Me pareció haber escuchado un eco

Shutdown button MouseHover.
Shutdown button MouseHover. (Photo credit: Wikipedia)

La verdad es que hay que ser temerario.  Hay que ser tan capaz de sacrificar las piezas de un juego sólo por mostrarle al mundo que se está ganando una batalla.  Sólo por hacer ver que eso es lo que quieren los combatientes—ya sea que esa expresión de “satisfacción del deber cumplido” sea sincera o un simple desliz mental.

Sea como sea, eso es lo que estoy viendo, ahora que el gobierno de la que se hace llamar “la nación más poderosa del mundo” está de cierre.  Sí, amigas y amigos, mi gente.  El gobierno de los Estados Unidos de América está de cierre (“shutdown”, en el idioma en el que alguna gente en algunos bastiones pudientes de Puerto Rico pretenden que muchos de nosotr@s hablemos, ¡aunque ni ell@s mism@s lo sepan hablar bien!).  Y los empleados del gobierno federal, particularmente los que no desempeñan funciones esenciales e imprescindibles para la nación estadounidense, están de receso.  Un receso durante el cual no pueden cumplir con sus responsabilidades económicas ni atender “como Dios manda” las necesidades de sus familias.  Y esas familias se deben estar viendo en estos momentos en la disyuntiva de no saber si se podrá pagar la hipoteca de la casa este mes, o llevar a los niños a la escuela o a los infantes al cuido, o darles una alimentación digna, o comprar los medicamentos “de mantenimiento” si padecen condiciones de salud que les seguirán hasta la tumba.

Y todo eso, por la maldita temeridad.  Por la temeridad de bandos políticos que no tienen la madurez, ni la fuerza de carácter que se requiere para atender situaciones tan graves como ésta.  Bandos cuya única razón de ser es acumular puntos con sus huestes.  Ya sean republicanos de esos que harían de todo por sacar de carrera a un presidente “otro” (y entenderán por qué lo escribo como lo ven aquí) al que nunca quisieron—y para lo cual, de todos modos, ya se les está haciendo un poquito tarde, a menos que lo quieran hacer el mes antes de las elecciones federales de 2016—o los demócratas encabezados por el presidente Barack H. Obama, empeñados en imponer lo más cercano a una cobertura de salud universal (cariñosamente llamada “Obamacare”) a como dé lugar, son bandos a los que no les importa sacrificar a los demás, siempre y cuando no les toque a ell@s compartir ese sacrificio con los demás—dicho eso con una cara “de lechuga”, así de fresca.

¿Les suena conocido todo lo anterior?  Por supuesto que debería.  Primero, porque en Puerto Rico pasamos por una situación similar en mayo de 2006.  Y esa situación ha sido sacada del baúl de los recuerdos por muchos de los medios puertorriqueños, como para que no se nos olvide que las cosas siempre podrían ser peores, como para enfatizar que en todos lados se cuecen habichuelas.  Que allá tal como aquí, la rencilla partidista está tan metida en el debate público, que no le importa tomar rehenes en aras de un triunfo sobre “los otros”, en aras de ser vistos como “los héroes”, los que salvaron al mundo de su propia destrucción.

(Es más, quien esté interesad@ vaya al archivo de mayo de 2006 y vea todo lo que escribí entonces sobre el tema.)

Y segundo, porque ya vimos lo que pasó cuando hubo una amenaza similar hace un par de años.  Justo cuando se discutía elevar el límite de la deuda gubernamental estadounidense, bajo pena de quedar como un mala paga (o en “buen” puertorriqueño, incurrir en un “default”) llegado el momento.  Aunque por lo menos, en ese momento se logró evitar el cierre del gobierno federal, esta vez no se pudo correr igual suerte.

Es más, aunque l@s acabo de referir al enlace, permítanme abrir mi baúl por un momento y decirlo de nuevo (yo creo que vale la pena repetirlo tanto como pueda—aunque sea actualizando la referencia de tiempo):

“Obviamente, cada quién tiene que arrimar la brasa a su sardina, cada quién tiene su derecho a defender los intereses que más le convenga defender. Pero en el proceso, los hoy debatientes se podrían llevar enredados a quienes menos interés tienen de oír el chisme de barrio en el que toda la discusión se ha vuelto, y más interés tienen de que se gobierne de manera justa y honrada.

“Y tanto yo como ésos que se verán afectados… nos preguntamos: ¿habrá alguna manera de que pueda lograrse un acuerdo en cuanto a la limitación de la deuda pública estadounidense? Como en el caso que me afectó (a mí, entre otros) [en el 2006], parecería que los que están manejando el tema no lo están haciendo con la debida capacidad; más bien, lo que despliegan es un ansia de protagonismo, de querer aparecer como ‘héroes’ en una guerra en la que hay salvar al mundo de las ‘hordas asesinas’ que amenazan con destruirlo.

[…]

“Y en un caso y el otro, me sale hacer la misma pregunta: toda esta gente, ¿no se estará dando cuenta de las consecuencias que sus acciones les podrían acarrear a los demás, a los mismos ciudadanos y ciudadanas a los que se comprometieron a servir desde sus cargos de importancia? (Digo, a menos que el compromiso hubiese sido a servirse de esos mismos ciudadanos y ciudadanas…) Yo creo que a estos funcionarios públicos estadounidenses, eso ni les viene ni les va. Lo único que les importa es ver quien es el más astuto, quién es el que puede aguantar más el fragor de la batalla y ‘triunfar’ sobre ‘el enemigo’.”

Y lo mismo que no vimos que ocurriera en 2011 es lo que estamos viendo ocurrir un par de años después.  Si antes se pudo contener la temeridad de los bandos y evitar que la sangre llegara al río, ya hoy vemos que no se pudo hacer.  Ahora, la gente en los Estados Unidos tendrá que aprender lo que es depender de una claque política—repartida entre dos bandos principales, a cual de los dos más partidista—a la que no parece importarle que los demás se vayan por el abismo para abajo, sólo para quedar decepcionada por las consecuencias de esa dependencia.

Por supuesto, que los estadounidenses aprendan de esta lección, una vez salgan de esta crisis, ya eso será otra cosa—y eso es lo mismo allá, tal como aquí.

¡Así que vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


ACTUALIZACIÓN (17 DE OCTUBRE DE 2013): Por qué será que no me sorprende que al filo de la medianoche del 16 para el 17 de octubre, los actores principales de esta comedia decidieran que ya era suficiente.  Ya se decidió que el gobierno federal se mantuviera abierto por otros 90 días y a la vez se pudo evitar que el mismo gobierno quedará como un mal apaga.  Pero no importa cuántos esfuerzos haga cada uno de los actores por quedar como “héroe”, el hecho es que habrá que volver a lo mismo, y que volverá a reinar la incertidumbre.  Y entonces, ¿qué se ha ganado con ello?


LDB

No se acabó el mundo en el 2012—sólo se acabó el 2012

English: Mayan calendar created by a modern cr...
English: Mayan calendar created by a modern craftsman (Photo credit: Wikipedia)

(sol-sol-sol-sol-sol)

NotaSe equivocaron
Los mayas
Se equivocaban
Se equivocaban…Nota

(Entónese como si fueran las primeras estrofas de “Se equivocó la paloma” [1941], del poeta español Rafael Alberti [1902–1999], con música del compositor argentino Carlos Gustavino [1912–2000].)

¡Adió’!  ¿Todavía están por aquí?  Si es así, son somos más que afortunados de que el mundo no hubiera llegado a su final, como lo decía supuestamente la profecía de los Mayas, al llegar al final de su calendario de piedra (en fecha equivalente al 21 de diciembre de 2012).

(Aunque acá entre nos, mi sospecha es que los Mayas pudieron haber seguido construyendo su calendario… de no haber sido porque su suplidor ya se había ido a la quiebra y no encontraron otro que les supliera más piedra.  ¿Y solicitar ellos mismos un permiso de extracción de materiales de la corteza terrestre para eso?  ¡No, hombre, no!  Lengua fuera  ¡Pero allá Juana con sus pollos!)

Por supuesto, los Mayas no han sido los únicos que fallaron en vaticinar el fin del mundo—aunque afortunadamente para todos nosotros, no contaban con muchos de los adelantos tecnológicos que algunas personas mal utilizan hoy en día para tratar de crear influencia en torno a sus descabelladas ideas.  O dicho en “palabras finas”: manipular a todo un montón de incautos.  (Y no hay que ir muy lejos: exhibit 408, exhibit 728.)

Pero bueno, ya basta de ese desahogo.  Vamos a lo que vinimos hoy: a despedirnos del año 2012.  Un año que tal vez debería compartir el título de la entrada que escribí hace exactamente un año en este blog, por las cosas difíciles que ocurrieron y que lo caracterizaron.  Y si vamos a ver, el 2012 fue—para sorpresa de nadie—una copia del 2011.

La violencia siguió su paso avasallador, ensañándose contra quien se la encuentre, ya sea que se lo proponga o que no.  Violencia que como lo refleja el Inventario de Estadísticas: Delitos Tipo I, del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, hasta noviembre de 2012 (último mes para el cual las estadísticas estaban disponibles mientras escribo esto) tenía en su haber 871 asesinatos y muertes violentas (y aun si fueron un 17% menos que las 1050 de la misma fecha en 2011, no dejan de ser demasiadas), fácilmente cerca de llegar a las 1000 para cuando caiga el 2012.  Peor aún, nuestros niños y jóvenes siguen siendo las víctimas más frecuentes, desde quienes esperan con emoción las primeras luces del año (como en el trágico caso de la quinceañera Karla Michelle Negrón Vélez), hasta los más inocentes que no tienen culpa de la irresponsabilidad de quienes se supone que los cuiden (como la madre que hace unos días fue arrestada por sofocar a su bebé de poco tiempo de nacido y guardarlo en un congelador).  Pero no son solamente los niños: también están las mujeres que sufren las consecuencias de la violencia con las que las trata su pareja, mientras que el mismo Estado que juró un día proteger a sus ciudadanos “contra todo enemigo interno y externo” les falla.  Esa misma violencia que, gústele a quien le guste, se la debe llamar como lo que es: violencia de género.  No “doméstica”, no “pasional”.  VIOLENCIA DE GÉNERO.  Así de simple y sencillo.

Para colmo de males, no se salva nadie: ni los pobres a los que la sociedad ha relegado para que “se maten ellos mismos” (y ciertamente hay bastante culpa para compartir), ni figuras de mayor reconocimiento y de quienes menos se espera que sufran un desenlace violento, como el de Héctor “Macho” Camacho, o el de la Sra. Carmen Paredes, cuyo esposo (Carlos Casellas—hijo del juez del Tribunal de los EE.UU. en Puerto Rico, Salvador Casellas) es el principal sospechoso de su muerte).  Así que “no hay de otra”: seas rico o pobre, conocido o desconocido, doctorado magna cum laude o analfabeta, te llega la hora sin querer, sin que te des cuenta.  PUNTO.

(Y ni hablar de las matanzas ocurridas este año en los EE.UU., entre las cuales nos toca muy de cerca la de la Escuela Elemental de Sandy Hook en Newtown, CT, en la que a 12 niñas—una de ellas, de ascendencia boricua—y ocho varoncitos entre 6 y 7 años de edad y seis mujeres—una de ellas, la heroica maestra Victoria Soto, de 27 años, de padres oriundos de Bayamón—también les llegó su hora sin querer, sin que hubiese necesidad para ello.  Y todo en medio de una cultura que glorifica las armas de fuego, al punto de justificarlas casi como si fuese un derecho divino, un rasgo distintivo del “buen americano”.  Y es triste decirlo, pero ésa es la realidad, gústele a quien le guste.)

¿Y la Policía de Puerto Rico?  Digo, ya sea que esta pregunta se refiera a la agencia del orden público que no ha sido capaz de detener esa ola criminal, o a la que parece ser más efectiva como instrumento para adelantar agendas políticas—y que mientras escribo esto está tratando de zafarse de una demanda judicial presentada por el Departamento de Justicia de los EE.UU. por violaciones a los derechos civiles de los ciudadanos—, la respuesta es la misma: ¡bien, gracias!

Pero además, el 2012 fue un año en el que los políticos puertorriqueños hicieron galas de por qué no deben considerarse dignos representantes de lo que se concibió en la antigüedad grecorromana como un noble oficio.  Por ser un año de elecciones, se empeñaron en usar cuanto truco se les ocurrió para tratar de ganarse la confianza de un electorado que vivía en un mundo real—una realidad de la que estaban enajenados sus propios líderes.  Desde entrometerse en la vida personal e íntima de sus opositores para sacarlos de carrera, pasando por descarados intentos de burlar las leyes electorales mediante el voto de electores “mudados” expresamente para favorecer el candidato impulsado por un alcalde influyente, hasta la práctica—que much@s creíamos que era cosa del pasado (los 1920s, 30s, 40s, etc.)—de regalos a cambio de votos, y en el proceso, tratar de dar la impresión de que son mejores puertorriqueños que nadie—aunque ese mismo “nadie” se lo crea, especialmente cuando se dejan ver como son en realidad, llenos de odio y de prejuicios… ¡y hasta sacando el dedo para burlarse de todos nosotros!

(Y a éstos no sería a los únicos a quienes yo les tomaría con pinzas esa “puertorriqueñidad” que tratan de demostrar, pero ese ya es otro tema).

Y también fue el año en el que el impacto de esa realidad fue contundente en quienes quisieron hacerse a la idea de que la misma no existía.  Y esa realidad llevó al electorado a rechazar que se manipulara el constitucionalmente reconocido derecho de todo ciudadano—aún aquéllos que por lo demás no lo merecen, y ustedes saben de lo que eso se trata—a estar libre bajo fianza mientras se ventila su caso, y a que se manipulara la composición de la Asamblea Legislativa, sin que eso representara un juicio sobre la calidad de los legisladores.  Pero más allá de eso, llevó al electorado a derrotar las aspiraciones de reelección de quienes, más mal que bien, rigieron sus destinos por cuatro años.

Por supuesto, no será nada fácil para quienes serán los herederos trabajar para construir una mejor realidad—por lo que a mí me parece que el cambio en el estilo de hacer las cosas, expresado en las urnas puertorriqueñas, será más cosmético que otra cosa, pero bueno…

Aún así, miro lo que escribí tal día como hoy, hace exactamente un año, sobre lo que fue y lo que podría ser (editado y con énfasis añadido):

“(El 2011 fue un) año en el que los agravios crecían como los hongos, aquí y allá, aún más que en el año anterior.  Un año en el que la esperanza se puso a prueba, que pareció estar en su más bajo nivel.  Pero también fue un año en el que quedó manifiesto que los agravios se deben reparar, que la gente está comenzando a reclamar lo suyo, que la gente está comenzando a mirar las cosas como éstas son y a exigir que se le haga justicia….  Y aun cuando a muchos de estos movimientos de protesta, las autoridades locales se la están poniendo difícil, ellos no pierden la esperanza de lograr sus reivindicaciones.  Podrán haberse quedado sin empleo, podrán haberle ejecutado las hipotecas de sus viviendas, podrán haber perdido los ahorros con los que pretendían tener una jubilación decente, pero todavía les queda su dignidad.  Eso, y la esperanza que tanto se dice que es lo último que se pierde.

La misma esperanza que todos tenemos en que nuestras vidas mejoren con el año que está por comenzar.  La misma esperanza que no debemos perder, bajo ningún concepto.

Eso fue lo que ocurrió.  Fue la dignidad y la esperanza lo que prevaleció en el año que está por dejarnos a la hora en que escribo esto, por encima de la mezquindad y de la intimidación.  Y son la dignidad y la esperanza las cualidades que guían a través de la más fuerte tormenta, que nos ayudan a caminar por la más oscura de las noches.  Y a riesgo de sonar “como disco rallado” (que por cierto, eso era lo que decíamos antes sobre los discos de pasta de acetato, aunque también resulta que los discos compactos y algunos DVD también se rallan… pero ya eso es otro tema), son la dignidad y la esperanza lo que nos ayudará a vivir nuestra vida, en el Año Nuevo 2013 y siempre.

¡Y vamos a dejar el 2012 ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien—en el 2013 y siempre.

Fiesta ¡NOS VEMOS EN EL 2013! Fiesta

LDB

La Universidad… ¡a palo limpio!

University of Puerto Rico
Image via Wikipedia

Amigas y amigos, la verdad es que a mí no me gusta lo que veo y escucho en estos días.  No me gusta cuando figuras de autoridad—ésas que deben establecer las pautas para resolver los problemas de nuestra sociedad—abogan por el uso de la fuerza bruta como medio para solucionar los conflictos.  Pero si eso es para preocuparse, más preocupante aún es cuando quien tiene que imponerle el orden y la disciplina a dichas figuras de autoridad, endosa actitudes como ésa.  Y en el proceso, abdica implícitamente de su responsabilidad de lidiar con las consecuencias que esa actitud acarreará después.  Pero vamos por partes.

“Muchos de estos grupos lo que hacen es buscar unos intereses que no son los intereses que te tratan de vender, que son los intereses de los estudiantes.  No, no, no, estos son políticos y la gente lo sabe, la mayoría de la comunidad universitaria lo sabe y los bandidos esos, los profesores bandidos esos que están ahí, que están apoyándolos e incitándolos lo saben también.  Tu sabes, lo que ellos quieren es seguir la cosa ideológica y política usando la universidad que queremos como paño de lágrimas y eso es algo que no se va a permitir.

“¿Cuál fue la excusa de la supuesta huelga que van a hacer?  La chavá cuota.  ¿Qué pasó hace dos días?  Se firmó una ley para que esa chavá cuota sea cubierta por una beca.  ¿Ellos pararon?  ¿Ellos echaron para atrás?  Eso le dio más coraje.  Eso es excusa, vuelvo y te digo, eso es excusa.  Por Dios, hay que abrir los ojos, estos son excusas de estos grupúsculos izquierdosos promovidos por profesores.  Yo los botaría a todos, eso es lo que yo haría.  Pero, obviamente, digo esas cosas y me miran como si estuviera loco, pero yo los botaría a todos.  Profesor que no enseña, profesor que va para afuera, si yo estoy seguro que hay un número de profesores que quieren dar clase en la universidad, en ese sistema, claro que sí.  Estudiantes, de esos estudiantes, el liderato que se tira encima de los portones son personas que llevan estudiando 10, 12, 14 años.  Esos son líderes políticos que cogen uno o dos cursos al año, todos ellos, con nombre y apellido, uno o dos cursos al año para poder decir que son estudiantes de la universidad y dar mensajes de izquierda y eso es lo que vivimos todos los días y lamentablemente, te lo tengo que decir, son favoritos de la prensa y tienen muchísimo acceso a los medios.  Y le ríen las gracias, le ríen las gracias.  Pero si tu me dices, yo los botaría a todos, yo los sacaría de la Iupi a patadas, tu sabes, porque simplemente están creando el desasosiego y no permitiendo que los que verdaderamente quieren estudiar, estudien.  Y a los profesores que se prestan a eso, sácalos, quítale el ‘tenure’, quítale las cátedras, bótalos y pon a otras personas a enseñar que verdaderamente usen su tiempo para enseñarle a los muchachos lo que es ser una persona de valores y a echar a Puerto Rico hacia adelante. Irrespectivamente de cómo piense ideológicamente.”

(“Rodríguez Ema amenaza con botar profesores de la UPR”, El Nuevo Día, 3 de diciembre de 2010.  Énfasis añadidos por mí con toda intención, especialmente donde se observan las contradicciones entre lo que tanto se le predica a los demás, y lo que no se practica.)

Las expresiones que acabo de citar (según las recoge El Nuevo Día) son las que el secretario de gobernación de Puerto Rico, Marcos Rodríguez-Ema, hiciera durante una entrevista concedida en diciembre de 2010 a los “expertos en los dimes y diretes, broncas y bolletes que se hacen pasar por análisis y noticias” (¡y ustedes saben quiénes son y saben que me refiero a ustedes!).  Se tratan estas expresiones de la posibilidad—cada vez más probable, mientras escribo esto—de una nueva huelga en el sistema de la Universidad de Puerto Rico, en protesta por la imposición de una “cuota” de US$800.00 por estudiante, adicional a los créditos matriculados y demás gastos (cuota de construcción, seguro médico, etc.), a cobrarse a partir del semestre de enero a mayo de 2011, para (según se dice) tratar de cubrir el déficit presupuestario del primer centro docente del país.  Más bien, esta “cuota” se ha visto como un intento de “tapar” las fallas en el manejo de las finanzas universitarias—fallas que datan de muchos años, aunque no por ello son necesariamente “cosa del pasado” para los actuales administradores universitarios—mediante el cobro a quienes comoquiera serán l@s más perjudicad@s: l@s estudiantes universitari@s y sus familias.

Como tal vez notarán de las partes de la entrevista a las que hice énfasis con toda intención, Rodríguez-Ema deja ver lo que él describe como su “frustración”—la cual poco después sería justificada tácitamente por el gobernador Luis G. Fortuño Bruset—con la forma con la que se ha desarrollado la discusión pública de la propuesta “cuota” desde que su implantación se anunciara el verano pasado, tras la huelga que afectó el final del semestre de enero a mayo de 2010.  Por supuesto, todos tenemos nuestras frustraciones y el derecho a tenerlas, pero en el caso de un funcionario de alto nivel en un gobierno, el que sea, esa frustración no debe llevarse a un plano en el que se pueda interpretar como una política pública oficial.  Y lamentablemente, con todo el poder y la influencia que imparte una posición como la del señor Rodríguez-Ema, ése es un lujo que no se debería dar, ni por descuido (a menos que a este funcionario, quien dice ser franco en cuanto a decir lo que piensa, asuma públicamente un papel de “gatillero gubernamental” como el de aquél funcionario que quiso pasarse de listo y humillar a las comunidades alrededor de la antigua base naval Roosevelt Roads… ¡y gracias a Dios que ya no está donde pueda hacer más daño!).

Por supuesto, si mal estuvo esa expresión, aun si la misma, como diría “El Chavo del 8”… “se le chispoteó”, peor estuvo el que las mismas no fueran desautorizadas explícitamente por la persona que tiene la responsabilidad de refrendar la política pública estatal: el gobernador Luis G. Fortuño Bruset.  Cuando la prensa le preguntó si las expresiones de Rodríguez-Ema se debían entender como la política pública a adoptarse por su administración en el asunto de la Universidad del estado, el gobernador no hizo referencia directa, sino que justificó las expresiones de la “frustración” que sienten “muchos puertorriqueños” (que para él deben ser tantos y tantos que se le perdió el conteo) con la situación universitaria actual, y hasta se rehusó molesto a contestar más sobre el carácter de política pública de las expresiones de su subalterno, al alegar que “eso no fue lo que yo dije”.  (¿Molesto?  ¿Por qué?  ¿Por una simple pregunta sobre la política pública del gobierno estatal?  ¿Así de sensitivo es el asunto?)

Tal vez, para el consumo público, la política pública de la presente administración no sea la de intervenir abiertamente de forma violenta contra los manifestantes en su contra, ya sea en la Universidad de Puerto Rico o en las agencias gubernamentales seriamente afectadas por la política de “recuperación” económica y fiscal, o en las comunidades socialmente desventajadas que ven cada día como se les cierran en la cara las puertas de su progreso y desarrollo.  Pero de que las semillas de esa política pública no escrita están sembradas, eso es algo que no necesita más evidencia.  Sobre todo, la semilla del odio visceral hacia todo lo que atente contra la filosofía (y estoy siendo demasiado condescendiente en el uso de la palabra “filosofía” en esta oración) y los proyectos políticos de quienes se hacen del poder.  O sea, todo aquello que atenta contra lo que la actual propaganda oficialista llama, “el Puerto Rico que todos queremos” (que como ya Ivonne lo demostró en su blog, no es el Puerto Rico que TODOS queremos).  Y el germen de esa semilla de odio se nota en las expresiones que se hacen, como la de etiquetar a los disidentes como “grupúsculos izquierdosos”, “políticos” (como si quien expresa esta misma palabra no lo fuera), “profesores bandidos ésos”… expresiones que se hacen cuando no se tienen argumentos de peso para refutar los planteamientos que se hacen, sobre todo cuando se quiere evitar la difícil tarea de buscar el entendimiento y la concordia (y en el caso de estos funcionarios, ello requeriría un esfuerzo sobrehumano), cuando lo que se quiere es hacer un cisma entre “nosotros, los buenos” y “ustedes, los malos”.

Con ese telón de fondo de la guerra entre “buenos” y “malos”, el martes 7 y miércoles 8 de diciembre de 2010 se efectuó un paro de 48 horas en la UPR en Río Piedras.  Paro que se destacó principalmente por los encontronazos en la madrugada del primer día, entre manifestantes encapuchados—que como lo planteó la misma radioemisora que nos trajo la entrevista que cité arriba, no hay manera de saber si eran estudiantes o no, contrario a la certeza oficialista que jura que lo son—y “guardias de seguridad” reclutados por una empresa privada, la Capitol Security, dirigida por José “Chicky Starr” Laureano, un miembro del submundo que gira alrededor de un espectáculo que se hace pasar por deporte: la lucha libre.  Un individuo cuya “práctica profesional” le permite reclamar para sí la inmortalidad por medio de la frase popular, “bregaste bien Chicky Starr” (o sea, “me traicionaste”).  E interesantemente, este mismo individuo aspira actualmente a un puesto político por el actual partido de gobierno en las elecciones generales que se efectuarán el 6 de noviembre de 2012 (algo que nuestros amigos de “El Ñame” también “reseñaron” en su momento).

Sé que ustedes estarán preguntándose lo mismo que yo al llegar a este punto: ¿tan podrida está la fibra moral de un partido político para permitir cosas como ésa?  Digo, si ese partido permite que individuos que se comportan como Don Juan Tenorio cuando están en asuntos oficiales fuera de Puerto Rico, o que manejan esquemas de soborno o extorsión a suplidores y contratistas, accedan a posiciones de alto poder y responsabilidad…  ¡Y el gobierno encabezado por ese mismo partido tiene la “fuerza de cara” de predicarle “valores” a los demás, cuando sus principales personeros no son capaces de demostrar públicamente la práctica de esos valores!  ¡Bastante mal estamos entonces!

Localización de Loíza, al este de San Juan, Puerto Rico

Por cierto, en un artículo de fondo en El Nuevo Día se menciona algo en lo que yo no había pensado antes.  Muchos de estos “matones” “guardias de seguridad” fueron reclutados por la Capitol Security a través de una página en Facebook.  (Pero, ¿no será esto en contra de la ley, ya que estamos hablando de un trabajo peligroso y que requiere de un adiestramiento especializado, especialmente para evitar problemas legales después?)  Resulta que muchos de estos “reclutas” son apenas muchachos que, por lo demás, buscan genuinamente una oportunidad económica que los haga salir de la pobreza en que viven.  Por lo general, muchos de ellos provienen del municipio de Loíza (al este de Carolina, para beneficio de quienes leen esto fuera de Puerto Rico), un municipio que históricamente ha sido objeto de un racismo institucionalizado por parte de administraciones estatales de uno y otro partido (PNP y PPD, ambos son igual de culpables), el mismo que se supone ayude a su progreso y desarrollo comunal y social.  (Sí, amigas y amigos, dije “racismo”.  Porque en Puerto Rico, el racismo también existe, aunque no de la manera tan abierta y descarnada que se da en los Estados Unidos… pero de que existe en Puerto Rico, ¡existe!)  Y entre todos ellos, los hay que tienen ese deseo legítimo de “echar pa’lante”, pero también los hay que sólo les importa hacer daño, sentir esa “nota” de adrenalina (el rush que lo llaman los estadounidenses) que da entrarle a patadas o a golpes a quien ellos consideren su “enemigo”, sin que le importen las consecuencias de sus acciones.  (Y si vamos a juzgar por el testimonio de una de varias estudiantes que durante el paro enfrentaron la furia de los “agentes privados de seguridad”, los hay a quienes no les importa si los echan de nuevo a la prisión, si al final volverán a campear por sus respetos bajo las mismas narices de las “autoridades de ley y orden”… las mismas que son buenas para darle macanazos a los ciudadanos que exigen legítimamente la reparación de agravios, pero no para parar en seco a los verdaderos delincuentes.)

Al fin y al cabo, el paro de 48 horas vino y se fue.  El cometido que tenían los estudiantes en protesta se cumplió de todas maneras.  Pero los mismos que culpan a los demás por los males que los aquejan, los mismos que no creen que en la vida todo se negocia (o no quieren rebajarse a negociar con el enemigo al que hay que derrotar a toda costa), quisieron jugarse una última carta.  Y desde la segunda noche del paro (la del miércoles 8), se ordenó la entrada de la Policía de Puerto Rico al Recinto de Río Piedras, algo que no se había visto en décadas.  Y mientras escribo esto, la Policía está apostada allí, procurando que los “grupúsculos izquierdosos” y los “profesores bandidos ésos” que los apoyan se atrevan a enfrentárseles, “a ver si el gas pela”, a ver si les gusta que les rajen la cabeza a palo limpio, a ver si les gusta que los saquen de la “iupi” a patadas, conforme a una política pública no escrita.  Eso sí, procurando “proteger” los derechos de los estudiantes que quieren estudiar y de los profesores que quieren dar sus clases.  (Que de todos modos los ha habido y los habrá.  Así ha sido a través de todos los periodos en los que ha habido conflictos en la “iupi”.  Así fue también cuando yo estudiaba allí mi maestría en Biología a comienzos de la década de 1980.  Pero también ha habido reclamos legítimos de que a los estudiantes se les haga justicia—nos gustara o no la manera en la que se hacían esos reclamos.)

Francamente, debo insistir en que esto no me gusta.  Y es algo con lo que no estoy de acuerdo, porque lleva a una situación muy peligrosa en la Universidad de Puerto Rico.  Una situación que podría llevar a convertir la Universidad de la que muchos como yo estamos orgullosos, en una fábrica de máquinas de producción continua, seres sin una formación que los sensibilice, seres que no tengan la capacidad de pensar por sí mismos, seres que no viven, sino que apenas existen.

Yo tampoco creo que ése sea el Puerto Rico que todos queremos.  Y a quien venga a decirme lo contrario… gracias, ¡pero NO, GRACIAS!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.

LDB

Siempre queda la sospecha…

Calle 13 singer- segundos antes de volver a sa...
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Amigas y amigos, no voy a tapar el Sol con un dedo: ninguno de los componentes de Calle 13 es santo de mi devoción.

Digo, si Christine O’Donnell—la fallida candidata republicana al senado federal por el estado de Delaware, apoyada por el grupo de fanáticos conservadores conocido como el “Tea Party”—se disparó la maroma de comenzar un anuncio político pagado diciendo, “Yo no soy una bruja”, ¡que yo comience esta entrada con una oración como la del párrafo anterior no quiere decir nada!

Por cierto, ella dice al final de dicho anuncio, “Yo soy Christine O’Donnell…  ¡Yo soy tú!”  Si yo hubiera sido elegible para votar en Delaware, mi respuesta hubiera sido: “¡Y yo no soy tú!  Gracias… ¡pero NO, GRACIAS!

Pero volviendo al tema, ni el Residente (René Pérez-Joglar) ni el Visitante (Eduardo Cabra), ni siquiera la PG-13 (la hermana de Eduardo, Ileana Cabra) son santos de mi devoción.  Su estilo de decir las cosas, su irreverencia (como cuando el Residente dijo públicamente que se estaba orinando, mientras recibía uno de los tres premios obtenidos por Calle 13 durante la ceremonia de los Grammy Latinos de 2006), tal vez no sean para alguien como yo, de una generación diferente, que interpreta las cosas de otra manera.  Pero quiérase o no, ése es su estilo, y yo tengo que respetarlo, de la misma forma que yo exijo el respeto para mi estilo de decir las cosas. Y quiérase o no, ellos están en todo su derecho de opinar, de decir lo que piensan, sin que a nadie más se le ocurra entrar en un ataque de pánico por lo que ellos dicen.

Y precisamente eso es lo que hace el Residente en “Digo lo que Pienso”—una de las canciones del cuarto disco de Calle 13, “Entren los que quieran”—, cuya letra (o “lírica”, como la llama el corillo hoy en día) está causando furor, además de una clase de aprehensión entre los objetos de sus críticas.  Y la razón para ello se encuentra en las estrofas finales de “Digo lo que pienso”, en las que el Residente se refiere a un supuesto “periquero”, un “Alcalde drogadicto con cara de idiota”, un presunto “corrupto” que tiene “cara de narcotraficante con miedo”, y de quien ciertos supuestos amigos del Residente dicen que lo han visto “cambiando el perico / La coca, hueliendo (sic), olfateando”, y a quien le ofrece pagarle la “rehabilitación” y que ambos a la vez se hagan una prueba de dopaje.

Pero, ¿acaso mencionó el Residente el nombre de Alcalde alguno?  Una simple mirada a la letra de la canción (y les dejo como asignación buscarla a través de Google, Yahoo!, Bing o el motor de búsqueda de su preferencia) debería indicar que no.  Pero siempre queda la sospecha.

Y si de sospechas se trata, la prensa puertorriqueña—la misma que, por cierto, parece que no sabe qué más hacer para llamar la atención y se dispara la maroma de crear titulares tales como “Fidel jura bandera americana”… en referencia a un nacional cubano residente al este de San Juan, casualmente llamado Fidel Castro, que hace un par de semanas adoptó la ciudadanía estadounidense vigente en Puerto Rico—se encargó de buscar uno de los sospechosos habituales: el alcalde de San Juan, Jorge A. Santini Padilla.  (Sí, el mismo que en 2006 la emprendió contra los preparadores de un informe en el que se denunciaba que la ciudad de San Juan era una de las 10 ciudades en jurisdicción estadounidense que más criminalizaba a los desamparados y los deambulantes—y lo sigue haciendo al día de hoy.)

Ni corta ni perezosa (yo no sé cómo lo ven, pero esa frase me parece tan “Siglo 20 19”), la prensa le pidió una reacción… y esto fue lo que respondió (versión de El Nuevo Día; versión de Primera Hora):

“ ‘¿Ustedes creen que yo pierdo un segundo escuchando la música de ese tipo?  No hombre, no.  Yo no sé qué canción es, yo no sé si dice o no mi nombre, o lo que diga, pero no me interesa.  Porque mientras él escribe la cosa esa para después declamarla, yo estoy haciendo trenes, parques, escuelas, museos’, señaló el Alcalde.

“El Nuevo Día le preguntó por qué, a pesar de sus esfuerzos de relaciones públicas durante todos estos años no ha logrado desvincularse del tema. ‘¿Tú crees que yo voy a perder el tiempo con esa necedad y con esas tonterías?’, fue su respuesta.  Añadió que a quienes únicos le interesa el tema es a la prensa.”

Por supuesto, ésta no es la primera escaramuza entre ambos contendientes.  Valga recordar lo del año pasado, cuando el alcalde Santini mandó a cancelar un espectáculo en el que Calle 13 participaría, aparentemente en represalia reacción a las expresiones del Residente en contra del gobernador Luis G. Fortuño Bruset y su administración durante la transmisión de los Premios MTV de 2009.  Pero este nuevo episodio ya es otra cosa, algo así como gritar sobre el techo del edificio más alto un secreto a voces.  Secreto que pudo haber quedado más o menos expuesto el 18 de septiembre de 2009, durante el incidente que mencioné de pasada en una entrada anterior, en el que el primer ejecutivo capitalino se vio implicado mientras se encontraba en un cafetín rural en el peor momento posible: en medio de una incursión policial en la cual se investigaba—entre otras cosas—una aparente actividad de tráfico de narcóticos.  (Sé lo que están pensando: debí haber ampliado ese tema entonces, en lugar de concentrarme en la “caca laboral”, pero ya eso es otra historia.)  Incidente tras el cual el alcalde alegó que se quiso fabricar un caso por ley de drogas en su contra “por motivos políticos partidistas”, porque dos de los oficiales policiacos implicados fueron parte de la escolta de la hoy ex-gobernadora Sila M. Calderón (o sea, que son “culpables por asociación”).

Total, que un informe de agosto de 2010 de la Comisión de Derechos Civiles de Puerto Rico exoneró al alcalde Santini de toda sospecha relacionada con drogas y a los policías, más o menos, de la implicación de impropiedad que se quiso hacer en su contra.  Pero qué puede importar eso ahora, porque siempre queda la sospecha…

Está de más decir que las reacciones a todo este evento han sido mixtas, pero hay dos que llamaron bastante la atención.  Primero fue la de la radioemisora de los expertos en los chismes y diretes, broncas y bolletes que quieren hacerle creer al público que son análisis y noticias, que despidió a uno de sus analistas, el dramaturgo Roberto Ramos Perea, luego de que éste se expresara sobre el tema durante un programa en esa emisora, con la excusa de una supuesta baja en la sintonía del programa.  (Otro caso para archivar bajo “Desde que se inventaron las excusas…”)  Pero más interesante es la reacción de la presidenta de la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones de Puerto Rico (JRT), Sandra Torres, quien además de determinar que “Digo lo que pienso” es “completamente obscena y lasciva”,

“… instó a todo aquel que no se sienta cómodo o no esté de acuerdo en que se transmita la canción a escribir a la agencia que dirige para remitir las quejas a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, en inglés), que es el ente con jurisdicción sobre estos asuntos.

[…]

“La funcionaria pública afirmó que el asunto tiene que llegar a la FCC, por lo que exhortó al público a enviar sus cartas a la JRT y ‘yo gustosamente las voy a remitir a la FCC con una carta de mi puño y letra expresándoles  la indignación del pueblo puertorriqueño sobre este tipo de material’.”

Francamente, tanta cortesía y amabilidad me abruman…  Pero eso no es lo único interesante de las expresiones de la funcionaria:

“Para la presidenta de la JRT, ‘el pueblo de Puerto Rico se siente indignado con la lírica de la nueva canción de René, independientemente que la canción vaya dirigida a una figura política de un partido en particular’.

“‘Yo creo que nuestra gente es más inteligente que eso, los valores nuestros deben ir por encima de cualquier consideración político partidista y por eso más allá de colores todos nos debemos sentir indignados’, añadió.”

Yo creo que todo lo que le faltó a la señora Torres fue repetir las palabras de Christine O’Donnell, “¡Yo soy tú!”  Y créanme, que mi respuesta sería la misma: “¡Y yo no soy tú!  Gracias… ¡pero NO, GRACIAS!”  Francamente, no entiendo cómo una funcionaria que tiene que responder a los designios de la administración gubernamental que la nombra a su puesto, se erige como un supuesto paladín de la decencia en los medios, como una mensajera de la “indignación” de un pueblo contra una canción que ella ha determinado que es “obscena y lasciva”, que predica el predominio de “los valores nuestros”—los mismos que tanto se le exhorta al pueblo que los practiquen en su vida diaria, pero que ellos mismos no son capaces de practicar.  Aunque aquí también, siempre queda la sospecha…

Al menos, en una cosa le doy la razón: “nuestra gente es más inteligente que eso”.  Y demás está decirlo, que nuestra gente es más inteligente y está reaccionando, cuestionando todo este asunto, desde la reacción del alcalde Santini, pasando por la “botá’ como bolsa” de Ramos Perea, hasta el manifiesto de la funcionaria convertida en portavoz de la lucha por proteger la moral y la decencia de los puertorriqueños.  Mientras escribo esto (a las 00:01 UTC –04:00 del domingo 28), veo que Global Voices ya ha recogido varias de esas reacciones.  También merece destacar las entradas que J. Sánchez Lugo, la Prof. Rima Brusi y Elco Lao le han dedicado al tema en sus respectivos blogs.

Yo lo que sé es lo siguiente: queramos o no, hay muchas cosas que toda esta situación ha dejado al descubierto.  Como la presunta conducta del funcionario que dirige los destinos de la ciudad de mayor importancia en Puerto Rico, puesta en duda públicamente por un artista cuyo “defecto” es querer cuestionar lo que hay, sacudir los cimientos de lo establecido y buscar un mundo más justo y equitativo, y aparentemente protegida por quienes no toleran el cuestionamiento, por quienes dicen defender la libertad de expresión, pero en realidad le tienen miedo a la libertad del pensamiento.  Y cuando suceden cosas como ésas… siempre queda la sospecha.

Y yo sospecho que esta entrada me quedó muy larga, ¡así que vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.

LDB

¡Cuidado! El habito de pensar puede ser muy peligroso para su salud…

Chess board with a knight and pawns illustrati...
Image via Wikipedia

“El inteligente no hace alarde de su saber, pero el necio hace gala de su estupidez.”
(Proverbios 12:23, Versión “Dios Habla Hoy”, CELAM, 1983)

Amigas y amigos, cualquiera diría que en el Puerto Rico de nuestros días, el que no ve las cosas como las propone la versión oficial de las mismas es considerado como un enemigo al que hay que combatir sin cuartel.  Y este último par de semanas hemos visto dos ejemplos de esa actitud oficialista en acción.

Empiezo con la censura a nueve de unas 120 caricaturas que forman parte de una exhibición que la Asociación de Caricaturistas de Puerto Rico tenía previsto exhibir en el local de la Comisión Estatal de Elecciones de Puerto Rico (CEE).  Esta censura se ejerció cuando el presidente de esa entidad gubernamental—irónicamente, la misma que está llamada a proteger la expresión libre y democrática de los ciudadanos a través del voto cada cuatro años—ordenó el retiro de las nueve caricaturas implicadas, que hacen referencia a figuras actualmente activas en la política puertorriqueñas, por razones de “contexto histórico” contrarias a la “idiosincrasia” de la CEE (whatever they mean by that!).

Menos mal que en lo que presumo que fue una muestra de dignidad (de la que evidentemente carecen muchos de nuestros funcionarios públicos hoy en día), el presidente de la Asociación de Caricaturistas, Gary Javier, decidió cancelar la exhibición en la CEE, en protesta por esta censura (vean el comunicado del señor Javier a través del sitio web de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico, ASPPRO).  Quién sabe si después de esto, a lo mejor se ejemplifica aquello que se dice de que “cuando una puerta se cierra, otra se abre”, ya que siempre habrá quien quiera acoger la muestra que la CEE quiso manipular con todo desprecio por la realidad.*  Pero todo este lío ha dejado un mal sabor en la boca colectiva puertorriqueña, como lo reflejan las  críticas que he visto de parte de Mayra Montero, las organizaciones de periodistas y fotoperiodistas de Puerto Rico, y compañeros de la blogosfera como Ordinaria, Myrisa, Ivonne, Gil C., Kofla… ¡y hasta los reporteros de El Ñame!  Un mal sabor que hace sospechar razones y motivos difíciles de entender, y que por lo demás ponen en duda la imparcialidad del organismo electoral y de su presidente.

Digo, ¿será que el presidente de la CEE tiene algún tipo de compromiso con figuras actuales del poder, para evitar que se las critique?  ¿O será que él no tiene las herramientas emocionales para lidiar con el escrutinio público de las acciones de la misma gente que le da su razón de ser a la entidad que él dirige?  Si es así, de seguro no le gustarán los espectáculos de “Los Rayos Gamma”, que por cuatro décadas, contra viento y marea, han cumplido exitosamente su misión de “ofender a todos por igual”.  O tampoco le gustarán los espectáculos de “stand-up comedy” en los que se comenta la realidad de Puerto Rico, la misma que muchos en los círculos del poder querrán barrer bajo la alfombra, porque no es consecuente con sus estrechas ideologías.

Sinceramente, a mí me da mucha pena con gente como ésa.  Pero qué se va hacer.

Caballo de ajedrez

Pero si lo de la censura a la exhibición de caricaturas en la CEE estuvo mal, peor ha estado lo sucedido esta semana en el Departamento de Educación de Puerto Rico (DEPR), cuando una asociación bona fide de empleados de esa agencia dio a conocer una presunta prohibición de la práctica del ajedrez en las escuelas públicas de Puerto Rico.  (¡!)  Según dicha asociación bona fide, un ayudante del director del programa de educación física del DEPR—un funcionario de menor jerarquía—expresó en una reunión con directores escolares que el ajedrez era “un juego sedentario” y que estaba atado a problemas de obesidad en el estudiantado escolar, por lo que se estaba prohibiendo su práctica en el sistema escolar público.

Pero entonces yo me cuestiono qué hace un funcionario de menor jerarquía en una agencia de gobierno, dictando la política pública de su agencia (y créanme que una determinación de prohibir el juego ciencia en todo el sistema escolar público de Puerto Rico es un asunto de política pública).  Ni yo mismo me disparo una maroma así donde yo trabajo—aunque más bien, puedo hacer recomendaciones de posibles políticas públicas en función de mi trabajo… que hagan caso a lo que yo recomiendo, ya eso es otra cosa.

Por supuesto, el secretario del DE tuvo que salir a la luz diciendo que eso no era cierto y que el susodicho funcionario de tercera o cuarta categoría no estaba autorizado a emitir una información en contrario.  Pero ello no ocurrió sin que antes se sonara la alarma, desde el principio.  Y nuevamente la blogosfera puertorriqueña dijo presente: Elco Lao (quien añadió ulteriormente una deliciosa secuela a su escrito original, además de incluir en el mismo información sobre Aleksandra Kosteniuk, una dama que—por lo que he visto—desafía todos los estereotipos de lo que debe ser un Gran Maestro de ajedrez),** Gil C., Ivonne (quien hizo una secuela a su comentario inicial, luego de la media vuelta del secretario del DE), y… (redoble de tambores, por favor…) nuevamente los reporteros de El Ñame.  Porque a decir verdad, una cosa como ésta es bastante cuestionable.  Es como para desalentar el que los niños desarrollen su capacidad para pensar (digo, ¿no es para eso que están se educando?), para sopesar situaciones como aquéllas con las que se encontrarán en su vida adulta y buscar la mejor manera de resolverlas.

Digo, ¿no es esa la razón de ser de un juego de tanto abolengo como el ajedrez?  Si alguien tiene dudas, permítame ilustrarle:

Propósitos Generales de la Enseñanza del Ajedrez:

  • Desarrollar en el individuo una actitud favorable hacia el ajedrez que permita apreciarlo como elemento generador de cultura.
  • Desarrollar en el individuo su potencial intelectual.
  • Garantizar al individuo la adquisición de conocimientos, habilidades y destrezas básicas necesarias para la incorporación a la vida activa.
  • Favorecer la asimilación de las características del ajedrez que contribuyen con el armonioso desarrollo intelectual, moral y ético de la personalidad.
  • Priorizar la resolución de problemas.  El aprendizaje orientado a la resolución de problemas les brinda la oportunidad de analizar, evaluar y proponer alternativas de solución a situaciones de la vida diaria.

(Adaptado del artículo, “El Ajedrez”, en Monografías.com.  La lista que estoy citando aquí se accede a través del inciso #9 en esa página.)

¿O qué tal este otro ejemplo, de una fuente casi centenaria, pero que bien nos podría educar a las generaciones de hoy en día?

“La idea fundamental del ajedrez es la estrategia en su aspecto de lucha por la vida y de combate por la victoria desinteresada y noble de la actividad personal, y eso es lo que presta duración, elevación e interés al antiguo juego.

“Que el que enseñe ajedrez no pierda nunca de vista esa idea según la cual fortalece lo que podría llamar el instinto de estrategia….  (L)a estrategia es el uso inteligente de la fuerza.  De modo que al aprender a usarla se aprende solo el principio del arte.

“La vida moderna depende del apoyo mutuo para la consecución de intentos comunes y de la competencia.  La manera de proceder en la cooperación con los demás y en el antagonismo, es, pues, un importante objeto de estudio; y es evidentemente más difícil alcanzar esos conocimientos que comportarse según la libre elección.  Se necesita aprender la obediencia tanto como la capacidad de mando; se debe conocer los propios derechos tanto como los ajenos; es preciso adquirir el valor de defender su dignidad tanto como el valor—que es más grande—, de reconocer la de los otros. Todo eso es estrategia….  Y todo esto marcha paralelamente a los principios inculcados por el uso inteligente de las piezas del ajedrez.

“Las piezas se mueven de acuerdo a reglas estrictas.  En otros juegos los adversarios pueden infringir las leyes según las cuales se desarrolla la partida; en el ajedrez no.  El jugador adquiere así el hábito de la honradez; comprende que el caballo debe moverse de tal manera, el alfil de aquella otra, y los demás trebejos de modos diferentes; comienza entonces su partida con el conocimiento completo de lo que le está permitido y le está prohibido.

“Además, las piezas del ajedrez representan una multitud; el jugador tiene que dirigirlas  y ve con claridad las ventajas de la cooperación.  Quien se encuentre al frente de una empresa desempeña la misma tarea; tiene muchos ayudantes e importa que cada cual ocupe su sitio de modo que se apoyen entre sí todos recíprocamente.  El medio de orientar la influencia de las piezas hacia un propósito común es extraordinariamente complicado; el jugador, pues, se ve precisado a resolver en cada caso un problema semejante a los que se presentan en la vida diaria.  El instructor tiene con ello buena tarea en demostrar las analogías referidas y preparar esas lecciones en formas variadas.

“El jugador lucha con otro que posee el mismo número de piezas con las mismas libertades e idénticos derechos que las propias.  El hecho reviste importancia.  Es muy difícil ser justo con el enemigo, y en el ajedrez la justicia y la igualdad es ley fundamental.  Los derechos de los adversarios están claramente definidos.  Cada jugador sabe que después de su movimiento su contrincante tendrá igual oportunidad, y este es un gran ejemplo, porque destruye la ilusión de todo privilegio natural. Los golpes se dan y se reciben, metafóricamente, bien entendido.

“En conclusión, se ve que el jugador de ajedrez debe aprender a obedecer las leyes, que es la capacidad de mando, la facultad de gobernar con sabiduría, y mientras dirige sus piezas, adquiere la idea de la defensa de sus derechos y del respeto de los ajenos, que es el resultado natural de un combate ordenado e inteligente entre dos adversarios.”

(Citado de: “El ajedrez como elemento de instrucción”, por el Dr. Emanuel Lasker, Diario La Nación, Buenos Aires, Argentina, 31 de julio de 1913.  Y como es de suponer, los énfasis los añadí con toda intención.)

Yo no sé qué piensen ustedes—a menos que se dignen en dejarme sus comentarios en la entrada o a través del botón de “¡Envíame un email!” abajo.  Pero a mí las palabras del doctor Lasker me parecen tan vigentes en las primeras décadas del Siglo 21 como lo fueron en las primeras décadas del Siglo 20.  Y esas palabras dicen mucho de la nobleza que reviste la actividad del juego de ajedrez.  Me pregunto entonces quién puede tenerle miedo a todo esto, quién puede estar en contra de todo esto, escondiéndose detrás de la excusa de que el ajedrez sea “un juego sedentario”.

¡Y vamos a darle jaque mate a esto y dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.


* ACTUALIZACIÓN (26 de septiembre de 2010): Acabo de leer en la prensa de hoy que algunas de las “víctimas” del “ataque” de los nueve dibujos “prohibidos” por la CEE por razones de “contexto histórico” y de “idiosincrasia” están dispuestas a acoger la exhibición de caricaturas de la Asociación de Caricaturistas de Puerto Rico (especialmente los presidentes del Senado y la Cámara de Representantes de Puerto Rico, Thomás Rivera Schatz y Jennifer González Colón, respectivamente).  A lo mejor resulta que—contrario a lo que se esperaría normalmente—los objetos de estas caricaturas en particular tienen la capacidad de reírse de sí mismos, de aceptar que son seres humanos que despliegan cada día a la vista del público sus defectos y virtudes, que tienen “el cuero duro” para poder aceptar las críticas, muy a diferencia de otros funcionarios como el presidente de la CEE.  ¡Que para bien sea!

** SEGUNDA ACTUALIZACIÓN (3 de abril de 2011): Yo no sé si ella se habrá enterado de que la menciono en esta entrada, pero acabo de recibir una notificación de que Aleksandra Kosteniuk está siguiendo mis mensajitos en Twitter.  Digo, para mí es un gran honor contar con su presencia en mi cuenta de Twitter… ¡y viceversa (ya que también la añadí a mi lista de “seguidos”)!  De paso, si desean seguirla y conocerla un poco mejor, aquí tienen: la cuenta de Aleksandra en Twitter y su sitio ‘web’ para los que no sabemos nyet de ruso… ¡huy, se me zafó eso!


LDB