No quería decir, “¡Te lo dije!”, pero…

¡Ah, de eso es de lo que se trata!  Esto explica muchas cosas…

Eso fue lo primero que pensé esta mañana cuando escuché en la radio lo que trascendió en la prensa local, de que varios legisladores y figuras de alto nivel cabildearon a mediados de la década de 1990, durante la administración del gobernador Pedro J. Rosselló González, por la libertad de quien década y media más tarde es el narcotraficante más buscado por las autoridades de Puerto Rico y la República Dominicana.  Según lo publica Primera Hora,

El hombre más buscado por las autoridades puertorriqueñas y dominicanas, José Figueroa Agosto, siempre pareció estar en control de su situación y entorno, pero su prestigio como criminal resultó enaltecido por sus poderosos aliados en las altas esferas del Partido Nuevo Progresista (PNP).

De hecho, la notoriedad que había cobrado como un poderoso narcotraficante en ningún momento pareció eclipsar su relación con una de las figuras más respetadas y queridas del PNP, el representante Antonio “Toñito” Silva, y otros altos e influyentes funcionarios de la misma colectividad política que habían cabildeado intensamente para que el asesino convicto recibiera un indulto o una clemencia ejecutiva.

[…]

Según documentan cartas en posesión de Primera Hora, el ex alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera, su hijo y eventual sucesor Ramón Luis Rivera Cruz, el ex procurador del Ciudadano Carlos López Nieves, el ex alcalde de Toa Alta y convicto por corrupción Ángel “Buzo” Rodríguez Cabrera y el ex representante Manuel Marrero Hueca figuran en una lista de who’s who de funcionarios que abiertamente intercedieron por el narcotraficante.  Se cree que muchos otros políticos azules habían mostrado su apoyo al ex campeón de un torneo de lanchas rápidas de Don Q Cristal de 1994.

Aun cuando cumplía una sentencia de 209 años de cárcel por el secuestro y asesinato de un gruero que supuestamente había perdido un cargamento de un traficante colombiano, mucho antes de fugarse de la antigua Penitenciaría Estatal de Río Piedras para dirigir una operación multimillonaria de tráfico de cocaína, el “Tiguerón de la coca” Figueroa Agosto gozaba de una serie de beneficios que lo colocaban en una categoría privilegiada en comparación con todos los otros reclusos del sistema correccional del país.

[…]

Meses después de que las autoridades descubrieran la fuga de Figueroa Agosto, ocurrida el 5 de noviembre de 1999, el Negociado Federal de Investigaciones (FBI) intentó localizar el reporte de un oficial sociopenal sobre las reuniones que éste sostenía con el legislador, pero el mismo desapareció del expediente del Negociado de Investigaciones Especiales (NIE) del Departamento de Justicia.  “Se sentaban en un escritorio y hablaban de lo más normal.  Lo visitó unas cuatro a cinco veces antes de que se fugara.  Llegaba a la institución en su vehículo oficial y las visitas siempre me parecían sospechosas.  ¿Qué hacía un legislador como ‘Toñito Silva’ reuniéndose con una persona como Junior Cápsula?  No me lo podía explicar”, indicó una fuente que presenció las visitas de Silva al capo en la Unidad de Tratamiento Intensivo (UTI) del antiguo complejo de Río Piedras.

(FUENTE: Junior Cápsula con poderosos aliados en las altas esferas del PNP — Primera Hora, San Juan, P.R., 9 de marzo de 2010Y como es de esperarse, los énfasis los añadí intencionalmente, ¿OK?)

Francamente, es algo que yo no entiendo (y mientras la historia insista en su mal hábito de repetirse, lo entenderé cada vez menos).  Claro está, lo que preocupa no es tanto qué hace un legislador, o un alcalde, o algún otro funcionario público, activo o retirado, en reuniones con un conocido delincuente—digo, conocido para mucha gente, menos para el hoy ex-legislador Silva, que se ha cantado “ignorante” o “inocente” al respecto—, sino por qué figuras de poder e influencia en la vida pública de nuestro país tienen que interceder por una figura del bajo mundo.  A mi juicio, eso se presta para pensar que hay “dedos amarrados”…

Y si ustedes leen las cartas que muchos de las figuras mencionadas arriba escribieron en apoyo a sus solicitudes de indulto o clemencia—en las que se describe a Figueroa Agosto como “un buen esposo y padre de familia”, como “un pilar de la comunidad”, como “una persona honesta y trabajadora”—, tendrán que preguntarse, ¿estamos hablando de la misma persona?  (Digo, esa charada le funcionó bastante bien a Pablo Escobar en Colombia y a “Coquito” en Puerto Rico, aunque ninguno de los dos está vivo para testimoniarlo.)  Tal vez en el mejor de los casos, estos líderes políticos sólo conocían una cara de la moneda, o por lo menos, un ángulo de la personalidad de este individuo.  Ese ángulo de la persona de apariencia honesta, servicial, dispuesta a ayudar al prójimo en momentos de necesidad… pero que al darle la espalda sale a la luz su lado siniestro, la cara de quien se rodea de lujos, de influencias, de poder, a costa del dolor y el sufrimiento que el vicio de la cocaína y demás drogas le causa a otros (no a él), de aquél a quien, o le cumples su expectativa, o firmas tu sentencia de muerte.

Tal vez viraron la cara para no ver ese ángulo siniestro.  Tal vez viraron la cara porque eso les importa poco o nada.  ¡Quién sabe!

Me pregunto (como en otras ocasiones me he preguntado a través de este blog) si estas figuras políticas tendrán conciencia de lo que esto significa, y sobre todo, de las consecuencias potenciales que ello les puede acarrear (incluido el daño que ello le puede hacer a su reputación como personas, y a la reputación de la institución política a la que dicen representar—y que comoquiera hace tiempo que está bastante maltrecha).  Yo quisiera pensar que eso no llegará a ocurrir, pero… ¿qué tal si a “Junior Cápsula” se le ocurriera “pasarle la factura” a las figuras políticas que lo apoyaron?

No me gustaría pensar en ello.  Pero como la historia tiene el mal hábito de repetirse y las lecciones del pasado se olvidan demasiado pronto… y no quiero tener que estar diciendo, “¡Te lo dije!”…

¡Vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.

LDB

Guerreros y justicieros

(… left-right-left-right-left-right-LEFT-RIGHT-LEFT-RIGHT-LEFT-RIGHT-LEFT-RIIIIIGHT-HALT!)

¡Saludos, mi gente!

Yo sé que hay un refrán que dice que sobrevivir en tiempos extraordinarios requiere la adopción de medidas extraordinarias.  Pero a mí me parece que hay medidas extraordinarias que se adoptan cuando no se tiene ni la menor idea de cómo resolver una situación—o tal vez no se tiene la capacidad, ni la voluntad para hacerlo—, y se prefiere una salida fácil que no requiere mucha ponderación (¿será eso lo que los estadounidenses llaman, un “no brainer”?).

Y si vamos a hablar de esa clase de salida, debemos hablar de la decisión anunciada hace exactamente dos semanas (el 1 de febrero de 2010) por el gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño Bruset, de activar ‘de forma temporera’ la Guardia Nacional de Puerto Rico para ayudar a la Policía de Puerto Rico en el patrullaje preventivo en áreas de alta incidencia criminal y poner al día la flota de vehículos de la Policía.  Según lo expresó entonces durante su mensaje de estado ante la Asamblea Legislativa, la activación de la Guardia Nacional será hasta tanto se gradúen unos 1000 cadetes que están al momento en que escribo esto en la Academia de la Policía de Puerto Rico (que por cierto, está situada en la antigua instalación militar “Camp O’Reilly” en el vecino municipio de Gurabo.)

Academia de la Policía de Puerto Rico, Gurabo, P.R.
Academia de la Policía de Puerto Rico, Gurabo, P.R.

Por supuesto—y esto se cae de la mata—, no es nada nuevo la idea de dar una muestra de poderío cuando no se tiene una idea clara de cómo atajar una incidencia criminal que hace mucho tiempo se le salió de control al gobierno.  (Digo, a un gobierno que se entretiene en acrecentar el problema mediante un “plan de reestructuración fiscal” que—por lo que vemos a diario en la calle—parece haber hecho más mal que el bien que se pretendía hacer.)  Ya lo habíamos visto anteriormente, cuando en la gobernación del Dr. Pedro J. Rosselló González (de 1993 al 2000) se estableció la política de “mano dura contra el crimen” y se llevaron a cabo ocupaciones policiales en los residenciales públicos (“of all places”).  Como si los residenciales públicos fueran este único crisol en el que se forman los delincuentes y merecieran la atención detallada de las fuerzas del orden público.

Claro está, siempre será más fácil atacar “al de abajo”, a un “Juan de la Calle” cualquiera, que a otros que se esconden detrás de la urbanización con “control de acceso”, detrás del “blín-blín”, el lujo y la afluencia.  ¡NOOOOO!  A ésos que nadie los toque, ni con un pétalo de rosa…  Y además, ¿cómo se vería, por ejemplo, en una de esas urbanizaciones de lujo de Guaynabo, lo que el actor de doblaje que hacía la voz de “Pedro Picapiedra” hubiera llamado, “veinte mil leguas de traje azul marino”?  ¿24/7?  ¡Horrrrrooooor!

Lo importante es que ya la suerte está echada y que el ejercicio para “combatir” la ola delictiva puertorriqueña está en progreso.  Pero más importante aún, que este ejercicio “no responde a que hubiera fracasado el ‘plan anticrimen’ del gobierno actual”.  O por lo menos, eso fue lo que le dijo a la prensa el ex-agente del FBI en funciones como Superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha (de “grata” recordación para algunos sectores puertorriqueños, especialmente los periodistas objeto del incidente del 10 de febrero de 2006 en Río Piedras):

“Figueroa Sancha negó que la activación de la Guardia Nacional refleje el fracaso de las gestiones de la Policía y el Gobierno para combatir el crimen.
“‘Todo lo contrario, cuando tu estás en una guerra sin cuartel contra los criminales, todos los recursos cuentan y valen, y el pueblo lo recibe con mucho beneplácito’, aseguró Figueroa Sancha.”

(Primera Hora, 2 de febrero de 2010)

¿De veras?  Si lo que dice el súper es cierto, yo estoy ofreciendo para la venta una mansión de 18 habitaciones y 9-y-medio baños, justo en medio del pantano Caño Boquilla de Mayagüez.  ¿Alguno de ustedes interesa comprármela?  ¿Y qué tal si la doy a mitad de precio?  Any takers?

(NOTA A MÍ MISMO: Archivar la cita del Súper bajo “Desde que se inventaron las excusas…”)

Y no sólo eso.  Antes de lanzarlos a la calle, se les estaría ofreciendo a los efectivos militares un adiestramiento relámpago de un fin de semana, con el fin de familiarizarlos con lo que a los cadetes policiales regularmente les llevaría entre año y medio y tres años en aprender en cuanto a ley y orden se refiere.  (¿Y qué libro usarán como texto?  ¿“Law Enforcement for Dummies”?)

Para mí, lo que refleja el uso continuo de la fuerza—llámese Policía, llámese Guardia Nacional, llámese Ejército o Marina o Infantería, llámese como se llame—como el presunto alivio gubernamental a los males de nuestra sociedad son muchas cosas: incompetencia, falta de voluntad, fracaso, miopía (si no una ceguera total), no querer atender las causas de un problema que se dejó deteriorar por muchos años.  Un problema que, por su parte, nos debió haber llevado al punto que expuse varias entradas atrás, sobre la aparente dependencia entre el gobierno y la delincuencia como mecanismo de supervivencia.  Por si acaso, conviene que repita aquí lo que escribí al final de esa entrada:

“Sea como sea, lo que plantea Roberto Saviano en la columna de Mayra Montero—si interpreté correctamente lo que leí—es una posibilidad escalofriante.  Y ello significa que el gobierno (sea del partido que sea) necesita de la actividad criminal para justificar su existencia, para poder darle al mundo un espectáculo en el que aparezca como el héroe, como la salvación de un pueblo oprimido por una violencia sin freno—eso, de un lado, mientras que tras bastidores se beneficia (de alguna manera) de la influencia que dicha actividad criminal puede ganar mediante su participación en empresas e intereses legítimos.  Y quienes están (más bien, estamos) atrapados entre los unos y los otros… ¿a quién le importa eso?”

Y qué mejor manera de aparecer como el héroe, como la salvación de la patria (whatever that means!), que dar un espectáculo de fuerza, que querer aparecer como el justiciero, como el ángel de la venganza, con todo lo que eso conlleva.  Pero en eso hay que andar con mucho cuidado, como si se caminara sobre vidrios rotos, porque no es cosa fácil.  Si lo fuera, tendrían razón de ser las siguientes palabras del propio gobernador Fortuño en su mensaje de estado—dichas mientras miraba fijamente a la cámara de televisión:

“Nuestro mensaje a aquellos que están envenenado a nuestros hijos… matando a nuestros hermanos… y robándole la paz a nuestro pueblo… es bien sencillo: te vamos a buscar… te vamos a encontrar… y TE VAMOS A AJUSTICIAR.”

Wait a minute!  ¿Él dijo, “AJUSTICIAR”?  ¿AJUSTICIAR?  ¿Sabrá el distinguido letrado—aun sin ser un criminalista, que eso no es lo de él—lo que eso significa?  Cualquiera diría que a quien le preparó ese texto—presumiendo que él no lo hubiera redactado—le pasó lo que a Don Alonso Quijano, que “se le secaron los sesos” de tanto leer novelas de caballería… o en defecto, de tanto ver dramas policiales en la TV.

Es más, déjenme plantearles el siguiente ejercicio: Imaginen por un momento al gobernador Fortuño en la emblemática escena de la película Dirty Harry (1971), mientras confronta a uno de los dos asaltantes de un banco:

“I know what you’re thinking.  ‘Did he fire six shots or only five?’  Well, to tell you the truth, in all this excitement I kind of lost track myself.  But being as this is a .44 Magnum, the most powerful handgun in the world, and would blow your head clean off, you’ve got to ask yourself one question: ‘Do I feel lucky?’  Well, do ya, punk?”

La verdad es que de pensar en eso, ya me están dando escalofríos…  Pero en fin, un@ ya no sabe qué más esperar.

Y ahora, con el permiso de ustedes, me falta marchar un par de millas más (y para colmo, estoy cargando una mochila que pesa más que un matrimonio mal llevado), así que vamos a dejarlo ahí.  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta la próxima!

(ATEEEEEN-HUT!  FORWAAAAARD… MARCH!  LEFT-RIGHT-LEFT-RIGHT-LEFT-right-left-right-left-right-left…)

LDB

Haz lo que YO digo, NO lo que YO hago… Uh, shouldn’t it read, “Do as I say, NOT as I do”?

¡Saludos, mi gente!

Como creo haber dicho en alguna otra entrada, a veces lo que ocurre en otros lares es más interesante que lo que ocurre con nuestros líderes locales.  Y para mí, lo ocurrido esta semana en el estado de South Carolina fue hasta más interesante que el circo puertorriqueño de tres pistas que presentó su espectáculo en Washington, D.C.

(Obviamente y de manera no muy sutil, me refiero con lo último a la vista efectuada el 25 de junio de 2009 ante la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes estadounidense, sobre el Proyecto H.R. 2499, de la autoría del Resident Commissioner Pedro Pierluissi, para que se trate de iniciar el proceso para resolver dentro del presente cuatrienio—como lo insinuó en su momento el presidente Barack Obama—el centenario problema de la relación política entre Puerto Rico y los Estados Unidos.  Pero en lo que a mí se refiere, no amerita gastar unos y ceros en discutir esta vista, ya que todas las partes implicadas en el asfixiante debate diario sobre el tema fueron a hacer más de lo mismo—o sea, que cada quién fue a llevarle los mismos chismes de siempre al Congreso estadounidense, el mismo que, queramos o no, tiene la última palabra sobre este asunto.  Es más, hasta el presidente de la susodicha Comisión optó por no quedarse hasta el final de la vista, porque tenía “asuntos más importantes que atender”.  Y ése es el problema con el Congreso estadounidense: ¡siempre hay “asuntos más importantes que atender”!  Pero así es la vida…)

¿Y qué fue lo que desvió mi atención de las actuaciones de los mismos payasos de siempre?  Pues nada menos que la saga protagonizada por el gobernador del estado de South Carolina, Mark Sanford.  Saga que comenzó a trascender a comienzos de la semana pasada cuando los medios noticiosos dijeron que él había desaparecido sin dejar rastro, sin que nadie tuviera ni p…erra idea de dónde se le podía encontrar si hubiera ocurrido una situación de emergencia, que hasta sus propios alcahuetes, alzacolas y soplapotes ayudantes decían que él se había tomado unos días libres para caminar por el Appalachian Trail (el sendero de 3500 kilómetros de largo que recorre los estados de Georgia, North Carolina, Tennessee, Virginia, West Virginia, Maryland, Pennsylvania, New Jersey, New York, Connecticut, Massachusetts, Vermont, New Hampshire y Maine).*  Saga que llegó a su punto culminante cuando Mr. Sanford regresó el martes a los Estados Unidos (vía Miami Atlanta) para presentarse al día siguiente en una conferencia de prensa en la capital de su estado y admitir que él no estuvo caminando por el Appalachian Trail. . . sino que él se había ido de viaje… ¡nada menos que para la Argentina!¡y a verse con una mujer que no era su esposa (y ya saben lo que eso significa)!

(¿Así que Mr. Sanford, diz que desapareció para irse de hiking por el Appalachian Trail?  ¡Sí Pepe!  Y el redneck dijo, “¡unjú!”—o un facsímil razonable del “¡unjú!”)**

Digo, lo menos que se pudiera pensar cuando un funcionario del nivel del gobernador Sanford desaparece por varios días sin dejar rastro, es que a él le hubiese ocurrido algo grave, algo trágico, especialmente en este mundo post-9/11.  (Menos mal que a ninguno de los gobernadores en la historia reciente de Puerto Rico se le ha ocurrido semejante barbaridad… ¡pero uno nunca sabe!)  Y me pregunto si el gobernador Sanford pensó en eso cuando llevó a cabo su acción.  (Y cuando digo “pensó”, me refiero a pensar con la cabeza que todos los seres humanos—hombres y mujeres—llevamos sobre nuestros hombros, y no con… esteeeeeeeee… ¡ustedes me entienden!)

Pero para mí, hay algo más sorprendente aún: Se trata de una de las estrellas en ciernes del Partido Republicano estadounidense, que se ha estado haciendo sentir en el esfuerzo por sacar a su partido del enajenamiento—de mucho tiempo—que lo aqueja y volverlo a llevar al favor del pueblo estadounidense.  Como ejemplo de ello, hace unos meses incluí en mi blog de los artículos que me llaman la atención, un escrito del propio gobernador Sanford, en el que discutía las razones de la derrota electoral republicana de noviembre de 2008 y planteaba varias recomendaciones para la recuperación de su partido.  Estas recomendaciones incluían (énfasis añadido intencionalmente):

  1. Hablar en serio y de frente sobre los problemas que aquejan a la nación estadounidense,
  2. Lealtad a las ideas, y no a los individuos, y
  3. Elevar los estándares del partido, especialmente en lo que se relaciona con sus principios fundamentales: la expansión de la libertad individual, el fomento de la libre empresa, y limitar la intervención del gobierno federal en la vida cotidiana de los ciudadanos.

Interesantemente, Sanford atribuyó la derrota electoral de los republicanos a que los electores no rechazaron esos principios fundamentales, sino a quienes hacían campaña bajo esos tres temas, pero fallaron de manera consecuente en el uso de esos mismos principios para gobernar.  En otras palabras, según el gobernador Sanford, los estadounidenses no rechazaron el conservadurismo; más bien rechazaron a quienes fingieron ser conservadores.

El problema es que con sus acciones de los últimos días, el gobernador de South Carolina, Mark Sanford, acaba de quedar como uno de aquéllos a quienes tanto criticó, de esos que predican una conducta de moral y rectitud, una conducta regida por valores y principios sólidos, para entonces hacer a espaldas de sus conciudadanos todo lo contrario de lo que predican.  Otro “digno” ejemplo del “haz lo que yo digo, no lo que yo hago”.  Y eso acarreará sus consecuencias a la larga, si no de inmediato.

Y créanme, no es nada bueno ser un@ mism@ lo que tanto critica en los demás.  ABSOLUTAMENTE, NADA BUENO.  Es más, ahora hasta creo que Groucho Marx tenía razón cuando dijo…

Estos son mis principios.  Si no le gustan, aquí tengo otros.


Interrumpo momentáneamente el final de esta entrada, para dejar constancia de la pérdida de varias figuras del mundo artístico durante la semana que acaba de concluir:

  1. Ed McMahon, conocido animador de la televisión estadounidense, más recordado como la contrafigura “seria” del comediante Johnny Carson durante unos 30 años;
  2. Farrah Fawcett, a quien siempre recordaremos como ‘la “Jill Munroe” de Charlie’s Angels (la serie televisiva de mediados de los 1970s), así como por el famoso afiche con el bañador enterizo rojo, su ondulante cabellera rubia y su sonrisa que derretía hasta el metal más duro (OK, lo siento, lo último es una exageración);
  3. Michael Jackson, cantante y bailarín que marcó un hito en la historia de la música pop estadounidense y mundial (muy a pesar del misterio y la controversia que rodeó su vida a causa del blanqueamiento de su piel, las cirugías plásticas a través de las cuales alteró bastante sus facciones, y una afición infantil que pudo haberle costado demasiado caro); y
  4. (Añadido al último minuto, al anunciarse su muerte después que yo empecé a escribir esta entrada) Billy Mays, conocido promotor de diversas líneas de productos para el hogar, conocido por su publicidad A PURO GRITO y por su talento para venderle un refrigerador a un esquimal.

Cuatro personas que murieron de maneras tan diversas: McMahon, de una serie de complicaciones de salud que se complicaron aún más, ante la precaria situación económica en la que pasó sus últimos años; Farrah, de un cáncer de colon (y que conste que no voy a utilizar la palabra con la que se ha descrito ese cáncer en la prensa, a riesgo de que esta entrada de mi blog quede “filtrada”) que hizo metástasis hacia el hígado y los pulmones; Jackson, de un aparente paro cardiorrespiratorio que sufrió mientras se preparaba para una gira de conciertos que marcaría su “regreso” al mundo del entretenimiento, del que se había alejado a causa de las controversias que ya mencioné; y Mays, del que se dice que pudo haberse golpeado la cabeza ayer (sábado 27) durante el aterrizaje forzoso de un vuelo que lo traía de regreso a su hogar en Tampa, Florida.***

No creo que que yo vaya a entrar en más de lo que se ha estado diciendo sobre estas cuatro muertes.  Pero lo interesante es que las mismas—o por lo menos, las de Farrah Fawcett y Michael Jackson, ocurridas el mismo día (25 de junio de 2009), con apenas seis horas de diferencia—parecen haber abierto un proceso de penar como no se ve todos los días.  De hecho, mientras buscaba hoy la referencia al artículo del gobernador Sanford que cité arriba, tropecé con un artículo escrito por David Kessler (un colaborador y amigo de la Dra. Elisabeth Kübler-Ross, QEPD), en el cual se aplica el concepto de las cinco etapas del dolor al proceso que estamos viendo en estos días.  Kessler explica en su artículo que en el caso de Farrah, al mundo le fue fácil seguir este proceso, desde la negación que representó enterarse de que ella padecía de cáncer del colon, la ira de pensar que esa enfermedad le arrebatara al mundo uno de sus “ángeles” más queridos, la negociación en la que todos supondríamos que ella podría vencer el cáncer si hacía el mayor esfuerzo posible, la depresión al ver cómo su salud se deterioraba, y finalmente la aceptación de que ella ya no sufrirá más, y que (como siempre digo) ella está mejor que todos nosotros, dondequiera que ella esté.

Y un proceso más o menos parecido es lo que está ocurriendo en el caso de Michael Jackson, mientras escribo esto (aunque a mí me parece que lo están llevando al punto de la exageración, pero ya eso es otra historia).

Así que sigamos adelante, celebrando la vida, y celebrando a quienes hicieron su aporte para un mundo mejor.

(Y ahora regresamos a nuestra programación regular…)


¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.


* Si usted interesa más información sobre el Appalachian Trail, aquí dejo el enlace de la organización no gubernamental dedicada a cuidar de ese monumento natural estadounidense, The Appalachian Trail Conservancy.

** Les dejo aquí una décima del poeta, periodista y escritor puertorriqueño don Luis Llorens Torres (n. Juana Díaz, 1876; m. Santurce, 1944) que retrata a nuestro campesino, el jíbaro, como alguien que no se deja convencer fácilmente por los cantos de sirena, sobre todo en la ciudad—y que imagino que también aplica al redneck genérico que menciono arriba:

Llegó un jíbaro a San Juan,
y unos cuantos pitiyanquis
lo atajaron en el parque
queriéndolo conquistar.
Le hablaron del Tío Sam,
de Wilson, de Mr. Root,
de New York, de Sandy-Hook,
de la libertad, del voto,
del dólar, del hábeas corpus…
y el jíbaro dijo ¡unjú!”

*** RECTIFICACIÓN (29 DE JUNIO DE 2009): La autopsia efectuada por la oficina forense de la ciudad de Tampa, Florida, determinó que la muerte de Billy Mays fue ocasionada por una condición cardiaca y no por algún trauma producido por el cantazo que se dio en la cabeza durante el aterrizaje de su vuelo del sábado.


LDB

Otra Vez, Lo Malo Es Bueno

¡Hola, mi gente!  ¿Cómo estamos hoy?  La cosa es que…

No entiendo lo que está pasando últimamente con mi gobierno.  A cada rato veo en los medios de comunicación cómo se hacen homenajes a diestro y siniestro a quienes después resulta que no son las personas distinguidas que se supone que sean.  Por ejemplo, recuerdo que hacia el verano del año recién pasado salió a la luz pública una denuncia en torno a que una de las áreas programáticas de la Policía de Puerto Rico le había hecho un homenaje (en algún lugar del noroeste de Puerto Rico, creo que en Aguadilla) a un ciudadano por haber hecho un arresto civil, para que luego resultara que el homenajeado había sido convicto hace algunos años por delitos sexuales.  Por supuesto, trascendió entonces que las personas responsables del homenaje… este, ¿cómo lo digo?… no se tomaron la molestia de investigar debidamente si el homenajeado tenía antecedentes penales que le impidieran merecer honor que se le quiso conferir.  Claro está, al final de todo el lío se despojó al implicado del honor que se le concedió, aunque no sin que se causara un revuelo innecesario, a causa de un desliz que pudo haberse evitado.

Y pues, uno esperaría entonces que los que tienen el poder en sus manos aprendan de estas metidas de pata para no volverlas a cometer, ¿sí?

¡PUES NO!  Prueba de esto es que la semana pasada, en el inicio de la última sesión ordinaria del presente ciclo (2005–08), la Cámara de Representantes, en su afán de dar homenajes a diestro y siniestro—es más: si los dejan, hasta le hacen un homenaje al Pato Donald, porque sigue siendo pato después de viejo… porque a estas alturas de su existencia no puede ser ratón como su amigo Mickey (y es a eso a lo que me refiero, ¡que conste!), pero ésos son otros $20—decidieron homenajear a un grupo de confinados que ayudó a remodelar el hemiciclo cameral durante los pasados meses.  Por supuesto, los legisladores pueden invocar la importancia de reconocimientos como éste en la rehabilitación de los confinados, y eso no se les discute.  ¿Pero cómo suena eso cuando se da el caso de que uno de los “homenajeados” cumple sentencia por haber violado sexualmente a su propia hija?

¡EXACTAMENTE COMO LO ESTÁN LEYENDO!

Y por supuesto, como en el otro caso que mencioné arriba, flotan en el aire las excusas.  OOPS!…  “Se nos pasó eso”…  “¡Ay, no sabíamos eso!”…  “Pero si eso no es nada”…  “Total, ese homenaje ayudará a su rehabilitación”…  “Todos tenemos derecho a una nueva oportunidad”…

¡Ajá!  Todos tenemos derecho a una nueva oportunidad.  Me imagino que eso también se aplica a las víctimas de los delitos que cometieron personas como este “homenajeado”.  Tal vez eso también “se le pasó” a los legisladores, o a los que administran el sistema de justicia, el mismo que permite que las víctimas de la violencia doméstica mueran a manos de sus parejas-agresores(as), para quienes una “orden de protección” tiene la misma función que el papel higiénico…

La verdad es que esto dice mucho (me gusta mucho la expresión que usan los estadounidenses: it speaks volumes…) de quienes ven—a sabiendas o no—que lo malo es bueno y viceversa.  Dice mucho de quienes le exigen al resto de la sociedad que lleve una carga sumamente pesada (sobre todo si así se considera vivir con un alto costo de vida, una alta tasa de delincuencia y una pobre calidad de vida), pero se zafan de su responsabilidad de ayudar a llevar esa carga.  Dice mucho de quienes crean las leyes por jugar, para aplicárselas a todo el mundo… más bien, a todos, menos a ellos mismos.  Y encima de eso, dice mucho de quienes creen que las ofensas y las deshonras se olvidan así porque sí.

Eso último me recuerda otra cosa que vi la semana pasada, cuando el ex-gobernador de Puerto Rico, Dr. Pedro J. Rosselló, anunció que de salir electo gobernador en los comicios de 11/04/2008 (algo que me temo que sucederá si el actual gobernador no pone en orden su administración en el presente cuatrienio) creará una “Comisión de la Verdad y la Reconciliación”—parecida a la que creó Nelson Mandela cuando asumió la presidencia de África del Sur—y concederá el perdón a los funcionarios de su anterior administración (1993–96, 1997–2000) que fueron convictos por actos de corrupción.  Y yo me pregunto ¿para qué?  ¿Será para reescribir la historia reciente de Puerto Rico?  ¿Será para que la gente se olvide de que hubo quienes traicionaron su confianza, y los vea circular por ahí como si no hubiese ocurrido nada?  ¿Será para que el país sea victimizado nuevamente?

Y a todo esto, ustedes estarán pensando que comparar a un simple ex-gobernador de Puerto Rico—reconocido por sus avanzadas obras de infraestructura (como el Superacueducto del Norte y el Tren Urbano), pero igualmente recordado por los actos de corrupción que ocurrieron bajo su administración y que involucraron muchas de esas avanzadas obras de infraestructura—con un alma noble como Nelson Mandela es una afrenta y una deshonra… y eso no se los refuto.  ¿Y si les digo—sobre todo a quienes leen esto en América Latina y Europa—que hay estúpidos que comparan al Dr. Rosselló con Jesucristo, que se atreven a llamarlo “el Mesías”?  Pero total, el verdadero Mesías ya lo dijo: “Os digo que con eso ya tienen su premio”.

Como yo siempre digo, mal estamos cuando los mismos que juran proteger y defender al pueblo son los que dan lo malo por bueno, y lo bueno por malo.

¡Pero nada!  ¡Vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.

LDB

Voces Que Piden Ayuda?

¡Saludos, mi gente!

Éste es el mensaje número 201 que hago para Blogger.com, así que… ¡pa’ encima! ¡Vamos a lo que vinimos!

Esta mañana yo estuve pensando si había algo de lo que valiera la pena escribir en el blog, que no fuera la escapatoria (tipo Houdini) del ex-gobernador Dr. Pedro J. Rosselló de los cargos que le venían encima por apropiarse de manera indebida de su pensión de retiro. La juez que entendió en el caso no encontró causa para arresto, a pesar de que el ministerio público decía tener una prueba sólida y contundente. Y ante la frustración el Secretario de Justicia hizo un comentario que no cayó bien en muchos sectores de la sociedad, de que se estaba midiendo con doble vara a quienes tienen influencias y contactos en la judicatura vs. quienes no los tenemos…

Y es triste decirlo, pero esas expresiones encierran una gran verdad que cualquiera de nosotros ve todos los días… ¡lo único es que el Secretario de Justicia no es la persona adecuada para hacer esas expresiones! Pero bueno, eso, como dicen en mi casa, son “pajas que le caen a la leche”…

La cosa es que mientras yo hacía un repaso mental que me inspirara a escribir algo, me topé con el cuestionamiento que se hace al destaque de prensa sobre los dimes y diretes en el caso de la difunta Anna Nicole Smith—incluido la clase de show que está haciendo el juez que entiende en el caso (no hubiera sido mejor que el caso lo viera la leguleya cubana del programa “Caso Cerrado”)—y sobre las más recientes andanzas de Britney Spears…

¡Exactamente! La misma superestrella que tras su divorcio se ha dado en hacer como Ricky Martin, livin’ la vida loca. Y cuidado que la prensa (¡como siempre, la prensa!) le ha dado un despliegue exagerado a cuanta cosa ha estado haciendo desde entonces, desde sus salidas alocadas a cuanta discoteca hay, sus vestimentas (o la falta de las mismas en ocasiones), pasando por el show que le dio a cuanto buitre cazador de indiscreciones estuviese allí (por supuesto, me refiero a las escandalosas fotos que se le tomaron, en las que el símbolo absoluto de la femineidad estaba a plena vista del mundo)… ¡Para llegar al punto de que hace una semana se rapó la cabeza completamente! (¿Para hacerle juego a… esteeeeeeeeee… a aquello otro?)

Y lo peor es que en el proceso, está entrando y saliendo de cuanto centro de rehabilitación ella se encuentra… ¿por qué? ¿Será que ella quiere ayuda, pero la quiere a su manera?

Ciertamente es muy penoso lo que está ocurriendo, sobre todo cuando se trata de alguien que saltó al estrellato desde temprano en la vida (fue uno de los “miembros” de la etapa contemporánea del Mickey Mouse Club, igual que Christina Aguilera). Mucho se especula si no será que ella no ha sabido manejar la fama que se ha ganado durante todos estos años. Mucho se ha dicho de que su vida es un vacío, el que ella ha estado tratando de llenar con fama y fortuna, pero que en realidad es un abismo del que se hace muy difícil salir.

(Digo, podríamos haber estado diciendo lo mismo sobre Anna Nicole, ¿verdad? Lo único es que ya es un poco tarde para eso…)

Ojalá y esta loca carrera por la supervivencia no le pase la factura a Britney Spears, de la misma manera que a Anna Nicole… Pero uno nunca sabe qué pasará…

Bueno, vamos pa’ otra cosa…

ESTA SEMANA (26 DE FEBRERO–4 DE MARZO DE 2007): Prepárese a ampliar su visión del mundo con una serie de definiciones… Un político nos cuenta cómo fue que comenzó su carrera a tan temprana edad… Un sacerdote cuestiona a uno de sus feligreses su fidelidad a la iglesia… Tres sacerdotes se ven en apuros cuando quieren abordar un tren hacia Pittsburgh… Y… Dos chistes genéricos para usted que se pasa haciendo chistes a costa de los (ponga aquí el nombre de su grupo étnico favorito)… ¡y no se me hagan los inocentes, por favor!

Visite Sitio ‘Web’ de Luis Daniel Beltrán y oprima donde dice “Humor, según Luis Daniel Beltrán”.

¡Y vamos a dejar eso ahí! Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB