Palabras, palabras, tan sólo palabras?

Gabrielle Giffords, Democratic nominee and gen...
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¿Cómo estamos, amigas y amigos, mi gente?  Vamos a la carga, como siempre.

(Y si pueden aguantar un poco hasta el final de la entrada, les diré cómo han ido las coas en mi casa estas pasadas semanas, ¿OK?)

La verdad es que no hay nada como un tumulto para empezar un nuevo año, como ya vimos en la entrada anterior.  Pero si es un tumulto ocasionado por el intento de acabar con la vida de alguna figura pública, sea de aquí o de allá, yo me pregunto si eso es un signo de lo que nos espera en el año que recién acaba de comenzar.  Y ciertamente eso fue lo que ocurrió el sábado 8 de enero de 2011—apenas dos días después de los desafortunados eventos del Día de Reyes en Puerto Rico—, cuando en medio de una actividad política frente a un supermercado de Tucson, un desquiciado (y no creo que haya otra palabra para describirlo) sacó una pistola semiautomática para dispararle a la representante Gabrielle Giffords (Demócrata por el estado de Arizona) y—no conforme con eso—”a todo lo que se moviera” alrededor de ella.  Hombres, mujeres, niños, personas de edad avanzada, etc.  ¿Qué importa que sean dos o tres, o seis, o diez, o cien, o mil…?  No hubo quien se salvara de ser una “tarjeta”.

(Sí, mi gente: nuevamente Arizona está en las noticias, y una vez más—como hemos visto una y otra vez—por las razones equivocadas.  Pero ello no es por culpa de la gente buena que vive allí.  Yo creo que ésa es la mayoría, muy a su pesar.)

Mirando el caso a dos semanas de que el mismo ocurriera, veo que sacó a la luz muchas cosas.  Sacó a la luz la cobardía de un aspirante a asesino (y lo de “aspirante” me viene a colación en el sentido de que su objetivo cardinal, él no lo logró consumar—es más, en lo que resta de la entrada me referiré así a esta persona, porque no creo que él merezca que se mencione su nombre aquí) que por alguna oscura razón (que al momento en que escribo esto, sólo él la sabe) quiso matar a una parlamentaria, quiso hacer alguna especie de “justicia torcida”.  Tal vez él quiso con ello cobrar venganza porque el ejército estadounidense no le permitió “ser todo lo que él podía ser” (con arma de fuego incluida).  Tal vez él quiso buscar una retribución contra el colegio comunitario que lo suspendió de sus aulas, por exhibir rasgos de conducta no muy apropiados para una persona en sus cabales, y que a la vez eran una amenaza para otros estudiantes, profesores y demás.  Total, que pueden ser muchas cosas las que hayan llevado al individuo a emprender su guerra contra el mundo, una guerra en la que de todos modos, ya está martirizado por su propia mente.

El caso también sacó a la luz el heroísmo de quienes trataron de salvar a los objetos de la descontrolada ira criminal del aspirante a asesino, como la del caballero de mayor edad que dio su vida para evitar que a su esposa, su amor de toda la vida, la alcanzaran lo plomos mortales, o como el ayudante de la congresista herida, quien acudió a su lado para darle las primeras ayudas.  Y también el heroísmo de quienes lograron detener al individuo, justo cuando estaba en el proceso de colocarle 30 balas más al peine de su pistola—peine cuya capacidad legal en otros estados sería apenas una tercera parte o la mitad.  (Y entonces, uno se pregunta cómo es posible que a este individuo el ejército estadounidense no le permitió llevar un arma de fuego en combate, y entonces la sociedad civil le permite comprar una semiautomática con las balas y un peine de alta capacidad.  Eso es irónico, pero más que eso, es una ironía de consecuencias fatales.  Y quién sabe cuántos más en la misma situación andan por ahí.)

Pero sobre todo, sacó a relucir la ilusión de una niña de 9 años de edad, una hija de la tragedia (por haber nacido un 11 de septiembre de 2001, cuando todos mirábamos con horror la afrenta de un grupo de fanáticos religiosos cuyo norte era—y sigue siendo—la venganza contra el mundo), de nombre Christina Taylor Green, que lo único que quería era conocer a su congresista, preguntarle, mostrar interés en el proceso político… y quién sabe si procurar mejorar el mismo para dejarle a las generaciones que la seguirían un futuro mejor para su nación y para el mundo.  Un futuro mejor que, lamentablemente, ella no podrá ver realizado (al igual que muchos de nosotros, pero como recién acabo de indicar, quién sabe qué hubiese sido).

Y en una manera no muy deseada, todo este incidente sacó a relucir el debate sobre los discursos de odio en los Estados Unidos (y especialmente en Arizona, por las razones que ya conocemos), y si ese discurso afecta o no las mentes de las personas “impresionables”, al punto de llevarlas a cometer actos violentos contra las figuras de autoridad contra las que va dirigido tal discurso.  Lo malo es que ese debate se ha reducido al jueguito infantil—jugado por personas supuestamente adultas, capacitadas y maduras—de “Yo no fui, fue Teté.  ¡Pégale, pégale, que ella fue!”  (Hasta me viene a la mente mientras escribo, la imagen de dos borrachos tratando de acabarse a los puños el uno al otro.  ¡Tremendo espectáculo!)

Y si de ese jueguito se trata, una que lo ha sabido jugar (bien o mal, pero lo ha sabido jugar) fue la ex-gobernadora de Alaska y ex-candidata vicepresidencial Republicana, Sarah L. Palin, cuya página en Facebook incluía un mapa con distritos congresionales a ganar por los candidatos respaldados por el movimiento del “Tea Party” (sobre el cual yo escribí anteriormente), marcados con miras de rifle, y cuya retórica está tan cargada de imágenes como la de “no retroceder” y “volver a cargar” el fusil (o el rifle, o como lo quieran llamar).  Por supuesto, cuando ella se las vio malas y no buenas (como lo hubiera dicho mi madre, QEPD) por culpa del mapita ése, ella lo retiró y posteriormente se justificó por medio de un vídeo, en el que ella se expresa de manera fiel a su estilo de desmerecer a quienes ella considera como que quieren hacerle daño—especialmente la prensa liberal (los “mainstream media”, como siempre) que se puso a especular con que el discurso de odio de la derecha reaccionaria tuvo sobre el aspirante a homicida el mismo efecto que las andanzas de los caballeros medievales habrían tenido en cierto Alonso Quijano, de algún lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…

(Aunque por supuesto, los motivos del Quijote fueron, son y seguirán siendo muchísimo más nobles…)

Ciertamente, muchas son las cosas negativas que han resultado de la matanza del 8 de enero de 2011 en Tucson, Arizona.  Pero por lo menos ha habido destellos de esperanza, como la rápida recuperación (a la fecha en que escribo) que ha venido observando la congresista Giffords desde que fue llevada al hospital.  Una recuperación que comoquiera se tomará su tiempo, que requerirá empezar desde cero, que será como volver a nacer.  Y también se ha abierto la puerta a una discusión sobre el civismo en el debate público, un debate que se atenga preferiblemente a la discusión de las ideas, sin entrar en consideraciones mezquinas, sin generar odios ni resentimientos contra quienes puedan pensar o actuar o ser “distintos”.  Pero esa es una herida que—a mi modo de ver—requerirá más tiempo para sanar, y sobre todo, mucha paciencia y valor para poderla afrontar.

Al menos me alegra saber que en mi paso por el valle de lágrimas que nos toca vivir cada día en Puerto Rico, lo más que he podido ver en líneas similares fue un intento de agresión con un huevo contra el gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño Bruset.  Quiera Dios que las cosas no pasen de eso, pero no debemos olvidar que a veces, de las palabras cargadas de ira y de odio, hacia una consecuencia mucho más funesta… ¡a veces es sólo un paso!

¡Y vamos a dejarlo ahí por el momento!  Cuídense mucho y pórtense bien.


P.S.  Voy a lo que les prometí al comienzo de la entrada.  Como ya sabrán, mi tiempo ha estado bastante ocupado con mi trabajo (que apenas está empezando a ponerse más complicado) y la recuperación de mi padre, quien sufrió una caída a mediados de diciembre mientras colocaba unas luces ornamentales navideñas en mi casa.  Me place decir que, gracias a Dios, mi padre se ha estado recuperando paulatinamente de los efectos de su caída.  Basta con decir que cuando lo trajeron a mi casa la noche del lunes en el que sufrió la caída (13 de diciembre de 2010), él apenas podía dar un paso sin ayuda, y no podía afirmar el peso del cuerpo sobre la pierna del lado afectado (lado izquierdo); sin embargo, ya hoy él puede moverse bastante bien con aparatos (bastón, andador).  Aún quedarán algunas semanas más de recuperación, pero confío en que él saldrá adelante.  Así que como lo dice el “Sabelotodo” de Primera Hora… eso era.


LDB

Con el dedo en el gatillo

Islamic Center Samarinda
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Yo creo que lo he mencionado aquí en una que otra ocasión, pero ante lo visto esta semana pasada merece que lo repita.  Se trata de la anécdota sobre lo que me comentó una compañera de estudios en la Universidad de Puerto Rico en Humacao, en el sentido de que algunos que se cantan seguidores de Dios, que se proclaman como “santísimos varones de Dios”, de los que se pasan las 24 horas del día predicando el amor al prójimo (esto en su sentido más amplio) y tratando de exhortar a los demás a volverse a Dios… “son hasta peores que el mismísimo demonio”.

Tal es la impresión que me dejó la amenaza hecha—probablemente desde hace más tiempo, pero conocida a comienzos de semana—por Terry Jones, el pastor de una pequeña congregación (aproximadamente 50 miembros) de cristianos evangélicos de Jacksonville, Florida, para quemar ejemplares del Corán—el libro sagrado de la religión musulmana—el 11 de septiembre de 2010, en coincidencia con la conmemoración del noveno aniversario de los siniestros sucesos que cambiaron la historia para siempre.  Amenaza motivada, según se dice, por los planes para la construcción de un centro islámico que incluiría una mezquita, en las cercanías del lugar donde alguna vez estuvieron las estructuras principales del Centro Mundial de Comercio (World Trade Center), y que fueron destruidas aquel aciago martes del 2001 (experiencia de la que por poco me hago partícipe por accidente, como lo escribí en su momento).  Amenaza matizada por la visión de mundo del pastor evangélico en cuestión, en la cual la religión practicada por los musulmanes es—e insisto, es a su modo de ver—un engendro diabólico (y si recuerdo correctamente alguno de los reportajes sobre el trasfondo de esta controversia, el mismo individuo publicó un libro cuyo título—atrevidamente—hace esa misma proclama).

No hace falta decir nada sobre las secuelas de esa amenaza, que no se haya dicho ya.  Repudios por parte de la propia comunidad musulmana, en los Estados Unidos y en otros países (lamentablemente, no todos con las mejores intenciones, especialmente si hay una “guerra santa” de por medio); repudios por parte de las autoridades locales y nacionales estadounidenses, incluso del mismo presidente Barack H. Obama, la secretaria federal de estado Hillary Clinton, y hasta el jefe de las fuerzas militares estadounidenses implicadas en la “guerra contra el terrorismo” que se escenifica en el propio patio de muchos de los creyentes; repudio hasta de parte de figuras públicas como la ex-gobernadora de Alaska, Sara Palin (¿la recuerdan?), de quien francamente yo hubiese esperado más una expresión favorable a la alocada idea de la quema (algo así como “burn, baby, burn”) que la expresión de mesura que hizo al fin y al cabo.

Y el pastor Jones… pues, “bien, gracias” y “pregúntame si a mí todo eso me importa” y “yo sigo pa’lante con la quema”, porque “Dios me dijo que siguiera”.

(De paso, cualquier parecido entre este pastor evangélico y el alcalde de un municipio del interior montañoso central de Puerto Rico, al que “una pastora evangélica” le comunicó una “revelación” de Dios para que el incumbente le cambie el apodo—en palabras de domingo, el “cognomento”—a dicho municipio*… es como para decir a todo pulmón… “¡COGNO!”  Pero volvamos a nuestro programa regular.)

Total, que al final de cuentas se requirió de una llamada del secretario de defensa estadounidense, Robert Gates, para difuminar una situación que pudo haber sido peligrosa, no solamente para el pueblo estadounidense (que al sentirse provocados ciertos elementos extremistas dentro de la comunidad musulmana—que por lo demás, contiene seres humanos que tienen más cosas en común con los judeocristianos que cosas que los separan… y que las encontraremos si miramos bien, con detenimiento—pudo haber sido la víctima de eventos siniestros de peor magnitud), sino para los soldados que a la fecha libran una guerra provocada por los mismos eventos siniestros cuya conmemoración está enredada sin querer en esta discordia.  Y el pastor Jones accedió finalmente, luego de haber puesto a media humanidad al borde de una verdadera crisis, e incluso de decir que habría de reunirse con el clérigo musulmán a cargo del propuesto centro islámico neoyorquino… ¡cosa que el mismo clérigo musulmán desmintió que fuese a ocurrir!  (Y que de todos modos, no llegó a ocurrir nunca, o al menos hasta el momento en el que escribo.)

Pero una cosa como ésta no deja de preocupar, de todos modos.  Yo me cuestiono cómo una persona prácticamente desconocida, el dirigente de una congregación religiosa, la clase de persona que debe predicar el amor al prójimo, la paz, la buena voluntad para con los demás seres humanos—sean cristianos, judíos, budistas o musulmanes… sean blancos, negros, hispanos, orientales o nativo americanos… sean heterosexuales, homosexuales, transgenéricos, etc.—, sea la misma persona que predique el odio contra un grupo en particular por su implicación en unos hechos tan nefastos, que promueva un gesto de odio contra uno de los símbolos de una creencia religiosa ajena, diz que para vengar una afrenta contra todo un pueblo y contra el mundo.  Digo, ¿conocerá este individuo el valor que tiene el Corán para los musulmanes?  ¿O será de los ciegos que se ufanan de algo así como… “mi religión/mi Dios/es mejor que tu religión/tu(s) dios(es)”?  ¿Sabrá este individuo que un acto como el que se proponía hacer le puede traer—tarde o temprano—consecuencias nefastas, tanto para sí mismo como para un pueblo que busca librarse de una futura amenaza de actos de terror en su propio suelo?

Por lo pronto, ya este señor tuvo su cuarto de hora de fama.  Un cuarto de hora en el que él, sin proponérselo (¿?), tuvo en vilo a medio mundo mientras él tenía su dedo puesto en el gatillo.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho, mi gente.  Hasta luego.


* Por si acaso, me refiero al caso del alcalde de Lares, Puerto Rico, quien bajo la premisa ya mencionada ha querido cambiar el apodo de su municipio, de “La Ciudad del Grito” (por la efeméride del Grito de Lares, ocurrido el 23 de septiembre de 1868) a “La Ciudad de los Cielos Abiertos” (¡!).  Se especula—y yo me suscribo en parte a esa noción—que la acción responde más a la ideología política del alcalde (del PNP a la fecha en que propone esta acción) que a algún ejercicio cultural de beneficio para los ciudadanos locales, y que lo que esa acción pretende es borrar la realidad de un hecho que es parte de la historia puertorriqueña, gústele a quien le guste.  Pero allá Juana con sus pollos…


LDB

Tanto Tiempo en el Cercao…

Mientras tanto, como dicen, el espectáculo tiene que continuar, mi gente.  Y si vamos a hablar de espectáculos, creo que basta y sobra con el espectáculo con el que la clase política puertorriqueña—que cada vez más se parece a nuestra clase artística, y digo eso sin ánimo de ofender… ¡a la clase artística puertorriqueña!—pretende entretener a sus fanáticos, y por qué no, al resto de nosotros.

Como muestra, tenemos lo que está ocurriendo en estos días con la senadora Evelyn Lissette Vázquez Nieves (PNP-Mayagüez/Aguadilla), quien dio sus primeros pasos en el modelaje profesional.  Prueba de ello es su aparición como uno de los “bombones” del periódico Primera Hora, en las páginas centrales de la edición del 18 de septiembre de 2001 (apenas una semana después de los trágicos eventos que cambiaron al mundo para siempre).*  Pero como yo siempre digo, “eran otros tiempos”, y ahora ella ha querido hacer su incursión en la vida pública del país, aunque francamente, yo le hubiese recomendado postularse primero para la Cámara de Representantes por el mismo distrito que ella representa hoy en día, y tal vez apuntar la mira hacia una posición senatorial cuando hubiese desarrollado más confianza…

(Menos mal que en eso soy como el gorila en el comercial televisivo de una casa de corretaje de valores de los EE.UU., que nadie parece hacerle caso).

Vamos bien hasta aquí, ¿no?

Pues bien, las actuaciones iniciales de la distinguida senadora han dejado bastantes preguntas en el aire.  Por ejemplo, su propuesta—en conjunto con la senadora Luz Arce Ferrer (PNP-Por Acumulación)—para que se rescate el tesoro que yace dentro de un galeón inglés, hundido en algún punto de nuestra costa Norte u Oeste (no identificado por razones obvias), con el cual se ayudaría a cubrir la falta de fondos para la celebración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Mayagüez 2010, así como también se cubriría parte del actual déficit presupuestario puertorriqueño.  Tal vez la idea aquí sea especular (y creo que ésta es la palabra que va con esa acción) con el valor de las monedas que puedan encontrarse en ese u otros encallamientos (creo que en algunos países latinoamericanos los llaman “pecios”)—siempre y cuando las mismas no hayan sufrido un deterioro extenso a causa de su exposición de siglos a la acción corrosiva del cloruro de sodio (la sal, para los que aún no estén enterados) y otros componentes químicos del agua de mar—, bajo la creencia de que automáticamente se obtendrán a cambio sumas multimillonarias de dinero que por arte de magia resolverán nuestros problemas financieros.

Por supuesto, me imagino que una iniciativa así tendría que considerar aspectos como a quién le pertenecen los bienes que se puedan rescatar de ese encallamiento, o si éste está dentro de una distancia mar afuera que permita hacer un reclamo legal apropiado.  Además, ¿quién se encargará de hacer el rescate de las piezas de oro, plata o bronce que se puedan encontrar?  ¿Ocurrirá, por ejemplo, lo que ocurrió con el tesoro de Nuestra Señora de Atocha, que después de que el gobierno estadounidense diera la batalla legal, al final se decidió la misma en favor de Mel Fisher, quien hizo el “rescate” de los artefactos que dicha embarcación llevaba?

Son preguntas que deben ponderarse debidamente, ¿no?  Es más, si la distinguida senadora está interesada, puede hacer una búsqueda en Google al respecto.  Por ejemplo, yo le sugeriría una búsqueda que incluya los términos shipwreck, salvage y law, de la cual podrá obtener varios artículos interesantes sobre los aspectos legales del rescate de artefactos en los encallamientos.  No creo que sea mucho pedir… ¿o sí?

shipwreck salvage law
Búsqueda en Google para los términos 'shipwreck', 'salvage' y 'law' (efectuada por el autor el día 15 de febrero de 2009).

Y eso me lleva a otra cosa que pone en duda a la distinguida senadora.  Mucho se ha comentado su defensa pública de este proyecto, ante la oleada de críticas que surgieron desde que se anunció el mismo.  En particular la siguiente afirmación, que se ha entendido como un menosprecio a los hermanos de la República Dominicana:

“No se dice que la República Dominicana, que muchas veces pensamos que no son tan brillantes -para decirlo de una forma más elegante- como nosotros los puertorriqueños y, ¿por qué ellos pueden tener esa capacidad intelectual y ellos pueden promocionar este proyecto? ¿Cuál es la diferencia?”

La verdad es que yo todavía estoy tratando de entender si lo que hizo la distinguida senadora fue un desliz de la lengua—que como lo ilustra con una anécdota el Dr. M. Scott Peck en su libro, The Road Less Travelled (New York, NY: Touchstone/Simon & Schuster),** refleja la realidad de la persona, lo positivo y lo negativo, las cosas que pensamos en realidad, y no lo que hacemos creer al mundo que pensamos—o si simplemente estaba expresando la clase de idea que sólo se le ocurre a ciertos pastores fundamentalistas, los cuales creen que los puertorriqueños estamos “bendecidos por Dios” y por eso no nos azotan tantos huracanes como al resto de nuestros hermanos caribeños (I beg your pardon?).  Y francamente, yo no creo que lo expresado por la distinguida senadora sea la realidad sobre nuestros hermanos dominicanos.

Por supuesto, hay de todo entre los dominicanos, como lo hay entre los puertorriqueños, como lo hay entre los cubanos, como lo hay entre los estadounidenses, caribeños, latinoamericanos, europeos, asiáticos, africanos y meso orientales.  Hay gente que emigra a otras tierras a vivir del cuento, a vivir del esfuerzo de otros, sin hacer su propio esfuerzo (y lamentablemente, muchos en este grupo se hacen sentir a dondequiera que van, por las razones incorrectas).  Y hay quien está consciente de que debe aportar también al esfuerzo de la tierra que lo recibe con los brazos abiertos, y que asume su responsabilidad con orgullo y dignidad, y que siempre alberga esperanzas de un futuro mejor, para ellos y para los suyos.  Y esta última es también mi gente, a la que comprendo y apoyo, y sobre la que creo que no debe caer el peso del prejuicio, por lo que demuestren ser unos pocos.

Sin embargo, no debemos considerar que todo esté perdido.  Si las expresiones de la distinguida senadora implicaron algún tipo de superioridad intelectual por parte de los puertorriqueños, ella hizo una excelente demostración de ello al comparar la realización de esa iniciativa en Puerto Rico con las que se están realizando en…

“. . . otros países tan cercanos como Miami, tan cercanos como Tampa . . .”

¡Un momento, por favor!  ¿Que ella dijo que Tampa y Miami son países?  Y eso, que después ella dijo que Miami es un país y Tampa es uno de sus estados…  ¡Ea, rayo!  Y yo que he viajado mucho a Tampa (porque en realidad me gusta mucho Tampa) y ahora vengo a enterarme de que todo ese tiempo he estado visitando un país extranjero sin saberlo.  Entonces, como me lo aconseja Edwin en Cargas y Descargas, ¿necesitaré un pasaporte para viajar a Tampa?  Yo no sé, pero para mí que esto pone a la distinguida senadora en una liga más o menos parecida a la de Sarah Palin—esa misma, la que dijo que podía ver a Rusia desde su casa en Alaska (y que eso la acreditaba en política internacional; menos mal que ella no salió electa en noviembre pasado, porque yo no sé que más hubiera sucedido).

Definitivamente, yo creo que pensando en gente como ella es que la sabiduría de pueblo creó una joya como ésta:

Tanto tiempo en el cercao y no conoce la yerba.
(Tomado de Refranero Popular: Desde mi Pueblito Nuevo, editado y publicado por Raquel G. Gómez, Bayamón, P.R., 1995.)

Pero ésa es la gente que el pueblo elige para que la represente en sus deliberaciones más serias.  ¡Buena suerte!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.


* Para beneficio de mis lectores en el resto de los países que leen este blog, sugiero el siguiente ejercicio:

  1. Visite el portal cibernético de Primera Hora.
  2. Haga “click” en la imagen que dice “El Bombón”, o siga este enlace, que por aquí es camino.
  3. Seleccione en el menú de “Otros Años” el año 2001.
  4. Seleccione bajo 2001 el mes de septiembre.

De ahí en adelante, no tendrán problema alguno en encontrar a la entonces “modelo y talento actoral”.


** A vuelo de pájaro, el Dr. M. Scott Peck relata en las páginas 249–250 de su libro (edición de 1978 ) que una vez él atendió a una joven cuyos padres la habían criado con muy poco afecto o interés por ella.  La joven—que se presentaba ante el mundo como toda una inusitadamente madura, confiada en sí misma, liberada e independiente mujer de mundo—buscaba tratamiento porque se encontraba algo confundida, y creía que un análisis psicológico ayudaría a su desarrollo intelectual.  Cuando el Dr. Peck inquirió por qué la joven estaba algo confundida, ésta le contó que recién se había dado de baja de la universidad por estar en su quinto mes de embarazo, y estaba considerando dar a la criatura en adopción para irse a estudiar a Europa.  Lo interesante es que a la pregunta del Dr. Peck sobre si había notificado su embarazo al padre de la criatura, al que ella no había visto en unos cuatro meses, ella dio una respuesta muy interesante (la traducción es mía):

“Yes, . . . I did drop him a little note to let him know that our relationship was the product of a child.”  (Sí, . . . Le dejé una nota para hacerle saber que nuestra relación fue el producto de una criatura.)

En otras palabras, según el Dr. Peck, la que aparentaba ser una mujer de mundo se estaba revelando a través de ese desliz de la lengua como una criatura, una niñita hambrienta de afecto, desesperada por obtener el cariño de su propia madre, haciéndose madre en el proceso.  Una chiquilla asustada que requeriría apoyo, cariño y consuelo, tal vez por mucho tiempo…


LDB

Chiquillos en Pijamas? Me Salve Yo Ahora…

Alaska Governor Sarah Palin on June 2, 2007.
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¡Saludos, mi gente!

¡Ahora sí que estoy alarmado!  Justo cuando estaba por irme a dormir en la madrugada de hoy (domingo 16), pasé a ver lo más reciente en el blog de Ivonne Acosta (Sin Mordazas), y lo que encontré me sorprendió mucho.  Según lo reporta la distinguida colega, la ex-candidata a la vicepresidencia estadounidense por los republicanos, Sarah Louise Heath Palin (ustedes saben… la perra pitbull con lápiz labial—¡y así se queda!), concedió el lunes pasado una entrevista al medio noticioso Fox News (el que alega que presenta noticias “justas y equilibradas” [fair and balanced]… si eso es así, ¡yo soy candidato al Premio Nobel de Biología de 2009!),* en la que echó culpas sobre su derrota, entre otros… ¡a los blogueros!  (¡Adió’ cará’!)  Según la preclara, prístina y efervescente gobernadora de Alaska, uno de los factores que le impidieron salir electa en la papeleta republicana del 4 de noviembre de 2008 fue que los blogueros, a los que describió como “chiquillos en pijamas sentados en el sótano de la casa de sus papás”, se pusieron a escribir cosas malas e inexactas sobre ella…

¡Ay, qué dolor… dolor… dolorrrrrrrrrr!  ¡Ténganle pena a la pobre Sarita!

* (By the way, no existe tal cosa como un Premio Nobel en Biología, para que lo sepan.  Lo más cercano a eso son los Premios Crafoord, de la misma Academia Sueca, y sobre los cuales les dejo esta reseña en Wikipedia.)

La verdad es que en mi libro eso se llama “sangrar por la herida”.  Y más cuando eso viene de una persona sobre la cual se han dicho muchas cosas, cosas que ella no ha podido (¿no ha querido?) refutar, aun cuando ella pueda tener argumentos válidos que sustenten su posición.  Irónicamente, la ideología de la señora Palin aboga mucho por que los seres humanos asumamos la responsabilidad personal por nuestros actos, si queremos salir del hoyo en el que nos metemos (una de las pocas ideas que comparto con esa ideología, pero sólo hasta cierto punto).  Y lo primero que se nota es que esta señora, no está únicamente viviendo en el estado de Alaska… ¡más parece que está viviendo en un estado de negación (que en inglés se escribiría como Denial… aunque ella quiera leerlo como Denali)!

De mi parte, yo no creo que la generalización que hace la señora Palin sobre (¿en contra de?) los blogueros sea justa, aunque tampoco debería preocuparme.  Después de todo, yo hace raaaaaaaaaato que dejé de ser un chiquillo—y puedo decir con orgullo que dentro de tres semanas cumpliré mi medio siglo de vida, ¿OK?—.  Y sí, vivo en la casa de mi padre, pero tengo mis razones para ello (digo, a estas alturas de mi vida, ¿tendré el chance de mudarme a San Juan con lo cara que está la vivienda, y sin la expectativa de formar mi propia familia?).  Pero ello no significa que yo tenga que estar respondiendo por cosas que yo no tengo por qué aclarar.  De nuevo, cada quién responderá por lo que hizo o no hizo o dejó de hacer.  Y esta señora no es la excepción.

Tal vez la señora Palin debería quitarse las gríngolas de integrista (tengo entendido que “integrista” es sinónimo de “fundamentalista”; por favor, me corrigen si me equivoco) y darse cuenta de lo malo que esa generalización.  Es más…

Todas las generalizaciones son malas (especialmente, ésta que acabo de escribir).

(¡Ejem!  Lo único que voy a admitir es que la gran mayoría de las casi 300 entradas que llevo escribiendo desde 2003 en mi blog las he escrito en mis pijamas… pero creo que eso es mucho más de lo que ustedes quieren saber sobre mí, ¿OK?  Digo, tengo que cuidar mi modestia… 😉 )

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

Una Perra Pitbull con Lapiz Labial

Left to right: Todd Palin, Sarah Palin, Cindy ...
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I had the privilege of living most of my life in a small town. I was just your average hockey mom and signed up for the PTA.

I love those hockey moms. You know, they say the difference between a hockey mom and a pit bull? Lipstick.

(Sara Louise Heath Palin, ex-asambleísta municipal y ex-alcaldesa de Wasilla, Alaska, Gobernadora de dicho estado y candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos de América por el Partido Republicano, cazadora ávida, miembro de la NRA, aparte de haber sido jugadora de baloncesto en la escuela secundaria, primera finalista en un concurso de belleza, presentadora de deportes en un noticiario de la televisión local, etc., etc., etc.)

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Yo creo que lo sucedido en las últimas dos semanas en el escenario político estadounidense es algo que hasta hubiese dejado contento al siempre recordado alcalde de Machuchal… ¡que no es lo mismo, ni se escribe igual! La elección por parte de John McCain, de Sara Louise Heath Palin como su compañera de papeleta en las elecciones del 4 de noviembre de 2008 por el Partido Republicano, ciertamente es algo que a mi modo de ver, ha quitado de la mira del mundo el fenómeno de Barack Obama y las expresiones de apoyo a su candidatura presidencial por los Demócratas, especialmente la senadora Hillary Rodham Clinton (quien seguramente aún está resentida porque el senador por Illinois la despojó de su oportunidad de alzarse con la gloria), durante la convención de ese partido la semana anterior.  (Claro está, también ayudó a despejar un poco el ambiente la amenaza del huracán Gustave, especialmente sobre una ciudad de New Orleans que aún se está tratando de recuperar de los estragos dejados por Katrina exactamente tres años antes.  Pero ése no es el punto.)

Mientras escribo esto el domingo 7 lunes 8* por la noche (en hora de Puerto Rico), todavía estoy tratando de asimilar bien el discurso que la señora Palin ofreció el pasado miércoles 3 en aceptación de la candidatura vicepresidencial republicana.  De lo que he podido leer del discurso, la señora Palin se proyectó (o se quiso proyectar, si ése era el propósito de su discurso) como una persona común y corriente, de extracción humilde, que saca un poco de su tiempo para involucrarse en los asuntos de la comunidad (como la junta de padres y maestros de su escuela local, o sea, el PTA al que ella se refiere en la cita de arriba), pero que además es aguerrida cuando se trata de lo suyo y los suyos.

(Me imagino que a eso se refiere la analogía que ella hace entre la agresividad de las hockey moms y los perros pitbull.  Eso sí, yo no estoy exactamente deseoso de saber cómo se vería un perro pitbull con lápiz labial… ¡por lo menos se vería muuuuuuuuuuy enojado!)

Y de ese carácter aguerrido, ella mostró bastante durante su discurso.  Desde resaltar la inexperiencia y el elitismo en las expresiones del candidato presidencial de oposición, pasando por la usual crítica de los reaccionarios conservadores a las elites de Washington y a los “prejuiciados” medios informativos liberales (como los reaccionarios conservadores suelen llamar a aquellos medios de comunicación a los que no pueden tener bajo su control)… hasta echarle flores a su superior prospectivo, a su firmeza como combatiente y su capacidad para recuperarse de la amargura de un largo cautiverio en Viet Nam, a su capacidad para asumir ocasionalmente posiciones que él entiende que son justas, aunque las mismas vayan contra la posición oficial de su partido (¡y no hace falta decir aquí a qué se reducen las posiciones oficiales del Grand Old Party!).

Por supuesto, nada de eso está mal para una persona que cuando uno de esos medios informativos “prejuiciados” le preguntó unos meses atrás, no tenía ni p…erra idea de lo que hace el vicepresidente de una nación.  (Y si como se dice, ella es miembro de la Asociación Nacional del Rifle [NRA], tal vez sería bueno que de vez en cuando ella lea los reglamentos de la misma.  Digo—aunque de veras no me hace falta recalcarlo aquí—, toda entidad que se precie de serlo se rige por una constitución y sus reglamentos asociados, y tiene su estructura directiva y sus mecanismos para resolver conflictos… claro está, a menos que las disputas dentro del seno de la NRA tengan que resolverse, como dijo hubiese dicho su finado ex-presidente, Charlton Heston,

[Arrancando el arma] de mis manos frías y muertas.

Pero allá Juana con sus pollos…)

Y por supuesto, tampoco está mal para una persona que predica el valor de la vida (es antiabortista, pro-vida, o como la quieran llamar), la unidad familiar, y la pureza de las niñas antes de llegar al matrimonio… al mismo tiempo que bajo sus propias narices (por decirlo de una manera “fina”), su hija mayor (de 17 años de edad) sale embarazada de su noviecito de escuela secundaria.  Menos mal que el “agraciado” muchachito ha optado por hacer lo correcto y se casará próximamente con la niña (¿para no tener que enfrentarse a la escopeta en-er-eiesca de su futura suegra?).  Como quiera, ya el daño está hecho.

(Aparte, para mí, la respuesta apropiada del futuro yerno de la señora Palin es una muestra de que los jóvenes de comienzos del Siglo 21 tienen la capacidad de reconocer que hay errores que cuestan caro, y pueden aprender de los mismos y rectificar su caminar cuando aún hay tiempo para hacerlo.  O sea, que a mi entender, no todo está perdido.  Y mientras sea así, aunque yo nunca tenga hijos, seguiré creyendo en los jóvenes. ¡Y PUNTO!)

Pero nada.  En medio de un colectivo en el que abundan quienes se dan golpes de pecho, se rasgan sus vestiduras como en los tiempos del Antiguo Testamento, se llenan de indignación justa (me refiero a lo que ellos llamarían righteous indignation) cuando ven la inacción de quienes tienen el poder para tomar decisiones, se llenan de indignación cuando ven cómo los cimientos de la sociedad occidental se están haciendo añicos—por culpa de los liberales, las feministas, los homosexuales, Hollywood, etc.—… aunque cuando se les da la espalda son capaces de hacer las mismas cosas que tanto critican… ¡yo creo que a la señora Palin le irá muy bien, ya sea que gane o pierda!  Good luck!

Y ya que estamos en eso, quiero llamar la atención a una cosa que vi el viernes 5 en la prensa local, y que confirma algo que ya yo sabía: ¡que nuestros pseudolíderes políticos son una cantera inagotable de material para los comediantes!  Digo, poco se puede esperar sino eso, a juzgar por las payasadas que nuestras estrellas de la comedia política nos brindan cada día, especialmente traídas a nuestra atención por los expertos en los dimes, diretes, broncas y bochinches que pasan como “análisis y noticias”.  (¡Sí!  Los mismos a los que me refería la vez pasada.)  Es más, creo que de vez en cuando debo adaptar alguno de los chistes que me encuentro cada fin de semana en mis exploraciones en los grupos de discusión de usenet a las hazañas diarias de nuestros políticos.  Y creo que tengo el chiste justo para comenzar:

Cuando el legislador regresó recientemente de su luna de miel, ya era obvio para todos (hasta para “La Comay”) que él y su esposa no se hablaban.  El líder de la bancada legislativa, quien había sido el padrino en la boda del legislador, se sentó aparte con éste para preguntarle qué fue lo que ocurrió.

“Pues sí, ‘papá'”, respondió el legislador, “no bien terminamos de hacer el amor en nuestra primera noche juntos, cuando me levanté para ir al baño, sin pensarlo le coloqué a ella $50 sobre la almohada.”

“Chico, no te debes preocupar tanto por ello,” le contestó su amigo, el líder legislativo. “Seguramente, eso es algo que tu esposa podrá superar.  ¡Digo, ella no puede pretender que tú te hayas guardado para ella todos estos años!”

El legislador asintió calmadamente y dijo entonces, “Sí, ‘mano, pero yo no sé si yo pueda superar esto.  ¡Ella me devolvió $20!”

(Cualquier parecido con situaciones reales que bien pudieran ocurrir entre los legisladores… ¡olvídenlo, que los mismos legisladores van a negar que esas cosas ocurren!)

Es más, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  ¡Hasta luego!

* NOTA: Empecé a escribir este mensaje la noche del domingo 7 de septiembre.  Lamentablemente, mi proveedor de Internet sufrió una avería que me impidió publicar mi mensaje esa noche.  De ahí que tuve que interrumpir la sesión y reanudarla hoy lunes 8.

LDB