Cuanto más cambian las cosas…

With his family by his side, Barack Obama is s...
With his family by his side, Barack Obama is sworn in as the 44th president of the United States by Chief Justice of the United States John G. Roberts, Jr. in Washington, D.C., Jan. 20, 2009. More than 5,000 men and women in uniform are providing military ceremonial support to the presidential inauguration, a tradition dating back to George Washington’s 1789 inauguration. VIRIN: 090120-F-3961R-919 (Photo credit: Wikipedia)

NotaVámonos,
Vámonos,
Vámonos,
Que la parranda se acabó.Nota

Bueno, amigas y amigos, mi gente.  Ya, sanseacabó… ¿o no será más bien “Sanse” acabó?  Que quiere decir, más o menos, que las Navidades más largas del mundo—según el “wishful thinking” de algun@s—terminaron la tercera semana de enero, con el cierre de las Fiestas de la Calle San Sebastián (en el Viejo San Juan, para los lectores internacionales).  Fiestas a las que, por razones que no vienen al caso mencionar, no me ha sido posible ir desde que mi lugar de trabajo se mudó de Puerta de Tierra (al lado del Viejo San Juan) a Río Piedras.  Y realmente me apena, porque independientemente de todo lo que se diga de los estragos que causan algun@s de l@s asistentes a las fiestas (como lo pudimos observar en las fotos de la prensa local)—por no hablar del lamentablemente asesinato de un joven ocurrido en medio de la celebración de este año—y de que éstas se han alejado mucho (yo diría que “años luz”) del propósito religioso con el que se organizaron originalmente, para mí siguen siendo uno de los espacios donde muy a pesar de los pesares, se comparte el sentimiento de lo que nos une a los puertorriqueños, ese orgullo que nos ha ayudado a sobrevivir las peores tormentas que nos ha tirado la vida—y sabe Dios cuántas más desde aquí en adelante.

Por supuesto, a mí lo que más me atrae de las Fiestas de la Calle San Sebastián—y me seguirá atrayendo (no les quepa la menor duda)—no es la bebelata ni el alboroto desordenado (no muy patriótico que digamos) de algun@s, sino la variedad de manifestaciones de la cultura boricua, en cuanto a libros, artesanías, dulces típicos, etc.  Y para muestra, con dos botones de tiempos pasados basta:

Máscara de vejigante de Loíza Aldea.

Natividad taína.

Una máscara de vejigante de Loíza Aldea, en madera, de no más de 3 pulgadas (7.6 cm) de alto, y una Natividad taína (más o menos de la mitad del tamaño del anterior), o sea, una visión de cómo hubiera sido el nacimiento del niño Jesús si éste y sus padres, María y José, hubieran sido indios taínos.  Y ambas obras las compré muchos años atrás, cuando me era posible sacar un ratito al final del viernes de esa semana de trabajo para subir y bajar la famosa calle como dice el coro (Notavoy subiendo, voy bajandoNota).  Puede ser que ambas fotos—con todo el trabajo que pasé para tomarlas para subirlas al blog—no les hagan justicia a los originales que tengo en mi casa… ¡pero eso es lo que hay!

(Por cierto, ambas fotos también están en mi cuenta en Instagram, junto con otras fotos como las del patio interior de la antigua Escuela de Medicina Tropical, etc.)

Pero bueno, vamos de nuevo a doblar el lomo.  Ya no hay más por dónde zafarse.

La cosa es que nuevamente nos encontramos en el punto en el que comienzan nuevas administraciones de gobierno.  Y contrario a lo que hubiéramos podido pensar hace 4 años, la administración de Barack H. Obama logró prevalecer, muy a pesar de todos los escollos que se le han presentado en el camino—especialmente el resentimiento de una derecha política que, por mejor que sea la intención, no se atreve a evolucionar y adaptarse a los tiempos que vivimos—y del hecho de que una cosa es la promesa y otra muy distinta es la realidad.  Y para atender esa realidad, me imagino que deberá—porque a ello está obligado—aprovechar las oportunidades que tendrá ante sí para hacer las cosas que prometió hacer unos 4 años antes.  Digo, eso si lo dejan.

“(D)esde el mismo primer día de trabajo, el presidente Obama ha puesto su empeño en cumplir las promesas que hizo en su campaña electoral, aunque a lo largo del camino, él debe haber descubierto que no todas las promesas que él hizo serán fáciles de cumplir…

[…]

Por supuesto, no han faltado las críticas contra el presidente Obama, principalmente provenientes de personeros de la derecha política republicana que, más que una genuina preocupación por el rumbo que toma su nación, lo que destilan es rencor, con un matiz de revanchismo político.  Por lo menos, para mí ésa es la explicación de que muchos de estos personeros expresen su esperanza de que el presidente Obama fracase en su mandato.  ¿Por qué?  ¿Será porque se dejaron vencer por alguien “distinto” (interprétese como se interprete) y eso no les hizo gracia alguna?  ¿Será por que no tienen nuevas ideas que ofrecer a su pueblo?  ¿Será porque no creen en la constante del cambio, en que deben evolucionar con la misma sociedad que dicen representar?  ¿Será porque no tienen la capacidad para admitir—y afrontar con valentía—las fallas de su propia ideología, los puntos débiles, los defectos, a fin de corregirlos y ponerse en pie como fuerza política válida?”

(Y si de rencores y revanchismos se trata, sólo hay que pensar en la reacción de los mismos personeros de siempre a una foto (de agosto de 2012) divulgada en enero de 2013 por la Casa Blanca, del presidente Obama practicando el tiro de “skeet” en la casa oficial de veraneo del Campamento David en el norte de Maryland.  Una foto que, según los reaccionarios en cuestión, no borra la imagen “anti armas” del mandatario—algo en las líneas de “ése se agarra de cualquier cosa para negar lo que es” o “ése no sabe nadar y por eso camina sobre el agua”.*  O sea, palos si bogas y palos si no bogas.)

Y si de prevalecer se trata, la administración Obama lo hizo en su compromiso de sacar la presencia de la soldadesca estadounidense de Iraq para fines de 2014, y con ello quitarse parte de la sombra de las acciones militaristas emprendidas por su antecesor, George W. Bush.  Pero… ¡ojo!  Dije “parte de la sombra”, no “toda”.  Todavía quedan prisioneros de la “guerra contra el terrorismo” en el enclave estadounidense—o “espina en el costado cubano”, para quienes lo ven de esa manera—de Bahía Guantánamo.  Y algunos de esos prisioneros aún están esperando juicio por sus presuntas “acciones terroristas”.  Digo yo, ¿no fue para eso último para lo que se les encarceló?  ¿Será que después que los confinaron, tienen tanto “miedo” a alguna represalia de las organizaciones criminales con las que estarían vinculados?  O tal vez será que los quieren tener como la presa de caza, cuya cabeza—incluidos los cuernos u otras protuberancias craneales, de tenerlas—”adornan” la sala de la casa de algún cazador, tal vez para lucirlos como motivo de orgullo.

Tal vez ése no era parte del “cambio” prometido.  Tal vez ése es un claro ejemplo de que entre promesas y realidades va un trecho muy largo.

Pero eso es allá en “el norte”.  Acá en esta isla bendita, comenzamos el año y el cuatrienio con una gerencia gubernamental diferente.  Una gerencia gubernamental que tendrá que ver cómo enfrenta los retos que les dejaron años y años décadas de improvisaciones, pasos en falso, demostraciones de incompetencia y necedad, juegos con la realidad que se vive en la calle.  Retos que no ocurrieron “el otro día”, como hay quien dice, pero que alcanzaron matices graves durante los años de la administración del Lcdo. Luis G. Fortuño Burset como gobernador.  (Aunque siempre han alcanzado matices graves con cada administración previa, ¡pero qué se le va  a hacer!)  Años en los que la mentalidad prevaleciente parecía ser la de “haz lo que YO digo y no lo que YO hago, porque YO-YO-YO tengo el poder y tú tienes que allanarte y obedecer ciegamente y sin cuestionar, porque “such is life”, porque los valores cuentan… ¡pero sólo para ti, no para nosotros!”  Una mentalidad que pretendía manejar la vida pública del país como si fuera una empresa privada, dirigida por una ideología conservadora como las que se vería, por ejemplo, en Texas y otros estados del sur de los EE.UU., pero que practicaba un estilo de política corrupta, más parecido al que creo que en inglés lo llaman algo así como “Chicago-style politics”—con perdón de la gente que me lee en Chicago, si se sintieran ofendidos por la comparación.  Un estilo en el que la partidocracia y la incompetencia administrativa pasearon su fealdad miserable por casi todos los órdenes de la vida.  Un estilo que quiso imponerse sobre todo aquello que no le fuera afín a la ideología prevaleciente—aun instituciones que, le guste a quien le guste, tienen una razón de ser y cumplen una función vital en la sociedad puertorriqueña, como el Colegio de Abogados.

Pero, ¿no es eso lo que tanto critica la derecha más recalcitrante, dondequiera que esté, a los gobiernos de países como Cuba o Venezuela—con perdón de mis lectores y lectoras cuban@s y venezolan@s (y me refiero más a la gente que a quienes la gobiernan), porque ell@s también son mis amigas y amigos, mi gente—, a los que seguida el arsenal derechista de epítetos dispara su carga de “dictatoriales”?  Es más, ahora me da más pena con don Luis A. Ferré, quien durante el ocaso de su vida insistía en que Puerto Rico no era ni caribeño ni latinoamericano—mientras otras manos aprovechaban su delirio senil para echar por la borda todo lo que le costó sudor y sacrificio político.  (Y no tengo empacho en decir esto: siento que el alma de don Luis A. Ferré debe estarse agitando en su sepulcro, convulsando cada vez más, al percibir lo que han hecho—y hacen—sus “herederos” políticos.)  Pero ya la Historia se encargará de juzgar… y de adjudicar.  A mí no me cabe la menor duda.

Y mientras esa partidocracia y esa incompetencia campeaban por sus respetos, las fuerzas que buscan desestabilizar con su violencia la vida de nuestra sociedad también campeaban por sus respetos.

Así las cosas, ¿qué debemos esperar de los sucesores, especialmente del nuevo gobernador, Lcdo. Alejandro García Padilla (además de que sea otro abogado el que gobierne)?  Tal vez yo no esperaría mucho.  Tal vez den la cara y cumplan con algunas cosas que prometieron, como restaurar el clima de responsabilidad social del país, mediante la restauración de las colegiaciones profesionales que se deshicieron por revanchismo, o aumentar la fuerza laboral del país—de por sí bastante afectada por las improvisaciones (porque así hay que llamarlas: improvisaciones) mal aplicadas durante la “emergencia fiscal” de 2009—en unos 50’000 en los primeros meses de gobierno (como dicen en los sectores pudientes de Guaynabo, “good luck with that!”), o disminuir la ola de violencia que parece prosperar en el país bajo ciertas condiciones (y ése podría ser un buen tema para un análisis inteligente: por qué la criminalidad “florece” durante ciertos periodos de gobierno y durante otros no), o tratar de hacer que la vida sea más tolerable para quienes tenemos que pagarla a un costo lamentablemente alto… Excepto porque…

Lamentablemente, comenzaron con el pie izquierdo con mal pie (lo siento, pero eso de “con el pie izquierdo” me parece prejuiciado y sin razón de ser y por eso es que lo tacho).  Y ya se avecinan aumentos en los costos del agua y la electricidad—en este último renglón, el propósito será cubrir una reducción presuntamente artificial, aplicada por la administración anterior de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) previo a las elecciones generales de 2012, y que duraría solamente 3 meses, para entonces volver a pagar más cara la electricidad… ¿no será más bien, para pagar los excesos de la propia corporación pública?  Excesos que se financian con unas fórmulas matemáticas—tan secretas como la receta para la preparación de la CocaCola y los ingredientes que lleva—de un mal llamado “ajuste por combustible” (que como posiblemente yo haya mencionado alguna vez, en mi caso particular se lleva la mayor tajada del costo de la factura eléctrica de mi casa), mientras la infraestructura eléctrica del país sufre los embates de la naturaleza, una naturaleza que siempre es más sabia que lo que algun@s creen.

Yo no sé, pero me imagino que aunque suene como un disparate, quien lo dijo originalmente tenía la razón: mientras más cambian las cosas, más “iguales” se quedan.  Cuán iguales se van a quedar y cómo habremos de lidiar con toda esa “igualdad”, eso es lo que habrá que ver en estos próximos 4 años.

Pero bueno, ¡vamos a dejar el comienzo del 2013 ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


* Por cierto, para que sepan a qué me refiero, les dejo este chiste (tomado de uno de mis grupos favoritos de usenet):

Versión en inglés: Mi traducción (libre) al español:
Amazing Hunting Dog

An avid duck hunter was in the market for a new bird dog.  His search ended when he found a dog that could actually walk on water to retrieve a duck.  Shocked by his find, he was sure none of his friends would ever believe him.

He decided to try to break the news to a friend of his, a pessimist by nature, and invited him to hunt with him and his new dog.

As they waited by the shore, a flock of ducks flew by.  They fired, and a duck fell.  The dog responded and jumped into the water.  The dog, however, did not sink but instead walked across the water to retrieve the bird, never getting more than his paws wet.  This continued all day long; each time a duck fell, the dog walked across the surface of the water to retrieve it.

The pessimist watched carefully, saw everything, but did not say a single word.

On the drive home the hunter asked his friend, “Did you notice anything unusual about my new dog?”

“I sure did,” responded the pessimist.  “He can’t swim.”

El Sorprendente Perro de Caza

Un ávido cazador salió a comprarse un nuevo perro de caza.  Su búsqueda terminó cuando encontró un perro que realmente podía caminar sobre el agua para recoger un pato.  Atónito por el hallazgo, él estaba seguro de que ninguno de sus amigos le creería.

Decidió entonces darle la noticia a un amigo suyo, pesimista por naturaleza, y lo invitó a cazar con él y con su perro nuevo.

Mientras esperaban junto a la orilla, una bandada de patos sobrevolaba.  Ellos dispararon, y un pato cayó.  El perro respondió y se tiró al agua.  Sin embargo, el perro no se hundió, sino más bien caminó sobre el agua para recoger el ave, sin mojarse más que las patas.  Así continuaron todo el día; cada vez que un pato caía, el perro caminaba sobre la superficie del agua para recogerlo.

El pesimista observaba cuidadosamente, vio todo, pero no dijo una palabra.

En el viaje de regreso a su casa, el cazador le preguntó a su amigo: “¿notaste algo inusitado en mi perro nuevo?”

“Ciertamente”, respondió el pesimista.  “No puede nadar.”


LDB

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A río revuelto, ganancia de… ¿buitres?

Poverty
Image via Wikipedia

OK, yo sé que el refrán no dice así, que dice “ganancia de pescadores”.  Pero parece que en el lío revelado esta semana, sobre el aparente vaciamiento del fondo conocido como el “Fideicomiso Perpetuo para las Comunidades Especiales”, ha habido tanta pesca como para romper las nasas.  Pesca a la que ha contribuido la garata entre “niños chiquitos” protagonizada por la ex-gobernadora Sila M. Calderón y su sucesor en esa poltrona (y “Resident Commissioner” bajo los años de su mandato), el ex-gobernador Aníbal Acevedo Vilá (uno de los miembros del fracasado experimento de “gobierno compartido” que—en conjunto con una legislatura rival cargada de incompetencia y falta de carácter—trajo los 14 días de “vacaciones forzadas” que 95,000 empleados públicos tuvimos que pasar en la calle en mayo de 2006, y que elevaron a la categoría de “mito” la seguridad de empleo en el servicio público puertorriqueño… y gústele a quien le guste, yo no pienso “pasar la página” sobre eso, ni mientras este blog esté en pie, ni mientras viva).  Y todo, debido a unos documentos que son parte de una investigación federal sobre el destino de unos fondos que se habían separado para un fin noble: dar apoyo a las iniciativas para el desarrollo de las comunidades pobres, para que las mismas pudieran superarse y vivir dentro del clima de bienestar al que tod@s tenemos derecho.

Ciertamente, no abonó para nada el que la ex-gobernadora se sintiera supuestamente “amenazada” cuando su sucesor le advirtió que habría de divulgar algunos de esos documentos (copia de los cuales le envió con dicha advertencia) y tuviera que salir corriendo a pedir protección de la fiscalía estadounidense en San Juan…  Digo, a menos que eso fuera algún reconocimiento de incompetencia o falta de capacidad o algo por el estilo.  Bueno, tal vez falta de capacidad para prever que si no se implantaban los debidos controles desde el principio, el fondo se podía prestar para manipulaciones, para que quienes no debían meter las manos al “pote” las metieran, o para que esos fondos se utilizaran en cosas que no eran aquéllas para las que se creó ese fideicomiso.

Y según están las cosas en este momento, no me sorprendería que esa falta de previsión de las consecuencias produjo lo que ocurrió con los fondos del fideicomiso—lo cual todavía debe tener a algunas personas inescrupulosas salivando como los famosos perros de Pavlov.  (Y esas personas saben quiénes son.)

Pero dejando de lado esa garata infantil, ¿dónde deja esto a las mismas comunidades a las que se le prometieron “villas y castillos”?  (No, mi gente, no es para tanto…)  O sea, a estas comunidades se les prometió mejorar sus condiciones de vida, se les prometió darle las herramientas con las cuales desarrollar su potencial, con las cuales se liberarían del clientelismo y de las dádivas de los políticos (sean del PNP o del PPD, da lo mismo), con las cuales podrían finalmente “echar pa’lante” (sin que ahora vengan los de “El Gran Combo” a tratar de demostrar que aún son relevantes en el quehacer musical boricua, reescribiendo—con ayuda del Banco Popular de Puerto Rico—su éxito de finales de la década de 1970, “Y no hago más na’” [letra], para trocar la imagen del vago vividor dependiente de las ayudas federales por la del trabajador que no se detiene en su empeño de ser productivo y vivir con dignidad… discúlpenme, ¿dónde yo estaba?).

¿Y qué están recibiendo las comunidades especiales a cambio de esas promesas?  …  …  …  OK, no me contesten tod@s a la vez.  …  …  …  No se oye, no se oye, no se oye… …  …

A mí me parece que lo que están recibiendo son sólo mentiras, promesas de una vida mejor que no acaban de cumplirse, que tal vez se tarden “un tiempito” en llegar.  (Y eso, que hay quien dice—medio en broma, medio en serio—que alguna de nuestra gente pobre todavía está esperando… ¡la “nueva vida” que don Luis A. Ferré prometió en su campaña electoral de 1968!  Y de eso a la fecha en que escribo ya van 43 años.  La verdad es que hay que tener una paciencia…)

Promesas que no acabarán de cumplirse, mientras se deje que un fondo como el Fideicomiso “Perpetuo” de las Comunidades Especiales languidezca como el animal moribundo, al tiempo que los buitres (conocidos o desconocidos, da lo mismo) lo sobrevuelan en círculos, esperando el momento oportuno para saciarse.

Pero eso no importará, mientras haya quien pierda su tiempo en una garata como la que desafortunadamente protagonizan ambos ex-incumbentes.  Y en la que de todos modos, ambos tienen responsabilidad.

Cualquiera diría que no hay suficiente madurez en el liderato político de Puerto Rico para dar el frente a los problemas apremiantes.  Total, ése es el ejemplo que los políticos nos dan cada día; tal vez deberían aprender de las mismas comunidades a las que pretenden poner de rodillas.  Pero ya eso es mucho pedir.

¡Y vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

Yo tenía una luz, que a mi me alumbraba…

EDF Electricity meter in France.
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Bueno, amigas y amigos, mi gente: tuve que cederle el turno a la entrada sobre el escándalo de las supuestas fotos “pornográficas” de cierto senador futuro ex-senador con fachada de “moralista”.  Sin embargo, no quiero dejar pasar la oportunidad sin comentar sobre el alza peligrosa en el costo de la electricidad en Puerto Rico.  Ya este tema se ha discutido bastante, y he insistido en otras entradas (como ésta de junio de 2008, o ésta de octubre del mismo año… o qué tal esta entrada de hace casi un año) en lo injusto de que el monopolio estatal que se ocupa de proveer la electricidad a Puerto Rico (Autoridad de Energía Eléctrica: AEE/PREPA), cobre una exagerada cantidad de dinero por la adquisición del combustible que utiliza para generar electricidad, mucho mayor que la que constituye el consumo directo de ese bien.

Hasta he insistido en presentar mi caso particular, de un núcleo familiar de tres personas (el que les escribe y dos miembros más), en el que ha habido que enfrentar pagos bastante altos por el consumo de electricidad.  (De hecho, en el primero de los enlaces que coloqué en el párrafo anterior, menciono que mi cuenta a junio de 2008 era de aproximadamente US$250, de la que apenas un 17% era por concepto del consumo real de electricidad.)  Les voy a mostrar a continuación cómo hemos lidiado en mi casa con la situación por los pasados cinco meses de 2011 (y si la suma porcentual en alguno de los meses no cuadra a “100”… la culpa es de los errores de redondeo):

Mes de 2011 Compra de Combustible “Compra de Energía” Consumo Básico (%) Total
Agosto $196.00 $35.43 $47.09 (16.91%) $278.52
Julio $152.07 $35.00 $43.61 (18.90%) $230.68
Junio $129.03 $32.59 $37.15 (18.69%) $198.77
Mayo $154.89 $43.41 $44.25 (18.24%) $242.55
Abril $106.44 $24.20 $31.18 (18.87%) $165.23
NOTA: Todas las cantidades de dinero en esta tabla y en la próxima se expresan en US$; se emplea aquí la usanza estadounidense, de punto para separar dólares y centavos (o enteros y decimales para los porcientos).

Noten que el costo combinado de la compra de combustible y la compra de energía (whatever that means!) fluctúa entre 81% y 84% del total, mientras que lo que realmente se consume de electricidad en mi casa, fluctúa entre el 16% y el 19%—o sea, es entre un quinto y un sexto del total (más o menos lo mismo que he expuesto antes).  De manera que como consumidor, incurro en un gasto alto en el que, a mi juicio, yo no debería de estar incurriendo.  Y todo eso, gracias a la misteriosa fórmula mágica que ya vimos en la tercera entrada que cito en el primer párrafo de la entrada que están leyendo ahora.

Lamentablemente, si alguien tenía la esperanza que al bajar el costo del barril de petróleo, y con ello, los precios de algunos combustibles fósiles (como la gasolina), bajaría el costo de la electricidad, esas esperanzas se hicieron tan sal y agua como las de los sectores más aislados de Puerto Rico, luego del paso de “Irene” la semana pasada, cuando la presidenta de la junta de gobierno de la AEE presentó las siguientes objeciones:

“Fórmula de ajuste por combustible

“Pese a ser un compromiso programático del gobernador Luis Fortuño, indicó que la Junta de Gobierno de la AEE no tiene planes de modificar o simplificar la fórmula de ajuste por combustible.  Dijo que la fórmula, que le permite a la AEE recobrar todas sus pérdidas, es justa.  Sostuvo que la fórmula no la estableció la AEE, sino la Legislatura, por lo que serían los legisladores quienes deberían enmendarla.  La Junta no tiene planes de presentar un proyecto de ley a tales efectos.

“Subsidios

“Sobre los subsidios a municipios, iglesias, hoteles y otras entidades, que el año pasado ascendieron a $292 millones, expresó que también es un asunto fuera del control de la AEE.  Al igual que la fórmula de ajuste por combustible, apuntó que los subsidios salen de la Legislatura.  No precisó si la Junta de Gobierno estaría recomendando legislación para limitar los subsidios, pero afirmó que ya hay una medida radicada a esos fines.  Fortuño ha expresado su intención de reducir los subsidios.”

(Tomado de: Adiós al alivio tarifario en la AEE, El Nuevo Día, 20 de agosto de 2011.)

O sea, que según esta persona, es “justo” que yo pague entre US$134,00 y US$232,00 para que la corporación pública que ella dirige pueda recobrar sus pérdidas, o para pagar la electricidad que otros se gastan, o para atender una situación que la propia corporación pública alega que no puede (¿no será mejor, “no quiere” o “no le da la real gana de”?) controlar, porque depende más bien de la buena voluntad de una legislatura que tiene “asuntos de mayor importancia que atender”.  Y que si quiero ver un verdadero ahorro en mi factura eléctrica, tendré que esperar un año más… cuando ya el propuesto gasoducto que atravesaría el país de sur a norte (la mal llamada “Vía Verde”) esté en funciones.  Es más, déjenme ver si puedo agarrar esa gata por el rabo:

Mes de 2011 Total de la factura Supuesto total con el gasoducto Ahorro (¿?) Diferencia porcentual:
Agosto $278.52 $239.32 $39.20 14.07%
Julio $230.68 $200.27 $30.41 13.18%
Junio $198.77 $172.96 $25.81 12.98%
Mayo $242.55 $211.57 $30.98 12.77%
Abril $165.23 $143.94 $21.29 12.89%
NOTAS:

  1. Las cantidades de dinero y los porcientos siguen la misma convención que en la tabla anterior.
  2. La columna “Diferencia porcentual” se basa en el “Ahorro (¿?)” dividido por el “Total de la factura”, y ese resultado se mutiplica por “100%”.

No entiendo esto: a un ahorro de entre 12% y 15% en mi factura de electricidad, ¿lo llaman “ahorro verdadero”?  Lengua fuera  Gracias… ¡pero no, gracias!

Pero total, no se puede esperar mucho de una corporación pública que padece de serios problemas de administración, y que tiene que manejar una infraestructura eléctrica que no resiste muy bien los embates de los ciclones (como la tormenta-convertida-en-huracán Irene nos demostró la semana pasada), cuando no tiene que satisfacer las exigencias de sus bonistas—los mismos para los que el esquema de facturación es “justo”, a ser los pobres y la clase media quienes cargan con todo el peso de su ineficiencia.

Bueno, yo creo que ya me desahogué lo suficiente por hoy.  Ahora, a ver de cuanto me saldrá la próxima factura… y si en el proceso tengo que solicitar un refinanciamiento de la hipoteca de mi casa para poder pagar la cuenta.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


ACTUALIZACIÓN PARA EL RÉCORD (27 de septiembre de 2011): Tanto dio la gota sobre la piedra hasta que la hizo resquebrajarse.  O más bien, parece que la presión pública fue tanta que llevó al director ejecutivo de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE/PREPA), Ing. Miguel Cordero, a presentar su carta de renuncia a ese puesto.  Y no podía ser más oportuna la noticia, luego de divulgarse el escandaloso enriquecimiento de este señor, con un sueldo anual que llegaba aproximadamente a los US$350000—incluidas dos bonificaciones por “productividad” ascendentes a US$40000 cada seis meses (de las que ya había recibido cuatro en los pasados dos años).  ¡Tal vez es ahí a donde va a parar el dinero que con tanto sacrificio pagamos por sostener un sistema eléctrico ineficiente y mal manejado, que ni siquiera permite el crecimiento económico del país!  Me imagino que ahora este señor se irá a disfrutar su retiro (donde hace rato se debió haber quedado), tal vez viviendo de los cuentos que él mismo se pueda inventar.  Cuentos como el de que el sistema eléctrico está funcionando bien, a toda su capacidad, y que eso de que a los abonados del servicio eléctrico les están robando en cada factura mensual es sólo una “percepción”…  Pero lo mejor de todo esto (para hacer corto el cuento) es que en este mismo momento es que están lloviendo las promesas—especialmente las de los presidentes de Cámara y Senado—de que se va a bajar el costo de la electricidad en los próximos meses.  Eso hace que un@ se pregunte dónde estuvieron quienes quieren presentarse como los héroes de último minuto cuando más se les necesitaba.  Pero siempre es fácil hacer leña del árbol caído…  Ya veremos qué sucede.


LDB

Historia de dos líderes: Medianoche en una tarde de San Juan

A typical Cuban sandwich that can be found in ...
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Astuto.  Yo no creo que el Presidente de los EE.UU. de A., Barack H. Obama, pueda ser descrito con una palabra más adecuada, tras viajar el martes 16 de junio de 2011 a San Juan para una visita que comoquiera duró menos de lo que dura un centavo de queso.  Una visita para la que se hicieron muchas expectativas, sobre lo que se lograría alcanzar tras la misma.  Una visita para la que se quiso vestir a San Juan de punta en blanco.  Una visita para la cual se quiso movilizar a la gente, tal vez para dar la impresión de que Puerto Rico estaba así de contento de recibir a un visitante de la importancia del líder de la nación más poderosa sobre la tierra.

¿Y qué pasó?  (O más bien, ¿qué fue lo que no pasó?)  La llegada del “Fuerza Aérea 1” a San Juan con algunos minutos de adelanto, un discurso presidencial de 10 minutos y medio (en el que apenas dijo algo sustantivo—o lo que dijo no era nada nuevo), una caravana motorizada que se desplazó por la vía de rodaje como si tuviera prisa, una parada breve en el palacio de gobierno puertorriqueño (“La Fortaleza”), una parada para almorzar en una repostería y restaurante del sector El Condado…  ¡Adi’ó!  Pero, ¿y el almuerzo a todo dar que se le tenía preparado en La Fortaleza?  Y para terminar de hacerla, ¿almorzando con el principal líder de la oposición, el senador Alejandro García Padilla (PPD-Acumulación)?  No sólo eso: ¿almorzando (lo que en buen puertorriqueño conocemos como) un sándwich de medianoche” (cuyos ingredientes suelen incluir el jamón, el pernil de cerdo y el queso suizo), con agua embotellada?  Yo no sé, pero ese “sandwichito” debe ser un tremendo “resuelve” cuando se tienen por delante dos actividades de recaudación de fondos de campaña (una de las cuales era a US$38500 por cabeza), además de concederle entrevistas a dos de los medios locales (El Nuevo Día y Univisión Puerto Rico) antes de partir con rumbo a casa en el “Fuerza Aérea 1”.

¿Y dónde quedó el gobernador?  ¿Y dónde quedó la debida deferencia a las autoridades locales?  A mí me parece que eso se llama “plantón”.  Un buen plantón para las autoridades estatales y para muchos de los que fueron a vitorearle a su paso, como para que él viera que los puertorriqueños somos “una tribu feliz”.  Y no quepa la menor duda que quienes tanto se quisieron lucir, como si se tratara del reciente casorio de Guillo y Kati (¡y dale que es tarde!) de la boda real efectuada en abril pasado (y me imagino que alguna de las aspirantes a realeza conocidas “cariñosamente” como “las Cívicas” habría querido lucir un sombrero tan ridículo como el que llevó entonces la princesa Beatrice, que parecía más que otra cosa un asiento de excusado—o de retrete, o de inodoro… whatever!), se llevaron una enorme decepción.  Porque más que nada, lo principal que le importaba a las autoridades locales era lucirse.  Dar una buena impresión para que se nos tome en cuenta, a la hora de decidir nuestro futuro político, si queremos o no tener algo que ver con la nación poderosa del mundo.

Nación a la que—si nos dejamos llevar por algunos comentaristas políticos, como el periodista Luis Francisco Ojeda, uno de los expertos en dimes y diretes, broncas y bolletes “análisis” y “noticias”—no le interesa resolver la situación de su relación política con Puerto Rico.  ¿Será porque como hemos visto en otras ocasiones, siempre hay “asuntos más importantes que atender”?  ¿O será que al saber que aquí cada quién tira para su lado, simplemente los cachanchanes de allá están esperando a que nos acabemos de arrancar las cabezas?  Y cuidado que lo vengo diciendo, desde cuándo…

El caso es que, a mi juicio, una de las consecuencias inmediatas de la visita del presidente Obama Puerto Rico ha sido dejar una estela de “malos perdedores” (o que se comportan así), principalmente entre las huestes azules locales.  (Interesantemente, el color azul es el símbolo político que tienen en común los personeros del actual gobierno local [PNP] y los miembros del Partido Demócrata, a pesar de que los primeros se identifican principalmente con el Partido Republicano estadounidense, cuyo color es el rojo—el mismo que por décadas ha identificado a los miembros del PPD.  ¿Entendieron eso?  ¿No?  ¡Olvídenlo!)  Ya por lo menos, ha habido dos amenazas de miembros del actual gobierno (de hecho, son el presidente del senado y una senadora que es hija de un ex-gobernador) de irse de “tour” a través de las comunidades hispanas en los EE.UU.—las mismas a las cuales precisamente iba dirigido el viaje presidencial—para expresar el “agravio” del que fueron objeto a manos del mandatario.  (Y cuando se oye hablar a estas personas, no se puede menos que pensar en que están en la etapa de la ira que postulaba la doctora Kübler-Ross, como si se les hubiese arrebatado algo tan querido, una oportunidad que tal vez nunca volverán a tener.)

Sea como sea, para mí que este viaje presidencial no tuvo los resultados que todos teníamos en mente.  Y aun cuando algun@ que otr@ ilus@ pudiera albergar esperanzas de que tras el regreso del presidente Obama a Washington, de repente empezara a nevar en nuestras montañas (y si no me lo creen, véanse este “reportaje” en El Ñame), francamente, eso no habrá de suceder, o al menos no sucederá así porque sí.  Y nunca hubo la intención de que eso sucediera.

Lo que sí hubo fue un brillante ejercicio de astucia política.  Una partida de ajedrez de movimientos impredecibles—aunque no para los conocedores del juego, y me refiero en este caso al juego de ajedrez político.  Un ejercicio en el que prevaleció el gran maestro, el estratega (un poco irónico, tratándose de un ganador del Premio Nobel de la Paz), el que movió las fichas en el tablero a su antojo, dejando al bando enemigo tratando de curarse las heridas de la batalla.

Interesantemente, se nos vendió ésta como la primera visita en asuntos oficiales de un mandatario estadounidense, desde la de John F. Kennedy en diciembre de 1961 (y yo era un infante entonces, por lo que no tengo recuerdos de esa visita—sorry!), o como el cumplimiento de la promesa de campaña que el entonces candidato presidencial y senador por el estado de Illinois había hecho en otra visita fugaz, en 2008, de que volvería a Puerto Rico como presidente estadounidense.  Para muchos de nosotros, esta “venta” salió demasiado cara.

¡Y vamos a dejar eso ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

Entre una canción de cuna y la realidad

El Cañuelo, Isla de Cabras, Puerto Rico Histor...
Image via Wikipedia

La semana que acaba de concluir, amigas y amigos, trajo varios acontecimientos que nos hicieron pasar por lo que los estadounidenses llamarían un “emotional rolercoaster”.

De un lado, vimos cómo el gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño Bruset, daba un mensaje a la asamblea legislativa y al pueblo boricua, en el cual ofrecía una reforma en los mecanismos impositivos del país.  (¡Sí!  Otra reforma contributiva, o como diría Yogi Berra… deja vu all over again!)  Un mensaje que se caracterizó por la repetición constante de un tema que parecería sacado de un comercial de un supermercado o de una financiera: “más dinero para tu bolsillo”.  (Y que de paso, me hacía pensar en otra frase sarcástica estadounidense: “Would you buy a used car from this guy?”)  Y así parece ser la cosa: más dinero para repartir entre quienes han hemos tenido que llenar como pueden podamos el vacío que dejaron 26371 servidores públicos despedidos en el último par de años—alguno que otro de los cuales ha tenido mayor éxito en buscar la manera de resolver su situación económica (si es que no ha sucumbido por completo, como lamentablemente hemos visto).  Dinero que entre otras cosas provendría de imponer un arbitrio de 4% sobre los ingresos de corporaciones foráneas que, aunque establecidas en Puerto Rico, no venden sus productos en Puerto Rico.  Dinero que se pretende que ayude a revivir la economía puertorriqueña—o al menos, eso es lo que se piensa—mediante un aumento en el consumo, especialmente ahora que la temporada de compras navideñas está, como quien dice, a la vuelta de la esquina.

Polígono de Tiro de la Policía de Puerto Rico, Isla de Cabras, Toa Baja, P.R.

Lamentablemente, del otro lado, hubo también un acontecimiento sorpresivo y desagradable, que habla demasiado mal del estado de deterioro social que se vive actualmente—mientras se distrae la atención del público en otras cosas.  Para beneficio de quienes estén leyendo esto alrededor del mundo, me estoy refiriendo al asalto del que fue objeto el área de prácticas de tiro de la Policía de Puerto Rico en un islote conocido como la “Isla de Cabras” en Toa Baja, al oeste de San Juan (indicado con la “tachuela” roja en el mapa de arriba).  Tres delincuentes vestidos de agentes policiales (aunque a la luz de los recientes eventos en los que ha habido policías implicados, creo que hay que esperar lo inesperado), con aparente conocimiento de movimientos e itinerarios (hasta sabían a qué hora hacía su ronda de vigilancia una unidad de otro cuartel), ejecutaron un audaz atraco en el que se hicieron con unas 130 pistolas y rifles—las mismas armas de fuego con las que cientos de agentes del orden público practican sus destrezas para el uso de la fuerza letal.  No conformes con ello, los atracadores quisieron violar sexualmente a una mujer policía que atendía el cuartel ubicado en el lugar, acción que, afortunadamente (gracias a Dios o a la Fuerza Suprema según cada cual la entienda), no se llegó a consumar.

Digo, si estoy en lo correcto al suponer que se trata de delincuentes relacionados con el tráfico de drogas en Puerto Rico—porque no quiero pensar en la otra posibilidad ya mencionada—, ¿así de envalentonados están que no conformes con robarse las armas, se quieren atrever a tratar de hacerle a otro ser humano, a una mujer, un daño que la destruirá como persona, pero que además destruirá su alma, su sentido de humanidad, su espíritu, para lo que le reste de su vida?  Mal estamos cuando por ahí existe quien alardea de hacerle daño a otros seres humanos, sin sentido de responsabilidad ni de las consecuencias que sus acciones habrán de ocasionar.

Por supuesto, desde lo sucedido, los responsables de la Policía nos dicen que se harán tooooodos los esfuerzos posibles por atrapar a los atracadores, o al menos tratar de evitar que estas armas sean usadas para cometer delitos, delitos en los que mucha gente inocente podría caer sin tener culpa de ello (como estamos viendo últimamente con demasiada frecuencia).  A eso, yo les podría contestar con algo así como, good luck with that! Y ciertamente, necesitarán muchísima suerte, por toneladas, para poder superar el ingenio de quienes demuestran ser más ágiles y más inteligentes—y aclaro, no por ello “más sabios”—que las fuerzas del orden público.  Sobre todo, se necesitará toda una estrategia para combatir la delincuencia, una estrategia que busque desbaratar de una buena vez y por todas el imperio que quienes se lucran del dolor humano quieren establecer en Puerto Rico (digo, si es que con la anuencia del propio gobierno—de los dos partidos principales, PPD y PNP—que dice tratar de combatirlo no lo han hecho ya, y la impresión en ese sentido no es muy favorable que digamos), una estrategia en la que se pierda el miedo a liberarse del yugo de los violentos y de los que nos quieren destruir, física y espiritualmente.

Pero mientras quienes tienen la capacidad para hacerlo se enrollan las mangas y desarrollan esa estrategia, ¿tendremos que seguir escuchando una canción de cuna que nos arrulle, que nos duerma haciéndonos sentir que todo está bien, mientras que el mundo a nuestro alrededor se cae en pedazos—tal vez con la propia anuencia de quienes nos “arrullan”?

¡Mejor lo dejamos ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien, mi gente.

P.S.  No olviden dejarme sus comentarios, ya sea en el enlace de abajo o a través de mis emails (al final de la página).

(AUDIO DE ESTA ENTRADA: 101107_006pc)

LDB