en la página de Cheo” por culpa de esta situación, así como las exigencias (probablemente tímidas) que el gobierno de Puerto Rico le haga al gobierno federal para que haya respuestas. Ya veremos qué sucede…

(Por cierto, como ejemplo de la tensión innecesaria creada por este incidente lamentable, el pasado viernes 17 yo me encontraba en el estacionamiento del Jardín Botánico en Río Piedras, a la espera de acudir a la sesión de la tarde de un simposio sobre arrecifes de coral. Mientras conversaba con varios de los asistentes a la actividad, noté que sobre nuestras cabezas voló un helicóptero oscuro, sin mucha numeración que lo identificara. El aparato estaba volando en círculos sobre el área adyacente al Jardín Botánico, conocido como la Barriada Venezuela de Río Piedras. Entre nosotros hubo algún comentario de que algo estaba pasando en aquella barriada obrera, “como todos los días”; pero a mí se me ocurrió pensar si aquello no sería la continuación del operativo de la semana anterior. La verdad es que cosas como esa dejan bastante que pensar…)

Pero bueno, vamo’al mambo…

¿QUÉ HAY DE NUEVO ESTA SEMANA (20—26 DE FEBRERO DE 2006)? La de cosas que pudieran ocurrir si usted cae de…tonto y abre un mensaje de email infectado con un virus… Un concurso de perros que deja chiquito al de Westminster (New York)… Dos señoras de la tercera edad están tratando de decidir cómo vestirse para el baile que se avecina… Y… Un viajero de negocios está solito en su hotel y busca cómo “resolverse”.

Así que ya lo saben: Si el Conde quiere bailar, será al son que le toque Fígaro aquí.

Bueno, ahora sí los dejo. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB