Responsabilidad (o falta de la misma) y consecuencias

Ponce's town center, circa 1900
Ponce’s town center, circa 1900 (Photo credit: Wikipedia)

Responsabilidad.  Consecuencias.

Amigas y amigos, mi gente: se habrán fijado que una gran parte de las entradas de este blog llevan una etiqueta o la otra, mayormente ambas a la vez.  Para mí, la idea es ésta: muchas de las cosas que ocurren en el mundo en el que vivimos, muchos de esos “absurdos sin fin” de los que escribió Pirandello como que no tienen que ser plausibles porque son ciertos, se deben a que alguien, en algún punto en la cadena no asumió su responsabilidad.  Y muchos de los absurdos sin fin que suceden a diario, sea en Puerto Rico o donde sea, ocurren debido a que alguien no asumió su cuota de responsabilidad (ya sea la responsabilidad que tenemos con nosotros mismos, con nuestros familiares, amigos, vecinos y demás) y permitió que las cosas llegaran al punto en el que—al fin y al cabo—tod@s tenemos que asumir las consecuencias de lo ocurrido.  Y ese es un punto del que nadie puede escaparse.  Lo mismo da que no cuidemos de nuestras posesiones personales a que no cuidemos del medioambiente de este único planeta en el que nos ha tocado vivir: si no cumplimos con nuestra responsabilidad, tendremos que atenernos a las consecuencias.

Últimamente, esas mismas palabras—responsabilidad, consecuencias—se repiten una y otra vez en mi mente mientras conduzco hacia mi trabajo cada mañana durante la semana.  Y se repiten una y otra vez, luego de que ocurren situaciones que dejan demostrado lo que expongo en el párrafo anterior.  Como el anuncio de quienes hoy están en el poder sobre la crisis en el sistema de retiro de los empleados públicos (excluyentes de la policía y de los maestros; por lo menos los segundos tienen su sistema de retiro aparte).  Una crisis que resulta de años décadas de malos manejos y pretensiones de lucro por parte de quienes tenían la responsabilidad de custodiar los dineros descontados del sueldo de quienes tienen que levantarse tenemos que levantarnos bien temprano en la mañana para proveer los servicios gubernamentales a los ciudadanos.  Responsabilidad que quienes la tuvieron no la cumplieron a cabalidad, al punto de que se tiene el temor de que dentro de pocos años, ese sistema no pueda contar con los fondos para asegurar una existencia digna a quienes todavía vamos en camino hacia la meta del retiro (incluido quien les escribe, a quien aún le falta mucho camino por recorrer… pero ya yo llegaré).  Y esa es una consecuencia que podría ser grave—y que tal vez no sea la única, como vimos no hace mucho, cuando se nos impuso una “medicina amarga” para tratar de remediar nuestros males.

Otra situación que muestra lo que vale ejercer la responsabilidad en el momento oportuno es la agresión de la que fue objeto una estudiante de una escuela superior en Ponce—un nivel educativo notoriamente difícil de encauzar, porque se trata de niños que están en esa transición hacia la adultez que llamamos “adolescencia”—por parte de otra estudiante que la estaba acosando, por las razones que fuesen, mientras que la hermana de la agresora incitaba a ésta para que le hiciera daño.  Todo esto, grabado en vídeo mediante un teléfono celular “inteligente” para ser subido a la página de Facebook de la agresora—así, para que quede a la vista de (literalmente) todo el mundo de lo que ella es capaz, que con ella nadie se debe meter, que ella es quien manda.  Y aquí me parece que hay mucha culpa para repartir, muchas responsabilidades que se evadieron.  Particularmente la de los padres de la agresora y de su hermana la “videógrafa”, que presuntamente no impusieron la debida disciplina a las dos niñas para evitar una consecuencia como ésta.  (Y que conste, que no me estoy refiriendo a tratar a ambas niñas de forma restrictiva, que las ahogue; eso sería extremo, aunque también lo sería una crianza demasiado liberal y permisiva, que me sospecho que sería el caso aquí.)  Aunque también las autoridades del sistema escolar también tienen su cuota de falta de responsabilidad, al no ser más vigilantes en cuanto a la conducta de sus estudiantes (aun si la excusa es que no tienen suficiente presupuesto o suficientes recursos), para evitar que como consecuencia, esa conducta se la vaya de las manos.

Por lo menos en este otro caso, se procedió a detener a las dos agresoras (porque tan culpable es la que fomentó la agresión como la que propinó los golpes, ¿no es así?) y a recluirlas en un centro de detención para menores, tal vez con la esperanza de que al verse privadas de su libertad, las dos jovencitas “recapaciten” y aprendan la lección resultante de lo ocurrido.  No digo que no pueda hacerse, que no se puedan rehabilitar, siempre que nos hagamos a la idea de que ellas puedan entender y asimilar su cuota de la responsabilidad por el lamentable incidente y entiendan que esa conducta trae consecuencias no muy agradables para su futuro.  Por supuesto, también está la posibilidad de que otra sea la consecuencia, que tal vez no accedan a rehabilitarse y a mostrar arrepentimiento por causarle daño a otra persona y en un futuro repitan ese patrón de conducta.  Tal vez agredirán a alguna de sus amistades, o a un vecino, o a sus propios familiares, o hasta a sus propios hij@s.  (Y no hace falta ir muy lejos para ver en las calles a madres o padres que—tal vez por que les frustra la idea de ser madres o padres—descargan sus frustraciones en sus hij@s, aun donde todo el mundo lo puede ver.  Y ahí empieza de nuevo el ciclo de falta de una paternidad-maternidad responsable y una consecuencias que se verán en los hij@s… y vuelve a empezar… y empieza una vez más…)

Por supuesto, son muchos más los casos en los que la falta de responsabilidad, o más bien, no asumir la cuota de responsabilidad que nos corresponde, lleva a consecuencias que afectan vidas, desde las que apenas están en formación hasta las de quienes han experimentado todo lo que la vida ofrece.  Y en algunos de esos casos, puede ser que quien no actuó responsablemente cuando le tocó hacer su parte, quien cometió esa falta de responsabilidad, ni se inmute ante el cuadro que tiene ante sí.  Tal vez ni le importe, tal vez se diga a sí mism@, “el que venga atrás, que arree” o “la última deuda la paga el diablo”.

Y tanto puede ser que no sufra las consecuencias de esa irresponsabilidad, como que las sufra.  Yo prefiero creer que ocurrirá lo segundo—y personalmente, aspiro a que sea así.

(Y por supuesto, pueden estar seguros de que esta entrada llevará ambas etiquetas: responsabilidad y consecuencias.)

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


ACTUALIZACIÓN (18 de marzo de 2013): Lo que hace el escribir con el interés de terminar lo más rápido posible antes de irme a dormir.  Pero antes de que a mí se me olvide y después venga alguien a echarme en cara cuánto yo hablo de no olvidarnos de las víctimas de delitos u otros actos, no quisiera pasar por alto el efecto de este lamentable incidente en la persona de la niña que lo tuvo que vivir.

Hasta donde tengo entendido, la niña no tenía planeado salir a ser víctima de un incidente violento ese día en su escuela.  (Y eso me recuerda un planteamiento que alguien hizo en mi oficina la semana pasada: “nadie sale de su casa por la mañana a que lo maten en el camino al trabajo”.)  Y sin embargo, fue el objeto de la ira de una compañera de escuela cuya conducta fue muy poco responsable totalmente irresponsable.  Una conducta que no sólo traerá consecuencias nefastas para la agresora y su hermana instigadora—como ya mencioné en el cuerpo principal de esta entrada—, sino que también traerá consecuencias lamentables para su víctima de la agresión.  Tal vez las mismas se manifiestan de inmediato, como el temor de regresar al mismo lugar donde ocurrió la agresión, o el temor a hacerse de amistades a lo largo de su vida futura, o el temor a enfrentar los retos futuros que la vida le pondrá.  Tal vez la agresora siga aferrada a su odio (algo que me asombró muchísimo cuando lo leí en este testimonio de una bloguera que en su tiempo estudiantil fue víctima de acoso (“bullying“) escolar—aunque tal vez no me debería sorprender, porque hay personas a quienes el odio es su medio de vida, la energía tóxica que las mueve, que forma parte de su 24/7) y quiera emprenderla de nuevo, en esa ilusión de tiempo que expresamos con la frase, “algún día”.

Desearía poderme equivocar en lo que acabo de escribir, pero con esto recalco que la falta de responsabilidad tiene consecuencias, no sólo para quien falla al no asumir su responsabilidad, sino para quien cae víctima de esa inacción.  Sólo el tiempo dirá si estoy en lo correcto.


LDB

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Receta para un ente que no se atreve a decir su nombre

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Amigas y amigos, mi gente, el programa debe continuar.

Pero no sin que antes haga mención—como lo prometí en mi entrada anterior—del cambio en el nombre de mi blog, que en adelante se conocerá como Desde el Escritorio de Luis Daniel Beltrán.  Ustedes saben, como en esas libretitas de mensajes que se suele imprimir para identificar un mensaje que proviene de una persona en particular (“desde el escritorio de Fulano” o “de Mengano”, etc.).  Total, eso es prácticamente lo que he estado haciendo desde 2003: dejando los mensajes que genero desde mi escritorio, mis impresiones, mi sentir sobre las cosas que pasan a mi alrededor.  Y no creo que eso deje de ser así, mientras pueda seguir teniendo acceso a esta maravillosa forma de comunicación que son las bitácoras cibernéticas, los web logs o blogs.

Habiendo dicho esto, entramos en la segunda mitad del 2010.

Lamentablemente, la segunda mitad del 2010 comienza con las secuelas de la penosa situación ocurrida en los predios del Capitolio de Puerto Rico el miércoles 30 de junio, en el último día de la presente sesión ordinaria de la asamblea legislativa puertorriqueña.  Allí, Puerto Rico y el mundo fueron testigos del uso excesivo de la fuerza bruta por parte de efectivos de la Policía de Puerto Rico contra estudiantes universitarios, mujeres, sindicalistas, y otros que—según se dice—habían acudido allí a presenciar esa última sesión legislativa por el momento, a escudriñar el desempeño de quienes juraron representar los intereses de sus ciudadan@s, a recordarles a los legisladores a quién es que se deben en la realidad.  ¿Y qué recibieron por respuesta quienes fueron allí—según se dice—a “retomar” el Capitolio para el pueblo de Puerto Rico?  Macanazos, gases lacrimógenos, gas pimienta, amagues de disparos de las “fuerzas del orden público”, brutalidad sin sentido y sin proporción.  El saldo: ciudadanos agredidos, tirados en el piso, con los moretones y los golpes a la vista, con los síntomas de la inhalación de los gases, pidiendo piedad a agentes policiales que no parecen saber lo que eso significa, mientras estos últimos hacen gala de su fuerza física (probablemente magnificada por el uso de las mismas sustancias que han hecho caer en desagracia a muchos atletas en años recientes), de su saña y de sus deseos de “cobrárselas” a quienes ven como un enemigo al que hay que neutralizar a toda costa—hasta con el uso de armas de fuego, con o sin intención (como el caso del teniente uniformado que quedó retratado ante el mundo, arma en mano, y del que se dice tiene un largo historial de uso indebido de su fuerza y autoridad).

Y mientras “Roma” ardía afuera, dentro del Capitolio el presidente senatorial, Thomás Rivera Schatz, y varios de sus correligionarios proclamaban que se había devuelto la “paz” y la “decencia” a la mal llamada Casa de las Leyes.  Yo no sé, pero a mí me pareció haber leído en algún lugar algo como esto:

“La paz que se consigue a base del miedo no es paz.”
(Melody Beattie, Finding Your Way Home.)

Yo prefiero creer que mi conocimiento de la vida y sus cosas es el correcto, pero a cada quien, su santo.

A todo esto, el gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño Bruset, defendió al día siguiente la labor de la Policía de Puerto Rico y del superintendente de la misma, José Figueroa Sancha (el mismo que como segundo en mando en el FBI en Puerto Rico, coordinó la redada que culminó en el lamentable incidente aquél de febrero de 2006).  Interesantemente, el ejecutivo estatal se había negado a contestar preguntas de la prensa durante una actividad pública la mañana de ese día, pero accedió a acudir al programa televisivo del titiritero Antulio “Kobbo” Santa Rosa, SuperXclusivo, tal vez porque—aparente y alegadamente—creyó que encontraría un público más receptivo en una conocida muñeca de trapo que cuenta chismes… ¿he mencionado nombre yoooooooooo?  Lamentablemente para él, varios eventos durante esa comparecencia probaron que esa pretensión no sería nada fácil: la intervención de uno de los periodistas presentes durante el incidente, Rafael Lenín López (quien trabaja para la misma estación televisiva, WAPA-TV, y para la radioemisora Radio Isla 1320—y quien, por cierto, fue el moderador del panel en el que intervinieron los compañeros de Poder 5 y Digizen en el recién celebrado Segundo BloggerCon), quien cuestionó valientemente el conocimiento del gobernador sobre el incidente y su apoyo al dirigente policial; y la expresión en vídeo de dos de las perjudicadas por la violencia policial, madre e hija, cuyo suplicio ante “el míster con macana” recorrió el país y el mundo entero a través de las primeras planas periodísticas (como las de El Nuevo Día y Primera Hora).

Al final de la audición, el gobernador se despidió—¿será para nunca más volver?—con una expresión muy interesante (que por cierto, ya la había empleado para referirse a un incidente similar al del miércoles 30, durante la huelga de 2010 en la Universidad de Puerto Rico):

“No voy a permitir que esto se convierta en una república bananera…  Aquí todo el mundo se tiene que responsabilizar.”

Lógicamente, además de la evidente obsesión que se destila de sus palabras, me llama la atención el uso de la frase despectiva “república bananera” (o como la llamaba hace muchos años un viejo comentarista radial derechista, “republiquita de opereta”) para referirse a lo que muchos más que él ven como un intento de reivindicación de los espacios que le han sido arrebatados.  Uso que ha sido muy cuestionado, en particular por el periodista sanlorenceño (por ser oriundo de San Lorenzo, municipio puertorriqueño colindante con el mío), Jay Fonseca, a través de esta intervención en vídeo (a la cual llegué, nuevamente gracias a Poder 5).  Y después de ver ese vídeo, yo también me quedé pensando si el incumbente estatal sabe exactamente (o prefiere no saber) de qué es de lo que se trata, o cómo un país puede convertirse en una república bananera.

Y eso me trae a un artículo que encontré esta semana a través de Global Voices Online, el cual reproduce los 10 pasos a seguir para convertir un país, una nación, en una república bananera.  A continuación, me permito hacer una síntesis de los mismos:

  1. Reduce a tus ciudadanos al nivel de los monos. Trata a tus ciudadanos como incompetentes, inertes y pasivos, hasta que acaben convirtiéndose en eso mismo, en gentuza inerte y pasiva, interesada únicamente en llenarse su estómago cada día (o en buen puertorriqueño, “darse la jartera”).  Arrincona a las masas y enséñales que ése es su lugar, donde se sentirán complacidas con su condición de inercia y pasividad.
  2. Determina quién será el Líder. Aun si fuese elegido democráticamente—hasta los líderes más terribles y nefastos en la historia de la humanidad llegaron así al poder—, el líder tiene todo el derecho de “cortar cabezas” como lo vea conveniente durante su mandato.  En una república bananera, todo gira (o debe girar) alrededor del Líder, el cual es puesto por encima de los restantes meros mortales e infunde un temor reverencial.
  3. Mina la confianza del pueblo. Las masas no deben tener criterio propio, confianza propia, respeto propio, ni oportunidades de autorrealización.  O sea, no deben ser capaces de actuar por su cuenta, porque de lo contrario, entenderían que cada quién pueden lograr las cosas por su esfuerzo propio, sin la ayuda (¿no sería mejor, “sin la bendición”?) del Líder.  Todos los beneficios sociales—como los empleos, donaciones, permisos, concesiones, grados universitarios, etc.—les deben ser dados al pueblo, sin ninguna otra consideración que no sea el juicio y control personal del Líder.  (¿Mérito?  ¿Qué es eso?  ¿Es de queso y se come con melao?)
  4. Conquista al pueblo dándole “dulces” o “caramelos”. Compra la obediencia y el afecto de tus ciudadanos, refiriéndote a ellos como “hermanos y hermanas”, “compañeros y compañeras”, “camaradas”, etc., al tiempo que los acorralas siempre que te convenga.  Así, no te cuestionarán después cuando los lleves con rumbo al matadero o al abismo.
  5. Divide las masas. Debilita las masas, ponlas a pelear entre sí.  Así, podrás controlar su atención.  Crea problemas de manera consciente y planificada, lo que te permitirá obtener ciertas ventajas:
    • Problemas más importantes que requieren mayor atención, quedan relegados a un segundo o tercer plano;
    • Dictas la agenda pública y lo que los demás pensarán y discutirán;
    • Resuelves los problemas de tu propia creación, de la manera más conveniente para ti; y
    • Si causas un problema y te apartas lo suficiente del mismo, a los demás les parecerá como que cediste, cuando en realidad estás comprando tiempo para hacer algo que te sea más importante.
  6. Imponle al pueblo tus grandes obras. Asegura tu sitial en la memoria colectiva de tu país emprendiendo empresas grandiosas (proyectos de infraestructura, edificaciones, campañas, eventos, etc.), ya que las mismas te asegurarán un influjo de dinero y otros recursos, a la vez que te crean las oportunidades para repartirlos como lo creas más conveniente, a quién sea y cuanto sea.
  7. Dosifica el miedo. Inculca el miedo entre tus ciudadanos, en dosis controladas, mediante la presentación y propagación selectiva de escenas y eventos intimidatorios.  Muéstrale a las masas cómo acaban tus oponentes y quienes no comparten tu ideología.  Emplea el uso excesivo de la fuerza represiva al tratar con criminales o sospechosos, o hasta contra oponentes de poca monta.  (“Mano dura contra el crimen”, anyone?)  Demuestra tu fuerza contra los más débiles para logar un efecto que inspire al miedo y la reverencia, combinado con una sumisión y pasividad subconsciente.
  8. Incorpora la irracionalidad en la vida pública. A mayor irracionalidad, a las masas se les hará cada vez más difícil lograr soluciones propias a sus problemas, así como distinguir entre la realidad y la ficción, entre lo existente y lo imaginario, entre la verdad y la falsedad.  Realiza actos ilógicos para lograr que el  pueblo se enoje, actos que operan contra toda razón, lógica o expectativas reales.  Así, cuando lo irracional sea la regla y no la excepción, ahí comenzará el juego de la manipulación.
  9. Dale nombre a tu enemigo. Nombra de manera directa y clara quién es “el enemigo”, el “traidor”, el “oponente”, el que amenaza con virar tu mundo patas arriba, por medio de algún cambio radical o de la comisión de algún acto nefasto, que eche tierra sobre eso que te es más sagrado.  (Odio decir esto, pero me parece que esta es una forma no deseada de interpretar el dicho puertorriqueño, “cada guaraguao tiene su pitirre”.)  Combina esto con la dosificación del miedo, para que así tú puedas quedar como el que “salvará” al pueblo del enemigo de turno.
  10. Incita a la práctica de los rituales. Haz que las acciones de benevolencia, los rituales religiosos, y hasta las actividades recreativas y deportivas, se vistan de un matiz político para que puedas diseminar el poder, de arriba para abajo.

Para ser sincero con ustedes, mientras más repaso esta lista, más me doy cuenta de que todos los elementos que su autor ha observado en (of all places) Macedonia, han estado presentes en el Puerto Rico de los últimos 30, 40 ó 50 años, y se siguen observando en el Puerto Rico de hoy en día, bajo administraciones del PNP y del PPD.  Ninguno de los dos partidos puede reclamar estar libre de polvo y paja, y ciertamente la historia no les da la razón a ninguno.

Así que a mí me parece que quien venga a decirme que “no permitirá que Puerto Rico se convierta en una ‘república bananera’”… está tan peligrosamente alejado de la realidad, o vive en un universo paralelo, y no en el Puerto Rico de hoy en día.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

LDB

El precio del privilegio

Taken by Ashig84 of the University of Puerto R...
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¡Qué tal, mi gente!

La verdad es que la situación de paro estudiantil en el sistema de la Universidad de Puerto Rico se pone cada vez más difícil.  A un mes de iniciado, ambas partes no han podido llegar a los acuerdos que podrían poner fin al paro, tal vez porque ninguna de las partes comprende el valor de lo que es en realidad la negociación, en la que se da algo para poder conseguir algo.  (Digo, de eso es de lo que se trata, ¿o me equivoco?)  Para colmo, y como era de esperarse siempre que un gobierno de derecha—y si ellos están leyendo esto: ustedes saben quiénes son y saben que me refiero a ustedes—asume el poder en Puerto Rico, las acciones de las autoridades han tomado un carácter punitivo, distante de consideración humanitaria.  Tal es el caso de la colocación de policías antimotines para vigilar los portones donde se han apostado los manifestantes, junto con la táctica policial de impedir que los padres de los estudiantes puedan compartir con ellos, o hasta puedan llevarles comida y agua.  (¿Para qué?  ¿Para minarles su resistencia?  ¿Para matarlos de hambre?)

Francamente, yo no creo que nadie pueda ganar algo con esto.  De un lado, los estudiantes en paro—quienes por lo demás han demostrado que pueden aprovechar los recursos de los nuevos tiempos (recursos que ya hubieran querido tener los huelguistas de 1981… ¡o tal vez los de 1948!) para organizarse y comunicar su mensaje al mundo externo—pierden al exponerse a la furia de unas autoridades empeñadas en reprimir, en acallar la justa protesta que denuncia una injusticia.  Del otro lado, la administración universitaria—que a juzgar por la exposición pública de sus acciones, dista mucho de ser el mejor ejemplo de lo que es ser un UNIVERSITARIO (así, en mayúsculas)—pierde al tomar acciones irresponsables e improvisadas, sin medir consecuencias, tales como decretar un cierre unilateral de la universidad (para que entonces se lo revoque un tribunal), sentarse a la mesa de negociaciones “solamente a escuchar”, sin tener la voluntad para discutir los problemas que aquejan al primer centro docente del país—o por lo menos, las exigencias de los estudiantes en paro—y buscarles las soluciones apropiadas.  (Siempre y cuando dichas soluciones no requieran tomar las acciones drásticas que la Ley 7 prescribe para el resto de nosotros, por supuesto.)

Aparte, si de no estar a la altura de lo que es ser un UNIVERSITARIO se trata, nada más hay que fijarse en esta breve incursión en el género del stand-up comedy, cortesía de la presidenta de la Junta de Síndicos de la UPR, Sra. Ygri Rivera:

“No hay peor ciego que el que no quiere oír.”

😀 😀 😀

(¡Sí, mi gente, como lo acaban de leer!  Yo espero que “El Chapulín Colorado” no venga a tratar de explicar esta mutilación del refranero de pueblo, pero… ¡la idea es ésa!)

Y ambas partes pierden bastante cuando ocurre la confrontación violenta, como lo sucedido el 20 de mayo de 2010, mientras se efectuaba una actividad de recaudación de fondos para el partido de gobierno (el PNP), en la que estaba presente el gobernador Luis G. Fortuño Burset—el mismo que semanas atrás levantó la bandera del ‘privilegio’ de estudiar en la UPR.  Y eso fue lo que ocurrió.  Estudiantes, líderes obreros (algunos de los cuales—no tapemos el cielo con un dedo—tienen sus barbas en remojo), y hasta personas que tal vez no tenían nada que ver, tuvieron su cuota de azotes (y una que otra patada traicionera, como la que se vio que un alto oficial policiaco—que en principio negó lo que el resto del mundo había visto—le propinó a un manifestante mientras éste ya estaba detenido en el piso).

Como lo escribí al comienzo de esta entrada, cosas como ésta son de esperarse cuando un gobierno de derecha como el del PNP asume el poder en Puerto Rico.  (Pero por aquello de hacer un balance, las administraciones del PPD tampoco son todo lo santas que quieren hacer creer al mundo que son.  Y ésa es la realidad, le guste a quien le guste.)  Ya yo había visto algo parecido cuando la huelga de 1981, especialmente la mentalidad de las autoridades de tratar a los estudiantes en protesta como si fueran delincuentes, como si fueran un enemigo al que hay que vencer a todo costo, a fin de “restaurar la paz” en el recinto universitario y mantenerlo todo bajo control.  Y no hace falta decir que a veces queda en el medio el que no tiene culpa, el que también paga los platos rotos a causa de la ira de un sistema que quiere mantenerse a flote, a costa de los que no tienen el privilegio del poder.

E insisto en que eso es lo que ocurre cuando quien no ha vivido la experiencia de ser un verdadero UNIVERSITARIO trata de meter sus manos en la UNIVERSIDAD del pueblo, en el centro donde chocan las ideas, donde se funden la tesis y la antítesis para lograr la síntesis, donde se desarrolla la capacidad para el pensamiento libre… ¡algo a lo que—como creo que dijo Voltaire (y por favor, me corrigen si me equivoco)—parecen tenerle mucho miedo quienes más abogan por la “libertad de expresión”!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB
Número 842-76-XXXX
Universidad de Puerto Rico en Humacao
Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras

El Deporte Favorito del Mundo… O de Casi Todo El Mundo

Puerto Rico Soccer League PlayOff Cup
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Saludos, mi gente. ¡Esto es lo que está pasando! Y hoy comenzamos con fútbol…

(¡NO! Voy yo a comenzar con el índice NASDAQ…)

OK, por si están preguntándose si en Puerto Rico estamos siguiendo los juegos de la Copa Mundial de Balompié o Soccer (y eso, porque en Puerto Rico hay quienes no se dignan a llamar a ese deporte como “fútbol”, porque ese nombre se lo reservan para el football de la NFL) Alemania 2006… tal vez no es una cosa tal que sea “punto de fiebre” como en otros países del mundo donde este deporte es apasionante. Pero sí, yo creo que se está generando algún interés… No será la gran cosa, pero algo hay.

Al menos una cosa que sirve de ayuda es que TeleLata… ¡y dale, que es tarde!… Univisión-Puerto Rico esté transmitiendo los partidos más relevantes de cada jornada, en horarios en los que no se afecta la dosis diaria de melodramas (¡sí!, porque ése es el livelihood de esa telecadena y no lo van a sacrificar por nada del mundo). Pero aún así faltaría por verse si ello lleva a que se empiece a fomentar en Puerto Rico una cultura en la que podamos trascender más allá de la pelota de grandes ligas (MLB), el baloncesto de la NBA (¿por qué ca…ramba la post-temporada de la NBA tiene que ser así de interminablemente insufrible?), aun el mismo football estadounidense (con sus “accidentes de guardarropa” como el del intermedio en el SuperBowl de 2004), y podamos aceptar como parte nuestra un deporte que goza de un prestigio considerable en todo el mundo. Es más… imagínense la cantera de talento que Puerto Rico pudiera producir (posiblemente hasta de calidad internacional), si se fomentara en nuestras escuelas la práctica del balompié y se hicieran torneos que puedan arrastrar tanto público como las series finales de baloncesto superior o vólibol (volleyball) superior… o hasta como sucedió en su momento con el béisbol profesional de invierno (antes que a los equipos del MLB les diera la gana de impedir la participación de sus “estrellas”… diz que “para que no se lastimen”… ¡qué co… ejem… pantalones!).

Pero en fin, que estoy soñando despierto otra vez…

Enigüei, vamos a hablar de otra cosa. Nos acaba de pasar por encima el día de los padres, y pensando en ello, quise plasmar en este mensaje un cuento que le escuché a un pastor bautista natural de mi pueblo… ¡a quien no conozco personalmente (aunque sí a una de sus nueras, que estudió conmigo en la universidad)! Resulta que éste es un padre de los de “enántej”, que cada tarde ponía a su hijo a leerle la siguiente porción bíblica:

Hijos, obedezcan a sus padres por amor al Señor, porque esto es justo. El primer mandamiento que contiene una promesa es éste: “Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y vivas una larga vida en la tierra”.

(Efesios, capítulo 6, versos 1–3; versión Dios Habla Hoy [DHH], CELAM, 1983)

Hasta aquí todo iba bien… hasta que el hijo empezaba el verso que le sigue…

Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos…

(Efesios, capítulo 6, verso 4, DHH)*

¡Y ahí era que el muy señor él mandaba a su hijo a que dejara de leer y se fuera a dormir!

(¡Ríanse, por favor! Se supone que esto es un chiste… ¿Qué, ustedes no se rieron? Ah pues… ¡no vale la pena discutir más al respecto!)

Mientras tanto…

ESTA SEMANA (19—25 DE JUNIO DE 2006): Si usted recibe en su correspondencia un sobre con un polvito blanco… ¡no caiga en pánico y averigüe bien de qué se trata!… Amiga que me lee: ¿Su huerto casero no le está rindiendo los vegetales que usted quiere? Entérese de lo que hizo una ama de casa que tenía el mismo problema… ¡y cuál fue el resultado!… Una recién casada busca complacer a su marido en todo (y dije “EN TODO”, ¿OK?)… Un hombre entra a una barra y allí encuentra una tremenda mami… ¡uy, perdón!… una chica muy atractiva… Vea lo que sucede cuando tres enfermeras mueren y llegan a que San Pedro las admita en el cielo… Y… Conozca la GRAN diferencia entre las décadas de 1950 y 1980.

Humor, Según Luis Daniel Beltrán… ¡Y no hay más na’!

(¡Sí! Parece que la zafra de chistes de esta semana estuvo mejor que las anteriores…)

Bueno, será hasta la próxima. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!


* El verso 4 completo lee así:

Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino más bien críenlos con disciplina e instrúyanlos en el amor al Señor.

(¿No les parece que esto tiene más sentido que irse a los extremos de una crianza muy represiva, de un lado, y una crianza demasiado liberal y permisiva, por el otro?)


LDB

Bueno, Se Acabo el Guiso Olimpico

Saludos,

Esta semana que acaba de pasar se podría decir que fue un poco loca. Tal vez hayan oído decir que un dirigente sindical puertorriqueño hizo una advertencia hace un par de semanas, de que de no accederse a los reclamos de su unión “correrá la sangre”. Pues sí, el presidente del gremio que agrupa a los trabajadores de la corporación pública que tiene a su cargo el suministro de agua potable en Puerto Rico insinuó que sus protestas en contra del patrono por una serie de situaciones, incluido un cambio en el plan de salud de los unionados, sería de magnitud tal que el gobierno se vería obligado a aplacarlas de manera violenta (y no hay que tener “dos dedos de frente” para entender a qué se refiere… pero por si acaso, a la intervención de los agentes antimotines de la policía). Este “preclaro”, “prístino y efervescente” líder obrero incluso fue más allá, hasta a decir que con tal de paralizar el país se proponía intervenir en Plaza Las Américas y en el Aeropuerto Internacional de San Juan…

(Eso sí, un par de días después de esas expresiones, el individuo le dijo a la prensa local que “no dijo lo que dijo”. O sea, otro caso en el que hay que “matar al mensajero” porque trajo la mala noticia… ¡Qué mucho se aprende de los políticos!)

En este último punto, los actuales propietarios del país (y fuera de Puerto Rico creo que saben bien a quiénes me refiero) dijeron algo así como hold it right there! El caso es que el local de la sindical (casualmente, ubicado frente a donde yo estuve el día anterior recibiendo un adiestramiento en sistemas de información geográfica) recibió el jueves 26 una “visita de cortesía” del FBI, toda vez que el aeropuerto está bajo la jurisdicción estadounidense. (Y como están las cosas desde lo del 9/11/2001, ellos no quieren tomarse ningún riesgo, creo yo.) Por supuesto, no todo el mundo (excepto los ambiguos de siempre) ha mirado esta intervención con buenos ojos. Pero al final, esto pudiera ser una muestra adicional (si alguien la quería) de por qué el fragor del momento nos hace decir cosas que a la larga nos meten en aguas calientes.

En otras palabras, be careful with what you wish for

A otra cosa… Al escribir esto, acaban de concluir las Olimpiadas de Atenas 2004 (las mismas que Puerto Rico quiso celebrar y por su empeño de querer hacer las cosas más allá de su proporción no lo logró). Sigo creyendo que lo más memorable de todo será el triunfo de Puerto Rico sobre el mal llamado dream team estadounidense en la jornada inicial del baloncesto. De eso todavía se está hablando. Aunque en este momento también se habla de que una de nuestras atletas de pista y campo dio positivo en un control de dopaje. Puede que haya algún iluso que crea que cosas como esa no suceden en el atletismo puertorriqueño… pero lamentablemente, ¡esas cosas pasan! Y hay que saberlas aceptar y trabajar con ellas, y ayudar a la persona que haya incurrido en esa falta antideportiva a superar ese trago amargo. Eso sí diría mucho más de nosotros, los puertorriqueños.

En fin, vamos a lo que ustedes esperan…

ESTA SEMANA (2004-34): Un niño sorprende a su papá en una movida indecente y quiere contárselo a todo el mundo… Más otro caso de padres que le dan un mal ejemplo a sus hijos… Un ama de casa nos da su testimonio sobre una conocida marca de detergente… Si usted toma Levitra™ porque no puede… ¡ejem!…, tenga mucho cuidado con los efectos secundarios… Y… Cómo hacer que la policía acuda cuando en verdad se la necesita.

NUEVO EN LA PÁGINA DE 2000: Un trabajador de la construcción acude a su médico por un problema de estreñimiento.

(Obviamente, ya saben dónde buscar todo esto: http://espanol.geocities.com/luisdaniel101/humor/index.htm.)

¡ÚLTIMA HORA! No hago más que levantarme en la mañana de hoy (8/29/2004) y lo primero es que me entero que a nuestro buen amigo… NOT!… el actor (y hoy presidiario) Osvaldo Ríos lo atraparon ayer en un encuentro demasiado cordial… más bien apasionado… ¡con su abogada de Miami! (¿Otra candidata a servir de pera de boxear?) Sí, amigas y amigos, según la información que escuché por radio, la susodicha abogada fue a visitar a Ríos ayer a la prisión donde está recluido por 3 meses, y se dice que el encuentro privado fue algo más que un simple intercambio entre abogada y cliente. El caso es que las autoridades se percataron de la movida y tuvieron que separarlos (ni que fuera un clinch como en el boxeo), con el saldo de que ya él no podrá recibir visitas privadas.

La pregunta que yo me hago entonces es: ¿No sería que Osvaldo estaba tratando de practicar sus destrezas histriónicas, por si logra salir a tiempo para retomar su personaje en “La Cabra Loca”… ¡perdón!… Ángel Rebelde? Como dicen, “destreza que no se practica, se pierde”…

Bueno, creo que hoy “me boté” escribiendo. Pero antes de irme, quisiera dedicar unas líneas a un acontecimiento que ocurrió esta semana en Estados Unidos. Se trata del fallecimiento de la Dra. Elisabeth Kübler-Ross a los 78 años de edad. Para los que no se acuerdan, ella fue la siquiatra nacida en Suiza (presumo que en 1926, ya que ninguna referencia en la Internet indica exactamente si nació en ese año o en 1925) que propulsó todo un nuevo cuerpo teórico sobre la muerte y el morir (como reza el título de su obra más conocida, On Death and Dying, de 1969). De ahí surge su concepto de las 5 etapas del dolor (negación, negociación, ira, depresión y aceptación). Ella fue quien le enseñó al mundo a aceptar la muerte como un hecho de la vida, como lo refleja la siguiente cita:

Death is simply a shedding of the physical body like the butterfly shedding its cocoon. It is a transition to a higher state of consciousness where you continue to perceive, to understand, to laugh, and to be able to grow.

Buen viaje, doctora…

Hasta la próxima semana (o antes, si necesario). Cuídense mucho. Bye!

LDB