La (verdadera) satisfaccion del deber cumplido

(NOTA: Originalmente, escribí la siguiente entrada como comentario a una entrada anterior relacionada con la cancelación del programa “El Show de las 12” en Telemundo de Puerto Rico y lo que ello significaba para mí.  Sin embargo, decidí eliminar ese comentario para convertirlo en una entrada aparte, que es lo que sigue.)

¡Qué tal, mi gente!

Cuatro años con cuatro meses y diez días después del fin de una era, tengo que referirme a la muerte de quien gestó "El Show de las 12" y muchos otros éxitos de la televisión puertorriqueña, Francisco (Paquito) Cordero Báez.  Ya con él son muchos los pioneros de la televisión puertorriqueña que se nos han ido en lo que va del 2009 (y no hace falta que les lea la lista).  Figuras que tal vez no contaban con los recursos técnicos con los que se cuenta hoy en día (aunque de todos modos sería injusto comparar la televisión analógica de tubos de vacío y kinescopios de mediados de la década de 1950 con la televisión digital de 2009), pero que pusieron su corazón en hacer un trabajo digno, que ayudara a la gente a divertirse y olvidar las penas de la vida diaria sentada frente al televisor, aunque fuera por unos pocos minutos al mediodía.

Aunque se nos dice que en sus últimos días, Paquito Cordero gozaba de bastante lucidez y se mantenía al día con mucho del quehacer artístico, también se nos dice que la muerte le sobrevino a causa de una serie de enfermedades que le aquejaban desde hace algún tiempo.  Ello ha llevado a algunas personas—y creo que yo también me voy a apuntar en esa lista—a preguntarse (preguntarnos) si la pena causada por perder su “caballito de batalla” diario (“El Show de las 12”) no fue un factor que contribuyera a que su salud fuera declinando en estos últimos años.  Digo, hay quienes después de dejar de hacer aquello que tanto han amado hacer diariamente durante mucho tiempo, mueren poco tiempo después… aunque habrá alguno que otro para quien la muerte será lenta y dolorosa, como la ocasionada por una enfermedad prolongada…

Total, ya ocurrió lo que tendría que ocurrir tarde o temprano.  Ya don Paquito estará disfrutando desde dondequiera que esté, de la satisfacción de haber sido uno de los pioneros de la televisión puertorriqueña (y quién sabe si—como dije hace unos meses sobre su compinche, la otra mitad de “Los Muchachos de la Alegría”,* Tommy Muñiz—él también le hubiera metido mano al reto de la televisión digital), de ser quien propulsó la carrera artística de figuras que siguen en el favor público (como Chucho Avellanet, Lissette Álvarez, Lucecita Benítez, Nydia Caro, El Gran Combo de Puerto Rico y muchos otros), de haber ayudado a proyectar la imagen de Puerto Rico en el escenario internacional (con la participación puertorriqueña en el Festival OTI).  Ahora lo que nos queda de él es un legado que las generaciones actuales tienen el deber de mantener con vida, para que no quede—como tal vez pretendan algunos, movidos por un afán mercantilista que se quiere anteponer a nuestra idiosincrasia (y al que le caiga el sayo… ¡que se lo ponga!)—como una nota al calce en la historia de Puerto Rico.

¡Buen viaje hacia la eternidad, don Paquito!  ¡Muchísimas gracias!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

* “Los Muchachos de la Alegría” es una adaptación al español de la obra de Neil Simon, “The Sunshine Boys”, de la cual se hizo una película en 1976 con George Burns y Walter Matthau (información en IMDb).

LDB

Mar en calma y (no tan) prospero viaje

¡Saludos, mi gente!

Leo con detenimiento la Ley 7 del día 9 de marzo de 2009, la cual lleva el título de “Ley Especial Declarando (sic) Emergencia Fiscal y Estableciendo (otra vez, sic) Plan Integral de Estabilización Fiscal para Salvar el Crédito de Puerto Rico”.  Específicamente, el Capítulo III de esa ley, el que habla de las medidas de “reducción de gastos” en el gobierno de Puerto Rico, a las que me refería la vez pasada.

Y con toda franqueza, lo que leí me ha dejado bastante sorprendido.  Se trata de una serie de medidas en las que el nuevo gobierno de Puerto Rico pretende atajar en poco tiempo (a lo sumo, tres de los cuatro años del presente ejercicio de gobierno) una crisis que se estuvo desarrollando durante muchos años, sin que ninguno de los dos partidos políticos que comparten el poder (PPD y PNP) hubiesen dado pasos afirmativos para evitar que llegáramos al punto en el que nos encontramos hoy en día.

Por supuesto, no ha faltado quien ha tratado de ayudarnos a entender esto “en arroz y habichuelas”.  Supongamos que usted es el capitán de un barco que lleva carga y pasajeros, de los cuales debe llevar una cantidad más o menos limitada—digamos, 250 personas (sin contar la tripulación—ésa NUNCA está de más… y menos en el caso que nos ocupa).  Sin embargo, usted ha dejado entrar más de tres veces esa cantidad de pasajeros (o sea, hay un total de 800 pasajeros) . . . y para colmo de males, está enfrentando un tiempo tormentoso y la nave se está arriesgando a zozobrar como el avión de la teleserie Lost.  Usted se ve entonces en la disyuntiva de reducir la cantidad de pasajeros abordo de la nave, aunque sea para salvar la carga (¿?).

Así que si seguimos el modelo esbozado por la Ley 7 de 2009—y establecemos como meta que la nave llegue a puerto seguro con la cantidad de 250 pasajeros, más la carga—, usted empieza por ofrecerle a sus pasajeros abandonar “voluntariamente” la nave en alta mar, a cambio de lo cual les dará como “incentivo” . . . ¡un lindo chaleco salvavidas con el emblema de la compañía dueña de la nave!  (Ya me imagino el comentario: . . . and all I’ve got is this lousy life jacket!).  O en vez de eso, que por cada quince horas se monten por una hora en un bote salvavidas.

Dependiendo de cuántos tontos picaron el anzuelo cuántos “voluntarios” aceptaron hacer ese sacrificio, usted verifica si está cumpliendo con la meta de 250 pasajeros.  Veamos:

  1. De los 800 pasajeros que había en la nave, digamos que 120 abandonaron “voluntariamente” la nave y se tiraron al mar embravecido, luciendo el lindo chaleco salvavidas con el logo de la compañía matriz de la nave (800 – 120 = 680).
  2. De los 680 que quedan, digamos que otros 195 están se dando una “gozadita” por una hora (de cada quince) en los botes salvavidas (680 – 195 = 485).  Y entonces usted nota que aún no cumple con el objetivo que se trazó, o sea,
  3. Usted todavía tiene 235 pasajeros de más en la nave (485 – 250 = 235), y sigue arriesgándose a no llegar a puerto seguro con la carga que lleva la nave (y que no me venga nadie con que ésa no es la prioridad).  ¿Qué hacer entonces?
  4. Ah, pues recurra al “plan B”: Usted tiene que sacar los 235 pasajeros que están de más, hasta que llegue a los 250.  Empiece por los 175 que abordaron la nave en las escalas más recientes (485 – 175 = 310).  ¡Ah!  Y no se olvide del lindo chaleco salvavidas como incentivo.
  5. ¿Que todavía tiene pasajeros de más?  ¿Y que éstos están entre los primeros que abordaron la nave en el puerto de partida?  Pues ni modo, ésos se van también, con todo y los lindos chalecos salvavidas (310 – 60 = 250).

Y si entendí esto correctamente, se supone que ahí se detenga la cosa, cuando sólo haya 250 pasajeros y se pueda llevar la carga a puerto seguro.  (Traducido al caso real, eso será cuando se logre una economía de US$2 000 000 000.)  Pero a lo mejor resulta que como dice el mantra de los originadores de este plan de “rescate económico”, eso no será suficiente . . . ¿y entonces, qué?

(Y antes de que se me olvide, hay algo muy importante: La decisión que usted tome como capitán de la nave es final y firme, y ninguno de los pasajeros podrá discutírsela, por más razón que tenga.  En mi libro, eso se llama “salirse con la suya”.)

Pero bueno, la cosa es que ya ha dado inicio el conteo regresivo para que se vean los efectos de la Ley 7 de 2009.  Y demás está decir que al día en que escribo esta entrada reinan la confusión, la especulación y la incertidumbre entre los empleados públicos que se verán potencialmente afectados, muchos de los cuales están buscando desde ya las maneras de enfrentar una posible cesantía (claro está, si es que eso les toca como suerte).  Y eso es algo que estoy viendo todos los días en mi lugar de trabajo. Y me temo que ésa será la norma por los próximos meses.

Es más, ahora que lo pienso, había un ambiente más o menos parecido cuando se empezaba a plantear lo del cierre gubernamental de mayo del 2006… Así que como decía el gran filósofo pelotero estadounidense, Yogi Berra,

It’s déjà vu all over again!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.


P.S. Hasta este fin de semana que acaba de concluir, no había tenido la oportunidad de chequear lo que me llama la atención en mis suscripciones de Bloglines.com.  Pero esta vez me puse al día, especialmente con una variedad de artículos dedicados a destacar el papel que están desempeñando últimamente los llamados “nuevos medios” como la Internet en la provisión de información al público; cómo los aprovechó (y los sigue aprovechando) la administración estadounidense del presidente Obama, aun desde que éste era candidato a la presidencia; y cómo se están afectando varios de los medios tradicionales, como los periódicos.  Así que valdría la pena que se dieran una vueltita por allí.


NOTA: En la mañana de hoy (23 de marzo de 2009), Puerto Rico despertó con la triste noticia del fallecimiento (en la tarde del día anterior) de la que se conoció como “la dama de la comedia en Puerto Rico”, Awilda Carbia Benítez; tenía 71 años de edad al morir de un paro respiratorio.  Actriz y comediante de extensa trayectoria en la radio, la televisión y el teatro puertorriqueños, se distinguió en los años más recientes por sus “Desconciertos”, en los cuales imitaba a figuras públicas de gran prominencia (en la política y la farándula, dos áreas que comoquiera uno no sabe dónde termina una y empieza la otra, pero ya ése es otro tema).  Interesantemente, el deceso se produce dos meses después del de don Tommy Muñiz, productor con el cual ella despuntó como comediante y actriz, y cinco años después del de don José Miguel Agrelot (ver: ¡Ajaaaaaaaaaa!), con quien también despuntó en el difícil arte de hacer reír.  No en balde, al anunciar el deceso, el cantante y productor Edgardo Huertas (cuya página en YouTube.com, que mencioné en una ocasión anterior, contiene vídeos de Awilda Carbia) lo expresó de esta manera:

Tommy Muñiz llamó.  Necesita a Awilda Carbia para hacer un sketch con (José Miguel) Agrelot.

¡BUEN VIAJE, AWILDA!  Y QUE ALLÁ ARRIBA PUEDAS ALEGRAR A LAS HUESTES CELESTIALES, COMO NOS HAS ALEGRADO AQUÍ EN LA TIERRA.

FUENTES: De luto la comedia y ‘Por mis venas estaba el artistaje’ (El Nuevo Día, 23 de marzo de 2009).


LDB

La Transicion de don Tomas

¡Saludos, mi gente, dondequiera que estén!

Puerto Rico amaneció el jueves pasado (15 de enero de 2009) con la noticia de la muerte de uno de los pioneros de la televisión en Puerto Rico, nacido Lucas Tomás Muñiz Ramírez, pero mejor conocido como Tommy Muñiz (o más sencillamente, don Tommy).  Persona de gran talento en la televisión, a la que ayudó a levantar desde sus comienzos con sus producciones en distintos géneros: comedias, telenovelas, variedades, programas de entrevistas, entre lo que puedo enumerar “a la carrera”.  Dueño en su momento de una emisora de radio (WLUZ-AM), que dedicó principalmente a difundir la música “del ayer” puertorriqueño (yo más bien la llamaría “música de siempre”), y una estación de televisión (la actual WSTE-TV/DT, a la que también puso las mismas siglas que a su radioemisora).  Dueño del “Monoloro” (situado en Carolina, al Este de San Juan), uno de los dos parques zoológicos que operaron comercialmente en Puerto Rico, durante la década de 1970.  Dueño de la “Hacienda Don Tomás” una operación de crianza de caballos para el hipismo, uno de cuyos ejemplares alcanzó la victoria en uno de los “clásicos” anuales en el entonces  Hipódromo ‘El Comandante’ (el actual Hipódromo Camarero)…  Y hasta actor de cine cuya naturalidad y espontaneidad lo llevó casi a las puertas de ganarse un Academy Award®* estadounidense por su actuación estelar en Lo Que Le Pasó a Santiago

Hay muchas cosas que se han dicho ya sobre él, especialmente lo que han reseñado los medios de prensa locales, que lo que más lamento es que ya no quede mucho más que decir.  Sin embargo, puede ser que algunos recuerdos personales ayuden a sazonar el tema.  Como cuando a finales de la década de 1960 él trajo a la televisión de Puerto Rico un concepto diferente de comedia, aparentemente tomado a préstamo de un programa exitoso que ya existía en la televisión estadounidense de la época, Rowan & Martin’s Laugh-In: chistes rápidos y en sucesión, música incidental, bailarinas que hacían un “puente” entre chiste y chiste…  Por cierto, yo escuché decir alguna vez que cuando se le quiso poner un título al programa, nadie tenía ni p…erra idea de cómo llamarlo, hasta que alguien (puede que nunca sepamos si fue don Tommy o no), presuntamente en su frustración, se atrevió a decir “¡esto no tiene nombre!”… ¡y así se quedó el programa!  ¡Esto No Tiene Nombre!  Y como dicen por ahí, el resto es historia.  Una historia que yo seguí fielmente los viernes por la noche, desde sus comienzos hasta que se canceló a finales de la década de 1970.

¿O qué tal si les digo que en su programa de entrevistas de los miércoles en la noche (El Show de Tommy), don Tommy fue—a mi mejor entender, que conste—el primer productor en la televisión comercial de Puerto Rico en presentar los detalles de una operación quirúrgica de extirpación de seno (mastectomía radical)?  No puedo precisar en qué año se presentó el vídeo de esa operación, pero ciertamente fue una movida bastante arriesgada para su tiempo.  Y sí, yo vi la operación “en todos su gloriosos detalles” (si me disculpan la expresión), desde la preparación de la paciente (que creo que era anónima) hasta la conclusión de la cirugía, desde la primera incisión en el seno afectado hasta la colocación de las suturas.  A mi mejor entender, esta movida tuvo su propósito de crear conciencia entre la teleaudiencia femenina, sobre una de las consecuencias que acarrea el cáncer del seno y cómo las mismas pueden prevenirse con la consulta médica y el autoexamen periódico del seno.  E imagino que muchas habrán sido las mujeres que le estuvieron agradecidas de haber presentado ese vídeo en su programa.

¿Y cómo olvidar los malabares que don Tommy, en su personaje de “Juan Bautista García”, tenía que hacer para lidiar semanalmente con las situaciones en las que lo ponía su familia, Los García?  Esa misma naturalidad y espontaneidad que mencioné arriba fue una de las cosas que ayudaron a que esa comedia de situaciones se quedara grabada en el corazón de todos nosotros, los que la veíamos cada martes en la noche…  Y no voy a seguir escribiendo más recuerdos para no pecar de estar diciendo más de lo que ya otros han dicho.

Ahora bien, una cosa que tal vez se haya dicho mucho en estos últimos días, pero que no estaría de más que yo la escriba aquí, es que el mayor atributo que caracterizó a don Tommy Muñiz fue su amor por ésta, su tierra, Puerto Rico.  Su deseo de ayudar al talento puertorriqueño a forjarse un rumbo exitoso.  Su práctica de exaltar—en todas las facetas de su quehacer profesional y en su vida personal—los más hermosos valores que tenemos los puertorriqueños.  Y eso es algo que lo distinguió—y lo distinguirá para siempre—de quienes por ignorancia o mezquindad (¿o por ignorancia y mezquindad?) sepultan su alma y su ser y pretenden (¿inocentemente?) que otros hagan lo mismo.

(Y a quien le caiga el sayo… ¡que se lo ponga!  O sea… If the skirt fits, then wear it!)

Se me ocurre pensar que es una pena que don Tommy no sea parte del fenómeno que se avecina, cuando el 17 de febrero 12 de junio de 2009** se dé la transición de la televisión en Puerto Rico a la teledifusión digital (momento en que su casa de siempre, WAPA-TV, pasará de ser el canal 4 analógico a ser el canal 27 digital).  Pero estoy seguro de una cosa: para una persona como don Tommy, que supo enfrentar los retos de su tiempo (como a comienzos de la década de 1980, cuando la televisora que él adquirió—o sea, WLUZ-TV; vean arriba—transmitió las primeras vistas legislativas del caso Cerro Maravilla),*** el reto de estos nuevos tiempos hubiera sido para él un “bombo al pitcher“… un reto del que no me cabe duda que él también saldría airoso.

Así que desde aquí quiero pedir un fuerte aplauso para el señor Lucas Tomás Muñiz Ramírez… Tommy Muñiz… don Tommy, con quien Puerto Rico y el mundo entero tienen una enorme deuda de gratitud.  ¡Buen viaje hacia la eternidad, don Tommy, y que su recuerdo nos alegre siempre, desde dondequiera que esté!

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.


* Academy Award(s)® © The Academy of Motion Picture Arts and Sciences.  All Rights Reserved.

** ACTUALIZACIÓN AÑADIDA EL DÍA 15 DE FEBRERO DE 2009: Debido a que el jueves, 12 de febrero de 2009, el presidente Obama firmó una medida congresional de urgencia que demora la transición digital de la TV estadounidense (y puertorriqueña, por extensión), he tenido que hacer el cambio correspondiente en el texto de la entrada.

*** No olviden que los siniestros hechos del 25 de julio de 1978 ocurrieron precisamente junto a la torre del transmisor de dicha televisora (cuyas siglas eran entonces WRIK-TV), como lo indico en la entrada de mi blog a la que hago referencia.  (Talk about poetic justice!)


P.S. A aquellos de mis lectores fuera de Puerto Rico que estén interesados en vídeos relacionados con don Tommy Muñiz, les recomiendo hacer una búsqueda de los mismos en YouTube.com.  Una página en la que tal vez puedan encontrar algunos de estos vídeos es la página del cantante y productor Edgardo Huertas.

LDB

Luces Apagadas

Saludos, mi gente,

Cuánto se apuestan en otros países a que la gran mayoría de quienes me leen en Puerto Rico tuvieron que pasar (al igual que yo) por la desagradable experiencia de tener lo que en buen español sería un dress rehearsal de lo que nos espera en la presente temporada de huracanes. Resulta que el jueves pasado (16 de junio de 2005), medio Puerto Rico se quedó sin servicio de energía eléctrica debido a una avería en una línea de transmisión de electricidad en el sur del país, la cual provocó que se privara a una gran cantidad de abonados por varias horas. En mi oficina en San Juan, nunca llegamos a notar lo sucedido, pero en el resto de la Isla, ¡ya eso era otra cosa! En Juncos, por ejemplo, estuvimos a oscuras desde media tarde hasta casi las 21:40 (-04:00)… Tiempo más que suficiente y oportuno para sentarnos a hablar de las cosas que suceden en nuestras vidas y en el entorno en que nos movemos. Tiempo más que suficiente para pensar y soñar… ¡sobre todo, para esperar que restablecieran el servicio, caramba!

Pero como una de esas cosas extrañas de la vida, ese mismo día Puerto Rico perdió a uno de sus más grandes hombres, a Don Enrique Laguerre (quien estaba a pocos días de cumplir 100 años de vida). Para los que no han pulsado aún el enlace a la sección especial en El Nuevo Día (vea el mensaje anterior), Laguerre fue el autor de varias obras de gran prestigio en la literatura puertorriqueña, como La Llamarada y Cauce Sin Río; fue también profesor universitario de gran prestigio, y uno de los fundadores del Instituto de Cultura Puertorriqueña… irónicamente, el mismo instituto que por razones que uno no entiende, le dio de codo en los útimos años de su vida. Pero así son las cosas, y así es la gente…

Comoquiera, Don Enrique se nos ha ido, pero queda para siempre su obra literaria y de opinión (incluidas varias obras inéditas que están por ver la luz próximamente), para dar luz, sentido y dirección a todo un pueblo que la necesita… ¡y unos más que otros, por cierto! Si no me creen esto último, fíjense lo que ocurrió a los pocos minutos de darse a conocer la noticia del fallecimiento de Don Enrique, cuando una legisladora novata estaba a punto de ser entrevistada en la emisora radial WKAQ-AM sobre otro tema:

Me enteré cuando venía de camino para acá. Es muy triste. Yo de pequeña recuerdo algunas de las producciones que mencionaron de él y uno creció con toda la producción local que había antes, que era muy diferente y un estilo… me parece mucho más productivo, más beneficioso y más positivo de lo que tiene la televisión local ahora. Y no quisiera que se me malinterprete. Ciertamente es muy triste, muy lamentable. Perdimos a una gran leyenda, si se puede decir así, de lo que fue la producción local. Que descanse en paz. A su familia nuestras condolencias. Y yo quisiera exhortar ahora que esta persona falleció que emulen la calidad con la cual él preparaba sus escritos, sus telenovelas y sus producciones locales.

Pero… ¿EN QUIÉN CA***O ESTABA PENSANDO ELLA? ¿EN TOMMY MUÑIZ? ¿EN ÁNGEL DEL CERRO? OK, yo no llamaría a eso “pensar”… Es más, eso me recuerda al rótulo que uno ve detrás de algunos escritorios secretariales (¡no todos!),

No me pidas que piense… ¡Me dieron el empleo por mi belleza!

¡Cosas de la vida! Mientras tanto…

ESTA SEMANA, CONTINÚA LA ACCIÓN DE JUNIO DE 2005… OK, NO ES PA’ TANTO… CON: Cómo rescatar a una linda princesa que está a merced de un dragón, según su estilo musical… Aprenda a insultar de manera elegante, con las figuras históricas de la política hispanoamericana… Un abogado quiere pasarse de listo con un policía que lo detiene por desobedecer una señal de tránsito… Y… Un aviso muy importante para los técnicos de urgencia médica.

Ya lo saben, aquí es donde está todo esto, más las “LDB’S DANCERS”.

Bueno, y aquí los dejo por hoy, no sin antes declarar a Don Enrique Laguerre (1905–2005) mi huésped de honor de esta semana y desearle desde aquí un buen viaje hacia la eternidad. Y a ustedes, pues… Cuídense mucho y pórtense bien. Bye!

LDB