Cuestión de generosidad

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Wi-Fi Alliance logo (Photo credit: Wikipedia)

A tod@s nos gusta que nos hagan regalos, especialmente en ocasiones especiales como en nuestro cumpleaños o en Navidad (y aquell@s que no necesariamente creen en el motivo por el que realmente se celebra la Navidad… bueno, no creo que vayan a refutar esto).  Pero a veces, algunos regalos pueden llevar a la duda—aunque eso, en realidad, es una de esas cosas que, como dice el refrán, hay que tomarlas de quien vengan.  Y si vienen de políticos a los que de momento se les despierta el ánimo de la generosidad—sobre todo, en un año de elecciones generales, como aquél en el que estamos cuando escribo esto (2012)—, pues hay que tomarlas con el proverbial grano de sal.

Por supuesto, no creo que yo esté descubriendo el Amazonas con lo que acabo de señalar.  Porque esa generosidad es algo tradicional en muchos países en el mundo.  De hecho, si ustedes hacen en este momento una búsqueda en Google, usando la secuencia “regalar neveras a cambio de votos”, encontrarán entre otros resultados que eso se ha estado dando mucho en Venezuela y en la República Dominicana en tiempos recientes (y hago esta mención sin ánimo de ofender a mis lectores/lectoras y hermanos/hermanas venezolanos y dominicanos—ustedes también son mis amigas y amigos, mi gente).  Principalmente, el objeto de este tipo de muestra de “afecto” por parte de los políticos es uno de tantos enseres eléctricos (que creo que en otros países hispanohablantes, sobre todo en España, los llaman “electrodomésticos”) que hacen que la vida hogareña sea más fácil—digo yo, se supone que así sea—, como un refrigerador o nevera, o como una estufa.  O sea, algo que vaya dirigido a atender una necesidad apremiante de un sector de la comunidad… especialmente aquel sector de la comunidad cuyo respaldo electoral es la necesidad apremiante de quienes quieren aferrarse al poder.

(O sea, algo así como… “yo me porto bien contigo, tú te portas bien conmigo” Guiño )

Y por supuesto, Puerto Rico tampoco ha escapado a esta “tradición”, especialmente durante los tiempos en los que los perros se amarraban con longaniza.  Digo, cuántas historias no vengo escuchando desde mis tiempos de escuela, años luz atrás, de que los políticos iban por los campos de mi tierra ofreciendo neveras y estufas a la gente humilde, a cambio de que les favorecieran con su voto en las elecciones de esos años (principalmente, si mi recuerdo es correcto, hacia las décadas de 1920 y 1930).  Eso sí, habría que ver si muchos de esos jíbaros “de enantes” habrán sido lo suficientemente “aguza’os” para quedarse con el enser (electrodoméstico)—digo, a quién le amarga un dulce—sin tener que comprometer su dignidad y vender su conciencia a un político que comoquiera lo iba a dejar en la misma situación de pobreza en la que lo había encontrado.

Residencial Público Luis Lloréns Torres, entre San Juan y Carolina, Puerto Rico.
Residencial Público Luis Lloréns Torres, entre San Juan y Carolina, Puerto Rico.

Bueno, la cosa es que esto fue lo que me vino a la mente cuando hace un par de semanas, el Alcalde de San Juan, Hon. Jorge A. Santini (PNP) (a quien recordamos en este blog por esto, esto y esto, así como por la famosa—o infame—tarjeta de Navidad 2011) anunció que a partir de ahora, el municipio que él dirige estará proveyendo acceso gratuito a la Internet vía WiFi en el residencial público Luis Lloréns Torres, el residencial público de mayor extensión geográfica en todo Puerto Rico.  Digo, yo me imagino que existe una necesidad de que la gente de los caseríos—la misma a la que Catalino “Tite” Curet Alonso (1926–2003) exaltó en su guaguancó “Pa’ los caseríos”—pueda acceder a toda la riqueza de información disponible a través de la “red de redes”, aunque habría que ver cómo va a acceder a la misma (más allá de quienes hayan aprovechado la oferta más reciente del “smartphone” 3G o 4G con “lo último en la avenida”).

(Por cierto, eso último es algo que los muchachones de El Ñame han ponderado detenidamente.)

Eso sí, valga aclarar algo: A pesar de que mucho del furor ocasionado por el despliegue de generosidad del incumbente municipal estadoísta pudiera verse con un dejo de prejuicio, ése no es mi propósito en esta entrada de mi blog.  Yo en particular, como alguien que ha sido entusiasta de la Internet y la “world wide web” desde finales de 1996—y que ha sido entusiasta de los blogs desde antes de que mi blog naciera en el 2003—, no creo que deba privarse a nadie de tener acceso a la Internet, de reclamar su parcela en la “autopista de la información”.  Es más, ni siquiera tendría que esperarse por una iniciativa del alcalde Santini, o de ningún otro político para los efectos.  De hecho, una cosa que a mí me gustaría ver sería un junte de las seis cinco proveedoras de telefonía celular en Puerto Rico ahora mismo—Claro PR, AT&T, T-Mobile, Open Mobile (antes la filial de Movistar) y Sprint—que permita ofrecer servicio de Internet vía WiFi en áreas que así lo necesiten, hasta en los caseríos.  Digo, para mí eso sería una buena iniciativa, o como decimos aquí en Puerto Rico, “un palo”.  Tal vez deberían animarse y hacer algo así en los próximos años, si quieren ganarse el favor de la gente (y en el proceso, nuevos clientes de ser el caso).

Pero lo importante, como mencioné al comienzo de la entrada, es tomar las cosas de quien venga.  Y para mí, una iniciativa como esa sería mejor atendida por las empresas que manejan directamente ese recurso que por políticos a la caza de votos.  Es más, déjenme repasar algo que escribí una vez:

“Total, cuando la gente de los caseríos y las áreas de pobreza económica y social cuenta para los seudolíderes del país, es únicamente cuando llega la campaña para las elecciones generales… ¿pero qué ocurre después?  ¿Le dejarán el canto al narcotraficante, al dueño del “punto”?  Y entonces, ¿será hasta el próximo ciclo de campaña electoral?”

O… ¿qué tal esto otro?

“Tal vez a nuestros políticos les sea más fácil y conveniente manejar a su antojo a los residentes de los caseríos, a los que hacen cada vez más dependientes de las dádivas—especialmente aquéllas que se sufragan con lo que aportan los ‘taxpayers’ estadounidenses.  Pero en ello, a nuestros políticos se les olvida convenientemente que hay consecuencias, como el desarrollo de actitudes tales como indolencia, complacencia, falta de un sentido de responsabilidad, para consigo mismos y para con la sociedad que los rodea.”

Tal vez será que éste es el “duérmete nene” de nuestros tiempos, como lo fue en su momento (y lo sigue siendo, como ya hemos visto) el despliegue de generosidad de quienes regalaban neveras, estufas y hasta zapatos, regalos que más bien eran una mercancía en trata, a cambio de una lealtad.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

Soy Luis Daniel Beltrán, y aunque de momento no tengo una   PC o un Teléfono móvil que regalar para poder utilizar el WiFi gratis… ¡yo apruebo esta entrada! Pulgar hacia arriba

Hemos visto al enemigo, y el enemigo… ¡son los otros!

Jan Brewer
Image via Wikipedia

¡Saludos, mi gente!

Estoy tratando de imaginar por un momento cuando se reflexionaba sobre cómo sería el Siglo 20.  Tal vez se pensaba que sería el inicio de una nueva era, de una era moderna, de avances en la realización de los seres humanos, en la que los conflictos y los actos y actitudes negativas de unos para con otros serían cosa del pasado.

Por supuesto, acontecimientos del Siglo 20 como las dos guerras mundiales, los asesinatos políticos (como los de los hermanos Kennedy), la guerra (o como lo llamaba la mamá de una amiga mía, “acción policial”) de Vietnam y otros, fueron el gran desmentido para quienes así pensaran entonces, de la misma manera que parecen ser el gran desmentido para los eventos que ocurren en estas primeras décadas del Siglo 21—por no hablar de los que ocurrirán según avance el siglo, ya sea que los presenciemos o no mientras vivamos.

Prueba de ello parecen ser los recientes acontecimientos originados en el estado de Arizona, cuya asamblea legislativa aprobó hace varias semanas un proyecto de ley que le achaca la delincuencia, principalmente a los mexicanos y otros latinoamericanos que entran de manera ilegal a los Estados Unidos.  (¿Será que en Arizona no hay delincuentes entre la población “blanca-anglosajona-protestante”, o sea, WASP?)  El proyecto senatorial, conocido popularmente por las siglas SB 1070 (aquí en Puerto Rico sería algo así como el P. del S. 1070), firmado como ley por la gobernadora de Arizona, Jan Brewer (Republicana), tiene los siguientes propósitos:

Requires officials and agencies of the state and political subdivisions to fully comply with and assist in the enforcement of federal immigration laws and gives county attorneys subpoena power in certain investigations of employers. Establishes crimes involving trespassing by illegal aliens, stopping to hire or soliciting work under specified circumstances, and transporting, harboring or concealing unlawful aliens, and their respective penalties.

([Mi traducción] “(Esta ley) Requiere que los oficiales y las agencias del estado y de las subdivisiones políticas cumplan completamente con y ayuden en el cumplimiento de las leyes federales de inmigración, y da a los fiscales de los condados poder de citación a comparecencia en ciertas investigaciones a patronos.  Establece delitos que involucran la entrada de extranjeros ilegales, parar a otros para reclutar o solicitar trabajo bajo circunstancias especificadas, y transportar, albergar o esconder extranjeros fuera de la ley, y sus respectivas penalidades.”)

De particular interés es esta enmienda que la nueva ley incorpora a los estatutos estatales existentes:

11-1051. Cooperation and assistance in enforcement of immigration laws; indemnification.

[…]

B. FOR ANY LAWFUL CONTACT MADE BY A LAW ENFORCEMENT OFFICIAL OR AGENCY OF THIS STATE OR A COUNTY, CITY, TOWN OR OTHER POLITICAL SUBDIVISION OF THIS STATE WHERE REASONABLE SUSPICION EXISTS THAT THE PERSON IS AN ALIEN WHO IS UNLAWFULLY PRESENT IN THE UNITED STATES, A REASONABLE ATTEMPT SHALL BE MADE, WHEN PRACTICABLE, TO DETERMINE THE IMMIGRATION STATUS OF THE PERSON.

([Otra vez, mi traducción, pero con énfasis añadido] “B.  Para cualquier contacto de ley hecho por un oficial o agencia de cumplimiento de la ley de este estado, o de un condado, ciudad, pueblo u otra subdivisión política de este estado, donde exista una sospecha razonable de que la persona es un extranjero que esté presente fuera de la ley en los Estados Unidos, se hará un intento razonable, cuando ello sea practicable, para determinar el status de inmigración de la persona.”)

Así, el SB 1070 convierte a las autoridades del estado de Arizona en agentes de control de inmigración de facto, al requerirle a la persona con la que se está interviniendo prueba de que está en el país de manera legal, sólo si esas autoridades tienen la mera sospecha de que la persona no es lo que aparenta ser.  La señora Brewer alega que la ley que firmó es necesaria para atender una situación de delincuencia, cuyo origen ella (y quienes cantan en su mismo coro ideológico) rastrea hasta los inmigrantes ilegales (como si no hubiera gente “pobre, pero honrada” entre esos inmigrantes), y que hasta el momento el gobierno federal (o sea, la administración de Barack H. Obama) no ha querido o no ha sido capaz de atender.

Lógicamente… (por favor, pellízquenme si yo he usado estas palabras antes en este blog) las reacciones no se han hecho esperar.  Protestas—con o sin mayor razón—se han dado en la propia capital de Arizona y en otras ciudades de los Estados Unidos, en contra de lo que representa una medida legislativa así (que por mi experiencia personal, podría decir que no tiene nada que envidiarle a muchas de las “joyas” que han salido de la asamblea legislativa puertorriqueña últimamente), en tanto la mera sospecha sea la base para intervenir con una persona que no encaje en el patrón étnico prevaleciente, y que ello se pueda prestar para la formación de perfiles raciales (creo que en algún lugar leí que a eso lo llaman “individuación”).  Y aunque anteayer (30 de abril de 2010), la gobernadora Brewer firmó como ley unas enmiendas a la controvertida ley para “suavizar” algunos aspectos controvertibles, el hecho es que sigue el descontento contra lo que, a mi juicio, es una medida peligrosa, que se puede prestar para abusos de parte de las autoridades, solamente por la sospecha, y que pudiera fomentar una mayor intolerancia entre los ciudadanos.

Más aún, hoy es Arizona.  Mañana puede ser cualquiera de los 49 estados restantes… aunque no hay que ir muy lejos para ver el sentimiento en contra de los extranjeros.  Basta con decir que en el estado de Alabama, un candidato a la gobernación de ese estado por el Partido Republicano (¡unjú, del mismo partido que la gobernadora de Arizona!) ha lanzado un anuncio político pagado en el que él le exige a todos los extranjeros residentes que aprendan a hablar en inglés si quieren conducir vehículos de motor allí.  (Can you see a pattern here?)

Me pregunto si tanto la gobernadora Brewer como el legislador que presentó el SB 1070 saben que la frontera mexicana con los Estados Unidos no es la única a través de la cual se cuelan los ilegales.  ¿Y qué hay de la frontera con Canadá?  ¿Qué tal la inmigración ilegal a “Puerto Rico-USA”, procedente de la República Dominicana y otros países del Caribe?  (Aunque probablemente no ven con tan malos ojos la inmigración “ilegal” que llega a Miami desde Cuba—ya eso es cosa aparte, aun cuando de vez en cuando se cuele uno que otro “scarface”.)  Y todos los que cruzan ilegalmente estas otras fronteras, aun cuando técnicamente están cometiendo un delito al entrar en un país extranjero sin estar debidamente autorizados para ello (y lo lamento mucho, pero no podemos tapar el cielo con un dedo), ¿son automáticamente delincuentes?  ¿Tendrán las personas que ostentan esa mentalidad—retrógrada, a mi juicio—la misma vehemencia contra los delincuentes que entran ilegalmente desde esas otras fronteras, que la que tienen en contra de los que entran ilegalmente desde México, América Central o del Sur?  A lo mejor estas personas no tienen el tiempo para entender estas sutilezas—siempre tienen asuntos más importantes que atender, siempre tienen “una agenda cargada”.

De hecho, “una agenda cargada” fue la excusa que le dieron a la cantautora colombiana Shakira Isabel Mebarak Ripoll (sitio web oficial; información en Wikipedia, en inglés) cuando a nombre de la fundación que ella estableció para ayudar a las causas sociales (Fundación Pies Descalzos), quiso conversar sobre el particular con la gobernadora Brewer.  Y déjenme aprovechar para hacer aquí una confesión: Shakira no es santo de mi devoción; a mí nunca me han gustado ni su voz ni su manera de cantar, ni me ha gustado la forma en la que ella ha llevado su carrera en los años recientes, o sea, como una diva al estilo de Beyoncé, Christina Aguilera o Mariah Carey—más allá de la imagen que proyectaba a comienzos de su carrera, de una cantautora con una vena poética, que expresaba las vivencias y aspiraciones de su generación.  Pero ello no significa que a una figura del renombre mundial de Shakira, quien sólo viene con la intención de dialogar, de ofrecer ayuda, de buscar soluciones a un problema como el impacto de la nueva ley sobre los inmigrantes hispanos, se la deba despachar así porque sí, con la simple excusa de “una agenda cargada”.  Como hubiese dicho mi madre, “desde que se inventaron las excusas…”

(De paso, yo también llegué a admirar los primeros años de la carrera de Mariah Carey, pero ya eso es otro tema.)

Pero más importante aún que el repudio (tapaíto) a los gestos de buena voluntad: ¿a qué viene la actitud que se desprende de iniciativas como la ley del SB 1070, de estar tratando a los indocumentados hispanoparlantes como “el enemigo”?  ¿Se sentirá tan amenazada la nación más poderosa del mundo por gente que procede de un tipo cultural diferente?  ¿Será que lo único que los WASP conocen de los inmigrantes son las cosas malas que hacen algunos—aquéllos que han traído algunos malos hábitos desde sus lugares de origen, que llegan con el propósito de “vivir del cuento” (e insisto en que no podemos tapar el cielo con un dedo, porque ésa es la realidad)—y quieren juzgar a “los otros” con la misma vara?  ¿Será simplemente miedo a encontrarse con gente “diferente”, que les ayude a abrir sus perspectivas del mundo que—quieran o no—los rodea?

Y ese mismo miedo es el que hace que los otros sean “el enemigo”…

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.


Actualización (29 de julio de 2010): Afortunadamente, una jueza del sistema de justicia federal ordenó que se paralizara la implantación de los aspectos más controvertibles de la Ley S.B. 1070 de Arizona, lo que debe dar un respiro hasta tanto se determine el impacto de las disposiciones pertinentes.  Por supuesto, ello no ha impedido que la gobernadora Brewer haya jurado vengarse haya anunciado que acudirá a los tribunales para defender esa ley, que ella ve como “una ayudita” que le está dando su estado al gobierno federal en la aplicación de las leyes de inmigración.  (Pero con “ayudas” como ésa… ¡gracias, pero no, gracias!)  Obviamente, las líneas de batalla seguirán trazadas, con los simpatizantes de la ley en cuestión queriendo arreciar la lucha para sacar del país a quienes consideran “indeseables”, aún si muchos de esos inmigrantes hacen las tareas que quienes así piensan no hacen por considerarlas “indignas”.  Otra de esas ironías que nos da la vida.  Pero ése siempre será el precio a pagar por buscar la dignidad de todos los seres humanos.  De todos, sin distinción.

Actualización (20 de abril de 2011): Yo no sé cómo ustedes lo vean, pero creo que de vez en cuando, alguna gente saca de donde no hay para demostrarle al mundo que tiene temple o espinazo o “babilla” (como la llamamos en Puerto Rico).  A juzgar por lo que dice un editorial publicado en la página A22 del The New York Times de ayer (Gov. Brewer Shows Some Moxie, del 19 de abril de 2011), la gobernadora Brewer tuvo el buen juicio de vetar lo que el “periódico de récord” de la Gran Manzana denominó como dos medidas legislativas absurdas (énfasis mío), a saber: un proyecto de ley para permitir la portación de armas de fuego dentro de los recintos universitarios (que me imagino que vendrá a la zaga de los violentos hechos de enero pasado) y uno que requeriría que los candidatos a la presidencia estadounidense proveyeran prueba detallada de ser ciudadanos estadounidenses, que incluiría un affidavit jurado y un certificado de nacimiento completo y válido para poder figurar en la papeleta electoral en Arizona (lo que seguramente hubiera complacido a algunos teteros por ahí, que están obsesionados por sacarse al presidente Barack H. Obama del sistema a como dé lugar—y a lo que me refiero con “teteros” no es lo que algun@s se imaginan, ¿OK?).  Aunque el editorial apunta que su motivación para vetar lo de las armas de fuego en las universidades no fue tan clara, la señora Brewer habría dicho que el proyecto sobre la prueba de ciudadanía iba demasiado lejos—y eso, según el editorial, es algo que viene de quien en 2010 firmó orgullosamente una medida mal intencionada dirigida a darle a las agencias policiales locales el poder extraordinario para arrestar a quien no pudiese demostrar su presencia legal en los EE.UU.  El último párrafo del editorial comienza con la siguiente oración:

“This does not mean that Ms. Brewer is a new person politically, but it does suggest that she has limits.”

(Mi traducción, por supuesto: «Esto no significa que la señora Brewer sea políticamente una nueva persona, pero sugiere que ella tiene límites.»)

¡Bueno por ella!  ¡Ojalá y así siga siendo!


LDB

No quería decir, “¡Te lo dije!”, pero…

¡Ah, de eso es de lo que se trata!  Esto explica muchas cosas…

Eso fue lo primero que pensé esta mañana cuando escuché en la radio lo que trascendió en la prensa local, de que varios legisladores y figuras de alto nivel cabildearon a mediados de la década de 1990, durante la administración del gobernador Pedro J. Rosselló González, por la libertad de quien década y media más tarde es el narcotraficante más buscado por las autoridades de Puerto Rico y la República Dominicana.  Según lo publica Primera Hora,

El hombre más buscado por las autoridades puertorriqueñas y dominicanas, José Figueroa Agosto, siempre pareció estar en control de su situación y entorno, pero su prestigio como criminal resultó enaltecido por sus poderosos aliados en las altas esferas del Partido Nuevo Progresista (PNP).

De hecho, la notoriedad que había cobrado como un poderoso narcotraficante en ningún momento pareció eclipsar su relación con una de las figuras más respetadas y queridas del PNP, el representante Antonio “Toñito” Silva, y otros altos e influyentes funcionarios de la misma colectividad política que habían cabildeado intensamente para que el asesino convicto recibiera un indulto o una clemencia ejecutiva.

[…]

Según documentan cartas en posesión de Primera Hora, el ex alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera, su hijo y eventual sucesor Ramón Luis Rivera Cruz, el ex procurador del Ciudadano Carlos López Nieves, el ex alcalde de Toa Alta y convicto por corrupción Ángel “Buzo” Rodríguez Cabrera y el ex representante Manuel Marrero Hueca figuran en una lista de who’s who de funcionarios que abiertamente intercedieron por el narcotraficante.  Se cree que muchos otros políticos azules habían mostrado su apoyo al ex campeón de un torneo de lanchas rápidas de Don Q Cristal de 1994.

Aun cuando cumplía una sentencia de 209 años de cárcel por el secuestro y asesinato de un gruero que supuestamente había perdido un cargamento de un traficante colombiano, mucho antes de fugarse de la antigua Penitenciaría Estatal de Río Piedras para dirigir una operación multimillonaria de tráfico de cocaína, el “Tiguerón de la coca” Figueroa Agosto gozaba de una serie de beneficios que lo colocaban en una categoría privilegiada en comparación con todos los otros reclusos del sistema correccional del país.

[…]

Meses después de que las autoridades descubrieran la fuga de Figueroa Agosto, ocurrida el 5 de noviembre de 1999, el Negociado Federal de Investigaciones (FBI) intentó localizar el reporte de un oficial sociopenal sobre las reuniones que éste sostenía con el legislador, pero el mismo desapareció del expediente del Negociado de Investigaciones Especiales (NIE) del Departamento de Justicia.  “Se sentaban en un escritorio y hablaban de lo más normal.  Lo visitó unas cuatro a cinco veces antes de que se fugara.  Llegaba a la institución en su vehículo oficial y las visitas siempre me parecían sospechosas.  ¿Qué hacía un legislador como ‘Toñito Silva’ reuniéndose con una persona como Junior Cápsula?  No me lo podía explicar”, indicó una fuente que presenció las visitas de Silva al capo en la Unidad de Tratamiento Intensivo (UTI) del antiguo complejo de Río Piedras.

(FUENTE: Junior Cápsula con poderosos aliados en las altas esferas del PNP — Primera Hora, San Juan, P.R., 9 de marzo de 2010Y como es de esperarse, los énfasis los añadí intencionalmente, ¿OK?)

Francamente, es algo que yo no entiendo (y mientras la historia insista en su mal hábito de repetirse, lo entenderé cada vez menos).  Claro está, lo que preocupa no es tanto qué hace un legislador, o un alcalde, o algún otro funcionario público, activo o retirado, en reuniones con un conocido delincuente—digo, conocido para mucha gente, menos para el hoy ex-legislador Silva, que se ha cantado “ignorante” o “inocente” al respecto—, sino por qué figuras de poder e influencia en la vida pública de nuestro país tienen que interceder por una figura del bajo mundo.  A mi juicio, eso se presta para pensar que hay “dedos amarrados”…

Y si ustedes leen las cartas que muchos de las figuras mencionadas arriba escribieron en apoyo a sus solicitudes de indulto o clemencia—en las que se describe a Figueroa Agosto como “un buen esposo y padre de familia”, como “un pilar de la comunidad”, como “una persona honesta y trabajadora”—, tendrán que preguntarse, ¿estamos hablando de la misma persona?  (Digo, esa charada le funcionó bastante bien a Pablo Escobar en Colombia y a “Coquito” en Puerto Rico, aunque ninguno de los dos está vivo para testimoniarlo.)  Tal vez en el mejor de los casos, estos líderes políticos sólo conocían una cara de la moneda, o por lo menos, un ángulo de la personalidad de este individuo.  Ese ángulo de la persona de apariencia honesta, servicial, dispuesta a ayudar al prójimo en momentos de necesidad… pero que al darle la espalda sale a la luz su lado siniestro, la cara de quien se rodea de lujos, de influencias, de poder, a costa del dolor y el sufrimiento que el vicio de la cocaína y demás drogas le causa a otros (no a él), de aquél a quien, o le cumples su expectativa, o firmas tu sentencia de muerte.

Tal vez viraron la cara para no ver ese ángulo siniestro.  Tal vez viraron la cara porque eso les importa poco o nada.  ¡Quién sabe!

Me pregunto (como en otras ocasiones me he preguntado a través de este blog) si estas figuras políticas tendrán conciencia de lo que esto significa, y sobre todo, de las consecuencias potenciales que ello les puede acarrear (incluido el daño que ello le puede hacer a su reputación como personas, y a la reputación de la institución política a la que dicen representar—y que comoquiera hace tiempo que está bastante maltrecha).  Yo quisiera pensar que eso no llegará a ocurrir, pero… ¿qué tal si a “Junior Cápsula” se le ocurriera “pasarle la factura” a las figuras políticas que lo apoyaron?

No me gustaría pensar en ello.  Pero como la historia tiene el mal hábito de repetirse y las lecciones del pasado se olvidan demasiado pronto… y no quiero tener que estar diciendo, “¡Te lo dije!”…

¡Vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.

LDB

Fue un momento de locura

¡Saludos, mi gente!

Para cuando estén leyendo esto, los ríos de tinta (y también de unos y ceros—después de todo, ésta es la era digital, ¿no?) habrán corrido en lo que se refiere al escándalo surgido desde que el jueves pasado se divulgó la existencia de una serie de 1179 fotos de médicos boricuas que fueron en misión humanitaria a socorrer a las víctimas del terremoto del 12 de enero de 2010 en Haití y dieron la impresión de no conducirse como profesionales.  Fotos que a muchos nos hicieron recordar las que varios de los soldados estadounidenses se hicieron tomar en la nefasta cárcel de Abu Grahib , con el fin de mostrar “quién es el que manda” en Irak.  (Y en ese caso, sigo pensando que por mayor que sea nuestra ira contra los confinados de esa cárcel—y hasta los que están todavía en la base de Bahía Guantánamo en Cuba—por ayudar a poner al mundo en el estado de inseguridad que se vive hoy en día, nada… NADA nos da el derecho a humillar a ningún ser humano.  Nos guste o no, así no es que se supone que sean las reglas de juego, sobre todo en el tenso ambiente de nuestros días.)

(Por supuesto, la mención de Abu Grahib me trae a la mente el libro del Dr. Phil Zimbardo que llevo leyendo desde que escribí Cuando la hormiga se quiere perder—y que todavía no encuentro el tiempo para seguirlo leyendo, pero no se apuren, ya aparecerá ese tiempo…)

Fotos que uno de los miembros del equipo médico enviado por el Senado de Puerto Rico tras el terremoto del 12 de enero de 2010 en Haití colocó en su página en Facebook, sin pensar ni medir en el momento las consecuencias que hoy en día le están trayendo.  (Consecuencias que al día en el que escribo, él apenas está empezando a ponderar… ¡pero ya es muy tarde para eso!)

Fotos que salen a la luz al pública al ser encontradas por la periodista de MegaTV, Dianne Cabán Arce, aunque haya quien pueda poner en tela de juicio los motivos para su divulgación.  ¿Será porque la periodista en cuestión tuvo el “atrevimiento” de modelar en bikini para el desaparecido programa de TV, “No te Duermas” (aunque habría que ver el efecto que ello ha tenido en su credibilidad como periodista desde entonces)?  ¿Será porque ella aparentemente estuvo envuelta románticamente con uno de los médicos que estuvo en la delegación y que sale en las fotos?  ¿Será éste otro ejemplo de la furia de la mujer despechada?*

(Y para colmo de males, parece que ella “pisó algunos callos” con la divulgación de las fotos, en tanto algunos de los implicados han estado haciendo amenazas en su contra, las cuales se ha pedido que se investiguen lo antes posible.  Pero así es la vida…)

Fotos que pintan un cuadro de insensibilidad ante el dolor ajeno, que pintan a unos médicos que parece que no tomaron en serio la labor humanitaria a la que fueron, que aparecen retratados en la vestimenta propia de su oficio mientras sostienen en sus manos vasos de bebidas alcohólicas, que se sonríen mientras sujetan una extremidad de un paciente en una mano y en la otra una segueta—con la que se presume que habrán de amputar la extremidad afectada—, que se lucen sujetando rifles, fusiles, carabinas, como para “demostrar” quién es el matón del corillo—y peor aún, con la presunta complacencia y complicidad de soldados a los que no parece importarle su deber con la misma institución que les brinda ese mismo uniforme.  (Y aunque yo tampoco estoy muy de acuerdo que digamos con la existencia de la guerra en este mundo nuestro, aun la institución que la promueve merece que quienes la integran le tengan la debida deferencia… pero ésa es sólo mi opinión.)

(Por no hablar de aquellas fotos en las que se retrata a los pacientes en situaciones poco dignas, como la paciente a la que sólo han dejado en la blusa con la que fue llevada a atender, más una gasa para cubrir sus partes íntimas… ¡y que a nadie se le ocurra hacer algo así en Puerto Rico o Estados Unidos con estas leyes de privacidad que existen actualmente!)

Por supuesto, si a mí me dicen que estas fotos responden a que los médicos en cuestión estaban buscando descargar las tensiones propias de tener que lidiar con la miseria, el sufrimiento y el dolor de los haitianos afectados por un fenómeno natural que casi los deja sin país—algo que por su parte debe alertarnos a nosotros y a los dominicanos para que no nos ocurra lo mismo—, tal vez yo lo podría entender.  Lo malo es que esas fotos han dejado un mal sabor, una mala impresión que ha dado la vuelta al mundo (y si aún no lo creen, hagan una búsqueda en Google con los términos, “Médicos+Puerto+Rico+Haiti”, a ver lo que resulta), que pone a estos médicos a la altura de los soldados burlones de Abu Grahib, en tanto crea la impresión de que estos médicos fueron a hacerles un favor a los haitianos, sin un compromiso real de mitigar su sufrimiento, sin el más mínimo asomo de compasión por las víctimas de esta catástrofe de la naturaleza.

A menos que me vengan a decir algo así como, “Oops!  Lo siento mucho, todo fue un momento de locura…”

Definitivamente, jamás yo me iba a imaginar que la falta de un buen sentido de responsabilidad—individual y colectiva—trajera las consecuencias que nos ha traído esta desagradable situación.  Pero ahí están esas consecuencias, y yo espero que esto nos sirva como un momento de aprendizaje, tanto a quienes lucen la insignia de la irresponsabilidad, como a nosotros, los espectadores de este bochornoso espectáculo.

Y ya, eso era.  Vamos a dejarlo ahí.  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.


* Por si se me olvida decirles a qué me refiero…

“Heaven has no rage like love to hatred turned
Nor hell a fury like a woman scorned.”

"The Mourning Bride" (1697), por William Congreve (poeta y dramaturgo inglés, 1670–1729).  (FUENTE:  The New Dictionary of Cultural Literacy, Third Edition.  Edited by E.D. Hirsch, Jr., Joseph F. Kett, and James Trefil.  © 2002 Houghton Mifflin Company.  Published by Houghton Mifflin Company.  All rights reserved.)

O sea: “No hay ira en el cielo como la del amor que se volvió odio, ni furia en el infierno como la de una mujer despechada.”


LDB

Tanto Tiempo en el Cercao…

Mientras tanto, como dicen, el espectáculo tiene que continuar, mi gente.  Y si vamos a hablar de espectáculos, creo que basta y sobra con el espectáculo con el que la clase política puertorriqueña—que cada vez más se parece a nuestra clase artística, y digo eso sin ánimo de ofender… ¡a la clase artística puertorriqueña!—pretende entretener a sus fanáticos, y por qué no, al resto de nosotros.

Como muestra, tenemos lo que está ocurriendo en estos días con la senadora Evelyn Lissette Vázquez Nieves (PNP-Mayagüez/Aguadilla), quien dio sus primeros pasos en el modelaje profesional.  Prueba de ello es su aparición como uno de los “bombones” del periódico Primera Hora, en las páginas centrales de la edición del 18 de septiembre de 2001 (apenas una semana después de los trágicos eventos que cambiaron al mundo para siempre).*  Pero como yo siempre digo, “eran otros tiempos”, y ahora ella ha querido hacer su incursión en la vida pública del país, aunque francamente, yo le hubiese recomendado postularse primero para la Cámara de Representantes por el mismo distrito que ella representa hoy en día, y tal vez apuntar la mira hacia una posición senatorial cuando hubiese desarrollado más confianza…

(Menos mal que en eso soy como el gorila en el comercial televisivo de una casa de corretaje de valores de los EE.UU., que nadie parece hacerle caso).

Vamos bien hasta aquí, ¿no?

Pues bien, las actuaciones iniciales de la distinguida senadora han dejado bastantes preguntas en el aire.  Por ejemplo, su propuesta—en conjunto con la senadora Luz Arce Ferrer (PNP-Por Acumulación)—para que se rescate el tesoro que yace dentro de un galeón inglés, hundido en algún punto de nuestra costa Norte u Oeste (no identificado por razones obvias), con el cual se ayudaría a cubrir la falta de fondos para la celebración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Mayagüez 2010, así como también se cubriría parte del actual déficit presupuestario puertorriqueño.  Tal vez la idea aquí sea especular (y creo que ésta es la palabra que va con esa acción) con el valor de las monedas que puedan encontrarse en ese u otros encallamientos (creo que en algunos países latinoamericanos los llaman “pecios”)—siempre y cuando las mismas no hayan sufrido un deterioro extenso a causa de su exposición de siglos a la acción corrosiva del cloruro de sodio (la sal, para los que aún no estén enterados) y otros componentes químicos del agua de mar—, bajo la creencia de que automáticamente se obtendrán a cambio sumas multimillonarias de dinero que por arte de magia resolverán nuestros problemas financieros.

Por supuesto, me imagino que una iniciativa así tendría que considerar aspectos como a quién le pertenecen los bienes que se puedan rescatar de ese encallamiento, o si éste está dentro de una distancia mar afuera que permita hacer un reclamo legal apropiado.  Además, ¿quién se encargará de hacer el rescate de las piezas de oro, plata o bronce que se puedan encontrar?  ¿Ocurrirá, por ejemplo, lo que ocurrió con el tesoro de Nuestra Señora de Atocha, que después de que el gobierno estadounidense diera la batalla legal, al final se decidió la misma en favor de Mel Fisher, quien hizo el “rescate” de los artefactos que dicha embarcación llevaba?

Son preguntas que deben ponderarse debidamente, ¿no?  Es más, si la distinguida senadora está interesada, puede hacer una búsqueda en Google al respecto.  Por ejemplo, yo le sugeriría una búsqueda que incluya los términos shipwreck, salvage y law, de la cual podrá obtener varios artículos interesantes sobre los aspectos legales del rescate de artefactos en los encallamientos.  No creo que sea mucho pedir… ¿o sí?

shipwreck salvage law
Búsqueda en Google para los términos 'shipwreck', 'salvage' y 'law' (efectuada por el autor el día 15 de febrero de 2009).

Y eso me lleva a otra cosa que pone en duda a la distinguida senadora.  Mucho se ha comentado su defensa pública de este proyecto, ante la oleada de críticas que surgieron desde que se anunció el mismo.  En particular la siguiente afirmación, que se ha entendido como un menosprecio a los hermanos de la República Dominicana:

“No se dice que la República Dominicana, que muchas veces pensamos que no son tan brillantes -para decirlo de una forma más elegante- como nosotros los puertorriqueños y, ¿por qué ellos pueden tener esa capacidad intelectual y ellos pueden promocionar este proyecto? ¿Cuál es la diferencia?”

La verdad es que yo todavía estoy tratando de entender si lo que hizo la distinguida senadora fue un desliz de la lengua—que como lo ilustra con una anécdota el Dr. M. Scott Peck en su libro, The Road Less Travelled (New York, NY: Touchstone/Simon & Schuster),** refleja la realidad de la persona, lo positivo y lo negativo, las cosas que pensamos en realidad, y no lo que hacemos creer al mundo que pensamos—o si simplemente estaba expresando la clase de idea que sólo se le ocurre a ciertos pastores fundamentalistas, los cuales creen que los puertorriqueños estamos “bendecidos por Dios” y por eso no nos azotan tantos huracanes como al resto de nuestros hermanos caribeños (I beg your pardon?).  Y francamente, yo no creo que lo expresado por la distinguida senadora sea la realidad sobre nuestros hermanos dominicanos.

Por supuesto, hay de todo entre los dominicanos, como lo hay entre los puertorriqueños, como lo hay entre los cubanos, como lo hay entre los estadounidenses, caribeños, latinoamericanos, europeos, asiáticos, africanos y meso orientales.  Hay gente que emigra a otras tierras a vivir del cuento, a vivir del esfuerzo de otros, sin hacer su propio esfuerzo (y lamentablemente, muchos en este grupo se hacen sentir a dondequiera que van, por las razones incorrectas).  Y hay quien está consciente de que debe aportar también al esfuerzo de la tierra que lo recibe con los brazos abiertos, y que asume su responsabilidad con orgullo y dignidad, y que siempre alberga esperanzas de un futuro mejor, para ellos y para los suyos.  Y esta última es también mi gente, a la que comprendo y apoyo, y sobre la que creo que no debe caer el peso del prejuicio, por lo que demuestren ser unos pocos.

Sin embargo, no debemos considerar que todo esté perdido.  Si las expresiones de la distinguida senadora implicaron algún tipo de superioridad intelectual por parte de los puertorriqueños, ella hizo una excelente demostración de ello al comparar la realización de esa iniciativa en Puerto Rico con las que se están realizando en…

“. . . otros países tan cercanos como Miami, tan cercanos como Tampa . . .”

¡Un momento, por favor!  ¿Que ella dijo que Tampa y Miami son países?  Y eso, que después ella dijo que Miami es un país y Tampa es uno de sus estados…  ¡Ea, rayo!  Y yo que he viajado mucho a Tampa (porque en realidad me gusta mucho Tampa) y ahora vengo a enterarme de que todo ese tiempo he estado visitando un país extranjero sin saberlo.  Entonces, como me lo aconseja Edwin en Cargas y Descargas, ¿necesitaré un pasaporte para viajar a Tampa?  Yo no sé, pero para mí que esto pone a la distinguida senadora en una liga más o menos parecida a la de Sarah Palin—esa misma, la que dijo que podía ver a Rusia desde su casa en Alaska (y que eso la acreditaba en política internacional; menos mal que ella no salió electa en noviembre pasado, porque yo no sé que más hubiera sucedido).

Definitivamente, yo creo que pensando en gente como ella es que la sabiduría de pueblo creó una joya como ésta:

Tanto tiempo en el cercao y no conoce la yerba.
(Tomado de Refranero Popular: Desde mi Pueblito Nuevo, editado y publicado por Raquel G. Gómez, Bayamón, P.R., 1995.)

Pero ésa es la gente que el pueblo elige para que la represente en sus deliberaciones más serias.  ¡Buena suerte!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.


* Para beneficio de mis lectores en el resto de los países que leen este blog, sugiero el siguiente ejercicio:

  1. Visite el portal cibernético de Primera Hora.
  2. Haga “click” en la imagen que dice “El Bombón”, o siga este enlace, que por aquí es camino.
  3. Seleccione en el menú de “Otros Años” el año 2001.
  4. Seleccione bajo 2001 el mes de septiembre.

De ahí en adelante, no tendrán problema alguno en encontrar a la entonces “modelo y talento actoral”.


** A vuelo de pájaro, el Dr. M. Scott Peck relata en las páginas 249–250 de su libro (edición de 1978 ) que una vez él atendió a una joven cuyos padres la habían criado con muy poco afecto o interés por ella.  La joven—que se presentaba ante el mundo como toda una inusitadamente madura, confiada en sí misma, liberada e independiente mujer de mundo—buscaba tratamiento porque se encontraba algo confundida, y creía que un análisis psicológico ayudaría a su desarrollo intelectual.  Cuando el Dr. Peck inquirió por qué la joven estaba algo confundida, ésta le contó que recién se había dado de baja de la universidad por estar en su quinto mes de embarazo, y estaba considerando dar a la criatura en adopción para irse a estudiar a Europa.  Lo interesante es que a la pregunta del Dr. Peck sobre si había notificado su embarazo al padre de la criatura, al que ella no había visto en unos cuatro meses, ella dio una respuesta muy interesante (la traducción es mía):

“Yes, . . . I did drop him a little note to let him know that our relationship was the product of a child.”  (Sí, . . . Le dejé una nota para hacerle saber que nuestra relación fue el producto de una criatura.)

En otras palabras, según el Dr. Peck, la que aparentaba ser una mujer de mundo se estaba revelando a través de ese desliz de la lengua como una criatura, una niñita hambrienta de afecto, desesperada por obtener el cariño de su propia madre, haciéndose madre en el proceso.  Una chiquilla asustada que requeriría apoyo, cariño y consuelo, tal vez por mucho tiempo…


LDB