Responsabilidad (o falta de la misma) y consecuencias

Ponce's town center, circa 1900
Ponce’s town center, circa 1900 (Photo credit: Wikipedia)

Responsabilidad.  Consecuencias.

Amigas y amigos, mi gente: se habrán fijado que una gran parte de las entradas de este blog llevan una etiqueta o la otra, mayormente ambas a la vez.  Para mí, la idea es ésta: muchas de las cosas que ocurren en el mundo en el que vivimos, muchos de esos “absurdos sin fin” de los que escribió Pirandello como que no tienen que ser plausibles porque son ciertos, se deben a que alguien, en algún punto en la cadena no asumió su responsabilidad.  Y muchos de los absurdos sin fin que suceden a diario, sea en Puerto Rico o donde sea, ocurren debido a que alguien no asumió su cuota de responsabilidad (ya sea la responsabilidad que tenemos con nosotros mismos, con nuestros familiares, amigos, vecinos y demás) y permitió que las cosas llegaran al punto en el que—al fin y al cabo—tod@s tenemos que asumir las consecuencias de lo ocurrido.  Y ese es un punto del que nadie puede escaparse.  Lo mismo da que no cuidemos de nuestras posesiones personales a que no cuidemos del medioambiente de este único planeta en el que nos ha tocado vivir: si no cumplimos con nuestra responsabilidad, tendremos que atenernos a las consecuencias.

Últimamente, esas mismas palabras—responsabilidad, consecuencias—se repiten una y otra vez en mi mente mientras conduzco hacia mi trabajo cada mañana durante la semana.  Y se repiten una y otra vez, luego de que ocurren situaciones que dejan demostrado lo que expongo en el párrafo anterior.  Como el anuncio de quienes hoy están en el poder sobre la crisis en el sistema de retiro de los empleados públicos (excluyentes de la policía y de los maestros; por lo menos los segundos tienen su sistema de retiro aparte).  Una crisis que resulta de años décadas de malos manejos y pretensiones de lucro por parte de quienes tenían la responsabilidad de custodiar los dineros descontados del sueldo de quienes tienen que levantarse tenemos que levantarnos bien temprano en la mañana para proveer los servicios gubernamentales a los ciudadanos.  Responsabilidad que quienes la tuvieron no la cumplieron a cabalidad, al punto de que se tiene el temor de que dentro de pocos años, ese sistema no pueda contar con los fondos para asegurar una existencia digna a quienes todavía vamos en camino hacia la meta del retiro (incluido quien les escribe, a quien aún le falta mucho camino por recorrer… pero ya yo llegaré).  Y esa es una consecuencia que podría ser grave—y que tal vez no sea la única, como vimos no hace mucho, cuando se nos impuso una “medicina amarga” para tratar de remediar nuestros males.

Otra situación que muestra lo que vale ejercer la responsabilidad en el momento oportuno es la agresión de la que fue objeto una estudiante de una escuela superior en Ponce—un nivel educativo notoriamente difícil de encauzar, porque se trata de niños que están en esa transición hacia la adultez que llamamos “adolescencia”—por parte de otra estudiante que la estaba acosando, por las razones que fuesen, mientras que la hermana de la agresora incitaba a ésta para que le hiciera daño.  Todo esto, grabado en vídeo mediante un teléfono celular “inteligente” para ser subido a la página de Facebook de la agresora—así, para que quede a la vista de (literalmente) todo el mundo de lo que ella es capaz, que con ella nadie se debe meter, que ella es quien manda.  Y aquí me parece que hay mucha culpa para repartir, muchas responsabilidades que se evadieron.  Particularmente la de los padres de la agresora y de su hermana la “videógrafa”, que presuntamente no impusieron la debida disciplina a las dos niñas para evitar una consecuencia como ésta.  (Y que conste, que no me estoy refiriendo a tratar a ambas niñas de forma restrictiva, que las ahogue; eso sería extremo, aunque también lo sería una crianza demasiado liberal y permisiva, que me sospecho que sería el caso aquí.)  Aunque también las autoridades del sistema escolar también tienen su cuota de falta de responsabilidad, al no ser más vigilantes en cuanto a la conducta de sus estudiantes (aun si la excusa es que no tienen suficiente presupuesto o suficientes recursos), para evitar que como consecuencia, esa conducta se la vaya de las manos.

Por lo menos en este otro caso, se procedió a detener a las dos agresoras (porque tan culpable es la que fomentó la agresión como la que propinó los golpes, ¿no es así?) y a recluirlas en un centro de detención para menores, tal vez con la esperanza de que al verse privadas de su libertad, las dos jovencitas “recapaciten” y aprendan la lección resultante de lo ocurrido.  No digo que no pueda hacerse, que no se puedan rehabilitar, siempre que nos hagamos a la idea de que ellas puedan entender y asimilar su cuota de la responsabilidad por el lamentable incidente y entiendan que esa conducta trae consecuencias no muy agradables para su futuro.  Por supuesto, también está la posibilidad de que otra sea la consecuencia, que tal vez no accedan a rehabilitarse y a mostrar arrepentimiento por causarle daño a otra persona y en un futuro repitan ese patrón de conducta.  Tal vez agredirán a alguna de sus amistades, o a un vecino, o a sus propios familiares, o hasta a sus propios hij@s.  (Y no hace falta ir muy lejos para ver en las calles a madres o padres que—tal vez por que les frustra la idea de ser madres o padres—descargan sus frustraciones en sus hij@s, aun donde todo el mundo lo puede ver.  Y ahí empieza de nuevo el ciclo de falta de una paternidad-maternidad responsable y una consecuencias que se verán en los hij@s… y vuelve a empezar… y empieza una vez más…)

Por supuesto, son muchos más los casos en los que la falta de responsabilidad, o más bien, no asumir la cuota de responsabilidad que nos corresponde, lleva a consecuencias que afectan vidas, desde las que apenas están en formación hasta las de quienes han experimentado todo lo que la vida ofrece.  Y en algunos de esos casos, puede ser que quien no actuó responsablemente cuando le tocó hacer su parte, quien cometió esa falta de responsabilidad, ni se inmute ante el cuadro que tiene ante sí.  Tal vez ni le importe, tal vez se diga a sí mism@, “el que venga atrás, que arree” o “la última deuda la paga el diablo”.

Y tanto puede ser que no sufra las consecuencias de esa irresponsabilidad, como que las sufra.  Yo prefiero creer que ocurrirá lo segundo—y personalmente, aspiro a que sea así.

(Y por supuesto, pueden estar seguros de que esta entrada llevará ambas etiquetas: responsabilidad y consecuencias.)

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


ACTUALIZACIÓN (18 de marzo de 2013): Lo que hace el escribir con el interés de terminar lo más rápido posible antes de irme a dormir.  Pero antes de que a mí se me olvide y después venga alguien a echarme en cara cuánto yo hablo de no olvidarnos de las víctimas de delitos u otros actos, no quisiera pasar por alto el efecto de este lamentable incidente en la persona de la niña que lo tuvo que vivir.

Hasta donde tengo entendido, la niña no tenía planeado salir a ser víctima de un incidente violento ese día en su escuela.  (Y eso me recuerda un planteamiento que alguien hizo en mi oficina la semana pasada: “nadie sale de su casa por la mañana a que lo maten en el camino al trabajo”.)  Y sin embargo, fue el objeto de la ira de una compañera de escuela cuya conducta fue muy poco responsable totalmente irresponsable.  Una conducta que no sólo traerá consecuencias nefastas para la agresora y su hermana instigadora—como ya mencioné en el cuerpo principal de esta entrada—, sino que también traerá consecuencias lamentables para su víctima de la agresión.  Tal vez las mismas se manifiestan de inmediato, como el temor de regresar al mismo lugar donde ocurrió la agresión, o el temor a hacerse de amistades a lo largo de su vida futura, o el temor a enfrentar los retos futuros que la vida le pondrá.  Tal vez la agresora siga aferrada a su odio (algo que me asombró muchísimo cuando lo leí en este testimonio de una bloguera que en su tiempo estudiantil fue víctima de acoso (“bullying“) escolar—aunque tal vez no me debería sorprender, porque hay personas a quienes el odio es su medio de vida, la energía tóxica que las mueve, que forma parte de su 24/7) y quiera emprenderla de nuevo, en esa ilusión de tiempo que expresamos con la frase, “algún día”.

Desearía poderme equivocar en lo que acabo de escribir, pero con esto recalco que la falta de responsabilidad tiene consecuencias, no sólo para quien falla al no asumir su responsabilidad, sino para quien cae víctima de esa inacción.  Sólo el tiempo dirá si estoy en lo correcto.


LDB

(Otros) Animalitos (Aun Mas) Peligrosos

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

¡Sí!  Aquí estoy de vuelta, disfrutando de un muy necesario par de semanas de vacaciones por las Navidades—o séase, the holidays, para sonar políticamente correcto—, gracias a la generosidad de la administración saliente de mi lugar de trabajo.  Tiempo que me imagino que mis jefes aprovecharán para tratar de darle caza a la pantera (o lo que se alega que es una pantera) que anda suelta por el Barrio Caimito de Río Piedras, antes que culmine el mandato de la actual administración de gobierno.  Y la verdad es que estos animales (y que conste que me refiero a aquéllos como la presunta pantera, no a quienes salieron a perseguirla, ¿OK?), queramos o no, es de preocupar que anden sueltos por ahí, alimentándose de animales domésticos, causando pavor en la ciudadanía… y convirtiéndose en la comidilla de mis querid@s compañer@s en la blogósfera.

(De hecho, muchos de los blogs puertorriqueños que enumero en el lateral de mi blog le han sacado bastante punta al tema.  Lamentablemente, yo no estoy precisamente en la mejor posición para comentar este asunto, por las razones que ya ustedes conocen.  Pero como yo digo a veces, ¿quién dijo que la vida era justa?)

Lo más malo del asunto es que, como se ha conjeturado públicamente, esto puede haber sido el resultado de que alguna persona hubiera importado ese animal a Puerto Rico de manera ilícita.  Probablemente, el responsable haya sido alguien vinculado con el bajo mundo, una de esas personas que con la ganancia económica que sacan del dolor ajeno (y ustedes saben exactamente a qué me refiero), pueden ostentar su poder—y quién sabe si hasta su dominio sobre las esferas del poder—mediante el lucimiento y la ostentación.  Vestimentas caras, automóviles de lujo (que comoquiera no serán de mucha utilidad en nuestras autopistas, ataponadas de un tiempo a esta parte), viviendas de urbanización “con acceso controlado” cuyo precio de venta comienza en “los bajos” US$500,000 (y que ciertamente ni yo me podría costear como están las cosas ahora, y mucho menos en la presente etapa de mi vida), animales exóticos arrancados de las junglas remotas de la América del Sur o del Oriente Lejano… ¡y paren ustedes de contar!

(Y aparte, aunque recién acabo de implicar que me estoy absteniendo de entrar en el tema por tratarse de una acción de la entidad gubernamental para la que yo trabajo, creo pertinente añadir el siguiente elemento a la discusión: Existe reglamentación que establece cuáles son las especies exóticas que se pueden importar a Puerto Rico, siempre y cuando las mismas no sean liberadas al medio ambiente, y que además prohíbe expresamente la importación de las especies exóticas que no sean aquéllas a las que me acabo de referir.  Para más información, échenle una mirada al Reglamento Para Regir la Conservación y el Manejo de la Vida Silvestre, las Especies Exóticas y la Caza en el Estado Libre Asociado de Puerto Rico, Reglamento 6765 del 10 de febrero de 2004, especialmente el Artículo 7 y el Apéndice 4 de dicho reglamento.  ¡Y ciertamente no verán allí que la pantera esté en la lista de especies permitidas! ¡Ni de chiste!)

Pero bueno, dejemos que las cosas sigan su rumbo.  Mientras tanto, quiero traer a la atención de ustedes una situación que se relaciona con un tipo de animal más peligroso que cualquier pantera, puma, chupacabras, “comecogollo”, vampiro, o algún otro animal de ésos.  Se trata de lo que a mí me da por llamar…

(Redoble de tambores, por favor…)

El Homo ignorantus histericus.

OK, yo sé que se supone (dije “se supone“) que el ser humano (Homo sapiens) es el nivel más alto del desarrollo de la vida en la tierra, supuestamente superior a todos los demás animales de la tierra (y el énfasis es con todo propósito), e incluso a los primates, de los cuales nos dice la teoría evolutiva que somos descendientes, gústele a quien le guste.  Pero a veces surge uno que otro ejemplo de entes derivados de ese nivel superior que parecen echar por tierra todos los logros de la humanidad, y encima de eso, quieren que el resto del género humano baile al mismo son que ellos.

Pues bien, el ejemplo al que me estoy refiriendo se pudo observar en todo su esplendor hace un par de semanas en los EE.UU., cuando uno o varios grupos (¿no sería mejor llamarles “manadas”?) de estos “animalitos” trataron de varias maneras de impugnar el triunfo electoral de Barack Obama como su nuevo presidente.  Para ello, estos rudimentos de ser humano acudieron a los tribunales estadounidenses para esgrimir el argumento de que Mr. Obama no es un ciudadano estadounidense natural, por haber nacido en algún otro lugar fuera de sus límites from sea to shining sea.  Veamos lo que dice este artículo de la revista Salon sobre lo que argumentan los presuntos implicados en esta “conspiración”:

The gist of the conspiracy theory is that Obama doesn’t meet the Constitution’s requirement that a president be a “natural born citizen.”  Somehow Obama is concealing the fact that he was either born in Kenya (or maybe Indonesia) or that he renounced his U.S. citizenship as a child.  One of (the) alarmists . . . said Obama is an undocumented immigrant.  Most of this “evidence” is easily debunked, though it can get confusing as it gets more feverish.

At any rate, the theory goes, Obama’s not fit to take office, and (the main alarmists), along with a few followers and . . . anti-tax activist Bob Schultz, aim to stop him.  Schultz feels so strongly about the threat Obama poses to the republic that he spent tens of thousands of dollars on full-page newspaper ads last week, and plans to hold a citizens’ conference after Inauguration Day if the courts don’t intervene — just the first step, apparently, in a process that Schultz says is devoted to resisting a government that has turned lawless.

(De hecho, si quieren reírse un poco—aunque sea para “reírse por no llorar”, como diría la que fuese mi secretaria en la oficina en la que yo trabajé al comienzo de mis labores en el DRNA—, en este otro artículo encontrarán el play-by-play de lo sucedido en la conferencia de prensa de estas “personas”.  Cualquier parecido con el cuento del pollito que se puso a proclamar que el cielo se estaba cayendo . . . ¡es pura pocavergüenza!  Y PUNTO.)

Yo no sé cómo lo vean ustedes, pero luce como que aún existen heridas abiertas en algunos sectores de la población estadounidense, que no han querido sanar.  Digo, ver a personas (creo que soy demasiado benévolo al llamarlos “personas”) que por lo demás parecen tener dedos de frente, exponer argumentos que desafían toda razón, y pretender que el público acepte dichos argumentos como si fuesen la verdad—como los “dignos” promotores que parecen ser de la máxima expresada en su momento por el propagandista alemán Paul Joseph Goebbels (1897–1945):

Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.

(Cita tomada de Proverbia.net)

Y encima de ello, estos subhumanos se ponen en el plan de regañar a los medios de prensa (“los medios masivos liberales, como siempre”) por no darles crédito a sus exageraciones.  Y aunque yo insisto en que algunos periodistas y sus medios no son precisamente aspirantes a la santidad, por lo menos en este caso, los hubo quienes le vieron la costura al refajo y no se dejaron engañar por estas personas.  (¡Menos mal que a ninguno de estos periodistas se le ocurrió el gesto “amistoso” del periodista iraquí que le “regaló” sus zapatos al presidente George W. Bush durante su reciente visita relámpago a Irak el domingo antepasado!)

Para colmo, no parece haber indicios de que seres como éstos estén en vías de extinguirse.  Otro artículo que encontré hace unos días sobre el mismo tema indica que aunque el Tribunal Supremo estadounidense rechazó—sin dar más explicación ni estar obligado a ello—la demanda civil de un abogado del estado de New Jersey que impugnaba la ciudadanía estadounidense del mandatario entrante, ello no parece haber detenido a quienes insisten en esta controversia, ya que aún hay otros casos judiciales pendientes al respecto.  El autor de ese artículo opina que el que dichos casos se caigan en los tribunales no es más importante que la atención que se les dedique a estos subhumanos, la publicidad que ellos se puedan agenciar para su causa, y la maldad que puedan ocasionarle a la “tarjeta” objeto de sus ataques (y repito, ésa es la opinión del autor del artículo).  El autor del artículo distingue entre el escrutinio continuo que tendrán las actuaciones de Mr. Obama como el máximo funcionario público estadounidense durante el periodo 2009–2013 (algo que es parte de la vida diaria de todo funcionario público), y el ataque personalista basado en absurdos sin fin (creo que Luigi Pirandello no podría estar más que satisfecho), dirigido a hacer daño a la persona que está en vías de asumir las riendas de “la nación más poderosa del mundo”, sólo por ser “diferente” (¿por no ser un white anglo-saxon protestant?).

¿Cuántos ejemplos similares no vemos a diario aquí en Puerto Rico, de quienes se obstinan en vivir de las mentiras—ajenas o propias, o ajenas y propias—que llevan en su interior?  ¿De quienes se empeñan en atacar a quienes no se ven igual que ellos, no piensan igual que ellos, no ostentan los mismos ideales que ellos, no son iguales que ellos?  ¿De quienes se han alimentado mil veces con la misma mentira, para aceptarla como una verdad absoluta, y también para imponerla a los demás como si con ello estuvieran “salvando” a la humanidad de su propia destrucción?

Queramos o no, ésa es una clase de animal más peligroso que cualquiera otro que pueda estar suelto por ahí.  Lo importante es estar alerta al peligro siempre, y saberlo enfrentar.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho, pórtense bien, y a disfrutar las fiestas de fin de año en familia.  ¡Feliz Navidad a todos!

(¡Ah!  Y no se hagan l@s tont@s… ¡yo sé que me echaron de menos este último par de semanas! 😉 )

LDB

Una Tragedia Que Esperaba Por Ocurrir

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Para quien esté leyendo esto fuera de Puerto Rico—sobre todo, si no es un puertorriqueño que esté observando los acontecimientos desde algún lugar en el que las condiciones de vida sean mejores que aquí—tal vez sea difícil entender cómo podemos navegar por la vida cotidiana en medio de tantas cosas absurdas (yo creo que Pirandello “la pegó” en Seis Personajes en Busca de un Autor cuando se refirió a los “absurdos infinitos que ni siquiera tienen que parecer plausibles, porque son ciertos”).  Desde la visita del ex-presidente estdounidense W.J. Clinton a Puerto Rico para hacer campaña por la pre-candidatura presidencial de su esposa—en una elección general para la cual los que residimos en Puerto Rico no podemos votar… pero comoquiera tampoco pueden votar los propios ciudadanos estadounidenses, ya que no es el pueblo el que elige directamente a su presidente, sino un “Colegio Electoral”… pero eso ya es otro tema (es más: eso queda “de asignación” para quienes se la pasan hablando sin pensar en lo que van a decir)—, pasando por el proceso jurídico por el que atraviesa en estos momentos el gobernador Acevedo Vilá ante las autoridades federales por presunto lavado de dinero con fines electorales, hasta llegar a una economía que cada vez más da signos de volverse difícil—con el costo de la gasolina que supera la barrera de los US$3 00 por galón estadounidense, y con amenazas de mayor encarecimiento en el costo de productos de primera necesidad como el arroz.

En todo caso, la semana que acaba de cerrar trajo dos noticias contrastantes.  Pero aquí quiero empezar al revés.  La segunda noticia podría considerarse como buena, ya que surge del veredicto judicial por el cual el policía que asesinó al ciudadano Miguel A. Cáceres Cruz en Humacao—y de lo cual el mundo entero fue testigo a través de YouTube, mediante el vídeo tomado por un ciudadano VALIENTE, con todo y el riesgo que ello pudo haberle representado—fue encontrado culpable del vil crimen.  (Vea: Los Vientos Violentos de Agosto [8/21/2007].)  Por supuesto, queda aún por verse el caso de los dos agentes que acompañaban ese día al policía asesino—es decir, la mujer policía que se alega que “agitó” al agente asesino para cometer su fechoría, y el otro agente que salió huyendo al escuchar el primero de los cuatro disparos fatales.  No obstante, sigo insistiendo (como en mi escrito anterior) en que esa tragedia debe servir como el punto de partida para que se mejoren las condiciones de trabajo de los policías en Puerto Rico, para que se les provea ayuda a aquéllos que están activos vigilando en nuestras calles, a fin de que puedan superar las pruebas que la vida les da cada día, y sobre todo, para que se evite reclutar como policías a personas que en realidad no den el grado para serlo, o como yo decía en mi escrito sobre el tema…

un estallido que espera la oportunidad adecuada para que alguien encienda la mecha

Y por supuesto, sigo deseando desde aquí que el resultado de este caso ayude a proveer el cierre que la familia del señor Cáceres necesita para poder seguir hacia adelante, aunque sea sin él, pero siempre con la ayuda de Dios.

Lamentablemente, la otra noticia que conmovió al país fue la del asesinato de una mujer en su lugar de trabajo, el Hospital del Maestro en Hato Rey (sector de San Juan, para beneficio de mis lectores en el exterior), a manos de su esposo, del que ella estaba separada.  (Por cierto, el que los hechos hayan ocurrido en ese hospital es algo que toca incómodamente de cerca a mi familia, por razones en las que no voy a entrar aquí.)  Para no hacerles todo el cuento, la señora estaba prácticamente marcada para la muerte, ya que una orden de protección que ella solicitó en el tribunal en contra de su esposo le fue denegada…

Déjemne repetir lo anterior, con énfasis: una orden de protección que ella solicitó en el tribunal en contra de su esposo le fue denegada.  ¡Eso es escalofriante!

Si ése fue el caso con esta víctima (y aunque no pretendo jactarme de conocer del tema, mi sospecha es que ésta no sería la primera vez que un juez deniega una orden de protección por las razones que fuesen), entonces la persona que esté pasando por un patrón de maltrato o de abuso físico o emocional dentro de su relación conyugal tendrá que buscar la manera de hacerse justicia (aunque luego las mismas instituciones que tenían la responsabiliad inicial de impartir esa justicia se viren en su contra—para eso no son tan ineficientes) o resignarse a recibir su “sentencia de muerte” en el momento menos esperado y en el lugar menos esperado.

Mientras tanto, seguimos perdiendo nuestro tiempo en apostar a quiénes son más corruptos, entre los líderes del PPD o del PNP; a quién nos va a resolver el dilema del status de Puerto Rico, si Hillary Clinton o Barack Obama o John McCain (si a alguno de ellos le da la gana de hacerlo, que yo lo dudo); a que la gasolina llegará pronto a superar la barrera de US$3 79 por galón estadounidense; et cétera; et cétera; et cétera.

Y antes de volverme “un et cétera“…

ESTA SEMANA (14–20 DE ABRIL DE 2008): Lo último en la avenida: Un supermercado donde puedes disfrutar de los auténticos sonidos y olores… un momento: ¿dije olores?…  Y…  Las 10 cosas más importantes que los hombres entendemos sobre las mujeres.

Así que ya lo sabe.  Evite volverse “un et cétera” y visite mi sitio web, LuisDBeltránPR.com, y oprima el botón (o el vínculo textual en la parte de abajo de la página) que dice, “Humor… según LDB”.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.

LDB

"Survivor" Reta a "La Isla de la Fantasia"

“Life is full of infinite absurdities, which, strangely enough, do not even need to appear plausible, since they are true.”

(Luigi Pirandello, “Six Characters in Search of an Author”)

Hola, mi gente. ¡Esto es lo que está pasando!

Bueno, a comienzos de la semana que concluye hoy, el Gobernador de Puerto Rico dio su segundo mensaje de situación del país, ante una sesión conjunta de la Asamblea Legislativa de Puerto Rico. Por lo menos no se hablaba de otra cosa durante la semana, especialmente ante las proyecciones de llevar a cabo una serie de obras de gran envergadura. Entre éstas se destacan la creación de una “Metrópolis del Caribe” que integre los municipios que componen el Área Metropolitana de San Juan en un desarrollo unitario; la creación de un nuevo frente marítimo para la porción Sur de la Isleta de San Juan, incluida la remodelación de algunos de los muelles por los que arriban los turistas que llegan en cruceros; y la construcción (por encima de la Avenida Román Baldorioty de Castro, uno de los principales accesos al Viejo San Juan desde el Aeropuerto LMM) de un concepto llamado “Zona Modelo Baldorioty” (abreviado “cariñosamente” como “Zona MoBa”). Esto último constaría de la construcción (sobre unas plataformas que serían colocadas encima de dicha avenida principal) de viviendas, áreas comerciales, áreas públicas y vías que conectarían físicamente a los sectores Santurce y El Condado. Además, se colocaría unas 1,000 cámaras de vídeo de seguridad, 70 de las cuales serían instaladas en los caseríos. (Me pregunto cuántas más se instalarían en las exclusivas urbanizaciones cerradas, las mismas que se supone que no permitan el paso de la criminalidad de afuera… ¡mientras mantienen intacta la criminalidad de adentro!)

O sea que… Big Brother will be watching YOU!

Obviamente, no se hicieron esperar las reacciones ante estas proyecciones. Que si son una utopía (la más que he escuchado)… que si otros gobernadores (desde Luis Muñoz-Marín—LMM en el párrafo anterior—hasta Pedro Rosselló) han hecho ese tipo de promesa en el pasado, de proyectar obras de gran envergadura para el país… y así por el estilo.

La verdad es que se han hecho muchas promesas a lo largo de la historia, de obras que (bien ejecutadas) a la larga podrían servir de orgullo para todos nosotros en Puerto Rico. Pero hay una realidad que se estrella contra esas proyecciones: ¿a qué costo? Más aún, ¿cómo se beneficiarán los sectores menos privilegiados, los que los servidores públicos (como yo) estamos llamados a servir por encima de cualquier otra consideración?

Tal vez de una preocupación similar surgieron unas expresiones del Director Ejecutivo de la Compañía de Parques Nacionales (nótese que en Puerto Rico, hay algunas personas para las que hablar de Puerto Rico como “nación” todavía es un tabú) a la prensa escrita y radial, en las que el funcionario se quejaba de que su presupuesto dejaba fuera la atención de una serie de áreas vitales para los bienes que administra… ¡que da la casualidad de que son como el Disney World de los que no pueden sacar de su bolsillo los más de US$200 que cuesta darse la ida y vuelta a Orlando! Según el ejecutivo en cuestión, el dinero que tiene presupuestado no da para el mantenimiento y limpieza de los parques… ¡y ni siquiera para papel higiénico!

(Conste, aquí yo hubiera sugerido que si a él se le acababa el papel higiénico en los parques que administraba—en breve les diré por qué uso el tiempo pasado—, probablemente se hubiera resuelto utilizando las páginas del mismo documento presupuestario…)

Así las cosas, él quiso llamar la atención a que se resolvieran dichos problemas, por el bien del mismo pueblo al que juró servir y defender. ¿Y cuál fue la respuesta que recibieron sus esfuerzos de parte del Estado?

Le cantaron como El Gran Combo… “¡PA’ FUERA! ¡PA’ LA CALLE!”

¡ASÍ COMO LO ESTÁN LEYENDO! Los ancianos de la tribu han hablado (¡ni que esto fuera “Survivor”!). Desde una fría implicación oficial de “falta de creatividad”, hasta una “petición de renuncia”. Y para colmo, se añade a todo eso una amenaza implícita (lo siento mucho, pero a mí no me convencen de lo contrario) de que cualquier otro funcionario que no pueda “trabajar en equipo” y abra la boca para hablar… ¡le pasará lo mismo!

Así que como decía Ricardo Montalbán… Güelcom tu Fantasi Áilan!

(Total, que Puerto Rico es como esa serie de TV, pero sin el enano aquél de… “¡El avión! ¡El avión!”)

Bueno, con eso los dejo hasta más adelante. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB