Los numeros no mienten, pero quienes los manejan…

Skyline of San Juan's Central Business Distric...
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¡Saludos, amigas y amigos!

La semana pasada, además del stress que nos dejó la emergencia suscitada por el paso cercano del huracán Earl—que a muchos de nosotros (hasta a mí, que ni se suponía que me reportara a trabajar el día que se proyectaba el paso del huracán) nos dejó con el mal sabor de soportar descomunales tapones de tránsito en las principales intersecciones de San Juan, de esos tapones en los que todo el mundo trata de meterse al mismo tiempo, en la misma intersección en la que se supone que haya un semáforo en funcionamiento y el mismo no funciona por culpa de una falla general en el sistema eléctrico—, sacó a relucir una situación que me ha dejado pensando bastante.  Se trata del despido del director ejecutivo del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, Mario Marazzi, luego de que éste intentara por la vía judicial que el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos de Puerto Rico publicara el Índice de Precios al Consumidor para Puerto Rico.

Este despido llama la atención ante el hecho de que dicho ministerio dejara de publicar el índice en diciembre de 2009, debido a que los datos del mismo estaban “erróneos”.  (Pero si es cuestión de “corregir” los alegados “errores” que puedan tener los datos, dicha agencia debe haber tenido tiempo más que suficiente para poderlos corregir y producir un índice confiable… ¿o me equivoco?)  Y también llama la atención al tomarse en contra de un funcionario como el señor Marazzi, al que distintos sectores vinculados con el quehacer económico han elogiado por su capacidad profesional (dentro de la cual destacan su reciente trabajo para la Reserva Federal estadounidense) y por su sentido de responsabilidad en su petición de que se divulgue el índice de marras.  Pero sobre todo, este despido llama la atención por el presunto matiz político que se desprende del mismo, al haberse dispuesto el despido por parte del ex-presidente de la Junta de Planificación de Puerto Rico—precisamente, el mismo funcionario que al final de agosto dejó su cargo para asumir la secretaría general del partido actualmente en el poder (el PNP).

Más allá de todo lo que se ha escrito y dicho sobre esta noticia, a mí me pone a pensar bastante sobre por qué una entidad de gobierno… vamos, un gobierno en sí decide de golpe y porrazo suprimir la publicación o demorarse un tiempo largo para publicar una cifra de tanta importancia, que no es un simple número, sino un número sumamente poderoso.  Y si alguien tiene alguna duda, vea esto:

“Un índice de precios al consumidor (IPC) mide los cambios a través del tiempo en el nivel de precios de bienes de consumo y servicios comprados por los núcleos familiares.  Es un estimado estadístico que se construye mediante el uso de los precios de una muestra de artículos representativos, los cuales son recopilados periódicamente….  El porciento anual de cambio en un IPC se utiliza como medida de la inflación.  Un IPC se puede utilizar… para ajustar por el efecto de la inflación el valor verdadero de los sueldos, salarios y pensiones, para regular los precios y para desinflar las magnitudes monetarias para que éstas muestren cambios en los valores reales.”
Traducido y adaptado de: Consumer Price Index (vía Wikipedia)

Ciertamente, el índice de precios al consumidor es una pieza de información de tanta importancia.  Hasta el propio gobierno estadounidense le da una gran importancia a esta cifra, como lo demuestra esta página que le dedica el Negociado de Estadísticas Laborales del Departamento Federal del Trabajo.  Pero entonces, ¿qué tiene de particular una cifra como el índice de precios al consumidor en Puerto Rico para que la misma sea otro rehén más del teje-y-maneje político de todos los días?

Tal vez nuestros pseudolíderes se han dado cuenta de que la información es el poder.  Y de que quien tiene ese poder—quien posee los datos con los que se construye esa información, esos números que bien usados nos pueden decir la verdad—es quien dicta la agenda a seguir.  (Lo que me recuerda la nueva versión de la Regla de Oro: “Quien tiene el oro… ¡es quien hace las reglas!”)  Pero, ¿cuál será la agenda en este caso?  ¿Una agenda que pinte un cuadro de aparente recuperación económica y fiscal, aunque “abajo en la tierra” la realidad sea muy dura?  (Yo no sé qué piensen ustedes, pero a mí eso se me parece un poco al infame cruzacalle de Mission Accomplished con el que hace unos añitos se quiso dar a entender que la guerra en Irak había terminado—aunque en realidad lo que había terminado era la ración de credibilidad de quien proclamó un “éxito” que no fue tal, pero eso deberá ser tema para otra entrada…)

La verdad es que el asunto del despido del señor Marazzi y la no divulgación del Índice de Precios al Consumidor para Puerto Rico, se presta para demasiadas sospechas, sospechas que deberían aclararse lo antes posible.  No hacerlo así, abona a la escasa confianza que tiene el público en las estadísticas gubernamentales, y a la sensación de que hacer el bien, actuar responsablemente, en lugar de un premio es un castigo en el Puerto Rico de hoy, un castigo que acarrea serias consecuencias.

Y vamos a dejarlo aquí.  Cuídense mucho, mi gente.  Hasta la próxima.

LDB

La Noche (del "Roadkill") de la Iguana

Saludos, mi gente. ¡Esto es lo que está pasando!

Bueno, ya han pasado más de 2 semanas desde que se inauguró el llamado “corredor del Este” (numerado como la carretera PR-66). Para quienes no conocen el asunto del que estoy hablando, se trata de una carretera que se extiende entre los municipios de Carolina y Canóvanas en el Nordeste de Puerto Rico, y mediante la cual se pretende (y luego les diré por qué lo digo de esa manera) aliviar parte del problema de tránsito que acecha al principal acceso vial entre San Juan y el Este de Puerto Rico. A mi entender, es una manera de suavizar la congestión vehicular (o como lo conocemos “cariñosamente” en Puerto Rico, el “tapón” nuestro de cada día) de dicha carretera principal… ¡transfiriéndola ulteriormente a la nueva vía! Go figure!

OK, un poco de historia antigua: El proyecto de la carretera PR-66 es uno de tantos casos con los que me ha tocado lidiar en los casi 17 años que yo llevo en Recursos Naturales. Sin entrar en mucho detalle, cuando se presentó el caso ante mi atención encontramos serias deficiencias en el análisis de los impactos ambientales, sobre todo en lo que respecta a los humedales que existen en segmentos de la ruta de esa carretera. Y eso no fui yo—o Recursos Naturales, para los efectos—quien único lo había dicho: varias organizaciones ambientales, y hasta las comunidades que habrían de ser eliminadas a lo largo de la vía, también alzaron su voz contra el menta’o proyecto… al punto de que el Tribunal Supremo de Puerto Rico detuvo la obra a fines de los 1990s, ¡con aproximadamente 40% de la obra completada! Obviamente, esto no le cayó nada bien a quienes impulsaban el proyecto, quienes no cesan de ver a su conveniencia el lado político-partidista del asunto… pero bueno, cada quien que lo vea como le convenga… En fin, que cuando se autorizó de nuevo el proyecto a comienzos de la presente década—¿la del cero?—, YA TODO EL DAÑO QUE HABÍA QUE HACER ESTABA HECHO, como lo pude comprobar con otros compañeros de Recursos Naturales durante un nuevo recorrido de la ruta… Pero así es la vida…

Pues bien, parece que la naturaleza (que se me antoja que siempre es más sabia que los que la tratan de manipular a su antojo) está empezando a cobrar algún tipo de venganza. Para ello, ha convocado a una gran población de iguanas importadas, de las que se conocen comúnmente como “gallinas de palo” (Iguana iguana), residentes de uno de los humedales a los que me refería hace un momento, para que las mismas crucen de un lado a otro de la PR-66 como si fuera una calle tranquila. De momento, eso me recuerda mi experiencia por la costa Sudoeste de Ecuador, cuando mi anfitriona y yo atravesábamos un bosque pluvial cercano a la costa. No hace ella más que decirme algo sobre un tipo de araña similar a las tarántulas (de tamaño bastante respetable, por cierto), las cuales cruzan la carretera como si nada… ¡cuando de momento veo por un espejo una de esas arañas cruzando la vía con el mismo desparpajo que una mangosta cruza un camino rural en Puerto Rico de un lado a otro! Menos mal que hicimos ese recorrido durante el día…

Ahora, además de todo lo que la ruta PR-66 ha dado para hablar, incluido el hecho de que por los pocos kilómetros de la vía actualmente en uso (apenas unos 13 kilómetros… ¡eso no da pa’ na’!) y el que hay que pagar US$1.50… ¡tanto por la ida como por la vuelta!… resulta que esta vía es una trampa mortal para las gallinas de palo (que se dicen oriundas de Panamá, donde me imagino que están “por un tubo y 7 llaves”, y que muchas personas han traído a Puerto Rico como mascotas… “mascota”, my a…!). Aunque no parece ser la única: no hace mucho, se ha estado reportando en el Aeropuerto Internacional Muñoz-Marín que estas iguanas entran a las pistas (¿cómo es eso? ¿sin un clearance de la Autoridad de los Puertos, la FAA o el DHS?), donde también se han convertido en “carne de camino” (¿será esto una traducción aceptable para roadkill?).

En fin, que ahora habrá que ver si (como lo planteaba la carta de una lectora en el periódico de hoy, 4/17/2006), de la misma manera en que en varias de nuestras autopistas hay rótulos que avisan de la “posibilidad de ganado en el rodaje” (y eso, que una vaca es evidentemente más grande que una gallina de palo… ¡el que no vea la vaca de frente tiene que estar muy mal de la cabeza!), habrá que ponerle a la PR-66 rótulos que adviertan de la “posibilidad de gallinas de palo en el rodaje”…

Escalofriante, ¿no?

Y ahora, lo que ustedes están esperando…

(Digo, ¿ustedes están esperando esto, o no?)

ESTA SEMANA (17—23 DE ABRIL DE 2006), VENIMOS “VIRA’OS”: Una mujer sobrevive a las quemaduras en su cara, mediante un injerto de piel de su esposo (¡pero esperen a ver DE CUÁL parte del cuerpo del esposo!)… ¿Cuáles son algunas de las fantasías sexuales favoritas de las mujeres? WOW!… Y ahora que tengo su atención… Una discusión por dinero entre un árabe y un judío termina de muy mala manera… ¿Se acuerdan de Lorena? Pues resulta que su hermanita quiere seguirle los pasos… La “verdadera” historia del coyote que murió la semana pasada en el Central Park de la ciudad de New York… Suenan la alarma dentro de un convento… La curiosidad natural de su edad le causa problemas a un niño y a su abuela… Un adolescente se escuda en la Biblia para que le permitan usar el carro familiar… Y… ¿Tiene usted alguna “manzana podrida” en su árbol genealógico? Pues sea “creativo” (como dice nuestro Gobernador) y aprenda a escribir una semblanza que haga que su pariente quede ante el mundo como todo un ángelito.

Así que ya lo sabe, evite convertirse en roadkill y visite Humor, Según Luis Daniel Beltrán… ¡ahora mejor que nunca!

Bueno, ahora sí los dejo. Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB