Guardianes de la moral . . . o propagadores de chismes?

¡Saludos, mi gente!

En una de mis antiguas entradas de Blogger trasplantadas a WordPress, yo escribí lo siguiente en relación con lo ridícula que me parecía la campaña de miedo que los sectores reaccionarios conservadores estadounidenses—y en particular los “pastores evangélicos” como Pat Robertson, el mismo tele-evangelista que abogó en el año 2005 por que se asesinara al presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías—tienen en contra de los homosexuales, lesbianas, etc., etc., etc.:

Por supuesto, el concepto del american way of life que esboza ese predicador, no me parece que sea conducente a una plena realización de la sociedad occidental contemporánea, sobre todo con sus postulados de subyugación de la mujer al hombre (cuando la realidad es que hombres y mujeres son socios con iguales derechos y responsabilidades en esto que llamamos "la vida") y sus maquinaciones sobre las motivaciones de los homosexuales, lesbianas y sus similares en la búsqueda de su reconocimiento social (or so they say).  (¿Se imaginan algo así como una de esas antiguas películas episódicas de "Buck Rogers", en las que el enemigo máximo en lugar del Emperador Ming sea un homosexual "salido del closet"?  ¿Cómo será eso de batallar contra una "loca arrebatá’" y sus hordas y testaferros para salvar la santidad de la familia… o cualquier otro motivo para el que "la familia" sirva de escondite?)

Pues bien, vine a acordarme de eso cuando me enteré de que la semana pasada, a un senador del PNP le ha entrado la vena de chismoso (¿no será más bien que le sacaron “el ‘mostro’” machista que lleva adentro?) y ha hecho insinuaciones sobre las “preferencias sexuales” de muchas de las miembros femeninas de la Cámara de Representantes, preferencias que él dice que “no comparte” (¿?).  Ello se dio en el marco del rechazo senatorial a la confirmación de Johanne Vélez (y creo que esta vez escribí correctamente su nombre) al cargo de Procuradora de las Mujeres de Puerto Rico, para el que había sido nominada por el gobernador Luis G. Fortuño Bruset (vea los comentarios a La imagen de un mundo enfermo) y para el que ella contaba con un gran apoyo entre los sectores feministas y progresistas sociales del país.

Yo me pregunto qué puede llevar a una persona supuestamente sensata como este senador a expresar un prejuicio como ése, a pintar con un mismo brochazo a quienes mantienen un estilo de vida que cualquier sociedad “civilizada” encontraría “normal” y “aceptable” y a quienes llevan estilos de vida a los que se estigmatiza como “torcidos” (más o menos el calificativo que utilizó el presidente del Senado, Tomás Rivera Schatz, para referirse a las parejas del mismo sexo… digo, a menos que eso hubiese sido un “desliz freudiano” parecido al comentario de la senadora Evelyn L. Vázquez sobre los dominicanos… ¡huy, parece que eso se está contagiando más rápido que la gripe porcina A[H1N1]!).  ¿Será que la mentalidad de estos senadores es parecida a la de quienes como el “pastor” Robertson—y muchos de quienes lo siguen a ciegas, mientras él los explota económicamente para financiar su imperio televisivo—creen en la teoría de la “agenda” de los “torcidos” para destruir la institución de la familia, para corromper “la moral y las buenas costumbres”, para apoderarse del mundo?

Permítanme hacer algo diferente esta vez: Quiero dirigir los siguientes planteamientos a quienes se arropan con la bandera de una supuesta superioridad moral, para juzgar a los demás por la manera en la que eligen vivir su vida—algo que yo, como heterosexual que favorece la relación entre hombre y mujer, he elegido no hacer.  Mi reto se basa en tres reclamos sencillos:

  1. Diga quiénes son esas personas cuyas preferencias (sexuales o de la índole que sea) usted “no comparte”.  Si usted tiene la certeza de que esas personas representan algún “peligro” para la moral y el bienestar de la sociedad puertorriqueña, entonces usted tiene la responsabilidad (tanto social como personal) de decir las cosas de frente, de denunciar con nombre y apellido.
  2. Una vez usted las haya expuesto a la luz pública, prepárese a explicar qué es lo que descalifica a estas personas para desempeñarse en sus empleos—y con ello, servir al país—, o hasta para convivir al lado de la “gente decente” (o lo que sea que eso signifique).  Mejor aún: explique—si tiene la valentía para hacerlo—cómo el estilo de vida de esas personas, lo que éstas hayan elegido hacer con sus vidas, afecta el bienestar de quienes “no comparten” esos estilos de vida, o incluso, perjudica la buena marcha del país.  Ah, y por favor utilice argumentos lógicos, razonados y convincentes, en lugar de esconderse detrás de que “es así porque sí”, o que se debe a “X” o a “Y”, o porque lo dice Fulano, Zutano o alguien más… o “porque Dios me lo dijo”.  (Y lamento darle a usted—o a quien crea igual que usted—una mala noticia: Usted NO ES Dios… ¡a mí usted me habla con pruebas, con evidencia… o NO me habla!  PUNTO.)
  3. Ahora que usted acaba de justificar su odio repudio prejuicio denuncia, ¿qué es lo que usted propone hacer con estas personas cuyas preferencias (sexuales o de otra índole) “no comparte”?  ¿Someterlas a la burla y el escarnio público?  ¿Someterlas públicamente al rechazo, al ostracismo y la marginación… y hasta a la violencia?  ¿Aislarlas de todo contacto con la sociedad, como si se tratara de leprosos, o de delincuentes altamente peligrosos que hubiera que confinar “en solitario”?  ¿O tal vez ”reeducarlas” para que adopten una conducta y un estilo de vida que sean socialmente “correctos” y “aceptables”?

Es más, quiero cerrar esta entrada enviando un mensaje para el “distinguidísimo” senador y para quienes piensen (¿dije “piensen”?) como él:

Si usted no tiene la valentía ni la honradez de responder a los reclamos anteriores… ¡entonces CÁLLESE LA BOCA y deje vivir en paz a estas personas, y búsquese la paz para SU propia vida!  (Ah, y si se siente que con esto le estoy “faltando el respeto”… ¡lo siento mucho, pero no venga a exigirme a mí un respeto que usted parece no tener por los demás—y creo que tampoco por usted mismo!) 

¡Y vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

LDB

La imagen de un mundo enfermo

Imagínense este cuadro, mi gente:

A un lado de la imagen está lo que parece ser una figura femenina, vista desde su costado izquierdo.  Ella está cubierta con una vestimenta corta de color rosado que apenas le llega a cubrir el pecho.  Está arrodillada, con su brazo derecho cruzando sobre su pecho.  No vemos su cabeza, colocada entre la caja de un transformador de electricidad de alto voltaje y un poste del tendido eléctrico.

Del otro lado están unos siete agentes de la Policía de Puerto Rico.  Por lo menos cuatro de ellos son mujeres.  Los siete parecen estar a la espera de que venga el fiscal de turno, o tal vez los peritos en escenarios de crímenes.  Mientras tanto, esos agentes podrían estar comparando notas sobre lo que ha sucedido al otro lado de la imagen, donde está la mujer arrodillada.

Porque resulta que la mujer al otro lado de la imagen, al lado opuesto al de los siete agentes policiales, está muerta.  Su cadáver sin cubrirse con una sábana, como lo dicta el más elemental sentido común (cada vez más, el menos común de los sentidos).  Su cabeza, como ya dije, no la vemos.  Sin embargo, no hay más que imaginar el gesto dibujado en su rostro, un gesto de dolor y angustia, ante la inminencia de lo que le sucedería… un gesto que presumo como reforzado por las marcas dejadas por las balas asesinas…

Arrodillada y escondida de su atacante.  Así, luchando hasta el final, murió ayer Élida Ríos Montañés.  Fue baleada y asesinada por su compañero consensual.

Su cuerpo quedó entre un poste del alumbrado y un generador de electricidad.  Era evidente que el horror y el terror la invadieron antes de caer muerta, en una imagen que estremece, que dramatiza en carne viva el espanto de la violencia doméstica.1

Así fue como la prensa puertorriqueña comenzó a dar cuenta del sangriento hecho de violencia doméstica ocurrido el martes 22 de abril de 2009 frente a una tienda de piezas para autos, en una concurrida avenida de la ciudad de Carolina (al Este de San Juan, para quienes leen esto desde el resto del mundo).  ¿La protagonista del cuadro que acabamos de describir (como si eso fuera fácil de hacer en un caso como éste)?  Una mujer de 30 años de edad, llamada Élida Ríos Montañés, quien se desempeñaba como guardia de seguridad en un hotel del sector turístico "El Condado" en San Juan.  ¿Quién fue su verdugo?  Su compañero consensual, de nombre José de León de Jesús, de 45 años de edad, quien trabajaba a la fecha como guardia de seguridad en un hotel del sector turístico Isla Verde en Carolina.

¿Y qué llevó a Élida a la culminación de su vida?  Aparentemente fue la intención de romper el ciclo de la violencia, de terminar con un patrón de abusos y maltratos de parte de su pareja, de decir ¡BASTA YA!

Intención que tal vez se debió concretar antes, tras varios intentos fallidos de presentar cargos en contra del agresor.  Intentos en los que presumo que las autoridades le habrían dado a ella la oportunidad de buscar un remedio, tal como una orden de protección, pero que ella habría rechazado.  ¿Por qué?  ¿Sería que ella creía amar tanto a su agresor?  ¿Creería ella que su pareja podría "rehabilitarse" por su propia cuenta?  Total, muchas personas creen que los problemas pueden resolverse por sí mismos si les deja sin atender… y no hace falta decir lo que sucede cuando es demasiado tarde para hacer algo.

(Ustedes conocen lo que yo siempre digo sobre las órdenes de protección, pero por respeto al tema que estoy tratando no lo voy a repetir aquí.)

Pero bueno, por lo menos el agresor hizo lo correcto y se entregó a las autoridades poco después de ocurridos los hechos, los cuales él confesó al Ministerio Público (y por los que fue preso, al no poder satisfacer la fianza que se le impuso).  Aunque no deja de inquietarme un poco que, como lo relata Primera Hora, él no tuviera conciencia del lío en el que se metió…

Hasta el mediodía de ayer De León aún creía que su víctima, Élida Ríos Montañés, de 30 años, estaba con vida.  Repetidamente le preguntaba sobre su condición de salud, a los investigadores.

“¿Está malita?”, preguntaba.

Nadie le había dicho que ayer mismo pasó de agresor a homicida.  No vio la desgarradora imagen de Élida sin vida, desamparada y de rodillas.2

Digo, una persona como ésta, a la que el Estado le concede, no el “derecho”, sino el privilegio de portar un arma de fuego en función de su trabajo como guardia de seguridad, y que mal utiliza ese privilegio para hacerle daño a otra persona, ¿será capaz de creer que solamente le hizo “un par de rasguños” a su víctima?

Más inquietante aún para mí fue que él manifestara su arrepentimiento por los hechos que le segaron la vida a su pareja, pero NO por haberla matado, sino por lo que pudiera ocurrirle a sus dos hijas pequeñas (producto de una relación marital anterior) si él iba preso.  ¿Qué es, que la vida de mis niñas es más valiosa que la de mi pareja?  Tal vez él estará pensando… "allá esa…, que se vaya pa’l infierno, ¡pero a mis hijas nadie les toque ni un pelo!"

¿QUÉ CLASE DE MENTALIDAD ES ÉSA?  Tal vez aquélla que alberga la noción de que la mujer vino para servirle al hombre, de que sólo sirve para traer los hijos al mundo, hacer las tareas del hogar (si es que no trabaja fuera del hogar, o si lo hace, le quedan energías suficientes para el trabajo del hogar), atenderle todas las necesidades que él pueda tener, mientras se sienta en la sala de estar a ver la televisión, quizás amargándose la vida por todas aquellas oportunidades que por su complacencia dejó pasar en su vida, tal vez creyendo que él es quien manda y que su palabra se tiene que cumplir sin cuestionamiento.  Tal vez aquella mentalidad para la cual todo lo que está bajo su techo, incluidos la esposa y los hijos, son "su propiedad", de la que sólo él puede disponer como le dé la gana…

Pero así son las cosas, mi gente.  Y así seguirán siendo si no se hace algo para atacar el problema de la violencia doméstica y de género, un problema social que hace rato está supurando.  Y una buena manera de hacer eso es empezar a crear conciencia, aun con imágenes como la imagen de primera plana que describí al principio de esta entrada.  (Y les aclaro que no voy a reproducir aquí esa imagen para evitar tener problemas con los derechos de autoría de Primera Hora sobre la misma.)  Como es de esperar, la foto ha generado bastante controversia,3 bien porque no debió haberse divulgado por respeto a la víctima o porque sí debió haberse divulgado independientemente de ello, bien porque es una escena demasiado impactante o porque es una escena que relata valientemente el estado en el que está nuestra sociedad, bien porque Primera Hora quiso aprovecharse de esa trágica escena para sensacionalizar y para "vender periódicos" o bien porque es un deber cívico de dicho medio de prensa.

Personalmente, yo creo que esta foto sí debió publicarse y aplaudo desde este blog la decisión de Primera Hora; que la foto en cuestión es un retrato valiente de una realidad que nos golpea la cara todos los días, desde las ciudades “prósperas” como San Juan hasta municipios como el de Adjuntas (colindante con la esquina Noroeste de Ponce), considerado como el municipio más pobre de Puerto Rico; y que más allá de si la intención de la familia Ferré Rangel (dueños de Primera Hora y El Nuevo Día) fuera o no la de aprovecharse de esta tragedia para "vender periódicos", se cumplió con el deber de informar lo sucedido y alertar al público sobre las consecuencias de la violencia doméstica, una realidad de la que muchos preferirían alejar el rostro.

Ciertamente tengo que destacar la labor digna y profesional de la fotoperiodista Teresa Canino, quien grabó para la posteridad la dramática escena, una escena que se le quedará grabada en su mente y en su sentir por mucho, mucho tiempo.

… Hay momentos llenos de optimismo y celebración pero hay otros, como el de ayer, que te carcomen por dentro.  Mi responsabilidad, igual que la de mi compañera reportera, era la de no dejar pasar la muerte de Elida por desapercibida.  Es fácil hablar de cifras, señalar víctimas y realizar marchas en contra de la violencia hacia la mujer.* Difícil es capturar una imagen, digerirla y golpearnos con la cruda realidad de la violencia de género en Puerto Rico.  Vemos la foto y ciertamente nos afecta.  Altera nuestra paz, provoca sentimientos de furia indescriptibles.

Son cinco mujeres en lo que va del año, pero ante mis ojos, Élida no es un número más, sino la muestra de que este país no puede seguir dándole la espalda al problema de la violencia doméstica que lo arropa.4

Espero que esta muerte no sea tratada como un número más, como una fría estadística en los informes de la Policía de Puerto Rico, sino que nos abra los ojos a una realidad que tarde o temprano debemos enfrentar, si queremos vivir en paz y armonía, con el mundo y con nosotros mismos.

¡Que así sea!


* Me imagino que ella se refiere a las marchas que se efectúan por las calles del Viejo San Juan, por parte de la Procuraduría de las Mujeres de Puerto Rico, cada vez que una mujer es víctima mortal de la violencia doméstica a manos de su pareja.

Fuentes (en el orden en el que se citan arriba):

  1. Asesinada sin piedad a balazos por su compañero, por Maribel Hernández Pérez (Primera Hora, 22 de abril de 2009)
  2. Preso por matar a su compañera, por Maribel Hernández Pérez (Primera Hora, 24 de abril de 2009)
  3. Más que una foto, por Leysa Caro González y Arys L. Rodríguez (Primera Hora, 24 de abril de 2009)
  4. Habla la fotoperiodista: Ante mis ojos ella no es un número más, por Teresa Canino (Primera Hora, 23 de abril de 2009)

LDB

Historia de dos lideres: Los primeros cien dias de uno . . .

¡Saludos, mi gente!

Dicen que cuando se va entrando en años, el tiempo como que transcurre con mayor rapidez.  Digo, para mí el año 2009 está transcurriendo más rápido de lo que yo pensaba.  Basta con decir que el día en el que escribo esto (domingo, 12 de abril de 2009), el Hon. Luis G. Fortuño Bruset cumple sus primeros 100 días (contados en días-calendario, no en días laborables) como gobernador de Puerto Rico.

Y francamente, estos primeros 100 días han sido intensos a su manera, sobre todo ante el hallazgo de la crisis económica y fiscal, magnificada por las maneras incorrectas en las que se ha manejado la misma históricamente, y el lanzamiento público de las maneras aún más incorrectas en las que se pretende remediar esa crisis en el presente (como el posible despido de más de 30000 empleados públicos y la formación de “alianzas público-privadas” en las corporaciones públicas—algo que se está tratando como un “secreto de estado”).  Remedios que no han sido del agrado de muchos de los posibles “beneficiarios” de las mismas (como ya dije en la entrada anterior), y que podrían tener consecuencias adicionales no intencionadas.

(Y ni decir que se anticipa que pueda haber jaleo como una de esas “consecuencias adicionales no intencionadas”, a juzgar por un memorando del Departamento de Justicia de Puerto Rico, en el que se instruye a los fiscales de distrito a atender con la jurisprudencia correspondiente cualquier protesta que se dé en contra del nuevo plan de “recuperación económica”… pero eso era algo que “se estaba planeando desde hace mucho tiempo”—no sean mal pensados.  O también a juzgar por recientes informes de prensa que apuntan a un acuartelamiento de la Fuerza de Choque Unidad de Operaciones Tácticas de la Policía de Puerto Rico, para un “entrenamiento” que también “se estaba planeando desde hace mucho tiempo”… pero ustedes sí que tienen una imaginación hiperactiva, ¿ah?)

Pero ésos no han sido los únicos “logros” que se le pueden atribuir a la naciente gestión del actual gobernador.  Por lo menos, debemos agradecerle que él o quienes trabajan bajo su mando ayuden a crear conciencia de los serios problemas por los que la gente común y corriente atraviesa cada día.  Como la ola de robos, asesinatos, tráfico de drogas, violencia doméstica, etc.  ¿Y cómo se le puede crear conciencia a un pueblo sobre una situación de tal magnitud?  Fácil: se le dice al público que las cosas van a empeorar antes de que mejoren (o como lo dicen los estadounidenses, things will get worse before they get better), ya que la incidencia de estos delitos—especialmente los asesinatos relacionados con el tráfico de drogas… ¿vijte, lídel?—aumentará según se vaya poniendo en vigor un “plan de emergencia” para ese propósito.

(Pero en realidad, ¿será tan difícil y complicado implantar un plan para atajar el crimen y el tráfico de drogas?  Si es así, a mí me sería más fácil extraer manteca de un ladrillo—como lo hubiera dicho en vida mi madre—en cantidades industriales, y a lo mejor ganaría millones de dólares en el proceso… y me sumaría a la lista de los súper-dúper-blooper-non_plus_ultra_maxi ricachones como Bill Gates o Warren Buffett…  En fin, soñar no cuesta nada.)

Mientras tanto, en lo que la estatua de San Juan Bautista que está en el lado del Capitolio que da al Atlántico baja su dedo (¿acusatorio?), los inquilinos de ese mismo edificio las tomaron donde las dejaron el año anterior.  Prueba de ello—junto con las payasadas de siempre (y en ello hemos visto varios nuevos talentos que dejarían estupefactos a los jueces de Objetivo Fama)—es la “productividad” que hemos visto últimamente, con proyectos de ley que (francamente) dejan bastante que desear.  Es más: que nadie me haga hablar de la calidad—o falta de la misma—de algunos de los proyectos de ley que (como parte de mis labores) de un tiempo para acá llegan a mi escritorio para mi evaluación… ¡ése es un cuento para reír (o para llorar; usted elige)!  Añádase a eso la gran cantidad de contratos de “asesoría” que se otorga en la Asamblea Legislativa a cuanto ex legislador, abogado, relacionista público u otro alcahuete le apetece llenarse de dinero hasta hartarse (y más allá).  Digo, debe ser taaaaaaaaaan talentosa la persona que esté dispuesta a sacrificar el bien del país “sacrificarse” por el bien del país para asesorar al representante Fulano de Tal sobre cómo posar para las fotos de prensa como si estuviera de modelo en un anuncio para la tienda de ropa para caballeros, Clubman.

Detrás del hombre que viste de Clubman, hay una mujer…
Y detrás de esa mujer está la esposa del hombre que viste de Clubman…

OK, podría estar toda esta entrada hablando de la nueva carta circular del Departamento de Educación (y de cómo la misma pretende cambiar los horarios lectivos para que los estudiantes salgan de las escuelas una hora más tarde de lo que es actualmente, además de alargar las sesiones lectivas y acomodar un “periodo de reflexión” de 5 ó 10 minutos antes de la primera sesión del día—otro ejemplo del “haz lo que yo digo, no lo que yo hago”, sobre todo viniendo de quienes lo proponen), de la cantidad de nombramientos a puestos clave que aún no se han podido cubrir (porque le falta algún documento clave en el trámite, o porque—como en el caso de la designada Procuradora de las Mujeres, Johanne Vélez García—los prejuicios de alguno de los legisladores no lo deja ver más allá y evaluar los méritos de la persona, y tal vez buscar un punto medio que satisfaga a una y otra parte… pero ¿qué más se puede esperar en una situación así?), y hasta de la cantidad de suicidios que se ha documentado entre la población en general (y ni hablar de los niños y adolescentes, muchos de los cuales lo que ven es un largo y oscuro callejón del que no hay salida, en el que no encuentran una mano que les ayude a sobrevivir, en el que se ha abandonado toda esperanza).  Pero como escribí arriba, estos primeros 100 días de la administración Fortuño han sido bien intensos a su manera.  Y si así de intensos han sido hasta el momento… ¡que Dios nos agarre confesa’os!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

P.S. Como es de suponer, dentro de un par de semanas estaré escribiendo en el blog sobre los primeros 100 días de la presidencia de Barack Obama en los Estados Unidos (“… y lo primeros cien días del otro”).  Y ésos también han sido bastante intensos a su manera…

LDB