Historia de dos lideres: . . . y los primeros cien dias del otro

¡Qué tal, mi gente!

Aunque con una semana de retraso, lo prometido es deuda, y ahora es que me toca escribir algo sobre los primeros 100 días de Barack H. Obama como presidente de los Estados Unidos, los cuales se cumplieron el día 29 de abril de 2009—exactamente el mismo día en el que el gobernador Luis G. Fortuño Bruset rendía al país su mensaje presupuestario, en el que se incluía su plan para la “recuperación” de las finanzas públicas, aunque a costa de 30000 empleados públicos a los que se pretende despedir, pero ya esa es otra historia.

Y como dije un par de entradas atrás, estos primeros 100 días han sido bastante intensos a su propia manera.  Han sido días en los que se ha visto de todo en la naciente administración federal.  Desde el “arranque en fa” con la firma de una directriz ejecutiva para cerrar—en el plazo de un año—el campamento penal en la base naval estadounidense de Bahía Guantánamo en Cuba (donde aún están presos algunos de los sospechosos en la "guerra contra el terrorismo" de la administración de George W. Bush), hasta el plan de “estímulo económico” de US$787 mil millones con el que se pretende paliar la crisis en la economía estadounidense, la cual está en una situación bastante difícil, aunque no todo lo mala que podría ser.

La cuestión es que desde el mismo primer día de trabajo, el presidente Obama ha puesto su empeño en cumplir las promesas que hizo en su campaña electoral, aunque a lo largo del camino, él debe haber descubierto que no todas las promesas que él hizo serán fáciles de cumplir (y aún falta un trecho bien laaaaaaaaaargo por recorrer).  Aun aquéllas que algunos sectores considerarían “peligrosas” para el bienestar de los estadounidenses y para la “seguridad nacional”—como el cierre del campamento penal en Guantánamo y la divulgación de los memorandos secretos del gobierno federal sobre las torturas “técnicas especializadas para la obtención de inteligencia”.  (Y por favor, recuerden lo que dijo una vez George W. Bush: “Estados Unidos no tortura a sus prisioneros”.  Me imagino que a la vez que dijo eso, él no asentía con la cabeza, porque ahí sí que estamos mal…)

Aunque francamente, yo no veo que los alarmistas de la vida aclaren cuán peligroso puede ser para su país, por ejemplo, que se sepa la verdad sobre las “técnicas especializadas para la obtención de inteligencia”, o aun que se proteja la integridad de la conservación de los recursos naturales y el medio ambiente, con una base científica sólida (tema que me toca bastante de cerca, por razones que ustedes ya conocen).  Y esto último es importante si se quiere despejar toda duda levantada a causa de la toma de decisiones de claro corte político partidista en acciones que afectan la vida de los ciudadanos, positiva o negativamente (como restringir la investigación científica con las células madre o stem cells—porque para conseguir nuevas líneas de esas células hay que utilizar bebés abortados, y eso es un anatema para la derecha reaccionaria con base “religiosa”—, abrir a la exploración petrolera las áreas naturales de gran valor como el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico en Alaska, disminuir las protecciones legales para las especies amenazadas o en peligro de extinguirse, etc.).*

Pero eso no ha sido lo único.  En todos esos 100 días, el presidente Obama ha estado llevando a cabo acciones para presentarse en la escena mundial como la clase de líder que pretende que queden atrás los vicios de una política internacional matizada por la toma de partidos (“el que no esté con nosotros está en nuestra contra”) y por el ejercicio de solucionar de la peor manera posible la crisis a la que Estados Unidos y el mundo se vieron arrojados con los infames actos terroristas del 11 de septiembre de 2001.  No todos los beneficiarios prospectivos, como Irán, han quedado satisfechos—en ese caso, porque el liderazgo iraní se siente como que los occidentales no quieren quitarle el guante de la cara en lo de su supuesta ambición nuclear con fines “pacíficos”.  Sin embargo, otros parecen ver una oportunidad para limar algunas de sus asperezas con los Estados Unidos, aun cuando de todos modos sigan atrincherados en sus propias posiciones ideológicas.  Tal parece ser el caso de Venezuela, como lo demostró el gesto de su presidente, Hugo Chávez Frías, de estrechar la mano de su homólogo estadounidense y obsequiarle un ejemplar—en español, en el que no creo que el nuevo presidente estadounidense tenga alguna fluidez—del libro, Las venas abiertas de América Latina, por el uruguayo Eduardo Germán Hughes Galeano, una fuerte denuncia contra la explotación de las riquezas latinoamericanas por los países industrializados, a un alto costo social y político.  (Libro del que, por cierto, yo también tengo un ejemplar en mi biblioteca, y que me propongo leer de nuevo en los próximos días.)

Por supuesto, no han faltado las críticas contra el presidente Obama, principalmente provenientes de personeros de la derecha política republicana que, más que una genuina preocupación por el rumbo que toma su nación, lo que destilan es rencor, con un matiz de revanchismo político.  Por lo menos, para mí ésa es la explicación de que muchos de estos personeros expresen su esperanza de que el presidente Obama fracase en su mandato.  ¿Por qué?  ¿Será porque se dejaron vencer por alguien “distinto” (interprétese como se interprete) y eso no les hizo gracia alguna?  ¿Será por que no tienen nuevas ideas que ofrecer a su pueblo?  ¿Será porque no creen en la constante del cambio, en que deben evolucionar con la misma sociedad que dicen representar?  ¿Será porque no tienen la capacidad para admitir—y afrontar con valentía—las fallas de su propia ideología, los puntos débiles, los defectos, a fin de corregirlos y ponerse en pie como fuerza política válida?

(Por supuesto, esto no significa necesariamente que los demócratas estadounidenses son hermanitas de la caridad, en tanto su interés en una mayor intervención del gobierno en la vida de sus ciudadanos es igual de “saludable” que la confianza desmedida del gobierno en el “dejar hacer” para impulsar la economía—la misma confianza que ha llevado a los estadounidenses al hoyo económico en el que están al presente.)

A mi juicio, el presidente Obama es una persona bastante carismática, que ha exhibido un gran arraigo entre sus conciudadanos y una gran admiración en otros países (por no hablar de que ha sabido aprovechar la Internet y los nuevos medios tecnológicos para conectarse con sus conciudadanos y con el mundo), y que en sus primeros 100 días de mandato ha mostrado una disposición para atacar los problemas que los afectan y buscarles soluciones, si posible dentro de un espíritu de colaboración bipartidista (aunque como ya expresé, no todos parecen estar en esa misma onda… ¡igualito que aquí!).  Así que a mí me parece que él le ha sacado bastante partido a sus primeros 100 días como presidente de la nación más “poderosa” del mundo…  Y entonces, ¿qué se esperará para los restantes 1361 días (o en el mejor de los casos, 2822 días)?  Ya veremos qué sucede.

¡Y vamos a dejar la “Historia de dos líderes” ahí… por lo pronto!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.


* Sobre la restauración de la integridad científica en el ámbito del gobierno federal vea: Memorandum for the Heads of Executive Departments and Agencies, del día 9 de marzo de 2009.


LDB

Historia de Dos Lideres: Los Primeros Dias

¡Saludos, mi gente!

Y llegó el mes de febrero, como suele suceder después de que termina el mes de enero—digo, a menos que a la nueva legislatura de Puerto Rico le dé con legislar para que de ahora en adelante el año conste únicamente de los meses de diciembre y enero, para así tener unas Navidades que duren todo el año y seguir con la francachela y la bebelata y todo lo demás.  La verdad es que el mes que nos acaba de dejar ha traído cosas interesantes, como el advenimiento de nuevas administraciones en Puerto Rico y los Estados Unidos.  Administraciones que, a mi modo de ver, se han caracterizado más por las diferencias en estilo que por los logros que cada una ha podido realizar hasta el momento.

Así, por ejemplo, vemos cómo el nuevo presidente de los EE.UU., Barack H. Obama, se ha dado a la tarea de tratar de deshacer tanto como sea posible los entuertos en los que su antecesor, George W. Bush, sumió a esa nación durante los ocho años que la Constitución estadounidense le permitió estar en el poder.  Y ciertamente me deja sorprendido ver cómo el nuevo presidente ha “sacado pecho” en los primeros 11 días de su mandato: firmando directrices como la que ordena una congelación de los beneficios económicos de los alcahuetes y soplapotes ejecutivos, o como aquélla que busca reivindicar a la mujer en la paga igual por la labor que realiza, con relación a su contraparte masculino; ordenando el cierre del campamento penal en la Bahía de Guantánamo (Cuba), donde se encuentran todavía centenares de los detenidos como “sospechosos” de actos terroristas, esperando por la justicia que decida hacer en su día un gobierno que “no tortura a sus prisioneros” (¡no, si el waterboarding no hace ná’!); buscando tender de nuevo los puentes de fraternidad mundial que durante esos mismos ocho años han estado rotos, sobre todo con aquellos países que—con o sin culpa—han estado marcados por las acciones de individuos que creen tener la sartén religiosa agarrada por el mango… ¡y el mango también!

Y ciertamente, es una tarea bastante pesada la que el nuevo mandatario estadounidense ha tenido que emprender, en tanto haya que tratar de deshacer todo el daño causado por la administración de su antecesor.  Una administración que queriendo responder a un fuerte agravio—o sea, a la agresión infame de la que los EE.UU. fueron objeto el 11 de septiembre de 2001—ejerció la dudosa opción de disponer de quien en otro contexto (la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980) fuese un aliado (Saddam Hussein), con la excusa de que en su país (Irak) se guardaban armas de destrucción masiva y se apoyaba el terrorismo islámico.  Al mismo tiempo, en el proceso se vieron gravemente afectadas la confianza de todo un pueblo en sus figuras de autoridad y sus instituciones, así como su don más preciado: la libertad.  ¿Y todo para qué?  ¿Para que alguien sacara una ganancia de esa tragedia?  (Y no hay que ir muy lejos para entender a qué me refiero…)

Mientras tanto, en Puerto Rico ya llevamos aproximadamente un mes con el nuevo gobernador, Luis G. Fortuño Bruset, otrora director de turismo de Puerto Rico y quien hasta el año pasado fuera el Resident Commisioner, o sea, el representante-sin-voto que Puerto Rico envía al Congreso estadounidense en cada elección federal.  Si bien su elección es lo que yo considero un ejemplo de supervivencia política, si tenemos en cuenta que ha podido salir a flote de algunos malos ratos provocados por elementos dentro de su propio partido (como el caso de la palabrota con la que alguien “adornó” una foto suya a finales del año 2005), a veces parece como si todavía estuviera tratando de ver qué hace ahora que está al mando del país.  Ya a los 30 días de iniciado su mandato, su capacidad de liderato (o falta de la misma) se está poniendo bajo la lupa, con varios ejemplos.  Nombramientos de funcionarios que han sido objeto de dudas en el pasado como el “nuevo” Secretario de Educación, Carlos Chardón (quien ocupó el mismo puesto hace unos 30 años) o el de Salud, Dr. Jaime Rivera Dueño—y ciertamente las cosas en Puerto Rico han cambiado bastante desde la incumbencia original de ambos funcionarios; o nombramientos sobre los cuales la duda es menos reciente, como el que fuese designado originalmente para el Departamento de la Familia, que tuvo que renunciar a su aspiración luego de que se divulgaran presuntos conflictos de interés, entre los cuales está el haber intervenido como abogado en el juicio contra un acusado por violar sexualmente a una menor de edad… y eso, que todo ese asunto ha sido despachado por el propio gobierno como “un error inocente” (¿así los llaman ahora?).

(Por cierto, el acusado en el caso al que me acabo de referir fue encontrado culpable apenas anteayer—30 de enero de 2009—del delito por el cual fue acusado.  Me imagino que esto sería “otro moretón en el ojo”—los estadounidenses lo dicen expresivamente como another black eye—para el ahora ex-funcionario designado.)

Y ni hablar de la aparente actitud de “siéntate a esperar” en cuanto a las recomendaciones del grupo al que él encomendó estudiar posibles soluciones a la crisis económica de Puerto Rico (el CAREF, al que me referí un par de entradas atrás), las que él insiste en que “son sólo recomendaciones”…  Por supuesto, si sólo son recomendaciones, bien que podría ponerlas en vigor o bien que no.  Pero de que ya hay inquietud en ciertos sectores de nuestra sociedad, la hay.  Los líderes sindicales no están de acuerdo con que se demore la implantación de las cláusulas económicas de sus convenios colectivos hasta el año fiscal 2011–2012.  Las compañías de telefonía celular que operan en Puerto Rico no están de acuerdo con que se imponga a sus usuarios (incluido quien les escribe) un arbitrio de US$0.01 por minuto de transmisión de voz (aunque no de datos o de fax)…  Pero por otro lado, hay alcaldes, presidentes de corporaciones… y algunos vicepresidentes también (como decía aquel viejo anuncio comercial del ron Bacardí Añejo)… que se aumentan el sueldo o se retiran con una bonificación jugosa, porque diz que nunca se tomaron vacaciones ni días por enfermedad.

Así, más o menos, es como van las cosas en estos primeros días de ambos gobernantes.  Uno, decidido y arrojado, dispuesto a emprender desde ya una tarea que sabe que es difícil, pero que alguien tiene que hacer.  El otro… esteeeeeeeeee… habrá que esperar a ver qué sucede con él.

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.  Hasta luego.

P.S. Para que se entretengan un poco, les quiero dejar esta vez con algo que encontré ayer a través del portal del periódico Primera Hora.  Se trata de un cortometraje de apenas siete minutos, protagonizado por Emanuel “Sunshine” Logroño—definitivamente uno de los mejores comediantes de Puerto Rico al día de hoy.  El corto que ven abajo es un ejemplo del humor negro al que Logroño nos tiene acostumbrados, en el que se retratan aspectos particulares de la sociedad puertorriqueña contemporánea.  Así que sin más preámbulo… siéntense… relájense… y disfruten (¿?) de…

Natural “Boricua” Killer (ADVERTENCIA: CONTIENE LENGUAJE FUERTE)

LDB