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Y ya empezamos mal

¡Hola, mi gente!  ¿Cómo estuvieron esas Navidades, ah?

Les doy la bienvenida a un nuevo año—y si lo seguimos donde lo dejamos la vez pasada, a una nueva década—en el que seguiremos arrastrando los mismos problemas de siempre, aunque también puede que surjan nuevos problemas (y quién sabe si son éstos son hasta peores).  Es más, pensemos por un momento: A esta fecha hace 10 años, ¿quién iba a imaginar que de la noche a la mañana, el mundo iba a “perder su inocencia” porque a uno o varios grupos de fanáticos religiosos se le ocurriera implantar su agenda de opresión, muerte y destrucción?  ¿Quién podía pensar entonces que esa situación se habría de prestar para el oportunismo de unos líderes que perseguían su lucro y la satisfacción de sus propios intereses, y cuyas torpes acciones no han ayudado a devolver a su país y a l mundo la tranquilidad, la paz y el sosiego?  Y en lo que a Puerto Rico se refiere, ¿quién podía imaginar entonces que los juegos del poder llegarían a un punto en el que el figureo y la falta de prudencia causaran estragos, y que se tomarían decisiones carentes de sensibilidad, en aras de una “recuperación y estabilización fiscal” que aún deja algunas dudas?

De todo eso habrá oportunidad para conversar durante el año que acaba de comenzar—y ciertamente yo pienso seguir siendo parte de esa conversación hasta que no pueda más (pero no se preocupen, que aún falta tiempo para eso).  Sin embargo, en este momento tengo que unir mi voz a las muchas voces que han expresado su sentir por la tragedia del pasado martes 12 de enero de 2010 en Haití, a eso de las 16:53:10 UTC –05:00, cuando un terremoto de magnitud 7.0 sacudió la capital de la nación más pobre en el hemisferio occidental.  (El Inventario Geológico adscrito al Departamento de lo Interior estadounidense ya tiene un informe preliminar sobre el terremoto de Haití; versiones en inglés y en español.)  Una tragedia de la que se espera un alto saldo de muertos (que mientras escribo se dice que puede llegar a—por lo menos—unos 50000, o hasta a 100000, y quién sabe si hasta más que esa cantidad…), que seguirá aumentando según disminuyan las posibilidades de encontrar sobrevivientes bajo los escombros.  Muertos que ya están llenando las calles, porque no pueden encontrarles ni espacio en los cementerios.  (Y según estuve viendo hace un par de horas por NBC, en algunos casos ha habido que llegar al extremo de incinerar los cadáveres, a falta de un espacio donde sepultarlos con alguna semblanza de dignidad.)

¿Y qué hay de quienes han tenido “la suerte” de sobrevivir?  Cargarán por el resto de sus vidas con las cruces del dolor, de la desesperación, de la angustia.  Muchos de ellos llevarán cicatrices físicas, heridas profundas en el cuerpo.  Algunos (y francamente, yo espero que no sean muchos) quedarán tan mal heridos que habrá que arrebatarles los miembros corporales gravemente destrozados.  Y muchos más llevarán cicatrices emocionales, heridas muy profundas en el alma.  Malos recuerdos que los perseguirán por el resto de sus vidas, hasta que ya no puedan huir y caigan vencidos, heridos de muerte, de muerte espiritual y hasta física.

Un golpe más para un pueblo que ha luchado por ser próspero y feliz, y que no se merece que la vida le siga pagando así.  Un golpe que se suma a los golpes que recibe cada año durante la temporada de tormentas y huracanes del Atlántico norte, cuando las tormentas o huracanes de las que nos libramos—porque diz que “somos bendecidos”, como dicen algunos que creen que Dios es una sartén a la que pueden tomar por el mango—se ensañan en su contra.  Un golpe que se suma a los golpes de los que ha sido objeto a través de su historia, cuando la codicia y la soberbia del poder le ha despojado de sus bienes y de su dignidad.

Así que por supuesto, es ahora cuando empieza el esfuerzo para ayudar a las víctimas del terremoto en Haití.  Es ahora cuando los demás países del mundo empiezan el ejercicio de demostrar que se preocupan por hacer llegar a la fuertemente afectada capital, Port-au-Prince, los frutos de la caridad y el desprendimiento de sus ciudadanos.  Y la tarea que le espera a quienes realizarán este esfuerzo, a mí me parece que va a ser titánica.  Va a ser la reconstrucción de un país devastado por un fenómeno natural.  Y eso (¡obviamente!) no se va a lograr de la noche a la mañana.  Va a requerir un compromiso que dure mucho tiempo, y que además trascienda la reconstrucción del país y la ayude a encaminarse por la vía de los países prósperos, estables y seguros.

Y la pregunta que me hago es: ¿Estará dispuesto el mundo a hacer ese compromiso con Haití, o ese país quedará a su suerte una vez las cosas vuelvan a su “normalidad”, como siempre le ha ocurrido?  Ya veremos lo que ocurra.  Mientras tanto, vaya desde aquí mi pena y mi solidaridad con el pueblo haitiano, y mis mejores deseos de que puedan sobrevivir a esta lamentable tragedia con la que empezaron el 2010, y de que puedan salir fortalecidos y con fe de que pueden concretar sus aspiraciones de paz, libertad y prosperidad.

Y ya que así fue como empezó el 2010… ¡vamos a dejar ese comienzo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.

LDB

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Despues del Huracan Charley Viene La Calma

Hola,

Antes de comenzar, quisiera enviar desde aquí mi más sincera expresión de solidaridad con los residentes de Jamaica, Cuba y el estado de Florida, ante el embate ocasionado por el huracán Charley el pasado jueves 12 y viernes 13 (¡UY!). Por lo menos, lo que nos llega desde Florida a través de los distintos canales en el Cable TV y en los periódicos da a entender que el impacto de este fenómeno ha sido muy fuerte. Queda ahora para los afectados en estas áreas una enorme tarea de reconstrucción y de recuperar aquellas cosas que se puedan salvar, de aquellas cosas que sirven como guías que ayudan a definir nuestro rumbo como personas, que nos ayudan a buscarle sentido y dirección a nuestras vidas. Y sobre todo, buscar siempre que Dios (o el Ser Supremo, según la fe de cada quién) dirija nuestros pasos.

Lógicamente, Puerto Rico no es ajeno a esto (y con dos huracanes que vienen de camino hacia el Atlántico Occidental mientras escribo esto, mucho menos).

En todo caso, la vida tiene que seguir. Y aquí siguen los dimes y diretes entre los políticos, siguen las matanzas entre delincuentes por los “puntos” de drogas, siguen las crisis en los sistemas de salud (incluido el de salud mental), siguen los aumentos en el costo del combustible (llámese gasolina, nafta, petrol… whatever!), sigue habiendo problemas en las escuelas de enseñanza pública (¿se acuerdan de lo que dije la vez pasada?)…

En fin…

ESTA SEMANA (2004-32): En sus años dorados, la Cenicienta recibe la visita de su Hada Madrina… ¿Tan mal lo están haciendo los estudiantes al contestar los exámenes?… Un nuevo giro para la fábula de “la hormiga y el saltamontes”… El primer día de clases, ayer y hoy… Un mosquito aprende dolorosamente (¡y de veras, eso sí que duele!) que no todo lo que brilla es… ¿oro?… Cuáles son los issues importantes para los candidatos presidenciales en Estados Unidos… Y… Advierten de un nuevo problema de salud pública para quienes les gusta darse “una fría”.

Por cierto, mientras buscaba información sobre otros asuntos, me topé con 2 de mis mensajes favoritos de otros tiempos, así que decidí incorporarlos en las páginas correspondientes. Siendo ése el caso…

NUEVO EN LA PÁGINA DE 2001: ¿Qué es la “Posición Rodeo”?

NUEVO EN LA PÁGINA DE 2000: Una señora se pone… ¡ejem!… inquieta (ustedes saben qué quiero decir) y trata de aprovechar los servicios de un embolsador de supermercado.

Ya saben dónde encontrar todo esto: http://espanol.geocities.com/luisdaniel101/humor/index.htm.

¡ÚLTIMA HORA! Acabo de enterarme que se ha producido un milagro: En Atenas 2004, el equipo de baloncesto de Puerto Rico le ganó hoy (15 de agosto) al dream team estadounidense con marcador de 92–73, siendo ésta la primera vez que ese equipo sale derrotado desde que empezó a incorporar jugadores profesionales. Según Associated Press (y me tienta abreviar associated como ass, pero no voy a hacerlo… oops!), citado por CNN y MSNBC, fue con mucho la peor derrota para un equipo masculino de baloncesto de los EE.UU., en un juego de inicio de las olimpiadas; peor aún, la derrota fue a manos de un equipo (P.R.) al que dominaron en los últimos 13 meses en competencias internacionales. (Ya me imagino a algunos “arrastra’os” de aquí bajando la cabeza en este momento y pidiendo perdón…)

O sea, que sí, que los milagros ocurren…

Bueno, aquí los dejo por el momento. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB