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Preguntas preguntativas para el 6 de febrero de 2010

¡Qué tal, mi gente!

Esta vez estoy estrenando la alternativa de colocar entradas para este blog vía correo electrónico, a ver si funciona tan bien como cuando utilizo el Windows Live Writer™ o el ScribeFire™. (Por supuesto, siempre tendré que recurrir a uno u otro, según el caso, a la hora de editar este tipo de entrada—por ejemplo, añadirle etiquetas y categorías—, pero no hay mal que por bien no venga.) Y la estoy estrenando con una pregunta sobre algo que me llama mucho la atención y que me gustaría que aquéllos amigos blogueros que saben cómo se bate el cobre me puedan contestar.

Como tal vez sepan, una de las mayores críticas que se le han hecho a las administraciones de gobierno en Puerto Rico—sean del PNP o del PPD—es que suelen reclutar políticos que por X o Y no salieron electos o reelectos para los puestos para los que se postularon, para puestos de "asesores" en distintos órdenes, ya sea legislación, relaciones públicas, "imagen" y proyección pública (lo que en realidad no pasa de ser un burdo ejercicio de marketting), etc. Muchas de estas "asesorías" se contratan por cuantías que suelen empezar alrededor de los US$20000, y pueden llegar a cuantías extraordinarias de seis cifras. (Y si la cosa es como trascendió esta semana, muchos de los beneficiarios de estos contratos contratan a su vez a parientes y otros dolientes, en tareas "de apoyo" a los beneficiarios principales. Me pregunto si será esto a lo que se refiere la frase en inglés, The gift that keeps on giving…)

Lógicamente, la prensa nuestra de todos los días, como uno de los actores—les guste o no—en el circo nuestro de todos los días, tratan de llegar al fondo de esa manifestación de desgobierno, cuestionando la pertinencia de estas "asesorías" a quienes les salvaguardan los contratos. Y por lo general, la prensa nuestra de cada día suele recibir como respuesta de quienes salvaguardan los contratos, una férrea defensa de los mismos, como si se les fuera la vida en ello. Aducen que el peritaje de los contratados es "necesario", que éstos los ayudan en la redacción de legislación de beneficio para el país. Y yo me pregunto si con la misma vehemencia con la que defienden los contratos que otorgan a políticos fracasados, parientes, dolientes, et al., no podrían defender a los pobres, a los que necesitan ayuda para resolver su situación económica, a quienes claman por los servicios básicos, a quienes procuran que sus calles sean seguras y libres de delincuentes y adictos a drogas.

Es más: me pregunto si ningún miembro de la prensa nuestra de todos los días se ha atrevido a cuestionar directamente a estos mecenas de comienzos del Siglo 21, si lo que se invierte en estos contratos no sería más útil para ayudar a atajar la delincuencia en Puerto Rico, para ayudar a estabilizar la situación económica de Puerto Rico sin tener que despedir empleados públicos (salvo aquéll@s que no están rindiendo una labor efectiva, algo que las propias agencias públicas deberían tomarse la molestia de verificar), para ayudar a las comunidades en áreas de marginación social a ponerse sobre sus pies, en lugar de fomentar una cultura de aprovechamiento fácil de las ayudas sociales (aunque este elemento de la pregunta suene como herejía).

¿Cuánto se apuestan a que los entrevistados cambiarán de tema a otro que no sea tan "peligroso" o darán por terminada la entrevista y se darán a la huída? Porque así son ellos…

Enigüei, ¡vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y pórtense bien. ¡Hasta luego!

(vía email)


Luis Daniel Beltrán, M.S., P.P.L.
Juncos, Puerto Rico

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Los Dias Perros del Verano

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Bueno, llegó el verano al trópico boricua, como suele suceder después que termina la primavera (digo, a menos que a los legisladores que tanto valoran la dieta, el estipendio para transportación y renovar su guardarropa cada seis meses, les dé con legislar para cambiar las estaciones del año).  Y la verdad es que con el calor de perros de este verano, cualquiera diría que estamos en vías de un derretimiento colectivo.  No hay más que ver la manera en la que estamos teniendo que sobrevivir ante la angustiosa situación de la economía (tanto la puertorriqueña como la mundial), causada por el alza en el precio del combustible fósil.  Sigue subiendo el costo de la gasolina y del diesel (más sobre eso en el próximo párrafo), que a su vez lleva a que aumenten los costos de los artículos básicos (como los alimentos), que también lleva a un aumento en el costo de los servicios esenciales como la electricidad (y que conste, aún estoy contrariado por lo que les mencioné la vez pasada sobre el costo de mi factura del mes en curso)… ¿verdad que esto ya cansa?  (Y no quiero imaginarme lo que sucederá si este año—¡Dios no lo quiera!—nos azota algún huracán.  ¡Sería casi el acabóse!)

Por cierto, recordarán que les comenté que hace un par de semanas me llevé el shock de tener que echarle gasolina a mi vehículo a razón de US$1.02 el litro (US$3.88 por galón estadounidense) de gasolina regular de 87 octanos.  Luego de esa experiencia, la gasolinera donde me surto de ese combustible logró reducir el precio del litro de gasolina regular unos 4 centavos de dólar (y se ha mantenido así a la fecha en que escribo esto).  Lo que me lamento es de que eso tal vez no dure mucho, si le creo las proyecciones a las fuentes a las que me referí la vez pasada (US$174.73 por barril de petróleo, proyectado a un año a partir de hoy, según Oil-Price.net).

En todo caso, lo que más me preocupa en este momento es la posibilidad de que ello pueda llevar a muchas personas que tal vez no cuenten con los recursos (económicos o emocionales) que les ayuden a paliar esta situación, a verse en la de “acabar con todo”, tal vez creyendo que su problema (o sus problemas) se habrán de resolver así de fácil.  De hecho, en los últimos días se ha informado de una alta incidencia de suicidios en Puerto Rico (y me imagino que el cuadro es el mismo alrededor del mundo).  No sé si ello es consecuencia directa del ambiente de tensión económica en el que estamos viviendo, pero no sería de sorprender a nadie si ése es el caso.

Y de ser así, ¿a qué tenemos que esperar para hacer algo?  ¿A que los políticos nuestros dejen la garata nuestra de cada día, por querer demostrar quién es el más corrupto?  ¿A dejar de estarse todo el día, como dicen nuestros jíbaros, “pensando en musarañas”, y en cómo estafar a los mismos que les dieron su confianza?  Francamente, cada día que quienes tienen el poder para hacerlo, dejen pasar sin atender a quienes están considerando “acabar con todo”, es una oportunidad valiosa que se pierde, una oportunidad de mejorar aunque sea una vida…

¡Total!  ¿Qué saben ellos de esas cosas?  Son como el gorila en el comercial que sale en la televisión por cable, que nadie le hace caso y él… pues… “¡allá tú, pregúntame si me importa que quieras hacerme caso o no!”

Y gústele a quien le guste, ésa es la realidad.

Pero bueno, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

P.S.: Notarán que de un tiempo a esta parte, estoy aprovechando que ahora existen herramientas que permiten preparar un mensaje de blog sin tener que estar una retahíla de tiempo conectado a la cuenta del sitio que lo publique, llámese WordPress.com, Blogger.com o el que sea.  De hecho, actualmente estoy alternando entre el Windows Live Writer (una de las nuevas herramientas que pueden aprovechar los que tengan Windows Vista en sus computadoras) y ScribeFire (una extensión del visualizador Firefox).  Algo que me gusta de estas herramientas es que me permitirá de ahora en adelante hacer algunas cosas que hasta el momento no me había atrevido a hacer, como colocar imágenes en los mensajes (como la de mi mensaje anterior sobre la gasolina).  Así que hasta que no se me ocurra otra cosa, voy a estarme alternando entre una herramienta y la otra, a ver cómo me funciona con este blog.  Ya les dejaré saber cómo me va en eso.

LDB