Caer gracioso… o caer en la desgracia

¡Hola, amigas y amigos, mi gente!  Luego de una semana que comenzó para mí de la peor y más inesperada manera imaginable, como lo explicaré más adelante en esta entrada, aquí estoy nuevamente.

Sea como sea, todavía es la hora en que se me hace difícil entender cómo es posible que elijamos para los puestos públicos en Puerto Rico, personas que por lo demás deberían asumir una conducta pública digna—y sobre todo, personas entradas en bastante edad, que siempre se nos ha dicho que es una señal de sabiduría y de respeto—, para entonces echar por tierra esas expectativas.  Pero a veces, la vida nos demuestra que no siempre el que más se llena la boca predicando la honestidad es el más honesto, no siempre el que más se llena la boca predicando la paz y el amor hacia el prójimo es el más tolerante hacia quienes no son sus iguales, no siempre el que más firmemente se apega a la prédica de la moral y la decencia es el mejor ejemplo a seguir.

Prueba de ello nos la dieron la semana atrasada (y si me siguen hasta que termine esta parte de la entrada, sabrán el por qué de este atraso) dos “servidores públicos”, quienes se han visto envueltos en situaciones que apuntan hacia su carácter y su entereza moral (o a la falta de los mismos).  A uno de ellos, el alcalde de Cidra (municipio ubicado hacia el extremo este de la Cordillera Central, para quienes me leen fuera de Puerto Rico), se le ha imputado cargos de hostigamiento sexual en la persona de varias de sus empleadas alcaldicias, mientras que el otro, el senador (of all people!) Antonio Soto Díaz, que se hace llamar “el chuchin”, quiso caer en gracia durante un programa matinal en la radio FM local (‘La Perrera’ de Salsoul) y se ufanó de que la contratación como su ayudante, de la conocida modelo profesional Yadira Hidalgo… esteeeeeeeeee… no fue precisamente por sus cualificaciones profesionales, si entienden lo que quiero decir…

(OK, voy a decirlo como es: fue… esteeeeeeeeee… ¡porque ella tenía unas tremendas nalgas!  PUNTO.)

Lo anterior resultó en que ulteriormente el presidente del Senado de Puerto Rico, Thomás Rivera Schatz, rescindiera el contrato, lo que no le cayó muy bien a la modelo, quien amenazó con entablar la correspondiente acción en los tribunales.  (Aunque francamente, yo no perdería mi tiempo en llevar una demanda en esas circunstancias, sobre todo dado que pendía sobre ese contrato un planteamiento público de naturaleza moral y el presidente senatorial, como autoridad nominadora, tenía todo su derecho de tomar esa decisión—si la decisión fue buena o mala, ya eso es otra cosa.)

Pero el caso es que eventos como éstos apuntan hacia un síntoma bastante serio, en lo que respecta al liderato político del país.  Un liderato político sin carácter, sin vocación de servicio, que se deja llevar por sus impulsos más bajos, eso por un lado, mientras que por el otro tratan de pasar como los guardianes de la moralidad y el civismo ante la sociedad puertorriqueña.  Digo, ¿no son estos líderes políticos los mismos que le exigen a los ciudadanos que cumplan con las leyes, aunque éstas sean absurdas o acaben por ahogar a los propios ciudadanos?  ¿Los que exigen que las comunidades marginadas por el crimen y la pobreza echen a un lado la “ley del silencio” y denuncien ante la Justicia a los que cometen los delitos más atroces?  ¿Los mismos que pretenden inculcarle valores a un pueblo—y de veras, yo creo que los puertorriqueños necesitamos recuperar esos valores que reflejan la convivencia de otros tiempos—, cuando ni siquiera son capaces de ser los ejemplos que reflejen esos mismos valores?

Tal vez, políticos como éstos creerán que se saldrán con la suya, porque tienen alguna clase de poder—o como en el caso del senador Soto, que dice ser creyente en la brujería y hasta ha amenazado con “hacerle daño” a sus enemigos (una vez salga de su lío actual, por supuesto).  Tal vez ésa es una de las consecuencias de elegir “cualquier cosa”, lo que sale de debajo de la tapa de un zafacón (“papelera”, “cesto para la basura”, etc.), como la persona que ha de representar y defender los intereses del pueblo, en lugar de buscar personas que tengan un sentido de responsabilidad, que tengan un sólido carácter moral, que asuman con seriedad la función pública, que manifiesten dominio propio.

Tal vez, es ahora que nos damos cuenta de ello.


Y ahora voy a la explicación que prometí al comienzo.  El domingo pasado (11 de julio de 2010), luego de disfrutar el triunfo 1–0 de la escuadra española sobre la holandesa en la final de la Copa Mundial de Fútbol, me había quedado sin ánimo para escribir la entrada que están leyendo hoy.  En todo caso, cuando me dirigía a mi oficina el lunes, empecé a pensar en que debía haber alguna manera de mantener el contacto con aquéll@s de mis compañer@s de trabajo que habían sido objeto de la implacable ola de despidos promovida por la Ley 7 de 2009.  Me interesaba mucho saber qué estaban haciendo, cómo les iba en la vida, si habían tenido éxito en conseguir un empleo que les ayudara a atender sus compromisos, cómo les trataba la vida—bien, mal o peor—, y sobre todo, si había alguna cosa, por pequeña que fuera, que pudiéramos hacer quienes nos quedamos atrás para luchar por ellos.

Una vez entro al ascensor que me lleva hasta el nivel del edificio en el que se encuentra mi oficina, comienzo a notar que varios compañeros de trabajo están hablando en voz queda sobre una persona que había muerto la noche anterior.  Comentaban cómo esa persona había atravesado por tiempos difíciles en su vida pasada y reciente, especulaban sobre qué pudo haber pasado por su mente en sus momentos finales.  Mientras oía esta conversación, no pude evitar pensar que algo estaba mal.  ¿Sería la persona de la que se estaba hablando, alguna persona de las que recién se había retirado, luego de dejar toda su vida en el trabajo?  Digo, se conocen casos en los que una persona que hubiese trabajado por mucho tiempo, sea en el sector público o en el privado, al no poderse adaptar a la idea de que ya su misión laboral terminó, que ya su rutina diaria cambió para algo menos intenso, encuentran intolerable ese cambio y sucumben.  Pero de otra parte, ¿sería esta persona de la que se hablaba alguna de las víctimas—gústele a quien le guste—de una mal ejecutada campaña de despidos dirigidos a “reducir” las nóminas gubernamentales en aras de una “recuperación económica y fiscal”?  Digo, yo llevo bastante tiempo advirtiendo (o por lo menos, dándolo a entender) en este blog que cosas como ésa podrían suceder, que ésa podía ser una de las consecuencias de dicha campaña de despidos.

No es sino hasta que llego a mi oficina y le pregunto a una de las secretarias sobre lo sucedido, que la realidad me da un golpe brusco: En efecto, fue una de las personas que había sido víctima de la ola de despidos masivos gubernamentales.  Una joven mujer, en sus 40s medios, divorciada, madre de tres niños, cargada con el peso intolerable de una serie de deudas y compromisos, y sin los medios para poder cumplir con esas deudas y compromisos… tomó la lamentable decisión de suicidarse la noche anterior.  (Y por respetar su recuerdo, me voy a reservar la manera en la que ella se privó de la vida.)  Y eso me dejó fuertemente sorprendido, y muy triste, por tratarse de una persona a la que tal vez hubiera ayudado una buena palabra a tiempo, el consejo de algún buen amigo, de alguien que la hubiera escuchado sin juzgarla, alguien que le hubiera dado su apoyo, alguien que hubiera estado ahí, con ella, en su momento de mayor desolación.

Sea como sea, la noticia de que alguien a quien se conoce—o tal vez debo decir, a quien yo apenas estaba empezando a conocer y entender—ha optado por resolver los problemas angustiosos de su vida privándose de la misma, nos deja muy consternados.  Nos deja con la sensación de que personas como mi ex-compañera de trabajo—por lo demás una hermosa y esbelta rubia de tez blanca y ojos claros y de buen corazón, aunque a quien no la conociera le parecería tan fría y distante como una princesa de hielo—viven por dentro un infierno, una situación mental tan angustiosa que no las deja ver más allá.  Nos deja con una sensación de vacío, de que nos hará cada vez más falta, de que nuestro mundo dejó de ser el mismo ante su partida al más allá.

¡Desde aquí deseo para ti un buen viaje, amiga Edna!  Que tu recuerdo ilumine y alegre las vidas de quienes te conocimos, y nos ayude a seguir luchando por lo que es justo.

(Por cierto, la realidad me dio el segundo golpe trágico en menos de una semana, cuando la noche del sábado—mientras realizaba una búsqueda en Bing.com—me enteré de que una atleta que admiré durante mucho tiempo hasta que desapareció de la vista pública, la fisicoculturista estadounidense Shelley Beattie, se suicidó en febrero de 2008, a los 40 años de edad, mientras estaba bajo tratamiento siquiátrico por un trastorno bipolar.  Un final lamentable para una atleta que a pesar de ser sorda desde su temprana niñez, demostró su excelencia en la práctica de ese deporte, ganando o logrando escalar altas posiciones en varias competencias importantes.)


Pero bueno, la vida continúa para l@s que quedamos atrás, aunque esta entrada tenga que llegar hasta aquí, así que… ¡vamos a dejarla ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Y sobre todo, recuerden esto: Por más angustiosa que sea la situación por la que pasan nuestras vidas, ¡no debemos rendirnos NUNCA! ¡Que así sea!

LDB

Fue un momento de locura

¡Saludos, mi gente!

Para cuando estén leyendo esto, los ríos de tinta (y también de unos y ceros—después de todo, ésta es la era digital, ¿no?) habrán corrido en lo que se refiere al escándalo surgido desde que el jueves pasado se divulgó la existencia de una serie de 1179 fotos de médicos boricuas que fueron en misión humanitaria a socorrer a las víctimas del terremoto del 12 de enero de 2010 en Haití y dieron la impresión de no conducirse como profesionales.  Fotos que a muchos nos hicieron recordar las que varios de los soldados estadounidenses se hicieron tomar en la nefasta cárcel de Abu Grahib , con el fin de mostrar “quién es el que manda” en Irak.  (Y en ese caso, sigo pensando que por mayor que sea nuestra ira contra los confinados de esa cárcel—y hasta los que están todavía en la base de Bahía Guantánamo en Cuba—por ayudar a poner al mundo en el estado de inseguridad que se vive hoy en día, nada… NADA nos da el derecho a humillar a ningún ser humano.  Nos guste o no, así no es que se supone que sean las reglas de juego, sobre todo en el tenso ambiente de nuestros días.)

(Por supuesto, la mención de Abu Grahib me trae a la mente el libro del Dr. Phil Zimbardo que llevo leyendo desde que escribí Cuando la hormiga se quiere perder—y que todavía no encuentro el tiempo para seguirlo leyendo, pero no se apuren, ya aparecerá ese tiempo…)

Fotos que uno de los miembros del equipo médico enviado por el Senado de Puerto Rico tras el terremoto del 12 de enero de 2010 en Haití colocó en su página en Facebook, sin pensar ni medir en el momento las consecuencias que hoy en día le están trayendo.  (Consecuencias que al día en el que escribo, él apenas está empezando a ponderar… ¡pero ya es muy tarde para eso!)

Fotos que salen a la luz al pública al ser encontradas por la periodista de MegaTV, Dianne Cabán Arce, aunque haya quien pueda poner en tela de juicio los motivos para su divulgación.  ¿Será porque la periodista en cuestión tuvo el “atrevimiento” de modelar en bikini para el desaparecido programa de TV, “No te Duermas” (aunque habría que ver el efecto que ello ha tenido en su credibilidad como periodista desde entonces)?  ¿Será porque ella aparentemente estuvo envuelta románticamente con uno de los médicos que estuvo en la delegación y que sale en las fotos?  ¿Será éste otro ejemplo de la furia de la mujer despechada?*

(Y para colmo de males, parece que ella “pisó algunos callos” con la divulgación de las fotos, en tanto algunos de los implicados han estado haciendo amenazas en su contra, las cuales se ha pedido que se investiguen lo antes posible.  Pero así es la vida…)

Fotos que pintan un cuadro de insensibilidad ante el dolor ajeno, que pintan a unos médicos que parece que no tomaron en serio la labor humanitaria a la que fueron, que aparecen retratados en la vestimenta propia de su oficio mientras sostienen en sus manos vasos de bebidas alcohólicas, que se sonríen mientras sujetan una extremidad de un paciente en una mano y en la otra una segueta—con la que se presume que habrán de amputar la extremidad afectada—, que se lucen sujetando rifles, fusiles, carabinas, como para “demostrar” quién es el matón del corillo—y peor aún, con la presunta complacencia y complicidad de soldados a los que no parece importarle su deber con la misma institución que les brinda ese mismo uniforme.  (Y aunque yo tampoco estoy muy de acuerdo que digamos con la existencia de la guerra en este mundo nuestro, aun la institución que la promueve merece que quienes la integran le tengan la debida deferencia… pero ésa es sólo mi opinión.)

(Por no hablar de aquellas fotos en las que se retrata a los pacientes en situaciones poco dignas, como la paciente a la que sólo han dejado en la blusa con la que fue llevada a atender, más una gasa para cubrir sus partes íntimas… ¡y que a nadie se le ocurra hacer algo así en Puerto Rico o Estados Unidos con estas leyes de privacidad que existen actualmente!)

Por supuesto, si a mí me dicen que estas fotos responden a que los médicos en cuestión estaban buscando descargar las tensiones propias de tener que lidiar con la miseria, el sufrimiento y el dolor de los haitianos afectados por un fenómeno natural que casi los deja sin país—algo que por su parte debe alertarnos a nosotros y a los dominicanos para que no nos ocurra lo mismo—, tal vez yo lo podría entender.  Lo malo es que esas fotos han dejado un mal sabor, una mala impresión que ha dado la vuelta al mundo (y si aún no lo creen, hagan una búsqueda en Google con los términos, “Médicos+Puerto+Rico+Haiti”, a ver lo que resulta), que pone a estos médicos a la altura de los soldados burlones de Abu Grahib, en tanto crea la impresión de que estos médicos fueron a hacerles un favor a los haitianos, sin un compromiso real de mitigar su sufrimiento, sin el más mínimo asomo de compasión por las víctimas de esta catástrofe de la naturaleza.

A menos que me vengan a decir algo así como, “Oops!  Lo siento mucho, todo fue un momento de locura…”

Definitivamente, jamás yo me iba a imaginar que la falta de un buen sentido de responsabilidad—individual y colectiva—trajera las consecuencias que nos ha traído esta desagradable situación.  Pero ahí están esas consecuencias, y yo espero que esto nos sirva como un momento de aprendizaje, tanto a quienes lucen la insignia de la irresponsabilidad, como a nosotros, los espectadores de este bochornoso espectáculo.

Y ya, eso era.  Vamos a dejarlo ahí.  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta la próxima.


* Por si se me olvida decirles a qué me refiero…

“Heaven has no rage like love to hatred turned
Nor hell a fury like a woman scorned.”

"The Mourning Bride" (1697), por William Congreve (poeta y dramaturgo inglés, 1670–1729).  (FUENTE:  The New Dictionary of Cultural Literacy, Third Edition.  Edited by E.D. Hirsch, Jr., Joseph F. Kett, and James Trefil.  © 2002 Houghton Mifflin Company.  Published by Houghton Mifflin Company.  All rights reserved.)

O sea: “No hay ira en el cielo como la del amor que se volvió odio, ni furia en el infierno como la de una mujer despechada.”


LDB

Una medida de productividad

¡Saludos, mi gente!  Supongo que me echaron de menos… (¡Ja!  ¡Las ganas de que así fuese!)

Han pasado muchas otras cosas desde la entrada anterior.  Que si el afán de borrar de un plumazo todas las salvaguardas ambientales existentes para dar paso a desarrollos que no son precisamente ejemplos de sostenibilidad (y vean el comentario a la entrada anterior para saber de qué se trata esta vez), que si los presuntos vínculos de algunos políticos con figuras presuntamente ligadas al trasiego de drogas, que si salieron unos niños y adolescentes de un residencial público de Ponce (sur de Puerto Rico) en un vídeo de YouTube escenificando la realidad de día en día en la batalla por los “puntos” de venta de drogas (con todo y sus consecuencias), que si el espíritu de Joseph McCarthy asomó su rostro para condenar el que el régimen venezolano trate de “financiar” la lucha por la independencia de Puerto Rico (y como siempre, “tirando la línea” pero escondiendo la mano… o la evidencia, si es que la misma existe), que si el alcalde de San Juan entorpeció una incursión policial en un cafetín rural porque dicha incursión fue encabezada por policías “corruptos” (por el mero hecho de haber sido escoltas de la ex-gobernadora Sila Calderón, del bando contrario) que querían “hacerle daño”…

Sin olvidar la crisis económica actual en el gobierno de Puerto Rico y cómo se está manejando la misma… bien o mal… o ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario…

Es más, creo que lo que me trae aquí hoy viene bastante a cuento de la situación económica actual, además de ser una de esas cosas livianas que les traigo de vez en cuando en este blog (como dice la línea bajo el título en el encabezado de la página) para que se me alegren la vida—especialmente ahora que las Navidades están a la vuelta de la esquina—y no les dé un infarto o algo así.  (Y gracias a Dios… o al Ser Supremo o Fuerza Suprema en la que cada quien crea… a mí no me ha sucedido nada de eso, pero me sigo cuidando, por si las moscas.)  Pero voy a dejar que sea la gente de Noticias Locas la que les explique de qué se trata esto:

Un sitio calcula cuánto dinero le cuesta a su empleador el tiempo que Ud. invierte en hacer caca.

Caca Laboral (Noticias Locas, 16 de noviembre de 2009)

¡EXACTAMENTE COMO LO ESTÁN LEYENDO!

Según el artículo en cuestión, se trata de un sitio web cuyo propósito es establecer cuánto le cuesta a las empresas el tiempo que sus empleados emplean… esteeeeee… en la ingente labor de eliminar los desechos corporales sólidos durante horas laborables (y no hace falta explicar lo que significan las últimas tres palabras).  El sitio web en cuestión cuenta con dos calculadoras: una para medir cuánto cuesta una… esteeeeeeeeee… una “sesión” en particular, y otra para cotizar estas… esteeeeeeeeee… estas “sesiones”, o sea, para calcular cuánto le cuestan las mismas a la empresa, en términos del sueldo del empleado.  Así, por ejemplo, un individuo que cobra US$10 la hora y hace lo que los estadounidenses llaman number two durante media hora cada día de su semana laboral (suponiendo que el individuo trabaja cinco días a la semana, a razón de ocho horas laborables por día), al cabo de un año le acaba costando a la empresa unos US$1300.

Cuando leí el artículo, una de las primeras cosas que me pregunté fue si los miembros del comité que redactó las recomendaciones que nos tienen en este momento donde estamos (el CAREF) tomó en consideración lo que le cuesta a una agencia de gobierno que sus empleados pasen un buen rato (digamos, su buena media hora) “en ésas” durante las siete y media u ocho horas de su trabajo.  Digo, hay que recordar que se está empleando un tiempo valioso para eso, un tiempo que bien se pudiera aprovechar para adelantar trabajos, o para emprender nuevas encomiendas, o simplemente para ser más productivos en nuestro lugar de trabajo.  Y si se toma en consideración el ejemplo en el párrafo anterior, aplicado a los aproximadamente 27000 despedidos del gobierno (incluidos los que se supone que se vayan en enero próximo, pero a los que el gobierno quiere sacar antes, a como dé lugar), estaríamos hablando de por lo menos US$35100000.  (Interesante, ¿no?)

Yo no sé cómo ustedes lo vean, pero creo que algo como esto debería abrir nuevas posibilidades para la solución de nuestra crisis económica y fiscal.  Y una de esas posibilidades es hacer este mismo ejercicio con los que dicen ser nuestros líderes en el poder ejecutivo y en la legislatura.  Es más, yo creo que se debe llevar a cabo un estudio en el que se determine cuánto le cuesta a esa sufrida entidad que conocemos como “el pueblo de Puerto Rico”—que en última instancia, es EL JEFE (así, en mayúsculas y con énfasis) de estos que se hacen llamar sus líderes—en tiempo y salarios (incluidos per diems y otras concesiones y privilegios) las veces que éstos hacen number two en horas laborables (por ejemplo, mientras la Cámara de Representantes o el Senado están en sesión) durante el año fiscal, y que esa cantidad de dinero se aplique contra el déficit presupuestario para salir de la crisis lo antes posible, y si acaso, atajar la posibilidad de que haya que despedir a los pobres empleados públicos, los que están—como siempre—en la rueda de abajo, los mismos que se creyeron el mito de la seguridad de empleo en el gobierno… ¡y miren ahora dónde están!

(Yo creo que esto podría complementar mi sugerencia del año pasado, de crear la nueva tradición de los caganers de Puerto Rico.  Digo, son más o menos dos variaciones sobre el mismo tema…  😉  )

No sé si algún economista se anime a hacer un estudio así, pero para lo que en realidad sirven nuestros políticos (de los tres partidos, PNP, PPD y PIP… OK, añadamos los del PPR para completar la mezcla—¡todos son la misma cosa!), tal vez sea la mejor contribución que éstos puedan hacerle al pueblo que los puso (¿inocentemente?) donde están.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  (Sí, porque escribir esta entrada me está dejando con ganas de… esteeeeeeeeee… de hacer mi aportación a la recuperación económica y fiscal de Puerto Rico.)  Cuídense mucho y pórtense bien.  Bye!


P.S. (20 de noviembre de 2009 @ 05:51 UTC -04:00)  OOOOOOOOOOPS!  En mi prisa por… eeeeeh… irme a hacer mi contribución a la recuperación económica y fiscal de Puerto Rico—aunque no desde mi lugar de trabajo, como he visto que hacen algunos de mis compañeros de trabajo (que hasta aprovechan para hacer uso allí de su teléfono celular, lo que evidentemente conflige con la más importante de las archifamosas seis reglas para el uso del celular en la oficina)—olvidé incluir el nombre y el URL de la página a la que Noticias Locas dirige a quienes estén interesados en hacer el ejercicio del que trata su artículo.  Así que en cumplimiento con mi deber patriótico—y si es así, ¡qué bien se siente ser patriota!—, aquí les dejo la información que se me olvidó: Work Poop (que nombre más sugestivo, ¿no?)


LDB

El pez muere por la boca

¡Qué tal, mi gente!

Yo no sé cómo lo vean ustedes, pero la administración de gobierno que nos ha tocado para estos cuatro años está llena de contrastes.  Por un lado, promete en su programa de gobierno (el del PNP) que procurará resolver la crisis económica puertorriqueña, ocasionada por años (¿no sonaría mejor “décadas”?) de mala administración gubernamental, sin recurrir al despido de empleados públicos.  Por el otro lado, proyecta despedir unos 30000 empleados públicos para lograr un “ahorro” de US$3200 millones (y con los primeros 8000 despidos no han conseguido ni una quinta parte del ahorro pretendido).  Por un lado, proclama un plan para detener el avance de la delincuencia, bajo la premisa de que “está funcionando”.  Por el otro lado, la delincuencia se dispara a niveles alarmantes, hasta en las propias narices de la Policía de Puerto Rico—y ésta, para curarse en salud, alega que ello demuestra el “éxito” de su plan.  Por un lado, promete ayudar al desarrollo de las comunidades pobres, aquéllas que buscan salir de la miseria para construirse un futuro de esperanza.  Por el otro lado, hacen todo lo posible por socavar esa esperanza, ya sea eliminando los instrumentos legales que ayudarían a las comunidades a levantarse en sus pies por su propio esfuerzo (como en el caso de las ocho comunidades alrededor del Caño Martín Peña), o indisponiéndose contra las comunidades que reclaman beneficiarse de aquello que tanto esfuerzo y sacrificio les ha costado defender.

Muestra de lo tercero han sido las expresiones vertidas el 29 de agosto de 2009 por el asesor del proyecto “Portal de Futuro” “Riviera del Caribe”, José R. (“Cheo”) Madera, en la estación radial NotiUno (y recogidas después por la prensa puertorriqueña cuando se divulgaron por otra estación de radio, WKAQ-AM 580, luego de que se le hicieran llegar al periodista de esa emisora, Julio Rivera Saniel), en las que se refirió a los líderes comunitarios del municipio de Ceiba (en la costa este de Puerto Rico) como “crápulas”, “garrapatitas” y “vividores”…

¡Exactamente lo que están leyendo!  Así fue como ese “funcionario público” se refirió a aquéll@s cuyo único “pecado”—si lo entiendo correctamente, y si me equivoco me corrigen (pero con evidencia)—es reclamar una justa participación en la bonanza económica que se espera que resulte del aprovechamiento de los terrenos de lo que hasta hace un par de años se conocía como la base Roosevelt Roads del U.S. Navy (la cual tiene una función importante en la trama del episodio “The Immortals” de la serie televisiva NCIS, estrenado en Estados Unidos en octubre de 2003).  A quienes no tienen porqué estarle aguantando insultos a nadie… ¡a nadie!… como los que les espetó semanas antes el hoy ex-administrador del mismo proyecto, Jaime González* (y que también gracias al periodista Rivera Saniel trascendieron a la luz pública, con el resultado que ya conocemos).

(* Aparte: Habrán notado que ni en esta entrada ni en la anterior me he dignado en utilizar el nombre completo de esta persona, Jaime González Goenaga, ya que su apellido materno es el mismo de uno de mis más recordados amigos de otros tiempos, el profesor Carlos Goenaga Portela, quien murió hará unos 15 años más o menos, haciendo lo que más le gustaba hacer: enseñando a las nuevas generaciones a apreciar y conservar las riquezas del fondo marino, a valorar lo sustantivo por encima de lo aparente.  Y entenderán que prefiero honrar el recuerdo de ese apellido, y no lo contrario.)

Es interesante ver cómo estos insultos vienen de parte de una persona cuyo historial deja un espacio tan grande para la duda, como para un@ caerse si se descuida.  Una persona a la que se le imputa participar en un esquema para cobrar dos veces una factura por servicios prestados como contratista gubernamental, y sobre cuyos contratos actuales—particularmente un contrato por US$96000 con el Senado de Puerto Rico, para asesorarlo en quién sabe qué—parece imperar la “ley del silencio” (como en los sectores marginados que tanto asco le dan), ya que nadie—empezando por el gobernador Luis G. Fortuño Bruset—sabe nada, y nadie dice nada.

Lo único que sí se sabe es que su contrato como asesor del Portal del Futuro de la Riviera del Caribe fue cancelado el mismo día en que se divulgaron sus tan desafortunadas expresiones (el 9/09/09… ¡uy!), como lo informan tanto El Nuevo Día como Primera Hora en sus ediciones cibernéticas.  Y la razón que invoca quien lo contrató—por cierto, el mismo secretario de gabinete que proclamó a los intereses privados como los dueños de Puerto Rico—fue que “sus servicios ya no son necesarios”.  O sea, que ya cumplió su función como hired gun en el tema del redesarrollo de Roosevelt Roads, y todo lo que necesitaba para coronar su gestión fue menospreciar a quienes no son tan “agraciados” como él, a quienes no tendrán la oportunidad de disfrutar de unos terrenos que—le guste a quien le guste—también son de ellos, a quienes tendrán que enviciarse y seguir jugando a la Loto o al “Pega 3” para poder aspirar a los beneficios del poder.

¿Qué es lo que está ocurriendo aquí?  ¿De dónde está saliendo todo este despliegue de arrogancia, de prepotencia, de mostrar hostilidad hacia quienes tratan de hacer las cosas bien, quienes tratan de destetar a los más necesitados del mantengo y de la limosna que le tiran quienes se proclaman como los líderes electos del país?  ¿Será que como en el caso de las comunidades del Caño Martín Peña, a los poderosos les molesta esa competencia “por el corazón y las mentes” de los residentes de las comunidades?  ¿O será que a la larga los sectores poderosos y sus aliados gubernamentales querrán “darle un escarmiento” a quienes se atreven a quitarles el control de todo un pueblo (de la misma manera que el mismo partido que hoy está en el poder—el PNP—quiso en su momento “darle un escarmiento” a los independentistas por medio de los lamentables hechos del Cerro Maravilla), y quieren comenzar socavando la confianza de los residentes de las comunidades en sus líderes?

Pero peor aún, ¿es ésa la política pública sancionada oficialmente por la actual administración puertorriqueña?  Yo sigo deseando que ello no sea así, pero cada vez que veo a algún personero gubernamental hacer “con su boca de comer” unas expresiones que laceran la dignidad—la misma que la Constitución de Puerto Rico de 1952 dice en su Carta de Derechos que “es inviolable”—de los sectores que no son “agraciados”, me lleno más y más de dudas.  Pero bueno, a fin de cuentas (expresión que últimamente se suele sustituir con el impropio calco, “al final del día”), dice el refrán que “el pez muere por la boca”… ¡y hasta el momento vamos por dos “peces muertos”!  (Y Dios sabe cuántos más les seguirán después de esto…)

¡Y vamos a dejar eso ahí!  A mi gente buena de verdad: Cuídense mucho y pórtense bien.  Y a quienes se creen mejores que los demás… ¡piénsenlo bien, antes de morir por la boca!


No, todavía no lo puedo dejar ahí, porque no quiero dejar pasar la oportunidad para comentar sobre la noticia de que el Departamento de Educación de Puerto Rico ha mandado a prohibir el uso de ciertos textos literarios en español en el undécimo grado (tercer año de escuela superior) por contener un lenguaje ‘inaceptable’, ‘extremadamente burdo y soez’.  Y lo peor de eso es que el funcionario responsable de ejecutar esta orden, admite “con su boca de comer” (¿les huele aquí también a pez muerto?) que desconocía el valor de los libros en cuestión… ¡porque él no los había leído!  Total, lo único que él estaba haciendo era seguir (irreflexivamente) las instrucciones de sus jefes—más o menos lo mismo que en su momento hizo el Col. Oliver North cuando el escandaloso caso Irán-Contra.

OK, voy con esa frase que ya se ha vuelto un clisé: “Las reacciones no se han hecho esperar.”  (¡Ya está, ahí la tienen!)  Y ciertamente la blogósfera boricua ha sido bastante implacable con el tema.  De todas las reacciones que he visto hasta el momento en que escribo—entre las que quiero destacar las de Edwin, Isabel, Prometeo e Ivonne—, la que me parece la más contundente ha sido la de la escritora Mayra Santos Febres, quien diseca la lista de las obras “prohibidas” en el ánimo de ver si hay alguna razón lógica que justifique por qué no se debe exponer a un adolescente que está empezando a conocer la vida a un “lenguaje soez y chabacano”, que comoquiera lo está escuchando a diario en la calle, y en su propia casa, bajo su propio techo.  (Y por si la señora Santos llegara a leer esto: yo leí en mis años universitarios El entierro de Cortijo y al sol de hoy yo tampoco entiendo porqué estos señores lo están censurando.  ¡Que conste!)  Sobre todo, ella da en el clavo al cuestionar dónde, en qué parte de esos libros, hay algún mensaje “pernicioso” para el desarrollo integral de nuestros niños y adolescentes, que pueda preocupar tanto a las mentes estrechas (que de tan estrechas que son, yo no las llamaría “mentes”, para mí eso no sería lo correcto) que dominan en el país.  Definitivamente, ésa es una entrada cuya lectura les recomiendo encarecidamente.

Y ciertamente es importante cuestionar el por qué de decisiones disparatadas como ésta.  ¿Tendrá alguien tanto miedo de que se enseñe a los estudiantes del sistema escolar público a expandir sus mentes, a cuestionar lo que tanto se da por sentado, a PENSAR?  ¿Le convendrá a alguien que nuestros estudiantes no desarrollen su sensibilidad como seres humanos que son (que somos) y se conviertan en autómatas, en seres que no puedan aprender de la rica experiencia humana?  ¿Será que la misión del sistema educativo puertorriqueño es evitar que se formen “crápulas”, “garrapatitas” y “vividores”, y más bien formar seres que se conformen con no ser “agraciados”?

Yo me niego a creer que eso sea así…


Y ahora sí… ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

LDB

La vida es como una caja de chocolates…

¡Saludos, mi gente!

Leo en la prensa diaria sobre lo mal que está la economía puertorriqueña, muy a pesar de los pronósticos que aseguran que los Estados Unidos y otros países están pudiendo salir—poco a poco, pero a paso seguro—del hoyo económico que se cavaron.  Leo cómo se pretende la idea de resolver “a la trágala” problemas que, por las razones que sean, no debió haberse permitido que ocurrieran, como la gesta de los residentes de Villas del Sol en Toa Baja, un grupo de personas pobres, las mismas que quedan excluidas por omisión de la posibilidad de adquirir una vivienda en el mercado actual (donde la vivienda más barata está hoy en día en los “bajos” US$190000), cuyo único delito es reclamar unos terrenos en los cuales construir sus viviendas (aun cuando la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, FEMA, ha determinado que los terrenos donde está asentada esa comunidad son inundables—y no creo que ése sea un dato para sacarse “de la manga”, sobre todo si así consta en los mapas de zonas inundables que dicha agencia federal prepara), y que por los pasados años han estado a la expectativa de cualquier intento gubernamental de desalojarlos, como puede leerse en este resumen (en inglés) (vean también la traducción al español).  (Y a muchos de nosotros, esos intentos de desalojo nos traen a la mente el violento desalojo policial en la comunidad Villa Sin Miedo en 1982, ante la posibilidad—latente, pero nunca lejana—de que eso sea lo que acabe por suceder.)

Y tal vez ustedes crean que nuestros políticos “del patio” mostrarán algún interés por atender problemas como los que acabo de mencionar (sólo por mencionar algunos).  Pero no.  Parece que el interés de nuestros pseudolíderes es mantenerse siempre en el candelero, aunque sea por cualquier estupidez que se les ocurra, de manera que la gente les ría las gracias que hacen y l@s apoye de todos modos a la hora de votar.  Tal vez será como decía en una ocasión la cantante Madonna, que lo importante es que la gente hable de un@… bien o mal, ¡pero que hablen!

Ejemplos de lo anterior (de los miles que vemos a diario) saltan a la vista.  Uno de ellos lo provee la “distinguida” senadora Evelyn Vázquez (les refiero a mi más reciente comentario en la entrada que le dediqué), el cual el blog Poder 5 resume en todos sus sórdidos detalles…  (Michael, si estás leyendo esto, discúlpame la exageración, ¿OK?).  El otro ejemplo se dio a finales de esta semana, cuando el Senado de Puerto Rico publicó en los principales rotativos del país un folleto publicitario—de esos que dan de qué hablar, pero no necesariamente por las razones correctas—en el que divulga asuntos de interés para el país.  Digo, hasta ahí vamos bien, ¿no?  Pero ése no es el problema.  Veamos los siguientes "exhibits":

  • Exhibit 1: El presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz con la recién juramentada Jueza Asociada del Tribunal Supremo de los EE.UU., Sonia Sotomayor. Me imagino que cuando ella se retire mirará esta foto y se preguntará, "What the hell was I thinking? Who the hell's this guy?"
  • Exhibit 2: El presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, ayuda al alcalde (en chaqueta y corbata) y a la Primera Dama estatal (Sra. Lucé Vela de Fortuño) a sembrar un árbol de almácigo en una escuela de Trujillo Alto. ¡Así cualquiera siembra un árbol!
  • Exhibit 3: El presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz (do you see a pattern here?) parece que está en campaña todo el tiempo. (¡Adió'! Y la rubia que está a la derecha en la foto, ¿no es la senadora Evelyn Vázquez? Hasta en esta entrada ella se cuela…)
  • Y por último, Exhibit 4: El presidente del… OK, ustedes ya saben quién, rodeado de los jóvenes del Campamento de Verano del Taller de Fotoperiodismo de San Juan. Yo no sé, pero en mi casa me enseñaron de niño a no acercarme mucho a los extraños…

¿Notan algo extraño en estos "exhibits"?  Pues sí, en todos ellos aparece el presidente del Senado, Thomas (Tomás, si lo quieren escribir así) Rivera Schatz.  De hecho, él aparece en unas 15 fotos de todas las que “engalanan” las 12 páginas del folleto.  Desde retratarse con la recién juramentada Jueza Asociada del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, Sonia Sotomayor (de quien espero que ninguna de sus decisiones futuras "se sale" después de haberse tomado esa foto), hasta retratarse con los Niños Escuchas, los participantes del Taller de Fotoperiodismo (o de periodismo gráfico, que así suena a tono con nuestros tiempos) o los presidentes de organizaciones cívicas… ¡y algunos vicepresidentes también!

Y yo me pregunto, ¿qué necesidad tiene este señor de darse tanta exposición?  ¿Será que él aspira a la gobernación de Puerto Rico en el 2012, y quiere empezar el ascenso a la cima desde ya?  ¿Será que él quiere dar la impresión de que él es quien gobierna realmente en Puerto Rico, y no el gobernador Luis G. Fortuño Bruset, a quien el pueblo eligió democráticamente (aunque parece que algunos de quienes lo eligieron se están empezando a arrepentir por las razones que todos conocemos)?  Para mí hay una cosa que es segura, y es que él quiere que la gente hable de él—bien o mal, pero que hablen de él—, que lo vea como el gran protagonista, como un hombre de poder, que puede hacer y deshacer sin que se le cuestione su capacidad, porque quien lo cuestione, quien lo critique es su enemigo, es de los que “no le gusta que se digan las cosas positivas que él el Senado está haciendo por Puerto Rico y sólo destacan lo negativo”, como dijo de “algunos sectores de la prensa” puertorriqueña.  (Y aunque eso no me impide pensar lo que ya en otras ocasiones he dicho aquí sobre algunos sectores de la prensa, sospecho que por lo demás él es de los que prefiere matar al mensajero cuando éste se atreve a cantarle las verdades.)

Pero bueno, ya que establecimos el propósito de este ejercicio de autopromoción del senador Rivera Schatz, creo que lo que procede es invocar la sabiduría de cierto retardado sureño estadounidense con incapacidad de aprendizaje, Forrest Gump:

My momma always says, ‘Life is like a box of chocolates. . . you never know what you gonna get!’

(¿Alguien sabe si el DVD de esta película se consigue todavía?)

Y como recordarán los que vieron esa película, un punto fuerte de dicho personaje es su habilidad para insertarse dentro de la historia, hacer un cuento tan y tan verosímil que el resto del mundo se lo podría creer.  (Claro está, ayuda mucho a ello el que se emplearan efectos digitales en esa película para, por ejemplo, ubicar a Forrest en una ceremonia en la que recibe una medalla de honor de parte del presidente Kennedy, pero ya eso es otra cosa…)  Es más, ¿qué tal si hacemos algunas sugerencias para ubicar a esta versión boricua (porque lo es, quiera o no) de Forrest Gump?  Permítanme sugerir varios ejemplos:

  • Él ayudó a rescatar algunas de las víctimas del incendio en el Dupont Plaza, el día de año viejo de 1986, y salió retratado en todos los periódicos de esa época;
  • Él se ganó todos los eventos de pista y campo (atletismo… pero me gusta más la frase “pista y campo”) de los Juegos Panamericanos San Juan 1979, y salió retratado en todos los periódicos;
  • Cuando ocurrieron los trágicos eventos del 11 de septiembre de 2001, el salió inmediatamente en un avión hacia Nueva York y llegó a tiempo para salvar a varios centenares de personas, antes de que se cayera la primera de las torres gemelas…

Podría estar todo este rato proponiendo ejemplos y más ejemplos, pero creo que con éstos es más que suficiente.  Pero en fin, ésta es la realidad de nuestra faena política cotidiana, una faena en la que más se destaca el o la que más “roba cámara”, el o la que se presenta hasta en los bautizos de muñecas, el o la que se desvive porque hablen de él o ella—bien o mal… ¡pero que hablen!

Y los que estamos en la rueda de abajo… ¡bien, gracias!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

P.S.  Antes de terminar, aprovecho para agradecer a la autora del resumen al que me refería al final del primer párrafo de esta entrada, la periodista Firuzeh Shokooh Valle, de Global Voices, por citar parte de mi entrada anterior sobre los despidos en el departamento de noticias de la televisora pública WIPR-DT de San Juan en su reseña de lo que la blogosfera puertorriqueña ha estado comentando al respecto.  Digo, eso me hace sentir halagado, en tanto hice mi aportación para ayudar al resto del mundo a entender la lamentable situación por la que Puerto Rico atraviesa en estos momentos.  Nuevamente, ¡muchas gracias!

NOTA ADMINISTRATIVA (8 DE SEPTIEMBRE DE 2009 A LA 01:42 UTC): Para los que se estén preguntando qué pasó con las cuatro fotos que eran los “exhibits” de la ubicua presencia del presidente del Senado a través de su folleto publicitario, sepan que decidí eliminar las mismas de la entrada para evitar problemas con los derechos de autoría que pueda reclamar el Senado de Puerto Rico por dicho folleto.  Es solamente ésa y ninguna otra razón.  Gracias.

LDB