Tarjeta postal desde donde no quisiera estar

Saludos, amigas y amigos, mi gente.

Sé que no han sabido de mí desde noviembre de 2014.  Tal vez piensen que tiré la toalla y que decidí no escribir más en este blog.  Por supuesto que ello no puede estar más lejos de la realidad.  Porque éste ha sido—y seguirá siendo—el vehículo que tengo para compartir con ustedes mi sentir sobre la vida y sobre el mundo que me rodea.

Hoy quiero compartir con ustedes la razón principal por la que hace tiempo que no me ven por aquí.  Desde el verano del 2014, por razones algunas de las cuales prefiero reservarme, he tenido que asumir personalmente la custodia y el cuido de mi padre, de 86 años de edad a la fecha de esta entrada.  Y he tenido que hacerlo sólo, sin ayuda.  Y la verdad es que no me ha sido muy fácil realizar esta tarea, como lo sabe cualquier persona que tenga que cuidar de un familiar de mayor edad, especialmente cuando ese familiar padece de una condición neurológica seria.

No creo que haga falta explicar a qué condición neurológica me refiero ni por qué lo digo de esta manera.  Y como siempre, sé que entenderán el por qué.

La realidad es que en estos últimos meses he tenido que pasar bastante, sobre todo muchos malos ratos.  Especialmente, hospitalizaciones y visitas a salas de emergencia por caídas, infecciones, pulmonías, etc., sufridas por mi padre.  Y créanme, esperar a que l@ atiendan a un@ en la sala de emergencia—sobre todo en el Puerto Rico de hoy en día—se ha convertido en una experiencia traumática para mí.  Especialmente cuando ha habido la mala suerte de que la visita se produzca en un día en el que la sala de emergencia está más ajetreada.

Es más: ahora me da vergüenza—y hasta miedo, de veras—cada vez que me dicen los paramédicos que van a llevar a mi padre a la sala de emergencia.  Es como si la vida me estuviera diciendo que no me concederá evitar el paso por esa prueba, y que como dicen ahora por ahí, que yo "bregue con eso".

Ahora el caso es que me veo en la encrucijada de tomar una decisión sobre la situación de mi padre.  Tal vez no tenga más remedio que enviar a mi padre a un hogar de cuido donde él pueda recibir 24/7 las atenciones y el cuidado que yo no puedo darle.  Cierto es que ésa es la solución que muchas de mis amistades y compañer@s de trabajo me han recomendado, casi al punto del consenso.  Y no menos cierto, me inclino por esa soluciónPero no es una decisión que me sea fácil de tomar.  Especialmente cuando implica sacar a una persona del ambiente ya conocido y trasplantarla a un ambiente nuevo y desconocido, alejar a esa persona de lo que le es familiar y cotidiano y ubicarla en un mundo diferente.

Por no hablar de la transición fuerte que necesariamente tendrá que ocurrir en mi vida, al asumir las riendas de una casa que se queda cada vez más sola.

Pero es así como estoy pasando mis días últimamente.  Lidiando con una situación en la que caí sin querer, sin más remedio.  Una situación que tendrá que culminar de alguna manera, aunque yo salga muy lastimado en el proceso.

No sé, puede ser que al exponerles esto a través de mi blog, yo me esté ayudando a mí mismo… como también puede que no.  Sin embargo, lo que no quiero es que se me tenga pena, en lo absoluto.  Yo quiero creer que saldré como persona, mejor de lo que era cuando esta situación se me presentó tan de golpe y porrazo.  Yo quiero creer que todo saldrá bien y que podré seguir adelante con mi vida.

Y quiero creer que eso incluirá continuar mi contacto con ustedes, amigas y amigos, mi gente.  Que no dejaré de comentar las acciones de un gobierno (sea del partido que sea—PPD o PNP, ambos son lo mismo) que prefiere quitarle a quienes tanto le ha dado al país, con tal de mantener su propia supervivencia; o las injusticias que se cometen a cada rato (como las matanzas policiales de civiles desarmados, sobre todo aquéllos que son de “minorías”), cuando se abusa de la fuerza en lugar de usar la razón; o la tragedia que causan quienes intimidan, destruyen, matan para poder adelantar sus visiones erróneas de cómo debe ser el mundo (y no hace falta decir quiénes son, excepto que pretenden sembrar el terror en el mundo).

Yo espero que esta entrada sea la catarsis que necesito en estos momentos en los que tengo que decidir mi futuro.  Y aún tengo fe de que no importa cuáles sean las consecuencias de mi decisión, habré tomado responsablemente la decisión correcta.  Y entonces podré seguir adelante con mi vida.

¡Y vamos pues a dejar eso ahí!  Cuídense mucho, pórtense bien y sean personas razonables.  ¡Hasta pronto!

LDB
(Original en borrador, publicado desde mi celular vía WordPress para Android.)

Los números de 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 12.000 veces en 2014. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 4 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

Sweet Spot: A visual look at the delicious history of Android

Como dice el Boricuazo, “perdona el lucimiento”, pero quería destacar este resumen sobre la evolución de uno de los principales sistemas operativos para teléfonos móviles inteligentes actualmente, y que me place decir que es mi favorito. ☺

Sweet Spot: A visual look at the delicious history of Android http://www.androidauthority.com/sweet-spot-visual-look-delicious-history-android-563596/

¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y sean personas razonables.

LDB

¡Y vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y sean personas razonables.

LDB

Publicado desde WordPress para Android

Ya verás, Puerto Rico, ya verás…

Captura de pantalla (modificada para eliminarle la publicidad que no viene al caso) de la entrada que escribí en TwitLonger el 18 de octubre de 2014, al día siguiente de producirse los despidos en el departamento de noticias de Univisión-Puerto Rico (WLII-DT).

Pues sí, amigas y amigos, mi gente, la imagen que encabeza esta entrada es una captura de pantalla (o como dirían en el mismo suburbio sanjuanero donde ocurrió el hecho, un “screenshot”)* de una nota que escribí el pasado 18 de octubre de 2014.  Apenas un día después de ocurrido un evento que aún comenzando noviembre sigue dando de qué hablar.  Pero como no todos ustedes tienen la vista “igual de buena” que yo… afortunadamente, porque la mía no anda muy bien que digamos (pero no es nada que no se pueda corregir con bifocales, así que no se me asusten)… permítanme reproducir abajo lo que dice la entrada (y como es de esperarse, el énfasis que no está en el original es con toda la intención):

“Nota Solidaria

“Mi gente, tengo que sacar un momento para solidarizarme con @MarilianaTorres, @Roberto_FuerzaD y @SusanSoltero, entre otr@s, tras el golpe que representa el cierre de la operación de noticias de @UnivisionPRCuando se cierra un taller de trabajo como éste y se deja en la calle a todo un grupo de comunicadores talentosos, que hacen su trabajo con dignidad y profesionalismo, Puerto Rico pierde mucho.  Es otro ejemplo de por dónde está partiendo la soga en estos tiempos.  Desde aquí le deseo todo lo mejor a estos seres humanos, padres y madres de familia, que se han visto perjudicad@s por la codicia corporativa, y que a dondequiera que les lleve la vida, puedan tener éxito.

“¡Y vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y pórtense bien.

“LDB”

Triste, ¿verdad que sí?  Más de un centenar de empleados, entre periodistas, redactores, videoperiodistas, editores, presentadores (los eufemísticamente llamados “anclas”… ¿será porque algun@ que otr@ de ell@s cae pesad@?), y un larguísimo et cétera.  Tod@s víctimas en medio de lo que el Gabo hubiera llamado la “crónica de una muerte anunciada”, desde que a comienzos de 2014 se eliminaran las ediciones de fin de semana de los mismos informativos que hoy acaban de pasar a mejor vida.  Y para colmo, las razones para la caída de entonces son las mismas para la debacle de ahora, como lo muestra la periodista Sandra Rodríguez Cotto en dos entradas de su blog (he aquí una, y he aquí la otra).

Razones a las que puede añadirse lo que parece ser un enfoque empresarial dentro del cual esos empleados parecen no tener cabida.  Un enfoque que como vimos en una ocasión anterior, igual se aplica en la operación pública sin mucho miramiento.

Un enfoque que por más gestos que traten de hacerse, por más intentos de expresar “buena voluntad”, que se está cumpliendo con la responsabilidad contraída con un pueblo como el nuestro, difícilmente se percibe como algo sincero, como lo muestra este artículo en la revista cibernética 80grados.

Y un enfoque que a la larga podría resultar siendo todo lo contrario a lo que se pretendía lograr en principio, fuese lo que fuese.  En el que sólo por mantener una apariencia de que se está sirviendo a la comunidad en el área de servicio de la emisora, se sustituya el noticiario estelar de la tarde (el que tod@s querían ver al llegar del trabajo a la casa, aunque fuera para sufrirle las mismas payasadas a los políticos del patio y enterarse de cuán mal está el mundo a su alrededor—aunque la atención al mundo que nos rodea sólo se reduzca a una cápsula de un minuto), por un programa de entrevistas de actualidad noticiosa… ¡la veintiúnica carta que dejaron para jugar en esta baraja!  Estrategia que bien podría estar fallando, si no cuenta con el favor del público, como nuevamente lo muestra la periodista Rodríguez Cotto.

Tal vez sea esto un indicio de que alguna reinvención se necesita en los medios de comunicación social y que los mismos tiene que evolucionar con los tiempos, como lo menciona repetidamente la periodista Rodríguez Cotto en las entradas de su blog que estoy citando aquí (y ciertamente, recomiendo encarecidamente que las lean).  Quien sabe, a lo mejor sea esto un llamado a despertar (nuevamente en español de “Guaynabo City”, un “wake-up call”) para estos profesionales de la información—los de hoy y los que vendrán después, si antes no se quitan—, especialmente a que pongan el oído en tierra y se preparen para una marejada de cambios que los puede arropar cuando menos lo esperen.  Total, las cosas no están buenas para nadie en absoluto.  ¡Para nadie!

Mientras tanto, seguiremos viendo cómo la codicia corporativa a la que me refería en mi tuiteo largo de arriba hace que una emisora que ha tenido una trayectoria distinguida, desde sus humildes comienzos en una calle en el distrito Santurce de San Juan** hasta nuestros días… pues, se hunde.  Porque para sacarla a flote, como dicen, se necesitará de “Dios y su santa ayuda”.

Y ahora si, ¡vamos a dejarlo ahí!  Cuídense mucho y sean personas razonables, gústele a quien le guste.


* Valga aclararles que la captura de pantalla que encabeza esta entrada fue alterada por mí, a fin de eliminarle los anuncios encima y debajo de la nota, por entender que los mismos no son pertinentes para el propósito de la entrada original.

** Si mis lectores fuera de Puerto Rico me disculpan la digresión, la zona donde ubicó en su momento esa emisora es hoy en día un área venida a menos, plagada de adicciones y prostitución… ¡lo siento mucho, pero hay que decirlo!


LDB

Yes Virginia, cops can force you to unlock your phone via fingerprint

Pues sí, amigas y amigos, mi gente, así están las cosas en este “brave new world” en el que nos ha tocado vivir.

Yes Virginia, cops can force you to unlock your phone via fingerprint http://www.androidauthority.com/yes-virginia-cops-can-force-unlock-phone-via-fingerprint-545464/

Personalmente, yo sigo prefiriendo usar un PIN en mi teléfono celular inteligente (a esta fecha, un Samsung Galaxy S4 con Android, “thank you very much!“).  Por lo menos me evito un problema como el que describe la noticia. 😎

¡Y vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y sean personas razonables.

LDB

¡Y vamos a dejarlo ahí! Cuídense mucho y sean personas razonables.

LDB

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