… o antes, de ser necesario: Una pérdida en la familia

“… llegar al extremo de segar dos vidas humanas, dos padres de familia… dos hombres que todo lo que querían era servir a su pueblo… y ¿para qué? […] ¿Para tener algo de qué echárselas, algo con que demostrarle al resto del mundo que tienen el poder sobre la vida y sobre la muerte, que están por encima de las consecuencias de sus acciones?”

Crime Scene
Image by freefotouk via Flickr

¡Una nota triste, mi gente!

Mientras me preparaba esta mañana (martes 23 de marzo de 2010) para dirigirme a mi trabajo en el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), la radio me trajo la lamentable noticia de que dos miembros del Cuerpo de Vigilantes de Recursos Naturales que prestaban vigilancia en la sede de la agencia, habían sido asesinados a balazos en las primeras horas de hoy (aproximadamente a las 00:51 UTC –04:00), en medio de lo que hasta el momento en el que escribo esto se presume como un intento de robo.

Edificio de Agencias Ambientales Dr. Cruz A. Matos (sede del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, la Junta de Calidad Ambiental y la Autoridad de Desperdicios Sólidos), Sector El Cinco, Río Piedras, P.R.
Edificio de Agencias Ambientales Dr. Cruz A. Matos (sede del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, la Junta de Calidad Ambiental y la Autoridad de Desperdicios Sólidos), Sector El Cinco, Río Piedras, P.R.

Según los relatos de la prensa local (El Nuevo Día, Primera Hora), tres hombres que habían saltado sobre una verja del edificio tomaron de sorpresa a los dos Vigilantes, tras lo cual se produjo un intercambio de disparos, del cual los dos Vigilantes resultaron muertos y uno de los tres asaltantes quedó herido.  A pesar de que los asaltantes huyeron del lugar en el vehículo de uno de los dos Vigilantes muertos (al que se presume que le quitaron su arma de fuego reglamentaria), una confidencia anónima llevó a su arresto una hora más tarde en la madrugada.   Mientras tanto, a la pesquisa del asesinato por la Policía de Puerto Rico se han sumado las autoridades del gobierno federal, ya que aparentemente al ocurrir el robo violento de un vehículo de motor (“carjacking”) entra en juego la jurisdicción federal.

Sinceramente, aún estoy en “shock” al ver una noticia como ésta, que afecta directamente al lugar donde me desempeño cada día laborable.  Es sumamente lamentable, sobre todo si se piensa en que se trata de personas con las que he tenido o tengo que colaborar en alguno que otro momento, que tienen una misión de proteger los recursos naturales y el medio ambiente puertorriqueño, y a la vez orientar al público sobre la conservación y el cuido de dichos recursos para su disfrute.  Aunque es posible que se cuestione—como ya se ha cuestionado (El Nuevo Día, Primera Hora)—la necesidad de que un cuerpo especializado como el Cuerpo de Vigilantes de Recursos Naturales tenga que hacer las funciones que debería estar haciendo una compañía de seguridad privada.  Funciones que por los efectos de la Ley 7 del 9 de marzo de 2009 ya no puede realizar la compañía privada de seguridad que había sido contratada para ello, y que como dice mi ex-colega, el hoy Secretario de la agencia (y lo que acabo de escribir no es broma, ya que hace algunos años él era “uno de nosotros”), habrá que seguirlas haciendo.

Sea como sea, lo que me preocupa es el efecto que este incidente tendrá en muchos de quienes trabajamos en ese edificio, un edificio que ha visto su cuota de incidentes delictivos.  Hace apenas un par de meses, por ejemplo, un oficinista fue asaltado cerca del edificio mientras compraba un boleto de “la Lotto” en un negocio adyacente al edificio.  Y un par de años atrás, cuando el buen amigo “Nikolás del Pueblo” tenía su carrito de almuerzos frente al edificio, su vehículo fue objeto de un robo del que le llevaron dinero y algunos documentos.  Y si sigo contando, creo que no voy a acabar.  Pero llegar al extremo de segar dos vidas humanas, dos padres de familia—por lo menos uno de los Vigilantes occisos deja huérfanos a una niña y un niño de no más de 5 años de edad—, dos hombres que todo lo que querían era servir a su pueblo… y ¿para qué?  ¿Para apropiarse de algo con lo cual pagarían la próxima compra en el “punto” de drogas y alimentar su vicio?  ¿Para tener algo de qué echárselas, algo con que demostrarle al resto del mundo que tienen el poder sobre la vida y sobre la muerte, que están por encima de las consecuencias de sus acciones?

Para mí, eso es y seguirá siendo completamente inaceptable.

Termino por expresar a los familiares de los dos Vigilantes caídos en el edificio del DRNA  la madrugada del 23 de marzo de 2010, mi más profunda pena por lo ocurrido y mis más sinceros deseos de que Dios les dé la fortaleza necesaria para poder sobrellevar este momento tan amargo en sus vidas.  ¡Que así sea!

Nos vemos en la próxima entrada… ¡o antes, si es necesario!

LDB