¡Que vengan los payasos!

clowns
Image by Craft*ology via Flickr

¡Saludos, amigas y amigos, mi gente!  Antes de comenzar, tengo una noticia de última hora:

“La modelo puertorriqueña Maripily se encuentra en franca recuperación de la cirugía que le realizara ayer el doctor Anire Okpaku, en el Mercy Hospital de Miami, para eliminar la marcada separación que lucía entre sus senos.

“‘i’m back! mi amores de twitter, estoy nuevamente aqui con ustedes. Gracias a Dios me encuentro bien, super contenta, quedaron de show!’, expresó esta mañana Maripily, a través de la red social Twitter.

“La también anfitriona de televisión compartió con Primera Hora unas imágenes de parte del proceso quirúrgico.”

(“Maripily asegura que los senos le ‘quedaron de show’”, Primera Hora, 27 de mayo de 2011)

OK, ya mencioné a Maripily, salí de eso.  Pasemos a otra cosa, shall we?

Parece mentira que con el pretexto de evaluar la prestación de servicios en las agencias del gobierno puertorriqueño se cometan barbaridades.  Pero así fue que trascendió en la prensa el viernes 27 de mayo de 2011.  Dos funcionarias gubernamentales… no, creo que sería más justo describirlas como parte de lo que ya conocemos como los “gatilleros” gubernamentales, han estado dejando correr su vena histriónica y se han ido a varias oficinas del Departamento de la Familia (antes llamado “de Servicios Sociales”) a montar un espectáculo bastante patético.  Es más, voy a dejar que la siguiente descripción hable por sí misma:

“Usualmente, visten de forma impecable y elegante para cumplir con sus labores como funcionarias de la Secretaría Auxiliar para Asuntos Gubernamentales y Federales en Fortaleza.

“ […]  En esta ocasión, el outfit de María Sánchez Bras y María Fullana Hernández cambia drásticamente para estelarizar a ‘Fulana’ y ‘Mengana’, dos mujeres desempleadas que acuden de forma incógnita… a alguna oficina local del Departamento de la Familia (DF) a solicitar los servicios del Programa de Asistencia Nutricional (PAN), el cual les ofrece ayuda económica a las personas o familias de bajos ingresos.

“Su arribo a las oficinas—como parte del show—conlleva que vayan vestidas de forma descuidada, sin maquillaje, un moñito mal hecho y, en ocasiones, con la tira del brassiere por fuera.

“Después de todo, según ellas mismas les han explicado a algunos empleados de Familia, ‘tenemos que vestir como los clientes’.

[…]

“Ahí no queda la cosa, pues el teatro—cuya deprimente función se ha escenificado en unas 36 oficinas del DF—incluye también incurrir en un comportamiento indisciplinado.

“‘Ellas llegan, cada una por su lado, y se sientan en la sala de espera.  Esperan un ratito y de momento una—en mi caso fue la licenciada Fullana Hernández—se para y empieza a decir de forma gritona: ­«Quiero que me atiendan ahora…  Quiero que me den una emergencia».  Entonces la recepcionista trata de explicarle que tiene que hacer turno y esperar por una cita y ahí se alborota el gallinero’, dijo otra fuente, esta vez de la región de Mayagüez, donde casualmente se realizan las visitas sorpresa esta semana….

“Tras Fullana Hernández hacer su aparición estelar, entra a escena Sánchez Bras a realizar un ‘numerito’ similar.

[…]

“… una vez finalizada la actuación, Sánchez Bras y Fullana Hernández continúan tratando con arrogancia a los supervisores de las oficinas, quienes en ocasiones se han quedado con la palabra en la boca.”

(“Bochornoso espectáculo de María Sánchez Bras y María Fullana Hernández”, Primera Hora, 27 de mayo de 2011)

A simple vista, lo anterior parece la descripción de uno de esos sainetes de calle con los que Allen Funt (1914–1999) ponía—y sus miles de “herederos putativos” en todo el mundo (que en Puerto Rico van desde Efraín López Neris hasta Tita Guerrero) siguen poniendo—en aprietos a la gente común, la gente de la calle, sólo para terminar indicándole al (a la) incaut@ de turno que mirara hacia donde se ocultaba la cámara mientras le decía, “smile, you’re on Candid Camera!” (o “¡sonríe, estás en ‘La Cámara Cómica’!”, o “¡mira que ‘T-V-O’!”).  Y si las dos funcionarias en cuestión creen que con ello están haciendo un “statement” en forma de chiste, nadie (excepto tal vez, el secretario de la gobernación—el mismo que abogó en su momento por “sacar a patadas” de la Universidad de Puerto Rico a los revoltosos de izquierda, ya fuesen profesores o estudiantes, que a él lo mismo le da) se está riendo a juzgar por reacciones como la que sigue… con perdón de “Minga y Petraca”:

“‘Con ese espectáculo quedaron como «Minga y Petraca»…  Si tienen tanto guille de ser actrices, que se vayan a Hollywood en lugar de estereotiparnos a nosotros, que ya bastante que nos marginan diciéndonos «buscones», «vagos» y «cafres»’, dijo furioso y en su estilo picoso el líder comunitario Roberto ‘Papo Christian’ Pérez.

“Y es que para el vecino del residencial Manuel A. Pérez, en San Juan, el fabuloso plan teatral no es la forma adecuada de fiscalizar el servicio que se ofrece en las agencias gubernamentales.

“‘Por qué mejor no le preguntan directamente a los clientes cómo nos sentimos con el trato, en lugar de estar con este espectáculo.  Ésas no son formas… ¿qué están queriendo decir?  Que los que cogen cupones, incluyendo el montón de profesionales que quedaron desempleados con la Ley 7, somos unos indisciplinados, vulgares y sin educación.  Porque, pa’ que les quede claro, la mayoría del pueblo no somos gente como «Minga y Petraca»’, dijo Papo Christian.”

( “¿María Sánchez Bras y María Fullana Hernández se creen ‘Minga y Petraca’?”, Primera Hora, 27 de mayo de 2011)

A mí, francamente, me deja un mal sabor el que haya esa clase de funcionario de gobierno en Puerto Rico.  La clase de funcionario que se cree superior al resto de los seres humanos, la clase de funcionario que ostenta su poder y sus influencias, para “restregárselos” en la cara a quienes no tienen acceso a ese mismo poder.  Y no hay que ir muy lejos: sólo hay que recordar la burla de que fueron objeto las comunidades cercanas a la antigua base naval Roosevelt Roads en Ceiba, a manos del funcionario ostentoso e insensible que quiso zafarse del asunto con su “Such is life!” (que no fue el único en burlarse, como lo vimos a la semana siguiente).  Y ésta es la clase de funcionario público que asume una conducta enajenada de la realidad, en la que se resalta en forma burlona lo desagradable de la persona, con tal de “marcar su territorio”.  Y si esta clase de funcionario cree estar actuando en el mejor interés de los ciudadanos, e incluso se va “hasta el ñu” para justificar una maroma como ésa (como lo hizo posteriormente una de las funcionarias en cuestión—que por cierto, fue la encargada de la implantación de la famosa, o infame, Ley Número 7 de 2009)… ¡qué tal si a continuación me hace un chiste de “Pepito”!

Miren, mi gente, de que ha habido—y hay—deficiencias en los servicios que las agencias de gobierno le dan a los ciudadanos, eso no es nada nuevo.  Y en el caso de una agencia como el Departamento de la Familia, que en nuestro caso es la agencia que todo gobierno—que se enorgullezca de serlo—posee para fomentar el bienestar social y atender las necesidades de los menesterosos entre nosotros: niños, adultos, ancianos, personas con incapacidad física, personas que necesitan del apoyo de su gente para ponerse de pie y seguir adelante en la vida… ésa ha sido una realidad dolorosa por muchos años.  Y los elementos que causan ese problema—y hasta lo agrandan—siempre han estado ahí: poco personal para atender la clientela (muchas veces enorme) que viene a solicitar un servicio (problema amplificado por los efectos de la Ley Número 7 de 2009—ya expirada, por cierto), poca competencia del personal asignado a dar ese servicio (aunque aclaro: no son todos, ¿OK?), supervisión deficiente de los empleados, condiciones de trabajo que no son ni para una bestia de carga… y no sigo enumerando porque eso no es lo que quiero hacer aquí.

¿Y qué se ha hecho o se hace para atender esos elementos, para anular, o si no aliviar, su impacto, especialmente su impacto sobre esa misma clientela?

[…]

(¡Por favor, no contesten tod@s a la vez!)

[…]

(“¡No se oye!  ¡No se oye!  ¡No se oye!”)

[…]

OK, me cansé de esperar por la respuesta.  Aunque todavía tengo fe de recibir la misma algún día.  Pero en lo que llega ese día, ¿qué será lo próximo?  ¿Otra incursión de “Fulana” y “Mengana” (que ahora que se sabe a lo que van, seguramente las potenciales “víctimas” estarán en alerta)?  ¿O qué tal si envían los payasos?  ¿Y el resto del circo—con todo y animales?

¡Y vamos a dejarlo ahí!  (Digo, a menos que ustedes quieran que yo vuelva a lo de las “nenas” copa DD de Maripily… ¡yo sabía que no!)  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

El poder corrompe

Sexual harassment
Image via Wikipedia

Yo no podría estar más que de acuerdo con el título de la entrada de hoy, y más porque viene de la expresión que me hizo mi jefa cuando le enseñé la primera plana de la prensa del viernes 11 de febrero de 2011.  Y no era para menos: Ahí estaba él en la portada.  Todo un primer funcionario de gobierno municipal.  Un alcalde.  La clase de persona que debería esperarse que sea la brújula moral, la personificación de la honradez, la decencia, el ejemplo positivo a seguir por sus ciudadanos.  Ahí estaba él, esperando por que un tribunal determinara si existía causa para ser llevado a juicio por violaciones de ley que implican la obtención de sobornos, el uso de influencias para agenciarse favores personales y para comprar amistades.  Pero lo peor no es eso: También se le estaba implicando en un patrón de conducta indecente, según el testimonio de cinco empleadas municipales.  Cinco mujeres.  Cinco vidas marcadas por la lujuria de la autoridad máxima, de quien las emplea.

¿Y es esa clase de individuo la que se va “hasta el ñú” para predicarle al resto de nosotros la práctica de valores que no son capaces de reflejar en sus acciones?

Pero bueno, ésa es la situación en la que se ha puesto (él mismo) el alcalde del municipio de Cidra, Ángel Malavé Zayas, a quien (según los periódicos El Nuevo Día, Primera Hora y El Vocero) se le imputan 14 cargos por actos lascivos, otros seis por recibir bienes de manera ilegal y uno adicional por utilizar funcionarios gubernamentales para hacer gestiones de índole personal.  Y ciertamente, el testimonio de las cinco presuntas víctimas no puede ser más fuerte: expresiones directas de índole explícita, como la del deseo de chuparle los senos a una de las damas; contacto físico abiertamente agresivo, como el toqueteo de los glúteos (¡!) de varias de las empleadas afectadas—incluso al punto de que en alguna ocasión quiso despojar a una de las damas de su ropa interior para poderle tocar su intimidad.

Yo no sé, pero si el testimonio de las cinco aparentes víctimas es correcto—y en ese sentido, yo no creo que sea como para que cada una de ellas “cuadre” con las demás una versión de los hechos que tenga en común todos esos elementos que acabo de mencionar—, tenemos ante nosotros un asunto bastante serio, bastante complejo.  Un asunto que, por lo menos a mí, me hace preguntarme como los partidos políticos de Puerto Rico pueden tener su fibra moral tan podrida.  Cómo es posible que en las posiciones de poder tengamos gente que agrede a otr@s, desde el uso de la palabra insultante, pasando por el impacto del golpe que lastima, que busca causar el dolor físico—y mucho más que eso—, hasta el ataque a la honra y a la dignidad de la persona, a aquello que tod@s guardamos con gran recelo, como parte importante de nuestro ser.  Gente que se la pasa dándose golpes de pecho, diciéndonos a los demás que debemos tener fidelidad a nuestras parejas (de momento eso no aplica en mi caso personal, pero comoquiera voy a usar el plural) y a nuestras familias, para entonces resultar que ni piensan en sus parejas ni en sus familias a la hora de la verdad, que son ídolos con pies de barro, igual que los demás.

(Y no quiero tener que empezar con la cantaleta de los payasos, las “lumbreras” y demás atracciones que proveen el espectáculo circense que vemos todos los días en Puerto Rico—aunque no es sólo aquí, como lo demuestra el caso del congresista neoyorquino que quiso serle infiel a su esposa buscándose una cita en la red, lo que le costó renunciar a su escaño… aparte de haber sido mencionado en “El Ñame”—, así que mejor lo sigo ahora, que la luz está en verde.)

Para mí que no hay necesidad de que todo un ejecutivo municipal use su poder—el mismo que le han delegado sus ciudadan@s—para agenciarse beneficios, en claro menosprecio de las necesidades de es@s mism@s ciudadan@s, a quienes él está obligado a atender, sin mirar el color del partido en el que milita.  Pero (de nuevo, suponiendo que el testimonio de las cinco empleadas municipales sea verídico) tampoco hay necesidad de que una persona como Malavé Zayas, a su edad de 73 años (¡por Dios, él no es un niño!), se conduzca de una manera indecorosa, agresiva, que manifiesta abiertamente un deseo de tomar el control sobre otra persona, que demuestra lo que puede causar el mayor afrodisiaco conocido: el poder.

Y como yo se lo decía a mi jefa cuando ella me hizo el comentario que es mi título de hoy, eso mismo es lo que sucede cuando se la da a una persona como ésta su parcela de poder: tenderá a abusar del mismo, tenderá a fallarle a su responsabilidad—no tanto consigo mismo, sino con la propia gente a la que está obligado a ayudar—, tenderá a actuar sin medir las consecuencias, si es que ello le importa, si es que ello le preocupa (en el momento, no después).

Pues sí, mi jefa tiene mucha razón: El poder corrompe. (Y si le quieren añadir un corolario: El poder absoluto corrompe absolutamente. PUNTO.  Ya eso no pare más.)

Tal vez debería ser el momento para que nosotros aprendamos las lecciones que nos dan casos como éste, y podamos buscar la manera de empezar a construir un mundo nuevo, un mundo donde no sólo se le diga a la gente que “lleve consigo” los valores que tanto se le predican, sino que sus líderes sean también quienes den el buen ejemplo de cómo se llevan esos valores.

¿Será eso mucho pedir?  ¡Yo creo que no!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

Siempre queda la sospecha…

Calle 13 singer- segundos antes de volver a sa...
Image via Wikipedia

Amigas y amigos, no voy a tapar el Sol con un dedo: ninguno de los componentes de Calle 13 es santo de mi devoción.

Digo, si Christine O’Donnell—la fallida candidata republicana al senado federal por el estado de Delaware, apoyada por el grupo de fanáticos conservadores conocido como el “Tea Party”—se disparó la maroma de comenzar un anuncio político pagado diciendo, “Yo no soy una bruja”, ¡que yo comience esta entrada con una oración como la del párrafo anterior no quiere decir nada!

Por cierto, ella dice al final de dicho anuncio, “Yo soy Christine O’Donnell…  ¡Yo soy tú!”  Si yo hubiera sido elegible para votar en Delaware, mi respuesta hubiera sido: “¡Y yo no soy tú!  Gracias… ¡pero NO, GRACIAS!

Pero volviendo al tema, ni el Residente (René Pérez-Joglar) ni el Visitante (Eduardo Cabra), ni siquiera la PG-13 (la hermana de Eduardo, Ileana Cabra) son santos de mi devoción.  Su estilo de decir las cosas, su irreverencia (como cuando el Residente dijo públicamente que se estaba orinando, mientras recibía uno de los tres premios obtenidos por Calle 13 durante la ceremonia de los Grammy Latinos de 2006), tal vez no sean para alguien como yo, de una generación diferente, que interpreta las cosas de otra manera.  Pero quiérase o no, ése es su estilo, y yo tengo que respetarlo, de la misma forma que yo exijo el respeto para mi estilo de decir las cosas. Y quiérase o no, ellos están en todo su derecho de opinar, de decir lo que piensan, sin que a nadie más se le ocurra entrar en un ataque de pánico por lo que ellos dicen.

Y precisamente eso es lo que hace el Residente en “Digo lo que Pienso”—una de las canciones del cuarto disco de Calle 13, “Entren los que quieran”—, cuya letra (o “lírica”, como la llama el corillo hoy en día) está causando furor, además de una clase de aprehensión entre los objetos de sus críticas.  Y la razón para ello se encuentra en las estrofas finales de “Digo lo que pienso”, en las que el Residente se refiere a un supuesto “periquero”, un “Alcalde drogadicto con cara de idiota”, un presunto “corrupto” que tiene “cara de narcotraficante con miedo”, y de quien ciertos supuestos amigos del Residente dicen que lo han visto “cambiando el perico / La coca, hueliendo (sic), olfateando”, y a quien le ofrece pagarle la “rehabilitación” y que ambos a la vez se hagan una prueba de dopaje.

Pero, ¿acaso mencionó el Residente el nombre de Alcalde alguno?  Una simple mirada a la letra de la canción (y les dejo como asignación buscarla a través de Google, Yahoo!, Bing o el motor de búsqueda de su preferencia) debería indicar que no.  Pero siempre queda la sospecha.

Y si de sospechas se trata, la prensa puertorriqueña—la misma que, por cierto, parece que no sabe qué más hacer para llamar la atención y se dispara la maroma de crear titulares tales como “Fidel jura bandera americana”… en referencia a un nacional cubano residente al este de San Juan, casualmente llamado Fidel Castro, que hace un par de semanas adoptó la ciudadanía estadounidense vigente en Puerto Rico—se encargó de buscar uno de los sospechosos habituales: el alcalde de San Juan, Jorge A. Santini Padilla.  (Sí, el mismo que en 2006 la emprendió contra los preparadores de un informe en el que se denunciaba que la ciudad de San Juan era una de las 10 ciudades en jurisdicción estadounidense que más criminalizaba a los desamparados y los deambulantes—y lo sigue haciendo al día de hoy.)

Ni corta ni perezosa (yo no sé cómo lo ven, pero esa frase me parece tan “Siglo 20 19”), la prensa le pidió una reacción… y esto fue lo que respondió (versión de El Nuevo Día; versión de Primera Hora):

“ ‘¿Ustedes creen que yo pierdo un segundo escuchando la música de ese tipo?  No hombre, no.  Yo no sé qué canción es, yo no sé si dice o no mi nombre, o lo que diga, pero no me interesa.  Porque mientras él escribe la cosa esa para después declamarla, yo estoy haciendo trenes, parques, escuelas, museos’, señaló el Alcalde.

“El Nuevo Día le preguntó por qué, a pesar de sus esfuerzos de relaciones públicas durante todos estos años no ha logrado desvincularse del tema. ‘¿Tú crees que yo voy a perder el tiempo con esa necedad y con esas tonterías?’, fue su respuesta.  Añadió que a quienes únicos le interesa el tema es a la prensa.”

Por supuesto, ésta no es la primera escaramuza entre ambos contendientes.  Valga recordar lo del año pasado, cuando el alcalde Santini mandó a cancelar un espectáculo en el que Calle 13 participaría, aparentemente en represalia reacción a las expresiones del Residente en contra del gobernador Luis G. Fortuño Bruset y su administración durante la transmisión de los Premios MTV de 2009.  Pero este nuevo episodio ya es otra cosa, algo así como gritar sobre el techo del edificio más alto un secreto a voces.  Secreto que pudo haber quedado más o menos expuesto el 18 de septiembre de 2009, durante el incidente que mencioné de pasada en una entrada anterior, en el que el primer ejecutivo capitalino se vio implicado mientras se encontraba en un cafetín rural en el peor momento posible: en medio de una incursión policial en la cual se investigaba—entre otras cosas—una aparente actividad de tráfico de narcóticos.  (Sé lo que están pensando: debí haber ampliado ese tema entonces, en lugar de concentrarme en la “caca laboral”, pero ya eso es otra historia.)  Incidente tras el cual el alcalde alegó que se quiso fabricar un caso por ley de drogas en su contra “por motivos políticos partidistas”, porque dos de los oficiales policiacos implicados fueron parte de la escolta de la hoy ex-gobernadora Sila M. Calderón (o sea, que son “culpables por asociación”).

Total, que un informe de agosto de 2010 de la Comisión de Derechos Civiles de Puerto Rico exoneró al alcalde Santini de toda sospecha relacionada con drogas y a los policías, más o menos, de la implicación de impropiedad que se quiso hacer en su contra.  Pero qué puede importar eso ahora, porque siempre queda la sospecha…

Está de más decir que las reacciones a todo este evento han sido mixtas, pero hay dos que llamaron bastante la atención.  Primero fue la de la radioemisora de los expertos en los chismes y diretes, broncas y bolletes que quieren hacerle creer al público que son análisis y noticias, que despidió a uno de sus analistas, el dramaturgo Roberto Ramos Perea, luego de que éste se expresara sobre el tema durante un programa en esa emisora, con la excusa de una supuesta baja en la sintonía del programa.  (Otro caso para archivar bajo “Desde que se inventaron las excusas…”)  Pero más interesante es la reacción de la presidenta de la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones de Puerto Rico (JRT), Sandra Torres, quien además de determinar que “Digo lo que pienso” es “completamente obscena y lasciva”,

“… instó a todo aquel que no se sienta cómodo o no esté de acuerdo en que se transmita la canción a escribir a la agencia que dirige para remitir las quejas a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, en inglés), que es el ente con jurisdicción sobre estos asuntos.

[…]

“La funcionaria pública afirmó que el asunto tiene que llegar a la FCC, por lo que exhortó al público a enviar sus cartas a la JRT y ‘yo gustosamente las voy a remitir a la FCC con una carta de mi puño y letra expresándoles  la indignación del pueblo puertorriqueño sobre este tipo de material’.”

Francamente, tanta cortesía y amabilidad me abruman…  Pero eso no es lo único interesante de las expresiones de la funcionaria:

“Para la presidenta de la JRT, ‘el pueblo de Puerto Rico se siente indignado con la lírica de la nueva canción de René, independientemente que la canción vaya dirigida a una figura política de un partido en particular’.

“‘Yo creo que nuestra gente es más inteligente que eso, los valores nuestros deben ir por encima de cualquier consideración político partidista y por eso más allá de colores todos nos debemos sentir indignados’, añadió.”

Yo creo que todo lo que le faltó a la señora Torres fue repetir las palabras de Christine O’Donnell, “¡Yo soy tú!”  Y créanme, que mi respuesta sería la misma: “¡Y yo no soy tú!  Gracias… ¡pero NO, GRACIAS!”  Francamente, no entiendo cómo una funcionaria que tiene que responder a los designios de la administración gubernamental que la nombra a su puesto, se erige como un supuesto paladín de la decencia en los medios, como una mensajera de la “indignación” de un pueblo contra una canción que ella ha determinado que es “obscena y lasciva”, que predica el predominio de “los valores nuestros”—los mismos que tanto se le exhorta al pueblo que los practiquen en su vida diaria, pero que ellos mismos no son capaces de practicar.  Aunque aquí también, siempre queda la sospecha…

Al menos, en una cosa le doy la razón: “nuestra gente es más inteligente que eso”.  Y demás está decirlo, que nuestra gente es más inteligente y está reaccionando, cuestionando todo este asunto, desde la reacción del alcalde Santini, pasando por la “botá’ como bolsa” de Ramos Perea, hasta el manifiesto de la funcionaria convertida en portavoz de la lucha por proteger la moral y la decencia de los puertorriqueños.  Mientras escribo esto (a las 00:01 UTC –04:00 del domingo 28), veo que Global Voices ya ha recogido varias de esas reacciones.  También merece destacar las entradas que J. Sánchez Lugo, la Prof. Rima Brusi y Elco Lao le han dedicado al tema en sus respectivos blogs.

Yo lo que sé es lo siguiente: queramos o no, hay muchas cosas que toda esta situación ha dejado al descubierto.  Como la presunta conducta del funcionario que dirige los destinos de la ciudad de mayor importancia en Puerto Rico, puesta en duda públicamente por un artista cuyo “defecto” es querer cuestionar lo que hay, sacudir los cimientos de lo establecido y buscar un mundo más justo y equitativo, y aparentemente protegida por quienes no toleran el cuestionamiento, por quienes dicen defender la libertad de expresión, pero en realidad le tienen miedo a la libertad del pensamiento.  Y cuando suceden cosas como ésas… siempre queda la sospecha.

Y yo sospecho que esta entrada me quedó muy larga, ¡así que vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.

LDB

La guerra que se libra frente a nosotros

Croatian police helicopter Bell 206 B Jetrange...
Image via Wikipedia

¡Qué tal, mi gente!

Las noticias que llegan de la calle últimamente son para alarmarse y salir corriendo a buscar dónde refugiarse:

  1. Participantes de una matanza masiva (no sé, pero tengo entendido que la palabra “masacre” es un calco del inglés o algo así y por eso yo no la uso aquí) salen absueltos porque un juez no encontró que la evidencia presentada y el testimonio de los testigos fuese prueba suficiente de su culpabilidad—muy a pesar de la solidez de esa evidencia y del testimonio de dichos testigos.  Y encima de eso, ¡el mismo juez quiso mandar a prisión a los testigos!  (Menos mal que mientras escribo, se habla de que las autoridades federales están investigando a dicho juez por presuntas irregularidades, pero ya veremos qué sucede…)
  2. Un helicóptero de la Policía Municipal de San Juan es tiroteado desde un caserío, mientras ayudaba a la Policía de Puerto Rico en una intervención con otros delincuentes.  El piloto—un policía—resulta herido, pero gracias a su pericia logra aterrizar la nave siniestrada y sobrevive el ataque.  Lamentablemente, su copiloto—un civil, ex-reportero gráfico para la televisión local—no corre la misma suerte y muere a causa de las heridas recibidas.
  3. Una discusión iniciada en el estacionamiento de un local de diversión, donde hubo hasta tiros al aire, culmina kilómetros más adelante en un tiroteo de madrugada entre autos, en el que muere un presunto miembro de la organización criminal encabezada por un conocido narcotraficante, mientras que su pareja—una conocida modelo y bailarina desnudista—queda gravemente herida.

Cualquiera diría que la violencia se está apoderando de las calles de San Juan y—¿por qué no decirlo?—del resto de Puerto Rico, con una ferocidad cada vez más espantosa.  (Por supuesto, ya vimos algo de eso hace un par de meses.)  Ahora, los delincuentes se sienten como si fueran los dueños de Puerto Rico, si no tal vez del mundo.  Se sienten envalentonados, con un total desprecio por la vida y la tranquilidad de otros seres humanos.  Ahora muestran un completo desprecio por la autoridad, o sea, aquella autoridad que no se deja intimidar, aquella autoridad que no se deja corromper, que no pueden comprar tan fácilmente, que no pueden manipular para sus propósitos.  Es más, es algo que vengo diciendo… ¡desde cuándo!

“…  Pero el caso es que los delincuentes no se conforman con sólo ventilar su ira contra sus rivales de negocios, sino que las cosas están al nivel de llevarse por el medio a todo el mundo, tenga o no que ver con la rencilla que se esté ventilando en el momento.  Y es así como caen los inocentes: niños escolares, amas de casa, trabajadores humildes, hasta familias enteras (como el caso de un ex procurador que cayó abatido junto a dos hijas y una amiga de éstas, dentro de su carro hace tres o cuatro años, por tener la mala suerte de estar justo en el medio de un tiroteo entre pandillas rivales, o sea, en el lugar equivocado en el momento equivocado)…  ¡Total!  ¿Qué les importa a estos delincuentes que caiga también quien no tiene que caer?

“Y lo peor de todo es que muchas de estas cosas ocurren casi en la cara de las mismas autoridades que supuestamente están ahí para proteger al pueblo.  Como que a los delincuentes les ha dado con reírse abiertamente de la policía, y de quienes se la pasan enajenados en los vaivenes con los que justifican su existencia…”

( “‘Mambrú se fue a la guerra’, versión 2007”, 15 de enero de 2007 )

¿Será que estamos asistiendo al comienzo de una verdadera guerra, como las que los soldados estadounidenses libran en Irak y Afganistán—quieran o no, en nombre de una “guerra contra el terrorismo”?  Como le comentaba a algunos de mis compañeros de trabajo, si en el caso del helicóptero siniestrado, el ataque fue con rifles de asalto de alta potencia AK-47, ¿qué será lo próximo?  ¿Granadas disparadas desde el nivel del hombro?  ¿Algo mucho peor que eso?

Y quién sabe hasta dónde han penetrado los tentáculos de la delincuencia en las esferas del poder, donde se toman las decisiones que pueden llevar a un pueblo hacia la prosperidad o hacia el fracaso.  Es más, yo también lo vengo diciendo, ¡desde cuándo!

“Yo siempre estoy diciendo, como lo saben quienes tienen la cortesía de leer lo que escribo en este blog, que algo está terriblemente mal cuando quienes juran ante Dios (el Ser Supremo según cada quien lo entienda) y ante los seres humanos obedecer y respetar las leyes y las instituciones políticas de un país, y actuar en favor del bienestar del pueblo al que juran servir, son los primeros en actuar de manera contraria a lo que han jurado.  Y si estas personas exhiben lo que aparenta ser alguna afinidad con elementos destacados en el ámbito de quienes violan abiertamente esas mismas leyes en busca de su lucro particular, ciertamente el cuadro que se conforma es poco halagador.

[…]

“Y luego estos pseudolíderes quieren hacernos creer que son unas blancas ovejas, limpias e inmaculadas…  Pero en el proceso, han dejado ver pedazos de su verdadero rostro.  Y todo eso, gracias a (si no a pesar de) un elemento delictivo que de una forma u otra, los atrapó a todos ellos en sus redes…”

(“Dime con quién andas…”, 7 de agosto de 2006)

Yo creo que más claro que esto, no canta un gallo.  Y mientras las cosas sigan ocurriendo como hasta ahora, tendremos que tener mucho cuidado al salir a la calle, especialmente de la amenaza que no se ve, pero es igual de peligrosa que la que se ve, y sus consecuencias son lamentables.

OK, voy a cambiar de tema y de tono, porque no quiero dejar pasar por alto que estuve presente en el Segundo Encuentro Nacional de Blogueros de Puerto Rico (también conocido como el Puerto Rico BloggerCon), que se llevó a cabo el sábado 8 de mayo de 2010, en las facilidades del Columbia Centro Universitario (no, no es un typo) en la ciudad centro oriental de Caguas.  Durante la actividad pudimos conocer cosas interesantes, tales como el uso de los blogs como herramienta empresarial, las tecnologías de fuentes abiertas (open source) y cómo éstas se relacionan con los blogs, el papel de la mujer en la blogósfera, el uso de los blogs como herramienta de activismo social—panel de discusión en el que participaron el amigo Prometeo (Poder5) y el Prof. Mario Núñez Molina (Digizen)—, la usabilidad y optimización de los blogs y la publicación de blogs mediante plataformas móviles como el Blackberry y el iPhone (moblogging).  Finalmente, tuvimos la participación de Alexéi Tellerías (Catarsis Diaria), quien nos ofreció una amena charla sobre la blogósfera caribeña dominicana.

En fin, fue una actividad bastante bien organizada, de la cual los presentes disfrutamos mucho.  Es más, hasta los “reporteros estrellas” de El Ñame se dieron la vueltecita por allá, diz que para cumplir con su promesa/amenaza de cachetearse el almuerzo… Pero bueno, lo que me queda es felicitar encarecidamente a los organizadores de la actividad, especialmente al periodista José Hernández Falcón,  cuya reseña de la actividad aparece en su blog de Primera Hora, y esperar a ver qué nos traerá el año que viene.

Mientras tanto, desde aquí exhorto a todos los blogueros de Puerto Rico y del mundo entero, a que continuemos la conversación, que bien vale la pena.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Y sobre todo… ¡MUCHO CUIDADO ALLÁ AFUERA!

LDB

No quería decir, “¡Te lo dije!”, pero…

¡Ah, de eso es de lo que se trata!  Esto explica muchas cosas…

Eso fue lo primero que pensé esta mañana cuando escuché en la radio lo que trascendió en la prensa local, de que varios legisladores y figuras de alto nivel cabildearon a mediados de la década de 1990, durante la administración del gobernador Pedro J. Rosselló González, por la libertad de quien década y media más tarde es el narcotraficante más buscado por las autoridades de Puerto Rico y la República Dominicana.  Según lo publica Primera Hora,

El hombre más buscado por las autoridades puertorriqueñas y dominicanas, José Figueroa Agosto, siempre pareció estar en control de su situación y entorno, pero su prestigio como criminal resultó enaltecido por sus poderosos aliados en las altas esferas del Partido Nuevo Progresista (PNP).

De hecho, la notoriedad que había cobrado como un poderoso narcotraficante en ningún momento pareció eclipsar su relación con una de las figuras más respetadas y queridas del PNP, el representante Antonio “Toñito” Silva, y otros altos e influyentes funcionarios de la misma colectividad política que habían cabildeado intensamente para que el asesino convicto recibiera un indulto o una clemencia ejecutiva.

[…]

Según documentan cartas en posesión de Primera Hora, el ex alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera, su hijo y eventual sucesor Ramón Luis Rivera Cruz, el ex procurador del Ciudadano Carlos López Nieves, el ex alcalde de Toa Alta y convicto por corrupción Ángel “Buzo” Rodríguez Cabrera y el ex representante Manuel Marrero Hueca figuran en una lista de who’s who de funcionarios que abiertamente intercedieron por el narcotraficante.  Se cree que muchos otros políticos azules habían mostrado su apoyo al ex campeón de un torneo de lanchas rápidas de Don Q Cristal de 1994.

Aun cuando cumplía una sentencia de 209 años de cárcel por el secuestro y asesinato de un gruero que supuestamente había perdido un cargamento de un traficante colombiano, mucho antes de fugarse de la antigua Penitenciaría Estatal de Río Piedras para dirigir una operación multimillonaria de tráfico de cocaína, el “Tiguerón de la coca” Figueroa Agosto gozaba de una serie de beneficios que lo colocaban en una categoría privilegiada en comparación con todos los otros reclusos del sistema correccional del país.

[…]

Meses después de que las autoridades descubrieran la fuga de Figueroa Agosto, ocurrida el 5 de noviembre de 1999, el Negociado Federal de Investigaciones (FBI) intentó localizar el reporte de un oficial sociopenal sobre las reuniones que éste sostenía con el legislador, pero el mismo desapareció del expediente del Negociado de Investigaciones Especiales (NIE) del Departamento de Justicia.  “Se sentaban en un escritorio y hablaban de lo más normal.  Lo visitó unas cuatro a cinco veces antes de que se fugara.  Llegaba a la institución en su vehículo oficial y las visitas siempre me parecían sospechosas.  ¿Qué hacía un legislador como ‘Toñito Silva’ reuniéndose con una persona como Junior Cápsula?  No me lo podía explicar”, indicó una fuente que presenció las visitas de Silva al capo en la Unidad de Tratamiento Intensivo (UTI) del antiguo complejo de Río Piedras.

(FUENTE: Junior Cápsula con poderosos aliados en las altas esferas del PNP — Primera Hora, San Juan, P.R., 9 de marzo de 2010Y como es de esperarse, los énfasis los añadí intencionalmente, ¿OK?)

Francamente, es algo que yo no entiendo (y mientras la historia insista en su mal hábito de repetirse, lo entenderé cada vez menos).  Claro está, lo que preocupa no es tanto qué hace un legislador, o un alcalde, o algún otro funcionario público, activo o retirado, en reuniones con un conocido delincuente—digo, conocido para mucha gente, menos para el hoy ex-legislador Silva, que se ha cantado “ignorante” o “inocente” al respecto—, sino por qué figuras de poder e influencia en la vida pública de nuestro país tienen que interceder por una figura del bajo mundo.  A mi juicio, eso se presta para pensar que hay “dedos amarrados”…

Y si ustedes leen las cartas que muchos de las figuras mencionadas arriba escribieron en apoyo a sus solicitudes de indulto o clemencia—en las que se describe a Figueroa Agosto como “un buen esposo y padre de familia”, como “un pilar de la comunidad”, como “una persona honesta y trabajadora”—, tendrán que preguntarse, ¿estamos hablando de la misma persona?  (Digo, esa charada le funcionó bastante bien a Pablo Escobar en Colombia y a “Coquito” en Puerto Rico, aunque ninguno de los dos está vivo para testimoniarlo.)  Tal vez en el mejor de los casos, estos líderes políticos sólo conocían una cara de la moneda, o por lo menos, un ángulo de la personalidad de este individuo.  Ese ángulo de la persona de apariencia honesta, servicial, dispuesta a ayudar al prójimo en momentos de necesidad… pero que al darle la espalda sale a la luz su lado siniestro, la cara de quien se rodea de lujos, de influencias, de poder, a costa del dolor y el sufrimiento que el vicio de la cocaína y demás drogas le causa a otros (no a él), de aquél a quien, o le cumples su expectativa, o firmas tu sentencia de muerte.

Tal vez viraron la cara para no ver ese ángulo siniestro.  Tal vez viraron la cara porque eso les importa poco o nada.  ¡Quién sabe!

Me pregunto (como en otras ocasiones me he preguntado a través de este blog) si estas figuras políticas tendrán conciencia de lo que esto significa, y sobre todo, de las consecuencias potenciales que ello les puede acarrear (incluido el daño que ello le puede hacer a su reputación como personas, y a la reputación de la institución política a la que dicen representar—y que comoquiera hace tiempo que está bastante maltrecha).  Yo quisiera pensar que eso no llegará a ocurrir, pero… ¿qué tal si a “Junior Cápsula” se le ocurriera “pasarle la factura” a las figuras políticas que lo apoyaron?

No me gustaría pensar en ello.  Pero como la historia tiene el mal hábito de repetirse y las lecciones del pasado se olvidan demasiado pronto… y no quiero tener que estar diciendo, “¡Te lo dije!”…

¡Vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.

LDB