Valores familiares: Llévalos contigo, o si no…

Fort Buchanan Sergeant Major David Davis and g...
Hon. Jorge A. Santini - Image via Wikipedia

Puede ser que lo que voy a decir a continuación sea chocante para mis lectores en San Juan, Puerto Rico—que al momento en que escribo esto, hacían unas 22 (4.40%) de las 500 visitas más recientes por ciudad a este blog, según mi cuenta en StatCounter.com.  Pero la realidad es que a mí me alegra no ser residente de San Juan.

Digo, si ustedes han visitado mi página biográfica, saben que yo no resido en San Juan, y que este blog ni siquiera se escribe en San Juan.  Y aunque yo tenga que gastar fuertemente en gasolina cada semana (actualmente al ritmo de US$0.817 por litro de gasolina—US$3.09 por galón estadounidense) para moverme “de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”, yo no cambio por nada del mundo el hecho de no residir en San Juan.  Por muchas razones: porque mi naturaleza es y será “de pueblo chiquito”, porque los costos de la vivienda en San Juan son muy altos (especialmente para quienes se les hace difícil conseguir una vivienda cuyo costo no comience por debajo de los “bajos” US$150,000—y ya a estas alturas de mi vida, yo no estoy para eso), por la alta tasa de delincuencia en sus calles (aunque últimamente, los pueblos pequeños como el mío, Juncos, no son exactamente los santuarios contra la violencia delictiva que eran en otros tiempos), porque se forma un congestionamiento vehicular en casi cada esquina (en muchos casos, debido a la mala planificación de los usos alrededor de las vías principales)… ¿de veras, quieren que les haga la lista?

Yo estoy seguro de que no.

O tal vez sí, tal vez debería añadir una razón adicional por la que me alegra no residir en San Juan.  Y esa razón es recibir en mi correo lento (lo que algunos cínicos bautizaron hace rato como el “snail mail”) lindezas como la que ha llamado la atención de todo Puerto Rico y el mundo, pero no necesariamente por las mejores razones del mundo: la ya mundialmente archifamosa tarjeta de Navidad del Gobierno Municipal Autónomo de San Juan, en la que el alcalde, Hon. Jorge A. Santini Padilla (el mismo al que ya conocemos por esta entrada, esta otra y esta otra), envía un saludo navideño a sus conciudadanos, en compañía de su esposa y de los tres hijos de la pareja.  La misma tarjeta cuyo diseño ha sido reconocido por medios informativos tan prestigiosos e importantes como El Nuevo Día, The Washington Post (que la comparó con la tarjeta navideña del presidente Obama), CNN, TMZ (¡ay, por favor!), los principales periódicos en Europa… ¡y hasta El Ñame!

(Y para ser completamente responsable, valga hacer una advertencia importante: La familia del señor Santini no tiene—ni debe tener—responsabilidad alguna por lo bueno o malo que se haya dicho, se diga y se dirá de su tarjeta navideña del 2011. PUNTO.)

OK, amigas y amigos, mi gente: ¿notan algo raro aquí?  (“Una de estas cosas, no es como las otras…”)  Digo, es bueno ver al distinguido incumbente municipal rodeado de su familia, como debe ser, en una época de tanta alegría y regocijo para la humanidad (aun para aquell@s a quienes ni les viene ni les va el motivo por el que los demás celebramos, o se supone que celebramos, esta fiesta tan especial al final del año—pero ya eso es otro tema).  Y qué mejor manera de resaltar esa unidad, de promover los valores familiares, que llevar a su familia al nuevo Museo de Historia Natural de San Juan, a retratarse con los antílopes y los leopardos en plena lucha por la supervivencia

¡Un momentito!  ¿Un mensaje digno de una época en la que se predican la paz y el amor, con una escena violenta en primer plano?  Yo no sé a quién se le puede haber ocurrido semejante barbaridad, pero definitivamente, alguien “se quedó dormido en la zona de los tres segundos” (como en el baloncesto, para quienes no entienden esa frase).  O si lo quieren tratar de entender en otro idioma, “someone’s been asleep at the wheel”.

“Jorge Santini posó con su familia junto a un leopardo que intenta matar a un antílope mordiéndole el cuello y desea ‘que esta Navidad ilumine tu sueño’.  Para algunos la foto no es apta para las Navidades, la mordida del felino, para algunos, proyecta una violencia que contrasta con la paz y la armonía que debería caracterizar el espíritu navideño.”

¿Mandarías esta tarjeta de Navidad? Controversia por postal de Jorge Santini, por Victoria Merlo (AOL Noticias, 13 de diciembre de 2011)

Y ahí tenemos dos elementos muy opuestos entre sí, contrapuestos en una misma imagen: un elemento de violencia en un primer plano (qué no tiene que limitarse a lo que presenta la imagen original, como lo demuestra esta página de fotomontajes), y un elemento de “paz y armonía” en un segundo plano.

Por supuesto, el incumbente municipal se ha ocupado de desmentir que la tarjeta tenga esa intención, más bien atribuyendo el propósito de las cinco tarjetas que se realizaron para esta Navidad (incluida la tarjeta de la discordia) a un esfuerzo para promover el Museo de Historia Natural de San Juan.  Esfuerzo que, a juzgar por los resultados que reporta el primer ejecutivo municipal (con una expectativa de recibir 135,000 visitantes antes de que termine el 2011), no han sido tirados a pérdida.  Y por supuesto, al mismo incumbente le han “resbalado” las críticas ganadas por su acción a través de todo el mundo—particularmente, la del periodista Anderson Cooper (andersoncooper y ac360 en Twitter), de CNN, quien lo puso en vitrina en su lista de “ridiculeces”—, al alegar que “toda publicidad es buena publicidad” y que ahora todo el mundo sabe que existe un Museo de Historia Natural en San Juan.

Así que la cosa, como dijo alguna vez Madonna, es que hablen bien o mal de mí… ¡pero que hablen!

Es más, déjenme decirles mi opinión muy personal de lo que veo ahí.  Veo en la imagen a una persona, un importante y reconocido líder político, que como todo importante y reconocido líder político que se precie de serlo, está posando en una foto con su familia, dando un cuadro de unidad familiar que parece resaltar la importancia de la familia en estos tiempos difíciles, en los que la gente se está—como mínimo—halando por los pelos en una diaria lucha por la supervivencia, como se ve en el primer plano de la imagen.  (Que, si no es otra cosa, es lo que significa la escena del leopardo y el antílope, por lo menos para los que hemos estudiado—y para los que estudian—Ecología, Biología o Ciencias Biológicas en la universidad.  Un ejemplo de la eterna lucha por la búsqueda del sustento que todos los seres vivos enfrentan, de una manera u otra.)  Tal vez el mensaje que se da es que la familia está segura, mientras “allá afuera”, en la calle, los demás se las están arreglando para sobrevivir a cómo dé lugar.  Otra vez, “nosotros” vs. “los otros”.

O qué tal si en un caso menos benévolo, lo que se ve es a un alcalde que se sabe una figura controvertida (y si alguien todavía tiene dudas, vea los tres enlaces a mis entradas anteriores sobre este singular personaje político), que pone a su familia como una especie de “carnada”, para decirle a sus rivales (por lo menos, éstos son conocidos) y a posibles enemigos (que pudieran o no ser conocidos) algo así como esto:

“Aquí estoy YO, con MI esposa y con MIS hijos, celebrando la Navidad como mejor NOS parece.  Si eso te molesta, tu problema es CONMIGO y ‘arreglamos’ donde sea.  Pero no se te ocurra meterte con MI familia, porque de lo contrario… ¡podría ocurrirte lo que al antílope que es atacado por el leopardo!  ¡Ése es MI reto!  ¡Estás advertido!”

OK, yo sé que lo que acabo de plantear suena un poco exagerado, pero quién sabe si hay algo de eso implicado en lo que proyecta la tarjeta navideña de la discordia.  Una especie de provocación, una especie de “ven y túmbame la pajita, si te atreves”, algo más allá de simplemente promover el Museo de Historia Natural de San Juan.

Y en cuanto a promover el Museo de Historia Natural de San Juan, yo pienso que debe haber mejores maneras de darlo a conocer, tanto a propios (o sea, sanjuaneros) como extraños (todos los demás habitantes de Puerto Rico y de este planeta).  Me imagino que una buena orientación con el personal del Museo Nacional de Historia Natural de la Smithsonian Institution, reconocido internacionalmente como un lugar de excelencia, pudiera ayudarlos a enfocar mejor sus esfuerzos, a desarrollar programas educativos, a enseñar a los sanjuaneros a que ese museo debe ser fuente de orgullo e inspiración para lograr cosas mejores en la vida.

Pero en lo que el hacha va y viene y se hacen las cosas como debe ser, me imagino que la concurrencia al Museo de Historia Natural de San Juan aumentará, no tanto por el sano interés de conocer la naturaleza, de enriquecerse en conocimientos y experiencias sobre el medio ambiente que nos rodea—y del que, queramos o no, formamos parte, y en el que tenemos un papel esencial que desempeñar—, sino tal vez por alimentar el morbo, por ver los famosos animales con los cuales el alcalde de la ciudad capital y su familia posaron para una tarjeta de navidad.  Una tarjeta de navidad que implica la prédica de unos valores que parece que dejamos atrás, y que deberíamos tratar de recuperar… una prédica opacada por una imagen de violencia.

¡Y vamos a dejarlo ahí, que ya la Navidad de 2011 está a la vuelta de la esquina!  Cuídense mucho y pórtense bien, porque si no, se los come el leopardo de la tarjeta navideña… ¡o algo peor!

¡Felicidades!

(¡Ah!  Y por si acaso: Ningún animal fue muerto o lastimado en la realización de esta entrada.)

LDB

Cuando tenga la tierra…

¡Saludos, mi gente!

Ustedes saben que en entradas anteriores he escrito sobre el trabajo que hacen las organizaciones de base comunitaria en Puerto Rico.  Es más, déjenme retroceder un poco para ver lo que escribí el año pasado al respecto, cuando contrasté la digna labor de las organizaciones de base comunitaria con el bochornoso espectáculo de los legisladores boricuas (en eventos separados ocurridos un mismo día):

De particular interés fueron las presentaciones que hicieron los líderes o representantes de las comunidades, ya que como la experiencia reciente ha demostrado, estas comunidades son las que están desarrollando las maneras de resolver sus propios asuntos y de reclamarle a los gobiernos pertinentes (particularmente los gobiernos municipales) la atención debida a sus necesidades.  En dichas presentaciones se observaba el interés, el empeño, el tesón con el que estas comunidades luchan día a día contra vientos y mareas, para exigir la reparación de los agravios que cometemos todos los días contra nuestro ambiente.  Ya sea exigir respeto por los árboles cuando éstos son cortados por razones que al final resultan espurias… o defender los derechos de una comunidad que vive, trabaja y sueña dentro de lo que ha sido su hogar histórico… las comunidades nos demuestran que toman su responsabilidad en serio, que tienen el empeño de legarle a las futuras generaciones, un futuro de paz, donde puedan disfrutar de una vida segura, en armonía con su medio ambiente.

Dos ejemplos de conducta pública en un día (10 de febrero de 2008 ) (el énfasis está incluido en el original)

Y hasta insistí en eso mientras esperábamos a que se realizaran las pasadas elecciones generales en Puerto Rico:

En lo que el hacha va y viene, lo mejor que yo puedo hacer es pensar en las cosas que me hubiera gustado ver en los cuatro programas de gobierno para el ejercicio electoral de 2008.  Cosas como por ejemplo, un mayor apoyo del gobierno a las organizaciones comunitarias, que en el análisis final, son las que están ayudando a la gente a pararse sobre sus propios pies, sin “recostarse” de las dádivas de los programas de asistencia social estadounidense.

Cosas que a mí me hubiera gustado ver (27 de octubre de 2008 )

Yo no sé, pero me pregunto si un gobierno—sea del partido político que sea—puede estar en contra de que la gente más necesitada sea capaz de pararse sobre sus propios pies.  Después de todo, una de las funciones de los partidos políticos es buscar alternativas para ayudar a la gente a solucionar los males que la aquejan—me refiero a problemas tan serios como la pobreza, la violencia delictiva, la salud física y emocional, el deterioro de la economía, etc.—y pueda vivir su vida aportando al bienestar y el progreso del país… ¿o me equivoco?

El caso es que en los últimos días han salido a relucir dos proyectos de la Asamblea Legislativa puertorriqueña—pero para los efectos estoy hablando de una misma cosa—, que se han visto como una amenaza a la capacidad de apoderamiento (lo que algunos que pretenden hablar inglés sin siquiera saber hablar buen español llaman empowerment) de estas comunidades pobres.  Tanto el Proyecto del Senado 365 como el Proyecto de la Cámara de Representantes 1403 pretenden enmendar una ley del 2004, por medio de la cual los terrenos en las márgenes del Caño Martín Peña se traspasan (en última instancia) a las comunidades existentes a uno y otro lado.

Para quienes no conocen la zona, el Caño Martín Peña (el cuerpo de agua que se indica con la tachuela roja en este mapa) discurre de este a oeste desde la Laguna San José hasta donde se une con el Río Puerto Nuevo, cerca de donde éste desemboca en la Bahía de San Juan.  El caño separa los distritos sanjuaneros de Santurce al norte y Hato Rey al sur.  A ambos lados del caño están asentadas unas ocho comunidades (Barriada Israel-Bitumul, Parada 27, Península de Cantera, Las Monjas, Barrio Obrero Marina, Barrio Obrero, Buena Vista de Santurce y Buena Vista de Hato Rey), cuyos 27000 habitantes, al decir del Consorcio del Estuario de la Bahía de San Juan (SJBEC), viven “en condiciones de marginalidad y pobreza”.  Dichos residentes, según la página informativa del Proyecto ENLACE del Caño Martín Peña,

… son vulnerables a problemas de salud e inundaciones frecuentes relacionadas con la falta de infraestructura de alcantarillado sanitario y la resultante degradación de este cuerpo de agua.

Irónicamente, estas ocho comunidades pobres se encuentran a poca distancia del tramo de las avenidas Ponce de León (carretera [25] en el mapa) y Muñoz Rivera (carretera [1], no identificada en el mapa, pero que discurre paralela a la Ponce de León) entre el caño y el sector central de Hato Rey, donde radican algunas sedes de los principales bancos e instituciones financieras de Puerto Rico, conocido como “la Milla de Oro”.  ¡Nada más con el testigo! 

(Por cierto, les dejo aquí este enlace para que conozcan parte de la historia de las comunidades que rodean el caño, a través de un proyecto de historia oral dirigido por el profesor Pedro González. de la Universidad Interamericana de Puerto Rico [UIAPR].)

Volviendo al tema, los proyectos legislativos que mencioné arriba procuran intervenir con el Artículo 16 de la Ley 489 del 24 de septiembre de 2004, la Ley para el Desarrollo Integral del Distrito de Planificación Especial del Caño Martín Peña.  Según está redactado, ese artículo establece lo siguiente:

Las Agencias Públicas, según definidas en esta Ley, que administren, custodien, dominen, arrienden o posean terrenos en el Distrito se entenderá por esta Ley que han transferido, a partir de los ciento sesenta (160) días de la vigencia de la misma, el respectivo título a la Corporación.  En el caso de los terrenos de dominio o patrimonio público la titularidad de los mismos queda por esta Ley investida en la Corporación, con las excepciones más adelante establecidas en relación con la Zona Marítimo Terrestre.

Pero más allá de lo que esto signifique, sería bueno ver la intención detrás de que la Corporación sea la dueña de esos terrenos bajo esta ley.  Tres artículos más adelante, la Ley 489 de 2004 crea el Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña, el cual abarcará todos los terrenos que le se le hayan transferido a la Corporación del Proyecto ENLACE (que también se crea bajo dicha ley).  Según redactado,

(a) El Fideicomiso de la Tierra tendrá los siguientes objetivos: (1) Contribuir a resolver el problema de titularidad de muchos residentes en el Distrito mediante la tenencia colectiva del terreno.  (2) Atender con equidad el desplazamiento físico o económico de los residentes de bajos ingresos que resulta de los proyectos de reconstrucción urbana, evitando la desintegración y el desplazamiento de la comunidad.  (3) Garantizar viviendas asequibles en el Distrito.  (4) Adquirir y poseer tierras en beneficio de la comunidad, incrementando el control local sobre la tierra y evitando la toma de decisiones por dueños ausentes.  (5) Facilitar la participación de los residentes y la inversión estratégica del sector privado, y redistribuir con equidad el aumento en el valor de la tierra mediante el mecanismo de bonos de participación, diversificando las fuentes de ingresos de las familias y reinvirtiendo en el Distrito.  (6) Facilitar la reconstrucción y valorización de los espacios urbanos, de acuerdo a la política pública establecida por esta Ley, y los planes de desarrollo y uso de suelo que adopte la Junta de Planificación para el Distrito….

(b) Para cumplir con estos objetivos, el Fideicomiso podrá:…

(Agárrense de sus asientos, porque aquí es que viene lo bueno…)

…  (6) Adquirir por medio de la transferencia de título, los terrenos y solares de origen público que se determina por el estudio que se ordena en el Artículo 16 de esta Ley y proteger los bienes patrimoniales de Puerto Rico en el Distrito….  (8) Administrar los terrenos de forma efectiva para el beneficio equitativo de los residentes del Distrito….

Ley 489 de 2004, Artículo 19 (énfasis añadido por mí intencionalmente).

Digo yo, si como lo dice el artículo de ley que acabo de citar, la obtención de esos terrenos por parte del fideicomiso que se crea bajo esa ley es para el beneficio equitativo de los residentes del distrito del Caño Martín Peña, ¿quién puede tener alguna objeción a ello?  Claro está, a menos que se trate de otros intereses que tienen puestos sus ojos en los terrenos alrededor del caño, especialmente los que las agencias públicas poseen en el área.  Intereses que ven en los terrenos alrededor del Caño Martín Peña la posibilidad de desarrollo, pero no la clase de desarrollo que beneficie a los residentes de la zona.  Y no hace falta decir a qué me refiero, pero eso incluye la construcción de apartamentos y viviendas de lujo, de esas que comienzan en los “bajos” US$500000 (y eso es el modelo “básico” con un sólo dormitorio y un cuarto de baño, con estacionamiento para un sólo auto)… la clase de vivienda en la que ninguna de las familias que residen actualmente en estas comunidades podrá poseer, a menos que (en el mejor de los casos) se saquen los millones de dólares en el premio mayor de la Lotto

(Y aún si fuese así, yo sigo cuestionando si en realidad existe en Puerto Rico tal demanda que justifique la venta de viviendas a precios como ése, porque yo lo veo muy dudoso… ¡pero ésa es sólo mi opinión!)

Ante ese cuadro, la impresión es que la Asamblea Legislativa ha salido al rescate… pero no de los residentes de las ocho comunidades alrededor del caño (que se han hecho bautizar “G-8”, como los países que forman la cumbre de países industrializados), sino de los propios intereses desarrollistas que tienen en la mira los terrenos alrededor del caño.  O por lo menos, eso es lo que vemos en los siguientes comentarios sobre la manera en la que el Senado aprobó su versión del proyecto (P.S. 365), por descargue, sin una discusión concienzuda de los méritos del proyecto en el hemiciclo:

La medida me parece un enorme retroceso en el proceso de apoderamiento social y de autogestión, y plantea un empujón a la agenda gubernamental que en ocasiones parece descartar a las comunidades a la hora de tomar decisiones sobre sus tierras.  Eso, por no hablar del desplazamiento que era la norma antes de la aprobación del Fideicomiso.  Ya sabes: sacamos a los pobres para construir para los ricos.  Lo peor de todo es que la aprobación por descargue se dio sin siquiera avisar a las comunidades afectadas.

Caño Martín Peña: Golpe mortal a la autogestión (Julio Rivera Saniel: Blogueando, 22 de mayo de 2009)

Esta aprobación pone en serio riesgo un proyecto que ejemplifica extraordinariamente los principios de democracia participativa, autogestión comunitaria, integración de los objetivos de superación de la pobreza con el medioambiente y mecanismos efectivos para lograr justicia distributiva en materia patrimonial.  Por lo que su defensa, permanencia y éxito beneficia a todos los proyectos comunitarios que se basan en estos principios.

Una vez más: Apoya al Caño desde donde puedas…, por la Lcda. Érika Fontánez Torres (Poder, Espacio y Ambiente, 21 de mayo de 2009)

De hecho, a mí me parece que esto podría ser un disparo de advertencia en una guerra no declarada, entre los intereses desarrollistas y sus aliados legislativos, de un lado, y las comunidades y sus organizaciones de base, del otro lado, con el propósito de reducir a estas últimas a entes impotentes, a simples mantenidos dependientes del estado benefactor, que ni sueñen con tener la capacidad de hacerse una vida mejor sin la “ayuda” de un gobierno o partido político (el que sea).  Que no tengan la capacidad de defenderse en contra de las injusticias provocadas por un desarrollo desmedido y que las acepten sin protestar, para que no se perjudiquen el “progreso” y el “bienestar económico” del país.  (¿No se les parece esto último al fin con el cual las corporaciones en los Estados Unidos suelen usar—más bien, abusar—de lo que se conoce como la demanda estratégica contra la participación pública, SLAPP?*  ¿Será esto una señal de lo que está por venir?)

Yo no sé en qué acabe esto, pero me parece que es el reflejo de cómo la ambición de unos pocos, ayudada por la complicidad—y la complacencia—de los mecanismos políticos principales, busca acabar con las ansias de superación de los seres humanos con mayor desventaja social.  (Y después nos preguntamos de dónde sale tanta violencia, tanto desasosiego, tanto pesimismo.)  Pero creo que de las comunidades depende elegir entre dejarse vencer o ponerse de pie… ¡y yo creo que se mantendrán de pie y seguirán de pie, le guste a quien le guste!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.


* Por cierto, en mi búsqueda de información para esta entrada acabo de dar con un libro escrito por los dos catedráticos de la Universidad de Denver que descubrieron y alertaron sobre la tendencia de las SLAPP en la década de 1980:

SLAPPs.  Getting Sued for Speaking Out, por George W. Pring y Penelope Canan.  Philadelphia, PA: Temple University Press, 1996.  296 pp.  ISBN: 1-56639-369-8 en rústica, ISBN: 1-56639-368-X en tapa dura.


LDB

La Mayor de Todas las Peleas

Hola, mi gente, ¿cómo están hoy? Aquí estoy de nuevo, porque lo prometido es deuda…

La semana que acaba de pasar nos ha traído toda clase de noticias. Algunas de ellas tocan de cerca mis intereses profesionales, como cuando trascendió que se estaba iniciando la ampliación de unas instalaciones hoteleras cercanas al Aeropuerto Internacional Luis Muñoz-Marín (asentado en el sector turístico Isla Verde de Carolina, al Este de San Juan para quienes me estén leyendo en otros países). El problema es que las nuevas instalaciones hoteleras propuestas parecen invadir terrenos cuyo carácter es de dominio público, es decir, que le pertenecen al Pueblo de Puerto Rico en general y a nadie en particular (y esa lindeza de nuestras leyes viene “desde los tiempos de España”, ¿OK?). Eso, por no hablar de que esas obras estarían situadas de forma tal que podrían verse afectadas (¡Dios no lo quiera!) por marejadas ciclónicas y hasta tsunamis como el que afectó el Sudeste asiático el 26 de diciembre de 2004. Además, y esto es una de las quejas principales de los ambientalistas, la construcción de dichas estructuras afectaría el balneario público adyacente, el cual recién acaba de ser designado bajo el programa de playas “Bandera Azul”. Añádese a todo eso aparentes vicios en el proceso por el cual se autorizó la construcción del proyecto (de hecho, no me pregunten si ese asunto pasó por el cedazo de mi oficina alguna vez, porque NUNCA fue así), y ahí tienen todos los ingredientes para una controversia que no tiene razón de ser, pero que debe atenderse EN SERIO.

Cerca del lugar que presenta toda esta controversia, el pasado lunes 28 de febrero ocurrió un accidente aéreo cuando una avioneta que llevaba varios pasajeros (mayormente estadounidenses) con rumbo de San Juan (SJU) a las Islas Vírgenes Británicas cayó sobre unos manglares al no poder alzar vuelo como debía. Y si no han tenido oportunidad de visitar las páginas ‘web’ de El Nuevo Día u otros periódicos de Puerto Rico, sepan que la investigación del accidente arrojó… ¡que el avión había sido cargado con combustible de jet (jet-fuel)!… ¡NO ES BROMA! Sucede que el piloto de la nave accidentada hizo que la cargaran con combustible de jet, porque le resultaba menos costoso que el combustible que se usa normalmente para aviones de menor tamaño y envergadura. (Eso sí, les agradeceré que no me pregunten cuál es la diferencia entre un tipo de combustible y otro… acuérdense que yo no soy piloto, sino biólogo de pesquerías y vida silvestre en funciones de planificador, ¿OK?) Ahora bien, lo peor de todo este asunto es que el piloto de la nave accidentada, quien junto con los pasajeros tuvo que ser atendido por los médicos, parece que (como hubiese dicho mi madre, QEPD) las vio malas y no buenas y decidió HUIR (porque ésa es la palabra que le cuadra) antes que verse en medio de una investigación sobre el accidente.

Pero cobardías aparte, la noticia que más ha llamado la atención por las circunstancias extrañas en las que se dio es la del atentado contra la vida del boxeador Joseph Serrano. Y ustedes se preguntarán, ¿y quién es Joseph Serrano? Pues bien, Joseph Serrano es un joven prospecto que apenas se está iniciando en el boxeo en Puerto Rico, luego de una excelente actuación en el olimpismo local. De hecho, su primera actuación fue el sábado 26 de febrero, durante la cartelera que vio el triunfo de Miguel Cotto sobre su rival. Pues bien, la alegría que Serrano pudo haber tenido tras salir airoso en su combate de esa fecha, quedó tronchada apenas 2 días después, cuando alguien le hizo varios disparos a la cabeza y al cuerpo, mientras salía de un gimnasio en la ciudad de Caguas (al Oeste de mi pueblo de Juncos). Durante los pasados días, Serrano ha estado en una condición grave y se llegó a temer que no sobreviviría. Sin embargo, tras una delicada cirugía, parece que va en camino de una recuperación lenta, pero segura. Mientras tanto, se investiga el porqué de esa agresión, la cual no guarda sentido al decir de quienes conocen personalmente a Serrano, quienes han dicho que es una persona sana a la que no se le conocen vicios… aunque hay quien alega (por satisfacer el contraya’o morbo) que en la agresión hay una raíz pasional (¿un lío de faldas?)… La verdad es que en este país ya no hay a quién creerle…

La verdad es que cosas como lo que le sucedió a Joseph Serrano nos llevan a pensar hacia dónde estamos dejando que nuestras sociedades (supuestamente) civilizadas estén dirigiéndose. Y créanme, no es hacia un buen rumbo.

(Por lo menos una cosa buena se puede sacar de esto, y es que sucesos trágicos como éstos le están quitando un poco del protagonismo a las payasadas diarias de nuestros políticos, especialmente aquéllos que después que buscan que haya un careo que permita desarrollar ideas para ayudar a que Puerto Rico salga de su marasmo político y social, se dan a la huida, como hizo el piloto de la avioneta accidentada… Go figure! ¡Quién los entiende!)

Mientras tanto, ESTA SEMANA:

COMENZAMOS EL MES DE MARZO CON: Un individuo se empeña en poner a prueba una motocicleta con “lo último en la avenida”… Qué sucedería si Hillary Clinton fuera electa Presidenta de los EE.UU…. Un piloto aterriza su avión F-16 junto a una gasolinera (¿será el mismo de la avioneta aquélla?)… Y… Una nueva definición de lo que es un cobarde.

AÑADIDO A LA PÁGINA DE FEBRERO: Muy a propósito de lo del piloto del F-16, dos mecánicos de aviación en el aeropuerto de Atlanta se agarran “una nota” con jet-fuel.

Y SI TODO LO ANTERIOR NO FUESE SUFICIENTE…

AÑADIDO A LA PÁGINA DE 2001: Cuáles son los secretos para el éxito en la vida (y por qué los mismos se ven como si fuera la curva de notas o calificaciones de colegio).

Y con eso los dejo. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB

A Los Politicos Tambien Los Asaltan

Hola De Nuevo,

Una de las noticias de mayor impacto ocurridas esta semana que terminó fue el asalto y secuestro del que por unas horas fue víctima el Ing. Carlos I. Pesquera. Para quienes están leyendo esto en otros países hispanohablantes, el ingeniero Pesquera dirigió la cartera de Transportación y Obras Públicas de Puerto Rico durante la incumbencia del anterior gobernador, Dr. Pedro J. Roselló (1993–96, 1997–2000). Recientemente, Pesquera se enfrentó a Roselló en una elección primaria para la candidatura a la gobernación con miras al ejercicio electoral del próximo 2 de noviembre de 2004, siendo derrotado por este último.

Resulta que el pasado jueves (15 de julio), Pesquera (quien al presente está dedicado a la práctica de su profesión de ingeniero) fue asaltado por dos desconocidos mientras esperaba un cambio de luz en un semáforo en uno de los municipios que conforman la zona metropolitana de San Juan. Afortunadamente, lo único que sucedió fue que lo obligaron a conducir su automóvil a un centro comercial en las cercaní­as, donde le hicieron retirar unos US$1,000.00 de sus cuentas en una máquina bancaria. Posteriormente, los asaltantes/secuestradores lo obligaron a conducir hasta otra intersección con semáforo, donde salieron del vehículo y se dieron a la huida. No obstante, es posible que las fuerzas del orden público puedan dar pronto con ellos, ya que se ha iniciado una investigación de los hechos. (Y si el gobierno de los EE.UU. decide involucrarse en la investigación… ¡que se cuiden los dos individuos! La razón es que el robo violento de automóviles [en inglés, carjacking] es delito en ese ámbito y las penas son un poco más fuertes.)

(Me pregunto si alguno de ellos se habrá dado cuenta de a quién asaltaron…)

A decir verdad, el ingeniero Pesquera corrió con bastante suerte, mucha más que otras personas que han sido secuestradas y (con algunas excepciones—una de las cuales me toca muy de cerca, por ser una persona a la que aprecio mucho y que salió más o menos ilesa de una experiencia similar) han pagado con su vida o les ha ocurrido algo peor. Aún así­, hay varias cosas sobre las que experiencias como ésta nos debe poner a pensar, como el valor que tiene nuestra vida y cómo debemos aprovechar cada minuto de la misma. ¡Total! La vida se puede hasta perder en un sólo minuto… Y si aún no lo creen, sepan que el director de la entidad universitaria donde trabajé 18 meses como técnico en un proyecto de ecología tropical fue asesinado hace varios años mientras entraba a una cafeterí­a en medio de un asalto.

¿Verdad que eso es escalofriante? Mientras tanto…

ESTA SEMANA (2004-28): Los mandamientos del vago… Un borracho en estado deplorable llama a su esposa para que ésta lo deje entrar a la casa… Advertencias militares útiles (me pregunto, ¿no será que los soldados que están actualmente en Irak no les están haciendo caso?)… En la lucha libre, por un premio de $10,000… ¡Bubba el redneck vs. The Killer!… Y… Un individuo siniestro visita el hogar de una pareja de ancianos.

Y con eso los dejo por el momento. El próximo domingo (¡Dios mediante!) trataré de explicar un poco de la relación amor-odio entre Puerto Rico y los EE.UU., siendo el caso que ese dí­a se conmemora el 52do. aniversario de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. No va a ser fácil (total, ya yo he intentado explicarlo estando fuera de Puerto Rico en dos ocasiones anteriores…), pero ahí­ vamos.

Así­ que cuí­dense mucho, ¿OK? Bye!

P.S. Este es el segundo enví­o que hago por email (o sea, que sí­ funciona), así­ que creo que lo haré más seguido… 😉

LDB